Uno de los ingredientes de la crisis actual es la creencia de que las finanzas son una fuente autónoma de valor. Esto no es nada nuevo: "Para los economistas vulgares que intentan presentar al capital como fuente independiente del valor y de la creación de valor, esta forma es evidentemente una bendición, porque hace irreconocible el origen de la ganancia y otorga al resultado del proceso de producción capitalista -separado del proceso mismo- una existencia independiente"...