Es difícil añadir algo nuevo sobre la Asamblea de Podemos, más conocida como Vistalegre Dos. En realidad, podría haberse llamado Operación Triunfo, porque más que un debate congresual parece que los espectadores están eligiendo al candidato que abandona la Academia. Un espectáculo vergonzoso (para todas las partes), sazonado de un ritual permanente de disculpas y flagelos que no cuestiona las razones de fondo de la situación: incluso Miguel Urbán, seguramente la persona que más ha hecho por evitar este show, ha pedido “perdón” en público, aun sin tener motivos para hacerlo. Todavía es prematuro narrar lo que ha sido este proceso, así que he optado por resaltar 4 cuestiones que me parecen interesantes.