«La supuesta dimensión apolítica del olimpismo no tiene sentido. Los Juegos Olímpicos modernos forman parte de un proyecto político que el propio Coubertin, admirador del olimpismo hitleriano, desarrolló en numerosos escritos».
«La supuesta dimensión apolítica del olimpismo no tiene sentido. Los Juegos Olímpicos modernos forman parte de un proyecto político que el propio Coubertin, admirador del olimpismo hitleriano, desarrolló en numerosos escritos».