La idea dominante en el movimiento independentista antes del 27-O era que después de proclamar la República, esta se pondría en funcionamiento y se la defendería con la movilización. La eventualidad de entregar la administración, aceptar la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones por parte del Estado y de tener el govern en el exilio o en la cárcel no se le había pasado por la cabeza a nadie...