La historia del portugués Luis Pitarma y de la neozelandesa Jenny McGee, los enfermeros reconocidos por Johnson, tuvo un final feliz. Otros, sobre todo dentro de las "minorías" del NHS, han tenido un periplo y un final mucho más oscuro desde que comenzó la epidemia. Los diez médicos muertos a causa del coronavirus, hasta el 12 de abril, eran todos de origen "BAME"...
