Obedeciendo los llamamientos de la comunidad empresarial, sedienta de ganancias y que se inclina ante Bolsonaro, sedientos de sangre, los gobernadores y alcaldes reanudan la circulación de personas y las actividades comerciales. La cuota diaria de sacrificio de los seres humanos es la "nueva normalidad". Así, desde junio, hemos llegado a una meseta macabra que parece no tener fin...
