Uñas arrancadas, electroshocks en los genitales, rabiosos amansalocos reventando cráneos y rostros, patadas en el estómago, trozos de metal en los alimentos, bolsas asfixiantes, interrogatorios sin fin, celdas sin ventilación ni luz, agua pestilente, inodoros saturados de heces, culatazos con AKs, dedos machacados, violaciones, amenazas de muerte y otras intimidaciones, que incluyen mostrar a los prisioneros ominosos videos con imágenes de sus hijos caminando por su barrio...
