Finalizadas las elecciones municipales y sus esfuerzos de campaña, Brasil vuelve a encarar la depresión que abala a la economía y los paquetes del gobierno Temer, son incapaces de cualquier respuesta positiva a la crisis general. Al mismo tiempo, la onda de ocupaciones de escuelas y universidades que recorre todo el país, señaliza que la rebeldía social y popular está en la escena y sugiere que las incertidumbres e inestabilidades no tienen plazo final...