La Coordinadora fue contundente: si no hay solución, no rodará el balón. Denunciamos el llamado “mundial del despojo”, que exhibe la contradicción de un Estado que garantiza negocios para las transnacionales, mientras el pueblo enfrenta la crisis por el acceso al agua, el despojo de territorios y la falta de vivienda. No hay espectáculo que encubra la realidad de explotación que vive el país.
