Cuando se intensifican los ataques transfronterizos y el ministro de Defensa pakistaní declara la “guerra abierta” contra el gobierno talibán afgano, el arco largo de la política de Islamabad hacia Afganistán está sometido a fuertes tensiones. ¿Se trata meramente de un episodio más de una relación fronteriza volátil, o bien del efecto retroactivo de décadas de estrategia militarizada y políticas delegadas?
