{"id":996,"date":"2016-09-26T16:47:18","date_gmt":"2016-09-26T16:47:18","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=996"},"modified":"2016-09-26T16:47:18","modified_gmt":"2016-09-26T16:47:18","slug":"eeuu-la-intoxicacion-por-plomo-el-escandalo-ocultado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=996","title":{"rendered":"EEUU: La intoxicaci\u00f3n por plomo: el esc\u00e1ndalo ocultado"},"content":{"rendered":"<p><strong>Estados Unidos<\/strong><\/p>\n<p><strong>La intoxicaci\u00f3n por plomo: el esc\u00e1ndalo ocultado<\/strong><\/p>\n<p><strong>Helen Epstein <\/strong><\/p>\n<p><strong>The New York Review of Books, 21-9-2016 <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.nybooks.com\/\">http:\/\/www.nybooks.com\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Viento Sur\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>1.<\/strong><\/p>\n<p>En diciembre de 1993, un casero de un barrio bajo de Baltimore, Lawrence Polakoff, arrend\u00f3 un piso a una madre soltera de 21 a\u00f1os de edad y su hijo de tres a\u00f1os, Max\/1. Pocos d\u00edas despu\u00e9s de instalarse, invitaron a la madre de Max a participar en un estudio comparativo destinado a discernir c\u00f3mo los diferentes m\u00e9todos de renovaci\u00f3n de las viviendas proteg\u00edan a los ni\u00f1os frente a la intoxicaci\u00f3n por plomo, que sigue siendo un importante problema que amenaza la salud de millones de ni\u00f1os estadounidenses, muchos de ellos de familia pobre.<\/p>\n<p>El Congreso hab\u00eda prohibido la venta de pinturas al plomo para interiores en 1978, pero estas permanecieron en las paredes de millones de viviendas de todo el pa\u00eds y no hab\u00eda ning\u00fan plan federal adecuado para afrontar este problema. En Baltimore, la mayor\u00eda de viviendas de los barrios pobres conten\u00edan al menos alguna pintura al plomo, y cerca de la mitad de los ni\u00f1os que viv\u00edan en esos hogares ten\u00edan unos niveles de plomo en sangre bastante superiores a los considerados seguros por los Centros de Control de Enfermedades. El nivel de plomo en sangre de Max era bajo cuando se mud\u00f3 al piso de Polakoff, pero el casero hab\u00eda sido citado al menos diez veces en el pasado por incumplir las ordenanzas de Baltimore en materia de pinturas al plomo, y varios de sus inquilinos lo denunciar\u00edan m\u00e1s tarde por envenenar a sus hijos, de modo que el peque\u00f1o Max corr\u00eda un grave peligro.<\/p>\n<p>El estudio en que participaban Max y su madre corr\u00eda a cargo de dos cient\u00edficos adscritos a la Universidad Johns Hopkins de Baltimore y contaba con el apoyo de la Agencia de Protecci\u00f3n Medioambiental de EE UU. Los cient\u00edficos hab\u00edan creado una asociaci\u00f3n con un contratista local que localizaba a propietarios de viviendas en alquiler en los barrios pobres como Polakoff y les urg\u00eda a arrendarlos preferentemente a familias con ni\u00f1os de seis meses a cuatro a\u00f1os de edad, que es cuando empiezan a gatear y caminar por el hogar y cuando la exposici\u00f3n al plomo es m\u00e1s peligrosa para el cerebro en formaci\u00f3n. Si los progenitores aceptaban, su vivienda se someter\u00eda a uno de tres distintos tipos de eliminaci\u00f3n del plomo y sus hijos \u2013todos los cuales estaban sanos, eran normales y ten\u00edan bajos niveles de plomo en sangre cuando se integraron en el estudio\u2013 ser\u00edan objeto de anal\u00edticas regulares para comprobar si sus niveles de plomo ascend\u00edan o descend\u00edan\/2.<\/p>\n<p>Los tres m\u00e9todos de eliminaci\u00f3n del plomo se diferenciaban por el coste y el nivel de contundencia. En 25 viviendas se rascaron las paredes que ten\u00edan la pintura desconchada y se repintaron, y se coloc\u00f3 un felpudo delante de la entrada principal. Este era el llamado \u201csaneamiento de nivel I\u201d, cuyo coste no deb\u00eda exceder de 1 650 d\u00f3lares. En otro grupo de 25 viviendas se aplic\u00f3 el \u201csaneamiento de nivel II\u201d, que era m\u00e1s amplio y en el que se rasc\u00f3 toda la pintura desconchada, se colocaron felpudos en todas las entradas, se instal\u00f3 un revestimiento de suelo f\u00e1cil de limpiar y las paredes deterioradas se cubrieron con placas de yeso. El coste de estas medidas no deb\u00eda superar los 3 500 d\u00f3lares. En un tercer grupo de 25 viviendas se llevaron a cabo todas estas medidas y adem\u00e1s se sustituyeron todas las ventanas. El coste de este \u201csaneamiento de nivel III\u201d no deb\u00eda ser superior a 7 000 d\u00f3lares. Tambi\u00e9n se incluyeron en el estudio dos grupos de control de 25 familias cada uno. La mitad de ellas viv\u00edan en pisos construidos despu\u00e9s de la prohibici\u00f3n de la pintura interior al plomo en 1978, y la otra mitad en casas m\u00e1s antiguas que se supon\u00eda hab\u00edan sido totalmente renovadas en el pasado.<\/p>\n<p>En el apartamento de Max se aplic\u00f3 el nivel de saneamiento II. Durante la ejecuci\u00f3n de los trabajos, el contratista detect\u00f3 algunos \u201cpuntos calientes\u201d, es decir, superficies con pintura al plomo que pod\u00edan desprender un polvo peligroso. Se los se\u00f1al\u00f3 a Polakoff y registr\u00f3 su ubicaci\u00f3n en unos formularios que se remitieron a los investigadores, pero nadie inform\u00f3 a la madre de Max. Debido a la limitaci\u00f3n del coste del nivel de saneamiento II, no se procedi\u00f3 a sanear los puntos calientes. Cuando hicieron la anal\u00edtica de Max seis meses m\u00e1s tarde, su nivel de plomo en sangre casi se hab\u00eda cuadruplicado, alcanzado un grado que se sabe causa un da\u00f1o cerebral permanente.<\/p>\n<p>En 1990, Leslie Hanes, otra joven soltera negra se mud\u00f3 a un apartamento en el que se supon\u00eda que hab\u00eda sido eliminada totalmente la pintura al plomo unos a\u00f1os antes. En 1992 dio a luz a una ni\u00f1a, Denisa, y en la primavera del a\u00f1o siguiente ella tambi\u00e9n se apunt\u00f3 al estudio sobre el plomo en beb\u00e9s\/3. En la v\u00edspera del d\u00eda en que Hanes firm\u00f3 el formulario de consentimiento, el contratista descubri\u00f3 que su apartamento de hecho no estaba libre de plomo. Se procedi\u00f3 a eliminar la pintura al plomo que quedaba, pero en el mes de septiembre siguiente el nivel de plomo en sangre de Denisa se hab\u00eda m\u00e1s que triplicado y hab\u00eda alcanzado un nivel seis veces m\u00e1s alto que el que en aquel entonces consideraban seguro los Centros de Control de Enfermedades.<\/p>\n<p>Nadie inform\u00f3 a la madre de Denisa del resultado de la anal\u00edtica durante tres meses, hasta casi llegada la Navidad. El asistente del estudio que se lo cont\u00f3 le dese\u00f3 felices fiestas y le aconsej\u00f3 que fregara m\u00e1s a fondo la escalera de entrada y no dejara que Denisa, que por entonces ten\u00eda 18 meses de edad, se llevara las manos a la boca. Cuando Denisa ingres\u00f3 finalmente en el colegio, tuvo problemas para mantener el ritmo y hubo de repetir el segundo curso. Esto sorprendi\u00f3 a su madre, que hab\u00eda estudiado en la universidad con notas excelentes. Seg\u00fan cont\u00f3 Hanesa Manuel Roig-Franzia, del The Washington Post,en 2001, a veces Denisa volv\u00eda a casa llorando porque pensaba que era tonta. \u201cNo, mi amor, no eres tonta\u201d, le dec\u00eda Leslie. \u201cSimplemente hemos de trabajar m\u00e1s.\u201d<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre la intoxicaci\u00f3n por plomo y el bajo nivel del Coeficiente de Inteligencia (CI) se basa en los hallazgos de estudios epidemiol\u00f3gicos de grandes grupos de ni\u00f1os, de manera que no hay manera de saber si los problemas de Denisa \u2013o de cualquier ni\u00f1o o ni\u00f1a en particular\u2013 se deb\u00edan a la intoxicaci\u00f3n por plomo. Algunos ni\u00f1os tienen un CI bajo porque han nacido as\u00ed o por alg\u00fan otro motivo, pero dado que el nivel de plomo en sangre de Denisa era tan elevado, es muy probable que en su caso la causa fuera la intoxicaci\u00f3n por plomo.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 se permiti\u00f3 la realizaci\u00f3n de un experimento tan anti\u00e9tico? El libro Lead Wars (Guerras de plomo), de Gerald Markowitz, de la Universidad de Columbia en Nueva York, y David Rosner, de la Universidad de Columbia (*) demuestra de modo convincente que el estudio con los beb\u00e9s de Baltimore fue posible gracias a una tradici\u00f3n pol\u00edtica secular en que la administraci\u00f3n de EEUU, confrontada repetidamente con la necesidad de optar entre la protecci\u00f3n de los ni\u00f1os frente a la intoxicaci\u00f3n por plomo y la defensa de las empresas que fabricaban y comercializaban la pintura al plomo, casi siempre eleg\u00eda esta \u00faltima. As\u00ed se corrompieron algunas de las investigaciones cient\u00edficas sobre la intoxicaci\u00f3n por plomo.<\/p>\n<p>Mucho antes de que se concibiera el estudio de Baltimore con los beb\u00e9s, millones de ni\u00f1os sufrieron atrofia del crecimiento y de la inteligencia debido a productos de consumo contaminados por plomo, y hoy en d\u00eda a\u00fan hay cerca de cinco millones de ni\u00f1os en edad preescolar expuestos al mismo peligro. Un experto incluso ha calculado que el hecho de no haber resuelto tempranamente el problema de las pinturas al plomo puede haber costado a la poblaci\u00f3n estadounidense, en promedio, cinco puntos del CI, suficientes para duplicar el n\u00famero de ni\u00f1os retrasados y reducir a la mitad del n\u00famero de ni\u00f1os dotados en el pa\u00eds. No solo nuestra naci\u00f3n habr\u00eda sido m\u00e1s inteligente si sus dirigentes hubieran prohibido en su momento las pinturas al plomo, sino que tambi\u00e9n habr\u00eda sido m\u00e1s segura, pues se sabe que el plomo genera impulsividad y agresividad. Los niveles de plomo en sangre de criminales adolescentes suelen ser varias veces superiores a los de adolescentes no criminales, y existe una clara correlaci\u00f3n geogr\u00e1fica entre niveles de criminalidad y exposici\u00f3n al plomo en ciudades de EE UU\/4.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2000, las dos madres demandaron al Kennedy KriegerInstitute, afiliado a la Universidad Johns Hopkins, que hab\u00eda contratado a los cient\u00edficos. Las demandas fueron desestimadas por un tribunal de primera instancia, pero despu\u00e9s de que un tribunal de apelaci\u00f3n decidiera reabrir el caso, las madres llegaron a un arreglo con el instituto cuyos t\u00e9rminos se desconocen. La sentencia del tribunal de apelaci\u00f3n, de 96 p\u00e1ginas de extensi\u00f3n, equipar\u00f3 el estudio de Baltimore sobre el plomo con el notorio experimento Tuskegee, en el que se deneg\u00f3 el tratamiento con penicilina a cientos de hombres negros que hab\u00edan contra\u00eddo s\u00edfilis, de manera que los investigadores del Servicio de Salud P\u00fablica de EE UU pudieron estudiar la evoluci\u00f3n de la enfermedad.<\/p>\n<p>En septiembre de 2011, otros 25 progenitores que participaron en el estudio con los beb\u00e9s incoaron una demanda colectiva contra el Kennedy KriegerInstitute, acus\u00e1ndole de negligencia, fraude, lesiones y violaci\u00f3n de la ley de protecci\u00f3n de los consumidores de Maryland. Puesto que los historiales m\u00e9dicos de los ni\u00f1os son confidenciales, \u00fanicamente los progenitores y los investigadores saben a ciencia cierta cu\u00e1les de ellos, si es que hubo alguno, resultaron envenenados, pero todos los demandantes afirman que sus hijos hab\u00edan corrido peligro. La sentencia todav\u00eda est\u00e1 pendiente.<\/p>\n<p>Sorprendentemente, muchos expertos en salud p\u00fablica y profesores de \u00e9tica defendieron el estudio de Baltimore sobre el plomo en beb\u00e9s. Al igual que toda la investigaci\u00f3n m\u00e9dica que se realiza en EE UU, este estudio hab\u00eda sido revisado de antemano por un comit\u00e9 de \u00e9tica, en este caso uno existente en la Johns Hopkins. Seg\u00fan Markowitzy Rosner, el informe del comit\u00e9 solo se pregunt\u00f3 si los ni\u00f1os del grupo de control, que viv\u00edan en pisos supuestamente libres de plomo, sacar\u00edan alg\u00fan beneficio del estudio, pero no dijo nada sobre el posible da\u00f1o causado a los ni\u00f1os de los grupos experimentales. En una serie de comentarios de revistas m\u00e9dicas a ra\u00edz de la sentencia del tribunal de apelaci\u00f3n, muchos expertos en salud p\u00fablica y bio\u00e9ticos profesionales se quejaron de que la resoluci\u00f3n judicial era un desastre para su profesi\u00f3n. El presidente de la Johns Hopkins incluso predijo (sin raz\u00f3n) que perder\u00edan millones de d\u00f3lares de financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n del Estado. Otros alegaron que investigaciones como el estudio de los beb\u00e9s eran necesarias si se quer\u00eda hallar soluciones a los problemas de los pobres\/5.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que los investigadores cient\u00edficos deber\u00edan tratar de encontrar soluciones de menor coste para problemas graves de salud p\u00fablica como la intoxicaci\u00f3n por plomo. Sin embargo, tres aspectos del experimento descrito parecen especialmente ultrajantes. En primer lugar, se anim\u00f3 a los caseros reclutados para el estudio a arrendar sus pisos preferentemente a familias con ni\u00f1os peque\u00f1os, pero no se inform\u00f3 de antemano a los progenitores de que se les iba a proponer la participaci\u00f3n en un experimento o de que har\u00edan mejor en buscar una vivienda libre de plomo. En segundo lugar, no se inform\u00f3 a los progenitores cuando se detectaron \u201cpuntos calientes\u201d con altas concentraciones de plomo en sus apartamentos, ni cuando aumentaron los niveles de plomo en sangre de sus hijos. Si les hubieran informado, tal vez habr\u00edan decidido sanear sus viviendas por su propia cuenta, o incluso mudarse a otro sitio, lo que tal vez ser\u00eda negativo para los investigadores, pero supondr\u00eda un potencial beneficio para la vida de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>El tercer aspecto, y el m\u00e1s sangrante, es que los cient\u00edficos sab\u00edan de antemano, casi con certeza, que las medidas de saneamiento de los niveles I y II \u2013los m\u00e1s baratos de los tres m\u00e9todos empleados\u2013 no impedir\u00edan que los ni\u00f1os se envenenaran con plomo. Markowitzy Rosner no aclaran esto en Lead Wars, de modo que muchos lectores tal vez no se percaten de lo problem\u00e1tico que fue realmente el estudio con los beb\u00e9s\/6.En la d\u00e9cada anterior al comienzo del estudio, los cient\u00edficos hab\u00edan realizado otros dos estudios en que las viviendas de ni\u00f1os con unos niveles de plomo relativamente altos fueron objeto de medidas similares a las de los niveles I y II de saneamiento. Algunas de estas viviendas fueron visitadas adem\u00e1s cada medio mes por un \u201cequipo profesional de control de polvo\u201d, cosa que no ocurri\u00f3 en el caso de los hogares del estudio con beb\u00e9s. Al cabo de un a\u00f1o, los niveles de plomo en sangre de algunos de los ni\u00f1os de estos estudios anteriores hab\u00edan ascendido tanto que hubo que hospitalizarlos\/7.La causa m\u00e1s probable es que dichos m\u00e9todos de saneamiento m\u00e1s baratos no implicaron la sustituci\u00f3n de las ventanas recubiertas con pintura al plomo, que pueden generar r\u00e1fagas de polvo de plomo cada vez que se abren o se cierran\/8.<\/p>\n<p>Tal como escribi\u00f3 uno de los cient\u00edficos en una carta de 1984 a la New England Journal of Medicine, estos m\u00e9todos parciales no deber\u00edan utilizarse para proteger a la poblaci\u00f3n en general: \u201cm\u00e1s cambios permanentes\u2026 como la sustituci\u00f3n de la caja de una ventana deteriorada, puede ser una soluci\u00f3n m\u00e1s eficaz a largo plazo\u201d\/9.En estudios posteriores, los cient\u00edficos demostraron que la sustituci\u00f3n de ventanas era, en efecto, crucial para la reducci\u00f3n de la presencia de polvo de plomo en hogares contaminados\/10y que la cantidad de polvo de plomo que quedaba en las viviendas de los beb\u00e9s del estudio despu\u00e9s de los saneamientos de nivel I y II era similar, y en algunos casos incluso mayor, a la hallada en numerosos apartamentos en los que hubo intoxicaciones de ni\u00f1os en la d\u00e9cada de 1980\/11.\u00bfPor qu\u00e9 procedieron entonces los cient\u00edficos a ensayar dos m\u00e9todos ineficaces de eliminaci\u00f3n del plomo en ni\u00f1os sanos?<\/p>\n<p>Los propios investigadores fueron al parecer personas honestas. El jefe de grupo, J. Julian Chisolm, realiz\u00f3 en la d\u00e9cada de 1950 una encuesta puerta a puerta entre los ni\u00f1os de los barrios pobres de Baltimore y descubri\u00f3 que en promedio sus niveles de plomo eran seis veces mayores que entre los trabajadores de la propia industria del plomo. Entonces contribuy\u00f3 a desarrollar un tratamiento denominado quelaci\u00f3n, en el que administraban a los ni\u00f1os intoxicados por plomo inyecciones de productos qu\u00edmicos que se enlazan con el plomo y lo extraen de los tejidos, de manera que pueda ser excretado. Las inyecciones son dolorosas, tienen que administrarse durante varias semanas y no previenen el da\u00f1o cerebral, pero s\u00ed evitan la muerte.<\/p>\n<p>Mark Farfel, un colega m\u00e1s joven de Chisolm, declar\u00f3 a The Baltimore Sunque siempre le hab\u00eda molestado que los ni\u00f1os que ya estaban enfermos recibieran un tratamiento hospitalario avanzado, pero que se hiciera tan poco por evitar de entrada que ni\u00f1os sanos se envenenaran con el plomo. Farfelse neg\u00f3 a hablar con Markowitzy Rosner, y Chisolmya no estaba vivo cuando estos empezaron a escribir su libro. Sin embargo, por lo que relatan en Lead Wars, cabe imaginar hasta qu\u00e9 punto estos hombres no pudieron resistir efectivamente el clima de indiferencia gubernamental hacia los pobres, de prejuicios raciales omnipresentes y de irresponsabilidad a la hora de tomar decisiones que influy\u00f3 en las pol\u00edticas gubernamentales a lo largo de toda la crisis del envenenamiento por plomo.<\/p>\n<p><strong>2.<\/strong><\/p>\n<p>El problema surgi\u00f3 a comienzos del siglo XX, cuando en todo EE UU hubo una avalancha de casos de intoxicaci\u00f3n por plomo en ni\u00f1os. Los s\u00edntomas \u2013v\u00f3mitos, convulsiones, enc\u00edas sangrantes, extremidades paralizadas y dolores musculares tan fuertes que \u201cno soportaban el peso de la ropa de cama\u201d, como los describi\u00f3 un m\u00e9dico\u2013 pudieron reconocerse al instante porque eran parecidos a los s\u00edntomas de los trabajadores intoxicados al pintar ba\u00f1eras o preparar aditivos para pinturas y gasolina. Una f\u00e1brica de Dupont incluso ten\u00eda el mote de \u201cla casa de las mariposas\u201d, porque hab\u00eda numerosos trabajadores que ten\u00edan alucinaciones viendo insectos volando alrededor. Muchas v\u00edctimas tuvieron que ser retiradas en camisas de fuerza, y algunas murieron.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1920 ya se sab\u00eda que una causa com\u00fan de la intoxicaci\u00f3n por plomo en la infancia radicaba en la ingesta de trocitos de pintura al plomo. La pintura al plomo era muy popular en EE UU porque su brillo encajaba bien con la pasi\u00f3n nacional por la higiene y la modernidad, pero los trocitos de pintura que se desconchaban ten\u00edan un sabor dulce, y no ser\u00eda f\u00e1cil impedir que los ni\u00f1os se los llevaran a la boca. Debido a los riesgos que encerraban, muchos pa\u00edses prohibieron las pinturas al plomo para interiores en las d\u00e9cadas de 1920 y 1930, entre ellos B\u00e9lgica, Francia, Austria, T\u00fanez, Grecia, Checoslovaquia, Polonia, Suecia, Espa\u00f1a y Yugoslavia.<\/p>\n<p>En 1922, la Sociedad de las Naciones propuso la prohibici\u00f3n a escala mundial de las pinturas al plomo, pero por aquel entonces EEUU era el pa\u00eds productor de plomo m\u00e1s grande del mundo y consum\u00eda 170 000 toneladas de pintura blanca al plomo todos los a\u00f1os. La Asociaci\u00f3n de Industrias del Plomo se hab\u00eda convertido en una poderosa fuerza pol\u00edtica y el gobierno de Harding, favorable a la empresas y fiel seguidor del lema \u201cEE UU primero\u201d, vet\u00f3 la prohibici\u00f3n. Los productos que conten\u00edan plomo segu\u00edan comercializ\u00e1ndose en los mercados estadounidenses hasta bien entrada la d\u00e9cada de 1970, y a mediados de siglo el plomo estaba en todas partes: en ca\u00f1er\u00edas y l\u00e1mparas, juguetes pintados y cunas, en el papel de plata que envolv\u00eda los caramelos e incluso en adornos para pasteles. Dado que la mayor\u00eda de autom\u00f3viles utilizaban gasolina con plomo, la concentraci\u00f3n de este en la atm\u00f3sfera tambi\u00e9n fue creciendo, especialmente en las ciudades.<\/p>\n<p>Las pinturas al plomo supon\u00edan el peligro m\u00e1s insidioso, pues pueden causar da\u00f1os cerebrales aunque no se desconchen. De las paredes emana polvo que contiene plomo, a\u00f1o tras a\u00f1o, incluso si se pinta encima. Tambi\u00e9n es casi imposible deshacerse de \u00e9l por completo. La eliminaci\u00f3n de la pintura con lijadoras el\u00e9ctricas y sopletes genera nubes de polvo que pueden depositarse en el suelo durante los meses siguientes, y muchos ni\u00f1os se han intoxicado durante el propio proceso de eliminaci\u00f3n de la pintura al plomo. Incluso al limpiar las paredes con un pa\u00f1o puede generarse suficiente polvo para envenenar a un ni\u00f1o. Una buena renovaci\u00f3n de la casa entera resuelve el problema, pero tambi\u00e9n puede contaminar la atm\u00f3sfera alrededor del edificio durante meses. Hasta comienzos de la d\u00e9cada de 1950, las empresas no empezaron a eliminar el plomo de la mayor\u00eda de productos para el hogar, pero la pintura al plomo para interiores sigui\u00f3 utiliz\u00e1ndose hasta que el Congreso la prohibi\u00f3 a finales de la d\u00e9cada de 1970, y actualmente sigue en las paredes de alrededor de 30 millones de hogares estadounidenses.<\/p>\n<p>Cantidades min\u00fasculas de plomo ya pueden envenenar a un ni\u00f1o. Los s\u00edntomas de una grave intoxicaci\u00f3n por plomo \u2013convulsiones, dolor, coma, etc.\u2013 suelen observarse cuando la concentraci\u00f3n de plomo en la sangre supera los 60 microgramos por decilitro de sangre. Esto equivale a la ingesti\u00f3n de una cantidad total de plomo que pesa m\u00e1s o menos lo mismo que seis granos de sal de mesa. De acuerdo con los Centros de Control de Enfermedades, los progenitores deben preocuparse si la concentraci\u00f3n de plomo en la sangre de sus hijos supera los cinco microgramos por decilitro, pero algunos estudios han revelado que incluso unos niveles infinitesimales \u2013de hasta uno o dos microgramos por decilitro\u2013 pueden reducir el CI de un ni\u00f1o y menoscabar su capacidad de autocontrol y de organizar las ideas.<\/p>\n<p>No hay manera de saber cu\u00e1ntos ni\u00f1os se vieron gravemente afectados durante el siglo pasado por la decisi\u00f3n de EE UU de no prohibir tempranamente el plomo en los productos de consumo, pero la cifra se mueve en el orden de los millones. El estudio nacional m\u00e1s preciso sobre la intoxicaci\u00f3n por plomo fue probablemente el\u00a0 National Health andand Nutrition Examination Survey de 1976-1980, que revel\u00f3 que el 4 % de todos los ni\u00f1os de menos de seis a\u00f1os \u2013unos 780 000\u2013 mostraban unas concentraciones de plomo en sangre superiores a 30 microgramos por decilitro, que en aquel entonces se consideraba el umbral de seguridad.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el estudio, los ni\u00f1os negros ten\u00edan seis veces m\u00e1s probabilidades que los blancos de tener altos niveles de plomo. El n\u00famero de infantes con niveles de plomo superiores a cinco microgramos por decilitro \u2013o lo que viene a ser lo mismo, superiores a uno o dos\u2013 era naturalmente mucho m\u00e1s elevado, pero no hay manera de saberlo con precisi\u00f3n. La prohibici\u00f3n de la gasolina con plomo en 1985 y la renovaci\u00f3n gradual de las viviendas de los barrios bajos han permitido reducir el n\u00famero de ni\u00f1os intoxicados, de manera que hoy en d\u00eda el Centro de Control de Enfermedades calcula que unos 500 000 ni\u00f1os de uno a cinco a\u00f1os de edad tienen unos niveles de plomo en sangre de m\u00e1s de cinco microgramos por decilitro.<\/p>\n<p>Cuando sali\u00f3 a la luz la magnitud y el horror del problema de la pintura al plomo, las empresas fabricantes de plomo quitaron hierro a las malas noticias. Cuando revistas populares como Ladies\u2019 Home Journal comenzaron a divulgar los peligros de la intoxicaci\u00f3n por plomo en las d\u00e9cadas de 1930 y 1940, los fabricantes de plomo y de pinturas publicaron anuncios en National Geographicy TheSaturday Evening Postque celebraban la alegr\u00eda que aportaba la pintura al plomo a la vida de los ni\u00f1os. La publicidad de la pintura Dutch Boy \u2013que conten\u00eda suficiente plomo en una capa aplicada a una superficie cuadrada de 25 cm2para matar a un ni\u00f1o\u2013 mostraba su mascota con cabeza de estopa pintando juguetes con el Pap\u00e1 Noel sonriendo a sus espaldas.<\/p>\n<p>En vez de prohibir el plomo en los productos de consumo, el gobierno patrocin\u00f3 campa\u00f1as de salud p\u00fablica que achacaban la intoxicaci\u00f3n por plomo a un problema de comportamiento que llamaron \u201cpica\u201d \u2013un trastorno en que las personas consumen sustancias no comestibles\u2013 y aconsejaban a los padres vigilar a sus ni\u00f1os. Las empresas fabricantes de plomo tambi\u00e9n pagaron a cient\u00edficos que publicaron falsos estudios que pon\u00edan en duda el v\u00ednculo entre la exposici\u00f3n al plomo y los problemas de salud de los ni\u00f1os. Cuando el profesor Herbert Needleman, de la Universidad de Pittsburgh, demostr\u00f3 por primera vez que incluso los ni\u00f1os que ten\u00edan unos niveles de plomo relativamente bajos sol\u00edan ser menos inteligentes y tener m\u00e1s problemas de comportamiento que sus compa\u00f1eros libres de plomo, algunos de esos investigadores apoyados por la industria afirmaron que sus m\u00e9todos eran descuidados y le acusaron de falta de \u00e9tica profesional (despu\u00e9s fue rehabilitado).<\/p>\n<p>Las compa\u00f1\u00edas contrataron asimismo a una empresa de relaciones p\u00fablicas que colaron art\u00edculos en The Wall Street Journal y otros peri\u00f3dicos conservadores que tachaban a Needleman de miembro de un grupo de presi\u00f3n izquierdista que pretend\u00eda conseguir que el gobierno incrementara el gasto en viviendas y otros programas sociales. As\u00ed, al igual que la industria tabaquera ocult\u00f3 deliberadamente los peligros del cigarrillo hasta que el aumento vertiginoso de los costes de la seguridad social relacionados con el tabaquismo llev\u00f3 finalmente a los gobiernos de los Estados a demandar a las empresas\/12, y del mismo modo que cient\u00edficos pagados por empresas petroleras minimizan actualmente los peligros de los gases de efecto invernadero, la industria del plomo tambi\u00e9n minti\u00f3 a los estadounidenses durante d\u00e9cadas, y el gobierno no hizo nada por impedirlo.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1980, funcionarios del gobierno admitieron por fin que la crisis de las pinturas al plomo era real, pero no estaban de acuerdo en c\u00f3mo abordar el problema. En 1990, el Departamento de Salud y Servicios Humanos elabor\u00f3 un plan para eliminar el plomo de las viviendas del pa\u00eds a lo largo de 15 a\u00f1os y a un coste de 33 000 millones de d\u00f3lares, una cantidad enorme, pero equivalente a la mitad del coste estimado de no hacer nada, que habr\u00eda supuesto un aumento de la necesidad de programas de educaci\u00f3n especial, de pagos de la seguridad social y subvenciones a las v\u00edctimas de la intoxicaci\u00f3n por plomo que ten\u00edan da\u00f1os cerebrales y estaban discapacitadas, y otros desembolsos. Sin embargo, el plan choc\u00f3 con la oposici\u00f3n de la industria del plomo, los agentes inmobiliarios, los propietarios de pisos de alquiler, las compa\u00f1\u00edas de seguros e incluso algunos pediatras privados que se quejaban del trabajo extra que supondr\u00eda el chequeo de los ni\u00f1os. El plan acab\u00f3 pronto en un caj\u00f3n, y en su lugar la Agencia de Protecci\u00f3n Medioambiental, que buscaba una manera m\u00e1s barata de abordar el problema, encarg\u00f3 el estudio de los beb\u00e9s de Baltimore.<\/p>\n<p>Desde entonces, el gobierno de EEUU ha gastado menos de 2 000 millones de d\u00f3lares en la eliminaci\u00f3n del plomo. Con este dinero ha financiado una serie de programas estatales ejemplares y sin \u00e1nimo de lucro que operan en los centros de las ciudades, pero se trata de una parte min\u00fascula de lo que ser\u00eda necesario y alrededor de veinte veces menos que el gasto de EEUU en torno a la crisis global del sida desde 2004. Cabe preguntarse por qu\u00e9 tanto los gobiernos Republicanos como los Dem\u00f3cratas han prestado tan escasa atenci\u00f3n a esta amenaza para la infancia de EEUU.<\/p>\n<p><strong>3.<\/strong><\/p>\n<p>Mucha gente cree que la administraci\u00f3n de los programas de salud p\u00fablica es una tarea burocr\u00e1tica, como la gesti\u00f3n de un ferrocarril o de una gran empresa. Se supone que los investigadores han de idear programas que permitan reducir los peligros y que los gobiernos han de financiarlos. No obstante, tal como nos recuerdan Markowitzy Rosner, la salud p\u00fablica es inseparable de la pol\u00edtica, y la historia demuestra que los gobiernos se muestran a menudo remisos a proteger a sus poblaciones sin la presi\u00f3n de activistas o la amenaza de agitaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil imaginar la miseria que reinaba en las ciudades europeas del siglo XVIII. Un simple paseo por ciertos barrios parisinos en la d\u00e9cada de 1780 pod\u00eda causar una \u00falcera de garganta. En aquel entonces, seg\u00fan el historiador de la sanidad p\u00fablica George Rosen, los avances de la ciencia, la medicina y la estad\u00edstica hab\u00edan producido los conocimientos y m\u00e9todos b\u00e1sicos de la sanidad p\u00fablica, pero solo se aplicaban sobre una base privada, poco sistem\u00e1tica. Los programas nacionales administrados por los Estados tuvieron que esperar los impulsos de la revoluci\u00f3n francesa y el comienzo del siglo XIX. Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, Napole\u00f3n dio prioridad a la salud p\u00fablica. Hizo construir alcantarillas, trat\u00f3 de depurar los abastecimientos de agua, cre\u00f3 m\u00e1s mataderos y mercados sanitarios y lanz\u00f3 la primera campa\u00f1a universal de vacunaci\u00f3n contra la viruela financiada por el Estado.<\/p>\n<p>Al otro lado del Canal de la Mancha, esta lecci\u00f3n cundi\u00f3 en Inglaterra. Las reformas sanitarias iniciadas en Londres en las d\u00e9cadas de 1830y 1840tambi\u00e9n estuvieron motivadas por el temor a que las epidemias de c\u00f3lera y otras enfermedades no solo redujeran la productividad de los trabajadores, sino que tambi\u00e9n fomentaran ideas revolucionarias. En EE UU, tanto la presi\u00f3n de los activistas como el temor a un descontento incipiente aceleraron algunos de nuestros programas gubernamentales de salud p\u00fablica m\u00e1s importantes, desde la era progresista (1890-1920) \u2013cuando los reformadores presionaron al gobierno para que aboliera el trabajo infantil, mejorara las condiciones de trabajo en las f\u00e1bricas, redujera la mortalidad infantil y promulgara normas legales de seguridad de los alimentos, el alcantarillado y las viviendas\u2013 hasta la d\u00e9cada de 1960, cuando el Sierra Club y otros grupos ecologistas presionaron al gobierno para que regulara el uso de pesticidas y redujera la contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica, y redes clandestinas de m\u00e9dicos y abogados se unieron al movimiento feminista para reclamar la legalizaci\u00f3n del aborto. En la d\u00e9cada de 1980, grupos homosexuales como Act Up presionaron al gobierno de Reagan, que se mostraba indiferente, para que financiara programas de tratamiento del sida.<\/p>\n<p>La prevenci\u00f3n de la intoxicaci\u00f3n por plomo tambi\u00e9n tuvo sus partidarios, pero eran marginales y fueron r\u00e1pidamente acallados. En la d\u00e9cada de 1960, los Panteras Negras y el grupo de activistas puertorrique\u00f1o Young Lords establecieron cl\u00ednicas de salud de barrio y llevaron a cabo programas de chequeo para la detecci\u00f3n de tuberculosis y anemia drepanoc\u00edtica, as\u00ed como de intoxicaci\u00f3n por plomo. El excelente libro Body and Soul: The Black PantherParty and the Fight Against Medical Discrimination (2011), de la historiadora Alondra Nelson, describe c\u00f3mo estos grupos sostuvieron que las nuevas leyes de derechos civiles y los programas gubernamentales de la Great Society por si solos nunca colmar\u00edan las necesidades de los pobres, a menos que los pobres mismos tuvieran voz en su definici\u00f3n\/13.Los Panteras se decantaron por la violencia y reclamaron un pa\u00eds separado para los negros. Sin duda no tuvieron raz\u00f3n en todo, pero en lo que respecta a la intoxicaci\u00f3n por plomo, es probable que s\u00ed la tuvieran.<\/p>\n<p>A comienzos de la d\u00e9cada de 1980, los movimientos a favor de la justicia social, encabezados por Martin Luther King, Malcolm X y los Panteras Negras, hab\u00edan amainado en gran parte, y con ellos la defensa desde las bases de la salud de los ni\u00f1os negros pobres. Algunos cient\u00edficos siguieron haciendo sonar las alarmas sobre la intoxicaci\u00f3n por plomo, entre ellos Herbert Needleman, Jane Lin-Fu de la Oficina de la Infancia de EE UU, Philip Landrigandel Hospital Mount Sinaide Nueva York y Ellen Silbergeld, editora de la revista Environmental Research, pero no contaban con un movimiento social fuerte que recogiera sus hallazgos y luchara por los ni\u00f1os en riesgo. Pese a que hubo algunas campa\u00f1as desganadas contra la intoxicaci\u00f3n por plomo, ni el poderoso movimiento por la salud de las mujeres ni los grupos ecologistas se hicieron cargo de la cuesti\u00f3n de una manera sostenida. El gobierno de Obama no ha invertido m\u00e1s en esta problem\u00e1tica que el de George W. Bush. La intoxicaci\u00f3n por plomo ni siquiera aparece en la lista de prioridades de los Centros de Control de Enfermedades con respecto a las \u201cbatallas de salud p\u00fablica que pueden ganarse\u201d.<\/p>\n<p>Frente a un gobierno que pretende gastar lo menos posible en una cat\u00e1strofe de salud p\u00fablica, Chisolmy Farfel bien pudieron pensar que no ten\u00edan m\u00e1s remedio que tratar de averiguar si hab\u00eda alg\u00fan posible vericueto. Sin embargo, tambi\u00e9n cabe imaginar que estos cient\u00edficos podr\u00edan haber trabajado con comunidades pobres para utilizar los hallazgos de sus investigaciones de manera m\u00e1s creativa. Podr\u00edan haber intentado movilizar a la opini\u00f3n p\u00fablica en apoyo del plan original de eliminaci\u00f3n del plomo, cuyo coste ascend\u00eda a 33 000 millones de d\u00f3lares. Podr\u00edan haber colaborado con pol\u00edticos negros, l\u00edderes religiosos, grupos de derechos civiles y organizaciones de madres y padres. Si la intoxicaci\u00f3n por plomo hubiera aparecido como un problema que afecta a los ni\u00f1os de clase media, todo esto podr\u00eda haber sucedido efectivamente. En cambio, tal como se\u00f1alan Markowitzy Rosner en su libro, la respuesta de Chisolmy Farfel fue \u201chacer otro estudio\u201d.<\/p>\n<p>* Gerald Markowitzy David Rosner,Lead Wars: ThePolitics of Science and theFate of America\u2019sChildren, University of California Press\/ Milbank Memorial Fund &#8211; See more at: <a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/spip.php?article11715#sthash.i2XIcUiU.dpuf\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.vientosur.info\/spip.php?article11715#sthash.i2XIcUiU.dpuf<\/a><\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/ El nombre del ni\u00f1o est\u00e1 cambiado.<\/p>\n<p>2\/Algunas familias fueron captadas sobre el terreno; en estos casos, los pisos en que ya viv\u00edan fueron objeto de medidas de saneamiento de nivel I o II.<\/p>\n<p>3\/ Los nombres de la madre y la hija se han cambiado.<\/p>\n<p>4\/V\u00e9ase Shankar Vedantam, \u201cResearch Links Lead Exposure, Criminal Activity\u201d,The Washington Post, 08\/07\/2007.<\/p>\n<p>5\/V\u00e9ase, por ejemplo, Robert M. Nelson, \u201cNontherapeuticResearch, MinimalRisk, and the Kennedy Krieger Lead AbatementStudy\u201d,IRB: Ethics and Human Research, vol. 23, n.\u00ba 6 (noviembre-diciembre de 2001); Anna C. Mastroianniy Jeffrey P. Kahn, \u201cRisk and Responsibility: Ethics, Grimes v Kennedy Krieger, and PublicHealthResearchInvolvingChildren\u201d,American Journal of PublicHealth, vol. 92, n.\u00ba 7 (julio de 2002); B.P. Lanphear, \u201cEditorial: TheConquest of Lead Poisoning: A PyrrhicVictory\u201d,EnvironmentalHealthPerspectives, vol. 115, n.\u00ba 10 (octubre de 2007).<\/p>\n<p>6\/En su solicitud de subvenci\u00f3n para el estudio de los beb\u00e9s de Baltimore, los cient\u00edficos afirmaban que pretend\u00edan probar \u201cun nuevo enfoque\u201d de la eliminaci\u00f3n del plomo, una afirmaci\u00f3n que se cita sin criticar en Lead Wars. De hecho, muchos de los ni\u00f1os participantes en el estudio fueron asignados a viviendas tratadas con m\u00e9todos que hab\u00edan demostrado ser ineficaces.<\/p>\n<p>7\/J.J. Chisolm Jr., E.D. Mellits y S.A. Quaskey, \u201cTheRelationship Betweenthe Level of Lead Absorption in Children and the Age, Type, and Condition of Housing\u201d,Environmental Research, vol. 38, n.\u00ba 1 (octubre de 1985), pp. 31-45; E.Charney, B. Kessler, M. Farfel y D. Jackson, \u201cChildhood Lead Poisoning: A Controlled Trial of theEffect of Dust-Control Measureson Blood Lead Levels\u201d,The New England Journal of Medicine, vol. 309, n.\u00ba 18 (3\/11\/1983), pp. 1 089-1 093.<\/p>\n<p>8\/M.R. Farfel, J.J. Chisolm Jr. y C.A. Rohde, \u201cTheLonger-TermEffectiveness of Residential Lead Paint Abatement\u201d,EnvironmentalResearch, vol. 66, n.\u00ba 2 (agosto de 1994), pp. 217-221; M.R. Farfely J.J. Chisolm Jr., \u201cHealth and EnvironmentalOutcomes of Traditional and ModifiedPracticesforAbatement of Residential Lead-Based Paint\u201d,American Journal of PublicHealth, vol. 80, n.\u00ba 10 (octubre de 1990), pp. 1 240-1 245.<\/p>\n<p>9\/EvanCharneyy cols., \u201cEffect of Dust Control onBlood Lead\u201d,The New EnglandJournal of Medicine, vol. 310, n.\u00ba 14 (05\/04\/1984), pp. 924-925.<\/p>\n<p>10\/Farfely cols., \u201cTheLonger-TermEffectiveness of Residential Lead Paint Abatement\u201d.<\/p>\n<p>11\/V\u00e9ase la tabla ES-2 en \u201cLead-Based Paint Abatement and Repair and MaintenanceStudy in Baltimore: FindingsBasedonTwoYears of Follow-Up\u201d (EnvironmentalProtection Agency, 747-R-97-005, diciembre de 1997), en comparaci\u00f3n con la tabla 4 en Mark R. Farfely J. JulianChisolm Jr., \u201cAnEvaluation of Experimental PracticesforAbatement of Residential Lead-Based Paint: Reporton a Pilot Project\u201d,EnvironmentalResearch, vol. 55, n.\u00ba 2 (1991), pp. 199-212. Hay que convertir los microgramos por pie cuadrado en miligramos por metro cuadrado.<\/p>\n<p>12\/ V\u00e9ase Helen Epstein, \u201cGettingAwaywithMurder\u201d,The New York Review, 19\/07\/2007.<\/p>\n<p>13\/University of Minnesota Press, 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En diciembre de 1993, un casero de un barrio bajo de Baltimore, Lawrence Polakoff, arrend\u00f3 un piso a una madre soltera de 21 a\u00f1os de edad y su hijo de tres a\u00f1os, Max\/1. Pocos d\u00edas despu\u00e9s de instalarse, invitaron a la madre de Max a participar en un estudio comparativo destinado a discernir c\u00f3mo los diferentes m\u00e9todos de renovaci\u00f3n de las viviendas proteg\u00edan a los ni\u00f1os frente a la intoxicaci\u00f3n por plomo, que sigue siendo un importante problema que amenaza la salud de millones de ni\u00f1os estadounidenses, muchos de ellos de familia pobre&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[85629,68395],"tags":[705890],"class_list":["post-996","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-capitalismo","category-estados-unidos","tag-plomo","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-g4","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/996","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=996"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/996\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":998,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/996\/revisions\/998"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=996"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=996"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=996"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}