{"id":9905,"date":"2019-12-09T21:04:11","date_gmt":"2019-12-09T20:04:11","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=9905"},"modified":"2019-12-09T21:58:36","modified_gmt":"2019-12-09T20:58:36","slug":"america-latina-oleada-reaccionaria-global-y-vuelta-a-la-guerra-de-clases","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=9905","title":{"rendered":"Am\u00e9rica Latina &#8211; Oleada reaccionaria global y vuelta a la guerra de clases.   [Mart\u00edn Mosquera &#8211; Franck Gaudichaud]"},"content":{"rendered":"<p><strong>Las nuevas derechas radicales<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mart\u00edn Mosquera *<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.vientosur.info\/\">Revista Viento Sur<\/a>, N\u00b0 166<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 9-12-2019<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Es tan evidente la realidad del giro a la derecha en curso en Am\u00e9rica Latina como su inestabilidad. No hay que enga\u00f1arse: no se trata de ning\u00fan impasse o empate hegem\u00f3nico. La relaci\u00f3n de fuerzas se degrada respecto al ciclo anterior, como es evidente en la emergencia de un fen\u00f3meno autoritario en Brasil, en el giro moderado del kirchnerismo, en las permanentes amenazas golpistas sobre Venezuela o en los riesgos de victorias de la derecha en Bolivia y Uruguay. Sin embargo, la derechizaci\u00f3n latinoamericana se asienta sobre una din\u00e1mica todav\u00eda fluctuante y con contestaciones palpables: la victoria de AMLO y la ca\u00edda del viejo r\u00e9gimen en M\u00e9xico, la aplastante derrota electoral de Macri en Argentina, el empantanamiento del imperialismo y de la derecha en Venezuela, la vitalidad de algunos movimientos sociales (especialmente el feminista, aunque tambi\u00e9n el movimiento obrero en algunos pa\u00edses). En Brasil el resultado tambi\u00e9n es ambiguo por el momento: Bolsonaro avanza significativamente con sus grandes reformas (previsional, tributaria), pero sumando desprestigio, inestabilidad y despertando respuestas del movimiento de masas. Lejos por el momento de una bolsonarizaci\u00f3n generalizada de la regi\u00f3n, el giro a la derecha avanza pero sobre un suelo inestable y no hemos asistido hasta ahora a una derrota estrat\u00e9gica de las clases populares.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Globalmente, las clases dominantes tienen la iniciativa, pero no logran asentar una nueva hegemon\u00eda ni estabilizar una nueva correlaci\u00f3n de fuerzas entre las clases. Aun en este marco defensivo para las clases populares (incluso reaccionario en el caso de Brasil), la ofensiva capitalista es ralentizada por la resistencia social, y aunque avanza la persecuci\u00f3n judicial y medi\u00e1tica y la represi\u00f3n a las luchas sociales, tampoco se ha logrado estabilizar hasta ahora nuevos reg\u00edmenes pol\u00edticos autoritarios (el Estado militarizado colombiano viene de larga data). Las pol\u00edticas de los gobiernos derechistas avanzan, pero pierden paulatinamente su base de masas y se enfrentan a situaciones recurrentes de movilizaciones sociales o sanciones electorales, aunque sin que emerja un bloque pol\u00edtico y social alternativo. Podr\u00edamos definir la situaci\u00f3n regional como de inestabilidad hegem\u00f3nica, para utilizar una expresi\u00f3n de Poulantzas.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>\u00bfLos a\u00f1os treinta en c\u00e1mara lenta?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En los a\u00f1os noventa del pasado siglo, Tony Cliff afirm\u00f3 que se hab\u00eda abierto una etapa que se pod\u00eda definir como \u201clos a\u00f1os treinta en c\u00e1mara lenta\u201d. La f\u00f3rmula ten\u00eda muchas limitaciones. Fundamentalmente, ignoraba el significado del ciclo que se abr\u00eda con la restauraci\u00f3n capitalista en el Este y la ofensiva neoliberal, es decir, una derrota hist\u00f3rica que despejar\u00eda por un largo periodo la idea de una alternativa socialmente viable al capitalismo. Dif\u00edcilmente podr\u00eda hablarse entonces de una amenaza revolucionaria por parte de la clase obrera, como la que caracteriz\u00f3 a la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica de los a\u00f1os treinta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sin embargo, si nos cuidamos de la tendencia, propia de las analog\u00edas hist\u00f3ricas, a resaltar m\u00e1s las similitudes que las diferencias, podemos advertir que, pese a todo, la f\u00f3rmula encierra un momento de verdad. Al comp\u00e1s de una nueva crisis hist\u00f3rica del capitalismo asistimos al lento eclipse de un mundo. En un ritmo menos acelerado que el de los a\u00f1os treinta, vemos erosionarse lentamente cierto equilibrio pol\u00edtico-social, con sus representaciones pol\u00edticas, sus concepciones ideol\u00f3gicas, su cultura. En el espacio dejado por el declive de los partidos tradicionales, que han gestionado el capitalismo desde la posguerra, emergen nuevos fen\u00f3menos pol\u00edticos, muchos de ellos m\u00f3rbidos. Pese a las nuevas luchas sociales, la espiral de derrotas de la clase trabajadora no se ha quebrado, por lo que la correlaci\u00f3n de fuerzas sociales y pol\u00edticas tiende a favorecer a la extrema derecha como salida al descontento social.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El capitalismo ha mutado luego de todas sus grandes crisis (1873, 1930, 1973). En cada oportunidad se trat\u00f3 de profundas transformaciones que no afectaron solamente al terreno exclusivamente econ\u00f3mico sino a la articulaci\u00f3n del conjunto del sistema capitalista, implicando cambios en el campo pol\u00edtico, institucional e ideol\u00f3gico. No sabemos qu\u00e9 mundo encontraremos a la salida de la actual transici\u00f3n, pero por el momento podemos advertir que el reforzamiento estatal autoritario es una de las grandes tendencias contempor\u00e1neas. Los EE UU de Trump, el Brasil de Bolsonaro, la Rusia de Putin, la China liberal-estalinista, el crecimiento de la extrema derecha en Europa Occidental (la cuna de la democracia social) o el fundamentalismo isl\u00e1mico en Medio Oriente son ejemplos de un mundo que se vuelve d\u00eda a d\u00eda m\u00e1s hostil. Hacia fines de los setenta, autores marxistas como Poulantzas anunciaban la consolidaci\u00f3n de un estatismo autoritario como forma de gobierno normal del capitalismo. Sin embargo, el neoliberalismo ascendente pudo articularse con formas consensuales de dominaci\u00f3n pol\u00edtica y se apropi\u00f3 enteramente del significante flotante de la democracia. Ante la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn y la desarticulaci\u00f3n del campo socialista, el capitalismo triunfante dio por cerrado el siglo de los extremos y se anot\u00f3 en el campo de los vencedores de la disputa secular entre democracia y totalitarismo. El matrimonio de la econom\u00eda de mercado y la democracia liberal se presentaba entonces como fin de la historia. Ahora, en la \u00e9poca de la crisis hegem\u00f3nica del capitalismo neoliberal, se quiebra la cadena hegem\u00f3nica entre democracia y neoliberalismo y se desarrolla un progresivo endurecimiento del factor coercitivo de la dominaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Tambi\u00e9n existe otra opci\u00f3n, m\u00e1s temible. Que la involuci\u00f3n autoritaria no descanse solamente en las necesidades de las clases dominantes de fortalecer el factor coercitivo en un contexto de crisis de hegemon\u00eda, sino que tambi\u00e9n sea consecuencia de una presi\u00f3n que viene de abajo. No se tratar\u00eda entonces de una mera radicalizaci\u00f3n de la derecha tradicional, que se impone ante la falta de alternativas y la desmoralizaci\u00f3n de la izquierda y los oprimidos, sino que la extrema derecha logra capitalizar y sintonizar con el descontento popular. Dicho de otro modo, siendo que el capitalismo neoliberal ha generalizado un entorno social de inseguridad, inestabilidad laboral y anomia mercantil, el anhelo de orden empieza a ser un reclamo popular. No se tratar\u00eda, en este caso, solamente de la emergencia de un individualismo autoritario, sombra siniestra del liberalismo tradicional, que lleva hasta consecuencias punitivas su deseo de respeto de la propiedad y el individuo, sino que el giro autoritario expresa un deseo de comunidad y de protecci\u00f3n colectiva de las clases populares ante las desatadas fuerzas impersonales del mercado. En este segundo caso, la nueva derecha autoritaria contar\u00eda con un potencial mayor para construir hegemon\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Argentina, Brasil y la nueva derecha latinoamericana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El ascenso de Bolsonaro al gobierno del gigante latinoamericano impuso el retorno del debate sobre el fascismo. \u00bfEstamos efectivamente ante una forma contempor\u00e1nea de fascismo? Es preciso mantener el rigor y no usar livianamente el t\u00e9rmino. No se trata de un sin\u00f3nimo para capitalismo autoritario ni de un calificativo apropiado para toda dictadura militar o bonapartismo represivo. Por otra parte, es evidente que ninguno de los fen\u00f3menos actuales de la extrema derecha es una simple repetici\u00f3n del fascismo hist\u00f3rico. Pero decir que ninguna experiencia hist\u00f3rica es igual a otra es una trivialidad. Se trata, en todo caso, de saber si los fen\u00f3menos de los treinta ofrecen referencias \u00fatiles para pensar el mundo actual, donde vemos renacer todo tipo de experiencias autoritarias.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En mi opini\u00f3n, el fascismo se diferencia de otros movimientos reaccionarios y autoritarios en que se inviste del ropaje de la rebeli\u00f3n (contra los pol\u00edticos, las finanzas, las \u00e9lites, etc.) y esto le permite capitalizar frustraciones populares de distinto tipo en un programa que fusiona liberaci\u00f3n con autoritarismo. Este es el n\u00facleo del car\u00e1cter contradictorio, enigm\u00e1tico y peculiar del fascismo. Se trata de un movimiento que pretende institucionalizar m\u00e9todos de guerra civil contra la clase trabajadora, la izquierda y los derechos democr\u00e1ticos, impulsado en una gran movilizaci\u00f3n de masas reaccionaria. George L. Mosse lo define como una \u201crevoluci\u00f3n burguesa antiburguesa\u201d. Togliatti como un \u201cr\u00e9gimen reaccionario de masas\u201d. Enzo Traverso como una \u201crevoluci\u00f3n contra la revoluci\u00f3n\u201d. Todas las definiciones intentan captar el mismo n\u00facleo parad\u00f3jico 1\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00bfEst\u00e1 emergiendo entonces, en Am\u00e9rica Latina, un nuevo autoritarismo social? \u00bfAsistimos a la emergencia de un fen\u00f3meno de extrema derecha con peso de masas del cual el gobierno brasile\u00f1o es solo su expresi\u00f3n m\u00e1s n\u00edtida? \u00bfCu\u00e1l es su relaci\u00f3n con el ciclo progresista precedente\u201d?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Est\u00e1 muy generalizada una explicaci\u00f3n del retroceso del progresismo que asocia sus medidas redistributivas con la emergencia de un sujeto social hostil resultado de esas mismas pol\u00edticas. Estos gobiernos, habiendo sacado a franjas sociales de la pobreza, habr\u00edan construido una nueva clase media que tuvo acceso a un consumo que estar\u00eda cargado de dimensiones aspiracionales t\u00edpicas de los sectores medios tradicionales y que pol\u00edticamente se representar\u00edan en la derecha. Los gobiernos latinoamericanos habr\u00edan construido su propio enterrador: los mismos beneficiados por sus pol\u00edticas. Se construye as\u00ed un relato tr\u00e1gico de estas experiencias, donde toda radicalidad es funcional a la reacci\u00f3n y toda pol\u00edtica popular construye un sujeto social hostil. Esta jaula de hierro del posibilismo es el relato predilecto de quienes consideran que los gobiernos progresistas fueron m\u00e1s lejos de lo que sus sociedades estaban dispuestas y por eso quedaron descubiertos ante la reacci\u00f3n conservadora.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Esta explicaci\u00f3n deber\u00eda poder pasar la prueba del contraste con las experiencias cl\u00e1sicas de compromiso de clase de los a\u00f1os cuarenta y cincuenta (varguismo, peronismo, etc.). Ellas tambi\u00e9n estuvieron caracterizadas por una generalizaci\u00f3n, m\u00e1s intensa, del consumo popular, pero es incontestable que en ese caso permitieron la consolidaci\u00f3n de esos gobiernos como identidades populares duraderas (el peronismo, paradigm\u00e1ticamente) en lugar de producir su declive. Hay que mirar entonces m\u00e1s de cerca esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El kirchnerismo tuvo en el acceso a mayores niveles de consumo privado la forma de realizaci\u00f3n de sus pol\u00edticas tibiamente redistributivas y no involucr\u00f3 como sujetos sociales activos al movimiento de masas, sino que hizo de la poblaci\u00f3n una beneficiaria pasiva de pol\u00edticas verticales que derramaban desde el Estado. Fue habitual, entonces, que este componente pol\u00edtico quedara oscurecido y se autoadjudicara exclusivamente al esfuerzo privado personal. Este oscurecimiento pudo luego ser radicalizado en una concepci\u00f3n meritocr\u00e1tica individualista hostil a la politizaci\u00f3n de las necesidades sociales y a la intervenci\u00f3n del Estado, que intent\u00f3 recoger y estimular el macrismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sin embargo, estudios emp\u00edricos (o los simples an\u00e1lisis demogr\u00e1ficos del voto) muestran que las franjas sociales m\u00e1s hostiles a los gobiernos progresistas no fueron las beneficiarias directas de sus pol\u00edticas, sino sus perjudicadas relativas, aquellas que se vieron menos beneficiadas que otros sectores sociales m\u00e1s pauperizados y que sintieron lesionado su estatus cultural por este emparejamiento (por momentos m\u00e1s imaginario que real). Aqu\u00ed aparece lo que el polit\u00f3logo argentino Juan Carlos Torre llama \u201clos corolarios pol\u00edticos de la fragmentaci\u00f3n social, los prejuicios de las clases medias bajas frente a los sectores m\u00e1s pobres. Como nos lo dice la sociolog\u00eda cuando destaca que el uso de los estigmas es tanto m\u00e1s probable cuanto m\u00e1s pr\u00f3ximas est\u00e1n las poblaciones al contraste social o cultural, y como nos lo cuentan los testimonios de antrop\u00f3logos y periodistas, en los barrios de las clases medias bajas es muy difundida la visi\u00f3n de los pobres como vagos que viven del Estado y cuya presencia muy cercana es una fuente de inseguridad\u201d (Torre, 2017). La clase obrera formal, entonces, muestra tendencias a rechazar el asistencialismo, la inmigraci\u00f3n y a estar m\u00e1s inclinada a legitimar pol\u00edticas represivas y jerarqu\u00edas r\u00edgidas. En cierto modo, buena parte de este sector social act\u00faa pol\u00edticamente y se autopercibe simb\u00f3licamente en rechazo a los sectores m\u00e1s pauperizados dependientes de la econom\u00eda informal y la asistencia estatal, de un modo similar a la vieja clase media de la \u00e9poca de la naciente clase obrera peronista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El kirchnerismo produjo una amplia red asistencial que sac\u00f3 de la pobreza extrema a un amplio sector social, sin generar, en cambio, un nuevo umbral de derechos laborales para la clase trabajadora formal (a diferencia del peronismo hist\u00f3rico), m\u00e1s all\u00e1 de una paulatina recuperaci\u00f3n salarial posterior a la depresi\u00f3n econ\u00f3mica de 2001. Este aspecto se termin\u00f3 expresando en el conflicto entre sectores mayoritarios del sindicalismo y el \u00faltimo gobierno de Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner en torno al llamado impuesto a las ganancias (que en realidad es un impuesto a aquellos salarios relativamente altos de un sector de la clase trabajadora). Estos sectores sintieron parasitado su esfuerzo personal por parte de un Estado ineficaz y corrupto, y a cambio consideraban que ese dinero era drenado a planes sociales para los sectores m\u00e1s pauperizados (los vagos que viven del Estado). Una nueva mitolog\u00eda reaccionaria, fuertemente estimulada por los medios de comunicaci\u00f3n, se fue generalizando dentro de esta creciente derecha social: las mujeres pobres se embarazan para cobrar la asignaci\u00f3n social por hijo, los pobres viven del Estado sin trabajar, el Estado drena los recursos que extrae de la Argentina productiva hacia la corrupci\u00f3n y el clientelismo. Cada una de ellas significaba poner una carga negativa exasperada en un derecho popular y convertir la cr\u00edtica a un gobierno en un cuestionamiento de valores democr\u00e1ticos elementales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En la medida en que el kirchnerismo desarroll\u00f3 roces con las clases dominantes a partir de 2008, se desarroll\u00f3 entonces una politizaci\u00f3n derechista de un sector de masas al calor de las movilizaciones antipopulistas (2008, 2012, 2014) protagonizadas principalmente por clases medias, pero tambi\u00e9n por franjas de la clase trabajadora formal antes descrita (aunque en menor medida). A diferencia de lo que pas\u00f3 en 2001, cuando las clases medias protagonizaron enormes movilizaciones populares antineoliberales y giraron mayormente a la izquierda, el actual fracaso electoral del macrismo no quiebra las fidelidades pol\u00edticas precedentes y las concepciones del mundo de su base social. Es decir, aun si el macrismo est\u00e1 por ser desalojado del gobierno, sin embargo no se habr\u00e1 derrotado adecuadamente a este macrismo de base, donde se combina el rechazo a la politizaci\u00f3n de las necesidades sociales, la apolog\u00eda del mercado como asignador de recursos (de la crisis se sale trabajando) y el reclamo de orden y de intervenci\u00f3n represiva contra la delincuencia y la protesta social. Reacci\u00f3n en espejo, de desarrollo paulatino y todav\u00eda minoritaria, al ciclo 2001: es decir, a la centralidad de la pol\u00edtica (y el Estado) como soluci\u00f3n a las demandas sociales, a la presencia casi permanente de la movilizaci\u00f3n callejera, a la limitaci\u00f3n del factor coercitivo como respuesta a la protesta social y a un gobierno (moderadamente) progresista como representaci\u00f3n estatal de este ciclo. Es decir, queda en disponibilidad una base de masas para futuras alternativas o realineamientos pol\u00edticos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En Brasil la relaci\u00f3n de fuerzas est\u00e1 sustantivamente m\u00e1s degradada pero hay simetr\u00edas muy significativas. Seg\u00fan un texto reciente de Perry Anderson, la reducci\u00f3n dr\u00e1stica de la pobreza que produjo Lula logr\u00f3 convertir a una masa social que antes apenas sobreviv\u00eda en la econom\u00eda informal en un basti\u00f3n electoral del PT. \u201cMillones fueron sacados de graves dificultades \u2013dice Anderson\u2013 y sab\u00edan a qui\u00e9n se lo deb\u00edan. Pero, alentado por periodistas interesados y la ideolog\u00eda de ese momento, el r\u00e9gimen se jact\u00f3 de su logro como la creaci\u00f3n de una nueva clase media en Brasil, cuando en realidad el ascenso social de la mayor\u00eda de los afectados no solo fue m\u00e1s modesto \u2013trabajos formales y salarios m\u00ednimos m\u00e1s altos que los ascendieron a algo as\u00ed como la posici\u00f3n de una nueva clase trabajadora\u2013 sino tambi\u00e9n m\u00e1s precario. Pol\u00edticamente (\u2026) la propaganda oficial tuvo un efecto bumer\u00e1n: su resultado fue producir una identificaci\u00f3n con el individualismo consumista de la clase media real, en lugar de con la clase trabajadora existente\u201d (Anderson, 2019). Este sector popular fue elevando sus aspiraciones sociales y se sinti\u00f3 muy golpeado cuando la econom\u00eda entr\u00f3 en recesi\u00f3n. La frustraci\u00f3n fue particularmente sentida en los j\u00f3venes que se hab\u00edan beneficiado por las pol\u00edticas precedentes y especialmente por la extensi\u00f3n de la educaci\u00f3n superior. Aqu\u00ed estuvo una de las fuentes de la nueva derecha juvenil que emerger\u00e1 de a poco a partir de las movilizaciones de 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sin embargo, lo fundamental estaba pasando en la verdadera clase media. Contin\u00faa Anderson: \u201cLas grandes empresas, la clase trabajadora y los pobres fueron beneficiados por el gobierno del PT. En cambio, profesionales, mandos directivos intermedios, personal del sector servicios y peque\u00f1os empleadores no lo fueron. El aumento de su ingreso fue menor en proporci\u00f3n al aumento del ingreso de los pobres, y su estatus se ha visto erosionado por las nuevas formas de consumo popular y movilidad social\u201d. Es en este sector social donde anid\u00f3 el grueso de la reacci\u00f3n popular al petismo y por eso la elecci\u00f3n de Haddad [PT] se mantuvo muy fuerte en el nordeste pobre del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El bolsonarismo responde a la experiencia de los sectores medios y de la peque\u00f1a burgues\u00eda durante los gobiernos del PT y a la crisis econ\u00f3mica y el deterioro social de los \u00faltimos a\u00f1os. \u201cEl antipetismo de los \u00faltimos cinco a\u00f1os \u2013afirma Valerio Arcary (2018)\u2013 es una forma brasilera del antiizquierdismo, antiigualitarismo o anticomunismo de los a\u00f1os treinta. No fue una apuesta del n\u00facleo principal de la burgues\u00eda contra el peligro de una revoluci\u00f3n en Brasil. (\u2026) Su candidatura es expresi\u00f3n de un movimiento de masas reaccionario de clase media, apoyado por fracciones minoritarias de la burgues\u00eda, ante la recesi\u00f3n econ\u00f3mica de los \u00faltimos cuatro a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A esta radicalizaci\u00f3n autoritaria de la peque\u00f1a burgues\u00eda hay que agregar la influencia social del evangelismo (el 22% de la poblaci\u00f3n) que, dando respuesta a los deseos de comunidad en los sectores m\u00e1s pauperizados de la poblaci\u00f3n, ha avanzado notablemente dentro de la religiosidad popular y acumulado un notable poder pol\u00edtico en Brasil (ya hab\u00edan colocado al vicepresidente de los dos mandatos de Lula, Jos\u00e9 Alencar).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En un sentido muy general, vemos que la emergencia de un fen\u00f3meno de extrema derecha a nivel latinoamericano es una respuesta al ciclo progresista. No solo a sus gobiernos (m\u00e1s radicales en algunos casos, m\u00e1s social-liberales en otros), sino a la din\u00e1mica pol\u00edtica que se inici\u00f3 con los levantamientos populares de principio de siglo y sus reverberancias pol\u00edticas y sociales que impusieron l\u00edmites a la ofensiva de las clases dominantes. Los casos de Argentina y Brasil encontrar\u00edan paralelos r\u00e1pidos en la peque\u00f1a burgues\u00eda en Venezuela o de la media luna oriental de Bolivia, donde los componentes fascistas son evidentes. Aunque la popularidad de AMLO es todav\u00eda muy fuerte y la derecha aparece desarticulada, algunas iniciativas balbuceantes anuncian la posibilidad de un fen\u00f3meno de este tipo tambi\u00e9n en M\u00e9xico, aunque la din\u00e1mica progresista reci\u00e9n est\u00e1 empezando y es prematuro para hacer pron\u00f3sticos seguros.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sin embargo, hay que tener cuidado en comparar la reacci\u00f3n autoritaria al populismo latinoamericano con el comunismo de entreguerras. No solo porque la amenaza revolucionaria frente a la cual reacciona el fascismo hist\u00f3rico est\u00e1 ausente en el ciclo progresista, con las excepciones parciales de Venezuela y Bolivia. Sino porque el pa\u00eds donde efectivamente avanz\u00f3 un gobierno de caracter\u00edsticas semifascistas como el de Bolsonaro es precisamente donde la clase obrera ya se encontraba m\u00e1s a la defensiva y donde la amenaza populista estaba m\u00e1s despejada y docilizada. El desprestigio del PT antes del impeachment era lo suficientemente amplio como para que fuera muy probable su derrota en una futura elecci\u00f3n normal. Es necesario evitar, entonces, el exceso instrumentalista de suponer que el fascismo es simplemente la respuesta de la burgues\u00eda a una situaci\u00f3n de crisis.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Es crucial para el pr\u00f3ximo periodo un balance riguroso del progresismo latinoamericano, incorporando al mismo la imagen sombr\u00eda que arroja la actual reacci\u00f3n derechista autoritaria. Durante a\u00f1os, el modelo del PT fue puesto como referencia por las izquierdas moderadas de distinto tipo, oponiendo los lentos avances y las amplias alianzas del lulismo con la radicalidad de la fallida experiencia de la Unidad Popular chilena o del proceso bolivariano que se desarroll\u00f3 en paralelo. Sin embargo, una mirada r\u00e1pida al paisaje geopol\u00edtico latinoamericano muestra una tendencia relevante para nuestros debates estrat\u00e9gicos: las experiencias radicales de Venezuela y Bolivia, pese a haber enfrentado las hostilidades m\u00e1s agresivas (golpes militares, tentativas separatistas, maniobras intervencionistas), son las que logran mayor sustentabilidad y penetraci\u00f3n en las clases populares. La izquierda herb\u00edvora de Brasil, Argentina, Ecuador, Honduras o Paraguay, que fantaseaba con la fortaleza de su moderaci\u00f3n, sus alianzas amplias y su pol\u00edtica conciliadora con la burgues\u00eda, mostr\u00f3 r\u00e1pidamente su notable debilidad confrontada a las presiones de las clases dominantes.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Mart\u00edn Mosquera<\/strong> es militante de la organizaci\u00f3n pol\u00edtica argentina Democracia Socialista.<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/ Para un mayor desarrollo de la caracterizaci\u00f3n del \u201cfen\u00f3meno Bolsonaro\u201d y los debates actuales sobre el fascismo ver mi texto <a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14293\">\u201cAl borde del abismo: Bolsonaro y el retorno del fascismo\u201d<\/a>.<\/p>\n<p><strong><u>Referencias<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Anderson, Perry (2019) \u201cBolsonaro\u2019s Brazil\u201d, en <a href=\"https:\/\/www.lrb.co.uk\/v41\/n03\/perry-anderson\/bolsonaros-brazil\">https:\/\/www.lrb.co.uk\/v41\/n03\/perry-anderson\/bolsonaros-brazil <\/a><\/p>\n<p>Arcary, Valerio (2018) <a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/2018\/10\/19\/brasil-bolsonaro-es-o-no-un-neofascista-valerio-arcary\/\">\u201c\u00bfBolsonaro es o no un neofascista?\u201d<\/a>.<\/p>\n<p>Torre, Juan Carlos (2017) <a href=\"http:\/\/www.panamarevista.com\/los-huerfanos-de-la-politica-de-partidos-revisited\/\">\u201cLos hu\u00e9rfanos de la pol\u00edtica de partidos revisited\u201d<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p><strong>Entrevista a Franck Gaudichaud<\/strong><\/p>\n<p><strong>Am\u00e9rica Latina: ofensivas conservadoras y vuelta a la guerra de clases <\/strong><\/p>\n<p><strong>Antoine Pelletier <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/npa2009.org\/idees\/international\/\">L&#8217;Anticapitaliste<\/a>, 9-12-2019 <\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/www.vientosur.info\/\">Viento Sur<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina est\u00e1n viviendo actualmente conflictos de clase muy potentes y una represi\u00f3n con actuaciones enormemente violentas por parte de las fuerzas reaccionarias y estatales. Franck Gaudichaud 1\/ introduce el informe que aborda la situaci\u00f3n en algunos pa\u00edses y las din\u00e1micas de esas luchas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>-Antoine Pelletier: Hace algunos meses atr\u00e1s se comentaba el \u201cfin\u201d del ciclo progresista en Am\u00e9rica Latina. Ahora, parece que se empieza a gestar una nueva situaci\u00f3n. Por una parte, las clases dominantes est\u00e1n a la ofensiva, por otra, las resistencias al neoliberalismo se expresan tanto en las calles, como en las urnas.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Franck Gaudichaud: Efectivamente, ha habido un debate sobre si asistimos sensu stricto al llamado fin de ciclo de los gobiernos progresistas, nacional populares o de centro izquierda: desde el violento fin de la gesti\u00f3n del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil hasta la crisis sin fin en la Venezuela de Nicol\u00e1s Maduro, pasando por Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador&#8230; En realidad, lo que se confirma m\u00e1s que un \u201cfin\u201d es el reflujo turbulento de esas experiencias y lo que aflora m\u00e1s que nunca son los l\u00edmites estrat\u00e9gicos y las contradicciones de estos diferentes proyectos y sus reg\u00edmenes pol\u00edticos. Me remito al ensayo que acabamos de publicar sobre este tema con Jeff Webber y Massimo Modonesi 2\/. Especialmente, con la crisis econ\u00f3mica mundial y el agotamiento m\u00e1s o menos profundo seg\u00fan los pa\u00edses de los proyectos neodesarrollistas y neoextractivistas progresistas, se entr\u00f3 en una coyuntura ca\u00f3tica y dif\u00edcil, en la que las clases dominantes, los sectores conservadores, las \u00e9lites medi\u00e1ticas, las burgues\u00edas financieras, las iglesias evang\u00e9licas y la extrema derecha militarista est\u00e1n a la ofensiva por todas partes. Esto es particularmente cierto tras la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil, pa\u00eds clave en la geoestrategia regional; victoria que se inscribe en la estela del triunfo del golpe de Estado parlamentario contra Dilma Roussef, y despu\u00e9s con el encarcelamiento ilegal e ilegitimo de Lula.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Al mismo tiempo, no existe ninguna estabilidad para esta ofensiva conservadora y\/o reaccionaria; parece que las clases dominantes no encentraron la llave para asentarse de nuevo en el poder, con cierto nivel de consenso, y para construir una nueva hegemon\u00eda neoliberal-autoritaria. En Argentina, el neoliberal Mauricio Macri ha sido descabalgado por las urnas y su mandato ha estado marcado por un hundimiento econ\u00f3mico dram\u00e1tico, a pesar de -o m\u00e1s bien deber\u00edamos decir a causa de- la ayuda gigantesca del FMI dirigido por Christine Lagarde. En M\u00e9xico, apareci\u00f3 un progresismo tard\u00edo con la victoria de L\u00f3pez Obrador (centro izquierda), que, seguramente, no encarnar\u00e1 esa gran transformaci\u00f3n anunciada, pero que, sin embargo, constituye un freno relativo a comparaci\u00f3n con los ejecutivos neoliberales precedentes. En Venezuela, la ofensiva de la oposici\u00f3n apoyada a duras penas por Washington con la autoproclamaci\u00f3n de Juan Guaid\u00f3 (a finales de febrero de 2019) y la asfixia econ\u00f3mica del pa\u00eds, fracas\u00f3 lamentablemente. Sin embargo, el gobierno Maduro permanece enormemente debilitado, y sigue marcado por el autoritarismo, la mala gesti\u00f3n y la corrupci\u00f3n masiva, tampoco es capaz de remontar la pendiente de la econom\u00eda cuando en paralelo las sanciones estadounidenses pesan mucho sobre las condiciones cotidianas de vida. Pero, hecho fundamental para el gobierno bolivariano, las Fuerzas Armadas Bolivarianas han permanecido leales al poder madurista. Otro ejemplo de la coyuntura indecisa actual, Uruguay, donde la derecha acaba de poner fin a quince a\u00f1os de gobiernos socialdem\u00f3cratas del Frente Amplio, despu\u00e9s de una apretada victoria en la segunda vuelta de las elecciones, con el apoyo de la extrema-derecha militarista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Frente a esta ofensiva conservadora no estabilizada, se constata una recuperaci\u00f3n de fuerzas populares descontentas y de las resistencias colectivas que se expresan indirectamente en las urnas con, por ejemplo, la victoria peronista en Argentina, pero, sobre todo, por abajo, con un reguero de luchas sociales. Tambi\u00e9n se ve con la gran victoria democr\u00e1tica de la puesta en libertad de Lula (sin que por ello haya salido libre del proceso judicial) en Brasil. En resumen, hay una recomposici\u00f3n de la lucha de clases muy potente que configura un periodo marcado por la incertidumbre, tanto desde el punto de vista del poder como de las clases populares. Estas intentan reorganizarse, pero en un contexto degradado y sin siempre hacer el necesario balance cr\u00edtico del periodo anterior, el de la \u201cedad de oro\u201d progresista (2002-2013). Otro dato importante: la amplitud de la represi\u00f3n estatal y de la criminalizaci\u00f3n de los movimientos populares con decenas de muertos en toda la regi\u00f3n (de Chile a Honduras pasando por Bolivia), pr\u00e1cticas de tortura, violaciones y feminicidios por parte de una polic\u00eda militarizada, desapariciones y detenciones ilegales. Desde mi punto de vista, la urgencia est\u00e1 pol\u00edticamente ah\u00ed para quienes vivimos en Europa: \u00bfqu\u00e9 campa\u00f1a de solidaridad internacionalista, amplia y unitaria, hacer para poner freno inmediatamente a estas pr\u00e1cticas de terrorismo de Estado? \u00bfC\u00f3mo aumentar la presi\u00f3n sobre nuestros propios gobiernos y la UE, que mira para otro lado y apoya de lleno los Estados responsables de estas violaciones sistem\u00e1ticas de los derechos fundamentales?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>-A. P.: Chile, Ecuador, Hait\u00ed y ahora Colombia, la lista de los movimientos populares se alarga. \u00bfQu\u00e9 se puede decir de estos movimientos, de sus ra\u00edces y sus perspectivas?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">F. G.: Seg\u00fan diversos observadores, despu\u00e9s de las primaveras \u00e1rabes o el movimiento de los indignados en el Estado espa\u00f1ol, estamos en un contexto de revueltas globales y las insurrecciones latinoamericanas resuenan con los ecos lejanos de L\u00edbano, Irak, Argelia, Hong-Kong o incluso, con los chalecos amarillos de Francia. Quiz\u00e1s es una generalidad decirlo, pero se trata de resistencias al neoliberalismo y contra el autoritarismo en un contexto de crisis de legitimidad de los sistemas pol\u00edticos actuales, percibidos como dominados por \u201ccastas\u201d pol\u00edticas donde reinan el clientelismo, la soberbia y la corrupci\u00f3n. Si se habla de Chile, de Hait\u00ed, de Ecuador, de Colombia, est\u00e1 claro. No obstante, no se trata de luchas globalizadas, dependen antes que nada de consideraciones locales y relaciones de fuerzas nacionales (incluso si existen influencias mutuas reales, especialmente, v\u00eda redes sociales y circulaci\u00f3n de repertorios de acci\u00f3n). Este rechazo del \u201csistema\u201d tiene diferentes dimensiones m\u00e1s o menos fuertes seg\u00fan el pa\u00eds: la cuesti\u00f3n de la corrupci\u00f3n, central en Hait\u00ed, la del modelo econ\u00f3mico y el autoritarismo en Chile, en Ecuador y en Colombia. Se trata de crisis que nacen de la precarizaci\u00f3n generalizada de la vida, de la naturaleza y del trabajo en la era neoliberal en los pa\u00edses del sur global. Es necesario tomar el pulso al descontento acumulado a lo largo de los \u00faltimos decenios, a las dificultades cotidianas para millones de personas para vivir y tener vivienda en las grandes ciudades o en los espacios rurales contaminados y controlados por las multinacionales, etc. y tambi\u00e9n entender la dimensi\u00f3n de la rabia de las y los de abajo al constatar la incapacidad de reg\u00edmenes pol\u00edticos muy poco democr\u00e1ticos para responder a estas expectativas mientras que la riqueza se acumula en un extremo de la sociedad. En el caso chileno, se trata nada menos que de poner fin a la Constituci\u00f3n de Pinochet, todav\u00eda vigente, hoy, en 2019\u2026<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"9912\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=9912\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/amc3a9rica-latina-ii.jpg?fit=780%2C520&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"780,520\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;NIKON D5200&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1572019858&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;45&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;200&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.004&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Am\u00e9rica Latina II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/amc3a9rica-latina-ii.jpg?fit=656%2C437&amp;ssl=1\" class=\" size-full wp-image-9912 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/amc3a9rica-latina-ii.jpg?resize=656%2C437&#038;ssl=1\" alt=\"Am\u00e9rica Latina II\" width=\"656\" height=\"437\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>-A. P.: La peque\u00f1a burgues\u00eda (las clases medias) juega un papel importante en las manifestaciones populares, pero con trayectorias diferentes.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">F.G.: En Chile, asistimos ante todo a una explosi\u00f3n de la juventud precarizada, es el alumnado de colegios e institutos, a menudo muy j\u00f3venes, que han saltado las barreras del metro y han rechazado pagar los treinta c\u00e9ntimos de aumento para los billetes del metro m\u00e1s caro del mundo (en relaci\u00f3n al poder adquisitivo). Verdaderamente, es una juventud que sale de los sectores populares o de las capas medias precarizadas. Globalmente, en los pa\u00edses del sur, amplias capas de la \u201cpeque\u00f1a burgues\u00eda\u201d est\u00e1n muy precarizadas, endeudadas, sin trabajo estable y \u2013 en algunas coyunturas- acaban por seguir y acompa\u00f1ar las movilizaciones populares. Un elemento importante es el nivel de escolarizaci\u00f3n. Actualmente existe una juventud latinoamericana (urbana pero tambi\u00e9n rural) escolarizada, m\u00e1s diplomada que antes, conectada a las redes sociales, menos afiliada a los partidos pol\u00edticos y sindicatos que en los a\u00f1os setenta y que entra en la lucha de forma m\u00e1s o menos espont\u00e1nea y muy explosiva frente a medidas inmediatas, aunque \u2013 obvio &#8211; en momentos diferentes en cada pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El contenido antiliberal, antiautoritario, democr\u00e1tico de los movimientos sociales antag\u00f3nicos actuales es muy claro en Chile, en Ecuador, en Hait\u00ed y ahora en Colombia, con una huelga general de una amplitud que no se hab\u00eda visto desde hace d\u00e9cadas. Al mismo tiempo, hay ingredientes locales esenciales. Por ejemplo, la cuesti\u00f3n del proceso de paz en Colombia que el gobierno de Duque y el uribismo han intentado torpedear por todos los medios. En Chile, la arrogancia patronal de Pi\u00f1era y la militarizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico han acelerado la movilizaci\u00f3n (reactivando la memoria traum\u00e1tica de la dictadura de Pinochet). En Ecuador, el gobierno Moreno (salido de Alianza Pa\u00eds), se aline\u00f3 con el neoliberalismo, el FMI, Estados Unidos y la patronal de Guayaquil. En Hait\u00ed, el elemento fundamental es el rechazo a la casta corrupta y al ejecutivo de Jovenel, pero tambi\u00e9n las consecuencias de quince a\u00f1os de ocupaci\u00f3n del pa\u00eds por tropas de la ONU, en particular brasile\u00f1as.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Bolivia tom\u00f3 un camino distinto: tambi\u00e9n existe all\u00ed un descontento social real acumulado pero no frente al neoliberalismo, sino m\u00e1s bien frente al caudillismo de Evo Morales, que se present\u00f3 a las elecciones para un cuarto mandato a pesar del resultado del refer\u00e9ndum de 2016 [en el que result\u00f3 derrotada su propuesta de poder hacerlo], gracias a una decisi\u00f3n un tanto pol\u00e9mica del tribunal constitucional. Aunque durante los 14 a\u00f1os de evismo, la pobreza haya disminuido muy significativamente y se haya construido un Estado m\u00e1s social y plurinacional, tambi\u00e9n existen cr\u00edticas sobre el modelo de desarrollo extractivista y un creciente divorcio entre la gesti\u00f3n gubernamental y una parte del movimiento popular. Sin embargo, el hecho fundamental para explicar el golpe de Estado contra Evo es la capitalizaci\u00f3n pol\u00edtica de este descontento ciudadano por la derecha dura, por el comit\u00e9 c\u00edvico de Santa Cruz y las corrientes evang\u00e9licas reaccionarias. Camacho, el l\u00edder neofascista de las llanuras orientales, aprovechando la debilidad del MAS que perdi\u00f3 parte de su capacidad de movilizar a sus bases hist\u00f3ricas, encabez\u00f3 este movimiento heterog\u00e9neo donde se encuentran sectores populares, latifundistas, organizaciones ind\u00edgenas, patronal, etc. Estamos en un equilibrio de fuerzas diferente. El giro de una parte de las nuevas clases medias apoyando el golpe jug\u00f3 tambi\u00e9n su papel: despu\u00e9s de aprovecharse de la buena gesti\u00f3n del MAS, del triple aumento del PIB y hoy tienen expectativas a las que el MAS no dio respuesta. Al mismo tiempo, la gesti\u00f3n profundamente clientelar de las relaciones entre las organizaciones populares y el MAS (que m\u00e1s que un partido es una especie de federaci\u00f3n de organizaciones sociales) no contribuy\u00f3 a blindar el gobierno frente a este tipo de desestabilizaci\u00f3n. En fin, tambi\u00e9n habr\u00eda que desarrollar m\u00e1s y entender en detalle lo que tiene que ver con la acci\u00f3n del imperialismo en el golpe, que cada d\u00eda aparece como m\u00e1s decisiva, no solo a trav\u00e9s de la OEA en la denuncia del fraude electoral, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s del apoyo activo, desde 2005, a los sectores de derechas y a los separatistas de la parte oriental, que buscaban derrocar a Morales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>-A. P.: El movimiento feminista parece especialmente potente en Am\u00e9rica Latina. \u00bfPodemos hablar de una nueva \u201cola feminista\u201d que atraviesa todo el continente?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">F. G.: Las luchas de las mujeres y el movimiento feminista son un actor clave en la recomposici\u00f3n de la lucha de clases y del movimiento popular antag\u00f3nico en la regi\u00f3n. Est\u00e1n fuertemente ancladas en la juventud y no solamente estudiantil. Han logrado establecer v\u00ednculos con una parte del movimiento sindical y del movimiento campesino. Eso se ve, por ejemplo, en la importancia del movimiento de mujeres y feminista en las luchas populares de Brasil y del Movimiento Sin Tierra (MST).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Al mismo tiempo, es un movimiento amplio, continental, transnacional, con especificidades locales. La din\u00e1mica argentina tuvo influencia en Chile, especialmente con el potente movimiento \u201cNi una menos\u201d y con la lucha por el aborto, con el s\u00edmbolo del pa\u00f1uelo verde que se convirti\u00f3 en emblema internacional. Este movimiento desbord\u00f3 las fronteras e inspir\u00f3 al otro lado de la Cordillera, las luchas feministas chilenas. Estas tienen sus reivindicaciones y din\u00e1micas propias; sobre todo, despu\u00e9s del movimiento universitario en 2018 con la masiva ocupaci\u00f3n de las universidades en contra los abusos sexuales y la educaci\u00f3n sexista. El movimiento en Chile se dispara con la gran huelga de marzo de 2019 y la creaci\u00f3n anterior de la Coordinadora del 8 de Marzo que agrupa a decenas de organizaciones. El movimiento feminista latinoamericano de la \u00faltima \u00e9poca demostr\u00f3 que es posible articular enfoque unitario y radicalidad, convirti\u00e9ndose en un movimiento de masas y popular. En mi opini\u00f3n, encarna una gran esperanza para cualquier transformaci\u00f3n democr\u00e1tica profunda, no solo antipatriarcal sino tambi\u00e9n decolonial y anticapitalista. Es un movimiento que se define contra la precarizaci\u00f3n de la vida e integra trabajadoras y trabajadores, migrantes, las reivindicaciones ind\u00edgenas, las luchas LGBTQI+, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En M\u00e9xico, la lucha contra la violencia neoliberal y los numerosos feminicidios (no solo en Ciudad Ju\u00e1rez) constituy\u00f3 un eje central de este movimiento sin que, hasta este momento, llegue a transformarse en un movimiento nacional masivo. Tambi\u00e9n hubo avances en relaci\u00f3n a la despenalizaci\u00f3n del aborto (en el estado de Oaxaca y en M\u00e9xico capital). En Brasil, las luchas feministas con la campa\u00f1a \u201cEle N\u00e3o\u201d (\u201c\u00c9l no\u201d) contra el ascenso de Bolsonaro, o incluso la gran marcha de las margaritas de centenares de miles de mujeres rurales en agosto de 2019, confirman ese compromiso. Esta \u00faltima fue una marcha masiva, nacida en el feminismo comunitario campesino. Se articula con el papel jugado por militantes de la izquierda radical, m\u00e1s urbana, como lo era Marielle Franco, asesinada por los esbirros de Bolsonaro.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Hay una nueva ola feminista pero no en el sentido europeo o estadounidense. Es m\u00e1s bien, un momento hist\u00f3rico, muy importante, de las luchas de las mujeres y de los feminismos (que son plurales), con tambi\u00e9n algunas influencias venidas del norte, del movimiento del Estado espa\u00f1ol y la huelga feminista que une a te\u00f3ricas como Silvia Federici, Cinzia Arruzza y otras, pero que parte y, sobre todo, est\u00e1 anclado en las entra\u00f1as de las especificidades de la Am\u00e9rica Indo-Afro-Latina.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>-A. P.: Otros actores especialmente importantes en Latinoam\u00e9rica son los movimientos campesinos e ind\u00edgenas. \u00bfC\u00f3mo se puede comprender el papel progresista de esas fuerzas y en particular, su relaci\u00f3n con el movimiento obrero?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">F. G.: Ahora que conmemoramos los 25 a\u00f1os del surgimiento de la rebeli\u00f3n ind\u00edgena, campesina, antineoliberal y anticapitalista neozapatista en Chiapas, creo que tendr\u00eda un gran m\u00e9rito extraer las lecciones de esta experiencia capital y tambi\u00e9n reactivar las redes de solidaridad con el proceso zapatista que dura desde hace un cuarto de siglo en un territorio tan grande como B\u00e9lgica y que emprendi\u00f3 la construcci\u00f3n de formas alternativas de gobierno y de vivir en un mundo al borde del colapso&#8230; El zapatismo ha logrado resistir los asaltos de las fuerzas militares mexicanas y construir, en positivo, un nuevo relato de c\u00f3mo intentar, a duras penas, forjar una perspectiva poscapitalista, estando abierto a todas las luchas internacionalistas, conectado con el pueblo kurdo y con otras muchas luchas, poniendo en marcha la cuesti\u00f3n del comunalismo, pero a partir de las coordenadas de los pueblos mayas de Chiapas, elaborando la confluencia entre los territorios ind\u00edgenas y la construcci\u00f3n de un poder pol\u00edtico democr\u00e1tico innovador, etc. Esta experiencia es fundamental para pensar las alternativas para el siglo XXI. Por supuesto que hay l\u00edmites y muchos problemas no resueltos (especialmente, en el plano econ\u00f3mico), como lo reconocen all\u00ed mismo. La relaci\u00f3n con las otras izquierdas mexicanas tambi\u00e9n es dif\u00edcil, a menudo. Pero cuando se ve el hundimiento del chavismo en Venezuela, la ausencia de transformaciones estructurales en Argentina, la trayectoria del PT en Brasil o del Frente Amplio en Uruguay, el balance de quince a\u00f1os de progresismo es bastante limitado y contradictorio. As\u00ed que, a mi modo de ver, hay que volver a la experiencia zapatista y su concepci\u00f3n del poder desde abajo sin caer en la cantilena estrat\u00e9gica de \u201ccambiar el mundo sin tomar el poder: cambiemos el mundo transformando el poder parece que nos dice el zapatismo&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En relaci\u00f3n a los actores movilizados en el resto del subcontinente, se podr\u00eda aventurar que asistimos al retorno de la emergencia plebeya destituyente, como a finales de los a\u00f1os 90 o principios de los a\u00f1os 2000, durante las grandes confrontaciones frente al neoliberalismo, con la CONAIE 3\/ en Ecuador, la din\u00e1mica del Movimiento Sin Tierra en Brasil, la \u201cguerra\u201d del agua y del gas en Bolivia, el qu\u00e9 se vayan todos en 2001 en Argentina e incluso ante las revueltas urbanas del tipo Caracazo en Venezuela. Son actores variados, salidos de formaciones sociales en las que lo popular engloba una gran multiplicidad de fracciones de clase. En las \u00faltimas semanas, vimos de nuevo movilizados -seg\u00fan el pa\u00eds- movimientos ind\u00edgenas y de la clase trabajadora, las y los sin techo, gente parada (los piqueteros), j\u00f3venes, las y los mismos que hab\u00edan abierto un nuevo ciclo pol\u00edtico posneoliberal a principios del siglo XXI.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Hoy asistimos a una nueva explosi\u00f3n plebeya, en la que las y los ind\u00edgenas, se ha visto en Ecuador, juegan un papel central. Son capaces de hacer temblar al gobierno neoconservador de Len\u00edn Moreno. En Brasil, habr\u00e1 que ver c\u00f3mo se va a posicionarse el MST, porque los v\u00ednculos con el PT han sido muy fuertes durante mucho tiempo, lo que le ha paralizado ampliamente. Pero, con el movimiento contra las represas (MBA), el movimiento de las margaritas, las luchas ecoterritoriales alrededor de la Amazonia y frente a la ofensiva de la extrema derecha, hay una reactivaci\u00f3n de las resistencias. Los sectores campesinos e ind\u00edgenas est\u00e1n en el centro de los ataques del neoliberalismo, se encuentran tambi\u00e9n entre los decepcionados de las experiencias progresistas y, por lo tanto, encarnan un actor muy importante. Mientras Evo Morales y Garcia Linera est\u00e1n en el exilio en M\u00e9xico, son los Ponchos Rojos 4\/ quienes llevan la ofensiva para responder a la dimensi\u00f3n ultra violenta del golpe de Estado boliviano.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Esto no impide que tambi\u00e9n haya resistencias obreras y urbanas; son fundamentales pues est\u00e1n el coraz\u00f3n de la relaci\u00f3n capital-trabajo. En Ecuador, ha sido la uni\u00f3n de los movimientos urbanos e ind\u00edgenas la que ha dado din\u00e1mica nacional a la revuelta contra Len\u00edn Moreno. En Chile, el movimiento sali\u00f3, sobre todo, de las poblaciones urbanas, de la juventud urbanizada y escolarizada, de una parte de la peque\u00f1a burgues\u00eda, pero tambi\u00e9n del sindicalismo: la Uni\u00f3n Portuaria de Chile est\u00e1 en el centro de la revuelta actual y del movimiento de la huelga nacional, al igual que una parte de las organizaciones sindicales en la Mesa de la Unidad Social alimenta esta rebeli\u00f3n. En mi opini\u00f3n, incluso es ah\u00ed donde se va a jugar la salida de la crisis chilena: la capacidad de la clase trabajadora de entrar en movimiento nacional y bloquear la econom\u00eda ser\u00e1 la batalla decisiva contra Pi\u00f1era y contra la represi\u00f3n del Estado, in\u00e9dita desde 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero tambi\u00e9n hay contradicciones desde este lado: en Bolivia, una parte de la direcci\u00f3n de la Central Obrera (COB), con su llamamiento a la renuncia de Morales para \u201cpacificar el pa\u00eds\u201d, se puso de hecho del lado de los militares y, por tanto, \u00a1apoy\u00f3 el golpe de Estado! El movimiento obrero no est\u00e1 siempre listo para la lucha, lejos de eso. Las grandes centrales, la CUT chilena, la CUT brasile\u00f1a, tienen grandes dificultades para volver a articular un movimiento de resistencia frente a los gobiernos de extrema derecha o neoliberales, porque desde hace tiempo son correas de transmisi\u00f3n de varios partidos \u201cprogresistas\u201d. Y uno de los desaf\u00edos del periodo es precisamente reconstruir un sindicalismo combativo e independiente de las instituciones, arraigado en los lugares de trabajo y territorios.<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/ F. Gaudichaud es profesor de historia latinoamericana en la Universidad de Toulouse Jean Jaur\u00e8s (Francia) y miembro del comit\u00e9 editorial de la revista <a href=\"https:\/\/www.contretemps.eu\/\">Contretemps<\/a>.<\/p>\n<p>2\/ En castellano, disponible en l\u00ednea: <a href=\"http:\/\/ciid.politicas.unam.mx\/www\/libros\/gobiernos_progresistas_electronico.pdf\">http:\/\/ciid.politicas.unam.mx\/www\/libros\/gobiernos_progresistas_electronico.pdf<\/a>.<\/p>\n<p>3\/ Confederaci\u00f3n de las nacionalidades ind\u00edgenas de Ecuador (NdelT).<\/p>\n<p>4\/ \u201cMilicia\u201d de la etnia aymara, originaria de la regi\u00f3n del lago Titicaca en el cruce de Bolivia, Per\u00fa, Argentina y Chile (NdelT).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Globalmente, las clases dominantes tienen la iniciativa, pero no logran asentar una nueva hegemon\u00eda ni estabilizar una nueva correlaci\u00f3n de fuerzas entre las clases. Aun en este marco defensivo para las clases populares (incluso reaccionario en el caso de Brasil), la ofensiva capitalista es ralentizada por la resistencia social, y aunque avanza la persecuci\u00f3n judicial y medi\u00e1tica y la represi\u00f3n a las luchas sociales, tampoco se ha logrado estabilizar hasta ahora nuevos reg\u00edmenes pol\u00edticos autoritarios&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":9911,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[17212,385353379,17926910],"class_list":{"0":"post-9905","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-aside","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"tag-america-latina","8":"tag-ciclo-progresista","9":"tag-franck-gaudichaud","10":"post_format-post-format-aside","12":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/amc3a9rica-latina-i.jpg?fit=980%2C600&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-2zL","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9905","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9905"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9905\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9913,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9905\/revisions\/9913"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9911"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9905"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9905"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9905"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}