{"id":8560,"date":"2019-08-27T09:27:50","date_gmt":"2019-08-27T12:27:50","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=8560"},"modified":"2019-08-27T09:28:28","modified_gmt":"2019-08-27T12:28:28","slug":"estado-espanol-neoliberalismo-y-guerra-contra-los-pobres-la-construccion-social-del-doblegamiento-y-la-derrota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=8560","title":{"rendered":"Estado espa\u00f1ol &#8211; Neoliberalismo y guerra contra los pobres: la construcci\u00f3n social del doblegamiento y la derrota.   [Mar\u00eda Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Rejas]"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/\">Viento Sur<\/a>, 23-8-2019<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 27-8-2019<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:right;\"><em>\u201cNos han enga\u00f1ado tantas veces que, al final, nos dimos cuenta\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:right;\">(Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema P\u00fablico de Pensiones, Le\u00f3n)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong> 1. Una guerra invisibilizada 1\/ <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La violencia econ\u00f3mica, social e ideol\u00f3gica de las pol\u00edticas neoliberales en Espa\u00f1a condena a miles no s\u00f3lo a la exclusi\u00f3n social y a la negaci\u00f3n de su condici\u00f3n de ciudadanos sino tambi\u00e9n a la muerte y al da\u00f1o f\u00edsico y psicol\u00f3gico. La magnitud de los impactos es tal que t\u00e9rminos como violencia estructural, exclusi\u00f3n o precarizaci\u00f3n se quedan cortos. Los datos cuantitativos y las experiencias narradas por las y los afectados dan cuenta no s\u00f3lo de un alto nivel de violencia en todas sus formas sino de la crueldad ejercida hacia la poblaci\u00f3n, lo que se asemeja a una situaci\u00f3n de guerra que permea la vida cotidiana 2\/. Si bien no es guerra expl\u00edcita, en su sentido militar-armado, s\u00ed est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la lucha de clases tal cual se concibi\u00f3 tradicionalmente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El proceso de despojo que concentra riqueza y poder en unos pocos mientras muchos son excluidos va acompa\u00f1ado no s\u00f3lo de un cambio en la legislaci\u00f3n y en las instituciones. Se aspira a mantener el control social y, sobre todo, el control con aceptaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n para lo cual se construye una nueva subjetividad. La refundaci\u00f3n del sujeto social en el neoliberalismo se erige sobre la demolici\u00f3n del sentir, pensar y hacer previo. Los excluidos en general y, sobre todo, quienes se resisten a la destrucci\u00f3n de las instituciones de distribuci\u00f3n e igualaci\u00f3n que garantizan una vida digna, son percibidos y tratados como (potencial) amenaza. Esto se expresa incluso en las pol\u00edticas de defensa y seguridad del Estado, que deja de ser un Estado social para transformarse en un Estado de seguridad garante de las ventajosas condiciones del capital.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Como en una guerra de asedio, la poblaci\u00f3n trabajadora ser\u00e1 cercada, disciplinada y doblegada, a nivel f\u00edsico y psicol\u00f3gico. Se rompi\u00f3 el sue\u00f1o de la \u201cclase media\u201d. El no merecimiento de los (potenciales) excluidos se va convirtiendo en opini\u00f3n p\u00fablica. La cultura neoliberal responde as\u00ed a estrategias de guerra cultural cuyo objetivo \u00faltimo es la derrota psicol\u00f3gica e ideol\u00f3gica. \u00c9ste es el campo donde se define el triunfo en las nuevas formas de la guerra (Lind, 2004; Creveld, 2009; Kilcullen, 2006). Una guerra invisible en la que no se cuentan los da\u00f1os ni las bajas. A ocho a\u00f1os de la gran movilizaci\u00f3n del 15-M, son muchas las expresiones de fortaleza y resistencia pero tambi\u00e9n hay un reflujo participativo y una poblaci\u00f3n mucho m\u00e1s pauperizada que enfrenta cada d\u00eda, desde hace a\u00f1os, estas estrategias; \u201cno veo c\u00f3mo vamos a salir de esto\u201d, \u201csiempre ganan\u201d o \u201cesto es lo que hay\u201d, son muestra de ese estado emocional ante la impunidad y la destrucci\u00f3n del bienestar social.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Asistimos a la banalizaci\u00f3n de la crueldad que normaliza el despojo y el dolor. De ah\u00ed que sea urgente llamar a las cosas por lo que son.<\/p>\n<p><strong> 2. No es \u201ccrisis\u201d, es capitalismo de guerra <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sabemos hace mucho que el neoliberalismo no es una respuesta a la crisis ni un conjunto de pol\u00edticas econ\u00f3micas, como tampoco lo fue, hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os en otras latitudes donde se ech\u00f3 a caminar. Es un proyecto de reestructuraci\u00f3n del capitalismo cuyo objetivo fue desde un inicio la concentraci\u00f3n de la riqueza y el poder sin precedentes (Vega, 2010) que va acompa\u00f1ado de un proceso de refundaci\u00f3n social conservador. Los datos no dejan lugar a duda: en Espa\u00f1a los beneficios empresariales crecieron en 2016 un 200,7% manteniendo una tendencia alcista desde el 2013. El 1% m\u00e1s rico concentra el 40% de la riqueza mientras el 50% m\u00e1s pobre apenas el 7% y entre 2013-16, con la relativa \u201crecuperaci\u00f3n\u201d econ\u00f3mica, los m\u00e1s ricos se beneficiaron 4 veces m\u00e1s que lo m\u00e1s pobres. Es el tercer pa\u00eds m\u00e1s desigual de la Uni\u00f3n Europea, s\u00f3lo detr\u00e1s de Ruman\u00eda y Bulgaria, y cuenta ya con 25 multimillonarios en la lista Forbes 2017 (Oxfam, 2018).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El neoliberalismo funciona como una gran maquinaria de saqueo y despojo, de acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n (Harvey, 2007). Los grandes negocios se financian con los recursos de las trabajadoras y los trabajadores a trav\u00e9s de la superexplotaci\u00f3n del trabajo y el pago de sus impuestos, que, tenemos que recordar, es la base del capital p\u00fablico que se transfiere a manos privadas (rescates bancarios, deuda externa, externalizaci\u00f3n de servicios, obra p\u00fablica, corrupci\u00f3n). De hecho, el trabajo y las familias aportan 83% de los recursos p\u00fablicos a trav\u00e9s de impuestos. Mientras, la evasi\u00f3n fiscal de grandes empresas y fortunas fue 140.000 millones de euros en 2018, lo que represent\u00f3 el 80% del total defraudado -en 2011 la cifra fue de 42.700 M\u20ac-. \u00c9stos ser\u00e1n considerados inversores mientras se acusa a la clase trabajadora de pedir demasiado. Es el discurso del poder basado en una estrategia de no merecimiento (undeserving) de quienes van siendo excluidos. La estrategia es rentable econ\u00f3micamente y pol\u00edticamente. El endeudamiento se presenta como una opci\u00f3n para los trabajadores y las trabajadoras. La hipoteca, el cr\u00e9dito para el coche, la lavadora o el peque\u00f1o negocio cuando est\u00e1s desempleado no es sino otra forma de despojo de los m\u00e1s vulnerables basado en las teor\u00edas individualistas; t\u00fa s\u00f3lo tienes que hacerte cargo de todo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Las \u201cpol\u00edticas de ajuste\u201d, que asociamos con recorte del gasto social, privatizaci\u00f3n, pago obligado de la deuda externa o flexibilizaci\u00f3n laboral, operan cotidianamente el saqueo. La transferencia de riqueza y poder s\u00f3lo pod\u00eda lograrse excluyendo a gran parte de la poblaci\u00f3n y desplaz\u00e1ndola de sus territorios. El neoliberalismo fue violento desde un inicio, no es que se fue poniendo violento. El despojo opera en dos niveles: sobre el territorio-espacio y sobre el territorio-cuerpo. La gentrificaci\u00f3n, por un lado, y el modelo laboral que concentra a la poblaci\u00f3n en las grandes ciudades y zonas tur\u00edsticas, mientras vac\u00eda pueblos y provincias peque\u00f1as, por otro, genera un desplazamiento forzado que pauperiza a quienes tienen que abandonar sus lugares de vida. Mientras, el cuerpo, el \u00fanico territorio propio, sin el cual no es posible la vida, es sometido a un ritmo fren\u00e9tico, con jornadas cada vez m\u00e1s largas, menor remuneraci\u00f3n y menos tiempo de vida, eso que llamamos \u201ctiempo libre\u201d. La persona, entendida como una unidad de cuerpo-mente-emociones, es prescindible. En la l\u00f3gica neoliberal, el cuerpo es cosificado y reducido a herramienta de trabajo; es un \u201crecurso humano\u201d. El disciplinamiento va acompa\u00f1ado del cerco y el aislamiento a medida que las organizaciones son fracturadas y deslegitimadas. As\u00ed, las pol\u00edticas neoliberales act\u00faan como una estrategia de asedio que concluye en la derrota y apropiaci\u00f3n del territorio y de las personas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Este proceso se lleva a cabo desde los propios aparatos institucionales del Estado neoliberal, que lejos de ser d\u00e9bil, como se han empe\u00f1ado en difundir sus te\u00f3ricos cercanos, se convierte en un Estado gestor y de seguridad, cada vez m\u00e1s punitivo a nivel interno (Ley de seguridad ciudadana, conocida como Ley Mordaza, la reforma m\u00e1s punitiva del C\u00f3digo penal, etc.) y con un creciente n\u00famero de efectivos y de recursos de control del espacio p\u00fablico (c\u00e1maras de seguridad, drones de supervisi\u00f3n, etc.). Lo que desaparece es la dimensi\u00f3n social y distribuidora del Estado, que pasa a estar controlado por un bloque de poder tecno-empresarial. Su desmantelamiento se legaliza a trav\u00e9s de las diversas reformas (laboral, salud, etc.). Hay por tanto una responsabilidad por parte de la clase pol\u00edtica que ha respaldado tales medidas; tras cuarenta a\u00f1os de experiencias neoliberales en otras partes del mundo, nadie podr\u00e1 decir que no sab\u00eda cu\u00e1les ser\u00edan las consecuencias en este caso.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La crueldad se convertir\u00e1 as\u00ed en una pr\u00e1ctica legalizada, institucionalizada, sistem\u00e1tica y permanente; es decir, en pol\u00edtica de Estado. No s\u00f3lo es un insulto, es un acto de crueldad decirle a una poblaci\u00f3n que no hay recursos para educaci\u00f3n, salud, pensiones, etc. mientras las arcas del Estado son saqueadas por pol\u00edticos y empresarios. La corrupci\u00f3n asciende a m\u00e1s de 123.500 millones de euros (Casos aislados de una corrupci\u00f3n sist\u00e9mica, s\/f). El rescate con dinero p\u00fablico, a los bancos causantes de la denominada \u201ccrisis\u201d, supuso 60.000 millones de euros que nunca se recuperar\u00e1n. La discrecionalidad y el maltrato se imponen cuando adem\u00e1s la justicia se decanta del lado del poder. La condena del Tribunal de Cuentas a Ana Botella por menoscabo del patrimonio p\u00fablico, en la venta de vivienda social a un fondo de inversi\u00f3n cuando era alcaldesa de Madrid, fue revocada por dicho Tribunal con los votos de dos consejeros propuestos por el PP, una de ellas, Margarita Mariscal, Ministra de Justicia del gobierno de Aznar. El exceso de un poder sin contrapesos y la violencia consciente son una caracter\u00edstica de una cultura de guerra, as\u00ed \u00e9sta no sea expl\u00edcita.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Warren Buffet, un multimillonario estadounidense, dijo claramente hace unos a\u00f1os: \u201cHay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la m\u00eda, la de los ricos, la que est\u00e1 haciendo la guerra y la estamos ganando\u201d (Stein, 2006). En 2011, volvi\u00f3 a expresar claramente la necesidad de aumentar los impuestos a los m\u00e1s ricos, en el art\u00edculo \u201cDejen de mimar a los super-ricos\u201d, posici\u00f3n que comparten un grupo de millonarios.<\/p>\n<p><strong> 3. \u00bfEspa\u00f1a es \u201cdiferente\u201d? La construcci\u00f3n social del sufrimiento y la contundencia de las cifras <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Caminar por las calles de este pa\u00eds en los \u00faltimos a\u00f1os nos confronta con im\u00e1genes que hubi\u00e9ramos pensado imposibles hace no tanto. Un hombre pide ayuda en la calle. Un breve cartel cuenta su vida y drama, algo m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, sentado en la acera, la mirada al suelo y las manos entrecruzadas bajo el ment\u00f3n: \u201csoy espa\u00f1ol tengo una ni\u00f1a de 7 a\u00f1os, necesito trabajo. No tenemos luz, ni agua caliente. Ayuden por favor. Humanidad. Te puede pasar a ti, te juro que es verdad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ciudades inundadas por miles de turistas de todas partes del mundo, las sonrisas dispuestas para la selfie capturando la estancia en Sevilla, Barcelona, Madrid, etc. Las mismas tiendas de moda, bares y restaurantes, el mismo estilo, el men\u00fa en ingl\u00e9s, terrazas llenas de gente. Experiencias simuladas para el turista. Una muestra de la transformaci\u00f3n del espacio p\u00fablico, reflejo del cambio en las condiciones de vida. En el negativo de la foto, poblaciones desplazadas por la especulaci\u00f3n inmobiliaria que oferta pisos tur\u00edsticos, redes humanas fracturadas, trabajo precario. Alg\u00fan vestigio del peque\u00f1o comercio local invita a evocar lo que fueron esas calles alguna vez.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En otro lugar, filas. Filas de personas a la puerta de un banco de alimentos gestionado por una fundaci\u00f3n. Una fila en la oficina de empleo, esperando que esta vez \u201calgo salga\u201d. Por la noche, una larga fila en la Plaza Mayor, en Madrid, para recibir un bocadillo que ser\u00e1 su cena. Soportales, cajeros autom\u00e1ticos y esas tiendas de provincia que cerraron con la \u201ccrisis\u201d y hasta hoy no han vuelto a abrir, dan cobijo a quienes pasaron a vivir en situaci\u00f3n de calle. Mientras, florecen las tiendas de segunda mano, las casas de empe\u00f1o, los negocios de apuestas (Diario de campo, 2019).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A las im\u00e1genes podr\u00edamos agregar relatos. Luisa, una mujer que ronda los cuarenta y tiene una hija de siete a\u00f1os cuenta c\u00f3mo fue condicionada a vivir en la otra punta del pa\u00eds para mantener su trabajo. Un caso de deslocalizaci\u00f3n de la banca que les llev\u00f3 a mudarse, sin opci\u00f3n. Su marido tuvo que renunciar a su trabajo. Ahora, se sienten desplazados y ajenos al nuevo lugar. \u201cFui a la universidad, saqu\u00e9 buenas notas, hice lo que se esperaba que deb\u00eda hacer. Busqu\u00e9 un trabajo, form\u00e9 una familia, tuve una hija&#8230; \u00bfqu\u00e9 es lo que hice mal?\u201d (Relato de Luisa, 2019).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los trabajos precarios han sido normalizados; contratos en los que figuran menos horas de las que realmente se trabaja. Horas extras que no se pagan. Contratos por d\u00edas, semanas o pocos meses. Salarios de 650 y 850 euros -al menos antes de la reciente subida del salario m\u00ednimo-. Si te contratan en el campo te toca llevar tu propia herramienta (Relato de Victoriano, Jos\u00e9 Manuel, Antonia, David, Carmen y Miguel, 2019). Jubilados que tienen que priorizar qu\u00e9 medicinas comprar porque no alcanza para todas con una pensi\u00f3n m\u00ednima de 620 o una no contributiva de 400 (Relato de Irene y Paula, 2019).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los datos corroboran las historias. Espa\u00f1a es el segundo pa\u00eds de la UE con la mayor tasa de \u201cpobreza severa\u201d, 6.9%. La poblaci\u00f3n en \u201criesgo de pobreza\u201d (At Risk of Poverty and\/or Exclusion, AROPE, indicador creado desde la UE) es el 26.6%, 12 millones de personas; un eufemismo ya que se refiere a personas con una renta 60% por debajo de la mediana \u201cconsiderando las transferencias sociales\u201d, con carencia material severa de bienes y hogares que tienen una \u201cmuy baja intensidad laboral\u201d (menos de 20% de su potencial). La pol\u00edtica institucional banaliza (y con ello normaliza) la pobreza al evitar nombrar y reconocer una realidad que afecta a muchas personas. Quien la padece guarda silencio, se averg\u00fcenza y recluye a su mundo privado, como si fuera responsable y no v\u00edctima del saqueo. El 32% de los ni\u00f1os y ni\u00f1as son pobres. Los estudios sobre desigualdad y pobreza dejan claro que tal situaci\u00f3n no es superable sin un cambio en las condiciones estructurales y sin pol\u00edticas de distribuci\u00f3n social. En el caso de los j\u00f3venes la cifra alcanza el 37% (INE).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En 2018, cuando se anuncia que por fin se han reducido los desahucios, 60.000 familias fueron despojadas de su vivienda, la mayor parte por impago de alquiler. La casa es un espacio f\u00edsico, social y simb\u00f3lico esencial para la vida humana. Es un espacio de seguridad, de intimidad y afectividad; sin ella estamos a la deriva. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 cuando ya no est\u00e9n los ancianos que ahora son el soporte de los hijos que perdieron su casa o su trabajo?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La precariedad, que se superpone al problema del desempleo, va acompa\u00f1ada de incertidumbre, temporalidad y bajos salarios. Se requieren 43 contratos en promedio para crear un puesto de trabajo. Ahora sabemos que puedes tener trabajo y ser pobre. La situaci\u00f3n es m\u00e1s dif\u00edcil para los j\u00f3venes; el 50% cree que tendr\u00e1 que migrar. Lena \u00c1lvarez es una joven maestra que no ha conseguido trabajar en su \u00e1mbito: \u201cPara cualquier cosa te piden un m\u00ednimo de a\u00f1os de experiencia, certificarlo, una carta de recomendaci\u00f3n\u2026 Es imposible tener la experiencia que demandan y esos estudios con veintipocos a\u00f1os\u201d. Despu\u00e9s de un a\u00f1o, s\u00f3lo encontr\u00f3 empleo en un supermercado. \u201cNo es el trabajo de mi vida, es en un pueblo y me tiene que llevar mi pareja, muchas veces es lo comido por lo servido\u2026 Mi pareja con ingenier\u00eda electr\u00f3nica y un m\u00e1ster, tambi\u00e9n est\u00e1 en paro. Estamos en plan de pillar lo que salga, olvidar lo que quer\u00edas. Cuando recib\u00ed la llamada del supermercado me ilusion\u00e9 pero luego me dio el baj\u00f3n porque no he conseguido meterme en nada de lo que yo estudi\u00e9. Lo cojo porque las facturas hay que pagarlas y me da algo m\u00e1s de tranquilidad, aunque son s\u00f3lo dos meses y a media jornada\u201d (P\u00fablico, 2 oct. 2018). Su relato est\u00e1 atravesado por la impotencia y la desesperanza. Se asume que el trabajo no da para vivir, que hay que renunciar al proyecto de vida propio y que, adem\u00e1s, hay que hacer el esfuerzo de sobreponerse an\u00edmicamente. Asociar estabilidad a un contrato de dos meses y a media jornada es demoledor. El doblegamiento es un proceso doloroso y cruel que conduce a la destrucci\u00f3n de la subjetividad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Si adem\u00e1s no se tiene trabajo la situaci\u00f3n es a\u00fan peor. La cifra de paro es una de las m\u00e1s altas de Europa (17.3% en 2018 y 14% para mayo de 2019). En el caso de los j\u00f3venes alcanza el 32.5%. De acuerdo con el economista Antonio Sanabria, las cifras reales son a\u00fan mayores ya que: \u201cLas estimaciones del desempleo no cuentan a quienes han dejado de buscar activamente al no encontrar trabajo, as\u00ed como a quienes s\u00ed trabajan pero hacen menos horas en contratos por horas o a jornada parcial\u2026 Si incluimos a estas personas desanimadas y subempleadas, la tasa de paro actual se aproximar\u00eda al 24,5%. Es decir, que una de cada cuatro personas en edad de trabajar no encuentra empleo, ha dejado de buscarlo o est\u00e1 subempleada\u201d (P\u00fablico, 2 oct. 2018). Y, por si esto fuera poco, la tasa de cobertura del sistema de protecci\u00f3n por desempleo en enero de este a\u00f1o fue de s\u00f3lo el 61,87% (La Moncloa, 2019). \u00bfC\u00f3mo vive el 38.13% restante?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La maquinaria neoliberal avanza como bulldozer destruyendo posibilidades de vida. Vicen\u00e7 Navarro plantea que la esperanza de vida se ha modificado en Catalu\u00f1a en funci\u00f3n del nivel socioecon\u00f3mico, entre ciudades y entre barrios, a partir de la recesi\u00f3n de 2007 y que la situaci\u00f3n es semejante en el pa\u00eds: \u201cEn Catalunya, la diferencia de esperanza de vida de ciudades de elevada renta como Sant Cugat del Vall\u00e8s era de ocho a\u00f1os m\u00e1s que en ciudades obreras del cintur\u00f3n de Barcelona como El Prat de Llobregat o Sant Adri\u00e0 de Bes\u00f2s. Y dentro de Barcelona, los barrios con rentas superiores como Pedralbes registraron durante el periodo 2009-2013 una esperanza de vida de 11 a\u00f1os m\u00e1s que el barrio obrero de Torre Bar\u00f3, que tiene la esperanza de vida m\u00e1s baja de Barcelona\u201d (Navarro, 2017). En este contexto de guerra contra los pobres crece el n\u00famero de personas que mueren por infartos y derrames cerebrales en el lugar de trabajo (208 s\u00f3lo en 2017), las muertes por accidente laboral contin\u00faan creciendo (un 5.5% en 2018) y s\u00f3lo desde inicios de 2019 comenzaron a contabilizarse como tales algunos accidentes de autom\u00f3vil que ten\u00edan lugar en la jornada de trabajo. La concentraci\u00f3n laboral en las grandes ciudades obliga a los trabajadores y a las trabajadoras a recorrer cada vez mayores distancias que se suman a su jornada de trabajo y que aumentan los riesgos de accidentes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El neoliberalismo mata, literalmente, de diversas formas. Los suicidios se dispararon en los \u00faltimos a\u00f1os. En 2016 la cifra lleg\u00f3 a 3.569 suicidios, 10 por d\u00eda. La tendencia se repiti\u00f3 en 2017. Es la segunda causa de muerte entre los j\u00f3venes. Adem\u00e1s, 2 millones de personas sufren ansiedad y 2,4 millones depresi\u00f3n. Desde las teor\u00edas individualistas son silenciados al considerarlos problemas personales y no psicosociales. Muchos trabajadores de diversos \u00e1mbitos (campo, call center, comerciales, hosteler\u00eda, salud, etc.) son tratados con ansiol\u00edticos y antidepresivos. Orfidal y Trankimacin aparecen con frecuencia en sus relatos. Pazital ser\u00e1 el analg\u00e9sico estrella recetado por los m\u00e9dicos para tratar un cuerpo que se rebela a trav\u00e9s del dolor. Asistimos a la medicalizaci\u00f3n y psiquiatralizaci\u00f3n de los problemas sociales (Moreno y Casani, 2011; Guinsberg, 2002).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Detr\u00e1s de cada n\u00famero en las estad\u00edsticas hay un ser humano asediado y doblegado que trata de resistir. El caso de Rosa, una trabajadora de un call center que sufri\u00f3 acoso laboral es revelador. Tras el cambio de directrices en la empresa comenz\u00f3 a sufrir acoso laboral al discrepar sobre la exigencia de vender ADSL a personas ancianas, lo que consider\u00f3 poco \u00e9tico. Al coaching empresarial de grupo sigui\u00f3 el personalizado. El malestar y la angustia fueron tratados por su m\u00e9dico con un ansiol\u00edtico, adem\u00e1s de recomendarle \u201chacer como los dem\u00e1s\u201d y adaptarse. \u201cLleg\u00f3 un momento en que sent\u00eda que mi boca y mis o\u00eddos ya no me pertenec\u00edan\u201d, cuenta, conectada durante horas a la diadema donde no dejaban de entrar autom\u00e1ticamente llamadas. Despu\u00e9s sobrevino el tratamiento psiqui\u00e1trico y la p\u00e9rdida del trabajo. Tras mucho esfuerzo est\u00e1 reconstruyendo su vida (Relato de Rosa, 2019).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La experiencia espa\u00f1ola no es diferente. Los impactos del neoliberalismo son similares a los de otras partes del mundo y de esas experiencias hay que aprender.<\/p>\n<p><strong> 4. Doblegamiento y disciplinamiento: la dimensi\u00f3n cultural de la guerra <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El gran \u00e9xito del neoliberalismo ha tenido lugar en el plano sociocultural e ideol\u00f3gico. La disputa es por una visi\u00f3n del mundo y un sentido de vida que trata de imponerse no s\u00f3lo como el mejor sino como el \u00fanico posible (Ramos, 2003). Se requiere una refundaci\u00f3n de la subjetividad y de las pr\u00e1cticas sociales. Por un lado, somos socializados en los valores neoliberales (consumismo, satisfacci\u00f3n material, individualismo) que tratan de crear la ilusi\u00f3n de libertad (individual) y ascenso social para-s\u00ed-mismo. Las reformas educativas tendr\u00e1n un peso clave en la construcci\u00f3n de este nuevo sujeto neoliberal (D\u00edez, 2018). Al poner en el centro el yo se despliegan varias armas de destrucci\u00f3n social masiva: la competitividad, la soledad, la frustraci\u00f3n. Se atomiza el tejido social a la par que se socava la empat\u00eda, la solidaridad, la organizaci\u00f3n y la participaci\u00f3n pol\u00edtica. Por otro lado, somos socializados en la aceptaci\u00f3n de las limitaciones y el abuso a trav\u00e9s del disciplinamiento y doblegamiento. Se busca el control social con aceptaci\u00f3n. El objetivo es la derrota: un sujeto \u201croto\u201d f\u00edsica, emocional y mentalmente. El embate ideol\u00f3gico y cultural ser\u00e1 profundamente violento y proporcional a las expectativas de saqueo.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>El murmullo de las amenazas y el miedo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Cada d\u00eda somos sobre-expuestos a experiencias violentas: la p\u00e9rdida del trabajo, de la jubilaci\u00f3n, de la vivienda, etc. Si se piensa en el futuro, se percibe a\u00fan peor. La sensaci\u00f3n de vulnerabilidad se convierte en miedo y \u00e9ste es uno de los mecanismos m\u00e1s eficientes de regulaci\u00f3n social. Se habla casi en susurro tratando de no invocar la adversidad con la palabra, as\u00ed, como se cuentan las desgracias: \u201cdespidieron a dos en el trabajo, el d\u00eda menos pensado me toca a m\u00ed\u201d, \u201cacabo de encontrarme al vecino, \u00a1est\u00e1 en el paro y con 50!\u201d, \u201cah\u00ed van los hijos de Conchi, que vinieron a buscar los tupper para la semana\u201d. Discursos impregnados de preocupaci\u00f3n y angustia. Incertidumbre en el futuro y, sobre todo, un gran miedo a traspasar la l\u00ednea de la exclusi\u00f3n, a ser pobres en definitiva. Y lo que se teme se convierte en amenaza. La percepci\u00f3n de inseguridad se traslada desde la inseguridad social a la inseguridad p\u00fablica. Se teme al \u201cotro\u201d porque es pobre y a eso se van sumando los dem\u00e1s componentes del estereotipo (color de piel, migrante, gitano, \u201ces barrio\u201d). Si adem\u00e1s se es joven la percepci\u00f3n de amenaza aumenta. Los medios de comunicaci\u00f3n conservadores alimentar\u00e1n los fantasmas al igual que las empresas de seguridad, encantadas de vender alarmas y rejas. Una parte de la poblaci\u00f3n demandar\u00e1 mayor presencia de los cuerpos de seguridad del Estado y estar\u00e1 m\u00e1s dispuesta a ceder su autonom\u00eda a cambio de sentirse seguros. Como resultado, la criminalizaci\u00f3n de la pobreza y la criminalizaci\u00f3n de la protesta crecen y comparten un referente de clase. El excluido-migrante-mena-barrio-gitano-joven es un potencial delincuente al igual que el excluido en general es un potencial activista y\/o manifestante.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La narraci\u00f3n desde el miedo, especialmente si la persona est\u00e1 despolitizada y no tiene un marco de referencia cr\u00edtico, es una narraci\u00f3n descontextualizada; as\u00ed, la realidad aparece m\u00e1s como producto del infortunio -\u201dla crisis\u201d- que de la decisi\u00f3n e intereses de quienes ejercen el poder. Sin contexto, no se puede construir el sentido y significado de lo que sucede; lo particular se generaliza y entonces, nos convertimos en reproductores y amplificadores del miedo que (nos) paraliza.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Impotencia ante el abuso y la corrupci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Primero se legaliz\u00f3 el saqueo. Mucho antes de la crisis de 2008 las reformas legales ya hab\u00edan desmantelado una parte del Estado social. A partir de entonces, se acelera intensamente el proceso. El ciudadano se siente rebasado, no s\u00f3lo por la velocidad e intensidad de la destrucci\u00f3n sino por el avasallamiento de la corrupci\u00f3n que aparece d\u00eda con d\u00eda y que es parte del saqueo. Un sinn\u00famero de tramas y casos (Lazo, B\u00e1rcenas, G\u00fcrtel, Enredadera, etc) acompa\u00f1ado de cifras escandalosas. Muchos implicados y pocos condenados, lo que genera un sentimiento de impotencia. Al mismo tiempo que se desahucian familias y muchas calles aparecen desoladas tras la quiebra de peque\u00f1os negocios, el mundo del glamour y el derroche se exhiben como referentes de \u00e9xito. Todo es un gran exceso convertido en espect\u00e1culo que el ciudadano tiene que procesar: la descomposici\u00f3n de la clase pol\u00edtica, el sistema judicial en entredicho, el desamparo y la burla cruel ante el abuso. Los medios de comunicaci\u00f3n acr\u00edticos actuar\u00e1n como cajas de resonancia del disciplinamiento. Al enojo le sigue la frustraci\u00f3n que paraliza y desmoviliza. Cuando el poder se parapeta tras la Uni\u00f3n Europea proyecta una imagen de fortaleza inexpugnable, como con la reforma del art. 135 constitucional que prioriza el pago de la deuda externa. Adem\u00e1s se judicializa el conflicto y se legaliza la represi\u00f3n; las multas y sanciones por \u201catentado contra la autoridad\u201d en las movilizaciones son parte del disciplinamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El des\u00e1nimo y la desesperanza ser\u00e1n s\u00edntomas del doblegamiento. Sin darnos cuenta, nos convertimos en difusores de la negaci\u00f3n del cambio; nuestras conversaciones empiezan a contener sus expresiones, \u201cno hay nada que hacer\u201d, \u201cestamos vendidos\u201d. El siguiente paso es la desmovilizaci\u00f3n, ceder el espacio p\u00fablico para recluirse en la vida privada.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>El disciplinamiento del cuerpo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La refundaci\u00f3n social se aprehende e interioriza a trav\u00e9s del cuerpo. En \u00e9l se experimentan los sentimientos y emociones de lo que hacemos, de lo que o\u00edmos, de lo que vemos. El cansancio y estr\u00e9s del exceso de trabajo aparece en todos los relatos recabados (en el campo, en la f\u00e1brica, en el hospital, etc.). R\u00e1pido, cada vez m\u00e1s. Sin tiempo de vida. La flexibilizaci\u00f3n, la productividad, la multifuncionalidad se corporeizan. El m\u00f3vil es la extensi\u00f3n que hace presente el trabajo m\u00e1s all\u00e1 de la oficina; un mensaje autom\u00e1tico se activa cada noche: \u201cSra. Rodr\u00edguez, son las 22:30, es tiempo de descansar\u201d (Relato de Martina, 2019). Tambi\u00e9n hablan del dolor (cuello, ci\u00e1tica, codos, cabeza, etc.), del insomnio y la ansiedad, de la agresi\u00f3n f\u00edsica y verbal de muchos jefes, del acoso laboral (Relato de Marta, 2019). La medicalizaci\u00f3n asegura un d\u00eda m\u00e1s de trabajo para el capital. Saliendo del trabajo contin\u00faa la agresi\u00f3n: en lo que vemos al recorrer las calles, en lo que escuchamos en las noticias, en los mensajes de vulnerabilidad, de frustraci\u00f3n, etc. La agresi\u00f3n es corporal y emocional. Im\u00e1genes y lenguaje asociados. As\u00ed, el disciplinamiento del cuerpo y de las emociones se retroalimenta. En el cuerpo-mente tiene lugar la batalla que cada persona enfrenta todos los d\u00edas entre el doblegamiento y la resistencia. El asedio psicol\u00f3gico permea las pr\u00e1cticas socioculturales y la vida cotidiana buscando un sujeto d\u00f3cil, por eso se asemeja a una cultura de guerra donde el objetivo es la poblaci\u00f3n civil.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>El lenguaje como arma de guerra <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Frases construidas desde el poder, como \u201cHan vivido por encima de sus posibilidades\u201d, se repitieron una y otra vez desde la clase pol\u00edtica conservadora y los medios de comunicaci\u00f3n. En la afirmaci\u00f3n estaba contenido el juicio y condena que responsabilizaba a los ciudadanos de a pie de todos los males de la econom\u00eda; eran irresponsables, derrochadores y deb\u00edan pagar por ello. As\u00ed se justificaban los \u201crecortes\u201d. Quienes estaban siendo saqueados eran adem\u00e1s despreciados p\u00fablicamente. El exceso y la burla son propios de la crueldad. La ofensa es a\u00fan mayor si consideramos que en Espa\u00f1a, la distribuci\u00f3n social fue relativa y dur\u00f3 apenas unos a\u00f1os, logrando cosas muy b\u00e1sicas: tener un trabajo (y no todas), endeudarse para adquirir una vivienda y un coche, e irse unos d\u00edas de vacaciones. El lenguaje, que es un constructor de realidad, oper\u00f3 como instrumento de maltrato para legitimar la exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El ejercicio de crueldad no tuvo contenci\u00f3n. Recordemos aquel famoso \u201cque \u00a1se jodan!\u201d, dicho a micr\u00f3fono abierto por la diputada del PP Andrea Fabra, durante el periodo m\u00e1s duro de las pol\u00edticas de ajuste, o el \u201cQu\u00e9 ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y \u00a1os jod\u00e9is!\u201d de la Secretaria de Comunicaci\u00f3n del gobierno de Rajoy. En ambas expresiones no s\u00f3lo hay desprecio sino disfrute. Los ciudadanos fueron as\u00ed maltratados y victimizados una y otra vez por los mismos que encabezaban la corrupci\u00f3n. Las tertulias televisivas se encargar\u00edan de convertir en espect\u00e1culo la agresi\u00f3n verbal, con participantes gritando e insultando al que piensa diferente. Desde hace a\u00f1os, han jugado un importante papel en la banalizaci\u00f3n de la crueldad, contribuyendo a normalizar esas pr\u00e1cticas entre los espectadores.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El lenguaje de la crueldad coloniza tambi\u00e9n a los de abajo, que reproducen, a veces sin darse cuenta, el discurso y las pr\u00e1cticas dominantes, en sus entornos y con sus iguales. As\u00ed es el comentario despreciativo, racista o clasista, en la barra del bar, lanzado con fuerza para provocar y hacerse o\u00edr. Otras veces, ya no es necesario el papel del maltratador externo (tertuliano virulento, pol\u00edtico conservador, jefe explotador, \u201ccu\u00f1ado\u201d), uno mismo realiza esa funci\u00f3n a trav\u00e9s de expresiones cotidianas que refuerzan el doblegamiento: \u201cAqu\u00ed s\u00f3lo pagamos los pringaos\u201d, \u201cEsto es lo que hay\u201d, \u201cHemos vivido por encima de nuestras posibilidades\u201d. La autodescalificaci\u00f3n est\u00e1 impregnada del lenguaje de la derrota que nos expropia de la palabra para nombrar y comunicar el mundo futuro que queremos construir.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Silenciamiento forzado o cuando tu \u201ccu\u00f1ado\u201d es un paramilitar cultural<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La agresi\u00f3n permanente tambi\u00e9n busca doblegar al disidente hasta condenarle al silencio; se apropia de su palabra y neutraliza su acci\u00f3n en el medio social. Es censura y act\u00faa en los espacios de vida cotidiana (la familia, los amigos, el trabajo). El proceso es doloroso para quien lo experimenta. Sin palabra no podemos nombrar y ser en el mundo. Sin narraci\u00f3n propia la persona es anulada. As\u00ed opera la agresi\u00f3n del \u201ccu\u00f1ado\u201d conservador que convierte cualquier reuni\u00f3n familiar en ocasi\u00f3n de acoso y derribo. Provoca, insulta y degrada recurriendo a etiquetas descalificadoras -\u201dradical\u201d, \u201cextremista\u201d, \u201cpodemita\u201d-. La v\u00edctima ser\u00e1 recriminada por el resto del grupo que act\u00faa como espectador, como sucede en toda cultura de guerra -\u201csiempre est\u00e1s igual\u201d, \u201cpara qu\u00e9 sigues con eso si no te hace bien\u201d (Relato de Teresa, 2019)-. La v\u00edctima ser\u00e1 identificada como fuente del problema, quien arruina la fiesta -\u201dsiempre hablando de pol\u00edtica\u201d- siendo revictimizada. Peor a\u00fan si es mujer. Por la v\u00eda de fuerza queda regulado de qu\u00e9 se puede hablar, c\u00f3mo y cu\u00e1ndo. Resistir no es f\u00e1cil. El \u201ccu\u00f1ado\u201d (o el jefe, amigo, vecino), disfruta de la agresi\u00f3n y, lo sepa o no, es un operador del frente neoconservador en esta guerra cultural.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Mecanismos de adaptaci\u00f3n: (auto)destrucci\u00f3n emocional para la supervivencia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En la sociedad neoliberal la transformaci\u00f3n de la subjetividad nos impone dejar de ser, para ser otro. Ante lo doloroso del proceso, la persona activa mecanismos de adaptaci\u00f3n que disminuyan el dolor y le permitan sobrevivir. Una anciana buscando comida en un contenedor de basura. La imagen es impactante. Un hombre duerme en el cajero todas las noches, coloca su cart\u00f3n y se cubre con una manta. Escenas que ahora son recurrentes. Unos no quieren mirar, porque produce dolor, otros porque no les interesa; otros guardan silencio. A medida que las situaciones se mantienen en el tiempo e incluso se intensifican, se sienten impotentes. Los espectadores generan estrategias para aceptar los hechos, evitar el dolor y as\u00ed sobrevivir; ser\u00e1n los principales destinatarios de los mensajes y acciones difundidos por los victimarios (Blair, 2001). La violenta exclusi\u00f3n se va normalizando. El precio ser\u00e1 la destrucci\u00f3n previa del sujeto doliente, de su mirada del mundo emp\u00e1tica, de su sentir solidario y de su palabra cr\u00edtica. Es parte del proceso de disciplinamiento y doblegamiento. Parafraseando a Lind, creador del concepto guerra de cuarta generaci\u00f3n, es en el campo mental y emocional donde se define el triunfo de esta guerra cultural. Una guerra invisible e invisibilizada que tiene como objetivo el control social con aceptaci\u00f3n (Kilcullen, 2006).<\/p>\n<p><strong> 5. La guerra contra los pobres: no merecimiento y segregaci\u00f3n territorial<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A medida que las pol\u00edticas neoliberales se extienden en el tiempo, el empobrecimiento afecta a m\u00e1s personas. La crueldad escala varios niveles cuando desde los sectores conservadores se construye una corriente de opini\u00f3n que responsabiliza a los excluidos de todos los problemas sociales (previos y por venir) y del mal funcionamiento de la econom\u00eda a partir de una supuesta inferioridad moral. Se les culpabiliza y exhibe p\u00fablicamente como \u00fanicos responsables. Las etiquetas denigrantes brotan en cascada y se repiten incesantemente en medios de comunicaci\u00f3n y desde las voces conservadoras: irresponsables, derrochadores, fracasados, incapaces, personas que no valoran, que no aprovechan, que abandonan. Se construye una corriente de opini\u00f3n que les considera no merecedores (undeserving) e indignos de una vida mejor, de recibir ayuda social del Estado y de habitar los espacios de la ciudad donde viven los \u201cafortunados\u201d. La narrativa del poder no tiene contexto, ni historia, ni estructura econ\u00f3mica. Una vez trasladada la responsabilidad de su situaci\u00f3n a las propias v\u00edctimas, la crueldad se habr\u00e1 banalizado penetrando las pr\u00e1cticas sociales e instal\u00e1ndose en la vida cotidiana: el duque de Alba declara que \u201cenvidia ser un jornalero del PER\u201d, un grupo viola colectivamente a una mujer para \u201cdivertirse\u201d porque est\u00e1n de fiesta, un ni\u00f1o maltrata sistem\u00e1ticamente a su compa\u00f1ero en el colegio, etc. El exceso y la banalizaci\u00f3n de la crueldad son caracter\u00edsticas de una cultura de guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A los excluidos se les exige superarse a s\u00ed mismos al mismo tiempo que el maltrato y la degradaci\u00f3n p\u00fablica promueven el des\u00e1nimo; una exigencia imposible -y por ello cruel- considerando los candados estructurales del neoliberalismo que cancelaron la movilidad social ascendente. La presi\u00f3n social y psicol\u00f3gica refuerza la autoculpabilidad y el sentimiento de inutilidad social de los excluidos. \u201cTrabajo hay pero no quieren trabajar\u201d, \u201cquieren chupar del Estado\u201d; son tratados como par\u00e1sitos, como un costo y un lastre. Los mensajes violentos se incorporan al discurso p\u00fablico y se difunden entre los sectores medios e incluso entre los afectados. \u201cLa gente derrocha y pide medicinas que no necesita\u201d, como se argument\u00f3 para impulsar el co-pago, aunque ninguno de sus voceros aclar\u00f3 que el t\u00e9rmino proced\u00eda del viejo lenguaje neoliberal, usado hac\u00eda cuarenta a\u00f1os en Am\u00e9rica Latina. Adem\u00e1s, se considera que no se esfuerzan lo suficiente para salir de su situaci\u00f3n, por lo que hay que presionarles, administrativa y jur\u00eddicamente. As\u00ed se endurece y reduce el acceso a las ayudas sociales, casi todas externalizadas, que revictimizan al solicitante, teniendo que exponer y justificar moralmente su situaci\u00f3n. \u201cLo m\u00e1s dif\u00edcil no fue tomar la decisi\u00f3n de ir a pedir la ayuda alimentaria sino tener que contar una y otra vez por lo que est\u00e1bamos pasando a personas que no conoc\u00eda de nada\u201d (Relato de Regina, 2019).<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"8567\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=8567\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/estado-espac3b1ol2708-2.jpg?fit=667%2C444&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"667,444\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"estado espa\u00f1ol2708 2\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/estado-espac3b1ol2708-2.jpg?fit=656%2C437&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-8567 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/estado-espac3b1ol2708-2.jpg?resize=643%2C428&#038;ssl=1\" alt=\"estado espa\u00f1ol2708 2\" width=\"643\" height=\"428\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A medida que el trabajo disminuya o que los trabajos bien pagados escaseen, el rechazo a los pobres ser\u00e1 mayor y nutrir\u00e1 las bases sociales y electorales conservadoras y de extrema derecha. La toxicidad de la mentira es parte del desmerecimiento y la guerra cultural: los inmigrantes y la poblaci\u00f3n gitana \u201cacaparan las ayudas sociales\u201d, \u201cA este pa\u00eds ha venido mucha gente a hacer turismo sanitario\u201d. No importa que varios funcionarios de servicios sociales, M\u00e9dicos del Mundo (2012), Amnist\u00eda Internacional y otras organizaciones lo hayan desmentido (Reder, 2017). No importa que lo que existe como negocio sanitario sea de car\u00e1cter privado y est\u00e9 orientado a tratamientos est\u00e9ticos para el turismo europeo. Los pobres ser\u00e1n la amenaza y el enemigo a combatir. La cultura conservadora previa ser\u00e1 el caldo de cultivo ideal, con todos sus imaginarios hist\u00f3ricos, c\u00f3digos y s\u00edmbolos del (in)consciente colectivo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El no merecimiento es la fase m\u00e1s cruenta de la guerra sociocultural contra los pobres, \u201ces una guerra librada con una variedad de armas como la retenci\u00f3n de oportunidades de trabajo decentes, escuelas, viviendas y las necesidades requeridas\u2026 A veces es tambi\u00e9n una guerra asesina, pero m\u00e1s a menudo, la guerra mata el esp\u00edritu y la moral de la gente pobre y adem\u00e1s se suma a las miserias que resultan de la carencia de dinero\u201d (Gans, 1995). En el frenes\u00ed de la crueldad, adem\u00e1s, se les exige que tengan suficiente fortaleza para salir adelante por s\u00ed mismos, que crean en s\u00ed mismos, que se sobrepongan a sus circunstancias, que no se dejen arrastrar. El \u201ccoaching\u201d y \u201cmindfulness\u201d ser\u00e1n la nueva ideolog\u00eda orientada a los pobres y convertida en negocio; inunda el campo laboral y terap\u00e9utico, alimentando la egolatr\u00eda, el presentismo (aqu\u00ed y ahora) y la despolitizaci\u00f3n del sujeto. La soluci\u00f3n est\u00e1 en uno mismo y en la irrestricta libertad de mercado, dir\u00eda Hayek, s\u00f3lo hay que ser \u201cemprendedor\u201d -lo que se conoci\u00f3 como \u201cmicroempresario\u201d en Am\u00e9rica Latina hace treinta a\u00f1os- As\u00ed, el capital accede a los escasos ahorros familiares y generar nuevo endeudamiento. Nada escapa al saqueo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero la crueldad no es in\u00fatil para el productor de violencia (Blair, 2001). La guerra cultural contra los pobres es una estrategia altamente provechosa que permite: construir una explicaci\u00f3n sobre la \u201ccrisis\u201d con responsables definidos sobre los que focalizar la rabia; justificar las medidas pol\u00edticas adoptadas; y legitimar y legalizar el desmantelamiento de las instituciones de distribuci\u00f3n social, as\u00ed como la cancelaci\u00f3n de futuros recursos para los excluidos. Los \u00fanicos pobres aceptados socialmente son los pobres d\u00f3ciles, los que no protestan o los que se suicidan; contra todos los dem\u00e1s, se reforzar\u00e1 la legislaci\u00f3n de seguridad que criminaliza la disidencia. Es una guerra de espectro completo (econ\u00f3mica, social, cultural, psicol\u00f3gica, pol\u00edtica, jur\u00eddica) en la que se disputa el control de la poblaci\u00f3n. Es guerra de cuarta generaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Territorios segregados, la frontera del barrio y la frontera de clase<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A la segregaci\u00f3n f\u00edsica, ideol\u00f3gica y cultural de los pobres se sumar\u00e1 la territorial. El desplazamiento hacia la periferia de las ciudades es parte del despojo a la vez que refuerza su invisibilidad -desaparecen del espacio p\u00fablico por donde transitan los favorecidos, donde su presencia incomoda-. Los territorios con valor de negocio para la especulaci\u00f3n inmobiliaria, viviendas, calles, barrios enteros, se disputan como en un frente de guerra (Relato de Santiago, 2019; Relato de Alba, 2019; Relato de Ma. Antonia y Salvador, 2019). El precio del suelo crece de forma imparable al igual que los alquileres que el Estado, apelando a la propiedad individual y al mercado, no est\u00e1 dispuesto a regular \u00bfC\u00f3mo van a vivir \u201cesas gentes\u201d a escasos metros de una de las zonas tur\u00edsticas m\u00e1s codiciadas de Barcelona, como El Raval? \u00bfO Lavapi\u00e9s? En el centro de Sevilla varios carteles pegados en las paredes denuncian \u201c\u00bfConoces a Javier Lorenzo? Javier no es un vecino del barrio. Javier no es el vecino que alquila una habitaci\u00f3n para llegar a fin de mes. Javier tiene 77 apartamentos en AirBnb\u201d. El lenguaje de la especulaci\u00f3n es cruel y clasista: \u201cse vende con bichos\u201d es una expresi\u00f3n usada en el sector inmobiliario en referencia a las personas que habitan un edificio en disputa. El acoso inmobiliario sucede en grandes y peque\u00f1as ciudades, como Le\u00f3n, y no respeta edades. Mar\u00eda ten\u00eda 80 a\u00f1os y su esposo 88, hab\u00edan vivido cerca de 60 a\u00f1os en una casa de alquiler. La presi\u00f3n del propietario para que abandonara el piso fue creciendo hasta que un d\u00eda dos hombres entraron en su casa y le dijeron \u201cvenimos a medir el piso\u201d. Inmediatamente preguntaron si ten\u00eda joyas, reloj y dinero mientras abr\u00edan cajones y puertas para intimidarles y lograr que se fueran (Relato de Mar\u00eda, 2019).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La din\u00e1mica de los desplazamientos en las ciudades es un espejo de la desigualdad en ascenso. A gran escala, hay un efecto de expulsi\u00f3n hacia la periferia que tiene un efecto domin\u00f3. Quienes estaban en el centro se trasladan a un barrio contiguo -si pueden-, a su vez la presi\u00f3n encarecer\u00e1 el suelo en ese lugar y desplazar\u00e1 a una parte de esos vecinos y as\u00ed sucesivamente. Por otro lado, el modelo laboral de concentraci\u00f3n urbana genera una din\u00e1mica del desplazamiento desde los pueblos m\u00e1s peque\u00f1os a las ciudades pr\u00f3ximas y, en general de \u00e9stas a las ciudades m\u00e1s din\u00e1micas. Trabajadores concentrados, compitiendo por los escasos puestos de trabajo, viviendo en caros y escasos metros cuadrados. Es una din\u00e1mica de empobrecimiento masivo. El resultado, sumado al envejecimiento demogr\u00e1fico, son extensas zonas del pa\u00eds despobladas y un mundo rural en agon\u00eda (50%de los municipios est\u00e1 en riesgo de desaparici\u00f3n) (FEMP, 2016).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En una escala micro, los antiguos barrios obreros se convierten en los lugares donde se concentra la poblaci\u00f3n con menos recursos, originaria y\/o migrante. Estos barrios se van degradando con la indolencia si no es que con la complicidad de las autoridades (Pol\u00edgono Sur y Pajaritos en Sevilla, El Crucero y Armunia en Le\u00f3n, Entrev\u00edas, San Blas o Vallecas en Madrid, etc.). Se habla de barrios y escuelas gueto, algo inaudito, en alusi\u00f3n a los guetos en Estados Unidos y las banlieue en Francia (Wacquant, 2007). Una etiqueta degradante m\u00e1s de la guerra cultural que penetra el lenguaje cotidiano. El discurso de la diversidad convive hoy con el de la segregaci\u00f3n, que invisibiliza a los actores de estos espacios, su diversidad mestiza, su historicidad pol\u00edtica y su organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La desconfianza y el miedo construyen una frontera simb\u00f3lica y cultural que los medios de comunicaci\u00f3n y el pensar acr\u00edtico cultivan sin cesar (Roitman, 2016). En algunos casos, la frontera es f\u00edsica y literal, como el muro que separa el Pol\u00edgono Sur en Sevilla. Se habla desde los prejuicios y de lo que no se conoce. La frontera es, sobre todo, ideol\u00f3gica; una frontera de clase que marca lo incluido y excluido, el adentro y afuera, el ser respetado o visto como amenaza, el temer o tener miedo de ser temido. Los muros de la frontera crecen con la destrucci\u00f3n de pol\u00edticas sociales, con el car\u00e1cter punitivo de la cultura neoliberal y con el a\u00f1ejo eco del clasismo y racismo de una derecha revivificada. Cada d\u00eda hay que desmontar el estigma y enfrentar la agresi\u00f3n para ser reconocido como interlocutor. La negritud, el acento extranjero o cal\u00f3, el rostro gitano, el aspecto de barrio, pesan. Y, por si esto fuera poco, hay que sobreponerse al peso que impone la degradaci\u00f3n del entorno (el deterioro de los espacios p\u00fablicos, o la basura en la calle, o la venta de droga, etc.). Se tendr\u00eda la impresi\u00f3n de que son territorios cercados y \u201cgestionados\u201d desde el poder, con menos presencia de los servicios sociales y de seguridad en relaci\u00f3n a los espacios donde vive poblaci\u00f3n m\u00e1s favorecida, cuando deber\u00eda ser al contrario. As\u00ed son Las Vegas, en Sevilla, un conocido punto de distribuci\u00f3n de droga. La patrulla pasa y mira mientras la solicitud de la gente del barrio para poner una comisar\u00eda nunca ha sido atendida. Esto mismo sucede en otros lugares del pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong> 6. Pol\u00edticas de seguridad y guerras de cuarta generaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Las pol\u00edticas de seguridad y defensa en el Estado neoliberal son un reflejo de la conservadurizaci\u00f3n del poder. Los cuerpos de seguridad cumplen un papel cada vez m\u00e1s relevante como garantes del orden social. En un contexto en el que se castiga la inversi\u00f3n en pol\u00edtica social, el presupuesto de defensa creci\u00f3 un 10,6%, tan s\u00f3lo en 2018, alcanzando los 8.500 millones de euros (M\u20ac); el incremento en 2017 fue de 32%. Pero si se considera el gasto de defensa oculto e integrado en otras partidas, el gasto real ascender\u00eda a 19.926 M\u20ac (Ortega y Bohigas, 2018). Por otra parte, est\u00e1 el gasto en seguridad ciudadana y penitenciarias que en 2018, fue de 8.400 M\u20ac.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A medida que se fortalece el Estado de seguridad, la definici\u00f3n (y percepci\u00f3n) de las amenazas se ampl\u00eda. Al terrorismo se suman las amenazas y conflictos h\u00edbridos. La generalidad de su definici\u00f3n corresponde a la guerra de amplio espectro o guerra total (econ\u00f3mica, social, pol\u00edtica, ideol\u00f3gica), permanente y preventiva, con implicaciones en seguridad interior. La Estrategia de Seguridad Nacional 2017, desde la que se definen las acciones de los cuerpos de seguridad y cuyo contenido se refleja en materia jur\u00eddica, identifica amenazas y desaf\u00edos que f\u00e1cilmente caen en el campo social y pol\u00edtico. M\u00e1s all\u00e1 del terrorismo, crimen organizado o ciberseguridad, entre las amenazas se incluye seguridad informativa y desinformaci\u00f3n, infraestructuras cr\u00edticas (relativas al funcionamiento de las funciones sociales b\u00e1sicas de salud, seguridad, bienestar social y econ\u00f3mico, sector p\u00fablico, agua, alimentaci\u00f3n, administraci\u00f3n, energ\u00eda, espacio, industria qu\u00edmica y nuclear, transportes, sistema financiero y tributario); desestabilizaci\u00f3n; cat\u00e1strofes; estados fallidos; inestabilidad econ\u00f3mica y financiera; migraci\u00f3n irregular; y cambio clim\u00e1tico. El texto reconoce la naturaleza no s\u00f3lo geopol\u00edtica, tecnol\u00f3gica y econ\u00f3mica sino tambi\u00e9n social de las amenazas y conflictos h\u00edbridos. La finalidad de \u00e9stos es \u201cla desestabilizaci\u00f3n, el fomento de movimientos subversivos y la polarizaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica\u201d. La subversi\u00f3n, la presi\u00f3n econ\u00f3mica y financiera forman tambi\u00e9n parte de ellos, con la elasticidad e implicaciones que conllevan. Muchos de los conflictos y acciones de protesta social y pol\u00edtica podr\u00edan caber en tal definici\u00f3n, abriendo el camino a la criminalizaci\u00f3n de la protesta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En la multidimensionalidad, ambig\u00fcedad y mutabilidad de las amenazas descansa el car\u00e1cter permanente y preventivo de la respuesta, lo que signific\u00f3 un cambio dr\u00e1stico en la pol\u00edtica de seguridad y defensa a nivel nacional e internacional, con profundas implicaciones en la obtenci\u00f3n de informaci\u00f3n y en las acciones de los cuerpos de seguridad. A partir de la idea del enemigo interno y difuso, que puede ser cualquiera y estar en cualquier parte, se desdibuj\u00f3 la frontera entre seguridad nacional y seguridad p\u00fablica. Aunado a los atentados de los \u00faltimos a\u00f1os, el uso pol\u00edtico del miedo, al convertir a cualquier ciudadano en una posible amenaza, dispar\u00f3 la percepci\u00f3n de inseguridad y promovi\u00f3 la securitizaci\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">De estas concepciones y lineamientos de seguridad derivan la Ley de Seguridad Nacional, la reforma del C\u00f3digo Penal y la Ley de Seguridad Ciudadana, que es una gran camisa de fuerza destinada al control social y pol\u00edtico. Amnist\u00eda Internacional se\u00f1alaba: \u201clas leyes antiterroristas restringen la libertad de expresi\u00f3n en Espa\u00f1a&#8230; decenas de personas usuarias corrientes de las redes sociales, as\u00ed como artistas musicales, periodistas e incluso titiriteros, han sido procesadas por motivos de seguridad nacional. Esto ha tenido un profundo efecto paralizante al crear un entorno en el que la ciudadan\u00eda teme de forma creciente expresar opiniones alternativas o hacer chistes controvertidos\u201d (Amnist\u00eda, 2018). La lista es larga. Los m\u00fasicos Pablo Has\u00e9l y C\u00e9sar Strawberry, el cineasta Alex Garc\u00eda, condenado a dos a\u00f1os de prisi\u00f3n, 4.800 euros de multa y 9 a\u00f1os de inhabilitaci\u00f3n para empleos o cargos p\u00fablicos por su documental Represi\u00f3n: un arma de doble filo, en el que entrevistaba a personas procesadas por \u201cenaltecimiento del terrorismo\u201d y por el que ser\u00eda \u00e9l mismo acusado de acuerdo al art. 578 del C\u00f3digo Penal. Entre 2016-17, 66 personas fueron detenidas a ra\u00edz del dicho art\u00edculo. 300 sindicalistas fueron acusados por participar en piquetes como resultado del art. 315.3 del C\u00f3digo Penal. Desde que entr\u00f3 en vigor la Ley de Seguridad Ciudadana, las multas ascienden a 270 M\u20ac. Todas estas situaciones de criminalizaci\u00f3n de la disidencia y la resistencia son acciones ejemplarizantes propias de un Estado de seguridad que usa el miedo como mecanismo de desmovilizaci\u00f3n y silenciamiento. Es la otra vertiente del doblegamiento y la derrota. El delito de rebeli\u00f3n y desobediencia imputado a los pol\u00edticos catalanes, m\u00e1s all\u00e1 de la posici\u00f3n pol\u00edtica que cada quien tenga sobre el independentismo, es otra muestra. La situaci\u00f3n ha llegado a tal punto que el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha sancionado a Espa\u00f1a por violar la libertad de expresi\u00f3n, como en el caso de la condena de c\u00e1rcel impuesta a E.Stern y J. Roura por quemar una foto de los Reyes en una manifestaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La securitizaci\u00f3n de la sociedad crece con el aumento de efectivos en las calles y con la penetraci\u00f3n de la \u201ccultura de seguridad\u201d en la educaci\u00f3n p\u00fablica, con programas conjuntos del Ministerio de Interior y de Educaci\u00f3n para introducir el enaltecimiento y acercamiento a las Fuerzas Armadas y Guardia Civil, ideol\u00f3gicamente y como fuente de empleo (D\u00edez, 2019). La promoci\u00f3n de una \u201ccultura de la seguridad\u201d aparece expl\u00edcitamente como una de las l\u00edneas de acci\u00f3n de la Estrategia de Seguridad Nacional que hace descansar en la participaci\u00f3n ciudadana la efectividad de la pol\u00edtica de seguridad: \u201cnadie es hoy ya sujeto pasivo de la seguridad\u201d, se\u00f1ala. As\u00ed, todos, en cierta medida, podemos ser simb\u00f3licamente soldados del sistema. El Ministerio del Interior prepara un carnet de \u00abpolic\u00eda honorario\u00bb para reconocer a quien act\u00fae a favor de la Polic\u00eda (Agueda, 2019). La securitizaci\u00f3n tambi\u00e9n se expresa en las formas de actuaci\u00f3n de los cuerpos de seguridad. El maltrato y la tortura han sido documentados por Amnist\u00eda Internacional, Naciones Unidas, por el Comit\u00e9 para la Prevenci\u00f3n de la Tortura del Consejo de Europa, en 2007, y por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que, desde 2010, ha condenado a Espa\u00f1a hasta en ocho ocasiones por no investigar con eficacia las denuncias de tortura. Entre 2005 y 2015 se hab\u00edan denunciado 6.621 casos de maltrato y tortura policial, seg\u00fan la Coordinadora para la Prevenci\u00f3n de la Tortura. El experto Pau P\u00e9rez-Sales (2015), precisa: de los casos \u201cproducidos en ambientes ajenos a una detenci\u00f3n en comisar\u00eda, el 50% de los mismos se ha producido contra activistas de los movimientos sociales, cerca del 40% contra inmigrantes y s\u00f3lo un 10% est\u00e1 relacionado con el \u2018conflicto en Euskadi\u2019\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Todos estos procesos alimentan la cultura de guerra en la que descansa la refundaci\u00f3n conservadora del sujeto. T\u00e9rminos como \u201cextremista violento\u201d, \u201cradical\u201d y \u201cterrorista\u201d aparecen en los documentos de seguridad y ser\u00e1n usados tambi\u00e9n para insultar y denigrar p\u00fablicamente a quienes tienen posturas pol\u00edticas cr\u00edticas. La amenaza de \u201cdesestabilizaci\u00f3n\u201d corresponder\u00e1 coloquialmente con la etiqueta de \u201cantisistema\u201d. La concepci\u00f3n de seguridad y la definici\u00f3n de amenazas no s\u00f3lo responden a la Estrategia de Seguridad Europea sino al modelo de norteamericanizaci\u00f3n de la seguridad difundido en la OTAN. La guerra h\u00edbrida es un concepto de reciente aparici\u00f3n (2014) que tiene sus antecedentes en la guerra de cuarta generaci\u00f3n, una guerra no convencional, que no requiere de actores estatales -como se\u00f1ala la Estrategia Nacional de Seguridad para referirse a los conflictos h\u00edbridos, \u201c[acciones] perpetradas tanto por actores estatales como no estatales\u201d-, y ni siquiera armados porque el car\u00e1cter central de los conflictos ser\u00e1 cultural: \u201cEs en la estrategia y en los niveles mental y moral donde se define la guerra\u201d (Lind, 2004). Una guerra de amplio espectro en la que se disputa el control de la poblaci\u00f3n; el \u00e9xito requiere informaci\u00f3n y conocimiento de la poblaci\u00f3n y su contexto sociocultural. No es casual que el t\u00e9rmino fuera acu\u00f1ado en 1989, en una primera versi\u00f3n, en pleno ascenso del neoconservadurismo en Europa y Estados Unidos, cuando la concepci\u00f3n de las amenazas se traslada del comunismo al terrorismo. De aqu\u00ed se ir\u00e1n ampliando hasta abarcar un amplio espectro y ser\u00e1n recogidas en el Documento Santa Fe IV (2000): amenazas no convencionales (econ\u00f3micas, culturales, ideol\u00f3gicas), demograf\u00eda (asociada con migraci\u00f3n y pobreza), desindustrializaci\u00f3n (asociada con desempleo), deforestaci\u00f3n (asociada con el actual cambio clim\u00e1tico), deuda (amenaza financiera), drogas y terrorismo, desestabilizaci\u00f3n y democracia populista. Son equivalentes a las que encontramos en la Estrategia de Seguridad Nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Es decir, desde hace m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, la concepci\u00f3n de la guerra se modific\u00f3 y poco tiene que ver con la guerra militar expl\u00edcita, aunque \u00e9sta siga presente. De hecho, la fase armada es la \u00faltima de todas las fases, a la que antecedieron la guerra econ\u00f3mica, jur\u00eddica, medi\u00e1tica, etc. Creveld, en su conocida obra La transformaci\u00f3n de la guerra (2007), destaca que la propaganda y la generaci\u00f3n de terror son definitorias para el \u00e9xito. Hoy sabemos que cuanto mayor miedo y vulnerabilidad, mayor es la demanda de seguridad y disposici\u00f3n de la poblaci\u00f3n a aceptar medidas de control. Estas nuevas formas de guerra tambi\u00e9n son consideradas conflictos de baja intensidad en los que la insurgencia puede operar a nivel internacional (grupos peque\u00f1os o articulados que pueden estar asociados o no a un poder estatal). Entre las nuevas formas de insurgencia est\u00e1n catalogados no s\u00f3lo el narcotr\u00e1fico y el terrorismo, como se\u00f1ala el Manual de contrainsurgencia 3-24, usado por la OTAN (2014). Kilcullen, un pensador de referencia, ex militar, diplom\u00e1tico y asesor pol\u00edtico que fund\u00f3 una compa\u00f1\u00eda de consultor\u00eda de estrategia, define la insurgencia como \u201cuna lucha por el control de un espacio pol\u00edtico disputado entre un Estado, un grupo de Estados o poderes y uno o m\u00e1s rivales no estables de base popular. Las insurgencias son levantamientos populares que crecen y se conducen a trav\u00e9s de redes sociales preexistentes: aldeas, tribus, familias, vecindarios, partidos pol\u00edticos o religiosos. Y existen en un entorno social, informativo y f\u00edsico complejo\u201d (Kilcullen, 2006). El triunfo ante estos actores no convencionales, dir\u00e1, reside en el control con aceptaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n. De ah\u00ed que la guerra ideol\u00f3gica, cultural y psicol\u00f3gica sea vital. Kilcullen, adem\u00e1s, incorpora expl\u00edcitamente en su an\u00e1lisis el conflicto de \u201cclases sociales\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En definitiva, la refundaci\u00f3n conservadora de la sociedad en el neoliberalismo no puede entenderse al margen de la pol\u00edtica de seguridad y defensa que est\u00e1 centrada en guerra ideol\u00f3gico-cultural.<\/p>\n<p><strong> 7. Un ep\u00edlogo que es s\u00f3lo el inicio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Son muchos quienes tejen proyectos y construyen organizaci\u00f3n, quienes mantienen la palabra cr\u00edtica y resguardan la memoria. Las muchas resistencias y fortalezas que enfrentan cada d\u00eda el doblegamiento necesitan (volver a) encontrarse. Es urgente detener este capitalismo de guerra. No estamos defendiendo solamente nuestros derechos, sino la vida y nuestras posibilidades de vida. Nadie nos va a dar otra. Como dicen sabiamente los yayos, \u201cSi luchas puedes perder. Pero, si no luchas, est\u00e1s perdida\u201d (Asamblea en Defensa de las Pensiones Le\u00f3n, 2019). Ya no tenemos opci\u00f3n, ni tiempo para alimentar la derrota, lo que nos queda es seguir manos a la obra y sumar muchas otras.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Mar\u00eda Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Rejas<\/strong> es soci\u00f3loga. Es autora de La norteamericanizaci\u00f3n de la seguridad en Am\u00e9rica Latina (Akal, 2017).<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/ Este trabajo es resultado de una reflexi\u00f3n tejida a trav\u00e9s de largas conversaciones con diversas personas que tuvieron la amabilidad y paciencia de compartir sus experiencias y su mundo de vida durante siete meses. Fue la mejor c\u00e1tedra sobre experiencias e impactos del neoliberalismo que podr\u00eda haber imaginado. Por todo ello les estoy infinitamente agradecida. Tambi\u00e9n por permitirme vivir desde la cotidianidad el pa\u00eds del que emigr\u00e9 hace 24 a\u00f1os y al que regreso siempre. Los registros se plasmaron en un diario de campo y en la grabaci\u00f3n de 75 relatos de personas de Sevilla, Barcelona, Logro\u00f1o, Zaragoza, Madrid y Le\u00f3n que conforman una radiograf\u00eda del pa\u00eds y que ser\u00e1n trabajados a futuro desde tem\u00e1ticas espec\u00edficas: condiciones laborales (falsos aut\u00f3nomos, jornaleros, obreros, trabajadores de la banca, de la salud, artesanos, desempleados, acoso laboral, \u201cemprendedores\u201d endeudados), desplazados (deslocalizados, emigrados, desplazados urbanos por la gentrificaci\u00f3n), desahuciados, migrantes, retornados, jubilados, j\u00f3venes, territorios estigmatizados (barrio popular, escuela \u201cgueto\u201d), represi\u00f3n de activistas, salud en riesgo, silenciamiento, negritud y racismo, despoblamiento, caridad y externalizaci\u00f3n de la asistencia social, personas en situaci\u00f3n de calle.<\/p>\n<p>2\/ Para revisar la distinci\u00f3n entre situaci\u00f3n de guerra y estado de guerra, v\u00e9ase \u201cLa caracterizaci\u00f3n de una situaci\u00f3n de guerra, el problema m\u00e1s all\u00e1 de la violencia\u201d, en Rodr\u00edguez Rejas (2017).<\/p>\n<p><strong><u>Referencias<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Agueda, P. (2019). Interior prepara un carnet de \u00abpolic\u00eda honorario\u00bb para quien apoye al Cuerpo, enEl Diario. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/politica\/Interior-prepara-policia-honorario-Cuerpo_0_926007655.html\">https:\/\/www.eldiario.es\/politica\/Interior-prepara-policia-honorario-Cuerpo_0_926007655.html <\/a><\/p>\n<p>Amnist\u00eda Internacional (2018). \u201cEspa\u00f1a: Ley antiterrorista utilizada para aplastar la s\u00e1tira y la expresi\u00f3n creativa online\u201d. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.es.amnesty.org\/en-que-estamos\/noticias\/noticia\/articulo\/espana-ley-antiterrorista-utilizada-para-aplastar-la-satira-y-la-expresion-creativa-online\/\">https:\/\/www.es.amnesty.org\/en-que-estamos\/noticias\/noticia\/articulo\/espana-ley-antiterrorista-utilizada-para-aplastar-la-satira-y-la-expresion-creativa-online\/<\/a><\/p>\n<p>Blair, E. (2001).\u201dEl espect\u00e1culo del dolor, el sufrimiento y la crueldad\u201d, en Controversia (178), mayo. Disponible en: <a href=\"http:\/\/bibliotecavirtual.clacso.org.ar\/Colombia\/cinep\/20100922030137\/elespectaculo.pdf\">http:\/\/bibliotecavirtual.clacso.org.ar\/Colombia\/cinep\/20100922030137\/elespectaculo.pdf<\/a><\/p>\n<p>Casos aislados de una corrupci\u00f3n sist\u00e9mica (s\/f). Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.casos-aislados.com\/tramas.php\">https:\/\/www.casos-aislados.com\/tramas.php <\/a><\/p>\n<p>Creveld. M. (2009). La transformaci\u00f3n de la guerra, The Free Press, New York.<\/p>\n<p>D\u00edez, E. J. (2018). Neoliberalismo educativo, Octaedro, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>D\u00edez, E.J. (2019). \u201cLa industria militar se infiltra en la educaci\u00f3n\u201d, en El diario de la educaci\u00f3n, 8 de julio. Disponible en: <a href=\"https:\/\/eldiariodelaeducacion.com\/blog\/2019\/07\/08\/la-industria-militar-se-infiltra-en-la-educacion\/\">https:\/\/eldiariodelaeducacion.com\/blog\/2019\/07\/08\/la-industria-militar-se-infiltra-en-la-educacion\/<\/a><\/p>\n<p>FEMP (2016). Poblaci\u00f3n y despoblaci\u00f3n en Espa\u00f1a, Informe de la Federaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Municipios y Provincias (FEMP). Disponible en<a href=\"http:\/\/femp.femp.es\/files\/566-2117-archivo\/20170125%20informe_despoblacion.pdf\">: http:\/\/femp.femp.es\/files\/566-2117-archivo\/20170125%20informe_despoblacion.pdf<\/a><\/p>\n<p>Gans, H. (1995). The War Against the Poor, BasicBooks, New York<\/p>\n<p>Guinsberg, E. (2002). El malestar en la cultura en Am\u00e9rica Latina. Tesis de doctorado en Estudios Latinoamericanos, UNAM, M\u00e9xico<\/p>\n<p>Harvey, D. (2007). Breve historia del neoliberalismo, Akal, Madrid<\/p>\n<p>Insurgencies and countering insurgencies (2014). FM 3-24\/MCWP 3-33.5, Department of the Army, Washington. Disponible en:<a href=\"https:\/\/fas.org\/irp\/doddir\/army\/fm3-24.pdf\" rel=\"nofollow\">https:\/\/fas.org\/irp\/doddir\/army\/fm3-24.pdf<\/a><\/p>\n<p>Instituto Nacional de Estad\u00edstica (INE)<\/p>\n<p>Kilcullen, D.J. (2006). Three Pillars of Counterinsurgency, US Government Counterinsurgency Conference, Washington DC<\/p>\n<p>La Moncloa (2019). \u201cEl paro registrado se reduce en febrero en 181.208 personas respecto al mismo mes del a\u00f1o anterior\u201d (4 marzo). Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.lamoncloa.gob.es\/serviciosdeprensa\/notasprensa\/trabajo\/Paginas\/2019\/040319-paro.aspx\">https:\/\/www.lamoncloa.gob.es\/serviciosdeprensa\/notasprensa\/trabajo\/Paginas\/2019\/040319-paro.aspx<\/a><\/p>\n<p>Lind, W.S. (2004). \u201cUnderstanding Fourth Generation War\u201d, Military Review, septiembre-octubre, pp.12-16<\/p>\n<p>M\u00e9dicos del Mundo (2012). \u201c7 mitos (y mentiras) sobre inmigraci\u00f3n y sanidad\u201d, en Revista M\u00e9dicos del mundo (34) . Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.medicosdelmundo.org\/file\/190\/download?token=uTX9nzyl\">https:\/\/www.medicosdelmundo.org\/file\/190\/download?token=uTX9nzyl<\/a><\/p>\n<p>Moreno, F. y Casani, B. (2011). \u201cEl estado de malestar. Una conversaci\u00f3n con Guillermo Rendueles\u201d, en Viento Sur. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.vientosur.info\/documentos\/El_estado_de_malestar.pdf\">https:\/\/www.vientosur.info\/documentos\/El_estado_de_malestar.pdf<\/a><\/p>\n<p>Navarro, V. (2017). \u201cLas desigualdades sociales matan\u201d, 24 marzo. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.vnavarro.org\/?p=13989\">http:\/\/www.vnavarro.org\/?p=13989<\/a><\/p>\n<p>Oxfam (2018). \u00bfRealidad o ficci\u00f3n? La recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica en manos de una minor\u00eda, Oxfam Interm\u00f3n. Disponible en:<a href=\"http:\/\/www.oxfamintermon.org\/\"> www.oxfamintermon.org<\/a><\/p>\n<p>P\u00fablico (2 octubre 2018). \u201cPrecarios del mundo un\u00edos\u201d. Disponible en: <a href=\"https:\/\/temas.publico.es\/precarios-del-mundo\/2018\/10\/02\/\">https:\/\/temas.publico.es\/precarios-del-mundo\/2018\/10\/02\/<\/a><\/p>\n<p>Ramos, R. (2003). Discursos sociales del tiempo, UCM, Madrid. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.ucm.es\/data\/cont\/docs\/183-2013-05-10-Ram%C3%B3n%20Ramos%20Torre.pdf\">https:\/\/www.ucm.es\/data\/cont\/docs\/183-2013-05-10-Ram%C3%B3n%20Ramos%20Torre.pdf<\/a><\/p>\n<p>Red de Denuncia y Resistencia al Real Decreto de reforma sanitaria, Reder (2017). Informe Cinco mitos para cinco a\u00f1os de exclusi\u00f3n sanitaria. Disponible en:<a href=\"https:\/\/www.semfyc.es\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/REDER-Informe-Cinco-mitos-para-cinco-a%C3%B1os-de-exclusi%C3%B3n-sanitaria.pdf\"> https:\/\/www.semfyc.es\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/REDER-Informe-Cinco-mitos-para-cinco-a%C3%B1os-de-exclusi%C3%B3n-sanitaria.pdf<\/a><\/p>\n<p>Roitman, M. (2016). \u201cLa criminalizaci\u00f3n del pensamiento\u201d, en La Jornada, 7 de mayo. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/2016\/05\/07\/opinion\/018a1mun\">https:\/\/www.jornada.com.mx\/2016\/05\/07\/opinion\/018a1mun<\/a><\/p>\n<p>Rodr\u00edguez, M.J. (2017). La norteamericanizaci\u00f3n de la seguridad en Am\u00e9rica Latina, Akal, Madrid<\/p>\n<p>Stein, B. (2006), \u201cIn Class Warfare, Guess Which Class Winning\u201d, en The New York Times, 26 noviembre. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2006\/11\/26\/business\/...\/26every.html\">https:\/\/www.nytimes.com\/2006\/11\/26\/business\/&#8230;\/26every.html<\/a><\/p>\n<p>Torr\u00fcs, A. (2015).\u201cEspa\u00f1a ha vivido desde 2004 m\u00e1s de 6.600 casos de tortura o malos tratos policiales\u201d, en P\u00fablico, 1 de febrero. Disponible en:<a href=\"https:\/\/www.publico.es\/politica\/espana-vivido-2004-mas-600.html\" rel=\"nofollow\">https:\/\/www.publico.es\/politica\/espana-vivido-2004-mas-600.html<\/a><\/p>\n<p>Vega, R. (2010). Econom\u00eda y pol\u00edtica en el M\u00e9xico neoliberal. Patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n y bloque de poder, Tesis de Licenciatura en Ciencias Sociales, UACM, M\u00e9xico.<\/p>\n<p><strong><u>Otras fuentes<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Relato de Irene Terr\u00f3n y de Paula(nombre ficticio) sobre pensiones m\u00ednimas (2019), Le\u00f3n<\/p>\n<p>Relato de Luisa (nombre ficticio) sobre deslocalizaci\u00f3n (2019), Le\u00f3n<\/p>\n<p>Relato de Mar\u00eda Casado sobre acoso inmobiliario (2019), Le\u00f3n<\/p>\n<p>Relato de Regina Fern\u00e1ndez sobre endeudamiento y \u201cemprendimiento\u201d (2019), Logro\u00f1o<\/p>\n<p>Relato de Rosa (nombre ficticio) sobre acoso laboral (2019). Zaragoza<\/p>\n<p>Relato de Teresa (nombre ficticio) sobre silenciamiento (2019), Le\u00f3n<\/p>\n<p>Relato de Martina (nombre ficticio) sobre invasi\u00f3n del trabajo en la vida (2019), Barcelona<\/p>\n<p>Relato de Mar\u00eda Antonia de la Hoz y Salvador Garc\u00eda (2019), Sevilla.<\/p>\n<p>Relato de Santiago Gonz\u00e1lez (2019), Barcelona.<\/p>\n<p>Relato de Alba (nombre ficticio) sobre gentrificaci\u00f3n (2019), Barcelona<\/p>\n<p>Relato de Victoriano Vela, Jos\u00e9 Manuel Amaya, Antonia Carrasco, David Amaya, Carmen Tasc\u00f3n y Miguel Garc\u00eda sobre condiciones de trabajo en el campo (2019), Sevilla<\/p>\n<p>Relato de Iris (nombre ficticio) sobre condiciones laborales de los j\u00f3venes (2019), Le\u00f3n<\/p>\n<p>Rodr\u00edguez, M.J. (2019). Diario de campo \u201cImpactos sociales y psicosociales del neoliberalismo en Espa\u00f1a\u201d, diciembre 2018-junio 2019<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La violencia econ\u00f3mica, social e ideol\u00f3gica de las pol\u00edticas neoliberales en Espa\u00f1a condena a miles no s\u00f3lo a la exclusi\u00f3n social y a la negaci\u00f3n de su condici\u00f3n de ciudadanos sino tambi\u00e9n a la muerte y al da\u00f1o f\u00edsico y psicol\u00f3gico. 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