{"id":808,"date":"2016-08-09T19:06:58","date_gmt":"2016-08-09T19:06:58","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=808"},"modified":"2016-08-09T19:06:58","modified_gmt":"2016-08-09T19:06:58","slug":"economia-el-curso-actual-del-capitalismo-y-las-perspectivas-para-la-sociedad-humana-civilizada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=808","title":{"rendered":"Econom\u00eda. El curso actual del capitalismo y las perspectivas para la sociedad humana civilizada"},"content":{"rendered":"<p><strong>Econom\u00eda<\/strong><\/p>\n<p><strong>El curso actual del capitalismo y las perspectivas para la sociedad humana civilizada<\/strong><\/p>\n<p><strong>Fran\u00e7ois Chesnais *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Herramienta N\u00b0 58, Buenos Aires\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/\">http:\/\/www.herramienta.com.ar\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Francisco T. Sobrino<\/strong><\/p>\n<p>Una fase espec\u00edfica de la historia econ\u00f3mica y social sudamericana ha llegado a su fin. Esta fase fue testigo de la exportaci\u00f3n de materias primas o productos semiprocesados en gran cantidad y a altos precios, que permitieron a sus econom\u00edas tener tasas de crecimiento considerables y a sus gobiernos financiar una serie de programas sociales sin cambiar la distribuci\u00f3n de la riqueza. El \u201cmodelo\u201d, como as\u00ed se lo llam\u00f3, depend\u00eda de la tasa de crecimiento y la demanda de commodities en otras partes de la econom\u00eda mundial, especialmente en China. El fin de lo que termin\u00f3 siendo un par\u00e9ntesis de quince a\u00f1os despertar\u00e1 una agudizaci\u00f3n de las confrontaciones pol\u00edticas y sociales en todas partes, cuyo preludio son hoy los acontecimientos en Brasil. Me complace contribuir a la discusi\u00f3n en Herramienta, en la cual tratar de explicar lo que considero que es un momento crucial en la historia mundial, en el que el capitalismo est\u00e1 alcanzando sus l\u00edmites absolutos.<\/p>\n<p><strong>La crisis econ\u00f3mica y financiera global pendiente<\/strong><\/p>\n<p>La crisis econ\u00f3mica y financiera en curso dio fin a una fase muy larga de una acumulaci\u00f3n que tuvo peri\u00f3dicamente altibajos (en 1949 para los EE.UU., y en 1974-1976 y 1981-1982 en todo el mundo), pero sin embargo ininterrumpida que se remonta hacia 1942 en el caso de los EE.UU., y hacia 1950 en el caso de Europa y Jap\u00f3n. El dinamismo inicial de la muy fuerte acumulaci\u00f3n se debi\u00f3 a las grandes inversiones que se requer\u00edan para reconstruir la base material de las econom\u00edas capitalistas luego de la larga depresi\u00f3n de la d\u00e9cada de 1930, y las destrucciones masivas de la Segunda Guerra Mundial, as\u00ed como tambi\u00e9n explotar las tecnolog\u00edas creadas en la d\u00e9cada de 1920 y por supuesto, como un resultado de la guerra.<\/p>\n<p>Esta crisis comenz\u00f3 como una crisis financiera, tras la cual se puso al descubierto una profunda crisis de sobreacumulaci\u00f3n y sobreproducci\u00f3n, compuesta por una tasa decreciente de ganancias. La crisis estaba en ciernes desde la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1990, y se demor\u00f3 por la creaci\u00f3n masiva de cr\u00e9dito y la plena incorporaci\u00f3n de China a la econom\u00eda mundial. Dado que los EE.UU. son el principal centro financiero mundial, y donde el sistema de cr\u00e9dito hab\u00eda sido impulsado hasta su \u201cl\u00edmite extremo\u201d (Marx, 1983, III: 568); fue all\u00ed que la crisis, en su dimensi\u00f3n financiera, estall\u00f3 en julio de 2007 y alcanz\u00f3 su paroxismo en septiembre de 2008. El crac que comenz\u00f3 a fines de 2008 fue de naturaleza global y no s\u00f3lo una \u201cGran Recesi\u00f3n\u201d norteamericana, golpeando inicialmente a las econom\u00edas industrializadas. Los pa\u00edses emergentes, que pensaron que permanecer\u00edan mayormente inmunes a sus efectos, m\u00e1s tarde perder\u00edan esta ilusi\u00f3n. En 2008 el capitalismo mundial, dirigido por los EE.UU., determin\u00f3 que la configuraci\u00f3n combinada de las relaciones internas y pol\u00edticas impidieran que la crisis destruyera el capital ficticio y productivo de la misma manera que ocurri\u00f3 en la d\u00e9cada de 1930. La velocidad y la escala de la intervenci\u00f3n gubernamental en 2008 por parte de los EE.UU. y los principales pa\u00edses europeos para apoyar al sistema financiero, y tambi\u00e9n, en forma temporal y en un menor grado, a la industria automovil\u00edstica, expresan la presi\u00f3n directa de los bancos en defensa de la riqueza financiera y de las automotrices estadounidenses y europeas para proteger su posici\u00f3n contra los competidores asi\u00e1ticos. Pero tambi\u00e9n expresaron una considerable cautela pol\u00edtica, tanto local como internacionalmente. El aparato estalinista-cum-capitalista y la \u00e9lite social chinos compartieron estas preocupaciones y financiaron grandes inversiones a la manera keynesiana. China depende altamente de las exportaciones y su \u00e9lite tambi\u00e9n tiene un genuino temor del proletariado.<\/p>\n<p>Las medidas pol\u00edticas promulgadas en 2008-2009 para contener la crisis ayudan a explicar la persistencia y el ulterior crecimiento de una masa de capital ficticio en la forma de t\u00edtulos sobre el valor y el plusvalor implicados en innumerables operaciones especulativas, al mismo tiempo que una situaci\u00f3n irresuelta de sobreacumulaci\u00f3n y superproducci\u00f3n de una amplia gama de industrias. El continuo recurso de los gobiernos y los bancos centrales del G7 a la inyecci\u00f3n de masivas cantidades de dinero nuevo en sus econom\u00edas (quantitative easing, o \u201calivio cuantitativo\u201d) ha provocado que enormes sumas nominales de capital ficticio ronden por los mercados financieros mundiales, volvi\u00e9ndolos altamente inestables.<\/p>\n<p><strong>La convergencia de muchas crisis y la situaci\u00f3n de la clase obrera<\/strong><\/p>\n<p>La duraci\u00f3n de la crisis mundial y la ausencia en la burgues\u00eda de un horizonte econ\u00f3mico que no sea el de cortas recuperaciones c\u00edclicas anuncian la convergencia y en \u00faltima instancia la fusi\u00f3n de los efectos econ\u00f3micos y sociales de una prolongada crisis econ\u00f3mica con los efectos, de dimensiones portentosas, del cambio clim\u00e1tico. La primera advertencia sobre los peligros del cambio clim\u00e1tico se remonta a la d\u00e9cada de 1980, y oblig\u00f3 a las Naciones Unidas a crear el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC en ingl\u00e9s). El calentamiento global ha sido medido en forma cada vez m\u00e1s precisa y sus consecuencias fueron documentadas por los sucesivos informes del IPCC (1990, 1995, 2001, 2007 y 2014). Pero no han sido tomados en cuenta. El \u201cescepticismo\u201d sobre el cambio clim\u00e1tico financiado por los lobbies petroleros ha cedido su lugar al reconocimiento formal y ret\u00f3rico por los gobiernos. Hace cinco a\u00f1os, The Economist public\u00f3 una s\u00edntesis muy bien informada anunciando que \u201cse acab\u00f3 la lucha para limitar el calentamiento global a niveles tolerados aceptables\u201d.1 Las cuatro principales conferencias internacionales que han tenido lugar desde entonces han sido b\u00e1sicamente costosas y c\u00ednicas operaciones de comunicaci\u00f3n, con el objeto de enga\u00f1ar a los no informados. La convergencia y la fusi\u00f3n final de la crisis econ\u00f3mica y la ambiental plantean simult\u00e1neamente dos cuestiones relacionadas: la del futuro del capitalismo y la de las perspectivas de vida para decenas de millones de personas en determinadas partes del mundo y para la existencia social civilizada en todo \u00e9l.<\/p>\n<p>Luego de la incorporaci\u00f3n de China, hasta para los EE.UU. es cierto el fundamental comentario metodol\u00f3gico de Trotsky de que \u201cuna potente realidad con vida propia, creada por la divisi\u00f3n internacional del trabajo y el mercado mundial [&#8230;] impera en los tiempos que corremos sobre los mercados nacionales\u201d (Trotsky, 1930: 3). La liberalizaci\u00f3n y la globalizaci\u00f3n tambi\u00e9n han desatado a \u201clas fuerzas ciegas de la competencia\u201d con un grado de brutalidad no sufrida antes y por cierto, no durante las d\u00e9cadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. Para todas las burgues\u00edas locales, la p\u00e9rdida del margen de control de la pol\u00edtica econ\u00f3mica que pose\u00edan cuando las econom\u00edas nacionales ten\u00edan un cierto grado de autonom\u00eda es un importante componente de la crisis pol\u00edtica que est\u00e1n sufriendo. Esto obliga a las principales potencias a compensar las nuevas situaciones no deseadas o agudizadas de dependencia econ\u00f3mica del exterior por medios pol\u00edticos y militares en el \u00e1mbito de su esfera de influencia. El malestar ante la globalizaci\u00f3n tal como lo expresa pol\u00edticamente el neoconservadurismo estadounidense ayuda a comprender que la invasi\u00f3n de Irak, no es s\u00f3lo por el control del petr\u00f3leo. La pol\u00edtica de Rusia en Siria es de la misma naturaleza. Detr\u00e1s de la crisis de la Uni\u00f3n Europea tambi\u00e9n se halla la idea de que los gobiernos pueden recobrar el control de ciertos par\u00e1metros pol\u00edticos y econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Para la clase obrera las consecuencias de la liberalizaci\u00f3n y globalizaci\u00f3n del capital son a\u00fan m\u00e1s graves. La experiencia hist\u00f3rica acumulada de los trabajadores ha sido exclusivamente la de la lucha contra el capital en el \u00e1mbito de las fronteras nacionales. Las organizaciones de la clase obrera, los sindicatos y los partidos pol\u00edticos pudieron \u201ccentralizar las m\u00faltiples luchas locales, que en todas partes poseen el mismo car\u00e1cter, en una lucha nacional, en una lucha de las clases\u201d (Marx y Engels, 2008: 36). Pero en las palabras de Marx y Engels, esta lucha era \u201cquebrantada de nuevo a cada instante a trav\u00e9s de la competencia entre los propios trabajadores\u201d creada por los capitalistas en el mercado laboral. Hoy, los capitalistas pueden enfrentar entre s\u00ed a los trabajadores de diferentes pa\u00edses y continentes. El logro m\u00e1s grande del capital durante los \u00faltimos 40 a\u00f1os ha sido la creaci\u00f3n de una \u201cfuerza laboral mundial\u201d, a trav\u00e9s de la liberalizaci\u00f3n de las finanzas, el comercio y la inversi\u00f3n directa y la incorporaci\u00f3n de China e India en el mercado mundial. A esto frecuentemente se lo llama la \u201cgran duplicaci\u00f3n de la reserva de trabajo mundial\u201d,2 de la reserva industrial mundial potencial, con palabras de Marx. Su existencia crea las condiciones para aumentar la tasa de explotaci\u00f3n y la configuraci\u00f3n del ej\u00e9rcito de reserva industrial en cada econom\u00eda nacional. Las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n han llevado a una fragmentaci\u00f3n cada vez mayor de los procesos de trabajo, a la que ahora se agrega el verdadero ingreso en la era de la robotizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La vacilante acumulaci\u00f3n del capital<\/strong><\/p>\n<p>Un modo de producci\u00f3n es al mismo tiempo una forma espec\u00edfica de la organizaci\u00f3n de las relaciones sociales de producci\u00f3n, junto a las correspondientes relaciones de distribuci\u00f3n, y un modo de dominaci\u00f3n social organizado institucional y pol\u00edticamente. Cuando el modo de producci\u00f3n qua relaciones sociales de producci\u00f3n comienza a vacilar y a paralizarse, y la reproducci\u00f3n ampliada se desacelera fuertemente, la experiencia hist\u00f3rica muestra que los componentes dominantes de las clases altas tendr\u00e1n como su \u00fanico objetivo y horizonte la preservaci\u00f3n a toda costa de sus privilegios y su poder apoyados en determinadas instituciones. Rechazar\u00e1n todo pedido de reforma, aunque provengan de miembros de sus propias filas. As\u00ed sucedi\u00f3 con la corte de la monarqu\u00eda absoluta en Francia, con ministros como Turgot y nuevamente en la corte de la Rusia zarista. Ese fue el caso tambi\u00e9n cuando las h\u00edbridas relaciones sociales sui generis de producci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica llegaron a su l\u00edmite. La burgues\u00eda est\u00e1 hoy en esta situaci\u00f3n. No tiene entre sus filas a un Roosevelt. Las expresiones de su crisis incluyen la extensi\u00f3n y la profundidad de la corrupci\u00f3n, el muy bajo nivel de debate pol\u00edtico, el cinismo de las corporaciones y la par\u00e1lisis de los gobiernos frente al cambio clim\u00e1tico. La conferencia de Davos en 2016 eligi\u00f3 centrarse en la crisis de los bancos europeos y cuestiones similares, en lugar de discutir el informe que expresaba en t\u00e9rminos diplom\u00e1ticos:<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n sobre los efectos de la desintermediaci\u00f3n digital, la rob\u00f3tica avanzada y la econom\u00eda colaborativa sobre el crecimiento de la productividad, la creaci\u00f3n de empleos y el poder de compra. Es evidente que la generaci\u00f3n del milenio experimentar\u00e1 en la pr\u00f3xima d\u00e9cada un cambio tecnol\u00f3gico mayor que lo que hubo en los \u00faltimos 50 a\u00f1os, no dejando intacto a ning\u00fan aspecto de la sociedad global. Los grandes adelantos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos, desde la inteligencia artificial hasta la medicina de precisi\u00f3n, se plantean transformar nuestra identidad humana.3<\/p>\n<p>Un importante elemento de la situaci\u00f3n actual es la ausencia de prerrequisitos ex\u00f3genos, de los que anteriormente se dispon\u00eda para una renovada acumulaci\u00f3n a largo plazo. La reactivaci\u00f3n de las \u201condas largas\u201d en el sentido que les daba Trotsky, y que reconoc\u00eda de una manera complicada Mandel, la determinaban factores ex\u00f3genos, como las guerras mundiales, las masivas ampliaciones del mercado debido a una expansi\u00f3n territorial (la \u201cfrontera\u201d en la historia estadounidense) o la creaci\u00f3n de nuevas industrias como resultado de importantes adelantos tecnol\u00f3gicos. Las condiciones pol\u00edticas para una guerra mundial (una preparaci\u00f3n ideol\u00f3gica del tipo de la que llev\u00f3 a cabo el nazismo luego de 1933) no existe hoy en d\u00eda. De modo que para la burgues\u00eda, el problema es hallar un factor capaz de impulsar la acumulaci\u00f3n otra vez, luego de varias d\u00e9cadas. Desde que se incorpor\u00f3 a China en el mercado mundial, ya no quedan \u201cfronteras\u201d. La \u00fanica posibilidad son las nuevas tecnolog\u00edas. Solamente \u00e9stas, con una inversi\u00f3n extremadamente alta y sus efectos en los empleos, son capaces de impulsar una nueva onda larga de acumulaci\u00f3n, asociada con la expansi\u00f3n a trav\u00e9s de nuevos mercados. El rol de las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n y la Comunicaci\u00f3n en la reconfiguraci\u00f3n radical de la organizaci\u00f3n del trabajo y en la vida cotidiana es indudable. La gran cuesti\u00f3n es si ellas tienen las consecuencias en la inversi\u00f3n y en el empleo, capaces de impulsar una nueva onda larga de la acumulaci\u00f3n. Sus impactos generalizados en el ahorro de fuerza de trabajo, junto a su efecto en incrementar el valor del capital constante invertido, sugieren lo contrario; en particular, si no est\u00e1 a la vista una \u201cCuarta Revoluci\u00f3n Industrial\u201d, o sea, un aumento radical de las tecnolog\u00edas que surgieron en la \u201cTercer Revoluci\u00f3n Industrial\u201d, como la llamaban los te\u00f3ricos neoschumpeterianos. La opini\u00f3n dominante entre los economistas y soci\u00f3logos estadounidenses es que los factores que impulsaron el crecimiento econ\u00f3mico durante la mayor parte de la historia norteamericana, se han gastado en gran medida. Dicen que se ha llegado a una \u201cmeseta tecnol\u00f3gica\u201d, y apuntan a los \u201cresultados m\u00e1s f\u00e1ciles\u201d, que tuvieron un r\u00e1pido crecimiento, incluyendo el cultivo de muchas tierras antes no trabajadas, o de descubrimientos tecnol\u00f3gicos \u201ctrascendentales\u201d, en especial en el transporte, la electricidad, las comunicaciones masivas, la refrigeraci\u00f3n y los servicios sanitarios, y finalmente la educaci\u00f3n masiva. Lo que las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n ofrecen al capital y al estado en la forma de \u201cmacro datos\u201d es una capacidad sin precedentes para el control social y pol\u00edtico. No ofrecen ninguna soluci\u00f3n para el desempleo masivo4 y aumentan la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital.<\/p>\n<p><strong>Una temprana reflexi\u00f3n sobre el futuro del capitalismo<\/strong><\/p>\n<p>En su introducci\u00f3n a la edici\u00f3n por Penguin del tomo III de El capital, Mandel (1981: 78) desarrolla una serie de elaboraciones te\u00f3ricas sobre el \u201cdestino del capitalismo\u201d. Al contrario que Sweezy, Mandel discute la teor\u00eda de Grossman sobre el colapso capitalista en forma respetuosa y seria. Esto lo lleva a analizar las consecuencias de lo que \u00e9l llama en esa \u00e9poca el \u201crobotismo\u201d. Las nuevas tecnolog\u00edas todav\u00eda estaban en su infancia cuando escrib\u00eda esto, pero para Mandel ellas ya ten\u00edan potencialmente consecuencias portentosas. Teniendo en cuenta los pron\u00f3sticos que hemos discutidos antes, es importante leerlas y discutirlas:La extensi\u00f3n de la automatizaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de un determinado l\u00edmite conduce, inevitablemente, primero a una reducci\u00f3n del volumen total del valor producido, luego a una reducci\u00f3n del volumen total del plusvalor producido. Esto desata una \u201ccrisis del colapso\u201d combinada en forma cu\u00e1druple: una enorme crisis de reducci\u00f3n en la tasa de ganancia; una enorme crisis de realizaci\u00f3n (el aumento en la productividad del trabajo que implica el robotismo expande la masa de valores de uso producida a un ritmo a\u00fan m\u00e1s alto que el ritmo de reducci\u00f3n de los salarios reales, y una creciente proporci\u00f3n de estos valores de uso se vuelve invendible); una masiva crisis social; y una inmensa crisis de \u201creconversi\u00f3n\u201d [en otras palabras, de la capacidad del capitalismo para adaptarse] a trav\u00e9s de la desvalorizaci\u00f3n; la formas espec\u00edficas de la destrucci\u00f3n del capital amenazan no s\u00f3lo a la supervivencia de la civilizaci\u00f3n humana, sino tambi\u00e9n la supervivencia de la humanidad o de la vida en nuestro planeta (ib\u00edd.: 87).<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, para que se lo entienda mejor, Mandel escribe:<\/p>\n<p>Es evidente que esa tendencia hacia la modernizaci\u00f3n del trabajo en sectores productivos con el m\u00e1s alto desarrollo tecnol\u00f3gico debe, necesariamente, ser acompa\u00f1ado por su propia negaci\u00f3n: un aumento en el desempleo masivo, en la ampliaci\u00f3n de sectores marginalizados de la poblaci\u00f3n, en la cantidad de quienes \u201cabandonan\u201d y de todos a quienes el desarrollo \u201cfinal\u201d de la tecnolog\u00eda capitalista los expulsa del proceso de producci\u00f3n. Esto significa que a los crecientes desaf\u00edos a las relaciones capitalistas de producci\u00f3n en el \u00e1mbito de la f\u00e1brica se suman crecientes desaf\u00edos a todas las relaciones y valores burgueses b\u00e1sicos en la sociedad de conjunto, y estos tambi\u00e9n constituyen un elemento importante y peri\u00f3dicamente explosivo de la tendencia del capitalismo al colapso final (ib\u00edd.).<\/p>\n<p>Y luego agrega:<\/p>\n<p>No necesariamente es un colapso a favor de una forma superior de organizaci\u00f3n social o civilizaci\u00f3n. Precisamente como una funci\u00f3n de la propia degeneraci\u00f3n del capitalismo, los fen\u00f3menos de decadencia cultural, de retrogresi\u00f3n en las esferas de la ideolog\u00eda y el respeto a los derechos humanos, multiplican al mismo tiempo la sucesi\u00f3n ininterrumpida de crisis multiformes, con las que esa degeneraci\u00f3n nos enfrentar\u00e1 (ya nos est\u00e1 enfrentando). La barbarie, como un posible resultado del colapso del sistema, es una perspectiva mucho m\u00e1s concreta y precisa hoy que lo que fue en las d\u00e9cadas de 1920 y 1930. Hasta los horrores de Auschwitz e Hiroshima parecer\u00e1n moderados comparados con los horrores con los que una continua decadencia del sistema confrontar\u00e1 a la humanidad. Bajo estas circunstancias, la lucha por un desenlace socialista asume el significado de una lucha por la propia supervivencia de la civilizaci\u00f3n humana y la raza humana (ib\u00edd.: 89).<\/p>\n<p>Mandel modera su perspectiva ciertamente catastr\u00f3fica con un mensaje de esperanza, adaptado de la problem\u00e1tica de El programa de transici\u00f3n:<\/p>\n<p>El proletariado, como lo ha mostrado Marx, re\u00fane todos los prerrequisitos objetivos para dirigir exitosamente esa lucha; y hoy, eso sigue siendo m\u00e1s cierto que nunca. Y tiene al menos el potencial para adquirir los prerrequisitos subjetivos tambi\u00e9n, para una victoria del socialismo mundial. Si ese potencial se har\u00e1 verdaderamente realidad depender\u00e1, en \u00faltimo an\u00e1lisis, de los esfuerzos conscientes de los marxistas revolucionarios organizados, integr\u00e1ndose con las peri\u00f3dicas luchas espont\u00e1neas del proletariado para reorganizar la sociedad siguiendo los lineamientos socialistas, y conduci\u00e9ndolo a objetivos precisos: la conquista del poder estatal y la revoluci\u00f3n social radical. No veo m\u00e1s motivos para ser pesimista hoy en cuanto al resultado de esa empresa, que los que hab\u00eda en la \u00e9poca en que Marx escribi\u00f3 El capital (ib\u00edd.: 89 y s.).<\/p>\n<p>Que una revoluci\u00f3n social radical es la soluci\u00f3n, es algo m\u00e1s cierto que nunca, pero la amenaza de las crisis ecol\u00f3gicas, algo que era imprevisible para Marx, como tambi\u00e9n el legado pol\u00edtico del siglo XX, no nos inducen a ser tan optimistas como trataba ser Mandel en 1981. En la tradici\u00f3n revolucionaria a la que adher\u00ed, el socialismo era una \u201cnecesidad\u201d en dos sentidos de la palabra: el de ser la \u00fanica respuesta decisiva y duradera, no s\u00f3lo para la situaci\u00f3n de la clase obrera y los sumergidos, sino para la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas; y el de ser el resultado del movimiento del desarrollo capitalista. La burgues\u00eda no dejar\u00eda la escena sin luchar y los procesos contrarrevolucionarios como el nacimiento del estalinismo o el mao\u00edsmo podr\u00edan ocurrir, pero \u201cla historia est\u00e1 de nuestro lado\u201d. Los marxistas revolucionarios eran la \u201cexpresi\u00f3n consciente\u201d de procesos econ\u00f3micos y sociales fundamentales. Esta visi\u00f3n del mundo estaba enraizada en la lectura de los numerosos p\u00e1rrafos de Marx y posteriormente, en los de los principales revolucionarios marxistas que parec\u00edan respaldarlo; en particular, Lenin, y en el caso de Trotsky, por una lectura unilateral de las dos primeras secciones del Programa de Transici\u00f3n, y con muy poca discusi\u00f3n de sus numerosos textos que expresaban preocupaciones enraizadas en los sucesos de la d\u00e9cada de 1930 pero que conten\u00edan reflexiones m\u00e1s generales, como en sus escritos sobre el fascismo y el nazismo. Rosa Luxemburgo era objeto de sospechas, no s\u00f3lo debido a sus advertencias sobre el posible curso de la revoluci\u00f3n de octubre, sino por la angustia contenida en el grito de \u201csocialismo o barbarie\u201d. El hecho de que en sus \u00faltimos a\u00f1os esta angustia tambi\u00e9n pas\u00f3 a ser la de Trotsky, jam\u00e1s fue discutido.<\/p>\n<p>Los procesos pol\u00edticos de fines de la d\u00e9cada de 1980 y principios de la de 1990, con consecuencias mundiales (en particular, el hecho de que no sucediera la revoluci\u00f3n pol\u00edtica en la URSS), y las divisiones organizativas vac\u00edas de perspectivas me volvieron cada vez m\u00e1s receptivo al pensamiento de fil\u00f3sofos de la Europa central. El primero fue M\u00e9sz\u00e1ros, con la siguiente afirmaci\u00f3n de su libro originalmente publicado en 1995:<\/p>\n<p>Todo sistema de reproducci\u00f3n metab\u00f3lica social tiene sus l\u00edmites intr\u00ednsecos o absolutos que no se pueden traspasar sin cambiar el modo de control prevaleciente en uno cualitativamente diferente. Cuando en el curso del desarrollo hist\u00f3rico se llega hasta esos l\u00edmites se hace imperativo transformar los par\u00e1metros estructurales del orden establecido \u2013o en otras palabras, sus \u201cpremisas pr\u00e1cticas\u201d objetivas\u2013 que normalmente circunscriben el marco general de ajuste de las pr\u00e1cticas reproductivas factibles bajo esas circunstancias (M\u00e9sz\u00e1ros, 2000: 163).5<\/p>\n<p>Y a este p\u00e1rrafo le sigue la siguiente afirmaci\u00f3n de que en el caso del capitalismo, el margen para el desplazamiento de las contradicciones del sistema se torna a\u00fan m\u00e1s estrecho y sus pretensiones de un estatus indesafiable de la causa sui se hacen palpablemente absurdas, a pesar del poder destructivo antes inimaginable a disposici\u00f3n de sus personificaciones. Porque a trav\u00e9s del ejercicio de tal poder el capital puede destruir a la humanidad en general \u2013que es precisamente a lo que parece estar en verdad encaminado (y con ello, de seguro, tambi\u00e9n a su propio sistema de control)\u2013 pero no selectivamente a su antagonista hist\u00f3rico [la clase obrera] (ib\u00edd.: 166 y s.).<\/p>\n<p>El otro autor que me ha alentado a investigar el concepto de los l\u00edmites absolutos de la producci\u00f3n capitalista es el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Robert Kurz. Como Mandel, en una lectura de Marx que ha levantado muchas controversias,6 \u00e9l apunta a los efectos en el ahorro de trabajo y en la mejora de la productividad de las tecnolog\u00edas relacionadas con la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n, y sus consecuencias en la agudizaci\u00f3n de las contradicciones de la producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Dado el nivel de las contradicciones que han alcanzado, nos enfrentamos desde ahora con la tarea de reformular la cr\u00edtica de las formas capitalistas y en la de su abolici\u00f3n. Esta es simplemente la situaci\u00f3n hist\u00f3rica en la que estamos, y ser\u00eda f\u00fatil llorar sobre las batallas perdidas del pasado. Si el capitalismo llega ante los que son objetivamente sus l\u00edmites hist\u00f3ricos absolutos, sin embargo es cierto que, por falta de una consciencia cr\u00edtica suficiente, la lucha por la emancipaci\u00f3n tambi\u00e9n puede fracasar. El resultado ser\u00eda entonces no una nueva primavera de la acumulaci\u00f3n, sino como lo dijo Marx, la ca\u00edda de todos en la barbarie.7<\/p>\n<p><strong>El advenimiento de una nueva barrera inmanente m\u00e1s formidable y sus consecuencias<\/strong><\/p>\n<p>En ausencia de los factores capaces de lanzar una nueva fase de acumulaci\u00f3n sostenida, la perspectiva es la de una situaci\u00f3n en la que las consecuencias del lento crecimiento y la end\u00e9mica inestabilidad financiera, junto al caos pol\u00edtico que ellos alimentan en ciertas regiones hoy y potencialmente en otras, converger\u00eda con los impactos sociales y pol\u00edticos del cambio de clima. El concepto de barbarie, asociado con las dos guerras mundiales y el Holocausto y m\u00e1s recientemente con los genocidios contempor\u00e1neos tambi\u00e9n se har\u00e1 aplicable entonces a ellos. El precedente de la vinculaci\u00f3n de la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica con la ca\u00edda de nuestra sociedad en la barbarie se lo debe atribuir otra vez a M\u00e9sz\u00e1ros:<\/p>\n<p>En alguna medida Marx ya era consciente del \u201cproblema ecol\u00f3gico\u201d, es decir, los problemas de la ecolog\u00eda bajo el dominio del capital y los peligros impl\u00edcitos en \u00e9l para la supervivencia humana. De hecho, fue el primero en conceptualizarlo. Habl\u00f3 sobre la contaminaci\u00f3n e insisti\u00f3 en que la l\u00f3gica del capital \u2013que debe perseguir las ganancias, de acuerdo con la din\u00e1mica de la auto-expansi\u00f3n y la acumulaci\u00f3n del capital\u2013 no puede tener ninguna consideraci\u00f3n para los valores humanos e incluso para la supervivencia humana [&#8230;]. Por supuesto, lo que no se puede hallar en Marx, es una explicaci\u00f3n de la mayor gravedad de la situaci\u00f3n en la que nos encontramos. Para nosotros la supervivencia humana es una cuesti\u00f3n urgente (M\u00e9sz\u00e1ros, 2001: 99).<\/p>\n<p>Cuando hablamos de amenaza a la supervivencia humana, por supuesto, queremos decir una amenaza a la civilizaci\u00f3n tal como la conocemos hasta ahora. Los seres humanos sobrevivir\u00e1n, pero si no derriban al capitalismo, vivir\u00e1n, a nivel mundial, en una sociedad del tipo de la que describi\u00f3 Jack London en su gran novela dist\u00f3pica, El tal\u00f3n de hierro. Hasta que tenga lugar el cambio revolucionario, estamos atrapados por las relaciones y las contradicciones espec\u00edficas del modo capitalista de producci\u00f3n. Un modo de producci\u00f3n caracterizado por \u201cel movimiento infatigable de la obtenci\u00f3n de ganancias, el af\u00e1n absoluto de enriquecimiento\u201d (Marx, 1983: I, 187), no puede tomar en cuenta un mensaje que exige un fin al crecimiento, tal como se entiende tradicionalmente, y un uso negociado y planificado de los recursos restantes.<\/p>\n<p>La acumulaci\u00f3n del capital ha tomado la forma del desarrollo de industrias espec\u00edficas. La combinaci\u00f3n de la crisis global econ\u00f3mica y la crisis ecol\u00f3gica del capitalismo es simult\u00e1neamente la de las relaciones sociales de producci\u00f3n y de un determinado modo de producci\u00f3n material, el consumo, el uso de la energ\u00eda y los materiales o, nuevamente toda la base material en la que ha tenido lugar la acumulaci\u00f3n, en particular durante los \u00faltimos 60 a\u00f1os, y las industrias asociadas con \u00e9l \u2013las energ\u00e9ticas, las automovil\u00edsticas, las infraestructuras viales y la construcci\u00f3n en particular, que conducen a modelos de ciudades intensivas en energ\u00eda y de la producci\u00f3n de agroqu\u00edmicos. La prolongaci\u00f3n de este modo bajo el capitalismo implica formas cada vez m\u00e1s destructivas de miner\u00eda, perforaci\u00f3n petrolera (por ejemplo, la perforaci\u00f3n de pozos a trav\u00e9s de espesas capas de sal en aguas ultraprofundas en el \u00c1rtico), la producci\u00f3n agr\u00edcola (el uso altamente intensivo de ingredientes qu\u00edmicos y la expansi\u00f3n de la agricultura mediante la deforestaci\u00f3n) y los recursos oce\u00e1nicos. Esas formas representan \u201cel esfuerzo del capital para revertir la desaceleraci\u00f3n de la productividad a trav\u00e9s de una serie de desesperadas batallas por las \u00faltimas migajas de los \u00faltimos restos baratos de la naturaleza\u201d (Moore, 2014: 37). El agente de esta destrucci\u00f3n es la figura contempor\u00e1nea del \u201ccapitalista, o sea como capital personificado, dotado de conciencia y voluntad\u201d (Marx, 1983, I: 187), a saber, la gran corporaci\u00f3n industrial y minera y quienes la poseen y controlan.8<\/p>\n<p>Ahora es evidente que el calentamiento global y el agotamiento ecol\u00f3gico se han convertido en una \u201cbarrera inmanente\u201d para el capital, y no, como todav\u00eda se lee en obras anteriores de estudiosos estadounidenses, en una barrera exterior. En su libro, que recib\u00ed cuando estaba terminando con esta conclusi\u00f3n, Moore escribe que \u201clos l\u00edmites al crecimiento que enfrenta el capital son suficientemente reales: son \u2018l\u00edmites\u2019 coproducidos mediante el capitalismo. El l\u00edmite ecol\u00f3gico mundial del capital es el propio capital\u201d (Moore, 2015: 295). Esta coproducci\u00f3n se remonta a la \u00e9poca del capital mercantil, y en la \u00e9poca m\u00e1s reciente ha sido moldeada por la globalizaci\u00f3n y la financiarizaci\u00f3n. Esta es una barrera que no puede, como se expone en el tomo III de El capital, cap\u00edtulo 15, ser resuelta temporalmente a trav\u00e9s de \u201cla desvalorizaci\u00f3n peri\u00f3dica del capital ya existente\u201d o super\u00e1ndola en virtud de \u201cmedios que vuelven a alzar ante ella esos mismos l\u00edmites, en escala a\u00fan m\u00e1s formidable\u201d (Marx, 1983: III, 320 y s.). La barrera est\u00e1 all\u00ed para permanecer. Foster ha tomado el concepto del l\u00edmite o barrera absoluta del capital y lo ha desarrollado en relaci\u00f3n con el medio ambiente, agregando detallados comentarios a los textos pertinentes de Marx. Considera que el \u201cprecipicio ecol\u00f3gico que se aproxima\u201d (Bellamy Foster, 2013: 1) como algo que cada vez est\u00e1 m\u00e1s cerca. El agotamiento de los recursos es irreversible, o s\u00f3lo reversible en un largo tiempo, que podr\u00eda tomar siglos. Tan profundamente intensivo en carb\u00f3n es el actual r\u00e9gimen energ\u00e9tico imbricado con los modos de producci\u00f3n y de vivir forjados por el capitalismo, que el ritmo del calentamiento global est\u00e1 fuera de control, al menos en la actualidad. En el \u201cmejor escenario\u201d (un escenario sin procesos de realimentaci\u00f3n), la cuesti\u00f3n que se plantea es sobre la \u201cadaptaci\u00f3n\u201d y de este modo, est\u00e1 determinada por las clases y la divisi\u00f3n entre pa\u00edses ricos y pa\u00edses pobres, que ser\u00e1n las que decidir\u00e1n qui\u00e9nes ser\u00e1n m\u00e1s perjudicados en el mundo .<\/p>\n<p>Como subray\u00f3 Mandel m\u00e1s arriba, el hecho de que el capitalismo haya alcanzado sus l\u00edmites absolutos no significa que ceder\u00e1 el paso a un nuevo modo de producci\u00f3n.9 Las \u00e9lites y los gobiernos controlados por ellas prestan m\u00e1s atenci\u00f3n que nunca a la preservaci\u00f3n y reproducci\u00f3n del orden capitalista. De modo que a su progresivo hundimiento junto a los efectos previsibles e imprevisibles del cambio clim\u00e1tico se sumar\u00e1n guerras y regresiones ideol\u00f3gicas y culturales, tanto las provocadas por la mercantilizaci\u00f3n y la financiarizaci\u00f3n de la vida cotidiana como las que toman la forma del fundamentalismo y el fanatismo religioso de los tres monote\u00edsmos. La mortalidad a causa a las guerras locales, las enfermedades, y las condiciones sanitarias y nutricionales debidas a la gran pobreza contin\u00faan siendo contadas en decenas, sino centenares, de millones.10 Los impactos del cambio clim\u00e1tico aumentan en determinadas partes del mundo (el delta del Ganges, gran parte de \u00c1frica, las islas del Pac\u00edfico Sur) y ya ponen en peligro las mismas condiciones de reproducci\u00f3n social de los oprimidos (este tema fue central en Chesnais y Serfati, 2003). Necesariamente, ellos resistir\u00e1n o procurar\u00e1n sobrevivir lo mejor que puedan. Las consecuencias ser\u00e1n violentos conflictos sobre los recursos acu\u00edferos, guerras civiles, prolongadas por la intervenci\u00f3n extranjera en los pa\u00edses m\u00e1s pobres del mundo, enormes desplazamientos de refugiados causados por las guerras y el cambio clim\u00e1tico (Dyer, 2010). Quienes dominan y oprimen al orden mundial consideran esto como una amenaza a su \u201cseguridad nacional\u201d. En un informe reciente del Departamento de Defensa de los EE.UU. se afirma que el cambio clim\u00e1tico global tendr\u00e1 implicancias de amplio alcance para los intereses de la seguridad nacional del pa\u00eds.11 Moore escribe que \u201cel giro hacia la financializaci\u00f3n, y la cada vez m\u00e1s profunda capitalizaci\u00f3n en la esfera de la reproducci\u00f3n, ha sido una forma poderosa de posponer la rebeli\u00f3n inevitable. Esto ha permitido sobrevivir al capitalismo. Pero, \u00bfpor cu\u00e1nto tiempo m\u00e1s?\u201d (Moore, 2015: 305). Hay otras preguntas, que no son muy diferentes: \u201cnosotros\u201d, \u00bfpodremos liberarnos, derribar al capitalismo para establecer una \u201csociedad humana en relaci\u00f3n con la naturaleza\u201d totalmente diferente? Y si no podemos, \u00bfsobrevivir\u00e1 la sociedad civilizada? Pues un modo de producci\u00f3n que est\u00e1 colapsando nos arrastrar\u00e1 a todos en su ca\u00edda.<\/p>\n<p>Las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes de hoy y quienes las seguir\u00e1n se enfrentan y cada vez m\u00e1s se enfrentar\u00e1n con problemas extraordinariamente dif\u00edciles. Hay importantes batallas en algunos pa\u00edses, pero tambi\u00e9n en todos los dem\u00e1s, una cantidad innumerable de luchas auto-organizadas a nivel local que demuestran su plena capacidad para enfrentar esos problemas. Visto desde el punto de vista de la lucha por la emancipaci\u00f3n social, su \u00fanica perspectiva es la que se resume en la palabra que dijo Marx durante su \u00faltima conversaci\u00f3n registrada que tenemos, precisamente una conversaci\u00f3n con un joven periodista estadounidense: \u201clucha\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDurante la conversaci\u00f3n, surgi\u00f3 en mi mente una pregunta relativa a la suprema ley de la vida. Mientras descend\u00eda a las profundidades del lenguaje, y se elevaba a las alturas de la solemnidad, durante un instante de silencio, interrump\u00ed al revolucionario y fil\u00f3sofo con estas decisivas palabras, \u2018\u00bfQu\u00e9 es?\u2019. Parec\u00eda como si por un momento su mente diese marcha atr\u00e1s mientras contemplaba bramar al mar ante \u00e9l, as\u00ed como a la inquieta multitud en la playa. \u2018\u00bfQu\u00e9 es?\u2019, hab\u00eda preguntado yo; a lo que en un tono profundo y solemne, replic\u00f3: \u2018\u00a1Lucha!\u2019 Al principio cre\u00ed haber o\u00eddo el eco de la desesperaci\u00f3n; pero por ventura, era la ley de la vida\u201d.12<\/p>\n<p>Los levantamientos en diferentes partes del mundo y las igualmente importantes innumerables luchas locales, muchas de las cuales son simult\u00e1neamente econ\u00f3micas y ecol\u00f3gicas, muestran que quienes participan en ellas lo comprenden. El inmenso desaf\u00edo es el de centralizar esta latente energ\u00eda revolucionaria en todo el mundo en formas pol\u00edticas que no repitan las que tuvieron los desastrosos resultados del siglo pasado, y as\u00ed crear realmente una fuerza que podr\u00eda concebir y establecer las relaciones de la emancipaci\u00f3n humana, y capaz tambi\u00e9n de detener el actual curso ecol\u00f3gico.<\/p>\n<p>* Investigador-militante marxista, economista, profesor em\u00e9rito en la Universidad de Par\u00eds 13-Villetaneuse. Es parte del Consejo cient\u00edfico de ATTAC-Francia, director de Carr\u00e9 Rouge y miembro del Consejo asesor de Herramienta, con la que colabora asiduamente. Autor de una gran cantidad de art\u00edculos, ensayos y libros, entre los que elegimos mencionar La Mondialisation du capital y Les dettes ill\u00e9gitimes. Quand les banques font main base sur les politiques publiques. Es tambi\u00e9n uno de los autores de la obra colectiva Las finanzas capitalistas. Para comprender la crisis mundial, publicado por Ediciones Herramienta. E-mail: <a href=\"https:\/\/webmail1h.orange.fr\/webmail\/fr_FR\/read.html?FOLDER=UF_Ernesto&amp;IDMSG=1817&amp;check=&amp;SORTBY=1#\">chesnaisf@free.fr<\/a>.<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) \u201cAdapt\u00e1ndose al cambio clim\u00e1tico\u201d, The Economist, 25\/11\/2010. \u201cAunque se resisten a decirlo en p\u00fablico, la improbabilidad absoluta de ese logro ha hecho que muchos cient\u00edficos del clima, defensores del medio ambiente y dirigentes pol\u00edticos hayan llegado a la conclusi\u00f3n en que, como dijo Bob Watson, quien presidi\u00f3 el IPCC y ahora es el principal cient\u00edfico en el Departamento Brit\u00e1nico del Medio Ambiente, Alimentos y Asuntos Rurales, \u2018dos grados es una quimera\u2019\u201d.<\/p>\n<p>2) Freeman (2010) estima un aumento en el tama\u00f1o de la \u201creserva de trabajo mundial\u201d, de aproximadamente 1,46 mil millones a 2,93 mil millones, usando la expresi\u00f3n mucho m\u00e1s clara de la \u201cduplicaci\u00f3n efectiva de la fuerza de trabajo mundial asociada actual\u201d.<\/p>\n<p>3) Ver: <a href=\"http:\/\/reports.weform.org\/global-risks-2016\/\" rel=\"nofollow\">http:\/\/reports.weform.org\/global-risks-2016\/<\/a>.<\/p>\n<p>4) Un estudio cuidadosamente investigado (Fey y Osborne, 2013) estima que el 47 por ciento de los empleos estadounidenses se encuentran \u201cen riesgo\u201d de ser automatizados en los pr\u00f3ximos 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p>5) Las posiciones pol\u00edticas de M\u00e9sz\u00e1ros a fines de la primera d\u00e9cada del 2000, apoyando el \u201cSocialismo del siglo XXI\u201d de Ch\u00e1vez no descalifican a su obra te\u00f3rica.<\/p>\n<p>6) Particularmente en su interpretaci\u00f3n en la temprana obra de la teor\u00eda del valor y el concepto del trabajo abstracto. Esto es muy marginal en el libro de 2011 sobre la crisis. Ver su presentaci\u00f3n del libro en franc\u00e9s (<a href=\"http:\/\/www.palim-psao.fr\/article-theorie-de-marx-crise-et-depassement-du-capitalisme-a-propos-de-la-situacion-de-la-critique-social-108491159.html\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.palim-psao.fr\/article-theorie-de-marx-crise-et-depassement-du-capitalisme-a-propos-de-la-situacion-de-la-critique-social-108491159.html<\/a>), y el resumen de las principales discusiones en una revista francesa (<a href=\"https:\/\/lectures.revues.org\/7102\" rel=\"nofollow\">https:\/\/lectures.revues.org\/7102<\/a>).<\/p>\n<p>7) Ver: <a href=\"http:\/\/www.palim-psao.fr\/article-theorie-de-marx-crise-et-depassement-du-capitalisme-a-propos-de-la-situation-de-la-critique-social-108491159.html\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.palim-psao.fr\/article-theorie-de-marx-crise-et-depassement-du-capitalisme-a-propos-de-la-situation-de-la-critique-social-108491159.html<\/a>.<\/p>\n<p>8) Mientras termino este texto, llegan noticias de la posiblemente m\u00e1s grande crisis ecol\u00f3gica provocada bajo el capitalismo por la corporaci\u00f3n minera brasile\u00f1a Vale, sobre el r\u00edo Doce.<\/p>\n<p>9) La visi\u00f3n optimista es la de Amin (2016) con su teor\u00eda de una transici\u00f3n al socialismo que durar\u00e1 un siglo o incluso varios.<\/p>\n<p>10) Moore (2002: 301-322) ha sintetizado datos hist\u00f3ricos, que muestran que la transici\u00f3n del feudalismo al capitalismo mercantil desde el per\u00edodo medieval tard\u00edo hasta el siglo XVII fue econ\u00f3mica y social pero tambi\u00e9n ecol\u00f3gica en sus manifestaciones, extendi\u00e9ndose desde las hambrunas recurrentes, la Peste Negra, y el agotamiento de los suelos, hasta las revueltas campesinas y la intensificaci\u00f3n de las guerras.<\/p>\n<p>11) Ver: <a href=\"http:\/\/www.defense.gov\/pubs\/150724-Congressional-Report-on-National-Implications-of-Climate-Change.pdf\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.defense.gov\/pubs\/150724-Congressional-Report-on-National-Implications-of-Climate-Change.pdf<\/a>.<\/p>\n<p>12) John Swinton, \u201cA conversation with Marx\u201d, The Sun, Nueva York, 6 de septiembre de 1880. Agradezco a Pierre Dardot y Christian Laval (2012), quienes terminaron su libro sobre Marx de esta misma manera [la conversaci\u00f3n tambi\u00e9n fue en Wheen, 2015. Nota del trad.].<\/p>\n<p><strong><u>Bibliograf\u00eda<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Amin, Samir,Russia and the Long Transition from Capitalism to Socialism.Nueva York: Monthly Review Press, 2016.<\/p>\n<p>Bellamy Foster, John, \u201cThe Epochal Crisis \u2013 The Combined Capitalist Economic and Planetary Ecological Crises\u201d. En: Monthly Review 65\/5 (octubre de 2013).<\/p>\n<p>Chesnais, Fran\u00e7ois \/ Serfati, Claude, \u201cLes conditions physiques de la reproduction sociale\u201d. En: Harribey J.-M. \/ L\u00f6wy, Michael(eds.), Capital contre nature. Par\u00eds: Presses Universitaires de France \/ Actuel Marx Confrontation, 2003.<\/p>\n<p>Dardot, Pierre \/ Laval, Christian, Marx, Pr\u00e9nom: Karl. Par\u00eds: Gallimard, 2012.<\/p>\n<p>Dyer, Gwynne, Climate Wars. The Fight for Survival as the World Overheats. Melbourne: Scribe Publishers, 2010.<\/p>\n<p>Fey, Carl, Osborne, Michael, \u201cThe Future of Employment: How Susceptible are Jobs to Computerisation?\u201d. En: <a href=\"http:\/\/www.oxfordmartin.ox.ac.uk\/downloads\/academic\/the_future_of_employment.pdf\/\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.oxfordmartin.ox.ac.uk\/downloads\/academic\/the_future_of_employment.pdf\/<\/a> (\u00faltimo acceso: 17\/9\/2013).<\/p>\n<p>Freeman, Richard, \u201cWhat Really Ails Europe (and America): The Doubling of the Global Workforce\u201d. En: <a href=\"http:\/\/www.theglobalist.com\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.theglobalist.com<\/a> (\u00faltimo acceso: 5 de marzo de 2010).<\/p>\n<p>Kurz, Robert, Vies et mort du capitalisme. Chroniques de la crise. Par\u00eds: \u00c9ditions Lignes, 2011.<\/p>\n<p>Mandel, Ernest, \u201cIntroduction\u201d. En: Marx,Karl, Capital. Tomo III. Harmondsworth: Penguin, 1981.<\/p>\n<p>Marx, Karl, El capital. Traducci\u00f3n de W. Roces. 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En: <a href=\"http:\/\/www.espartaco.cjb.net\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.espartaco.cjb.net<\/a> (\u00faltimo acceso: 11\/5\/2016).<\/p>\n<p>Wheen, Francis, Karl Marx. Buenos Aires: Debate, 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una fase espec\u00edfica de la historia econ\u00f3mica y social sudamericana ha llegado a su fin. Esta fase fue testigo de la exportaci\u00f3n de materias primas o productos semiprocesados en gran cantidad y a altos precios, que permitieron a sus econom\u00edas tener tasas de crecimiento considerables y a sus gobiernos financiar una serie de programas sociales sin cambiar la distribuci\u00f3n de la riqueza. 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