{"id":756,"date":"2016-07-05T18:29:16","date_gmt":"2016-07-05T18:29:16","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=756"},"modified":"2016-07-05T18:29:16","modified_gmt":"2016-07-05T18:29:16","slug":"uruguay-mujeres-y-sindicalismo-y-donde-estan-las-companeras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=756","title":{"rendered":"Uruguay. Mujeres y sindicalismo: \u00bfy d\u00f3nde est\u00e1n las compa\u00f1eras?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Uruguay<\/strong><\/p>\n<p><strong>La escasa representaci\u00f3n de las mujeres en el sindicalismo<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfY d\u00f3nde est\u00e1n las compa\u00f1eras? <\/strong><\/p>\n<p><strong>La escasa presencia femenina en el gobierno, los partidos pol\u00edticos y otros espacios de poder no le es ajena al movimiento sindical. Hoy el Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt est\u00e1 compuesto por 18 hombres, a pesar de que desde el a\u00f1o 2003 el VIII Congreso resolvi\u00f3 aplicar una cuota de g\u00e9nero que no se ha implementado por razones administrativas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Daiana Garc\u00eda<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brecha, Montevideo, 1-7-2016 <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/brecha.com.uy\/\">http:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Los \u00f3rganos de conducci\u00f3n de los sindicatos uruguayos est\u00e1n integrados en su mayor\u00eda por hombres, y si bien en las bases participa un alto n\u00famero de militantes femeninas, en general no alcanzan a ocupar espacios de decisi\u00f3n en sus gremios. Como consecuencia, esta realidad se ve reflejada tanto en el Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt, que est\u00e1 integrado en un cien por ciento por hombres, as\u00ed como en la Mesa Representativa, que tiene 81 por ciento de titulares masculinos y 78 de suplentes.<\/p>\n<p>En charla con Brecha, Mart\u00edn Pereira, presidente de la Confederaci\u00f3n de Organizaciones del Estado (Cofe) e integrante del Secretariado Ejecutivo, hizo \u00e9nfasis en el avance que ha tenido el movimiento en la inclusi\u00f3n de \u201clas compa\u00f1eras\u201d. Sin embargo, asumi\u00f3 como \u201cun gran debe\u201d su escasa presencia en los \u00f3rganos de conducci\u00f3n. Seg\u00fan Pereira la responsabilidad es de los sindicatos, que desde las bases eligen hombres para su representaci\u00f3n. Confiesa que se han encarado muchos cambios desde el discurso, pero que en la pr\u00e1ctica el avance ha sido sutil.<\/p>\n<p>Milagro Pau es dirigente de la Asociaci\u00f3n de Empleados Bancarios del Uruguay (Aebu) y lidera la Secretar\u00eda de G\u00e9nero, Equidad y Diversidad Sexual del Pit-Cnt, una formaci\u00f3n que participa del Secretariado Ejecutivo con voz pero sin voto. Pau ensay\u00f3 explicaciones funcionales a este fen\u00f3meno. Para ella las l\u00f3gicas machistas a\u00fan persisten en el movimiento, pero las responsabilidades familiares de las mujeres evitan tanto que se postulen como que se \u201cpermitan\u201d votar a otras mujeres. Ilustr\u00f3 este concepto explicando que las compa\u00f1eras, \u201cque tambi\u00e9n son madres\u201d, probablemente voten a un hombre \u201cporque saben que podr\u00e1 dedicarse en tiempo completo a la militancia\u201d, ya que sobre \u00e9l no recaen las responsabilidades de los cuidados familiares.<\/p>\n<p>Lili\u00e1n Abracinskas, activista feminista y directora de Mujer y Salud en Uruguay (Mysu), carg\u00f3 contra la central por esta realidad a la que define como vergonzosa. Considera que la falta de representaci\u00f3n de casi la mitad de las afiliadas cuestiona la credibilidad de la central. A su criterio, los avances que ha realizado el Pit-Cnt en esta tem\u00e1tica consisten en \u201catender los emergentes\u201d, como la violencia de g\u00e9nero, el acoso sexual laboral y las cuestiones referidas a la maternidad, pero han sido muy escasas las medidas que profundizan en la paridad desde lo medular.<\/p>\n<p>Para ella el m\u00e9rito de ser la \u00fanica central de trabajadores del pa\u00eds, virtud casi exclusiva en Latinoam\u00e9rica, se deber\u00eda empa\u00f1ar con esta coyuntura, pero no sucede por la falta de presi\u00f3n de las mujeres que est\u00e1n dentro. Condena que no hayan convertido a este asunto en una prioridad pol\u00edtica y reivindicativa, y dispara el concepto de que la ausencia de mujeres en la representaci\u00f3n sindical es tambi\u00e9n violencia de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>En el VIII Congreso del Pit Cnt, en 2003, se aprob\u00f3 una resoluci\u00f3n a favor de la cuotificaci\u00f3n, de no m\u00e1s de 70 por ciento y no menos del 30, de trabajadores del mismo g\u00e9nero en los \u00f3rganos de direcci\u00f3n. Esta resoluci\u00f3n fue propuesta por la secretar\u00eda que hoy integra Pau. La dirigente recuerda la haza\u00f1a que signific\u00f3 esa jornada. Relata que varios compa\u00f1eros se quisieron retirar para no votarla y que fueron las mujeres quienes se atrincheraron en la puerta para que no pudieran salir, demand\u00e1ndoles que al menos tuvieran la valent\u00eda de pronunciarse en contra.<\/p>\n<p>Hoy, a 13 a\u00f1os de esa resoluci\u00f3n, la cuota no se aplica y no hay un horizonte cercano para su cumplimiento. La raz\u00f3n, al menos en t\u00e9rminos formales, es que la central como convenci\u00f3n de trabajadores no puede mandatar, los sindicatos son aut\u00f3nomos y tienen libertad para elegir a sus representantes. Pereira explica que la resoluci\u00f3n se aprob\u00f3 sabiendo que era muy dif\u00edcil poder aplicarla, y que la paridad depende de cada sindicato, ya que son ellos quienes luego env\u00edan a sus representantes al Pit-Cnt. En esta misma l\u00ednea, Pau culpa a los sindicatos y a su falta de voluntad pol\u00edtica para aplicar la cuota.<\/p>\n<p>Sin embargo, en un documento emitido por la central (1) al aprobarse esta resoluci\u00f3n, se reconoce que no hay una \u201cevoluci\u00f3n natural\u201d hacia una mayor representaci\u00f3n femenina. Detalla cu\u00e1nto se equivoca el movimiento si espera que las mujeres sean quienes resuelvan solas esta situaci\u00f3n, porque \u201ceso implica que el objeto de la discriminaci\u00f3n sea su propio agente liberador\u201d. El texto compromete expl\u00edcitamente a los dirigentes en el cumplimiento de la cuota: \u201ces a la dirigencia a la que le corresponde tomar conciencia de la desigualdad y liderar el proceso pol\u00edtico de transformaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Abracinskas denuncia que se explica el problema en t\u00e9rminos burocr\u00e1ticos en lugar de lo que es: \u201cun problema ideol\u00f3gico y pol\u00edtico\u201d. Si bien comprende los l\u00edmites formales de la central para aplicar la cuota, los acusa de no ser lo suficientemente enf\u00e1ticos en promover la resoluci\u00f3n. Ante la \u201cexcusa\u201d de la autonom\u00eda de cada sindicato ironiza: \u201cQuisiera saber si los gremios no fueran clasistas, si la central aceptar\u00eda que tuvieran representaci\u00f3n en el Ejecutivo\u201d.<\/p>\n<p>Mart\u00edn Pereira confiesa a Brecha que hoy no est\u00e1 en la agenda del Secretariado pensar las estrategias para el cumplimiento de esa cuota, ni c\u00f3mo resolver la subrepresentaci\u00f3n de las mujeres. Ante esto, Pau alega que no necesariamente no est\u00e1 en agenda, sino que \u201clo urgente supera lo importante\u201d. Para ella la estrategia es sensibilizar y educar en igualdad de g\u00e9nero a compa\u00f1eros y compa\u00f1eras. Ambos coinciden en que los cargos para \u201crepartir\u201d siguen siendo los mismos con o sin cuota, lo que implica que alguien ceda su lugar. El dirigente afirma que a pesar de la sensibilizaci\u00f3n en la tem\u00e1tica, el razonamiento es el mismo: \u201cEl sill\u00f3n es m\u00edo y no lo quiero soltar\u201d.<\/p>\n<p>La activista de Mysu, a su vez, aclara que se trata de espacios de poder y que \u201cnadie los cede gratuitamente\u201d. Considera que hay un d\u00e9ficit en c\u00f3mo abordar la discusi\u00f3n, explica que la pol\u00edtica y el sindicalismo son espacios masculinos cuyas reglas de juego est\u00e1n pensadas por y para hombres. Al no discutir este aspecto se espera una cierta masculinizaci\u00f3n de las mujeres que llegan, y las responsabilidades dom\u00e9sticas y de cuidados no est\u00e1n en ning\u00fan sentido conciliadas con la participaci\u00f3n. Y denuncia que detr\u00e1s de esos hombres militantes dedicados en tiempo completo a la tarea hay un descuido de las responsabilidades familiares. Propone entonces que la discusi\u00f3n no s\u00f3lo transite por c\u00f3mo armonizar lo sindical con lo reproductivo, sino tambi\u00e9n por c\u00f3mo repartir estas responsabilidades.<\/p>\n<p>Esta interpelaci\u00f3n a las reglas de juego no es nueva, las feministas que integraban la central sindical y los movimientos de izquierda en la apertura democr\u00e1tica hab\u00edan golpeado la mesa con estas cuestiones, con mucho m\u00e1s eco que en la actualidad. Ana Laura di Giorgi, investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales (Udelar), cuenta a Brecha que ellas instalaron el reclamo de que las sindicalistas trabajaban a triple jornada: en el sindicato, en el espacio laboral y en el hogar, y que este \u00faltimo no s\u00f3lo no era reconocido a nivel salarial sino que limitaba e incluso imped\u00eda su participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La historia deja en evidencia que esta pr\u00e9dica no alcanz\u00f3 para que los hombres tomaran la causa como propia. Sin embargo la investigadora destaca que esas activistas lograron que en el Primer Congreso Extraordinario del Pit-Cnt se recibiera un documento firmado por ellas y que la central reconociera en su agenda que la mujer ocupaba un lugar subordinado.<\/p>\n<p>Di Giorgi identifica como un m\u00e9rito de estos movimientos que el trabajo de las empleadas dom\u00e9sticas sea considerado como calificado, ya que fueron quienes convencieron a la central de que hab\u00eda que sindicalizar a estas trabajadoras y exigir para ellas seguridad social. Esa batalla intrasindical la dieron y ganaron estos movimientos de mujeres.<\/p>\n<p><strong>El discurso y la realidad<\/strong><\/p>\n<p>Pereira afirma que las resoluciones no necesariamente implican el cambio cultural, que es m\u00e1s lento, y opina que a pesar de que la central hace m\u00e1s de una d\u00e9cada que tiene reglamentada la cuota, y m\u00e1s de dos que tiene comisiones trabajando en temas de g\u00e9nero, \u201cen la pr\u00e1ctica a\u00fan estamos muy lejos\u201d.<\/p>\n<p>Beatriz Faji\u00e1n form\u00f3 parte del Secretariado Ejecutivo por m\u00e1s de un quinquenio como miembro pleno \u2013con voz y voto\u2013, y en la Secretar\u00eda de G\u00e9nero desde 2012 hasta 2015. En charla con Brecha relata que fue muy duro participar en la central siendo mujer: \u201cSomos siempre de segunda\u201d. Recuerda que en las discusiones le era muy dif\u00edcil que sus opiniones fueran escuchadas, pero que \u201cluego un compa\u00f1ero repet\u00eda lo mismo y todos le daban la derecha\u201d. Faji\u00e1n aclara que no era una cuesti\u00f3n de maltrato (\u201clos compa\u00f1eros eran muy respetuosos y atentos conmigo\u201d), sino que el problema era no ser tratada como igual por sus pares.<\/p>\n<p>Esta percepci\u00f3n es compartida por Milagro Pau: \u201cDespu\u00e9s de una reuni\u00f3n vos les preguntas a algunos compa\u00f1eros si saben lo que dijiste y no tienen ni idea; si en lugar de hablar yo hablara un hombre eso no pasar\u00eda\u201d. En contraposici\u00f3n, resalta que asisti\u00f3 a la pen\u00faltima reuni\u00f3n que tuvo el Pit-Cnt con Tabar\u00e9 V\u00e1zquez, propuesta que surgi\u00f3 del presidente de la central, Fernando Pereira. Fue la primera vez que una mujer asisti\u00f3 a una entrevista con el presidente en representaci\u00f3n de la central. La dirigente recuerda el asombro tanto de sus compa\u00f1eros con la propuesta como de V\u00e1zquez al recibir a una mujer. Confiesa que en la interna hubo ciertas resistencias, pero prefiere guardar para \u201cla intimidad del movimiento sindical\u201d qui\u00e9nes encabezaron la negativa. Sin embargo, Faji\u00e1n recuerda que nunca consegu\u00eda los consensos para ir a la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (Oit) ni para lograr oradoras mujeres para el acto del Primero de Mayo. Aunque, luego de \u201cuna dura batalla\u201d desde la Secretar\u00eda de G\u00e9nero, se consigui\u00f3 que tuvieran asegurado un m\u00ednimo de 15 minutos.<\/p>\n<p>Pero no siempre fue as\u00ed: Di Giorgi relata que en el Primero de Mayo de 1986 subi\u00f3 Mabel Pizarro al estrado. No s\u00f3lo se trat\u00f3 de una oradora mujer, porque sus reclamos no eran \u00fanicamente en nombre del trabajador universal, sino que su discurso tuvo una clara pr\u00e9dica desde las trabajadoras, denunciando la doble situaci\u00f3n de explotaci\u00f3n de las mujeres.<\/p>\n<p><strong>El feminismo y la izquierda<\/strong><\/p>\n<p>Entender las demandas de igualdad de g\u00e9nero como demandas burguesas es una de las resistencias de la izquierda ante este movimiento. Abracinskas, a quien le ha tocado ir varias veces a la Mesa Representativa, percibe una desvalorizaci\u00f3n de la problem\u00e1tica tanto en la central como en la izquierda en general. A su entender se la concibe como una \u201csofisticaci\u00f3n de la demanda social y de derechos\u201d, y por eso no es considerada a la altura de la agenda que se propone garantizar educaci\u00f3n, salud y trabajo. Concluye que para los sindicalistas esta agenda \u201ctiene un tintillo de demanda burguesa, nos ven como unas burguesitas\u201d.<\/p>\n<p>Esta asociaci\u00f3n tiene tantos a\u00f1os como el movimiento. Di Giorgi resalta que las feministas de los ochenta hicieron un notable esfuerzo por desmarcarse de la etiqueta y embanderar a sus compa\u00f1eros con este asunto. Pusieron \u00e9nfasis en explicar c\u00f3mo la desigualdad de g\u00e9nero es funcional al capitalismo y a la desigualdad de clase, ya que todo el sistema de cuidados que recae sobre la mujer implica un ahorro inmenso para el Estado y la patronal, beneficiando as\u00ed a las clases dominantes.<\/p>\n<p>Al margen del escaso \u00e9xito de esta demanda, estos argumentos dan cuenta de un estado de debate interno m\u00e1s intenso, que hoy parece haberse adormecido. Seg\u00fan Abracinskas falta presi\u00f3n pol\u00edtica desde dentro: \u201cFalta un trabajo mucho m\u00e1s argumentativo y de mayor peso ideol\u00f3gico en c\u00f3mo confrontar cr\u00edticamente a la central sindical en su subrepresentaci\u00f3n. Yo puedo pegar de afuera, pero no importa, soy un agente externo\u201d.<\/p>\n<p>Hoy los principales reclamos de la central sindical con enfoque de g\u00e9nero son los que la activista denomina como \u201cemergentes\u201d, vinculados a las medidas amortiguadoras de los efectos de la desigualdad para la mujer, con un enfoque de protecci\u00f3n. \u201cEs m\u00e1s f\u00e1cil ver a las mujeres como v\u00edctimas que como sujetos de derecho \u2013remarca\u2013, y todav\u00eda ni la central sindical ni el gobierno ni las fuerzas de izquierda ven a las mujeres como sujetos de derecho.\u201d<\/p>\n<p>Los movimientos de las sindicalistas de la posdictadura, seg\u00fan Di Giorgi, tambi\u00e9n hab\u00edan debatido el riesgo de centrarse s\u00f3lo en medidas inclinadas a la protecci\u00f3n. Argumentaban que las licencias y jubilaciones especiales, que aseguraban que adem\u00e1s de trabajadoras pudiesen ser madres y amas de casa, las reinscrib\u00edan en ese rol desigual.<\/p>\n<p>Pau destaca entre las conquistas con enfoque de g\u00e9nero la licencia por violencia dom\u00e9stica y la licencia paternal, aunque aclar\u00f3 que s\u00f3lo el 15 por ciento la goza. Explica que aspectos como la equiparaci\u00f3n salarial y el acceso a cargos gerenciales son dif\u00edciles de monitorear, porque existen \u201ctrampas\u201d desde la patronal. En el \u00e1mbito bancario, ejemplifica, un hombre y una mujer ganan lo mismo por el mismo cargo, pero el ascenso, que repercute en el salario, es m\u00e1s r\u00e1pido para los hombres. Enfatiza que desde la Secretar\u00eda de G\u00e9nero hacen un control constante de los llamados laborales, para que no limiten la postulaci\u00f3n de mujeres, aunque muchas veces sin decirlo expl\u00edcitamente se ponen cl\u00e1usulas con sesgo de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Abracinskas, la falta de un enfoque de este tipo en los reclamos de la central se ilustra en la escala salarial: los trabajos peor pagos son los que en cierto sentido funcionan como extensiones de las tareas reproductivas, que son las menos valoradas: la limpieza, la docencia, la salud, el sistema de acompa\u00f1antes. La activista considera que si esta perspectiva estuviera incorporada en las negociaciones salariales, los reclamos ser\u00edan otros. Pero \u201cvivimos en un sistema que no le hinca el diente a las desigualdades\u201d, explica. No s\u00f3lo en la central las mujeres est\u00e1n subrepresentadas, dice, la C\u00e1mara de Comercio y la de Industria est\u00e1n dirigidas cada una por seis y ocho hombres, respectivamente, y en las negociaciones el Estado es generalmente representado con mayor\u00eda masculina. Es en este marco que se toman las decisiones que afectan a toda la masa trabajadora.<\/p>\n<p>Se utiliza el t\u00e9rmino \u201ctecho de cristal\u201d para referirse a esa l\u00ednea invisible que impide que las mujeres accedan a cargos jer\u00e1rquicos en los empleos. Pau enfatiza que sin duda existe un espejo de esta realidad en el movimiento sindical. Mientras las mujeres de dentro apuestan a la sensibilizaci\u00f3n y al largo plazo, feministas como Abracinskas exigen que esta discusi\u00f3n sea llevada al l\u00edmite, y no le preocupa que sea una amenaza de fractura en el movimiento sindical.<\/p>\n<p>Hoy, a 13 a\u00f1os de reglamentar la cuota y a 30 de aquel feminismo efervescente de la posdictadura, no se divisa en un horizonte cercano la paridad en los \u00f3rganos de conducci\u00f3n. Hay quienes dicen que entre el feminismo y la izquierda hay \u201cun amor no correspondido\u201d, porque las feministas quieren m\u00e1s a la izquierda de lo que la izquierda las quiere a ellas.<\/p>\n<p><strong><u>Nota <\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) \u201cEl movimiento sindical uruguayo, el camino hacia la cuota\u201d. Departamento de G\u00e9nero y Equidad, Pit-Cnt.<\/p>\n<p><strong>Metiendo la cuchara<\/strong><\/p>\n<p>El \u00faltimo congreso del Sunca (Sindicato \u00danico Nacional de la Construcci\u00f3n y Anexos), celebrado semanas atr\u00e1s, cont\u00f3 con una participaci\u00f3n de 10,5 de delegadas femeninas (200 en 1.900 congresales), presencia hist\u00f3rica, ya que las mujeres conforman s\u00f3lo el 4,1 por ciento del total de empleados del rubro. Se trata de un sindicato \u00fanico a nivel nacional, que a su vez tiene direcciones departamentales y por rama, explic\u00f3 a Brecha Daniel Diverio, secretario general de ese sindicato (y tambi\u00e9n integrante del Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt). Asegur\u00f3 que en estos tres \u00f3rdenes participan mujeres, adem\u00e1s de en los centros de trabajo donde hay delegadas.<\/p>\n<p>La inserci\u00f3n de las mujeres es una l\u00ednea de trabajo del Sunca. A partir de algunas conquistas sindicales, el gremio, por ejemplo, pudo asegurar en los convenios cupos por sorteo para mujeres jefas de familia (que reciben ayuda del Mides) en obras p\u00fablicas. Otra medida es que en cada centro de trabajo, al elaborarse una plataforma, se explicita en ella la necesidad de insertar mujeres y personas con discapacidades.<\/p>\n<p>Diverio prefiere no hablar de cuotas, y alega que en el sindicato de la construcci\u00f3n \u2013con mayor\u00eda de trabajadores hombres\u2013 algunas medidas generaron \u201cnaturalmente\u201d que las mujeres ganaran su espacio, tanto en lo laboral como en los \u00f3rganos sindicales, aunque el proceso es a\u00fan \u201cinsuficiente\u201d.<\/p>\n<p><strong>Puertas adentro<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>La Secretar\u00eda de G\u00e9nero del Pit-Cnt ha incluido la perspectiva de g\u00e9nero en todos los cursos de formaci\u00f3n sindical.<\/li>\n<li>Milagro Pau explic\u00f3 que en Aebu hace 15 a\u00f1os que dan talleres de g\u00e9nero a los ni\u00f1os que concurren a la guarder\u00eda del sindicato.<\/li>\n<li>La Ffsp, que preside Mart\u00edn Pereira, hoy no cuenta con comisi\u00f3n de g\u00e9nero. El dirigente explic\u00f3 que se disolvi\u00f3 cuando cambiaron las autoridades, y que \u201cse est\u00e1 armando\u201d. Aclar\u00f3 que mientras tanto funcionan con la de Cofe.<\/li>\n<li>El Pit-Cnt tiene como resoluci\u00f3n desafiliar a cualquier compa\u00f1ero que sea denunciado por violencia dom\u00e9stica o de g\u00e9nero, independientemente del cargo que ocupe.<\/li>\n<li>El Pit-Cnt sosten\u00eda la casa Alma Fern\u00e1ndez, cuyos usos ten\u00edan una perspectiva de g\u00e9nero: dar alojamiento a las trabajadoras que hubieran vivido violencia dom\u00e9stica, alojar a las empleadas rurales cuando ven\u00edan a la capital y a las empleadas dom\u00e9sticas que eran despedidas de sus trabajos. Esa casa fue cedida en calidad de pr\u00e9stamo al gobierno para alojar a los presos de Guant\u00e1namo; luego, la casa que era alquilada, se entreg\u00f3 a sus due\u00f1os. Hoy el Pit-Cnt no cuenta con un espacio similar.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La escasa presencia femenina en el gobierno, los partidos pol\u00edticos y otros espacios de poder no le es ajena al movimiento sindical. 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