{"id":7465,"date":"2019-05-16T15:16:51","date_gmt":"2019-05-16T18:16:51","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=7465"},"modified":"2019-05-16T15:18:45","modified_gmt":"2019-05-16T18:18:45","slug":"rusia-la-lucha-social-experiencia-de-vida-y-critica-proletaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=7465","title":{"rendered":"Rusia &#8211; La lucha social: experiencia de vida y cr\u00edtica proletaria.   [Carine Cl\u00e9ment*]"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/laviedesidees.fr\/\">La vie des id\u00e9es<\/a>, 26-4-2019<\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/www.vientosur.info\/\">Viento Sur<\/a><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 16-5-2019<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En un contexto global de ascenso general de los populismos, de las desigualdades, de los autoritarismos y de las pol\u00edticas econ\u00f3micas neoliberales, Rusia puede considerarse un caso extremo. La rapidez y amplitud de los cambios pol\u00edticos, geoestrat\u00e9gicos, econ\u00f3micos y sociales que han sacudido el pa\u00eds desde la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica han convertido este pa\u00eds excomunista en uno de los m\u00e1s desiguales del mundo y uno de los que llevan a cabo con mayor brutalidad el desmantelamiento de su sistema de protecci\u00f3n social. Esta brutalidad y este ritmo acelerado de las reformas neoliberales han obstaculizado en gran parte las resistencias sociales frente a lo que cabe denominar, de acuerdo con Michael Burawoy en su interpretaci\u00f3n de Karl Polanyi, la mercantilizaci\u00f3n forzada y socialmente devastadora.\u00a0 1\/<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Al son de los coros que cantaban las loas a la democracia de mercado, marcando el tono de la d\u00e9cada de 1990, las solidaridades se disolvieron en la lucha por la supervivencia y la desconfianza generalizada. El desencanto se instal\u00f3 r\u00e1pidamente, permitiendo la instauraci\u00f3n del r\u00e9gimen putiniano,\u00a0 2\/ que perdura hasta hoy. Esto no quiere decir que la poblaci\u00f3n se haya mantenido completamente pasiva. Ha habido y sigue habiendo numerosas luchas sociales, pero est\u00e1n fragmentadas, son de dimensiones reducidas y se centran en problemas sociales concretos y limitados.\u00a0 3\/<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por todas estas razones, la aparici\u00f3n de una cr\u00edtica social en el seno de los sectores populares empobrecidos, descalificados e invisibilizados llama particularmente la atenci\u00f3n. Aqu\u00ed los llamaremos proletarios desclasados; desclasados debido tanto a la retrogradaci\u00f3n social brutal como al descr\u00e9dito en que ha ca\u00eddo el discurso de clase. Si en un pa\u00eds que ha dado tan radicalmente la espalda del socialismo renace la cr\u00edtica social, urge interesarse por las manifestaciones de esta cr\u00edtica y por las v\u00edas que ha emprendido para abrirse paso. En efecto, si la desigualdad y la dominaci\u00f3n experimentadas por los proletarios de Rusia tienen sus especificidades asociadas a una historia, una cultura y un contexto pol\u00edtico concretos, la experiencia que vive la gente de abajo de esta desigualdad en su vida cotidiana no est\u00e1 tan alejada de la que viven otras capas populares en otras sociedades, Francia incluida. Rusia no es una excepci\u00f3n y algunos investigadores han tomado incluso la pluma para demostrar su normalidad;\u00a0 4\/ muestra con una gran visibilidad lo que ocurre con el conjunto social en un pa\u00eds en que se mezcla la democracia autoritaria con el neoliberalismo postsocialista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En la Rusia contempor\u00e1nea, el conjunto social est\u00e1 constituido en gran medida por sectores depauperados y precarios que no son minor\u00eda, sino que abarcan a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Las estad\u00edsticas oficiales de pobreza subestiman el fen\u00f3meno, ya que rebajan artificialmente el umbral de pobreza. Seg\u00fan una encuesta reciente, de hecho, m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n vive en la pobreza o en riesgo de caer en la pobreza, con una gran proporci\u00f3n de personas asalariadas pobres. Tras la mejora del nivel de vida que se produjo en la d\u00e9cada de 2000, la tendencia fue agrav\u00e1ndose con la crisis financiera mundial de 2008 y posteriormente con la crisis derivada de la anexi\u00f3n de Crimea en 2014. La ca\u00edda del rublo, las sanciones econ\u00f3micas de Occidente y las contrasanciones rusas, as\u00ed como el descenso del precio del petr\u00f3leo, hicieron que los salarios y los ingresos reales disminuyeran regularmente; los atrasos salariales empiezan a acumularse de nuevo; las formas at\u00edpicas e informales de trabajo vuelven a florecer, como ya ocurri\u00f3 durante la cat\u00e1strofe social y econ\u00f3mica que marc\u00f3 la d\u00e9cada de 1990 a ra\u00edz del colapso brutal del sistema sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Asimismo, el conjunto social est\u00e1 en gran medida por recomponer o unir de nuevo, ya que el traumatismo social, nacional y cultural\u00a0 5\/ de la d\u00e9cada de 1990 desintegr\u00f3 las coordenadas sociales de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n rusa, disolviendo las identidades y cortando los lazos sociales. La terapia de choque neoliberal dej\u00f3 abatida a la sociedad, eliminando las referencias sociales existentes y obligando a la gente a replegarse sobre s\u00ed misma o sobre sus microespacios de supervivencia. Numerosos soci\u00f3logos dudaban incluso de hablar de sociedad con respecto a Rusia, prefiriendo t\u00e9rminos como camarillas\u00a0 6\/ o peque\u00f1a sociedad.\u00a0 7\/<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00bfC\u00f3mo llega la gente, incluidos sobre todo los y las m\u00e1s desfavorecidas, a desarrollar una cr\u00edtica social, componer un espacio com\u00fan y a veces incluso movilizarse en condiciones de depauperaci\u00f3n generalizada y en un r\u00e9gimen autoritario y olig\u00e1rquico? Una observaci\u00f3n atenta permite ver que se est\u00e1 construyendo un espacio social en medio de ese \u201cmagma de significados imaginarios\u201d del que habla Cornelius Castoriadis,\u00a0 8\/ en un proceso de articulaci\u00f3n improbable entre tendencias que podr\u00edan parecer contradictorias: el descubrimiento del espacio nacional, la apertura del imaginario social a un vasto nosotros enraizado en experiencias de dominaci\u00f3n y de explotaci\u00f3n vividas como comunes y la cr\u00edtica social centrada en la contestaci\u00f3n de las desigualdades sociales. Las reacciones a la pol\u00edtica de austeridad presupuestaria y de reformas liberales de la protecci\u00f3n social y de las pensiones aplicada por el gobierno son incomparablemente m\u00e1s cr\u00edticas y socialmente m\u00e1s comprometidas que en la d\u00e9cada de 1990. Hoy en d\u00eda, la mayor\u00eda de las personas han recuperado sus referencias y restablecido lazos sociales; se abren unas a otras y tienen capacidad de cr\u00edtica social y de imaginario social.\u00a0 9\/<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>La reconciliaci\u00f3n con la experiencia cotidiana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La propaganda patri\u00f3tica orquestada por el Kremlin, que exalta una Rusia que ha recuperado su grandeza, una Rusia magnificada, rica en recursos y dotada de la fuerza de un pueblo unido, es el primer proceso que alimenta la cr\u00edtica social. Este discurso funciona, pero no genera un apoyo consensual a la visi\u00f3n de una naci\u00f3n una y unida, propagada por el Kremlin. Por un lado, la mayor\u00eda de rusos y rusas redescubren que forman parte de una naci\u00f3n y que pueden sentirse orgullosas de ella. Por otro, si Rusia es rica y si el pueblo ruso es valioso, \u201c\u00bfc\u00f3mo es posible que la gente viva tan pobre?\u201d: esta es la pregunta que se escucha a menudo en boca de personas de ambientes populares.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La pregunta va m\u00e1s all\u00e1 de la simple comparaci\u00f3n entre los hechos y los discursos. Para suscitar la cr\u00edtica social, los hechos deben vivirse, sentirse en la experiencia de personas que no viven su cotidianeidad con verg\u00fcenza o desespero; tambi\u00e9n deben vivirse como algo compartido. Este es el segundo proceso que alimenta la cr\u00edtica social: la reconciliaci\u00f3n de los proletarios desclasados con su experiencia cotidiana, a diferencia del sentimiento de extra\u00f1eza o desconcierto provocado por el desclasamiento y la depauperaci\u00f3n que acompa\u00f1aron a las reformas brutales de la d\u00e9cada de 1990.\u00a0 10\/Favorecida, sin duda, por el repunte econ\u00f3mico de la d\u00e9cada de 2000, de la estabilizaci\u00f3n de una situaci\u00f3n social, aunque fuera precaria, y favorecida tambi\u00e9n por un discurso nacionalista qua adula al pueblo. La socialidad popular, durante mucho tiempo quebrada por las l\u00f3gicas de supervivencia, del s\u00e1lvese quien pueda, la desconfianza y la competencia, aflora de nuevo. Estudios recientes sobre las ciudades obreras rusas\u00a0 11\/ reflejan de este modo c\u00f3mo se restablecen pr\u00e1cticas de socialidad gratuitas (que no sirven exclusivamente para la supervivencia).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Mis propias investigaciones indican que la gente aspira a reencontrarse, en abierta connivencia, para hablar y experimentar la libertad de hablar, incluso abundando en la cr\u00edtica, la incorrecci\u00f3n y la irreverencia. En los garajes de peque\u00f1as ciudades de provincia, los hombres se dedican al bricolaje o a sus peque\u00f1os tr\u00e1ficos, y tambi\u00e9n hablan, se confiesan a veces, a menudo ironizan, en un esp\u00edritu de compa\u00f1erismo y de desprecio por las figuras de la jerarqu\u00eda. En los patios de los bloques de pisos, las mujeres se juntan, discuten, comparten impresiones, a veces participan en trabajos de acondicionamiento del lugar o se indignan por la mala gesti\u00f3n de los servicios municipales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En Astraj\u00e1n, contemplando a las habitantes de su inmueble ocupadas en plantar \u00e1rboles en el patio, una anciana exclama que es \u201ccomo si me despertara de 20 a\u00f1os de hibernaci\u00f3n\u201d. Esta socialidad puede remitirnos a las im\u00e1genes de discusiones interminables en las cocinas de los apartamentos comunitarios durante el periodo sovi\u00e9tico, pero tiene lugar menos de una manera oculta o informal que en modo de formaci\u00f3n de espacios, inclusive durante las manifestaciones p\u00fablicas, abiertas a la experiencia de una fraternidad liberada de juicios morales o descalificaciones pol\u00edticas. Se trata de espacios en los que el hablante se siente seguro de ser comprendido entre l\u00edneas por interlocutores de los que sabe que comparten la misma experiencia de vida y en los que la connivencia se expresa menos con palabras que con gestos de la cabeza, exclamaciones o golpecitos en la espalda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En estos espacios de lo cotidiano emerge la cr\u00edtica social en modo a menudo ir\u00f3nico. As\u00ed, en Perm, con motivo de la conmemoraci\u00f3n tradicional del final de la segunda guerra mundial, el 9 de mayo de 2017, las autoridades municipales organizaron un encuentro en un barrio obrero de la ciudad. Los asistentes, en su mayor\u00eda obreros o antiguos obreros, formaban peque\u00f1os corros, se saludaban unos a otros, beb\u00edan a escondidas (el consumo p\u00fablico de alcohol est\u00e1 prohibido) y, sobre todo, rivalizaban en la cr\u00edtica ir\u00f3nica de las desigualdades y de las falsas apariencias.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Durante la fiesta se produce una conversaci\u00f3n entre dos compa\u00f1eros obreros. Uno exclama: \u201cPuede que Putin sea bueno en pol\u00edtica exterior, pero \u00a1se ha olvidado de Rusia! [\u2026] \u00bfC\u00f3mo puede decir que el salario medio en Rusia es de 39.000 rublos? [cifra oficial] Aqu\u00ed ganamos entre 15.000 y 20.000 rublos nada m\u00e1s [\u2026] \u00bfC\u00f3mo se puede alimentar a una familia con 15.000 rublos?\u201d Su compa\u00f1ero insiste: \u201cEs cierto, si nuestro gobernador gana, por ejemplo, medio mill\u00f3n, y la ni\u00f1era 7.000, la media da justamente esto. Pienso que habr\u00eda que igualar el salario medio al de los obreros. O bien, igualar el salario de los gobernadores, los alcaldes, los altos cargos, de Putin, igualar todos estos con el salario de la ni\u00f1era. O que vayan a trabajar de ni\u00f1eras. Limpiar el culo de los ni\u00f1os por 7.000 rublos, \u00bflo har\u00edan? No. \u00bfPor qu\u00e9, con medio mill\u00f3n, iban a limpiar culos?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Esta conversaci\u00f3n pone de manifiesto la contestaci\u00f3n de las cifras oficiales desconectadas de la vida real, de las carencias de la vida a que se enfrentan el nosotros de los obreros y trabajadores mal pagados. Muestra asimismo la manera en que estos obreros retrotraen a los hombres que viven m\u00e1s all\u00e1 de las contingencias de la vida cotidiana al \u00e1mbito prosaico y vulgar. Las conversaciones se caracterizan por su lenguaje simple, irreverente y directo, a menudo exageradamente grosero o pol\u00edticamente incorrecto, utilizado sobre todo para oponer la realidad a ras de suelo al discurso abstracto, que resulta ficticio, santurr\u00f3n o aleccionador.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Las conversaciones cotidianas se politizan a menudo por medio de una iron\u00eda irreverente y grosera que podr\u00eda recordar las resistencias subterr\u00e1neas de la \u00e9poca sovi\u00e9tica, pero que tambi\u00e9n entra en resonancia con los modos de resistencia de los dominados y de las clases populares en muchas partes del mundo.\u00a0 12\/ Entre personas que se comprenden no solo se discute sobre las dificultades de la vida cotidiana, sino que tambi\u00e9n se hace burla de los dirigentes, se destaca el hecho de que la gente no se llama a enga\u00f1o, de que no hay que dar cr\u00e9dito, sobre todo, a los bonitos discursos (\u201cnos dan la tabarra con su patriotismo, pero todo su dinero y sus hijos est\u00e1n en Occidente\u201d). La cr\u00edtica social, por tanto, no es un movimiento de elevaci\u00f3n hacia una mayor abstracci\u00f3n, sino una inserci\u00f3n de la abstracci\u00f3n en lo concreto, lo corporal y lo emocional de las experiencias de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Uno de los aspectos sorprendentes de esta incursi\u00f3n en lo cercano\u00a0 13\/ o de este proceso de rehabitar el espacio de vida\u00a0 14\/ es la reconciliaci\u00f3n con el trabajo de cada uno, sobre todo el trabajo obrero, el trabajo con las manos, que vuelve a ser fuente de orgullo y de dignidad. Por ejemplo, esto es lo que dice de su experiencia un joven obrero altamente cualificado de San Petersburgo: \u201cMe gusta mi trabajo. Me gusta lo que hago. Quiero poder vivir de ello. Pero ocurre que eso no vale nada. Con mis colegas tratamos de defendernos, pero la direcci\u00f3n nos ningunea. [\u2026] El trabajo humano no se valora [\u2026]. Y ese gran gilipollas, con perd\u00f3n, que est\u00e1 sentado en su sill\u00f3n y cobra medio mill\u00f3n, \u00bfes m\u00e1s \u00fatil que yo? [\u2026] \u00bfY nuestros pensionistas? \u00a1Han trabajado toda la vida por el bien del pa\u00eds! Y siguen teniendo que trabajar para sobrevivir, en vez de viajar y gozar de la vida, como los pensionistas en Occidente.\u201d Aparece aqu\u00ed un imaginario social que va m\u00e1s all\u00e1 de lo cercano: el nosotros est\u00e1 enraizado en la experiencia del trabajo, incluye a los colegas, pero tambi\u00e9n se ampl\u00eda a los dem\u00e1s trabajadores e incluso a los pensionistas del pa\u00eds en su conjunto.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>La emergencia de un nosotros popular<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Este nosotros se inscribe en los espacios de lo cercano rehabitados, en las interacciones y conversaciones de la vida cotidiana, donde las cr\u00edticas de las desigualdades sociales, de la pol\u00edtica y del gobierno son legi\u00f3n. Son estas conversaciones entre nosotros las que construyen un espacio com\u00fan, un espacio que est\u00e1 abierto a los dem\u00e1s que, aunque ausentes, aparecen como colegas que comparten la misma experiencia de vida y la misma opini\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Una empleada de correos, jefa de equipo en una ciudad de Altai: \u201cTengo la sensaci\u00f3n de que nuestra direcci\u00f3n solo piensa en ella misma y en llenarse los bolsillos [\u2026]. Y la poblaci\u00f3n no es m\u00e1s que una fuente de enriquecimiento para ellos [\u2026]. Somos como esclavos. Precisamente hemos hablado con mis colegas. Str\u00e1shnov (el director general de Correos) ha desaparecido [\u2026]. \u00bfC\u00f3mo es posible que, con nuestros salarios de miseria, \u00e9l haya recibido una prima de 95 millones [\u2026]? \u00a1Ahorran a costa de nosotros! La gente que trabaja, trabajamos por dos, por tres. Los pobres carteros no reciben m\u00e1s que unos c\u00e9ntimos.\u201d La mujer habla con una pareja de amigos, que aprueban lo que dice con aclamaciones, del espacio de libre discusi\u00f3n cr\u00edtica que existe en su centro de trabajo y muestra la manera en que el nosotros de los proletarios desclasados se ampl\u00eda de los compa\u00f1eros de trabajo a todos y todas quienes trabajan, incluidas las que tienen peor suerte que ella. Este nosotros se afirma igualmente contra los dirigentes pol\u00edtico-econ\u00f3micos que se enriquecen sobre la espalda de los trabajadores.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7467\" aria-describedby=\"caption-attachment-7467\" style=\"width: 885px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"7467\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=7467\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/rusia165-ii.jpg?fit=885%2C500&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"885,500\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Rusia165 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/rusia165-ii.jpg?fit=656%2C371&amp;ssl=1\" class=\" size-full wp-image-7467 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/rusia165-ii.jpg?resize=656%2C371&#038;ssl=1\" alt=\"Rusia165 II\" width=\"656\" height=\"371\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7467\" class=\"wp-caption-text\">&nbsp;<\/p>\n<h6>Carine Cl\u00e9ment<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align:justify;\">Las manifestaciones sociol\u00f3gicas de este nosotros, captadas en forma de autoidentificaci\u00f3n social, son diversas: el nosotros obreros, el nosotros peque\u00f1os empresarios (que trabajan duramente para sobrevivir) y el nosotros pobres habitantes de provincias. Este nosotros plural en proceso de formaci\u00f3n lo traduzco por clases populares, gente com\u00fan o proletarios, y permite hablar de la gestaci\u00f3n de un imaginario popular.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La cr\u00edtica que alimenta este imaginario popular se expresa a veces p\u00fablicamente en acciones de protesta. As\u00ed, en una manifestaci\u00f3n contra el retraso de la edad de jubilaci\u00f3n, en septiembre de 2018, una pareja moscovita dice que participa para que \u201cel poder no crea que la poblaci\u00f3n est\u00e1 de acuerdo\u201d. En este caso tambi\u00e9n, el hombre, aunque resida en la capital, se transporta con la imaginaci\u00f3n a la provincia al declararse convencido de que las reformas est\u00e1n destinadas a hacer pagar a la \u201cgente sencilla\u201d, \u201csobre todo de provincias\u201d. J\u00f3venes estudiantes venidos de la provincia para asistir a una manifestaci\u00f3n contra la corrupci\u00f3n, organizada en San Petersburgo en 2017 por el activista de oposici\u00f3n Alexei Navalny, dicen que sobre todo les motiva la lucha contra las desigualdades sociales y territoriales, indignados como est\u00e1n por la diferencia manifiesta que constatan entre el estado de su ciudad de procedencia y el de las grandes ciudades del centro.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>El nosotros vehiculizado por el imaginario nacional<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El \u00edmpetu del imaginario nacional que se est\u00e1 gestando, o la capacidad de la gente de construir en la imaginaci\u00f3n una entidad colectiva de pertenencia, ya documentada ampliamente por Benedict Anderson,\u00a0 15\/ participa igualmente en esta cr\u00edtica social. En la Rusia popular, se traduce en el sentimiento de una comunidad de experiencia compartida entre personas que habitan en los cuatro extremos del pa\u00eds. Una pensionista que vive en un piso renovado del centro de Mosc\u00fa puede declarar as\u00ed que empatiza con la babushka de una peque\u00f1a aldea perdida en los Urales que vende setas en el mercado para poder sobrevivir y con la que ha conversado largamente durante un viaje en coche por el interior de Rusia. Obreros de Rubtsovsk, en Altai, que luchan contra el cierre de su f\u00e1brica, pueden sentirse solidarios (los trabajadores son \u201cnuestros hermanos\u201d) con toda la \u201cgente del trabajo\u201d, sobre todo en respuesta a la falta de reconocimiento material del trabajo y al desprecio por parte de los hijos de los nuevos ricos, sentido como algo colectivamente humillante (\u201cno somos nada para ellos\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Este nosotros adquiere las dimensiones de la naci\u00f3n imaginada, una naci\u00f3n dividida, contrariamente a la visi\u00f3n de una naci\u00f3n una y unida que difunde la propaganda patri\u00f3tica. Este nosotros alimenta y al mismo tiempo se alimenta de la configuraci\u00f3n de un ellos, que abarca sobre todo a los oligarcas que confiscan las riquezas del pa\u00eds y controlan el Estado, son los explotadores contra los explotados, los aprovechados contra los trabajadores, el centro contra las regiones.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La cr\u00edtica se convierte entonces en reivindicaci\u00f3n o por lo menos en aspiraci\u00f3n, en todo caso no se queda en mero sentimiento o simple lamentaci\u00f3n. La mayor\u00eda de las reivindicaciones se refieren a la redistribuci\u00f3n social y econ\u00f3mica entre las regiones, los ricos y los pobres, los que tienen el poder y los ciudadanos comunes. Si se dirigen al Estado, exigen sobre todo un Estado liberado de los oligarcas, ya que el Estado, tal como existe actualmente, se percibe como un Estado olig\u00e1rquico. Finalmente, gran parte de las reivindicaciones se centran en la participaci\u00f3n pol\u00edtica: \u201c\u00a1Tienen que escucharnos, la gente corriente ha de participar! Porque all\u00ed ni siquiera saben c\u00f3mo vivimos, ellos viven en otro mundo\u201d (joven ni\u00f1era de una aldea de Altai).<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Imaginario popular y cr\u00edtica social<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Para pensar los procesos entrelazados del imaginario popular y la cr\u00edtica social, los marcos te\u00f3ricos han de ser flexibles y adaptables. Si nos inspiramos en las concepciones de Cornelius Castoriadis, el imaginario social puede pensarse como la participaci\u00f3n en significados vividos como compartidos colectivamente y que figuran un mundo com\u00fan que, para acoplarse a significados ya existentes (la naci\u00f3n, el pueblo, los rusos, los obreros, etc.), se diferencia de ellos encerrando un potencial de transformaci\u00f3n social. Este imaginario social no solo forma parte de las representaciones, sino tambi\u00e9n de los sentidos, los afectos y los deseos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La variante popular de este imaginario puede leerse como un elemento que opera l\u00edneas de partici\u00f3n del mundo social entre nosotros, los desfavorecidos, los que trabajan para ganar poco, los de provincias, y ellos, los ricos, los aprovechados, los privilegiados. Esta partici\u00f3n gana cuando se piensa en los t\u00e9rminos de Jacques Ranci\u00e8re\u00a0 16\/ como \u201cpartici\u00f3n de lo sensible\u201d, ya que el mundo compartido es un mundo sensible, basado en la experiencia de la vida cotidiana. La partici\u00f3n se lleva a cabo por los sentidos y por el pensamiento, y la llevan a cabo quienes \u2013seg\u00fan los dominantes\u2013 son incapaces de producir un mundo com\u00fan y de tener un discurso com\u00fan. Apoy\u00e1ndose en su experiencia sensible, en su mundo cercano, que se han puesto a habitar plenamente tras el caos postsovi\u00e9tico, los proletarios desclasados participan en la creaci\u00f3n de un mundo com\u00fan que no se deja encerrar en categor\u00edas prefijadas porque est\u00e1 en proceso de creaci\u00f3n y abre un horizonte de lo pensable, lo decible y lo factible.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En resumen, el impulso cr\u00edtico que se inscribe en esta apertura del imaginario popular se basa en una experiencia, vivida como com\u00fan, de dominaci\u00f3n e injusticia. Se inserta en la experiencia \u00edntima, f\u00edsica y emocional que cada uno hace personalmente de su cotidianeidad y del entorno pr\u00f3ximo que le rodea. La construcci\u00f3n de lo com\u00fan se lleva a cabo, por tanto, a partir de la intervenci\u00f3n en el entorno pr\u00f3ximo, mediante la partici\u00f3n de lo sensible, en un \u00edmpetu imaginario hecho de emociones, de im\u00e1genes y de juicios. Puede que este imaginario no sea creador en el sentido de que podr\u00eda no dar a luz a un movimiento popular, pero re\u00fane a lo que podr\u00edamos llamar, a falta de algo mejor, las clases populares (o el pueblo llano) en una experiencia com\u00fan imaginada.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El marco es nacional porque se contemplan las divisiones sociales internas a la naci\u00f3n y asociadas a una determinada configuraci\u00f3n del Estado. Sin embargo, el contenido es social y da pie a una cr\u00edtica social normal que descansa sobre experiencia vividas, sobre lo que Luc Boltanski denomina las \u201cpruebas existenciales\u201d que \u201cextraen del mundo o, si se prefiere, del flujo de la vida, elementos susceptibles de poner en cuesti\u00f3n (el orden establecido)\u201d. 17\/ En estas cr\u00edticas y estos reordenamientos sociales se inventa una pol\u00edtica distinta, una pol\u00edtica de pies en la tierra,\u00a0 18\/ una pol\u00edtica que mana de convicciones arraigadas, que mana de los libros, que se mancha con la vida cotidiana, con lo prosaico y la rudeza.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Imaginario popular, cr\u00edtica social, reivindicaciones de un Estado liberado de la oligarqu\u00eda, de una pol\u00edtica que tenga de nuevo los pies en la tierra: estos rasgos hacen entrar en resonancia el mundo de los proletarios desclasados de Rusia y el de los chalecos amarillos de Francia, que tambi\u00e9n redescubren la fraternidad al reconciliarse con su experiencia del d\u00eda a d\u00eda, comparti\u00e9ndola y haciendo de ella la base de su cr\u00edtica social. Los an\u00e1lisis fundamentados en una labor etnogr\u00e1fica sobre el terreno ponen de relieve, en el caso de los chalecos amarillos, el refuerzo de un nosotros popular solidario y c\u00edvico\u00a0 19\/ y mencionan el surgimiento de una pol\u00edtica experiencial.\u00a0 20\/Sin duda la experiencia de la subordinaci\u00f3n y de la invisibilizaci\u00f3n es similar en muchas partes del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Lo que he tratado de demostrar, al centrar este art\u00edculo en los proletarios desclasados de Rusia, es que incluso en un pa\u00eds que ha sufrido cambios traum\u00e1ticos que han sumido a la mayor\u00eda de la clase trabajadora en un proceso de depauperaci\u00f3n, desclasamiento y desubjetivizaci\u00f3n, los invisibles vuelven a levantar cabeza. Lo hacen, como en Francia, a partir de una reconstrucci\u00f3n de los espacios de convivencia y de fraternidad, de una reconciliaci\u00f3n con su experiencia de vida cotidiana, as\u00ed como a partir de un imaginario popular que los une en un mismo sentimiento de ser objeto de explotaci\u00f3n y desprecio.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Una gran diferencia es la fuerte propensi\u00f3n a la protesta p\u00fablica de los chalecos amarillos. Lo que contrarresta la capacidad de movilizaci\u00f3n de los proletarios rusos es la sensaci\u00f3n profundamente arraigada de impotencia para cambiar el orden de cosas. Esta sensaci\u00f3n radica en la certeza de vivir en un r\u00e9gimen olig\u00e1rquico. En cambio, los sectores populares de los chalecos amarillos, socializados en la idea de vivir en una gran democracia, patria de los derechos humanos, descubren sorprendidos el car\u00e1cter olig\u00e1rquico del Estado (algunos incluso han explicado que han tenido que buscar el significado de la palabra oligarqu\u00eda en un diccionario). Esta habituaci\u00f3n a la oligarqu\u00eda es una raz\u00f3n, para las clases populares rusas, de bajar los brazos; la sorpresa compartida es un motivo, para los chalecos amarillos, de rebelarse.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">* Karine Cl\u00e9ment es investigadora asociada al CERCEC\/EHESS de Francia y al centro Andrew Gagarin de estudio de la sociedad civil y de los derechos del hombre de San Petersburgo, Rusia. Especialista en movilizaciones colectivas, trabaj\u00f3 sobre la clase obrera, las desigualdades sociales y, m\u00e1s recientemente, sobre el nacionalismo ordinario. Ha publicado en ruso obras sobre los movimientos sociales y prepara una publicaci\u00f3n en franc\u00e9s sobre el nacionalismo y la cr\u00edtica social.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/\u00a0 Polanyi, K., La gran transformaci\u00f3n, Madrid, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica de Espa\u00f1a, 2011; Burawoy, M., \u201cManufacturing Consent revisit\u00e9\u201d, La nouvelle revue du travail, n.\u00ba 1, 2012.<\/p>\n<p>2\/\u00a0 Cl\u00e9ment, K., \u201cPoutinisme, patriotisme et apathie politique\u201d, La Vie des id\u00e9es, 2015.<\/p>\n<p>3\/\u00a0 Cl\u00e9ment, K., \u201cMobilisations citoyennes en Russie. Le quotidien au c\u0153ur des protestations\u201d. La vie des id\u00e9es, 2012; Th\u00e9venot, L., Rousselet, K., Dauc\u00e9, D. (dir.), \u201cCritiquer et agir en Russie\u201d, Revue d\u2019\u00e9tudes comparatives Est-Ouest, 48\/3-4, 2017.<\/p>\n<p>4\/\u00a0 Shleifer, A., Treisman, D., \u201cA normal country: Russia after communism\u201d, Journal of Economic Perspectives, 19\/1, 2005, 151-174.<\/p>\n<p>5\/\u00a0 Stompka, P., \u201cCultural trauma: The other face of social change\u201d, European Journal of Social Theory, 3(4), 2000.<\/p>\n<p>6\/\u00a0 Jlopin, A., \u201cLa soci\u00e9t\u00e9 civile ou le socium de cliques : le dilemme russe\u201d, Politiya, 3, 1997.<\/p>\n<p>7\/\u00a0 Olejnik, A., \u201cLa \u2018petite\u2019 soci\u00e9t\u00e9 : mod\u00e8le th\u00e9orique et illustration empiriques\u201d, Mir Rossii, 13(1), 2004.<\/p>\n<p>8\/\u00a0 Castoriadis, C., La instituci\u00f3n imaginaria de la sociedad, Barcelona, Tusquets, 2013.<\/p>\n<p>9\/\u00a0 La mayor parte de los datos emp\u00edricos aportados en este articulo provienen de un estudio sobre el \u201cNacionalismo ordinario en Rusia\u201d (2016-2018), financiado por la Fundaci\u00f3n para el Apoyo a la Educaci\u00f3n Liberal y por la Escuela de Altos Estudios de Econom\u00eda de San Petersburgo. Se efectuaron 237 entrevistas centradas en la vida cotidiana de las persona en un total de seis regiones rusas.<\/p>\n<p>10\/ Cl\u00e9ment, K., Les ouvriers russes dans la temp\u00eate du march\u00e9 (1989-1999), Par\u00eds, Syllepse, 2000.<\/p>\n<p>11\/\u00a0 Morris, J., Everyday Post-Socialism: Working-Class Communities in the Russian Margins, Nueva York, Palgrave Macmillan, 2016.<\/p>\n<p>12\/\u00a0 Pudal, R., \u201cLa politique \u00e0 la caserne\u201d, Revue fran\u00e7aise de science politique, 61(5), 2011; Wacquant, L., Body &amp; Soul: Notebooks of an Apprentice Boxer, Nueva York y Oxford, Oxford University Press, 2006; Scott, J. C., Domination and the arts of resistance: Hidden transcripts, New Haven y Londres, Yale University Press, 1990.<\/p>\n<p>13\/\u00a0 Sobre la incursi\u00f3n en lo cercano, v\u00e9ase Th\u00e9venot, L., L\u2019action au pluriel: sociologie des r\u00e9gimes d\u2019engagement, Par\u00eds, La D\u00e9couverte, 2006.<\/p>\n<p>14\/\u00a0 Sobre el concepto fuerte de habitar en relaci\u00f3n con los obreros postsovi\u00e9ticos, v\u00e9ase Morris, J., Everyday Post-Socialism: Working-Class Communities in the Russian Margins, Nueva York, Palgrave Macmillan, 2016.<\/p>\n<p>15\/\u00a0 Anderson, B., L\u2019imaginaire national : r\u00e9flexions sur l\u2019origine et l\u2019essor du nationalisme, Par\u00eds, La D\u00e9couverte, 1996.<\/p>\n<p>16\/\u00a0 Ranci\u00e8re, J., Le partage du sensible : esth\u00e9tique et politique, Par\u00eds, La Fabrique, 2000.<\/p>\n<p>17\/\u00a0 Boltanski, L., De la cr\u00edtica, Madrid, Akal, 2014.<\/p>\n<p>18\/\u00a0 Cl\u00e9ment, K., \u201cMobilisations Sociales \u00e0 Astrakhan : Une Politisation Terre \u00e0 Terre\u201d, Revue d\u2019\u00e9tudes comparatives Est-Ouest, 48 (3), 125-158, 2017.<\/p>\n<p>19\/\u00a0 Challier, R. \u201cRencontres aux ronds-points. La mobilisation des gilets jaunes dans un bourg rural de Lorraine\u201d, La Vie des id\u00e9es, 19 de febrero de 2019.<\/p>\n<p>20\/\u00a0 Lianos, M. \u201cUne politique exp\u00e9rientielle \u2013 les Gilets jaunes en tant que \u2018peuple\u2019\u201d, Lundimatin, 19 de diciembre de 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La rapidez y amplitud de los cambios pol\u00edticos, geoestrat\u00e9gicos, econ\u00f3micos y sociales que han sacudido el pa\u00eds desde la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica han convertido este pa\u00eds excomunista en uno de los m\u00e1s desiguales del mundo y uno de los que llevan a cabo con mayor brutalidad el desmantelamiento de su sistema de protecci\u00f3n social&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":7466,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[53378],"tags":[13429562,679812195,3878385,679812348],"class_list":{"0":"post-7465","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-aside","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-rusia","8":"tag-carine-clement","9":"tag-neoliberalismo-postsocialista","10":"tag-populismos","11":"tag-proletarios-desclasados","12":"post_format-post-format-aside","14":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/rusia165-i.jpg?fit=551%2C400&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-1Wp","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7465","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7465"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7465\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7470,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7465\/revisions\/7470"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7466"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7465"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7465"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7465"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}