{"id":7443,"date":"2019-05-14T16:40:41","date_gmt":"2019-05-14T19:40:41","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=7443"},"modified":"2019-05-14T16:40:41","modified_gmt":"2019-05-14T19:40:41","slug":"estado-espanol-algunas-coordenadas-de-la-nueva-etapa-gobiernos-y-dilemas-en-la-izquierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=7443","title":{"rendered":"Estado espa\u00f1ol &#8211; Algunas coordenadas de la nueva etapa. Gobiernos y dilemas en la izquierda.   [Josep M. Antentas*]"},"content":{"rendered":"<p><strong>Elecciones 28A (28 de abril) 2019<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/\">Viento Sur<\/a>, 12-5-2019 <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 14-5-2019<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align:justify;\">\u00c9poca de paradojas, contradicciones, y tendencias no consumadas, abrimos una nueva fase de la larga crisis pol\u00edtica espa\u00f1ola. El bipartidismo imperfecto que fue el pilar del R\u00e9gimen del 78 est\u00e1 muerto, pero su principal sost\u00e9n hist\u00f3rico, el PSOE, est\u00e1 vivo. El nuevo pentapartito culmina la implosi\u00f3n del sistema pol\u00edtico iniciado en 2014 como consecuencia del se\u00edsmo social del 15M en 2011, pero lejos de oficializar un nuevo equilibro estable entre los partidos en liza inicia una etapa de incertidumbres y de batallas por la posici\u00f3n relativa de cada uno de ellos. Dos grandes inc\u00f3gnitas est\u00e1n abiertas: el combate por la hegemon\u00eda en la derecha y la posibilidad o no del PSOE de coronar el proceso de minorizaci\u00f3n de Podemos y enviarlo definitivamente a una posici\u00f3n irreversiblemente perif\u00e9rica. Los consensos de 1978 se rompieron y sus revalidaciones posteriores se agotaron. El periodo inaugurado en 2011 (y electoralmente en 2014) qued\u00f3 atr\u00e1s, pero no hemos entrado todav\u00eda en una etapa de rutinizaci\u00f3n institucional y social duradera. La crisis pol\u00edtica y social permanece y la crisis institucional generada con la irrupci\u00f3n del independentismo catal\u00e1n tambi\u00e9n. Pero, a la vez, no hay perspectiva alguna de ruptura ni por la izquierda ni por el flanco nacional-territorial. Las hip\u00f3tesis fundacionales de Podemos y del independentismo colapsaron. Sin embargo, la existencia de ambos actores y su importancia relativa testimonia que el r\u00e9gimen no pudo recomponerse completamente y suturar definitivamente sus brechas, ya fuera por la v\u00eda del aplastamiento de sus adversarios o de la autorreforma gatopardista por arriba. Hay partido todav\u00eda por jugar, pero las condiciones ya no son las de la fase anterior, de apertura de posibilidades in\u00e9ditas. Ahora son m\u00e1s fr\u00e1giles y coexisten con un riesgo epocal de involuci\u00f3n reaccionaria que persiste, a pesar de haber sido contenido de momento, y con las maniobras de recomposici\u00f3n pol\u00edtica por arriba.<\/li>\n<li>La movilizaci\u00f3n defensiva del pueblo de izquierdas y de los nacionalismos perif\u00e9ricos derrot\u00f3 a las fuerzas derechistas. La memoria de 2004 es el precedente (a\u00fan en un contexto muy distinto) m\u00e1s cercano y testimonia una capacidad recurrente de activaci\u00f3n a \u00faltima hora, en clave electoral y de manera instrumental, ante la cat\u00e1strofe en ciernes. Hemos asistido a una especie de reacci\u00f3n a la reacci\u00f3n. Una victoria reactiva es distinta, no obstante, a un triunfo con expectativas en positivo o con l\u00f3gicas de desborde por abajo. El combate entre bloques del 28 de abril, por lo dem\u00e1s, estuvo marcado por una desigualdad estructural que sintetiza los l\u00edmites del periodo. En un clima de polarizaci\u00f3n y reactividad, las fuerzas de izquierda y los nacionalismos catal\u00e1n, vasco y gallego acudieron a la cita sin proyecto de cambio real, mientras que la derecha compareci\u00f3 con un proyecto de combate, aunque debilitada por su competencia organizativa. Proyecto de combate portador en s\u00ed mismo de un germen de fracaso por su naturaleza autoritaria y excluyente que le inhabilita para formar un nuevo bloque social mayoritario estable, pero que le da perspectiva, raz\u00f3n de ser y objetivos a batir. El 28 de abril marcaba as\u00ed un choque desigual en t\u00e9rminos de profundidad estrat\u00e9gica respectiva. Radicalizaci\u00f3n en todos los terrenos del bloque conservador frente a insustancialidad y epidermismo en el otro lado, manifestado en una doble condici\u00f3n tr\u00e1gica: la reafirmaci\u00f3n del liderazgo del PSOE y la adaptaci\u00f3n acelerada de Unidos Podemos a la estrecha pol\u00edtica de lo posible. Una asimetr\u00eda estrat\u00e9gica en ciernes que liquida todo horizonte de cambio democr\u00e1tico real.<\/li>\n<li>La izquierda (y los nacionalismos perif\u00e9ricos) gan\u00f3 el 28 de abril en el sentido de que el bloque derechista fue derrotado. Pero es preciso no caer ni en confusiones ni en juegos de palabras. El \u00fanico vencedor estricto de la contienda fue el PSOE que adem\u00e1s prevaleci\u00f3 a costa de reducirle el espacio a Unidos Podemos. No existe una victoria por delegaci\u00f3n en el campo de la izquierda, ni tampoco una lucha coordinada entre sus componentes frente a la derecha, m\u00e1s all\u00e1 de las t\u00e1cticas de aparato para encajar sus intereses. El triunfo del PSOE certific\u00f3 la derrota definitiva de la hip\u00f3tesis de voladura del sistema pol\u00edtico bajo la \u00e9gida de Podemos formulada en 2014. El partido de S\u00e1nchez se benefici\u00f3 de la combinaci\u00f3n entre la sobremovilizaci\u00f3n del pueblo de izquierdas ante la amenaza de Vox y el bloque derechista, y del declive de Unidos Podemos, iniciado ya en 2016 y acentuado en el \u00faltimo tramo. S\u00e1nchez parece ganar m\u00e1s por dem\u00e9ritos de los dem\u00e1s que por los suyos propios. Testimonia un voto m\u00e1s instrumental que expresivo, a modo de una adhesi\u00f3n por defecto. La pasi\u00f3n por parar a la involuci\u00f3n reaccionaria parece m\u00e1s fuerte que las expectativas con el PSOE, cuyo gobierno tras la moci\u00f3n de censura a pesar de algunos efectismos iniciales, ha sido d\u00e9bil y poco audaz. Sin duda, si a S\u00e1nchez hay que reconocerle algo es su tenacidad personal para salvar su carrera pol\u00edtica desde el golpe palaciego de 2016 y cierta valent\u00eda t\u00e1ctica a la hora de tomar decisiones de partido. Tenacidad y valent\u00eda de las que carece por completo cuando se trata de defender alg\u00fan tipo de medida que contravenga los intereses del poder econ\u00f3mico y financiero o de los aparatos m\u00e1s reaccionarios del Estado.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Fractura y crisis estrat\u00e9gica de la derecha<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align:justify;\" start=\"4\">\n<li>Tocado y hundido en el primer tramo de la crisis de r\u00e9gimen, a punto de naufragar en las elecciones del 26J de 2016 cuando la posibilidad del sorpasso de Unidos Podemos se antojaba plausible, el PSOE, partido del r\u00e9gimen por antonomasia, ha vuelto a instalarse como el puntal del sistema pol\u00edtico. Consigui\u00f3 recomponer en buena medida su fortaleza electoral y recuper\u00f3 la hegemon\u00eda en la izquierda. Cuatro son las razones que lo pueden explicar: la primera, su propia robustez org\u00e1nica que le dio una capacidad de resistencia notable para hacer frente a su declive; la segunda, la relegitimaci\u00f3n parcial del partido tras la reconquista del mismo por parte de S\u00e1nchez, en una catarsis interna que, a pesar de ser canalizada por un giro izquierdista que no era m\u00e1s que una gran impostura, sac\u00f3 al PSOE de una decadencia inexorable; la tercera, la ausencia de movilizaciones sociales significativas que chocaran con el programa y la naturaleza del PSOE. Sin duda el potente movimiento feminista, en cuyo seno dominan las tendencias anti-neoliberales, cuestiona de ra\u00edz todo lo que el PSOE significa, pero tambi\u00e9n ofrece un flanco de instrumentalizaci\u00f3n electoral parcial en clave progresista frente a la reacci\u00f3n; la cuarta, los l\u00edmites de la estrategia electoral-comunicativa de Podemos y los efectos de la implosi\u00f3n interna acontecida desde 2016 como consecuencia directa de los defectos de dise\u00f1o de la m\u00e1quina burocr\u00e1tico-electoral-comunicativa orquestada en Vistalegre I. Y, sobretodo, las consecuencias negativas del giro hacia el PSOE que Iglesias acometi\u00f3 en abril de 2016 cuyo resultado inmediato fue la rehabilitaci\u00f3n formal del PSOE como partido del cambio por parte del impugnador oficial del r\u00e9gimen, Podemos. La bendici\u00f3n de Iglesias otorgaba al PSOE todo lo que el marketing socialista no hab\u00eda conseguido vender.<\/li>\n<li>Tras cuatro a\u00f1os de ir a la defensiva desde la irrupci\u00f3n de Podemos y despu\u00e9s de una enorme crisis interna, el PSOE consigui\u00f3 pasar a la ofensiva, recuperar centralidad pol\u00edtica y ser la referencia entorno a la cual se organiza (ya sea por adhesi\u00f3n o oposici\u00f3n) la vida pol\u00edtica y la propia izquierda alternativa. Se beneficia de la falta de expectativas sociales, del fuerte contraste epocal entre malestar y horizontes plausibles de cambio, pero no est\u00e1 claro que tenga la condiciones materiales para desarrollar un proyecto de crecimiento y redistribuci\u00f3n que reconstruya una base social progresista estable y solidifique un nuevo bloque social, ni que posea la capacidad para acometer una reforma del Estado que lo relegitime en Catalunya y solidifique la arquitectura institucional. Favorecido en lo inmediato por los impasses y apor\u00edas de los dos grandes desaf\u00edos contempor\u00e1neos del R\u00e9gimen de 1978, Podemos y el independentismo catal\u00e1n, la gran espada de Damocles que pesa sobre el PSOE es la posibilidad de una nueva recesi\u00f3n internacional y la inestabilidad consustancial a una fase hist\u00f3rica de grandes mutaciones, de crisis civilizatoria y de una crisis pol\u00edtica dom\u00e9stica que todav\u00eda no se cerr\u00f3.<\/li>\n<li>El gran derrotado en un sentido profundo es el PP, y una determinada estrategia de la derecha, la del retorno de un neoconservadurismo aznarista renovado y readaptado a la \u00e9poca, que pretend\u00eda organizar la derecha tripartita bajo la hegemon\u00eda de un PP rearmado ideol\u00f3gicamente. Fracas\u00f3 toda una estrategia basada en la cu\u00e1druple combinaci\u00f3n de radicalizaci\u00f3n discursiva generalizada, espa\u00f1olismo ultramontano, legitimaci\u00f3n incondicional de Vox y b\u00fasqueda de una sinfon\u00eda virtuosa entre los tres partidos. Una pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n entre la derecha tradicional y la extrema derecha in\u00e9dita en Europa, que se explica por la naturaleza del Estado posfranquista gestado durante la Transici\u00f3n, por las caracter\u00edsticas de la derecha espa\u00f1ola y por la g\u00e9nesis del propio Vox. Sin embargo, aunque fracasada coyunturalmente y absorbida en graves dilemas estrat\u00e9gicos, la derecha sigue siendo un poderoso bloque pol\u00edtico-social, de 11 millones de votos, pero fragmentado pol\u00edticamente y sumido en una in\u00e9dita competencia partidaria que no ha hecho sino empezar. Social y culturalmente no est\u00e1 derrotada y tiene una resiliencia electoral contrastada, aunque ahora sin la efectividad de anta\u00f1o por la rivalidad interna a su propio campo. Sin embargo, la movilizaci\u00f3n defensiva progresista y plurinacional del 28A es la traducci\u00f3n demosc\u00f3pica y electoral de un problema estructural del nacionalismo espa\u00f1ol conservador: el desfase intr\u00ednseco entre su concepci\u00f3n de Espa\u00f1a y la Espa\u00f1a real. Incapaz de articular un proyecto integrador basa su fuerza en la movilizaci\u00f3n reactiva-identitaria en torno a una propuesta excluyente cuya naturaleza es, a la postre, la responsable de su propio fracaso, y que desde el segundo mandado de Aznar hasta la actualidad desestabiliz\u00f3 las bases mismas de la arquitectura del Estado debido a su interpretaci\u00f3n autoritaria y reaccionaria del propio marco pol\u00edtico institucional.<\/li>\n<li>La primera fase de la crisis pol\u00edtica del Estado espa\u00f1ol estuvo marcada por la crisis del PSOE, la segunda por la del PP y el terremoto en la derecha. Atenazado desde los dos flancos por el alma tecnocr\u00e1tica-modernizadora y por el alma nacional-reaccionaria de la derecha, el proyecto neoconservador de Casado corre el riesgo de implosi\u00f3n. El virtuosismo de las tres derechas que tan bien funcion\u00f3 en las elecciones andaluzas fue un espejismo regido por una l\u00f3gica inaplicable en unas elecciones generales donde el sistema electoral no favorece la dispersi\u00f3n de voto. Las tres expresiones pol\u00edticas de la derecha cayeron v\u00edctimas de su propia disputa, a pesar de estar unidas por un neoliberalismo sin fisuras y por un espa\u00f1olismo recalcitrante, a la vez reactivo, como lo ha sido tradicionalmente el espa\u00f1olismo desde 1898, y ofensivo, por su proyecto de aplastamiento involutivo de un adversario pol\u00edtico-social, tan arquetipado como real, progresista y plurinacional. Se vislumbran endiabladas competiciones medi\u00e1tico-parlamentarias entre sus tres componentes para aumentar su influencia en el seno del bloque conservador. Ah\u00ed va a estar el gran problema de la derecha, que no es tanto el de su debilidad pol\u00edtico-social-cultural, como el de una crisis de estrategia agudizada por las distorsiones organizativas de su representaci\u00f3n pol\u00edtica y, en particular, la crisis de su partido hist\u00f3rico de referencia, el PP. Su competencia funciona en dos planos: el organizativo-partidario y el ideol\u00f3gico-program\u00e1tico, superponi\u00e9ndose as\u00ed un mero combate entre direcciones pol\u00edticas y aparatos que se disputan influencia y poder y una pugna m\u00e1s de fondo entre los tres proyectos y sus bloques sociales respectivos.<\/li>\n<li>El PP ha acabado haciendo de aprendiz de brujo, desatando fuerzas que escapan a cualquier aparato pol\u00edtico. Primero, durante la crisis catalana y todo el Proc\u00e9s abierto desde 2012 profundiz\u00f3 la involuci\u00f3n nacionalista excluyente de toda la d\u00e9cada anterior y la cultura autoritaria-negacionista propia del aznarismo, exacerbada a\u00fan m\u00e1s tras el trauma del 2004. El PP de Rajoy se consumi\u00f3 en las brasas del propio incendio que contribuy\u00f3 a crear por su torpeza autoritaria y sus l\u00edmites estrat\u00e9gicos durante la crisis de Octubre de 2017. Segundo, el viraje neoconservador de Casado, pretendiendo operar un giro derechista controlado, en realidad espole\u00f3 y normaliz\u00f3 una espiral reaccionaria desbocada que ya estaba en marcha y cuya pulsi\u00f3n medi\u00e1tica y sociocultural desbordaba las lealtades organizativas tradicionales. Deseando re-encauzarla hacia el partido, Casado s\u00f3lo favoreci\u00f3 su eclosi\u00f3n definitiva. La inflexi\u00f3n hacia la derecha de Casado se fusion\u00f3 de facto con una l\u00f3gica espec\u00edficamente reaccionaria, acorde con las caracter\u00edsticas hist\u00f3ricas de la propia derecha espa\u00f1ola y con la coyuntura internacional. El nuevo l\u00edder del PP y Aznar actuaron involuntariamente de lanzadera y de legitimadores de Vox. Contribuyeron, parad\u00f3jicamente, a que una parte de la base social del PP m\u00e1s escorada a la derecha viera la deserci\u00f3n de su partido tradicional como algo leg\u00edtimo y normalizado. Y la perspectiva del acuerdo posterior de las tres derechas en buena medida acab\u00f3 por desactivar parcialmente el miedo a dividir el voto derechista y debilitar al propio PP. Se pod\u00eda votar a Vox y a la vez asegurarse que, en el peor de los casos si Vox no alcanzaba una posici\u00f3n de liderazgo, el PP (pero pertinentemente condicionado por su flanco derecho) gobernar\u00eda.<\/li>\n<li>\u00bfEl fracaso neocon equivale a considerar que si el PP hubiera escogido una v\u00eda m\u00e1s de centro (lo de centro es en cualquier caso un decir) y transitado por la senda m\u00e1s tecnocr\u00e1tica y desideologizada de Rajoy y Soraya S\u00e1enz de Santamar\u00eda, las cosas le hubieran ido mejor? La historia contraf\u00e1ctica es \u00fanicamente un ejercicio especulativo cuya utilidad consiste solamente en intentar sacar de ella reflexiones estrat\u00e9gicas. Un PP rajoyista no hubiera actuado de trampol\u00edn de Vox, es verdad, pero quiz\u00e1 hubiera tenido que enfrentarse a una ruptura expl\u00edcita de parte importante del entramado medi\u00e1tico y social que hab\u00eda apostado por el rearme ideol\u00f3gico neocon de Casado. La v\u00eda de la radicalizaci\u00f3n derechista como callej\u00f3n sin salida para el PP fue denunciada por las voces minoritarias de algunos intelectuales liberales moderados de derecha, entre ellos figuras como Jos\u00e9 Mar\u00eda Lasalle, alarmados por el auge de las fuerzas reaccionarias y la p\u00e9rdida de todos los consensos de Estado. Teniendo raz\u00f3n en parte es probable, sin embargo, que sus loas a volver al centro olviden algunas claves de la naturaleza del actual periodo hist\u00f3rico y, en particular, las causas de fondo de los desgarros de las lealtades partidarias tradicionales en todo el espectro pol\u00edtico. Nost\u00e1lgicos de una derecha democr\u00e1tica y tolerante (en buena medida imaginaria en el caso espa\u00f1ol), estas voces obvian clamorosamente que los cantos a la moderaci\u00f3n de la derecha tienen muy corto alcance si van acompa\u00f1adas del apoyo a ultranza de un neoliberalismo econ\u00f3mico sin l\u00edmites que deslabaz\u00f3 toda la estructura social. Dilemas de una derecha que desde la izquierda nos sirven tambi\u00e9n para pensar el periodo.<\/li>\n<li>Vox so\u00f1aba, sin duda, con una mejor noche. Su resultado es un fracaso relativo si lo comparamos con sus expectativas, pero en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos marca un punto de inflexi\u00f3n decisivo en la trayectoria de la derecha espa\u00f1ola, con la autonomizaci\u00f3n organizativa y expresi\u00f3n pol\u00edtica independiente de una fuerza reaccionaria desgajada del marco org\u00e1nico de la derecha tradicional, expresando a la vez una ruptura y una continuidad radicalizada con ella. Vox galvaniza la reafirmaci\u00f3n identitaria en clave reaccionaria del flanco m\u00e1s duro del pueblo de derechas. Encarna un nacional-reaccionarismo neoliberal que, hoy por hoy, no va m\u00e1s all\u00e1 de una fractura por el flanco derecho del espacio hist\u00f3rico del PP, con una composici\u00f3n social del voto similar a la de \u00e9ste (aunque posiblemente con mayor peso generacional de votantes j\u00f3venes). A corto plazo su crecimiento vendr\u00e1 plausiblemente a costa de m\u00e1s segmentos del base social del PP (y m\u00e1s si Casado se ve forzado a estabilizar una giro al centro) y, mientras mantenga su neoliberalismo radical y su tradicionalismo reaccionario, tendr\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil llegar a nuevos sectores, en particular a las clases trabajadora golpeadas por la crisis, excepto las fracciones de ella ya tradicionalmente derechistas. Pero de alguna manera u otra intentar\u00e1 tambi\u00e9n dirigirse a ellas, buscando ampliar estrat\u00e9gicamente su entorno, generalizando algunos intentos muy incipientes y fallidos ya realizados, en un contexto donde tiene el desaf\u00edo inmediato de continuar en ascenso tras haberse frustrado sus expectativas iniciales el 28-A y evitar una desmoralizaci\u00f3n de su entorno y del electorado que lo apoy\u00f3 pensando que la formaci\u00f3n de Abascal iba a dar la gran campanada. La suya, sin embargo, no es una escopeta de un s\u00f3lo disparo, sino una estrategia de m\u00e1s largo plazo. Su irrupci\u00f3n no llega con la promesa de una victoria f\u00e1cil y r\u00e1pida (como fue el factor clave en el despegue de Podemos), sino de una larga cruzada por las instituciones. A pesar de haberse quedado corto en su impulso inicial, la mera presencia de Vox, como ya conocemos en los casos similares de la mayor\u00eda de pa\u00edses europeos, cambia el paisaje y las coordenadas del debate pol\u00edtico. Act\u00faa como una tensor hacia la derecha en todos los asuntos, normaliza la existencia de opiniones ultras en la esfera p\u00fablica y favorece la adopci\u00f3n de medidas autoritarias en terrenos como la inmigraci\u00f3n o el orden p\u00fablico. Ser\u00e1 adem\u00e1s una fuerza decisiva en varias ciudades y regiones pudiendo dar lugar a mayor\u00edas ultraneoliberales, autoritarias y reaccionarias, empezando por la batalla decisiva de Madrid, que hagan de contrapeso y contraejemplo de la mayor\u00eda progresista en torno a S\u00e1nchez. Tendr\u00e1 que hacer frente, sin embargo, a la falta de cuadros, a su poca competitividad en el d\u00eda a d\u00eda de la pol\u00edtica institucional, y a su escasa capacidad de inventiva y de generaci\u00f3n de estrategias propias, m\u00e1s all\u00e1 de la aplicaci\u00f3n del manual de Bannon y de copiar\/adaptar aquellas iniciativas que mejor parecen funcionarles a sus hom\u00f3logos internacionales.<\/li>\n<li>Ciudadanos tiene todo el inter\u00e9s del mundo en resistirse a toda presi\u00f3n del Ibex 35 para gobernar con el PSOE y en lanzarse a liderar la oposici\u00f3n, aprovechando la crisis del PP, y prepararse para el futuro. S\u00f3lo una mentalidad muy cortoplacista explicar\u00eda lo contrario. Inesperadamente, Rivera sali\u00f3 reforzado de las urnas, aunque m\u00e1s por el descalabro del PP fruto del ascenso de Vox que del empuje de su propio proyecto. No est\u00e1 en absoluto claro que el giro a la derecha tan pronunciado que Rivera oper\u00f3 tras la elecci\u00f3n de Pablo Casado al frente del PP le haya beneficiado, y que una estrategia m\u00e1s equidistante no le hubiera dado m\u00e1s r\u00e9dito. El partido naranja es especialista en desaprovechar ocasiones, ver c\u00f3mo se le escapa el tren cuando lo tiene al alcance, y en embarrancarse a la hora de la verdad. Acusa su debilidad estructural fundacional, en tanto que partido televisivo y en buena medida artificialmente creado, fr\u00e1gil de estructura y sin demasiada base militante s\u00f3lida. Pero lo cierto es que esta vez qued\u00f3 colocado en una posici\u00f3n \u00f3ptima o, al menos, mucho m\u00e1s sencilla que la de un PP desorientado y desautorizado. Ciudadanos intentar\u00e1 mantener su espa\u00f1olismo crispado a ultranza para solidificar por abajo su base electoral y blindarla ante Vox y el PP en su flanco derecho y a la vez acentuar su vertiente modernizadora-liberal para salir de los confines de la foto de Col\u00f3n, cortar todo ox\u00edgeno al PP por el centro e intentar competir por el voto moderado que se decant\u00f3 por S\u00e1nchez ante la amenaza de un bloque gubernamental reaccionario. Es decir, necesita orientarse hacia una doble operaci\u00f3n de hegemonizaci\u00f3n del bloque de la derecha y a la vez de correcci\u00f3n parcial del marco estrat\u00e9gico en que ha operado en el \u00faltimo periodo.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"7445\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=7445\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/espac3b1a145-ii.jpg?fit=1202%2C677&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1202,677\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Espa\u00f1a145 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/espac3b1a145-ii.jpg?fit=656%2C369&amp;ssl=1\" class=\" size-full wp-image-7445 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/espac3b1a145-ii.jpg?resize=656%2C369&#038;ssl=1\" alt=\"Espa\u00f1a145 II\" width=\"656\" height=\"369\" \/><\/li>\n<li>Aunque las proclamas del mundo empresarial a favor de un pacto PSOE-Ciudadanos no han faltado, es posible que en buena medida sean m\u00e1s bien ret\u00f3ricas y rituales, con el objetivo real de condicionar al futuro gobierno en solitario de S\u00e1nchez y como aviso indirecto de que la influencia de Unidos Podemos debe minimizarse. En cualquier caso, el nuevo gobierno del PSOE con el apoyo de Unidos Podemos no va a representar ninguna alternativa de cambio real ni una amenaza a los grandes intereses financiero-empresariales. Mantendr\u00e1 una orientaci\u00f3n social-liberal convencional (aunque evitando acometer ning\u00fan ataque de envergadura en el corto plazo si la situaci\u00f3n no lo requiere), acompa\u00f1ada de algunas medidas puntuales progresistas, positivas pero t\u00edmidas, en el terreno de la pol\u00edtica econ\u00f3mico-social y en el socio-cultural, e intentar\u00e1 ir desactivando el conflicto catal\u00e1n sin acometer ninguna reforma de fondo de la arquitectura institucional del Estado. El mundo de los negocios, y m\u00e1s en la \u00e9poca del capitalismo financiero, suele moverse a menudo con l\u00f3gicas cortoplacistas, a la b\u00fasqueda del beneficio inmediato. Pero, en los c\u00edrculos empresariales m\u00e1s restringidos donde se piense estrat\u00e9gicamente a largo t\u00e9rmino, deber\u00eda preferirse que Ciudadanos pueda liderar la reconstrucci\u00f3n de la derecha desde la oposici\u00f3n a S\u00e1nchez, que no forzar un pacto artificial ahora. Una oposici\u00f3n compatible, claro, con el sentido de Estado y la responsabilidad cada vez que sea necesario impulsar grandes reformas econ\u00f3micas, en particular si se materializa a medio plazo una nueva recesi\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Gobiernos y dilemas en la izquierda<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align:justify;\" start=\"13\">\n<li>Unidos Podemos consigui\u00f3 evitar los peores augurios, remontando parcialmente durante la campa\u00f1a. Moviliz\u00f3 todo su electorado potencial, en muchos casos en forma de voto instrumental, de gente desencantada que consider\u00f3 que no pod\u00eda abstenerse ni desvincularse de la contienda en un contexto de amenaza reaccionaria. La formaci\u00f3n de Iglesias no muri\u00f3, pero s\u00ed lo hizo definitivamente su objetivo fundacional, abandonado ya de hecho en abril de 2016 con el giro gobernista hacia el PSOE, de ser una alternativa a los partidos de la casta y postularse como el eje de una mayor\u00eda alternativa. La senda hac\u00eda el 28 de abril certific\u00f3 el cambio de objetivos estrat\u00e9gicos de Podemos. De las elecciones del 20 de diciembre de 2015 al 28 de abril de 2019, la trayectoria de Podemos ha sido la de una evoluci\u00f3n hacia una fuerza complementaria al PSOE en el marco de una degradaci\u00f3n significativa de su correlaci\u00f3n de fuerzas. Pas\u00f3 de ser una alternativa a situarse como socio secundario de un bloque liderado por el PSOE. De impugnaci\u00f3n al r\u00e9gimen a pata minoritaria de un bloque progresista, oper\u00f3 una reducci\u00f3n continuada de expectativas y horizontes. La campa\u00f1a de Iglesias estuvo basada en una contradicci\u00f3n estructural que combinaba una ret\u00f3rica impugnadora (aunque parcial y con notorias carencias) necesaria para justificar la raz\u00f3n de ser del partido y galvanizar a su base social, y una apuesta de co-gobernabilidad con el PSOE que supone en s\u00ed misma el abandono de toda perspectiva de transformaci\u00f3n social seria.<\/li>\n<li>Bloqueada la hip\u00f3tesis fundacional de victoria rel\u00e1mpago e indolora, Podemos declin\u00f3 repensar una estrategia m\u00e1s a largo plazo que mantuviera su potencia insumisa inicial y acab\u00f3 de facto reformulando sus propios objetivos en un doble sentido: primero, renunciando a su vocaci\u00f3n hegem\u00f3nica para asumir una l\u00f3gica de complementariedad con el PSOE y, segundo, evaporando toda propuesta anti-establishment para abrazar la l\u00f3gica del mal menor y los cambios superficiales. Un atajo&#8230; hacia un destino muy distinto del original. Ambos aspectos est\u00e1n relacionados: la misma l\u00f3gica oportunista que cristaliz\u00f3 en el proyecto de Vistalegre I es la que, una vez constatada la imposibilidad de alcanzar el poder por medios propios, deriv\u00f3 hacia la l\u00f3gica de subalternizaci\u00f3n al PSOE. Los resultados, en cualquier caso, han dado oxigeno a un necesitado Iglesias que, de una manera u otra, intentar\u00e1 una refundaci\u00f3n del proyecto que le permita estructurar una organizaci\u00f3n burocr\u00e1tica e institucionalizada m\u00e1s convencional que acabe con las deficiencias, perjudiciales incluso para la propia direcci\u00f3n del partido, del modelo Vistalegre, tan autoritario como fr\u00e1gil y propenso a las implosiones internas recurrentes.<\/li>\n<li>S\u00e1nchez no va a querer a Podemos en el gobierno y, parad\u00f3jicamente, lo va a salvar de s\u00ed mismo y de sus propias apor\u00edas estrat\u00e9gicas. El PSOE l\u00f3gicamente prefiere gobernar, como cualquier partido, en solitario. A pesar de ser una hip\u00f3tesis muy implausible, la cuesti\u00f3n del gobierno con el PSOE merece sin embargo ser discutida en t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos, ya que plantea importantes hip\u00f3tesis de fondo.La direcci\u00f3n de Podemos sostiene que entrar en el ejecutivo le dar\u00eda m\u00e1s influencia y posibilidad de condicionar la acci\u00f3n de gobierno. Es una verdad muy parcial, y obvia que ello har\u00eda que Unidos Podemos asumiera las inevitables contradicciones del PSOE, que se convertir\u00edan tambi\u00e9n en sus contradicciones. Todas las capitulaciones, retrocesos e inconsistencias de S\u00e1nchez, pasar\u00edan a convertirse tambi\u00e9n en las de Unidas Podemos, pero por la propia naturaleza de la formaci\u00f3n de Iglesias y Garz\u00f3n, aumentadas en magnitud y profundidad. El resultado final ser\u00eda su p\u00e9rdida de independencia pol\u00edtica, la aceleraci\u00f3n de su integraci\u00f3n subalterna en la estructura del Estado, y la colisi\u00f3n con su propia base social. La presencia de Podemos en el gobierno no cambiar\u00eda las pol\u00edticas del PSOE sino al propio Podemos.<\/li>\n<li>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 la presencia de Unidas Podemos es imprescindible para que el Gobierno sea estable y de izquierdas?\u00bb se preguntaba ret\u00f3ricamente Iglesias en un art\u00edculo donde resum\u00eda su punto de vista\u00a0 1\/, respondiendo que un gobierno en exclusiva del PSOE ser\u00eda m\u00e1s inestable y empujar\u00eda a S\u00e1nchez a apoyarse en la derecha en todas aquellas cuestiones en que lo precisara, como el conflicto catal\u00e1n y los temas centrales de pol\u00edtica econ\u00f3mica. Efectivamente, esto es lo que puede ocurrir. Pero la respuesta no es un falso atajo, sino trabajar para generar las condiciones pol\u00edtico-sociales que hagan dif\u00edcil a S\u00e1nchez pactar con la derecha los asuntos decisivos, y trabar una estrategia de presi\u00f3n social y pol\u00edtico-parlamentaria permanente hacia S\u00e1nchez. Movilizaci\u00f3n extraparlamentaria y ofensiva parlamentaria en simbiosis. La soluci\u00f3n de Iglesias pasa por que Unidos Podemos sea la \u00abgarant\u00eda de estabilidad y de pol\u00edticas que defiendan la justicia social y el di\u00e1logo, desde el Gobierno\u00bb. Pero ello no deja de ser una declaraci\u00f3n de intenciones. Si Unidos Podemos no consigui\u00f3 influenciar significativamente al PSOE cuando ambas fuerzas estaban casi igualadas, \u00bfc\u00f3mo va hacerlo ahora? El argumento de Iglesias escamotea los problemas de fondo.<\/li>\n<li>\u00abNuestra experiencia tras el acuerdo de Presupuestos nos ense\u00f1\u00f3 que un buen acuerdo program\u00e1tico no tiene garant\u00edas de llevarse a cabo con un Gobierno de partido \u00fanico\u00bb afirma certeramente Iglesias. Pero su argumento obvia dos cuestiones fundamentales: la primera, el hecho que el \u00abacuerdo de Presupuestos\u00bb fue extraordinariamente limitado, con alguna pocas medidas positivas pero en un mar de fondo de continuidad neoliberal y, en ning\u00fan caso, supon\u00eda un punto de inflexi\u00f3n s\u00f3lido hacia pol\u00edticas favorables a la mayor\u00eda social. El pacto no represent\u00f3 un cambio en la trayectoria del PSOE, sino en la de Unidos Podemos. Con una relaci\u00f3n de fuerzas m\u00e1s degradada que en la anterior legislatura est\u00e1 bastante claro que los pactos de Unidos Podemos con el PSOE a\u00fan ser\u00e1n m\u00e1s insustanciales. La segunda cuesti\u00f3n problem\u00e1tica en el planteamiento de Iglesias es que no explica como la presencia de un pu\u00f1ado de ministros de Unidos Podemos tendr\u00eda fuerza para imponer la implementaci\u00f3n de otro tipo de pol\u00edticas. La relaci\u00f3n de fuerzas entre PSOE y Unidos Podemos no var\u00eda sustancialmente por la presencia minoritaria de \u00e9ste \u00faltimo en el gobierno y, sobretodo, la participaci\u00f3n subalterna de Unidos Podemos en el gobierno no modifica la correlaci\u00f3n de fuerzas pol\u00edtico-social general entre los movimientos populares y el poder econ\u00f3mico-financiero y el aparato del Estado. La entrada en el gobierno dar\u00eda una apariencia de fortaleza que, en realidad, esconder\u00eda una debilidad pol\u00edtica innegable.<\/li>\n<li>No existe en la argumentaci\u00f3n de Unidos Podemos ning\u00fan balance serio de la participaci\u00f3n subordinada por parte de Unidos Podemos y anteriormente de Izquierda Unida, en gobiernos con el PSOE. El reciente caso de Castilla y la Mancha o la participaci\u00f3n de IU en el gobierno andaluz en el periodo 2012-15, son ejemplos que muestran a las claras los resultados m\u00e1s probables de este tipo de estrategia: primero, la incapacidad para influenciar sustancialmente al PSOE y de ir m\u00e1s all\u00e1 de una acci\u00f3n de gobierno social-liberal, salteada de medidas puntuales positivas; segundo, el ensimismamiento institucional, la p\u00e9rdida de v\u00ednculos sociales y de dinamismo interno por parte de Podemos o IU como resultado de su completa absorci\u00f3n por la l\u00f3gica gubernamental e institucional; tercero, el desgaste electoral padecido: la presencia en gobiernos con el PSOE contribuye por lo general a reforzar a \u00e9ste \u00faltimo y no a su socio minoritario por la izquierda. \u00c9ste acusa en el coraz\u00f3n de su identidad todas las contradicciones de una acci\u00f3n de gobierno hegemonizada por el PSOE, desencantando a una parte de su electorado y empujando a otro directamente hacia un PSOE relegitimado desde su flanco izquierdo.<\/li>\n<li>Entonces, si entrar en el gobierno es malo para UP, \u00bfc\u00f3mo es que S\u00e1nchez y el \u00cdbex 35 tampoco lo desean? Al final el argumento de Iglesias se reduce a \u00e9ste: si los poderes no nos quieren en el gobierno es porque es peligroso para ellos que estemos y positivo para nosotros. La realidad sin embargo es poco amiga de razonamientos maniqueos, y campismos binarios. Lo malo para el adversario no es autom\u00e1ticamente bueno para uno. Los motivos para oponerse a algo pueden ser contrapuestos. S\u00e1nchez quiere gobernar en solitario porque se ahorra as\u00ed presiones internas y externas y, sobretodo, mantiene las manos libres para poder cambiar de socios si la situaci\u00f3n lo requiere y apoyarse en Ciudadanos si fuere necesario sin tener que organizar\/sufrir una crisis de gobierno. Cuenta con reducir el espacio electoral de Podemos durante se mandato y no necesita hacerle el regalo envenenado de ofrecerle un lugar en el gobierno para fagocitarlo. Hacerlo ser\u00eda un movimiento cuya audacia va demasiado por delante de la l\u00f3gica pol\u00edtica al uso y de sus necesidades reales. Y el mundo financiero l\u00f3gicamente no va a querer dar influencia institucional a un partido como Podemos. Pero ello no equivale a que Podemos saliera beneficiado de tenerla. S\u00f3lo lo har\u00eda si pudiera utilizarla para implementar pol\u00edticas reales de transformaci\u00f3n que marcaran la diferencia, algo inconcebible en el seno de un gobierno social-liberal del PSOE.<\/li>\n<li>Mientras Podemos alimenta la falsa ilusi\u00f3n de entrar en el gobierno y de que ello es la garant\u00eda de un gobierno de cambio, soslaya la que deber\u00eda ser su principal discusi\u00f3n: como recuperar la centralidad perdida en la pol\u00edtica espa\u00f1ola y como evitar la consolidaci\u00f3n definitiva de un nuevo periodo de hegemon\u00eda del PSOE. Ello implicar\u00eda trabar una pol\u00edtica ofensiva y de presi\u00f3n\/desborde frente a S\u00e1nchez, manteniendo la independencia pol\u00edtica respecto al PSOE y reforzando sus v\u00ednculos sociales extra-institucionales. No es subalterniz\u00e1ndose a un gobierno del\/con el PSOE como Unidos Podemos conseguir\u00e1 mayor influencia, sino apoyando a S\u00e1nchez en la investidura pero sin atarse estrat\u00e9gicamente a \u00e9l. Desde un posici\u00f3n emancipadora el principal desaf\u00edo del momento es romper el razonamiento que liga el parar a la derecha con la subalternizaci\u00f3n al PSOE y a la renuncia pragm\u00e1tica de las propuestas m\u00e1s avanzadas de cambio social. En realidad, lo necesario es lo contrario: la unidad contra la derecha debe ir paralela a la disputa por un programa y un proyecto de cambio social cuya implementaci\u00f3n es, de hecho, la garant\u00eda \u00faltima de derrota de la reacci\u00f3n. No es abdicando de los horizontes de cambio como se frena a la involuci\u00f3n reaccionaria, sino construyendo una perspectiva de futuro distinta tanto del reaccionarismo como del social-liberalismo progresista o del neoliberalismo conservador.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Cavilaciones del independentismo<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align:justify;\" start=\"21\">\n<li>Colapsadas en Octubre de 2017, las hip\u00f3tesis estrat\u00e9gicas fundacionales del proc\u00e9s dejaron paso a un periodo de desconcierto, par\u00e1lisis, y no asunci\u00f3n de las lecciones estrat\u00e9gicas de Octubre. En el mundo independentista se entremezclan varias reorientaciones, a duras penas mal formuladas y no siempre n\u00edtidamente delimitada: la desobediencia impostada y falaz de Puigdemont y JuntsxCatalunya, que basa toda su pol\u00edtica en la negaci\u00f3n sistem\u00e1tica de todo balance estrat\u00e9gico de lo acontecido; un resistencialismo a ultranza que incluye variantes a izquierda y a derecha, que interact\u00faa en tensi\u00f3n con el legitimismo vac\u00edo de Puidemont y embrolla tambi\u00e9n al espacio de la CUP, y cuya expresi\u00f3n el 28A fue el parad\u00f3jico rupturismo-procesista-electoralista del Front Republic\u00e0; y un intento de reorientaci\u00f3n pragm\u00e1tico-realista por parte de ERC.<\/li>\n<li>JuntsxCatalunya consigui\u00f3 estabilizar su espacio respecto al 2015 y 2016, pero en m\u00ednimos hist\u00f3ricos. Resiste como bloque y no se descompone, pero su 12\u201905% muestra su enorme debilidad (aunque previsiblemente consiga un mejor resultado en las elecciones al Parlamento europeo) y, refleja una vez m\u00e1s, la incongruencia de una situaci\u00f3n pol\u00edtica donde el legitimismo de Puigdemont tras el 21D de 2017, carente de todo proyecto real, consigui\u00f3 prolongar artificialmente la hegemon\u00eda poscovnergente, por \u00bf(pen)\u00faltima vez?, en la pol\u00edtica catalana. La refundaci\u00f3n de la antigua Convergencia sigue todav\u00eda inconclusa, fragmentada organizativamente, sin direcci\u00f3n colectiva y atenazada por la combinaci\u00f3n entre decadencia electoral y discrepancias estrat\u00e9gicas tras el colapso de Octubre.<\/li>\n<li>ERC, cuyo triunfo en Catalunya puede entenderse como la apuesta por un voto \u00fatil independentista que garantizaba a la vez frenar la amenaza derechista y mantener autonom\u00eda frente al PSOE, indudablemente ha hecho un ejercicio real de pensar las carencias del independentismo tal y como se configur\u00f3 en el proc\u00e9s abierto en 2012. Se\u00f1ala muchos de sus problemas reales (base social limitada, falta de contenido social, ausencia de alianzas en el resto del Estado&#8230;) aunque les da una respuesta acorde con su naturaleza reformista y posibilista. A la postre, su nueva hoja de ruta puede acabar siendo tan ilusoria como el propio procesismo, pero en el corto plazo la coloca en una intersecci\u00f3n entre independentismo y progresismo catalanista que puede conferirle una centralidad transversal decisiva. Ante los l\u00edmites del proc\u00e9s,sus nuevos horizontes, que confluyen en cierta manera desde la competencia y rivalidad con los de En Com\u00fa Podem, quedan sin embargo fatalmente encerrados en la l\u00f3gica de una mayor\u00eda progresista en torno al PSOE y Unidos Podemos a escala estatal y, m\u00e1s sutilmente, apuntan hacia una nueva-vieja perspectiva de gobierno progresista catalanista (en la estela de los antiguos tripartidos de Maragall y Montilla pero ahora bajo la batuta de ERC). Algo muy lejos de las pulsiones constituyentes del 15M, de la ruptura democr\u00e1tica que ha expresado buena parto del independentismo y de las propuestas de cambio social de los movimientos hoy emergentes, como el feminismo o las huelgas contra la emergencia clim\u00e1tica. Una vuelta a una l\u00f3gica convencional de centro-izquierda que queda muy por debajo de lo necesario.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align:justify;\">El desaf\u00edo en t\u00e9rminos de pol\u00edtica rupturista, constituyente, y antineoliberal es claro: pensar un horizonte que trascienda simult\u00e1neamente la desobediencia impostada, el resistencialismo sin perspectiva, y la reactualizaci\u00f3n del progresismo tripartido de centro-izquierda. Los medios para hacerlo posible, sin embargo, ya se antojan m\u00e1s complejos&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">* Josep Maria Antentas, profesor de sociolog\u00eda de la Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona (UAB), forma parte del Consejo Asesor de Viento Sur.<\/p>\n<p><strong><u>Nota<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/\u00a0 Iglesias, P. \u00abGobierno estable y de izquierdas\u00bb, El Pa\u00eds, 01\/05\/2019. Disponible en:<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/04\/30\/opinion\/1556636095_461437.html\"> https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/04\/30\/opinion\/1556636095_461437.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El bipartidismo imperfecto que fue el pilar del R\u00e9gimen del 78 est\u00e1 muerto, pero su principal sost\u00e9n hist\u00f3rico, el PSOE, est\u00e1 vivo. 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