{"id":7418,"date":"2019-05-12T06:47:59","date_gmt":"2019-05-12T09:47:59","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=7418"},"modified":"2019-05-12T16:17:48","modified_gmt":"2019-05-12T19:17:48","slug":"memoria-jenny-marx-una-vida-agitada-una-vida-invisible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=7418","title":{"rendered":"Memoria &#8211; Jenny Marx: una vida agitada, una vida invisible.   [Mario Espinoza Pino]"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/marioespinozapino.wordpress.com\/\">Blog de Mario Espinoza Pino<\/a>, 5-5-2019<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 12-5-2019<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A mediados del siglo XIX, el destino que la sociedad prusiana reservaba a las doncellas de alcurnia no era demasiado emocionante. Tras una educaci\u00f3n inicial y una instrucci\u00f3n adecuada al estatus, se abr\u00eda un tiempo breve y juvenil de apariciones p\u00fablicas en bailes y distinguidas fiestas. Pero cuando el potencial consorte irrump\u00eda en escena, y era mejor que apareciese m\u00e1s pronto que tarde, la vida se osificaba y adquir\u00eda una rigidez ritual: amistad \u00edntima, noviazgo y promesa matrimonial. Tras las tradicionales nupcias con el no menos tradicional noble o alto funcionario del Estado -peaje obligatorio para mantener la prosperidad del linaje y la posici\u00f3n-, esperaba una vida econ\u00f3micamente sosegada: como un apacible viaje en barco sobre las aguas del Rin. Un hogar, varios herederos, algunas reuniones sofisticadas y los fastos de rigor. En fin, una vida respetable, aunque anodina y con pocas sorpresas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Sin embargo, la hija del bar\u00f3n Ludwig von Westphalen -consejero del gobierno de Tr\u00e9veris y de ideas progresistas- eludi\u00f3 el camino habitual de toda joven arist\u00f3crata en la conservadora Prusia guillermina. Entre otras cosas, Jenny von Westphalen (1814 \u2013 1881) se educ\u00f3 en una atm\u00f3sfera donde autores ilustrados y socialistas -prohibidos por los censores- eran citados una y otra vez. Adem\u00e1s, su padre sol\u00eda hablar de igualdad y justicia social como principios deseables para el pueblo. Tras la ruptura de una primera promesa matrimonial -un esc\u00e1ndalo en la \u00e9poca-, Jenny se enamor\u00f3 de un joven amigo \u00edntimo de la familia. R\u00e1pidamente se prometer\u00eda con \u00e9l en secreto: se llamaba Karl Marx. \u00c9l ten\u00eda dieciocho a\u00f1os, ella veintid\u00f3s. Lo que vino despu\u00e9s sac\u00f3 su vida de los goznes, y una dama de la alta sociedad renana terminar\u00eda convirti\u00e9ndose en la compa\u00f1era de un intelectual bohemio y revolucionario. Una mujer audaz que dejar\u00eda atr\u00e1s una juventud cortesana para llegar a ser la primera militante de la Liga de los Comunistas. El futuro le deparar\u00eda muchas cosas, pero jam\u00e1s monoton\u00eda o estabilidad. Tampoco tranquilidad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Quiz\u00e1 haya sido Mary Gabriel quien mejor ha reconstruido el car\u00e1cter y la personalidad de Jenny Marx. La estrategia narrativa de Gabriel en <em>Amor y capital<\/em> (El Viejo Topo, 2014), su potente biograf\u00eda, toma a la familia Marx-Westphalen como punto de partida de la narraci\u00f3n, present\u00e1ndola como una unidad llena de tensiones que evoluciona a trav\u00e9s de diversos avatares, crisis y reconfiguraciones. Jenny aparece como una mujer inteligente, inquieta, apasionada y abnegada -el amor rom\u00e1ntico, incluso pasional, no deja de estar presente en su historia como eje-. Estamos ante una persona que jam\u00e1s perdi\u00f3 su vis aristocr\u00e1tica y que siempre estuvo au courant de todo lo que suced\u00eda en el mundo -participando en todo tipo de empresas pol\u00edticas, debates e intercambios intelectuales-. Por otro lado, sumergir al Moro de Tr\u00e9veris en sus relaciones m\u00e1s \u00edntimas, en la comunidad con la que compart\u00eda los sinsabores cotidianos, permite profundizar en un relato muy diferente del acostumbrado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Al hundir a Marx en la tierra de sus v\u00ednculos afectivos y relaciones, la imagen cl\u00e1sica del padre del marxismo sufre una metamorfosis radical: toda la mitolog\u00eda y la \u00e9pica del genio se disuelve, dejando atr\u00e1s cualquier tentaci\u00f3n hagiogr\u00e1fica o sacralizadora. Su pensamiento aparece as\u00ed conectado a circunstancias y realidades que desbordan sus conocidos escritos, pero que no dejan de formar parte del \u201cproceso de producci\u00f3n\u201d de los mismos. Y al hilo de esta transici\u00f3n que va del Marx ic\u00f3nico al Marx humano, existe una pieza esencial que hasta hace poco no hab\u00eda sido traducida al castellano, un escrito que sumerge al autor en su entorno m\u00e1s inmediato: Breves escenas de una vida agitada, escritas por Jenny Marx y recientemente editadas por El Desvelo Ediciones (2018). Podr\u00edamos decir que estas memorias prefiguran el gesto narrativo que caracteriza la biograf\u00eda de Gabriel, pero lo m\u00e1s importante es que nos ofrecen la voz de Jenny, una desconocida sin la cual uno de los revolucionarios m\u00e1s c\u00e9lebres del XIX nunca hubiese llegado a ser lo que fue. Pero \u00bfQui\u00e9n fue Jenny?<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Las memorias de la mujer de Marx<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Estas Breves escenas, un apretado escrito esbozado por Jenny Marx a lo largo de 1865, permiten responder a la pregunta formulada hace un momento, deparando m\u00e1s de una sorpresa para el lector o lectora. El texto nos acerca de manera privilegiada a las experiencias de quien fuera la compa\u00f1era de Marx, retratando en sus p\u00e1ginas los proyectos vitales y pol\u00edticos que orientaron su vida y matrimonio con Karl. Una pintura ensombrecida por los numerosos contratiempos que ambos atravesaron desde el principio. Y es que el matrimonio se dio de bruces con obst\u00e1culos y dificultades de todo tipo: exilio, miseria, detenciones y dolorosas p\u00e9rdidas familiares. Por otra parte, recuperar la narraci\u00f3n de Jenny abre la posibilidad de entender la la vida y la obra del conocido fil\u00f3sofo m\u00e1s all\u00e1 de cualquier lectura fetichista con su figura. Como bien recuerda Eva Gallud Jurado en su pr\u00f3logo a la edici\u00f3n, esta narraci\u00f3n presenta a Karl Marx en tercera persona \u2013descentrado-, como uno m\u00e1s dentro de una extensa galer\u00eda de personajes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A lo largo de las 29 hojas manuscritas que componen el texto, Jenny toma la palabra, colorea las escenas y muestra un paisaje intelectual y afectivo habitualmente relegado a la invisibilidad. Toda una cartograf\u00eda y cronolog\u00eda propias. El relato arranca en Kreuznach, poco despu\u00e9s de su matrimonio (1843), para r\u00e1pidamente embarcarse en los proyectos intelectuales del momento y su nueva vida en Par\u00eds (1844). El fracaso de los Anales franco-alemanes, la escritura de La sagrada familia y las preocupaciones por la reci\u00e9n nacida Jennychen (Jenny Caroline Marx) dominan la escena. La s\u00fabita orden de expulsi\u00f3n del ministro Guizot contra Marx, debida a las presiones del gobierno de Prusia, precipitar\u00e1n la huida del matrimonio fuera de Francia. Con todo lo que ello conllevaba: Jenny tuvo que vender los muebles a toda prisa, pedir dinero prestado -se convertir\u00e1 en una constante en sus vidas- y encontrar un hogar o refugio temporal para la familia.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"7420\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=7420\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/memoria125-ii.jpg?fit=442%2C560&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"442,560\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;akg-images&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;1-M408-K1860 (8636)\\n\\nzu: Marx, Karl Philosoph u. 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Marx fue acusado de comprar armas a los obreros belgas tras recibir una herencia, lo que le coloc\u00f3 en el punto de mira de las autoridades. Tambi\u00e9n a Jenny, que describe como la detuvieron y encerraron en un calabozo con apenas luz, donde comparti\u00f3 catre de madera con una prostituta. Tras dos horas interrogatorio -\u201cdurante las cuales poco pudieron sonsacarme\u201d- volvi\u00f3 con sus tres hijos y Karl, la fuente de sus preocupaciones. Ambos tuvieron suerte de ser puestos en libertad. Todo este per\u00edodo fue el de la Neue Rheinische Zeitung, la intervenci\u00f3n period\u00edstica de Marx y los suyos en la Primavera de 1848. Al final de la etapa Jenny afirmar\u00e1 con tristeza: \u201cLa revoluci\u00f3n h\u00fangara, la insurrecci\u00f3n de Baden, el levantamiento italiano, todos fallaron\u201d. <em>L\u2019ordre r\u00e8gne \u00e0 Varsovie,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Despu\u00e9s de B\u00e9lgica volvieron a Par\u00eds. Y despu\u00e9s de recibir una nueva misiva del gobierno franc\u00e9s, partieron a Inglaterra, donde el matrimonio pens\u00f3 instalarse temporalmente. Karl lleg\u00f3 a Londres en 1849, Jenny lo sigui\u00f3 m\u00e1s tarde con los ni\u00f1os, acorralada por la autoridades francesas. Exhausta y enferma. La primera etapa de la d\u00e9cada de 1850 fue la m\u00e1s dura de su vida. Visitas continuas a la casa de empe\u00f1os, varios intentos fallidos a la hora encontrar fuentes de ingresos, enfermar y ver morir con impotencia y sin recursos a sus peque\u00f1os Heinrich, Edgar y Franziska. Mientras tanto, Karl proyectaba la Neue Rheinische Zeitung. Politish \u00d6konomische Revue \u2013que tambi\u00e9n fracasar\u00eda-, los comit\u00e9s de refugiados alemanes se organizaban y su comunidad m\u00e1s pr\u00f3xima viv\u00eda un estado de enorme precariedad: la gente se buscaba la vida como pod\u00eda. Friedrich Engels era el \u00fanico amigo de la familia econ\u00f3micamente estable. Una mano generosa siempre tendida para Jenny y Marx.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Jenny por s\u00ed misma<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Como refleja el relato, pero tambi\u00e9n sus cartas, la parte central del trabajo de reproducci\u00f3n del hogar ca\u00eda sobre los hombros de Jenny y los de Helene Demuth, su sirvienta de confianza -herencia del pasado aristocr\u00e1tico de su familia y al tiempo proto-burgu\u00e9s-. Pero para Jenny el amor rom\u00e1ntico y el hogar eran un territorio estrecho. Lo que realmente alegraba y enriquec\u00eda su vida -dicho por ella misma-, era el trabajo intelectual que realizaba junto a Karl. Jenny se convertir\u00e1 en su secretaria cuando W. Pieper abandone esa funci\u00f3n, y debatir\u00e1 con Marx, copiar\u00e1 sus art\u00edculos -la caligraf\u00eda de Marx era poco legible- y aconsejar\u00e1 sobre su edici\u00f3n. Podemos intuir por el relato y las cartas que el debate entre ambos era rico y constante. Cuando Marx firme por el New York Daily Tribune en 1852, parte de los problemas econ\u00f3micos de la familia se atenuar\u00e1n. Por fin tendr\u00e1n unos ingresos estables. Jenny seguir\u00e1 oficiando como secretaria, cr\u00edtica y editora de la obra de Karl durante toda esta fase. De hecho, ser\u00e1 ella quien trabaje finalmente en el manuscrito de El Capital.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Tras recibir una herencia, el matrimonio cambiar\u00e1 su hogar de Dean Street por el de Grafton Terrace, abandonando la vida pobre y bohemia -repleta de deudas- por el intento de convertirse en una familia de clase media burguesa -en la que los pagos seguir\u00edan asedi\u00e1ndoles-. \u201cYa no pod\u00edamos vivir como bohemios cuando todo el mundo era filisteo\u201d, dir\u00e1 Jenny, para quien la preocupaci\u00f3n del momento eran sus hijas, sus posibilidades de desarrollo en un mundo que era plenamente burgu\u00e9s y poco se parec\u00eda al de su juventud en Tr\u00e9veris. Jenny vive en sus memorias esta transici\u00f3n como un salto mortale, un ascenso social que se presenta como necesario, pero que no deja de zarandearla emocionalmente. A lo largo de estos a\u00f1os Jenny da cuenta del trabajo de Marx en la Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (1859) y su pol\u00e9mica con el difamador Karl Vogt, al cual el fil\u00f3sofo desenmascarar\u00e1 como agente bonapartista. Ser\u00e1 Jenny de nuevo quien transcriba un nuevo texto, Se\u00f1or Vogt (1860), aquejada de viruela y casi sin visi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La parte final del texto est\u00e1 presidida por las preocupaciones de Jenny en relaci\u00f3n con sus hijas -\u201cHijos peque\u00f1os, penas peque\u00f1as; hijos grandes, penas grandes\u201d, dir\u00e1 citando un proverbio alem\u00e1n- y la vuelta de los pesares econ\u00f3micos en relaci\u00f3n con la p\u00e9rdida de los ingresos del Tribune. Tras la crisis de 1857, en el medio norteamericano decidieron prescindir de los corresponsales extranjeros y comenzaron a pagar de forma irregular, lo que sembr\u00f3 de incertidumbre el hogar de los Marx. Las ni\u00f1as ya eran doncellas, y las carencias materiales pod\u00edan traducirse en una p\u00e9rdida de estatus y truncarse sus posibilidades. De nuevo b\u00fasquedas de pr\u00e9stamos, trabajos malpagados y finalmente el despido del Tribune. Tambi\u00e9n la perdida de amigas queridas, como Marianne Demuth, hermana de Helene, \u201cel ser m\u00e1s leal, confiable y amistoso al que jam\u00e1s olvidar\u00e9\u201d. Su vida volvi\u00f3 a flote con la herencia que Wilhelm Wolff, amigo de la familia, les leg\u00f3: 1000 libras. Sus vidas mejoraron considerablemente. Marx le dedicar\u00eda finalmente El Capital a su querido Lupus (Wolff, Lobo).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Uno de los momentos m\u00e1s tensos de Breves escenas de una vida agitada -un manuscrito incompleto, faltan algunas p\u00e1ginas- tiene que ver con la infidelidad de Karl con Helene Demuth a comienzos del verano de 1851 -del hijo fruto de la uni\u00f3n se har\u00eda cargo Friedrich Engels-. Jenny cita que sucedi\u00f3 algo de lo que no va a hablar, pero que fue del todo preocupante. El silencio -a poco que uno conozca la biograf\u00eda- es suficientemente elocuente. Por otro lado, una de las escenas m\u00e1s hilarantes es su retrato de Ferdinand Lassalle como un eg\u00f3latra bien pagado de s\u00ed mismo, un intento de hombre renacentista con ansias de destacar en todos los campos del saber y siempre en competici\u00f3n con Marx: \u201cCon todo el velamen desplegado, atravesaba nuestras habitaciones, orando y gesticulando tan ruidosamente, con la voz elev\u00e1ndose hasta un Do alto que nuestros vecinos se alarmaron por el terrible griter\u00edo y preguntaron qu\u00e9 estaba pasando\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Un legado silencioso<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Estas \u201cescenas\u201d breves y agitadas, escritas de golpe y cuyo destino no fue nunca la publicaci\u00f3n, forman parte de la memoria vital de Jenny Marx, y se escriben a caballo de algunos de los momentos m\u00e1s significativos del Siglo XIX. Justo en medio de la aventura de una clase trabajadora que pugnaba por organizarse a nivel internacional. S\u00f3lo por eso ya merecen la pena. Siguiendo a Silvia Federici, uno tiene la sensaci\u00f3n de introducirse en la \u201ccocina\u201d de Karl Marx, en un \u00e1ngulo que ofrece una visi\u00f3n mucho m\u00e1s completa de lo que fue su vida y obra, precisamente por restituir aquello que no aparece, que resulta invisible en los conceptos de sus textos m\u00e1s fundamentales: el proceso de su producci\u00f3n, los avatares vitales, la comunidad desde la que se produce, aquello que queda velado y con figura de mujer en el fondo de sus textos. No sabemos que hubiese sido de sus escritos sin los di\u00e1logos con Jenny, sin su labor preocupada de editora, cr\u00edtica y consejera -quien, por cierto, tambi\u00e9n escribi\u00f3 cr\u00edticas art\u00edsticas para la prensa-.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">M\u00e1s all\u00e1 de su azoramiento por el \u201cfiliste\u00edsmo\u201d burgu\u00e9s en el que participaron, lo cierto es que el hogar de Jenny fue un centro de operaciones y organizaci\u00f3n de colectivos, emigrantes, refugiados y actividades \u201csubversivas\u201d. Ella no dej\u00f3 coordinar muchas iniciativas y acciones, siempre prestando apoyo a diversas causas revolucionarias -de manera notable tras La Comuna de Par\u00eds-. Visto con perspectiva, el v\u00ednculo entre Jenny y Marx fue todo un coup de foudre tan afectivo como pol\u00edtico. Como se\u00f1ala Eva Illouz respecto del amor rom\u00e1ntico, su encuentro puede leerse -as\u00ed lo atestiguan algunos poemas- como \u201calgo que perturba la vida cotidiana y opera como una profunda conmoci\u00f3n del alma\u201d. Algo irreversible. Una conmoci\u00f3n total que rompi\u00f3 los moldes de la sociedad prusiana y convirti\u00f3 a una futura dama aristocr\u00e1tica -noble por los cuatro costados- en una figura radicalmente alejada de lo que se esperaba de ella: exiliada, subversiva, migrante, madre, intelectual, militante y agitadora. Una mujer hecha a s\u00ed misma -con voz, con fuerza- a pesar de las circunstancias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiz\u00e1 haya sido Mary Gabriel quien mejor ha reconstruido el car\u00e1cter y la personalidad de Jenny Marx. 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