{"id":741,"date":"2016-07-05T18:17:44","date_gmt":"2016-07-05T18:17:44","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=741"},"modified":"2016-07-05T18:17:44","modified_gmt":"2016-07-05T18:17:44","slug":"argentina-cuentas-que-no-cierran-un-balance-kirchnerista-para-los-tiempos-que-corren","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=741","title":{"rendered":"Argentina. Cuentas que no cierran: un balance kirchnerista para los tiempos que corren"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuentas que no cierran<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un balance K para los tiempos que corren <\/strong><\/p>\n<p><strong>Gast\u00f3n Remy\/Esteban Mercatante<\/strong><\/p>\n<p><strong>La izquierda Diario, Buenos Aires, 30-6-2016\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.laizquierdadiario.com\/\">http:\/\/www.laizquierdadiario.com\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>En <em>Los tres kirchnerismos,<\/em> una historia de la econom\u00eda argentina, 2003-2015, de reciente aparici\u00f3n, Mat\u00edas Kulfas busca ofrecer una mirada de lo que fue (y lo que no) el desenvolvimiento de la econom\u00eda durante ese per\u00edodo. Sus logros, los motivos de los mismos, y las deudas pendientes que dejaron abiertas los 12 a\u00f1os del kirchnerismo en el poder, son algunos de los temas centrales en los que se indaga.<\/p>\n<p>El autor fue un protagonista directo de la gesti\u00f3n de parte de estos a\u00f1os (2006-2013), desempe\u00f1\u00e1ndose sucesivamente en la subsecretar\u00eda de Peque\u00f1a y Mediana Industria y Desarrollo Regional, en el Banco Naci\u00f3n y en el Banco Central.<\/p>\n<p>Su planteo intenta escapar de lo que \u00e9l considera un debate poco fruct\u00edfero entre quienes consideran que se trat\u00f3 de una \u201cd\u00e9cada ganada\u201d y quienes afirman que fue una \u201cd\u00e9cada desperdiciada\u201d. Kulfas realiza una valoraci\u00f3n positiva de conjunto, pero considera necesario se\u00f1alar los l\u00edmites que se expresaron para mantener a lo largo del tiempo lo que desde su punto de vista son importantes logros.<\/p>\n<p><strong>Tres mandatos, \u00bftres \u201cmodelos\u201d?<\/strong><\/p>\n<p>Kulfas argumenta que estos doce a\u00f1os pueden dividirse en tres per\u00edodos marcados por condiciones e instrumentos de pol\u00edtica bien diferenciados. Cada uno de ellos se corresponder\u00eda de manera m\u00e1s o menos exacta con el mandato presidencial de N\u00e9stor Kirchner y los dos de Cristina Fern\u00e1ndez. Tomando de conjunto el per\u00edodo, en el terreno de las condiciones objetivas, se pasar\u00eda de una situaci\u00f3n inicial excepcionalmente favorable lograda mediante el ajuste de 2002 \u2013cuyos impactos sociales e importancia para los a\u00f1os \u201cvirtuosos\u201d del kirchnerismo no son sopesados enteramente por Kulfas\u2013, a un paulatino deterioro de las mismas durante el \u201csegundo kirchnerismo\u201d, cruzado por el impacto de la crisis mundial en 2008\/09 y, finalmente, a un salto en los desajustes durante el \u201ctercer kirchnerismo\u201d.<\/p>\n<p>En el terreno de las pol\u00edticas, el primer momento estar\u00eda caracterizado por la b\u00fasqueda de la \u201cnormalidad\u201d. Los puntos de apoyo para \u00e9sta estaban dados por algunas de las medidas tomadas por Duhalde:<\/p>\n<p>La fuerte devaluaci\u00f3n en un contexto recesivo y de alto desempleo hab\u00eda generado una nueva paridad cambiaria real muy elevada. El resultado inicial fue un verdadero shock positivo en la actividad productiva: los m\u00e1rgenes de ganancia crecieron much\u00edsimo debido a los salarios bajos\u2026 (p. 109).<\/p>\n<p>Se nota a Kulfas apurado por pasar r\u00e1pido por este detalle de la econom\u00eda pol\u00edtica kirchnerista: entre las \u201cmedidas de pol\u00edtica\u201d que contribuyeron al crecimiento junto al viento de cola internacional, pocas m\u00e1s importantes que la formidable transferencia de ingresos que permiti\u00f3 la devaluaci\u00f3n, golpeando sobre los ingresos de la clase trabajadora para mejorar los m\u00e1rgenes. Pero no resulta simp\u00e1tico reconocer esto muy expl\u00edcitamente si de defender un \u201cmodelo de crecimiento con inclusi\u00f3n\u201d se trata.<\/p>\n<p>De esta primera etapa, el autor destaca el alejamiento de la ortodoxia y sus restricciones, expresada sobre todo en la pol\u00edtica cambiaria competitiva, las retenciones que \u201credistribuyeron\u201d la renta petrolera y agraria (y que como se\u00f1ala Kulfas hab\u00edan llegado con Duhalde) \u2013en beneficio de otros sectores del empresariado\u2013, ciertos controles al ingreso de capitales (que apuntaban sobre todo a evitar la sobrevaluaci\u00f3n cambiaria), la reestructuraci\u00f3n de la deuda y el congelamiento de las tarifas de los servicios p\u00fablicos privatizados. Esto \u00faltimo fue para Kulfas positivo en este primer momento, como parte de salir de las \u201crestricciones\u201d legadas por la convertibilidad, aunque criticar\u00e1 la irresoluci\u00f3n del esquema tarifario a lo largo del tiempo. Lo que considera como el mayor d\u00e9ficit de este primer momento, es que expres\u00f3 una dificultad para \u201cplanificar a largo plazo\u201d.<\/p>\n<p>El segundo kirchnerismo, iniciado en diciembre de 2007, estar\u00eda caracterizado por el surgimiento de dificultades que obligaban a la b\u00fasqueda de nuevas herramientas. La inflaci\u00f3n, que hab\u00eda surgido en 2005 y desde entonces se buscar\u00eda frenarla mediante controles\/acuerdos de precios (y ocultar con estad\u00edsticas truchas desde 2007), fue una de estas cuestiones. El conflicto con las patronales agrarias suscitado por el intento de aplicar retenciones m\u00f3viles fue un parteaguas de este per\u00edodo. Para el autor se trat\u00f3 de una medida adecuada (otorgaba mayor \u201cprevisibilidad\u201d) tomada en un momento inoportuno (en el medio de la cosecha, cambiando las \u201creglas del juego\u201d), aunque se interroga si otra medida distinta hubiera evitado el conflicto, lo que, admite, no es posible responder. Este per\u00edodo tambi\u00e9n estuvo cruzado por el impacto de la crisis mundial y en las respuestas que tuvo que ensayar CFK. Observa que gracias a la pol\u00edtica fiscal expansiva, combinada con devaluaciones y subas de las tasas de inter\u00e9s, un shock externo de esta magnitud no gener\u00f3 una crisis de la balanza de pagos. Otras medidas de magnitud de estos a\u00f1os que valora positivamente son la estatizaci\u00f3n de las AFJP, que llev\u00f3 al pleno restablecimiento de un sistema de reparto, el establecimiento de la AUH y la decisi\u00f3n de utilizar las reservas del Banco Central (BCRA) para pagar deuda, decisi\u00f3n que en ese momento se justificaba en su opini\u00f3n por la abundante disponibilidad de reservas y la tendencia a su aumento.<\/p>\n<p>El \u201ctercer kirchnerismo\u201d, iniciado en diciembre de 2011, \u201coperar\u00eda con restricciones in\u00e9ditas\u201d, panorama que \u201cno brindaba un marco adecuado para la profundizaci\u00f3n del modelo\u201d (p. 157). Los obst\u00e1culos vendr\u00edan sobre todo por el lado externo, vinculados a las limitaciones en la pol\u00edtica industrial y energ\u00e9tica durante los a\u00f1os previos. Tambi\u00e9n en el gasto p\u00fablico, cuyo aumento \u201csuperaba con creces el incremento de los ingresos fiscales\u201d (p.158). El autor considera que esta sumatoria de desajustes macroecon\u00f3micos \u201cconduc\u00eda a pensar en implementar un esquema de reacomodamiento o ajuste\u201d, pero el gobierno solo adopt\u00f3 medidas, como la devaluaci\u00f3n de 2014, \u201cante situaciones extremas\u201d. En vez de profundizar, \u201cdebi\u00f3 contentarse con \u2018aguantar el modelo\u2019\u201d (p. 158). Kulfas considera que el tercer kirchnerismo tendi\u00f3 a \u201cideologizar los instrumentos\u201d. Un ejemplo de esto lo encuentra en la decisi\u00f3n de seguir usando reservas para pagar deuda; idea buena en 2010 que ya no lo era en 2012, cuando las reservas se reduc\u00edan dram\u00e1ticamente y en cambio el financiamiento externo pod\u00eda ser barato si el pa\u00eds hac\u00eda los deberes. Tambi\u00e9n lo observa en el control de cambios implementado a fines de 2011 y reforzado luego, que para el autor podr\u00eda ser una medida moment\u00e1nea, se transform\u00f3 en permanente, atacando las consecuencias en vez de las causas (asociadas a una expectativa de devaluaci\u00f3n). Y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<p>Estas decisiones alteraron profundamente las condiciones de los primeros a\u00f1os. Kulfas lamenta que<\/p>\n<p>El eje de la actividad econ\u00f3mica se desplaz\u00f3 negativamente: de una econom\u00eda que hab\u00eda alcanzado r\u00e9cords de inversi\u00f3n productiva [1] a otra en que la especulaci\u00f3n y el arbitraje financiero ten\u00edan un inusitado protagonismo (p. 167).<\/p>\n<p>La apreciaci\u00f3n del tipo de cambio restaba rentabilidad a los empresarios y competitividad a las exportaciones, la falta creciente de d\u00f3lares para realizar las importaciones, y una econom\u00eda con un marcado descenso del crecimiento y con problemas cada vez mayores para crear empleo, retracci\u00f3n del salario real, en un contexto de mayor inflaci\u00f3n y d\u00e9ficit fiscal, configur\u00f3 una administraci\u00f3n de las restricciones que termin\u00f3 gestando un estancamiento severo. Despu\u00e9s de ajustar con la devaluaci\u00f3n en 2014 (a\u00f1o en que los salarios perdieron en promedio 5 puntos, dato que Kulfas no menciona), e intentar fallidamente ese a\u00f1o cumplir con la agenda para volver a los mercados (pagando al Club de Par\u00eds, cumpliendo los fallos del Ciadi a billetazo limpio, y entregando otra millonada a Repsol), intento frustrado por Griesa y los buitres, la Presidenta se concentr\u00f3 en llegar a diciembre de 2015 \u201ccon lo justo\u201d, dejando al sucesor la \u201cprofundizaci\u00f3n\u201d, en este caso, del ajuste.<\/p>\n<p><strong>Memoria y balance<\/strong><\/p>\n<p>Kulfas concluye que el cierre del tercer per\u00edodo de gobiernos kirchneristas se ubica \u201cen la zona de los grises\u201d, lejos de las promesas iniciales de \u201cprofundizaci\u00f3n del modelo\u201d y de \u201cmayores avances en la inclusi\u00f3n sociolaboral y desarrollo productivo\u201d, pero \u201clejos tambi\u00e9n de los pron\u00f3sticos apocal\u00edpticos que empezaron a proliferar en vastos sectores opositores\u201d (p. 176). El tercer kirchnerismo \u201cno pudo reflejar avances de relevancia\u201d y, por el contrario, muestra \u00edndices con mayor heterogeneidad, \u201cca\u00edda en los salarios reales y un menor nivel de empleo\u201d (p. 178). Pero si no fue un per\u00edodo de nuevos logros, s\u00ed fue \u2013dice el autor\u2013 \u201cde sostenimiento con f\u00f3rceps de los avances de los per\u00edodos anteriores\u201d. El tercer per\u00edodo estuvo \u201clejos de los da\u00f1os que suelen generar las crisis, as\u00ed como de encontrar los mecanismos para recuperar la senda ascendente\u201d. Pero adem\u00e1s, puso en evidencia \u201clas limitaciones de las pol\u00edticas destinadas a operar sobre la estructura productiva, y los excesos de voluntarismo en la gesti\u00f3n macroecon\u00f3mica\u201d (p. 178).<\/p>\n<p>Las cr\u00edticas del autor, como evidencia lo que ya hemos se\u00f1alado, apuntan a se\u00f1alar falencias o debilidades, pero no se dirigen a la orientaci\u00f3n b\u00e1sica de los gobiernos kirchneristas. Opina que le falt\u00f3 m\u00e1s y mejor pol\u00edtica, especialmente en el terreno del desarrollo industrial, y que fue tard\u00edo en la aplicaci\u00f3n de la sinton\u00eda fina.<\/p>\n<p>En el balance realizado por Kulfas, se nota un salto formidable entre las cuestiones m\u00e1s importantes que en su opini\u00f3n quedaron en el tintero, y las medidas de pol\u00edtica \u201calternativas\u201d que sugiere a lo largo del libro, con las cu\u00e1les ser\u00eda impensable aproximarse a esos objetivos. El autor lamenta la ausencia de pol\u00edticas tendientes al \u201ccambio estructural\u201d. Pero este nuevo esquema debe pasar, si nos atenemos a lo que dice en su libro, por una serie de pol\u00edticas \u201cmicro\u201d m\u00e1s eficaces y consistentes, pero dando por \u201cbuenas\u201d todas las limitaciones \u201cestructurales\u201d m\u00e1s importantes que pesan sobre la econom\u00eda argentina. Llama la atenci\u00f3n, por ejemplo, pretender discutir el cambio estructural sin posar la mirada sobre la din\u00e1mica que tuvieron los grandes grupos capitalistas durante estos a\u00f1os y c\u00f3mo el kirchnerismo se acomod\u00f3 a ellos. La complacencia evidenciada durante los \u201ctres\u201d kirchnerismos para con el mantenimiento de un aparato industrial desarticulado, al cual el Estado subsidi\u00f3 por m\u00faltiples v\u00edas sin impulsar cambios estructurales, y la tolerancia para con la evidente desinversi\u00f3n de las principales empresas [2] durante estos a\u00f1os, que la \u201cjuntaban con pala\u201d, seg\u00fan declar\u00f3 varias veces la presidenta Cristina Fern\u00e1ndez, no merecen la atenci\u00f3n de Kulfas. En el regreso de la \u201crestricci\u00f3n externa\u201d, tampoco incluye una menci\u00f3n de c\u00f3mo durante los a\u00f1os de mayor crecimiento y holgura externa el kirchnerismo dej\u00f3 hacer libremente a los capitalistas nacionales y extranjeros que giraron al exterior m\u00e1s de 140 mil millones de d\u00f3lares (un cuarto de la econom\u00eda hoy), si sumamos remisi\u00f3n de utilidades de empresas extranjeras, pagos de deudas (muchas veces una forma encubierta de girar utilidades) y la lisa y llana fuga de capitales. Si sumamos a esto el \u201cpago serial\u201d de la deuda, se explica la mayor parte del drenaje de divisas que condujo a su escasez y las restricciones aplicadas desde 2012.<\/p>\n<p>Kulfas tiene una mirada cr\u00edtica sobre la ausencia de una pol\u00edtica industrial o el manejo de la pol\u00edtica energ\u00e9tica, pero sus planteos alternativos aceptan las principales restricciones dentro de las cuales se manej\u00f3 el kirchnerismo. Cuando eval\u00faa la relaci\u00f3n con las empresas concesionarias de los servicios p\u00fablicos privatizados, se\u00f1ala que el kirchnerismo se sali\u00f3 por fuera del \u201cteorema de la imposibilidad\u201d (p. 111), es decir de la aceptaci\u00f3n de las restricciones heredadas por los contratos de los \u201890 y la \u201cseguridad jur\u00eddica\u201d, pero esto no da cuenta de la mala combinaci\u00f3n que hizo el kirchnerismo entre congelamiento de tarifas y preservaci\u00f3n de las concesiones y de los nudos centrales de sus marcos regulatorios, que est\u00e1 en la ra\u00edz del descalabro energ\u00e9tico con el que concluy\u00f3 el per\u00edodo [3]. La ausencia de denuncia de los Tratados Bilaterales de Inversi\u00f3n y sus cl\u00e1usulas restrictivas \u2013que otorgan garant\u00edas de impunidad para el saqueo de las multinacionales imperialistas\u2013, algo que desde 2003 fue planteado como urgente incluso por sectores que apoyaban al oficialismo [4], tambi\u00e9n es otra muestra de c\u00f3mo, a contramano de los discursos de soberan\u00eda, el kirchnerismo se acomod\u00f3 a las restricciones impuestas por las exigencias de \u201cclima de negocios\u201d y \u201cseguridad jur\u00eddica\u201d del gran capital y del imperialismo. Los acuerdos con mineras y petroleras como Chevron, este \u00faltimo despu\u00e9s del supuesto ataque de soberan\u00eda que llev\u00f3 a la recompra Repsol (aunque desde el vamos estaba la idea de asociar la recomprada YPF a otros pulpos petroleros), muestran que este patr\u00f3n de conducta estuvo en el ADN del kirchnerismo de principio a fin.<\/p>\n<p>Si el balance de Kulfas exagera la posibilidad de alguna bater\u00eda de pol\u00edticas para superar los condicionantes estructurales, al mismo tiempo cuando llega la hora de evaluar c\u00f3mo podr\u00eda haberse salido de la encerrona en la que entr\u00f3 el \u201cmodelo\u201d desde fines de 2011 termina realizando prescripciones que lejos de ir en ese camino hubieran significado acelerar los ritmos de un ajuste \u201cortodoxo\u201d, encarando la prometida \u201csinton\u00eda fina\u201d para \u201csincerar\u201d la econom\u00eda en tiempos de Cristina Fern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>Esto se manifiesta en su opini\u00f3n sobre lo que deber\u00eda haberse hecho en el plano del financiamiento externo. Es llamativo que no le merezca ning\u00fan comentario negativo el costoso regalo a los bonistas que signific\u00f3 el cup\u00f3n atado al PBI, que le agregar\u00e1 a la deuda reestructurada un 25 % o m\u00e1s al valor de los nuevos t\u00edtulos. Ni que hablar del mantenimiento en los canjes de 2005 y 2010 de la cl\u00e1usula de \u201cpr\u00f3rroga de soberan\u00eda\u201d que se viene incorporando en emisiones de deuda desde los a\u00f1os de la dictadura, que habilita la jurisdicci\u00f3n extranjera para litigios sobre la deuda local, sin la cual Griesa no podr\u00eda haber frenado en 2014 el pago de los bonos canjeados. Pero adem\u00e1s, al mismo tiempo que Kulfas considera que la pol\u00edtica de desendeudamiento signific\u00f3 un cambio fundamental en la historia del pa\u00eds, sostiene que a partir de 2012 deber\u00eda haberse revisado la estrategia de pagar deuda con reservas. \u201cUna vez alcanzado cierto nivel de desendeudamiento\u201d, ante una situaci\u00f3n de escasez de divisas, era \u201crecomendable estabilizar los niveles del endeudamiento antes que continuar reduci\u00e9ndolos a costa de sacrificar divisas cada vez m\u00e1s escasas\u201d (p. 31). Su opini\u00f3n es que deber\u00eda haberse intentado antes la vuelta a los mercados financieros. Lo cual significaba cumplir con todas las \u201ctareas pendientes\u201d para eso (Ciadi, Club de Par\u00eds, Repsol, buitres), pero adem\u00e1s encarar el ajuste de gasto p\u00fablico y levantamiento de cepos que viene \u201csincerando\u201d Macri. Nada que permita pensar que se est\u00e1 m\u00e1s cerca del \u201ccambio estructural\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 no empezar por frenar la sangr\u00eda de divisas que tuvo a los pagos de la deuda entre sus cap\u00edtulos centrales? Este interrogante no pasa por las p\u00e1ginas de Los tres kirchnerismos.<\/p>\n<p><strong>Sincerar el legado<\/strong><\/p>\n<p>En su balance de \u201cgrises\u201d, Kulfas toma una foto de final de mandato de Cristina Fern\u00e1ndez, y entonces puede decirnos que el agotamiento de los tres kirchnerismos tiene como virtud no haber concluido con la regresi\u00f3n social de otras crisis previas. Parece como si lo que estamos viviendo desde diciembre se debiera solo a la vocaci\u00f3n de la CEOcracia y nada tuviera que ver con la herencia recibida.<\/p>\n<p>Tanto Macri que dice que es todo \u201csinceramiento\u201d en el shock que est\u00e1 aplicando, como los kirchneristas que pintan un mundo id\u00edlico hasta el 9 de diciembre pasado, tentaci\u00f3n en la que termina cayendo Kulfas a pesar de su mirada distanciada, presentan una \u201cherencia\u201d a su medida. Existe una responsabilidad compartida en el ajuste en marcha. La foto de diciembre se consigui\u00f3 a fuerza de ajustar solo lo necesario, como afirma Kulfas, pero pasa por alto que esto significaba preparar conscientemente las condiciones para un ajuste mayor en el futuro. La pel\u00edcula de la que es parte la foto que muestra Kulfas sigue con el ajuste actual, aunque los ritmos y algunas decisiones para favorecer especialmente a los sectores m\u00e1s ricos son de la propia cosecha macrista y no se explican solo por la herencia.<\/p>\n<p>El ajuste que unos prepararon y otros aplicaron, no era de ning\u00fan modo inevitable. Solo lo era si aceptaba como presupuesto incuestionable la expoliaci\u00f3n imperialista mediante el control que realizan sus corporaciones en la econom\u00eda nacional, de sus principales resortes y de las decisiones de inversi\u00f3n (y de desinversi\u00f3n) que realizan estas y los grandes grupos locales, estrechamente unidos por mil lazos al capital imperialista, y si se aceptan las \u201creglas del juego\u201d, subordinaci\u00f3n al dictado de los centros financieros y la banca internacional. Este \u201cteorema de la imposibilidad\u201d era un supuesto compartido entre los que se fueron el 9 de diciembre y los que est\u00e1n al frente de la administraci\u00f3n desde entonces, y por eso para unos y otros el \u201csinceramiento\u201d era la \u00fanica alternativa posible, a lo sumo discutiendo sus ritmos.<\/p>\n<p>Los tres kirchnerismos, con un balance positivo a medias del per\u00edodo que concluy\u00f3 en diciembre de 2015, y un inventario de decisiones con las cu\u00e1les todo podr\u00eda haber ido (un poco) mejor, nos invita a dar otra vuelta en la calesita de la alternancia entre neoliberales rabiosos y estatalistas mercadointernistas. Para los trabajadores y los sectores populares, la clave est\u00e1 en cortar ese c\u00edrculo vicioso donde hay mucho por perder y poco por ganar, imponiendo pol\u00edticas de otra clase que rompan el \u201cteorema de la imposibilidad\u201d de atacar de ra\u00edz las condiciones de la Argentina capitalista dependiente.<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>[1] Esta afirmaci\u00f3n es discutible. Como puede verse en el an\u00e1lisis realizado en el cap\u00edtulo 6 de La econom\u00eda argentina en su laberinto. Lo que dejan doce a\u00f1os de kirchnerismo, de Esteban Mercatante (Ediciones IPS-CEIP, 2015), la inversi\u00f3n mostr\u00f3 durante estos a\u00f1os fuertes limitaciones, puesta en relaci\u00f3n con los recursos disponibles y las condiciones de rentabilidad registrada en la econom\u00eda argentina durante estos a\u00f1os.<\/p>\n<p>[2] \u00cddem.<\/p>\n<p>[3] Esteban Mercatante, \u201cR\u00e9gimen regulatorio de hidrocarburos: Escenas de noventismo expl\u00edcito\u201d, IdZ 2, agosto de 2013.<\/p>\n<p>[4] Alfredo Eric Calcagno y Eric Calcagno, \u201cRenunciar soberan\u00eda es inconstitucional\u201d, en Le Monde Diplomatique Edici\u00f3n Cono Sur N\u00ba 72, 2005.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Los tres kirchnerismos, una historia de la econom\u00eda argentina, 2003-2015, de reciente aparici\u00f3n, Mat\u00edas Kulfas busca ofrecer una mirada de lo que fue (y lo que no) el desenvolvimiento de la econom\u00eda durante ese per\u00edodo. 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