{"id":7200,"date":"2019-04-11T16:56:57","date_gmt":"2019-04-11T19:56:57","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=7200"},"modified":"2019-04-11T16:57:12","modified_gmt":"2019-04-11T19:57:12","slug":"argentina-las-chicas-de-nordelta-rabia-y-lucha-en-un-megabarrio-privado-ana-fornaro-reportaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=7200","title":{"rendered":"Argentina &#8211; Las chicas de Nordelta. Rabia y lucha en un megabarrio privado.   [Ana Fornaro &#8211; Reportaje]"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify;\"><strong>La chispa la encendi\u00f3 el destrato por un lugar en el bus, pero no ocurri\u00f3 hace 60 a\u00f1os ni se trata de Rosa Parks y el hist\u00f3rico movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, sino de un grupo de trabajadoras dom\u00e9sticas de un megabarrio privado en Buenos Aires. Ana Fornaro estuvo con ellas para entender una lucha que estaba asordinada, y que ahora tal vez haya encontrado condiciones favorables para avanzar.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ana Fornaro <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/lento.ladiaria.com.uy\/\">Revista Lento<\/a>, abril 2019<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 11-4-2019<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Le vino de adentro. La rabia le sali\u00f3 de golpe y se convirti\u00f3 en arenga. Hac\u00eda una hora que Flora ve\u00eda c\u00f3mo las combis pasaban de largo. El sol ya pegaba a las nueve y media de la ma\u00f1ana del 7 de noviembre de 2018, y la parada estaba desbordaba de empleadas dom\u00e9sticas, como ella. La compa\u00f1\u00eda de transporte encargada de trasladarlas desde all\u00ed hasta el complejo de barrios cerrados Nordelta las ignoraba desde hac\u00eda semanas, haci\u00e9ndolas llegar tarde a sus trabajos, oblig\u00e1ndolas a bajarse o a viajar paradas y al fondo, lo m\u00e1s lejos posible de los propietarios, quienes tambi\u00e9n usan ese servicio para entrar a la ciudad-pueblo enrejada.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La parada de Pacheco, en el municipio de Tigre, est\u00e1 en un descampado, frente a un puente, en el cruce de la ruta 197, a varios kil\u00f3metros del primer barrio cerrado. Tiene vista a un cartel gigante con una chica en una playa paradis\u00edaca. \u201cCosta Mujeres: la nueva joya del caribe mexicano\u201d. Pero el mar est\u00e1 lejos de Pacheco y los micros pasan de largo. Entonces a Flora, que hace ocho a\u00f1os trabaja de empleada dom\u00e9stica en Nordelta, que antes fue operaria en f\u00e1bricas, que tiene ocho hijos, que cobra 10.000 pesos por mes trabajando siete horas diarias en una casa con seis ba\u00f1os, eso la quem\u00f3 adentro y grit\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014\u00a1Nos est\u00e1n discriminando! \u00a1Chicas, hay que hacer algo!<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A los pocos minutos, decenas de mujeres hab\u00edan cortado la ruta. Los coches se fueron acumulando entre bocinas. La mayor\u00eda era de propietarios que buscaban entrar a sus barrios. Una conductora amenaz\u00f3 con pasarles por encima si no se mov\u00edan. No se movieron. Algunas documentaban todo con sus celulares mientras se daban \u00e1nimo. Los videos se hicieron virales y los d\u00edas siguientes todos los medios de comunicaci\u00f3n de Argentina hablaron de Nordelta y de los countries, de discriminaci\u00f3n y de la empresa de transporte Mary Go.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Las empleadas dom\u00e9sticas tomaban la palabra. Algunas salieron en la radio, otras en la tele, de espaldas. Un mes antes del estreno de Roma, la pel\u00edcula que har\u00eda hablar al mundo entero sobre empleo dom\u00e9stico, en Argentina se destapaba una olla de explotaci\u00f3n laboral y malos tratos. Se habl\u00f3 de apartheid en el transporte, de trabajos en negro, de jornadas de 16 horas en casas de ricos y poderosos, de patronas que escond\u00edan la comida a sus empleadas, que encadenaban la alacena y las vigilaban con c\u00e1maras. Ese cruce de datos e historias tambi\u00e9n circulaba en la parada de Pacheco, el \u00fanico lugar de encuentro posible de las trabajadoras de los barrios privados. Aprovecharon esas horas de espera para pasarse los tel\u00e9fonos. Armaron un grupo de chat con m\u00e1s de 40 empleadas. Empezaba la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Nordelta fue una idea del empresario italiano Juli\u00e1n Astolfoni, que, mirando a Par\u00eds, quiso importar a Argentina el modelo de ciudad sat\u00e9lite autosuficiente. Eran los a\u00f1os 70 y el \u201cmaster plan\u201d \u2014as\u00ed llaman al plano y documento fundador que sirve como una suerte de constituci\u00f3n del complejo\u2014 preve\u00eda un espacio para 140.000 personas. Hubo que esperar al liberalismo de los 90 para su aprobaci\u00f3n, de la mano del entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde. Para terminar de impulsarlo, se sum\u00f3 el magnate inmobiliario Eduardo Costantini.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El proyecto, que promet\u00eda la vida de Miami a media hora de Capital, vendi\u00f3 su primer lote en el a\u00f1o 2000. Era un pa\u00eds en la miseria y al borde del caos social, donde proliferaban el miedo a la inseguridad y las noticias sobre entraderas y secuestros express; las clases medias-altas y altas quer\u00edan salvarse, y un complejo de barrios cerrados era una soluci\u00f3n para exiliarse sin tener que irse del pa\u00eds. Durante esa d\u00e9cada, proliferaron los countries al norte del Gran Buenos Aires.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero Nordelta es m\u00e1s que un country: es una suerte de isla con 25 barrios terminados y dos en construcci\u00f3n, cinco colegios, un centro m\u00e9dico con dos sanatorios, clubes de golf y de deportes n\u00e1uticos, un centro comercial, oficinas de la Asociaci\u00f3n Vecinal Nordelta \u2014AVN, el ente administrador que nuclea a desarrolladores y propietarios\u2014 y unos 8.000 trabajadores que circulan a diario. Las empleadas dom\u00e9sticas son mayor\u00eda, pero tambi\u00e9n hay jardineros, pileteros y empleados de comercio, que tienen que viajar a diario para entrar a ese corredor de casas y edificios color pastel que dan a lagos artificiales, con una flora dise\u00f1ada especialmente, donde cada \u00e1rbol est\u00e1 inventariado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los barrios est\u00e1n unidos por la avenida Nordelta, una troncal que, a pesar de ser una calle municipal, no es de libre acceso: los propietarios pagan desde hace a\u00f1os al Municipio de Tigre para su uso exclusivo. Eso quiere decir que all\u00ed s\u00f3lo ingresan veh\u00edculos autorizados, como autos de residentes, remises con un permiso especial y una sola compa\u00f1\u00eda de transporte colectivo: Mary Go, la misma que en los \u00faltimos meses les pasaba de largo a las empleadas dom\u00e9sticas, o no las dejaba subir cuando adentro ven\u00edan propietarios, o no les permit\u00eda sentarse porque los asientos estaban ya reservados.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Mary Go enfrenta, junto a la AVN, una denuncia por discriminaci\u00f3n. Tras el esc\u00e1ndalo, la AVN se puso de acuerdo con la empresa y transporta de forma gratuita a las trabajadoras, que antes pagaban boleto. Al menos ser\u00e1 as\u00ed hasta que empiece a circular una l\u00ednea de transporte p\u00fablico en Nordelta, un hecho in\u00e9dito que desat\u00f3 una batalla entre propietarios y desarrolladores (que van a construir un centro c\u00edvico) y el propio municipio, encabezado por el peronista Julio Zamora, quien en diciembre apoy\u00f3 p\u00fablicamente la decisi\u00f3n del Concejo Deliberante de abrir la avenida troncal, en medio de cacerolazos de residentes enfurecidos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cNi siquiera creo que sean empleadas dom\u00e9sticas. Demostrame que son empleadas. Cortaron la calle porque les pagaron\u201d, dice Gabriel Sanders, un residente de Nordelta que se ha convertido en la voz de la indignaci\u00f3n vecinal. Sanders se presenta como abogado, pero no quiere dar m\u00e1s detalles de su actividad profesional ni del barrio en que vive para conservar su privacidad (una palabra que emplea mucho, igual que \u201cseguridad\u201d). Sanders ha salido en varios medios y es el autor de la frase que se convertir\u00eda en titular de muchos portales: \u201cNos discriminan por chetos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Yo quiero contarles que estamos siendo discriminadas. Ahora nos dejan subir a la combi, pero porque est\u00e1n los medios. Pedimos que los sindicatos se pronuncien. Nos queremos organizar, formar una agrupaci\u00f3n para defender nuestros derechos. Que estos chetos que nos maltratan sepan que no estamos desamparadas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Flora empez\u00f3 titubeando, pero en un momento se encendi\u00f3. Enseguida vinieron los aplausos y los cantos: \u201cUnidad de las trabajadoras, al que no le gusta, se joda\u201d. Estaba hablando frente a 500 personas en una asamblea feminista de Ni Una Menos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A pocas semanas del corte en Nordelta, la Justicia de Mar del Plata dej\u00f3 libres a los acusados del femicidio de Luc\u00eda P\u00e9rez, una chica de 16 a\u00f1os violada y asesinada en octubre de 2016. En ese momento, la brutalidad del crimen y el tratamiento medi\u00e1tico \u2014que acus\u00f3 a Luc\u00eda de promiscua\u2014 hicieron que el feminismo se volcara a las calles. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, una nueva asamblea preparaba un paro de urgencia para repudiar el fallo judicial. Entre las asistentes estaban Flora y Silvia. Las invitaron a tomar la palabra. Se pararon junto a Marta Montero, la madre de Luc\u00eda, y se presentaron como \u201clas chicas de Nordelta\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Donde trabajamos est\u00e1 la gente m\u00e1s importante del pa\u00eds. Hay banqueros, ministros y jueces como estos que largaron a los asesinos. Hay actores y periodistas. Y ah\u00ed adentro estamos solas. Necesitamos su apoyo. Si saben que estamos ac\u00e1, nos echan. Y muchas est\u00e1n en negro \u2014dijo Silvia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Era la primera vez que tanto Silvia como Flora participaban en una asamblea del movimiento Ni Una Menos. Nunca hab\u00edan hablado frente a tantas personas. Salieron del barrio de Constituci\u00f3n mandando mensajes a sus compa\u00f1eras del grupo de Whatsapp. Silvia le pregunt\u00f3 a su compa\u00f1era: \u201c\u00bfSe notaba que estaba temblando?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En alg\u00fan momento de su vida, antes de limpiar casonas del suburbio bonaerense, antes de casarse y tener hijos, Silvia quiso ser abogada. La idea se le meti\u00f3 en la cabeza mientras atravesaba un juicio en la d\u00e9cada de 1990 y tuvo que enfrentarse a polic\u00edas, fiscales y m\u00e9dicos que, mientras la revisaban o interrogaban, la responsabilizaban por su abuso. A Silvia la viol\u00f3 su padre entre los cuatro y los 14 a\u00f1os. Era un oficial retirado de las Fuerzas Armadas que la amenazaba con matar a su madre o hermanos si dec\u00eda algo. Lo cont\u00f3 en la iglesia evang\u00e9lica a la que iba. No intervinieron. Tampoco lo hizo su madre, ni la dej\u00f3 terminar la escuela. Le dec\u00eda que si estudiaba iba a quedar embarazada. Un d\u00eda, se escap\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Tuve que volver esa noche. Despu\u00e9s pasaron mis 15, con fiesta y vals con mi pap\u00e1 y todo. Si vieras la foto: ni una sonrisa ni nada. Y despu\u00e9s, casada, lo peor de todo: mis hermanos me dijeron que mam\u00e1 y pap\u00e1 se hab\u00edan separado por mi culpa y que yo ten\u00eda que llevarme a mi padre a vivir conmigo. Mi ex acept\u00f3, a cambio de un terreno, y termin\u00e9 cambi\u00e1ndole los pa\u00f1ales a mi abusador. Yo hice muchos esfuerzos para no matarme.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Silvia sonr\u00ede mucho, pero su mirada dice otra cosa. Est\u00e1 sentada a la mesa en la cocina-comedor de la casa de Flora, en un barrio popular que queda a media hora de Nordelta. Entre mate y mate, atropella las palabras. Dice que ahora puede contar as\u00ed las cosas porque hablar la salv\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los abusos sexuales ocupan horas en la televisi\u00f3n y las redes, y es dif\u00edcil escaparle al tema. Dos d\u00edas antes de este encuentro en lo de Flora se hizo p\u00fablica la denuncia de la actriz Thelma Fardin contra el actor Juan Darth\u00e9s, a quien acusa de haberla violado cuando ella ten\u00eda 16 a\u00f1os y \u00e9l 45. Fue una bomba medi\u00e1tica. A Silvia, obviamente, esto le remueve todo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Ac\u00e1 lo ten\u00e9s a Juan Darth\u00e9s \u2014dice Flora, y abre una revista del country Nordelta en la que el actor aparece en una publicidad de p\u00e1gina entera.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Silvia larga una carcajada: Flora es picante. Y tiene la costumbre de guardar las revistas de Nordelta, donde tambi\u00e9n viv\u00eda Juan Darth\u00e9s con su familia, hasta que se escap\u00f3 a Brasil. La publicaci\u00f3n de distribuci\u00f3n gratuita en los barrios privados se llama Locally y se nutre de novedades vecinales, planes inmobiliarios, reportajes a las celebridades locales y noticias de la fundaci\u00f3n Nordelta, el ala caritativa del emprendimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Flora lee todo lo que le pasa por las manos. Y escribe. Ten\u00eda cuadernos enteros con an\u00e9cdotas de su experiencia en el trabajo dom\u00e9stico, pero se arruinaron cuando se inund\u00f3 su casa. Desde que existe Nordelta, los barrios aleda\u00f1os al Miami argentino se inundan cada vez que llueve mucho; los humedales sobre los que est\u00e1 construido el emprendimiento antes absorb\u00edan el remanente de agua.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El grupo de Whatsapp de las chicas de Nordelta se fue convirtiendo en un espacio de recopilaci\u00f3n de testimonios y de denuncias internas, y para hacer catarsis. Silvia no deja de estremecerse con las historias. Ella se considera una privilegiada. Est\u00e1 en blanco y gana 13.000 pesos por trabajar seis d\u00edas a la semana, ocho horas. En los \u00faltimos a\u00f1os pudo terminar el secundario en un nocturno. Dice que no es por ella que quiere organizarse para reclamar. Es por las dem\u00e1s, las que est\u00e1n en negro, ganando miserias, en condiciones casi de esclavitud.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Nuestro sueldo muchas veces es menos de lo que las familias gastan en un pedido semanal de supermercado. Ves los tickets, porque los dejan ah\u00ed, arriba de la mesada. Los sindicatos no est\u00e1n para nosotras.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Yo aprend\u00ed a no reaccionar, porque si no, directamente te echan. Piensan que somos unas analfabetas. Para las que vienen de afuera es peor. Una chica paraguaya le pidi\u00f3 un colch\u00f3n a su patrona, porque casi dorm\u00eda en el piso, y la se\u00f1ora agarr\u00f3 unos almohadones viejos, los rompi\u00f3 y le hizo un colch\u00f3n. \u00a1Le arm\u00f3 una cucha! \u2014dice Flora.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Flora tuvo que ver varias veces c\u00f3mo tiraban comida delante de ella antes de ofrec\u00e9rsela. O escuchar que le dijeran que tomara agua de la canilla porque \u201cla soda es para los chicos\u201d, o que le pusieran c\u00e1maras para vigilarla. El anecdotario es largu\u00edsimo y la necesidad de trabajar, urgente y constante. Entonces s\u00ed, se aceptan condiciones que no deber\u00edan.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"7202\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=7202\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/argentina114-ii.jpg?fit=750%2C500&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"750,500\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Argentina114 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/argentina114-ii.jpg?fit=656%2C437&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-7202 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/argentina114-ii.jpg?resize=656%2C437&#038;ssl=1\" alt=\"Argentina114 II\" width=\"656\" height=\"437\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014En el fondo, el problema tambi\u00e9n es de ellos. Muchos fueron a Nordelta para escapar de gente como nosotros. De los pobres, de los negros, como dicen ellos. Pero nos necesitan. Necesitan que limpiemos sus casas, cuidemos a sus hijos, mantengamos sus jardines y piletas. No s\u00e9 si son todos iguales. Debe haber gente bien. Pero no son la mayor\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Flora habla de conciencia de clase. Una de las primeras lecturas que le abrieron la cabeza fue El origen de la familia, propiedad y el Estado, de Friedrich Engels. Le pasaron el libro en un grupo feminista de izquierda que la ayud\u00f3 a cortar con el c\u00edrculo de violencia de su familia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Yo quer\u00eda estudiar, avanzar, porque s\u00f3lo termin\u00e9 la primaria. Y los maridos no quieren saber nada de eso. Sent\u00eda que yo ten\u00eda la culpa de separarme y estuve depresiva, pas\u00e9 por iglesias evangelistas, por todo. No quer\u00eda terminar como mi madre, que me dec\u00eda: \u201cCuando tus hijos sean grandes tu marido no te va a pegar m\u00e1s\u201d. Mi hija m\u00e1s chica ya sabe defenderse.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Nos inculcan lo que tiene que ser una familia, y nosotras para cumplir con ese mandato hacemos cualquier cosa. No sab\u00e9s lo que fue en mi iglesia evang\u00e9lica cuando me separ\u00e9. Hasta mis hijos me dec\u00edan que era una pecadora. Yo sigo yendo a la iglesia, porque la fe no la perd\u00e9s, pero encar\u00e1s las cosas de otra manera \u2014agrega Silvia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Ahora hay que convencerla del aborto legal \u2014dice Flora con suavidad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Eso me cuesta. Yo estuve con los pa\u00f1uelos celestes en el Congreso el d\u00eda de la vigilia. A veces pienso qu\u00e9 hubiera pasado si quedaba embarazada de mi pap\u00e1. Yo respeto mucho la vida. Hice mucho esfuerzo para seguir viva.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A pesar de las diferencias de or\u00edgenes, recorridos y hasta simpat\u00edas partidarias (Flora vota a la izquierda desde 2001; Silvia vot\u00f3 a Mauricio Macri porque quer\u00eda un cambio, aunque se arrepiente), ambas est\u00e1n convencidas de que la organizaci\u00f3n colectiva es la \u00fanica manera de hacerles frente a las injusticias que viven las empleadas dom\u00e9sticas en Nordelta. Antes del corte de calle de noviembre no se conoc\u00edan. Esta ma\u00f1ana de s\u00e1bado bostezan porque la noche anterior, despu\u00e9s de trabajar en el d\u00eda m\u00e1s arduo de la semana \u2014\u201chay que dejar todo listo para el fin de semana, limpiar los quinchos, las piletas, todo\u201d\u2014, se reunieron con otras compa\u00f1eras a pintar una bandera que reflejara su lucha. Muestran la foto, orgullosas. La bandera es blanca y dice, en letras violetas y rojas: \u201cTrabajadoras de Nordelta en contra de la discriminaci\u00f3n y precarizaci\u00f3n\u201d. Dibujado hay un pu\u00f1o en alto. \u201cEl pu\u00f1ito feminista\u201d, aclara Flora.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Tras las denuncias de discriminaci\u00f3n, los residentes de Nordelta y la empresa Mary Go salieron a negar todo de plano. Desacreditaron la palabra de las empleadas, endilg\u00e1ndoles oscuros intereses pol\u00edticos. Hablaban de que eran instrumentos de una trama entre los desarrolladores inmobiliarios y el municipio, que quieren hacer ingresar el transporte p\u00fablico por cuestiones de r\u00e9dito econ\u00f3mico.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Roxana L\u00f3pez fue jefa de bloque por el partido Unidad Ciudadana en el Concejo Deliberante y ahora trabaja en el municipio. Conoce bien el territorio y todos los da\u00f1os que caus\u00f3 el emprendimiento Nordelta a los barrios vecinos. Cuenta que la denuncia por discriminaci\u00f3n en el transporte lleg\u00f3 al Concejo en agosto de 2018, pero que todo se agiliz\u00f3 tras el corte y la mediatizaci\u00f3n de la protesta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Ellas tienen mucho miedo, vienen recibiendo estos abusos desde siempre. Fue importante que saliera el proyecto para dejar entrar al transporte p\u00fablico, aunque sea s\u00f3lo en dos franjas horarias. Muchos propietarios \u201cinvitaron\u201d a concejales a que no lo votaran. Ojal\u00e1 esto mejore las condiciones. Igual est\u00e1 el tema del trabajo en negro y los malos tratos, que en Nordelta es terrible. Si no hay voluntad del Ministerio de Trabajo va a ser dif\u00edcil que eso cambie.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En medio de las acusaciones cruzadas apareci\u00f3 en el debate p\u00fablico un testigo inesperado \u2014y calificado\u2014, que vino a respaldar la palabra de las chicas de Nordelta. Ricardo Greene es un soci\u00f3logo chileno que pas\u00f3 m\u00e1s de diez a\u00f1os investigando las particularidades del trabajo dom\u00e9stico en las l\u00f3gicas de esta ciudad-pueblo y dedica un cap\u00edtulo de su tesis de doctorado al transporte que \u201centra y saca\u201d a los trabajadores. Para su investigaci\u00f3n, Greene entrevist\u00f3 a m\u00e1s de 100 empleadas dom\u00e9sticas, as\u00ed como a decenas de residentes de Nordelta; esper\u00f3 con ellas en la parada de Pacheco y viaj\u00f3 en las combis, donde escuch\u00f3 a propietarios pedirles a los choferes que no les pararan y quejarse de que ten\u00edan mal olor o de que hablaban mucho. Vio c\u00f3mo muchos pon\u00edan bolsos en asientos vac\u00edos para que ellas no se sentaran a su lado. Por eso, apenas ley\u00f3 en los medios lo que estaba pasando, abri\u00f3 un hilo en su cuenta de Twitter, donde cont\u00f3 que todo lo que denunciaban las empleadas era real. Lo que sigue son notas de su trabajo de campo, que comparti\u00f3 con Lento:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Ricardo: \u00bfQu\u00e9 pasa con la combi?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Marcos: Que hablan entre ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Constanza: La combi es mortal, porque est\u00e1n esperando media hora y se juntan seis empleadas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Silvia: Y ah\u00ed empiezan.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Constanza: Primero, son mujeres, con lo cual ya tienen un alto porcentaje de habla. Entonces, hablan todo [r\u00ede].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Silvia: No, y aparte, es verdad\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Constanza: No, que es mortal porque la combi produce un tiempo de ocio.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Silvia: \u00a1Mi esclavo no est\u00e1 trabajando! [R\u00ede].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Marcos: \u00a1Se est\u00e1 trasladando! [R\u00ede]. \u00a1Se lleva la plancha!<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Tom\u00e1s: \u00a1El esclavo tiene tiempo ocioso! [R\u00eden].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Marcos: Tendr\u00eda que ir cosiendo botones y planchando\u2026 [R\u00ede muy fuerte].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Silvia: Disculpas para nosotros, esclavos\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Marcos: \u00a1Y hasta arman sindicatos!_<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Nordelta es un espacio de mucha vigilancia. Los countries buscan purificarse, controlar lo que entra. Confort, buena vida. Y las empleadas dom\u00e9sticas vienen del otro extremo, y no solamente vienen de esos lugares, sino que entran a sus casas y cuidan a sus hijos. Por eso me parece un contraste radical. El tema del racismo es permanente, aunque haya propietarios que las defiendan. En Latinoam\u00e9rica hay una tradici\u00f3n de diferenciar entre \u201cmis chicas\u201d y \u201clas otras chicas\u201d que viene desde la \u00e9poca de las haciendas. Porque, por ah\u00ed, si a mi empleada yo la voy a buscar a la parada, \u00bfqu\u00e9 me importa si el bus se atrasa dos horas para las dem\u00e1s? Y eso tiene que ver con una tercera cosa: ese discurso de falsa familiaridad y paternal, que es constitutivo del empleo dom\u00e9stico en Latinoam\u00e9rica, algo que no pasa en Hong Kong o en Inglaterra \u2014dice Greene a Lento desde Santiago de Chile.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El soci\u00f3logo sigui\u00f3 al detalle la explosi\u00f3n medi\u00e1tica de fin de a\u00f1o. No es la primera vez que hay un corte en la parada de Pacheco: \u00e9l ya vivi\u00f3 otros reclamos que quedaron en la nada. Se entusiasma con la organizaci\u00f3n de trabajadoras, pero no tiene grandes esperanzas: est\u00e1n muy solas.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Se estima que en Argentina hay un mill\u00f3n de mujeres que trabajan como empleadas dom\u00e9sticas, seg\u00fan datos oficiales. Desde 2013, gracias a una ley promulgada durante la presidencia de Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, est\u00e1n amparadas bajo el \u201cr\u00e9gimen especial de contrato de trabajo para el personal de casas particulares\u201d. Esto quiere decir que les corresponde vacaciones, aguinaldo, licencia de maternidad y seguridad social. El problema es que m\u00e1s del 70% a\u00fan no fueron regularizadas, por lo que est\u00e1n a la merced de sus empleadores.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Seg\u00fan la organizaci\u00f3n Econom\u00eda Feminista, las empleadas dom\u00e9sticas tienen el sueldo promedio m\u00e1s bajo de la econom\u00eda argentina y \u201cpocas expectativas de crecimiento profesional, atravesado por innumerables maltratos, abusos y una delimitaci\u00f3n poco precisa de sus tareas\u201d. La Uni\u00f3n Personal Auxiliar de Casas Particulares, sindicato encargado de velar por sus derechos, negoci\u00f3 el a\u00f1o pasado con el Ministerio de Trabajo un aumento de 13%, cuando en Argentina hubo una inflaci\u00f3n acumulada de 47,6% en 2018. Seg\u00fan publica esta organizaci\u00f3n en su p\u00e1gina web, el salario m\u00ednimo del sector a partir de marzo de este a\u00f1o es de 89,5 pesos la hora (2,2 d\u00f3lares), y 95,5 pesos (2,3 d\u00f3lares) en caso de trabajar con cama adentro. Estos montos descienden cuando se trata de situaciones irregulares.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Muchos empleadores dicen considerar a estas mujeres parte de la familia o regalarles cosas, y creen que as\u00ed queda saldado el tema de los derechos. Los lazos de intimidad que se tejen por compartir la vida cotidiana y el cuidado de los hijos, el afecto y las desigualdades complejizan un v\u00ednculo que ni siquiera puede nombrarse del todo; \u201cla chica que me ayuda\u201d, \u201cla se\u00f1ora que limpia\u201d o \u201cla mucama\u201d son algunos eufemismos inc\u00f3modos que borran la palabra \u201ctrabajadora\u201d y, por lo tanto, el contrato laboral entre dos partes que distan de tener las mismas herramientas para negociar: 80% de las empleadas dom\u00e9sticas s\u00f3lo complet\u00f3 sus estudios primarios.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Estas brechas y condiciones de explotaci\u00f3n se agudizan en contextos como los de los barrios cerrados, donde operan l\u00f3gicas de clase bien expl\u00edcitas. En el caso de Nordelta, que cuenta con un sistema de much\u00edsimo control, es dif\u00edcil que sus residentes no caigan en generalizaciones y exotismos al hablar; no obstante, hay marcas y gestos que se mantienen constantes a la hora de lidiar con el personal dom\u00e9stico. Es probable que mucho de lo que denuncian las empleadas de Nordelta \u2014discriminaci\u00f3n, racismo, explotaci\u00f3n laboral\u2014 tambi\u00e9n aparezca en hogares urbanos, pero lo que se da en la ciudad-pueblo de Tigre es un efecto acumulado, algo as\u00ed como una atomizaci\u00f3n o caja de resonancia, en un lugar que busca ser deliberadamente \u201cexclusivo\u201d, o sea excluyente. Pero el discurso de los comunicados y las declaraciones de los residentes es ambiguo:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cLos nordelte\u00f1os no discriminamos ni somos chetos. Buscamos proteger nuestra privacidad y seguridad. El derecho a la propiedad est\u00e1 contemplado en la Constituci\u00f3n Nacional y la inseguridad es una problem\u00e1tica cada vez m\u00e1s grave a nivel mundial. Por lo tanto, nuestra defensa consiste en pedir mayores controles y tener exclusividad en el uso de las tierras que mantenemos con nuestro dinero y que son del dominio privado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014\u00bfSe puede publicar eso en la nota? \u00bfHay tiempo? \u2014me pregunta Gabriel Sanders.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Intento agregarlo. Una consulta: \u00bfvos ten\u00e9s empleadas dom\u00e9sticas? \u00bfEn blanco?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Entiendo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Era eso nom\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Pero no menciones eso. Es parte de una intimidad que comparto con vos para tu contexto. No me interesa que se sepa en Uruguay. Conf\u00edo mucho en el trabajo de los periodistas y en su confidencialidad respecto de la fuente en ciertas noticias o de la preservaci\u00f3n de la intimidad. Tengo amigos periodistas.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Imelda se mir\u00f3 al espejo con el uniforme de mucama y se sinti\u00f3 Cenicienta. La espalda le quedaba grande, la pollera le colgaba por debajo de las rodillas. Ella, acostumbrada a usar un trajecito, tacos y maquillaje, ahora andaba como embolsada. Y enrejada. Los primeros tiempos en los que lleg\u00f3 a Buenos Aires desde Asunci\u00f3n fue derecho a trabajar como empleada dom\u00e9stica a una casa de Palermo. Era un puesto con cama, no ten\u00eda papeles y casi no la dejaban salir. Hab\u00eda dejado su trabajo de vendedora en una empresa, se hab\u00eda venido de apuro, con sus dos hijas chicas y su mam\u00e1, escapando de un marido violento que amenazaba con matarla. De esto hace 30 a\u00f1os. Hoy, aun con la residencia permanente, no logra que la pongan en blanco. Ni conseguir un mejor trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El corte de noviembre la despert\u00f3. Ella no estuvo ese d\u00eda, pero enseguida busc\u00f3 conectarse con las chicas. En diciembre film\u00f3 con su tel\u00e9fono c\u00f3mo la bajaban de una combi con la excusa de que ten\u00eda que tomar la siguiente. El video se hizo viral. A ella no se la ve, pero su voz lleg\u00f3 a canales de televisi\u00f3n, portales y radios. Imelda trabaja en uno de los barrios m\u00e1s clase media de Nordelta. All\u00ed hay apartamentos donde suelen vivir personas solteras o divorciadas que no quieren alejarse mucho de sus familias. Sus empleadores son una pareja de jubilados que alquilan, y eso ponen como excusa cuando ella pide un aumento. Va tres veces por semana; aunque la contrataron para limpiar, cocina y hace las veces de enfermera para la se\u00f1ora de la casa, que est\u00e1 postrada en una cama. Le cambia los pa\u00f1ales, la ayuda a ba\u00f1arse, les deja comida pronta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Para llegar hasta all\u00ed tiene que tomarse tres \u00f3mnibus. Tarda una hora y media desde que sale de su casa, una pieza de material que alquila y comparte con su hijo menor. Tuvo que insistir para que le pagaran el transporte. Cada vez que pide algo extra, como un aumento o tomarse d\u00edas libres, amenazan con echarla.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014En Nordelta te explotan. Tengo compa\u00f1eras que trabajan afuera y otras adentro, y siempre es peor Nordelta. En los barrios m\u00e1s ricachones como La Isla, Los Castores o El Golf pagan mejor. En esos vive gente como Mirtha Legrand, y jueces. Gente con poder. S\u00e9 que ah\u00ed trabajan bien, porque tienen varias empleadas. El otro d\u00eda en el grupo de Whatsapp contaron c\u00f3mo a una chica peruana la hacen desvestirse cada vez que se va para ver si se roba algo. La \u00faltima vez se fue llorando. No se anima a denunciar por miedo a que la echen. Tambi\u00e9n nos enteramos de que a otra se\u00f1ora de Per\u00fa con cama le pagan 4.000 pesos por mes por trabajar m\u00e1s de 12 horas. Esa se\u00f1ora no sabe leer ni escribir.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Imelda tiene ganas de hablar. Est\u00e1 teniendo d\u00edas duros en el trabajo y sale muy angustiada. La \u00faltima vez, el empleador le grit\u00f3 porque hizo el bizcochuelo con harina cuatro ceros y no con harina leudante. A pesar de la crisis, le gusta vivir en Argentina. Quiere al pa\u00eds desde su infancia, cuando de chica recib\u00eda la leche en polvo que mandaba a Paraguay Eva Per\u00f3n y distribu\u00eda el p\u00e1rroco de su pueblo. Evita, la que a los pobres les dec\u00eda \u201cmis grasitas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u2014Ac\u00e1 en Nordelta a nosotros nos dicen \u201clos negros\u201d. Somos la clase negra. Como en esa pel\u00edcula de empleadas en Estados Unidos que muestra que no las dejaban usar el mismo ba\u00f1o. Eso fue hace tiempo, y ac\u00e1 estamos igual ahora.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pasaron las fiestas. Pas\u00f3 el verano. Empezaron las sesiones en el Congreso. La pel\u00edcula mexicana Roma gan\u00f3 el \u00d3scar y los medios se llenaron de notas de an\u00e1lisis y cr\u00f3nicas sobre trabajo dom\u00e9stico y v\u00ednculos afectivos con disparidad de clases. Cada tanto sale una noticia en los medios sobre la pelea de los vecinos de Nordelta que buscan independizarse de los desarrolladores y de la asociaci\u00f3n vecinal. Quieren alambrar todo antes de que empiece a circular la l\u00ednea de transporte p\u00fablico dos veces por d\u00eda. Lo plantean como una batalla entre David y Goliat. Las chicas de Nordelta comparten esos links en su grupo de chat, que ha ido mutando con el paso de los meses. En enero decay\u00f3 al punto de que s\u00f3lo quedaban diez, pero en las \u00faltimas semanas volvi\u00f3 a tener m\u00e1s de 40. Muchas tienen miedo porque algunos propietarios hacen preguntas sobre el grupo. Est\u00e1n investigando. Quieren saber si sus empleadas forman parte de las insurrectas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El 8 de marzo las chicas de Nordelta armaron un volante y lo compartieron en el grupo de chat y en el de Facebook. A la movilizaci\u00f3n feminista s\u00f3lo fueron cuatro. Entre ellas Imelda y Flora, que marcharon junto a las trabajadoras despedidas de Coca-Cola. Imelda pudo estar porque finalmente renunci\u00f3 al trabajo donde le gritaban y la ten\u00edan en negro. La angustia super\u00f3 al miedo a quedarse en la calle en plena crisis econ\u00f3mica y social, cuando una de cada tres personas vive en condiciones de pobreza.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A Silvia se le enferm\u00f3 un hermano y por un tiempo se alej\u00f3 de las acciones.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Flora se qued\u00f3 sin su ingreso principal. La echaron sin mucha explicaci\u00f3n de la casa de los seis ba\u00f1os. Su empleadora le dijo: \u201cTrabaj\u00e1s bien, pero no nos entendemos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El 8 de marzo, al marchar con sus compa\u00f1eras, levant\u00f3 bien alta su bandera, pero se tap\u00f3 la cara con un pa\u00f1uelo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Nunca se sabe.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Algunos patrones ven televisi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan la organizaci\u00f3n Econom\u00eda Feminista, las empleadas dom\u00e9sticas tienen el sueldo promedio m\u00e1s bajo de la econom\u00eda argentina y \u201cpocas expectativas de crecimiento profesional, atravesado por innumerables maltratos, abusos y una delimitaci\u00f3n poco precisa de sus tareas\u201d&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":7201,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[14037],"tags":[17212,676683436,5518314,29924,7990032,2275688],"class_list":{"0":"post-7200","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-aside","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-mujeres","8":"tag-america-latina","9":"tag-apartheid-en-el-transporte","10":"tag-barrios-privados","11":"tag-countries","12":"tag-discrimancion","13":"tag-esclavos","14":"post_format-post-format-aside","16":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/argentina114-i.jpg?fit=1200%2C788&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-1S8","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7200","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7200"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7200\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7203,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7200\/revisions\/7203"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7201"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7200"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}