{"id":6761,"date":"2019-02-08T15:38:28","date_gmt":"2019-02-08T18:38:28","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=6761"},"modified":"2019-02-08T15:38:28","modified_gmt":"2019-02-08T18:38:28","slug":"cuba-venezuela-lo-que-no-debemos-olvidar-haroldo-villa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=6761","title":{"rendered":"Cuba\/Venezuela: lo que no debemos olvidar.   [Haroldo Villa]"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify;\"><strong>El acercamiento de Cuba y Venezuela pareci\u00f3 reconciliar pasado y futuro. El socialismo del siglo XXI ven\u00eda al rescate del XX para, adem\u00e1s, mejorarlo. Pero no fue as\u00ed y hoy, a veinte a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n bolivariana, Venezuela se encuentra en una crisis de su modelo de populismo petrolero crecientemente autoritario. Y Cuba transita su propia forma de restauraci\u00f3n capitalista. Pero Cuba y Venezuela comparten tambi\u00e9n una certeza: no hay para\u00edsos adonde regresar. Ni la Cuba pre-59 ni la Venezuela pre-Ch\u00e1vez eran la panacea que hoy algunos creen. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Haroldo Dilla *<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Nueva Sociedad, febrero 2019<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong><a href=\"http:\/\/nuso.org\/\">http:\/\/nuso.org\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Correspondencia de Prensa, 8-2-2019<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Si queremos, como pretende este art\u00edculo, mirar a Venezuela desde Cuba, y junto a Cuba, hay que retroceder hasta diciembre de 1994, cuando Hugo Ch\u00e1vez, reci\u00e9n liberado de la prisi\u00f3n a la que fue condenado por su conato golpista, lleg\u00f3 a La Habana y fue recibido por Fidel Castro con un ritual a la altura de una promesa heroica. Ch\u00e1vez, quien no rebasaba los 40 a\u00f1os, hizo un discurso antimperialista encendido que anunciaba al caudillo de masas en ciernes, pero a\u00fan arrastraba la verticalidad adusta de los cuarteles. Su visita a Cuba, dijo, estaba dirigida a la formaci\u00f3n de \u00abun proyecto revolucionario latinoamericano mutuamente alimentado\u00bb, lo que se conseguir\u00eda cuando \u00e9l accediera al poder por la v\u00eda electoral para abrir otro per\u00edodo republicano que dejara atr\u00e1s las muchas frustraciones acumuladas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por supuesto que esto no era el comienzo de las relaciones entre ambas sociedades. Desde que los comerciantes de La Guaira comenzaron a rellenar sus botes en La Habana en el siglo XVI, Venezuela y Cuba han estado compartiendo econom\u00eda, cultura y pol\u00edtica, en una relaci\u00f3n agitada de encuentros y desencuentros. Pero a partir de ese momento, y sobre todo de 1998 cuando Ch\u00e1vez logr\u00f3 una holgada victoria electoral sobre los escombros de la rep\u00fablica montada sobre el pacto de Punto Fijo, Cuba se hizo imprescindible en el an\u00e1lisis del paisaje venezolano. En ocasiones para denostar sus asesores militares y de seguridad o para ensalzar sus profesionales de la salud.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Para los cubanos comunes, Venezuela dej\u00f3 de ser buena m\u00fasica salsa, para devenir una suerte de reverdecimiento revolucionario en momentos en que la revoluci\u00f3n propia hab\u00eda perdido todo sex appeal y en que la persistente mediocridad econ\u00f3mica demandaba a gritos otro apoyo financiero solvente. La relaci\u00f3n fue tan cercana que algunos l\u00edderes chavistas -convirtiendo, como dec\u00eda Umberto Eco, el exceso de virtud en desenfreno del pecado- hablaron de una federaci\u00f3n pol\u00edtica que los dirigentes cubanos se ocuparon de desechar, como recordando precavidamente que una cosa era andar juntos y otra pernoctar revueltos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Es por estas razones que para hablar de Cuba, hay que hablar de Venezuela y viceversa. No hacerlo es una omisi\u00f3n imperdonable. Pero hacerlo sencillamente puede conducir a ilusiones, usuales en el escenario cubano, sobre todo si el tema cae en el campo de las pasiones pol\u00edticas. Cuando, desde Cuba, se homologan las experiencias de ambas sociedades, se tiende a ver a Venezuela a veces como pasado, y otras veces como futuro. En el primer sentido, dir\u00edan los partidarios de la teleolog\u00eda castrista, Venezuela atraviesa ahora un momento de clivaje y ruptura conducente a la consolidaci\u00f3n de un r\u00e9gimen pol\u00edtico revolucionario, tal y como Cuba lo vivi\u00f3 en los lejanos a\u00f1os 60. En el segundo sentido, dir\u00edan los siempre inflamados opositores, Venezuela muestra un camino de insurgencia c\u00edvica que Cuba no tardar\u00e1 en remontar para conseguir la restauraci\u00f3n de un orden democr\u00e1tico-liberal.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Dos crasos errores, pues, aunque los discursos oficiales se encargaron de acercar ambas experiencias todo lo posible, y remitirlas en conjunto a un solo contexto hist\u00f3rico, habr\u00eda que reconocer que junto a similitudes visibles tambi\u00e9n han existido diferencias que definen la naturaleza y el itinerario de sus procesos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Cuba vivi\u00f3 una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n social \u2013que finaliz\u00f3 b\u00e1sicamente a mediados de los a\u00f1os 60\u2013 y dio lugar a un largo per\u00edodo post-revolucionario que ha atravesado diferentes fases. Al erigirse sobre los escombros de una dictadura militar (aunque tambi\u00e9n de una rep\u00fablica devaluada por la corrupci\u00f3n y la inequidad) pudo maniobrar exitosamente en funci\u00f3n de un sistema pol\u00edtico totalitario que reprimi\u00f3 y export\u00f3 la disidencia con el invaluable apoyo de la injerencia imperialista estadounidense.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Al mismo tiempo, el sistema cubano consigui\u00f3 articular un sistema eficaz de provisi\u00f3n de servicios sociales, organizador del consumo personal regimentado y que promovi\u00f3 la movilidad social de amplios sectores populares. La existencia de este sistema es clave para entender la capacidad del Estado cubano para sortear las mayores crisis, como ocurri\u00f3 entre 1990 y 1994, cuando la econom\u00eda se redujo en un 50%. El sistema de provisiones pudo seguir funcionando a\u00fan en los peores momentos y sembrar la idea legitimadora de una revoluci\u00f3n-que-no-abandona-a-su-pueblo. Todo ello condiment\u00f3 el control pol\u00edtico con fuertes dosis de consenso que a\u00fan hoy manifiestan franjas importantes de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El chavismo, en cambio, no fue una revoluci\u00f3n \u2013no cambi\u00f3 la estructura de propiedad y poderes sociales, ni destruy\u00f3 al viejo sistema pol\u00edtico\u2013 sino una briosa (y estridente) experiencia populista de izquierda llamada a convivir con la burgues\u00eda y la propiedad privada capitalista. Y cuando afect\u00f3 a unos u otros con medidas radicales, ello fue m\u00e1s el resultado de fugas hacia adelante que de planeamientos para el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Su din\u00e1mica dependi\u00f3 siempre de los precios del petr\u00f3leo, como casi todo en Venezuela desde hace 60 a\u00f1os, donde discursivamente tanto la democracia como el socialismo han aparecido asociados a la bondad petrolera. Aunque el sistema fue evolucionando hacia formas pol\u00edticas autoritarias y caudillistas, nunca elimin\u00f3 la oposici\u00f3n organizada, ni consigui\u00f3 el ensamblaje monoc\u00e9ntrico cubano. Sus programas sociales \u2013que tuvieron un efecto positivo en la eliminaci\u00f3n de la pobreza y la inclusi\u00f3n social entre 2003 y 2012\u2013 se organizaron en \u00abmisiones\u00bb de manera voluntarista y asist\u00e9mica, directamente subordinados al caudillo. Y el apoyo econ\u00f3mico a gobiernos y movimientos afines en aras de una revoluci\u00f3n continental bolivariana no produjo tal revoluci\u00f3n, pero alter\u00f3 la geopol\u00edtica regional y erosion\u00f3 dram\u00e1ticamente los recursos nacionales.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"6763\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=6763\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/cuba82-ii.jpg?fit=600%2C320&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"600,320\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Cuba82 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/cuba82-ii.jpg?fit=600%2C320&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-6763 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/cuba82-ii.jpg?resize=533%2C284&#038;ssl=1\" alt=\"Cuba82 II\" width=\"533\" height=\"284\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En la misma medida en que tanto el chavismo como el castrismo se originan desde la disrupci\u00f3n pol\u00edtica, y prometen un nuevo ordenamiento que denominan socialista, ambos funcionan mediante la sobredeterminaci\u00f3n de la pol\u00edtica. Pero mientras el castrismo garantiza su sobrevivencia navegando sobre ella, el chavismo se deshace en jirones, sencillamente porque el r\u00e9gimen cubano aprendi\u00f3 a usar la pol\u00edtica como recurso econ\u00f3mico, mientras que el venezolano hizo lo opuesto. Si los dirigentes cubanos cultivaron una particular habilidad para hurgar en los monederos ajenos, los venezolanos convirtieron a su pa\u00eds en uno particularmente pr\u00f3digo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Desde el siglo XVI la sociedad cubana aprendi\u00f3 a convertir la pol\u00edtica en mercanc\u00eda, y no creo que exista, a excepci\u00f3n de Puerto Rico, otra sociedad que haya disfrutado de cuotas mayores de subsidios a lo largo de su historia. Y la nueva elite postrevolucionaria se apropi\u00f3 exitosamente del legado al mismo tiempo que combinaba de manera equilibrada acumulaci\u00f3n y gobernabilidad. En consecuencia, nunca tuvo una \u00e9poca econ\u00f3mica dorada, pero pudo evadir el desastre.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El chavismo s\u00ed tuvo su \u00e9poca dorada. Fue cuando, con el petr\u00f3leo a m\u00e1s de 110 d\u00f3lares el barril, organizaba elecciones libres con 75% de participaci\u00f3n y m\u00e1s del 60% de votos favorables, reduc\u00eda la pobreza significativamente e interfer\u00eda en toda la pol\u00edtica continental. Aunque Hugo Ch\u00e1vez, con esa elocuencia tan propia de los caudillos populistas, jur\u00f3 en una ocasi\u00f3n que ni siquiera con \u00abel petr\u00f3leo a cero\u00bb se detendr\u00edan sus programas revolucionarios, no hubo que esperar a tanto: el sistema se hizo a\u00f1icos cuando baj\u00f3 a menos de 60 d\u00f3lares el barril.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La dulce convivencia del Estado corrupto con el mercado especulador se convirti\u00f3 en una mezcla letal para los venezolanos medios. Actualmente, la econom\u00eda venezolana no es capaz ni siquiera de beneficiarse de los precios ascendentes del petr\u00f3leo. Esa cualidad populista que pretende resolver las crisis agreg\u00e1ndole m\u00e1s crisis ubic\u00f3 al pa\u00eds en el umbral de la hecatombe.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Cualesquiera que sean los resultados en sus detalles, tanto Cuba como Venezuela parecen haber llegado al final de un itinerario.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Nada indica una ruptura en Cuba. La isla sigue ofreciendo \u2013aunque cada vez de manera m\u00e1s deficitaria\u2013 una vida segura aunque mediocre en un sistema pol\u00edtico severamente controlado y una oferta cre\u00edble de mejor\u00eda en otras latitudes. La oposici\u00f3n \u2013no importa ahora sus quilates morales y pol\u00edticos\u2013 es d\u00e9bil y poco influyente. La clase pol\u00edtica post-revolucionaria experimenta un proceso de recambio que implicar\u00e1 a una nueva generaci\u00f3n pol\u00edtica dirigiendo la restauraci\u00f3n capitalista (y su propia metamorfosis burguesa) y re-articulando los pactos que le hacen posible, tanto internos como externos. Todo indica, en cambio, una ruptura en Venezuela que debe poner fin a un gobierno indigno y obsceno. Ello podr\u00e1 ocurrir de muchas maneras \u2013unas pol\u00edtica y humanamente m\u00e1s lamentables que otras\u2013 pero no parece que el nivel de polarizaci\u00f3n actual pueda resolverse en una mesa con los mismos actores.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero, saltando las coyunturas, lo que puede resultar verdaderamente importante es que ambas sociedades y sus elites emergentes entiendan que no hay para\u00edsos a donde regresar. Cuba no era \u2013como imaginan los emigrados cuando desempolvan fotos amarillas\u2013 un lugar a envidiar por su pulcritud, desarrollo y libertad. Cuba era una rep\u00fablica siempre frustrada, con niveles angustiantes de corrupci\u00f3n, desigualdad y exclusi\u00f3n sociales y una permanente injerencia estadounidense. Tampoco Venezuela lo era, cuando a pesar de su riqueza petrolera y de la opulencia de su clase media, conviv\u00eda con niveles altos de pobreza y desigualdad, una corrupci\u00f3n alarmante y una erosi\u00f3n pol\u00edtica que se expres\u00f3 con fuerzas en los a\u00f1os 90.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Las masas populares que apoyaron a la revoluci\u00f3n cubana en 1959 y al desaf\u00edo chavista en 1998 no eran sujetos desorientados y carentes de discernimiento. Eran personas, eso s\u00ed, que buscaban la esperanza \u2013como anotaba Bertolt Brecht\u2013 en callejones sin salida. Y lo hicieron rompiendo lo que fuese necesario para acceder a la dignidad. Ello podr\u00eda seguir sucediendo si no entendi\u00e9ramos que, como anotaba Ernesto Laclau, el capitalismo neoliberal puede ser un enemigo peor de la democracia que el populismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">* Soci\u00f3logo e historiador cubano, profesor de la Universidad Arturo Prat y la Universidad Cat\u00f3lica en Chile.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El chavismo, en cambio, no fue una revoluci\u00f3n \u2013no cambi\u00f3 la estructura de propiedad y poderes sociales, ni destruy\u00f3 al viejo sistema pol\u00edtico\u2013 sino una briosa (y estridente) experiencia populista de izquierda llamada a convivir con la burgues\u00eda y la propiedad privada capitalista. 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