{"id":6270,"date":"2018-12-03T15:09:48","date_gmt":"2018-12-03T18:09:48","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=6270"},"modified":"2018-12-04T07:16:37","modified_gmt":"2018-12-04T10:16:37","slug":"cultura-bertolucci-el-ultimo-maestro-eduardo-gruner-paula-vazquez-prieto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=6270","title":{"rendered":"Cultura &#8211; Bertolucci, el \u00faltimo maestro.  Eduardo Gr\u00fcner &#8211; Paula V\u00e1zquez Prieto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Eduardo Gr\u00fcner<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Ideas de Izquierda, 2-12-2018<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong><a href=\"http:\/\/www.laizquierdadiario.com\/\">http:\/\/www.laizquierdadiario.com<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Correspondencia de Prensa, 3-12-2018<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La formulaci\u00f3n del t\u00edtulo \u2013referida a la reciente muerte de Bernardo Bertolucci\u2013 es desde luego completamente subjetiva, relativa, arbitraria y a\u00fan caprichosa. Seguramente deben quedar vivos\/as, o deben estar surgiendo ahora mismo, cineastas tan trascendentes como \u00e9l (me vienen a la cabeza, entre los \u201ccl\u00e1sicos\u201d, Godard, Sokhurov o Agn\u00e8s Varda), que los c\u00e1lculos monetarios de la industria cultural y sus sistemas oficiales de distribuci\u00f3n solo nos permiten ver en festivales o circuitos m\u00e1s o menos clandestinos, arrinconados por los \u201ctanques\u201d \u2013valga la expresi\u00f3n\u2013 hollywoodenses. Pero de los que son accesibles al p\u00fablico \u201cnormal\u201d (que de todos modos para el caso de Bertolucci nunca fue exactamente masivo) no se me ocurren muchos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En fin, digamos, para atemperar un poco el arbitrio, que es uno de los \u00faltimos de los grandes maestros del cine: quiero decir, de una era pre-digital, pre-redes sociales, pre-netflix y etc\u00e9tera, en el que se hac\u00eda cola en Lorraines y Lorcas esperando el \u00faltimo Godard (o ponga el lector el nombre de su preferencia) como se esperaba el \u00faltimo ensayo de Sartre o la \u00faltima novela de Cort\u00e1zar. Cuando algo as\u00ed como la mitad de los films que se estrenaban en Buenos Aires eran de Bergman, Fellini, Kurosawa, Wajda, Resnais o Pasolini, y el cine formaba parte de la \u201calta\u201d cultura \u2013que no necesariamente significa cultura elitista\u2013 al mismo t\u00edtulo que la literatura, la filosof\u00eda o la m\u00fasica \u201cseria\u201d, y est\u00e1bamos dispuestos a pensar cr\u00edticamente a partir de \u00e9l: a verlo \u201cinc\u00f3modamente\u201d en sillas duras, pero sin ruido de pochoclos, ensordecedores dolbys ni asientos repantigables convocando a la siesta. Y quien quiera ver en las l\u00edneas anteriores alguna lacrim\u00f3gena nostalgia por \u201caltri tempi\u201d, estar\u00e1 en todo su derecho de equivocarse confundiendo la perogrullada de que no es verdad que todo tiempo pasado fue mejor, con la igualmente fuerte evidencia de que algunos tiempos pasados s\u00ed lo fueron. Porque en efecto la historia no se acab\u00f3, y no todo cambio es bueno solo porque sea distinto, como ya deber\u00edan saberlo tantos que apostaron a cambios abstractos sin detenerse a observar las particularidades concretas. Pero ese es otro tema, sin dejar de ser el mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Como sea, Bertolucci fue (es: gracias al buen cambio del dvd podemos hablar en presente) alguien que pens\u00f3 el mundo con el cine. No necesit\u00f3 de la poligraf\u00eda desbordada de su torturado amigo Pasolini (que adem\u00e1s de gran cine hizo gran poes\u00eda, narrativa, teatro, ensayo te\u00f3rico, periodismo pol\u00edtico, y qui\u00e9n sabe qu\u00e9 m\u00e1s): le bastaron las im\u00e1genes en movimiento y una sensibilidad agud\u00edsima para las grandes heridas de la realidad, que no pretend\u00eda suturar ni aliviar; al contrario, hurg\u00f3 en ellas sin piedad pero al mismo tiempo haciendo \u2013eso aprendi\u00f3 de PPP\u2013 \u201ccine de poes\u00eda\u201d (algo que es estrictamente lo contrario del llamado \u201ccine po\u00e9tico\u201d, siempre tan consolador). Ignoro si hab\u00eda le\u00eddo a Walter Benjamin, pero no tiene importancia: cumpli\u00f3 a rajatablas, con envidiable consecuencia, aquel programa de la \u201cpolitizaci\u00f3n del arte\u201d que el pensador alem\u00e1n opon\u00eda a la \u201cestetizaci\u00f3n de la pol\u00edtica\u201d, t\u00edpicamente fascista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">No es que sus temas fueran siempre expl\u00edcitamente pol\u00edticos (a veces s\u00ed, claro: all\u00ed est\u00e1n, politizados hasta la m\u00e9dula, Antes de la revoluci\u00f3n, El conformista, Los so\u00f1adores, y por supuesto la monumental Novecento). Sino que, siempre siguiendo el programa benjaminiano, milit\u00f3 f\u00e9rreamente contra la trivializaci\u00f3n estetizante de \u201cla experiencia hist\u00f3rica de los sujetos\u201d y a favor de devolverle a esos sujetos, en la pantalla, todo el proceso de su sufrimiento humano. Si lo personal es pol\u00edtico, como reza la consigna feminista, \u00daltimo tango en Par\u00eds, La luna, Cautivos del amor o El cielo protector (para mi gusto su obra maestra entre obras maestras) deber\u00edan figurar en una lista de los textos m\u00e1s pol\u00edticos de la historia del cine. Los de una pol\u00edtica sin recetas, pero asimismo sin concesiones, a veces pesimista hasta la oscuridad como corresponde al mundo de hoy, pero donde la negrura no oculta del todo alg\u00fan atisbo de un \u201cprincipio esperanza\u201d que permita continuar deseando.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cSin recetas\u201d, aclaro, no quiere decir sin posici\u00f3n tomada. En verdad, si alguien redujera algunos de los films de Bertolucci a la an\u00e9cdota argumental (algo que por descontado jam\u00e1s se debe hacer), podr\u00eda entenderlos como direct\u00edsimos panfletos: Novecento es un perfecto panfleto marxista sobre la lucha de clases en la Europa del siglo XX (en una escena memorable, el partigiano campesino Depardieu, cuando se produce la ca\u00edda del fascismo, le dice al intelectual burgu\u00e9s De Niro: Il padrone \u00e9 morto; poco despu\u00e9s, cuando el PCI, traicionando la posibilidad cierta de tomar el poder, ordena a los partigiani que le entreguen las armas al nuevo gobierno, De Niro le responde: No, il padrone \u00e9 vivo); El conformista es un panfleto sobre el fascismo (all\u00ed lo tenemos a Trintignant diciendo, con otra frase memorable, que se hizo fascista porque quer\u00eda \u201cser como todos\u201d); La luna es un panfleto casi esquem\u00e1ticamente freudiano (tercera frase memorable: Jill Clayburgh, la riqu\u00edsima cantante de \u00f3pera que vive, efectivamente \u201cen la luna\u201d de su arte purificado y no puede entender por qu\u00e9 su hijo adolescente se droga, al enterarse del precio de la hero\u00edna exclama: \u201cPero, \u00a1es m\u00e1s cara que el caviar, los diamantes o las trufas!\u201d), y as\u00ed. Digo, con m\u00f3dica provocaci\u00f3n, \u201cpanfleto\u201d, para ensayar una vindicaci\u00f3n de ese g\u00e9nero habitualmente menospreciado y menospreciable\u2026 depende de qui\u00e9n lo practique. El Manifiesto Comunista de Marx y Engels es un panfleto, como lo son Octubre de Eisenstein o el Guernica de Picasso. Claro que, en manos de tales genios, la paradoja es que lo que m\u00e1s vale de esos \u201ctextos\u201d es lo que excede su car\u00e1cter \u201cpanfletario\u201d \u2026 y que, por ese mismo exceso, por ese plus est\u00e9tico o literario, hace al panfleto especialmente eficaz.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Y no es, tampoco, entonces, que falte en Bertolucci la dimensi\u00f3n est\u00e9tica en sentido lato. Al contrario, ha producido (mayormente con la ayuda insustituible de otro maestro, el fot\u00f3grafo Vittorio Storaro) im\u00e1genes de una belleza por momentos deslumbrante, en otros angustiante, pero nunca gratuita ni malentendida como un valor en s\u00ed mismo. As\u00ed como la sexualidad \u2013incluso la m\u00e1s desgarrada, o la incestuosa\u2013 nunca fue para Bertolucci el recurso obvio para la transgresi\u00f3n facilonga o el esc\u00e1ndalo para \u00e9pater le burgeois, sino la de los cuerpos materiales \u201cdesublimados\u201d y jugados al extremo en un mundo hostil, tampoco la imagen fue la distracci\u00f3n decorativa o tranquilizante tan frecuente en lo que los franceses llaman cinema de calit\u00e9: \u00e9l entend\u00eda lo \u201cest\u00e9tico\u201d a la manera de los tr\u00e1gicos griegos, como una demanda a todos los sentidos corporales sumergidos en una realidad tanto sensual y material como ideol\u00f3gica o conceptual, en la b\u00fasqueda desesperada de reconciliar esos cuerpos y esas subjetividades con un mundo fracturado por conflictos que no tienen soluci\u00f3n posible a la vista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Su imagen es a veces necesaria como refuerzo, a veces conflictiva como relaci\u00f3n dial\u00e9ctica con la palabra. Era, en ese sentido, un animal de puro cine, aunque atento a la mejor literatura. Muchas veces, como tantos otros cineastas, se mont\u00f3 sobre textos literarios: sobre Borges (La estrategia de la ara\u00f1a), sobre Alberto Moravia (El conformista), sobre Paul Bowles (El cielo protector), sobre Niccol\u00f2 Ammaniti (T\u00fa y yo); pero, lejos de cometer con ellos la tonter\u00eda redundante (y adem\u00e1s imposible) de la \u201cadaptaci\u00f3n\u201d o la \u201cilustraci\u00f3n\u201d literal, produjo con ellos verdaderas trasposiciones: es decir, interpretaciones cr\u00edticas que entresacaban de esos textos sentidos ocultos o inconscientes, para \u201cponer en el mundo algo que no estaba\u201d, como c\u00e9lebremente respondi\u00f3 Faulkner a la pregunta de por qu\u00e9 escribir. Sab\u00eda perfectamente \u2013supongo que lo hab\u00eda aprendido de la sofisticada semi\u00f3tica visual de Pasolini\u2013 que el de la literatura y el del cine son dos lenguajes radicalmente inconmensurables, incomparables, incomunicables (de all\u00ed la estupidez de la pregunta por si es mejor la novela o la pel\u00edcula, que es como preguntar si es mejor un asado a la parrilla o un helado de chocolate): es insensato imaginar que puede hacerse una traslaci\u00f3n \u201cliteral\u201d, como dec\u00edamos, desde un sistema semi\u00f3tico \u201cpuro\u201d como el de la literatura \u2013que trabaja solamente con palabras\u2013 a otro sistema constitutivamente \u201cimpuro\u201d \u2013donde puede haber palabras, pero sobre todo im\u00e1genes en movimiento, m\u00fasica, sonidos, etc\u00e9tera\u2013. Ya a fines de la d\u00e9cada del 60 un semi\u00f3logo del cine tan caracterizado como Christian Metz hab\u00eda renunciado a la empresa absurda de encontrar estructuras equivalentes precisas entre los dos lenguajes (\u00bfqu\u00e9 es en el cine una \u201cfrase\u201d, o un adjetivo, o una sin\u00e9cdoque, y dem\u00e1s?). A ello le agrega Pasolini que, mientras la literatura se hace solo con signos \u2013su materia prima es desde el vamos una mediaci\u00f3n simb\u00f3lica\u2013, el cine se hace tambi\u00e9n con cosas tomadas directamente de la realidad: un \u00e1rbol proyectado en la pantalla es obviamente un signo (visual), pero al mismo tiempo sigue siendo un objeto material, singular y concreto, independiente de su funci\u00f3n simb\u00f3lica. Por eso, pensaba PPP, con el cine se puede hacer \u201cpoes\u00eda\u201d (aqu\u00ed retomaba la idea de los formalistas rusos, seg\u00fan la cual en la poes\u00eda la palabra se transforma en una cosa \u201cextra\u00f1a\u201d, nueva, m\u00e1s all\u00e1 de su valor sem\u00e1ntico normalizado por la lengua), pero no se puede hacer filosof\u00eda, que requiere una abstracci\u00f3n conceptual que la concretud de las im\u00e1genes f\u00edlmicas obstruyen permanentemente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Tambi\u00e9n sab\u00eda Bertolucci, pues, que leer bien un texto literario en posici\u00f3n de cineasta es poder hacer otra cosa con \u00e9l, no para guardarle \u201cfidelidad\u201d \u2013\u00a1qu\u00e9 aburrido!\u2013 sino para traicionarlo por puro amor. Esa \u201ctraici\u00f3n amorosa\u201d est\u00e1 necesariamente implicada en un cine como el de Bertolucci, que ciertamente busca \u201ctraicionar\u201d la realidad tal como se nos aparece ingenuamente ante los ojos, para mostrarla en toda su dimensi\u00f3n de cosa conflictiva, problem\u00e1tica, en guerra consigo misma.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\n<p style=\"text-align:justify;\">Bertolucci, en efecto, puso en el mundo muchas cosas que no estaban. Salvo por una fatalidad biol\u00f3gica \u2013era relativamente joven para estas \u00e9pocas\u2013, podr\u00eda haber seguido haci\u00e9ndolo. Eso significa que desde hace unos d\u00edas, posiblemente, el mundo sea un poco m\u00e1s pobre. El m\u00edo, con toda seguridad.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>&nbsp;***<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Adi\u00f3s a Bernardo Bertolucci: un recorrido por todas sus pel\u00edculas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Amor y rabia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Fue uno y a la vez varios directores de cine al mismo tiempo, escindido entre opciones siempre antag\u00f3nicas. Y, sin dudas, uno de los artistas m\u00e1s importantes de la segunda mitad del siglo XX. Nacido en Parma, Italia, en 1942, Bernardo Bertolucci se hab\u00eda iniciado como asistente de Pasolini, hasta que en 1970, con El conformista \u2013adaptaci\u00f3n de la novela de Alberto Moravia\u2013, dio un salto notable en su pa\u00eds. Todav\u00eda no hab\u00eda llegado el reconocimiento global a su cine, que comenzar\u00eda con \u00daltimo tango en Par\u00eds en 1972. Desde entonces, se convirti\u00f3 en un artista internacional, nada ajeno a las pol\u00e9micas entre arte, pol\u00edtica y sexualidad. En 1976, en Novecento, rindi\u00f3 homenaje a la cultura de izquierda pero con herramientas comerciales de superproducci\u00f3n, algo que no le pasar\u00eda desapercibido al propio Bertolucci. Pero no lo apart\u00f3 del camino de las majors, que coron\u00f3 con El \u00faltimo emperador en 1986. Bertolucci muri\u00f3 la semana pasada y Radar revisa su obra desde el comienzo precoz en los a\u00f1os \u201860 hasta la revisi\u00f3n de esos mismos a\u00f1os sesenta con Los so\u00f1adores, en un recorrido plagado de rabia, amor y sentido est\u00e9tico.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Paula V\u00e1zquez Prieto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Radar, 2-12-2018<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong><a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/\">https:\/\/www.pagina12.com.ar\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cEn Novecento intent\u00e9 representar una identidad precisa y concreta como la Emiliana, encerrada en l\u00edmites muy definidos, aprisionada por un horizonte de hileras de \u00e1lamos\u201d. En Novecento, Bernardo Bertolucci us\u00f3 el espacio y los colores de su infancia en la Emilia-Roma\u00f1a como nunca lo hab\u00eda hecho hasta entonces. Pero all\u00ed tambi\u00e9n elabor\u00f3 un fresco ca\u00f3tico y fascinante sobre la historia italiana del siglo XX, sus matanzas y claudicaciones, sus conquistas \u00e9picas y sus amargos fracasos. Bertolucci naci\u00f3 en 1941 en Parma, la milenaria capital de la Emilia, y volvi\u00f3 a ella en numerosas ocasiones. Para arrebat\u00e1rsela a la poes\u00eda de su padre, el gran Atilio Bertolucci, maestro de ensayistas y poetas; para convertirla en la Roma barriobajera de los ragazzi di vita de Pasolini, la nueva figura paterna que lo tom\u00f3 bajo su ala en Accattone; y luego para hacerla la Par\u00eds de Italia, te\u00f1ida de \u00f3pera y desilusi\u00f3n, de cinefilia y cultura godardiana. Pero en el fondo siempre fue suya, porque su despertar a la vida transcurri\u00f3 en Bachanelli, un pueblito situado a seis kil\u00f3metros de esa ciudad de luces blancas, en ese escenario rural que consagr\u00f3 como el verdadero coraz\u00f3n del comunismo campesino a partir de Novecento.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"6272\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=6272\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/bertolucci-ii.jpg?fit=300%2C423&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"300,423\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Bertolucci II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/bertolucci-ii.jpg?fit=300%2C423&amp;ssl=1\" width=\"300\" height=\"423\" class=\" size-full wp-image-6272 alignright\" alt=\"Bertolucci II\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/bertolucci-ii.jpg?resize=300%2C423&#038;ssl=1\"><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Con solo 16 a\u00f1os, el joven Bernardo film\u00f3 con la c\u00e1mara de 16 mm que le regal\u00f3 su padre la matanza de un cerdo en La morte del maiale. Esa imagen, dolorosamente subjetiva, se aparta del encierro inicial para convertirse en registro objetivo: el trabajo de los matarifes deja de ser ese impacto bestial sobre la mirada de un ni\u00f1o escondido en una zanja, para revelarse como el retrato de una forma de vida vigente, de un tiempo todav\u00eda vivo. El recorrido de la obra de Bertolucci a lo largo de los a\u00f1os 60 implica la apertura de esa mirada, el salir de la zanja, el saldar las cuentas con esa adolescencia de caprichos y traiciones, de dilemas intelectuales y gui\u00f1os cin\u00e9filos, para hacer de la conciencia de la Historia y de la muerte algo omnipresente. La salida de Italia y el regreso a ella, p\u00e9ndulo clave de los a\u00f1os 70, implic\u00f3 para Bertolucci no solo su consagraci\u00f3n internacional, el esc\u00e1ndalo y la provocaci\u00f3n, el lidiar con productores tiranos y distribuidores rapaces, sino tambi\u00e9n el asumir que ese lugar de hijo perdido iba a ser la entrada a su mundo, la representaci\u00f3n de su hombr\u00eda, la estela de su po\u00e9tica autoral.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201c\u00daltimo tango en Par\u00eds es mi primera pel\u00edcula rodada en \u2018presente\u2019, con una mirada contempor\u00e1nea\u201d, le contaba en 1982 a Enzo Ungari y Donald Ranvaud en una serie de entrevistas publicadas en el libro Bertolucci por Bertolucci. Y, de alguna manera, esa pel\u00edcula asum\u00eda el desaf\u00edo del tiempo, de condensarlo en esos tres d\u00edas que los protagonistas pasaban encerrados en un departamento parisino sin conciencia de que afuera la vida y la muerte segu\u00edan su curso. Bertolucci revisaba esta vez su noci\u00f3n del espect\u00e1culo, al hacer una pel\u00edcula que hab\u00eda condenado impl\u00edcitamente en el ideario que propon\u00eda en Partner, en la v\u00edspera del Mayo del 68. Contradicciones y contramarchas se hac\u00edan carne en ese intento de poner en escena la m\u00e1s cruel educaci\u00f3n sentimental masculina, la que hab\u00eda hecho del Paul de Marlon Brando un personaje brutal y obsceno, y de \u00e9l un director capaz de sus propias tiran\u00edas e inmoralidades. De esa pel\u00edcula qued\u00f3 el recuerdo negro de la violaci\u00f3n esc\u00e9nica de Mar\u00eda Schneider y la complicidad de Bertolucci en su tormento, pero tambi\u00e9n la exposici\u00f3n de Brando como s\u00edntesis f\u00edsica y cultural de lo que implicaba ser hombre en ese siglo XX. \u201cCuando Marlon cuenta su infancia, est\u00e1 contando su verdadera infancia, con su madre siempre borracha y la sombra de un padre viril y violento, en alg\u00fan lugar de Nebraska. En el Actor\u2019s Studio hab\u00eda aprendido a ser otro, yo le ped\u00ed que metiera todas sus vivencias como hombre y como actor. Al terminar la pel\u00edcula me dijo: \u2018No volver\u00e9 a hacer una pel\u00edcula como \u00e9sta. No me gusta trabajar como actor, pero esta vez ha sido aun peor. Me he sentido violento desde el principio hasta el final, cada d\u00eda, a cada momento. He sentido toda mi vida, mis cosas m\u00e1s \u00edntimas, mis hijos, todo me ha sido arrancado\u2019.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los h\u00e9roes de Bertolucci son tan conscientes de sus ra\u00edces familiares y su pertenencia de clase que es esa misma marca el origen \u00faltimo de todo su desasosiego. Como si el estar prisioneros de esa inmensa enredadera de convenciones y conformismos limitara su itinerario, incapaz de ir m\u00e1s all\u00e1 del cuestionamiento de su papel hist\u00f3rico e incluso de la convicci\u00f3n de su car\u00e1cter decadente. Esa tensi\u00f3n entre lo que se es y lo que se quiere ser instala en sus pel\u00edculas permanentes dicotom\u00edas, tanto en el plano de las relaciones amorosas (la mujer viva y la esposa muerta en \u00daltimo tango en Par\u00eds; la representante de los ideales del pueblo y la extraviada en las renuncias de la burgues\u00eda en Novecento), en las vertientes de la Historia (la historia de Olmo y Alfredo en Novecento como la de las dos Italias en pugna), como en la misma constituci\u00f3n psicol\u00f3gica del personaje (que en El conformista asumi\u00f3 las tensiones entre normalidad y anormalidad). Por ello, en el recorrido de esa distancia que va entre el hoy y el ayer, la realidad y sus ideales y condicionantes, Bertolucci renuncia a la vocaci\u00f3n de reconstruir ese pasado como hechos fijos en la Historia y elige las instancias constitutivas de un mito. Su tiempo es el del eterno retorno, el de los or\u00e1culos, los laberintos y las premoniciones que pueblan sus ficciones, las escenas primarias que originan la dependencia ed\u00edpica y los fracasos anunciados.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Bajo la apariencia de una superproducci\u00f3n hist\u00f3rica, Novecento desplaza una vez m\u00e1s la Historia a favor del Mito. Muchos hechos claves son sustituidos por enclaves mitol\u00f3gicos, como la coincidencia entre la huelga de 1908 y la muerte del abuelo proletario con la partida del peque\u00f1o Olmo en el tren revolucionario; o los colores de las estaciones como momentos en la evoluci\u00f3n ideol\u00f3gico-pol\u00edtica de Italia; o la monstruosidad y perversi\u00f3n decadentista como representaci\u00f3n del fascismo en los rostros de Donald Sutherland y Laura Betti. Bertolucci no elige cerrar la pel\u00edcula en la estricta linealidad hist\u00f3rica, ni manteniendo a ultranza la pura exaltaci\u00f3n revolucionaria, sino viendo como ese tiempo se repite, de manera c\u00edclica, como una inmensa tela de ara\u00f1a de la que no se puede salir. Distribuida por varias majors americanas como United Artists, Fox y Paramount, Novecento estuvo signada por m\u00e1s de un a\u00f1o de rodaje, un montaje de cinco horas y media, las quejas de los productores americanos, las disputas judiciales por el montaje final y la pelea con el productor. De todo ello, Bertolucci aprendi\u00f3 que hacer cine era cuesti\u00f3n de adultos y, en los a\u00f1os del compromiso hist\u00f3rico de Berlinguer para lograr cierta unidad de los partidos democr\u00e1ticos italianos en los 70 y evitar el ascenso del autoritarismo, Novecento ofreci\u00f3 un sue\u00f1o v\u00edvido pero indecente, casi inaceptable.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cNovecento me hab\u00eda permitido explorar, a fondo y en primer persona, los mecanismos y las contradicciones de la producci\u00f3n. Este aspecto, importante durante el rodaje, se convirti\u00f3 en uno de los elementos narrativos de la pel\u00edcula. No s\u00e9 hasta qu\u00e9 punto Novecento es la historia de Olmo y Alfredo, o en realidad es el relato de la contradicci\u00f3n entre el uso de los medios de producci\u00f3n capitalistas, multinacionales, y una versi\u00f3n naif, edificante, propia de la Casa del Pueblo. Sin esa experiencia jam\u00e1s me habr\u00eda atrevido a hacer La luna\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pasaron tres a\u00f1os hasta ese atrevimiento. La luna fue as\u00ed una pel\u00edcula sobre la fantas\u00eda incestuosa, sobre la mirada del voyeur que accede a aquello que le est\u00e1 prohibido, ya sea la imagen m\u00edtica de Marilyn Monroe, encendida en la pantalla de un cine donde se da Ni\u00e1gara, o la figura de la madre que interpreta Jill Clayburgh, filmada como la diva de Il trovattore, de Verdi, tr\u00e1gica y er\u00f3tica. La miel, la hero\u00edna y la figura de la madre recortada sobre un fondo lunar contienen ese amor inicial que se ve asediado por las sombras, por el sonido del twist, por la imagen del pescado descuartizado. La luna le permite a Bertolucci cerrar una d\u00e9cada con el regreso a Italia, al vientre de esa Parma de callecitas oscuras y aire de incesto, a esos misterios del origen que su cine ha preservado como inciertos. \u201cMientras filmaba el paseo de Caterina (Clayburgh) por las calles de Parma, en la que ella ten\u00eda que moverse como son\u00e1mbula porque volv\u00eda a los lugares de su adolescencia, me encontr\u00e9 en los mismos lugares que Gina (Adriana Asti) recorre en Prima della revoluzione. Estaba buscando el encuadre en el visor cuando perd\u00ed el equilibrio y al caer me romp\u00ed los dos codos. Perd\u00ed el equilibrio como si al regresar a Parma y llevar all\u00ed a la madre (y amante) hubiera sido demasiado atrevido\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los h\u00e9roes de Bertolucci son tan conscientes de sus ra\u00edces familiares y su pertenencia de clase que es esa misma marca el origen \u00faltimo de todo su desasosiego.<br \/>\nBernardo Bertolucci se hab\u00eda iniciado como asistente de Pasolini, hasta que en 1970, con El conformista \u2013adaptaci\u00f3n de la novela de Alberto Moravia\u2013, dio un salto notable en su pa\u00eds. Todav\u00eda no hab\u00eda llegado el reconocimiento global a su cine, que comenzar\u00eda con \u00daltimo tango en Par\u00eds en 1972.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":6271,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2367],"tags":[23668970,36933478,655639941,2651172,21227093,611289,44865702,832608,252420],"class_list":["post-6270","post","type-post","status-publish","format-aside","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","tag-antes-de-la-revolucion","tag-ultimo-tango-en-paris","tag-cautivos-del-amor","tag-el-cielo-protector","tag-el-conformista","tag-la-luna","tag-los-sonadores","tag-novecento","tag-pasolini","post_format-post-format-aside","fallback-thumbnail"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-1D8","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/bertuluccii.png?fit=960%2C540&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6270","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6270"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6270\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6274,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6270\/revisions\/6274"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6271"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6270"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6270"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6270"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}