{"id":5529,"date":"2018-09-15T07:11:43","date_gmt":"2018-09-15T10:11:43","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=5529"},"modified":"2018-10-24T14:12:06","modified_gmt":"2018-10-24T17:12:06","slug":"memoria-cincuentenario-de-1968-alcira-soust-scaffo-la-madre-de-los-poetas-famelicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=5529","title":{"rendered":"Memoria \/ Cincuentenario de 1968 &#8211;  Alcira Soust Scaffo: La madre de los poetas fam\u00e9licos"},"content":{"rendered":"<p><strong>La poeta uruguaya que resisti\u00f3 escondida la invasi\u00f3n a la UNAM<\/strong><\/p>\n<p><strong>Soledad Platero <\/strong><\/p>\n<p><strong>La Diaria, 15-9-2018,\u00a0<\/strong><strong><a href=\"https:\/\/ladiaria.com.uy\/\">https:\/\/ladiaria.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Correspondencia de Prensa, 15-09-2018<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Eran las diez de la noche del 18 de setiembre de 1968 cuando el Ej\u00e9rcito mexicano, con \u00abdecenas de tanques ligeros, veh\u00edculos artillados y de transporte, as\u00ed como una brigada de infanter\u00eda, el 12\u00ba regimiento de caballer\u00eda mecanizado, un batall\u00f3n de fusileros paracaidistas, una compa\u00f1\u00eda del batall\u00f3n Olimpia, dos compa\u00f1\u00edas del segundo batall\u00f3n de ingenieros de combate y un batall\u00f3n de Guardias Presidenciales; en suma, 10 mil efectivos al mando del general Cris\u00f3foro Maz\u00f3n Pineda\u201d, invad\u00eda la Ciudad Universitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El recuento entrecomillado corresponde al informe hist\u00f3rico de la Fiscal\u00eda Especial para Movimientos Sociales y Pol\u00edticos del Pasado (ya inexistente) y fue citado por el peri\u00f3dico mexicano La Jornada el 18 de setiembre de 2008, cuando se cumpl\u00edan 40 a\u00f1os de la violaci\u00f3n y ocupaci\u00f3n del campus que precedi\u00f3 en menos de dos semanas a la masacre de Tlatelolco.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A esa hora en que las fuerzas invasoras entraban al campus, en la Facultad de Medicina se celebraba una reuni\u00f3n del Consejo Nacional de Huelga (CNH). En la Torre de Humanidades, mientras tanto, en un ba\u00f1o del octavo piso, Alcira Soust Scaffo, uruguaya nacida en Durazno, maestra y poeta, le\u00eda a Le\u00f3n Felipe. Aunque de creerle a Roberto Bola\u00f1o, lo que Alcira le\u00eda en ese momento no era un libro de Le\u00f3n Felipe sino de Pedro Garfias, otro espa\u00f1ol corrido de su pa\u00eds por la guerra. Como sea, ya fuera que estuviera leyendo a Felipe o a Garfias o que estuviera pensando en la inmortalidad del cangrejo, lo que se sabe con relativa certeza es que Alcira Soust Scaffo, de 44 a\u00f1os, estaba en el ba\u00f1o del octavo piso cuando escuch\u00f3 la griter\u00eda y el desparramo de gente provocados por la invasi\u00f3n de soldados y tanques en el campus, as\u00ed que se asom\u00f3 a la ventana. Y lo que vio no le dej\u00f3 lugar a dudas: docentes, estudiantes y padres que se hab\u00edan acercado a apoyar a los huelguistas eran arrastrados a los camiones por los efectivos militares, detenidos y arrancados del lugar a golpes y empujones, para ser conducidos qui\u00e9n sabe a qu\u00e9 destino. Unas 500.000 personas fueron aprehendidas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Alcira debe de haber razonado, tal como cree la leyenda y cuenta Bola\u00f1o, o como tal vez ella misma le confes\u00f3 a alguien, que si la pescaban en la facultad, inmigrante y sin papeles al d\u00eda, lo m\u00e1s probable era que terminara, con suerte, deportada de regreso a Uruguay. As\u00ed que no lo medit\u00f3 mucho: se encerr\u00f3 en uno de los cub\u00edculos del ba\u00f1o y se qued\u00f3 ah\u00ed, escondida y en silencio a la espera de que el asunto se calmara. Obviamente, alguien tuvo que haber revisado los ba\u00f1os, pero la leyenda cuenta que Alcira se tranc\u00f3 en su cub\u00edculo y se encaram\u00f3 en el retrete para que no se le vieran las piernas, y ah\u00ed qued\u00f3, quietita y callada hasta que sinti\u00f3 que no hab\u00eda soldados cerca y reci\u00e9n entonces, con cuidado, se anim\u00f3 a apoyar otra vez los pies en el piso.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero las cosas no llegaron a este punto de un minuto para el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Desde el 1\u00ba de agosto de ese a\u00f1o la bandera mexicana estaba a media asta en la Ciudad Universitaria. El rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, hab\u00eda reclamado ese d\u00eda en un discurso la libertad de los estudiantes de \u201cla Prepa 1\u201d, detenidos el 30 de julio, y el respeto de la autonom\u00eda universitaria. El movimiento estudiantil estaba en conflicto desde bastante antes, pero ese a\u00f1o, en octubre, deb\u00edan celebrarse los Juegos Ol\u00edmpicos conocidos como la XIX Olimp\u00edada, y el gobierno estaba resuelto a no dejar que los des\u00f3rdenes causados por las protestas estropearan la imagen internacional del pa\u00eds. El 2 de agosto se constituy\u00f3 el CNH, integrado por la UNAM, el Instituto Polit\u00e9cnico Nacional, el Colegio de M\u00e9xico, la Escuela de Agricultura de Chapingo, la Universidad Iberoamericana, la Universidad La Salle (M\u00e9xico) y otras universidades del interior de la rep\u00fablica.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5530\" aria-describedby=\"caption-attachment-5530\" style=\"width: 369px\" class=\"wp-caption alignright\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"5530\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=5530\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/3culturas.jpg?fit=400%2C231&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"400,231\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"3culturas\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/3culturas.jpg?fit=300%2C173&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/3culturas.jpg?fit=400%2C231&amp;ssl=1\" class=\"alignnone  wp-image-5530\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/3culturas.jpg?resize=369%2C213&#038;ssl=1\" alt=\"3culturas.jpg\" width=\"369\" height=\"213\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-5530\" class=\"wp-caption-text\">7 de septiembre, Plaza de las Tres Culturas<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align:justify;\">El 7 de setiembre se hizo en Tlatelolco la \u201cmanifestaci\u00f3n de las antorchas\u201d. Casi una semana despu\u00e9s, el 13, la Marcha del Silencio convoc\u00f3 a cientos de miles de estudiantes que desfilaron con las bocas cubiertas con pa\u00f1uelos o con cintas. El volante repartido por el CNH dec\u00eda: \u201cPueblo mexicano: puedes ver que no somos unos v\u00e1ndalos ni unos rebeldes sin causa, como se nos ha tachado con extraordinaria frecuencia. Puedes darte cuenta de nuestro silencio, un silencio impresionante, un silencio conmovedor, un silencio que expresa nuestro sentimiento y a la vez nuestra indignaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Al d\u00eda siguiente, en un episodio aislado, cuatro trabajadores de la Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla terminaron linchados en el poblado San Miguel Cano. Seg\u00fan los testimonios, el sacerdote del pueblo instig\u00f3 a los vecinos para que acabaran con la amenaza comunista, encarnada en los trabajadores y en el hombre que esa noche los hab\u00eda cobijado en su casa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Como se ve, cuando el Ej\u00e9rcito irrumpi\u00f3 en la Ciudad Universitaria, ubicada al sur de Ciudad de M\u00e9xico, los \u00e1nimos ya estaban muy caldeados.<\/p>\n<h4 style=\"text-align:justify;\"><strong>Otra vez en casa<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align:justify;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"5531\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=5531\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/alciraexposicion.jpg?fit=194%2C259&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"194,259\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"AlciraExposicion\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/alciraexposicion.jpg?fit=194%2C259&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/alciraexposicion.jpg?fit=194%2C259&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-5531 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/alciraexposicion.jpg?resize=149%2C199&#038;ssl=1\" alt=\"AlciraExposicion.jpg\" width=\"149\" height=\"199\" \/>En el marco de los 50 a\u00f1os de los acontecimientos del 68, la UNAM mont\u00f3 la muestra Alcira Soust Scaffo. Escribir poes\u00eda \u00bfvivir d\u00f3nde?, que abri\u00f3 al p\u00fablico el 11 de agosto y se podr\u00e1 visitar hasta el 11 de noviembre en el Museo Universitario de Arte Contempor\u00e1neo (MUAC) del Centro Cultural Universitario (CCU).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La idea es \u201crecuperar parte de su archivo personal para enfatizar la relaci\u00f3n entre su militancia pol\u00edtica y po\u00e9tica a trav\u00e9s de sus poemas-acci\u00f3n y poemas gr\u00e1ficos\u201d, explican los curadores, Amanda de la Garza y Antonio Santos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Tambi\u00e9n se presentar\u00e1 la obra Luci\u00e9rnaga, una \u00f3pera de c\u00e1mara para cantante, actor y ensamble con m\u00fasica de Gabriela Ortiz y libreto de Silvia Pel\u00e1ez, que narra la experiencia de Alcira Soust durante su encierro en la Torre de Humanidades. La obra se presentar\u00e1 en la sala Miguel Covarrubias del CCU los d\u00edas 10, 11 y 13 de octubre, con direcci\u00f3n musical de Jos\u00e9 Are\u00e1n y direcci\u00f3n esc\u00e9nica de Mauricio Garc\u00eda Lozano.<\/p>\n<p>\u00a1Auxilio! Au Secours!, una intervenci\u00f3n esc\u00e9nico-po\u00e9tica inspirada libremente en la figura de Alcira Soust, se presentar\u00e1 en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) entre el 15 y el 25 de noviembre. Es una creaci\u00f3n franco-mexicana del colectivo TeatroSinParedes y el Th\u00e9\u00e2tre 2 L\u2019Acte.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Toda la programaci\u00f3n de M68-50 a\u00f1os del movimiento estudiantil de 1968 puede verse en la p\u00e1gina culturaunam.mx\/m68\/.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">*****<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Alcira Soust Scaffo, llamada Mima por su familia, hab\u00eda nacido el 4 de marzo de 1924 en Durazno. Se hab\u00eda recibido de maestra a los 20 a\u00f1os y, tras una experiencia de trabajo en escuelas rurales, hab\u00eda llegado a M\u00e9xico con una beca de posgrado del Centro de Cooperaci\u00f3n Regional para la Educaci\u00f3n de Adultos en Am\u00e9rica Latina y el Caribe (Crefal). Junto con ella lleg\u00f3 el maestro Miguel Soler, quien a\u00f1os despu\u00e9s dirigir\u00eda la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En Los detectives salvajes (1998), la novela que le vali\u00f3 el XVI Premio Herralde y lo consagr\u00f3 como el nuevo dios de las letras latinoamericanas, Roberto Bola\u00f1o dedic\u00f3 un intenso cap\u00edtulo al relato en primera persona de Auxilio Lacouture, poeta uruguaya sorprendida por la invasi\u00f3n al campus con los calzones a media pierna y entregada a la lectura de los versos de Pedro Garfias. La Auxilio de Bola\u00f1o no es otra que Alcira, su amiga uruguaya, la poeta errante que regalaba versos y dibujos, pintaba carteles, acompa\u00f1aba manifestaciones y dorm\u00eda donde pod\u00eda en los convulsos d\u00edas de 1968 en M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Bola\u00f1o no lo sab\u00eda, y por eso Auxilio, en su mon\u00f3logo de Los detectives&#8230; dice que no recuerda en qu\u00e9 a\u00f1o lleg\u00f3 a M\u00e9xico, aunque arriesga que probablemente haya sido en 1965. Lo mismo vuelve a decir Bola\u00f1o en la bell\u00edsima Amuleto, publicada al a\u00f1o siguiente y dedicada enteramente al delirio de la poeta durante su encierro de 12 d\u00edas en el ba\u00f1o de la facultad, al que sobrevivi\u00f3 tomando agua de la canilla y comiendo, se dice, papel higi\u00e9nico.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero seg\u00fan cuenta Agust\u00edn Fern\u00e1ndez Gabard \u2013sobrino nieto de Alcira y autor de Alcira y el campo de espigas un documental sobre su historia que, si todo sale bien, se estrenar\u00e1 el a\u00f1o que viene\u2013 el viaje a M\u00e9xico con la beca para el Crefal ocurri\u00f3 en 1952. La tesis de graduaci\u00f3n de Alcira, titulada \u201cLa recreaci\u00f3n en la estructura de la personalidad\u201d, fue publicada por el Crefal en 1956. Dice Agust\u00edn que para defender la tesis Alcira tuvo que presentar un informe oral, en el que fue implacable con los miembros del tribunal que la examinaba. Los trat\u00f3 de bur\u00f3cratas y los acus\u00f3 de no pisar las comunidades en las que estaban los analfabetos. Les dijo que ten\u00edan miedo \u201cdel barro y de los piojos\u201d. El presidente del tribunal le rechaz\u00f3 el informe, pero le acept\u00f3 la tesis. Era Julio Castro.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En 1960 Alcira se cas\u00f3 con un m\u00e9dico mexicano, pero para 1962 ya estaban separados. No se sabe c\u00f3mo ni de qu\u00e9 viv\u00eda entonces, pero parece claro que ya estaba inserta en el ambiente de la UNAM, en donde no tuvo casi nunca un trabajo formal, pero se las arreglaba para ir sobreviviendo con una changa ac\u00e1 y otra all\u00e1, haciendo traducciones del franc\u00e9s para alg\u00fan docente, ayudando a alg\u00fan alumno, arreglando los jardines y colaborando en lo que pod\u00eda y le permit\u00edan, a cambio de hospedaje ocasional, charla y compa\u00f1\u00eda. No se sabe por qu\u00e9 no hizo valer sus m\u00e9ritos como educadora y pedagoga, por qu\u00e9 no logr\u00f3 (o no quiso) obtener un empleo formal, una vivienda a la que pudiera llamar su casa, una estabilidad razonable dentro de la bohemia en la que se sent\u00eda c\u00f3moda y activa. Pero no hay que ser un genio de la interpretaci\u00f3n para inferir que la salud mental de Alcira tuvo algo que ver. Brillante, cult\u00edsima, leal con sus amigos y loca por los ni\u00f1os, era sin embargo altamente inestable. Los mismos que la proteg\u00edan y la hospedaban terminaban a veces ech\u00e1ndola puerta afuera despu\u00e9s de alg\u00fan incidente disparatado. Ruth Peza, funcionaria de la UNAM y su amiga durante d\u00e9cadas, le cont\u00f3 a Agust\u00edn que en una oportunidad en que la estaba alojando, Alcira despert\u00f3 y mont\u00f3 en c\u00f3lera porque no encontr\u00f3 caf\u00e9. Furiosa, se fue de la casa, no sin antes inundarla. Las relaciones se rompieron durante algunos d\u00edas, pero finalmente, regalando poemas y dibujos, acerc\u00e1ndose de a poco como el zorro de El Principito, Alcira se fue haciendo perdonar. \u201cEso s\u00ed: a m\u00ed casa nunca m\u00e1s\u201d, le dijo Ruth a Agust\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El historiador Edgardo Bermejo Mora recuerda, en una cr\u00f3nica de aquellos a\u00f1os, que as\u00ed como en la UNAM se le prodig\u00f3 ayuda y cari\u00f1o \u2013a veces, hasta caer en el asistencialismo\u2013, se le neg\u00f3 un tratamiento serio y sostenido para su fr\u00e1gil condici\u00f3n ps\u00edquica. Estuvo internada en varias oportunidades. En una de ellas, los estudiantes en mal\u00f3n avanzaron sobre el hospital psiqui\u00e1trico en el que hab\u00eda sido recluida por la fuerza y exigieron su \u201cliberaci\u00f3n\u201d. Contra la opini\u00f3n m\u00e9dica, lograron rescatarla y devolverla a la vida, que era tambi\u00e9n devolverla a la intemperie.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cA veces, no muchas, consegu\u00eda un trabajo remunerado, un profesor me pagaba de su sueldo por hacerle, digamos, de ayudante, o los jefes de departamento consegu\u00edan que estos o la Facultad me contrataran por quince d\u00edas, por un mes, a veces por un mes y medio en cargos vaporosos y ambiguos, la mayor\u00eda inexistentes, o las secretarias, qu\u00e9 chicas m\u00e1s simp\u00e1ticas, todas eran mis amigas, todas me contaban sus penas de amores y sus esperanzas, se las arreglaban para que sus jefes me fueran pasando chambitas que me permit\u00edan ganarme unos pesos. Esto durante el d\u00eda. Por las noches llevaba una vida m\u00e1s bien bohemia, con los poetas de M\u00e9xico, lo que me resultaba altamente gratificante e incluso hasta conveniente pues por entonces el dinero escaseaba y yo no ten\u00eda ni para la pensi\u00f3n. Pero por regla general s\u00ed ten\u00eda. Yo no quiero exagerar. Yo ten\u00eda dinero para vivir y los poetas de M\u00e9xico me prestaban libros de literatura mexicana, al principio sus propios poemarios, los poetas son as\u00ed, luego los imprescindibles y los cl\u00e1sicos, y de esta manera mis gastos se reduc\u00edan al m\u00ednimo\u201d. El retrato que Bola\u00f1o hace de Auxilio Lacouture es siempre amoroso y respetuoso, jubiloso, podr\u00eda decirse. Y en el acto de retratarla a ella se retrata a s\u00ed mismo, bajo la forma de Arturo Belano, o Arturito, el poeta adolescente que se pega como una lapa a la poeta errante y la acompa\u00f1a (se acompa\u00f1an) en ins\u00f3litas aventuras por un DF de a ratos laber\u00edntico e infernal, de a ratos euf\u00f3rico, siempre nocturno.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Encerrada en el ba\u00f1o, tomando el agua de la canilla y releyendo una y otra vez a Pedro Garfias, Auxilio Lacouture recuerda que una vez, inflamada de admiraci\u00f3n, toc\u00f3 a la puerta de Remedios Varo, la pintora surrealista catalana que viv\u00eda en la colonia Polanco, y cuenta c\u00f3mo ella le dijo, despu\u00e9s de un rato de escuchar a Salvador Bacarisse en el tocadiscos, que no se preocupara, que no se iba a morir en ese ba\u00f1o, que no se iba a volver loca: \u201cT\u00fa est\u00e1s manteniendo el estandarte de la autonom\u00eda universitaria, t\u00fa est\u00e1s salvando el honor de las universidades de nuestra Am\u00e9rica [&#8230;] lo peor que te puede pasar es que te descubran, pero t\u00fa no pienses en eso, mantente firme, lee al pobre Pedrito Garfias (ya pod\u00edas haberte llevado otro libro al ba\u00f1o, mujer) y deja que tu mente fluya libremente por el tiempo, desde el 18 de septiembre al 30 de septiembre de 1968, ni un d\u00eda m\u00e1s, eso es todo lo que tienes que hacer\u201d. Porque en la novela de Bola\u00f1o se superponen las voces de Auxilio y de Alcira as\u00ed como se superponen los hechos de 1968 y los de antes y los de despu\u00e9s. Porque Bola\u00f1o construy\u00f3 el sistema que habr\u00eda de sostenerlo en la eternidad de los escritores inmortales (antes lo hab\u00eda hecho Borges con similar eficacia) y dentro de ese sistema la coron\u00f3 a ella, a Alcira Soust, llamada para el caso Auxilio Lacouture, como la reina de los poetas j\u00f3venes de M\u00e9xico. Y el t\u00edtulo no le podr\u00eda haber venido mejor.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Agust\u00edn Fern\u00e1ndez logr\u00f3 recuperar un testimonio del \u00faltimo d\u00eda de Alcira en el ba\u00f1o de la facultad, el 30 de setiembre, cuando el Ej\u00e9rcito se hab\u00eda retirado y las autoridades universitarias hac\u00edan el repaso de los da\u00f1os. Cuenta el historiador Alfredo L\u00f3pez Austin que cuando recorr\u00edan el edificio de Humanidades junto con Rub\u00e9n Bonifaz Nu\u00f1o (coordinador) y Miguel Le\u00f3n-Portilla (director del Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas), uno de los funcionarios, al que llamaban Pastor, avis\u00f3 que en el ba\u00f1o hab\u00eda una mujer. Bonifaz le pidi\u00f3 que \u201cno tocara el cuerpo\u201d, seguro de que se trataba de un cad\u00e1ver, pero, para su sorpresa, Pastor avis\u00f3 que la mujer estaba viva. \u201cAlcira sali\u00f3 caminando por su propio pie, aunque muy debilitada. Estaba aterrada, y nos dec\u00eda insistentemente que ella no estaba inmiscuida en el movimiento, sino que hab\u00eda ido a la torre a una ceremonia en honor a Le\u00f3n Felipe. Me le acerqu\u00e9 y le dije: \u2018Alcira, no somos polic\u00edas. M\u00edrame, soy yo, Alfredo\u2019; pero Alcira segu\u00eda fuera de s\u00ed\u201d, cont\u00f3 L\u00f3pez Austin a Fern\u00e1ndez.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El encierro le cost\u00f3 varios dientes, perdidos por el escorbuto. Tambi\u00e9n fue fatal para su equilibrio ps\u00edquico, ya de por s\u00ed precario.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Alcira era alta y rubia, aunque el pelo se le qued\u00f3 tempranamente blanco. Dice Agust\u00edn que le gustaba te\u00f1\u00edrselo, y que varios de los que convivieron con ella en un momento u otro recuerdan que ocupaba el ba\u00f1o durante horas para poder pint\u00e1rselo de amarillo. Era una de sus coqueter\u00edas. Otra era cubrirse la boca para ocultar la falta de dientes, porque nunca acept\u00f3 ponerse piezas postizas. Desarroll\u00f3 la habilidad de mover las manos o abanicarse con papeles para, graciosa y disimulada, ocultar aquel vac\u00edo que le estropeaba la sonrisa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El escritor Hermann Bellinghausen la describe como \u201cla omnipresente Alcira Soust. Una mujer avejentada, que siempre se cubr\u00eda la parte inferior del rostro con una mano, un libro o una cuartilla de versos suyos o copiados a mano o m\u00e1quina y te la ofrec\u00eda a cambio de unos centavos, una galleta, un caf\u00e9. Entrecana, mal peinada. Sus ojos azules y hondos mir\u00e1ndote derecho y luego desvi\u00e1ndose. Todos la proteg\u00edan y la evitaban. Una refugiada permanente, aunque ven\u00eda del Uruguay anterior a la dictadura. Dec\u00eda ser nuestra mam\u00e1. Nadie la tomaba en serio\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Elena Poniatowska, por su parte, recuerda que en 1974, cuando, bajo un diluvio, enterraban a la poeta feminista Rosario Castellanos, muerta por una descarga el\u00e9ctrica en Israel y repatriada para ser inhumada en M\u00e9xico, se fij\u00f3 en una mujer alta que, con el pelo empapado, repart\u00eda poemas de la finada. Era Alcira, que \u201cse hab\u00eda tomado la molestia de escribir a m\u00e1quina uno por uno y los tend\u00eda bajo la lluvia\u201d.<\/p>\n<h4 style=\"text-align:justify;\"><strong>Jos\u00e9 Revueltas y la deuda de M\u00e9xico<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>En M\u00e9xico 68. Juventud y revoluci\u00f3n (1978), Jos\u00e9 Revueltas recuerda el encierro de Alcira y agradece su sacrificio.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201c\u00a1Alcira, Alcira Dios m\u00edo! Maravillosa, hermosa, qu\u00e9 bella y pura, qu\u00e9 noble, terrenal, amada, entra\u00f1able, nada de este mundo. No s\u00e9 qu\u00e9 decirte. Te amo. Te amar\u00e9 toda mi vida. Eres un ser insensato y transparente. Estar\u00e1s en mi vida para siempre, en mis hijos, en todo lo que ame y toque. Nada hay m\u00e1s hermoso que no hayas muerto, que vivas, que seas. \u00a1Y te dejamos tan sola! \u00a1Cobardes, sucios, desaprensivos, criminales! Quiero verte y besar tu frente y tus p\u00e1rpados, tus pies maravillosos, tu ser tan verdadero. \u00a1Qu\u00e9 bella, qu\u00e9 prodigiosa, qu\u00e9 nube, qu\u00e9 agua, qu\u00e9 luz eres!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cLa conoc\u00ed en el callej\u00f3n de la Universidad antes de una marcha. Ella estaba sola, era anciana, alta pero encorvada, con su pelo blanco largo y despeinado, era muy extravagante, ten\u00eda un halo de locura, y creo que por eso estaba sola: la locura genera rechazo. Y creo que tambi\u00e9n por eso naci\u00f3 mi v\u00ednculo con ella, porque prefiero las Alciras a las \u2018normales\u2019. Siempre march\u00e1bamos juntos, era una \u00e9poca de muchas movilizaciones, fines de los 80 y principio de los 90, y yo iba solo a las marchas y ella estaba sola, as\u00ed que nos esper\u00e1bamos. Yo iba al callej\u00f3n porque siempre estaba por ah\u00ed. Siempre hablaba de M\u00e9xico; ella no era uruguaya: ella era mexicana por amor. Siempre me regalaba poemas, que a\u00fan conservo\u201d. As\u00ed la recuerda Marcelo Otero, militante social que, hace ya varios a\u00f1os, la homenajeaba en Facebook con una nota y la publicaci\u00f3n de algunos de sus dibujos-poemas y una foto en la que se la ve, blusa blanca y bolso de colores, avanzar como mirando algo hacia adentro, hacia el fondo del pensamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cLa \u00faltima vez que la vi fue en el entierro de Jos\u00e9 Germ\u00e1n Ara\u00fajo, en 1993\u201d, me dice Marcelo. Ella se le acerc\u00f3, lo salud\u00f3 con un beso y luego se arrim\u00f3 al f\u00e9retro, sobre el que todo el mundo depositaba flores, y dej\u00f3 un manojo de poemas. Eran sus flores.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Marcelo recuerda que siempre andaba cerca del callej\u00f3n y cree que probablemente durmiera all\u00ed, cobijada entre las columnas de la Biblioteca Nacional. Dice que le gustaban mucho los ni\u00f1os, y en esos a\u00f1os hab\u00eda muchos viviendo all\u00ed, en plena calle. Trataba de vincularse con ellos (\u201cnunca dej\u00f3 de ser maestra\u201d, dice Agust\u00edn), aunque no siempre con \u00e9xito. A veces se burlaban de ella, y seg\u00fan Marcelo el dolor de esas burlas se le notaba, aunque no dijera nada.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Alcira volvi\u00f3 a Uruguay en 1988. La embarcaron en un avi\u00f3n sus amigos mexicanos, Ruth entre ellos, despu\u00e9s de haberse puesto en contacto con la familia para explicarle que ya no pod\u00edan seguir cuid\u00e1ndola como antes. Que ten\u00edan que pasar la posta. Avejentada, con 64 a\u00f1os de edad y unos cuantos m\u00e1s de aspecto, desembarc\u00f3 en Montevideo con una carta del m\u00e9dico que la hab\u00eda atendido en el hospital de San Rafael y con las pastillas que le hab\u00edan recetado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u201cSe ha llegado al diagn\u00f3stico de psicosis delirante cr\u00f3nica de caracter\u00edsticas paranoides; cuando recibe tratamiento mejora y se controla la sintomatolog\u00eda, sin embargo su situaci\u00f3n social y laboral en este pa\u00eds es precaria pues est\u00e1 bajo el cuidado de sus amigos, quienes evidentemente no pueden proporcionar el ambiente de estabilidad que la paciente requiere para su manejo a largo plazo\u201d, dice el texto firmado por el doctor Ricardo Colin Piana, jefe de Servicio de la Cl\u00ednica San Rafael.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En Uruguay, dice Agust\u00edn, su familia hizo por ella todo lo que ella le permiti\u00f3 hacer. \u201cLa primera noche la pas\u00f3 en mi casa. Yo tendr\u00eda seis a\u00f1os y creo que me mandaron a dormir al living. Mi hermano menor todav\u00eda no hab\u00eda nacido. Despu\u00e9s se fue para Durazno con mi abuela (su hermana) y pivoteaba alrededor de la casa de mi madre, la casa de mi abuela y la casa de mi otra t\u00eda abuela, en Flores, en donde le gustaba estar en el campo\u201d. Le tramitaron una peque\u00f1a pensi\u00f3n para que tuviera alg\u00fan dinero propio, pero ella no era muy amiga de dejarse ayudar. A veces viv\u00eda en alguna pensi\u00f3n, pero ped\u00eda que si le iban a acercar dinero \u201cse lo dejaran al bolichero de la esquina, para que ella despu\u00e9s lo levantara\u201d. No encontr\u00f3 ac\u00e1 algo semejante a la UNAM, pero estuvo bastante cerca de El Galp\u00f3n, una instituci\u00f3n que, como ella, se hab\u00eda vuelto tambi\u00e9n un poco mexicana.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Un buen d\u00eda le perdieron el rastro. En la familia se empez\u00f3 a correr el rumor de que se hab\u00eda ido a vivir a Buenos Aires con gente del teatro, aunque ahora Agust\u00edn piensa que era una idea un tanto inveros\u00edmil. Una vez llam\u00f3 a su hermana (\u201cmi abuela\u201d) y le dijo que fuera a buscar papel y l\u00e1piz, que le iba a pasar los datos del lugar en el que se estaba quedando. \u201cPero cuando mi abuela volvi\u00f3, ya no estaba al tel\u00e9fono. Esper\u00f3 toda la tarde que la volviera a llamar, pero nada. No se supo m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En alg\u00fan momento, Marlene Yacobazzo, que hab\u00eda sido su alumna en la escuela rural de Durazno y que conservaba de ella un buen recuerdo, descubri\u00f3 que hab\u00eda muerto, de una infecci\u00f3n respiratoria, el 30 de junio de 1997, en el Hospital de Cl\u00ednicas. Ten\u00eda 73 a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alcira Soust. 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