{"id":53882,"date":"2026-07-10T21:43:25","date_gmt":"2026-07-10T19:43:25","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=53882"},"modified":"2026-07-10T21:43:25","modified_gmt":"2026-07-10T19:43:25","slug":"china-la-otra-cara-del-milagro-economico-chino-daniel-cheng","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=53882","title":{"rendered":"China &#8211; La otra cara del milagro econ\u00f3mico chino. [Daniel Cheng]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><sub>Un repartidor conduce una moto el\u00e9ctrica frente a rascacielos en Shenzhen, China.(Cheng Xin \/ Getty Images).<\/sub><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong><em><a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2026\/06\/literature-china-development-exploitation-workers\">Jacobin en ingl\u00e9s<\/a><\/em>, 13-6-2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong>Traducci\u00f3n: Pedro Perucca<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong><em><a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2026\/07\/la-otra-cara-del-milagro-economico-chino\/\">Jacobin<\/a><\/em>, 4-7-2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong><em><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a><\/em>, 10-7-2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">&#8211;<em>Rese\u00f1a de <a href=\"https:\/\/granta.com\/products\/adrift-in-the-south\/\">Adrift in the South<\/a> (A la deriva en el Sur), de Xiao Hai, traducido al ingl\u00e9s por Tony Hao, a\u00fan sin versi\u00f3n en espa\u00f1ol (Granta Books, 2026)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">China fue testigo del per\u00edodo de crecimiento y reducci\u00f3n de la pobreza m\u00e1s extraordinario de la historia humana, que fue posible gracias a la brutal explotaci\u00f3n de millones de trabajadores. Un nuevo libro recorre la vida de uno de ellos y ofrece un vistazo al lado oscuro del \u00e9xito chino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">El notable desarrollo econ\u00f3mico de China es el acontecimiento m\u00e1s importante del \u00faltimo medio siglo. La Rep\u00fablica Popular pas\u00f3 de ser una econom\u00eda campesina que se sosten\u00eda con agricultura de subsistencia a convertirse en una potencia global que domina la manufactura de alta tecnolog\u00eda y construye relucientes megaciudades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Pero detr\u00e1s del relato m\u00e1s amplio del maravilloso \u00e9xito macroecon\u00f3mico se encuentran las historias de cientos de millones de trabajadores chinos explotados y arrojados a un nuevo paradigma capitalista. El proyecto de urbanizaci\u00f3n m\u00e1s grande de la historia mundial es inseparable del crecimiento chino. A medida que China desarrollaba su ecosistema manufacturero, cientos de millones de campesinos rurales inundaron las ciudades costeras en busca de las oportunidades econ\u00f3micas que tra\u00edan los nuevos empleos fabriles. En las ciudades buscaron escapar de la pobreza rural, pero se encontraron con los horrores del capitalismo industrial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong>El otro lado del progreso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><em>A la deriva en el Sur<\/em> es la autobiograf\u00eda de uno de esos trabajadores, Xiao Hai, un poeta que pas\u00f3 buena parte de su adolescencia y sus veinte a\u00f1os trabajando en los empleos m\u00e1s duros disponibles para los obreros chinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Como muchos chinos rurales, sus padres eludieron clandestinamente la pol\u00edtica del hijo \u00fanico, lo que lo convirti\u00f3 en un \u00abhijo por encima de la cuota\u00bb. Esto significaba que tendr\u00eda que ser entregado a otra familia durante cinco a\u00f1os para evitar un severo castigo gubernamental por tener varios hijos. Si bien sus padres lograron evitar ser sancionados, el costo de sostener a dos hijos en edad escolar era demasiado pesado de soportar, as\u00ed que a los quince a\u00f1os Xiao dej\u00f3 la escuela para convertirse en un trabajador infantil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">El periplo de Xiao comenz\u00f3 en Shenzhen, una ciudad conocida hoy como el Silicon Valley chino, que se convirti\u00f3 en el epicentro del salto del pa\u00eds hacia la manufactura de alta tecnolog\u00eda tras la liberalizaci\u00f3n del mercado impulsada por Deng Xiaoping en 1978.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Apropiadamente, el recorrido de Xiao por el Sur comienza all\u00ed. Su primer empleo es en una gran f\u00e1brica, en una l\u00ednea de ensamblaje donde arma cajas de bater\u00edas con un destornillador. All\u00ed trabaja quince horas diarias y descansa un d\u00eda por mes. Por sus largas jornadas recibe un magro salario mensual de \u00a5400, aproximadamente 48 d\u00f3lares. Un d\u00eda, exhausto en el trabajo, se queda dormido durante un turno nocturno y lo despierta una cuchilla que le abre el dedo \u00edndice, provoc\u00e1ndole una herida dolorosa que sangra abundantemente. Su supervisor se acerca, le envuelve el dedo con una gasa y le dice que termine el turno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Al terminar la jornada, advierte que un fragmento de pl\u00e1stico t\u00f3xico de la cuchilla entr\u00f3 en la herida abierta y caus\u00f3 una infecci\u00f3n. Sin acceso a servicios m\u00e9dicos, Xiao debe recurrir a un tratamiento improvisado de un compa\u00f1ero que le desinfecta la herida con un encendedor y una aguja de coser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Historias como esta se pierden con frecuencia en los relatos entusiastas sobre el desarrollo chino, que se\u00f1alan con raz\u00f3n cu\u00e1n extraordinariamente exitosas fueron Shenzhen y otras zonas manufactureras. Xiao nos recuerda que ese \u00e9xito se construy\u00f3 sobre las espaldas de millones de trabajadores que sufrieron lo peor de la explotaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Xiao narra c\u00f3mo deambul\u00f3 por el sur de China de trabajo en trabajo con la esperanza de una vida mejor. En ese empe\u00f1o, encontr\u00f3 poco \u00e9xito. En sus andanzas tuvo una serie de encuentros sombr\u00edos: en una f\u00e1brica de serigraf\u00eda, Xiao queda expuesto a productos qu\u00edmicos t\u00f3xicos que dejan est\u00e9ril a una compa\u00f1era de trabajo; el uso de calzado comunitario en el piso de la f\u00e1brica le provoca una infecci\u00f3n mic\u00f3tica en el pie; y cada vez que un supervisor considera que el trabajo de Xiao no cumple con los est\u00e1ndares, se le descuenta una multa de su propio salario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">La industria textil no trata a Xiao mucho mejor. La mayor\u00eda de sus compa\u00f1eros desarrollan lesiones en la columna por pasar encorvados sobre m\u00e1quinas de coser doce horas al d\u00eda. En un episodio dram\u00e1tico, la mano de su hermano es atravesada cuatro veces por una m\u00e1quina, con la aguja fractur\u00e1ndose dentro del hueso. Tras un breve per\u00edodo de recuperaci\u00f3n en una cl\u00ednica, el hermano herido de Xiao regresa a la f\u00e1brica a continuar su turno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">En un momento dado, Xiao abandona el trabajo fabril para probar suerte en la econom\u00eda de plataformas de Shangh\u00e1i. Su tiempo en esa ciudad pone de manifiesto la extrema desigualdad que persiste en China. La clase media de cuello blanco del pa\u00eds adora sus entregas baratas en quince minutos, pero esos servicios son subsidiados por una subclase de trabajadores migrantes. Como trabajador de plataforma, Xiao recorre la ciudad a toda velocidad y sube decenas de pisos de escaleras para entregar m\u00e1s de cien paquetes al d\u00eda. Incluso despu\u00e9s de una d\u00e9cada en f\u00e1bricas, dice que el trabajo de reparto es el m\u00e1s f\u00edsicamente agotador que ha tenido. Perder un paquete acarrea una multa importante, y una queja de un cliente equivale a una sentencia de muerte. Mientras apura el paso hacia la siguiente entrega en su ajustado horario, Xiao choca accidentalmente con un autom\u00f3vil. Sin seguro, se ve obligado a entregarle dinero en efectivo al conductor para evitar que llame a la polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">A pesar de sus miserables condiciones laborales, Xiao encuentra consuelo en la escritura de poes\u00eda. En algunos de sus primeros empleos, la supervisi\u00f3n es lo bastante laxa como para que pueda robarle breves momentos a la jornada. Pero cuando Xiao empieza a trabajar para el gigante tecnol\u00f3gico chino BOE \u2014una empresa cuyos talleres combinan una supervisi\u00f3n intensa con una cinta transportadora que marca un ritmo vertiginoso\u2014 hasta ese peque\u00f1o placer de escribir poes\u00eda le es arrebatado. Con el tiempo, comienza a perder su sentido de independencia respecto de las m\u00e1quinas con las que trabaja. \u00abNuestra sangre y nuestros m\u00fasculos se integraron a las m\u00e1quinas: cuando presion\u00e1bamos los botones de START, nosotros tambi\u00e9n nos encend\u00edamos\u00bb, escribe. En lugar de ser una herramienta que facilite el trabajo de Xiao, la l\u00ednea de ensamblaje sofoca su \u00fanica fuente de placer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-20 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Esto no significa que todo sea negativo. En muchos pa\u00edses del Sur Global los trabajadores enfrentan condiciones de explotaci\u00f3n sin haber gozado de los niveles milagrosos de crecimiento de China. Durante el tiempo de Xiao en la f\u00e1brica, muchos en el pa\u00eds sent\u00edan que el trabajo arduo estaba conduciendo al pa\u00eds hacia un futuro m\u00e1s pr\u00f3spero. A pesar de las condiciones extenuantes que enfrent\u00f3 en Shenzhen, Xiao siente todav\u00eda un orgullo por haber contribuido a convertir esa ciudad en una metr\u00f3poli resplandeciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Sin embargo, vista desde una perspectiva hist\u00f3rica, la ascensi\u00f3n china, aunque astron\u00f3mica, tiene contrapartes evidentes. En el siglo XIX, Gran Breta\u00f1a experiment\u00f3 un crecimiento sin precedentes hist\u00f3ricos. El ritmo de ese cambio impresion\u00f3 a los observadores extranjeros, maravillados por la proliferaci\u00f3n de nuevos ferrocarriles, canales y puentes, de un modo similar a como Occidente contempla hoy con asombro el desarrollo urbano chino. Pero Karl Marx era agudamente consciente de la \u00abmiseria bajo el milagro\u00bb y se propuso exponer la explotaci\u00f3n que subyac\u00eda a esa maravillosa abundancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><em>El Capital<\/em> recoge las historias de ni\u00f1os trabajadores en las alfarer\u00edas de Staffordshire que cumplen turnos de 6 de la ma\u00f1ana a 9 de la noche, tal como lo hizo el joven Xiao Hai. El f\u00f3sforo de las f\u00e1bricas de f\u00f3sforos de M\u00e1nchester y las toxinas de las serigraf\u00edas de Shenzhen envenenaron por igual a sus trabajadores. Y la industria moderna redujo tanto a los obreros ingleses como a los chinos a ap\u00e9ndices de un \u00abmonstruoso aut\u00f3mata\u00bb. A pesar de estar separadas por cientos de a\u00f1os y miles de kil\u00f3metros, la vida laboral en la Gran Breta\u00f1a industrial de finales del siglo XVIII y en la China industrial en desarrollo todav\u00eda se parecen bastante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Los analistas de China suelen rechazar las comparaciones con Occidente se\u00f1alando diferencias culturales como las que existen entre el pensamiento confuciano y el protestantismo. Pero la autobiograf\u00eda de Xiao muestra que, bajo el capitalismo, nuestras culturas son cada vez m\u00e1s similares. Los relatos de Xiao sobre la vida fabril tocan algo universal dentro del capitalismo: la degradaci\u00f3n y la alienaci\u00f3n del trabajo. Pero junto al sufrimiento universal existe, insiste Xiao, tambi\u00e9n el deseo universal de liberarse de la explotaci\u00f3n. El libro concluye con estas l\u00edneas: \u00abSolo tengo un deseo humilde: vivir como un ser humano, con dignidad. Eso es todo lo que puedo pedir. Eso es todo\u00bb. En un mundo mejor m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo, el deseo de Xiao no ser\u00eda \u00abhumilde\u00bb, sino un derecho b\u00e1sico garantizado para todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-24 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>China fue testigo del per\u00edodo de crecimiento y reducci\u00f3n de la pobreza m\u00e1s extraordinario de la historia humana, que fue posible gracias a la brutal explotaci\u00f3n de millones de trabajadores. 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