{"id":53342,"date":"2026-06-06T20:24:30","date_gmt":"2026-06-06T18:24:30","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=53342"},"modified":"2026-06-06T20:24:30","modified_gmt":"2026-06-06T18:24:30","slug":"argentina-el-sueldo-se-me-va-en-pagar-las-deudas-revista-anfibia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=53342","title":{"rendered":"Argentina &#8211; El sueldo se me va en pagar las deudas. [Revista Anfibia]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><sub>Imagen: <a href=\"https:\/\/www.revistaanfibia.com\/autor\/flora-dunand\/\">Flora Dunand<\/a><\/sub><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-7f8ed000ee4813a9397ab32882a7363d wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong>Econom\u00eda familiar, pol\u00edtica y democracia. El sueldo se me va en pagar las deudas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-0021e02408b31ac1ca846b91e02fcbaf wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong><a href=\"https:\/\/www.revistaanfibia.com\/autor\/ariel-wilkis\/\">Ariel Wilkis<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-99546449b27f563f1a854d580c53d733 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong><em><a href=\"https:\/\/www.revistaanfibia.com\/el-sueldo-se-me-va-en-pagar-las-deudas\/\">Revista Anfibia<\/a><\/em>, 4-6-2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-9e92624677cec77809ed9ddabf6b964e wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong><em><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a><\/em>, 6-6-2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-ac9fb39d8a1fe3fd81461d3693d73831 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><em>En el \u00faltimo a\u00f1o se triplic\u00f3 la cantidad de hogares argentinos que no llegan a pagar sus cr\u00e9ditos. Es la \u201cdeuda de sacrificio\u201d, interpreta Ariel Wilkis, autor de Una historia de c\u00f3mo nos endeudamos (Siglo XXI), desde las ciencias sociales, esa que no lleva a ning\u00fan lado, que es el precio de sobrevivir. Pero cuando organizar la vida familiar se vuelve incompatible con la dignidad, la energ\u00eda acumulada por las expectativas traicionadas busca salida pol\u00edtica. Nuestra historia lo vivi\u00f3 con cacerolazos y votos inesperados. Lo m\u00e1s complejo: esa frustraci\u00f3n no interpela a un presidente sino a la democracia misma.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-de7af71cef72853df1f9ee05d9f5fb81 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Cada vez que una familia argentina no puede pagar lo que debe, pasa algo m\u00e1s que un n\u00famero en rojo en su presupuesto. Pasa algo pol\u00edtico. Se activa una pregunta que estuvo suspendida, que muchas veces se evit\u00f3 formular, pero que en alg\u00fan momento encuentra su camino: <em>\u00bfqui\u00e9n tiene la culpa de que yo no pueda pagar?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-8fce7c9cf1623ae5ad8498c6f5e0cb21 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">El Banco Central de la Rep\u00fablica Argentina public\u00f3 un dato que pronto repercuti\u00f3 en los medios. La mora en el financiamiento pas\u00f3 de 2,5% en diciembre de 2024 a 9,3% en diciembre de 2025. En marzo de 2026 \u2014el registro m\u00e1s reciente\u2014 trep\u00f3 al 11,5%: una cifra que no se observaba desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os. En doce meses, la irregularidad de los cr\u00e9ditos a hogares se triplic\u00f3, con un incremento de 8,3 puntos porcentuales. Los pr\u00e9stamos personales concentran el mayor nivel de incumplimiento en quince a\u00f1os. Y el deterioro no se limita al sistema bancario: en las billeteras virtuales y entidades financieras no bancarias \u2014a las que recurren quienes el banco ya no les presta\u2014 la morosidad supera el 30%.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-2b77fc625ef9225967f7b059c4bd0777 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Los datos de mora de las familias argentinas durante el gobierno de Javier Milei siguen una curva que los economistas registran con sus instrumentos pero que las ciencias sociales deben interpretar con otros. No alcanza con decir que sube la morosidad en tarjetas, que se acumulan deudas de expensas y servicios, que los planes de pago se estiran hasta el absurdo. Lo que hay que entender es <em>qu\u00e9 tipo de deuda<\/em> es esa. Porque no todas las deudas son iguales, y la historia argentina lo demuestra con claridad: cada r\u00e9gimen pol\u00edtico produjo su propio r\u00e9gimen de endeudamiento familiar, con sus promesas, sus trampas y sus consecuencias electorales. Esa historia la reconstruyo en <a href=\"https:\/\/www.revistaanfibia.com\/rica-y-peligrosa-una-historia-de-la-deuda\/\"><em>Historia de c\u00f3mo nos endeudamos<\/em><\/a> (Siglo XXI), y lo que muestra es que la deuda que hoy llevan encima millones de hogares argentinos tiene un nombre espec\u00edfico: deuda de sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-1ca5bd75a0cd339fb28f0209a91cbccc wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong>El trampol\u00edn<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-405259d8ad22f36fd5fcb61de7c35ee9 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Para entender la trampa, hay que entender primero el trampol\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-09309767a13fea77bca711b4f2220c30 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Milei lleg\u00f3 al poder montado sobre un estado de \u00e1nimo colectivo que ten\u00eda nombre propio en las encuestas: agotamiento moral. No era simplemente la pobreza, ni la inflaci\u00f3n sola, ni la devaluaci\u00f3n. Era algo m\u00e1s preciso: la sensaci\u00f3n de haber hecho todo bien \u2014trabajar, ahorrar, sacrificarse\u2014 y que aun as\u00ed no alcanzara. La percepci\u00f3n de correr en el lugar, de esforzarse sin que el esfuerzo rindiera fruto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-031f1aa2cbc6a818f7dffa6518d59324 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">En 2023, cuando se med\u00edan las intenciones de voto, ocho de cada diez argentinos acordaban con una afirmaci\u00f3n demoledora: <em>\u00abAnte los problemas de la inflaci\u00f3n, dependemos de nuestro esfuerzo y sacrificio.\u00bb<\/em> Casi la misma proporci\u00f3n sosten\u00eda que se mataban de tanto trabajar y la inflaci\u00f3n de todas formas no les permit\u00eda llegar a fin de mes. Estos n\u00fameros eran m\u00e1s altos entre quienes ya hab\u00edan votado a Milei en las primarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-97a07970569ea51113db317df0086728 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">El electorado de Milei es m\u00e1s complejo que cualquier retrato un\u00edvoco: cruz\u00f3 clases sociales, generaciones y geograf\u00edas. No se puede trazar una l\u00ednea directa entre qui\u00e9n deb\u00eda y qui\u00e9n vot\u00f3. La deuda de sacrificio no produce votos: produce un estado de \u00e1nimo, una plausibilidad moral. Vuelve pensable lo que antes parec\u00eda impensable. Y lo que las encuestas de 2023 mostraban con consistencia es que ese estado de \u00e1nimo estaba extendido transversalmente: personas que hab\u00edan pedido prestado para comer y personas de clase media que hab\u00edan visto multiplicarse sus cuotas hipotecarias sin control compart\u00edan algo m\u00e1s profundo que una condici\u00f3n econ\u00f3mica. Compart\u00edan la sensaci\u00f3n de que el esfuerzo propio no encontraba retorno institucional. Que las deudas que cargaban no eran el precio de algo \u2014no eran el escal\u00f3n hacia ning\u00fan lugar. Eran simplemente el precio de <em>permanecer en el lugar<\/em>. Para no caer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-862cdbd5eddfd2a290e2b6fd16e74737 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Eso es la deuda de sacrificio: deuda sin aspiraci\u00f3n. Deuda que no te lleva a ning\u00fan lado. Deuda que es el precio de sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-ea0d5dfa74054faf08c01d88cf67a734 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong>La previa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-a103e6480de088e608295cfd2d84722c wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Para leer la mora de hoy hay que hacer un ejercicio que los titulares econ\u00f3micos no hacen: excavar. La deuda de sacrificio tiene capas. Cada una deposit\u00f3 algo que todav\u00eda est\u00e1 ah\u00ed, acumulado, sin resolver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-f300c4a8fd446d175df6cb74ede92664 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">La primera capa es el macrismo. El cr\u00e9dito UVA \u2014el instrumento hipotecario que promet\u00eda hacer accesible la vivienda\u2014 fue la trampa m\u00e1s sofisticada de ese per\u00edodo. Dise\u00f1ada para un mundo de inflaci\u00f3n baja y estable, explot\u00f3 cuando el peso se derrumb\u00f3 en 2018 y el FMI volvi\u00f3 con sus condiciones. Entre 2016 y 2019, el \u00edndice que actualizaba esas hipotecas subi\u00f3 227% mientras los salarios formales crec\u00edan a la mitad de esa velocidad. Sandra hab\u00eda firmado su hipoteca en 2017 creyendo que la inflaci\u00f3n bajar\u00eda. No baj\u00f3. <em>\u00abPr\u00e9stamos, impuestos, colegio, mercado. No nos quedaba nada.\u00bb<\/em> Carla, que hab\u00eda ahorrado ocho a\u00f1os para comprar su departamento, trabajaba quince horas diarias seis meses despu\u00e9s de firmar. <em>\u00abPagamos pero debemos m\u00e1s.\u00bb<\/em> Esa deuda \u2014la de la promesa traicionada\u2014 no desapareci\u00f3 con el cambio de gobierno. Se sediment\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-11b0c091d6a15a832a36940afd8f8bc5 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">La segunda capa es la pandemia. El aislamiento sanitario elimin\u00f3 de un d\u00eda para el otro el ingreso de millones de trabajadores informales. El alquiler no esper\u00f3. La comida no esper\u00f3. Los servicios no esperaron. El Estado asisti\u00f3, pero con un margen fiscal ya comprometido por la deuda soberana que renegociaba con el FMI. Lo que no cubri\u00f3 la pol\u00edtica lo cubrieron los hogares: con fiado en el almac\u00e9n, con pr\u00e9stamos entre familiares, con tarjetas giradas hasta el l\u00edmite. M\u00f3nica ped\u00eda prestado a una agencia estatal para pagar la fiada del almac\u00e9n y as\u00ed poder seguir comprando fiado la semana siguiente. <em>\u00abUn c\u00edrculo del que no se puede salir.\u00bb<\/em> La pandemia no cre\u00f3 la deuda de sacrificio, pero la volvi\u00f3 masiva. Convirti\u00f3 una tendencia en una condici\u00f3n estructural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-4ea698ab02cf7b8766188d0e24b56b3a wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">La tercera capa es la inflaci\u00f3n del kirchnerismo tard\u00edo y el gobierno de Alberto Fern\u00e1ndez. Leonardo, docente, lo describe con precisi\u00f3n: hab\u00eda pasado de endeudarse para comprar electrodom\u00e9sticos \u2014la vieja deuda de la inclusi\u00f3n que el kirchnerismo hab\u00eda promovido como s\u00edmbolo de pertenencia\u2014 a endeudarse para comprar comida. El mismo instrumento, la tarjeta, el cr\u00e9dito, hab\u00eda cambiado de sentido. Ya no era el escal\u00f3n hacia algo mejor. Era el parche para no caer. Ricardo, comerciante, llamaba a sus deudas <em>\u00abdeudas de empobrecimiento\u00bb<\/em>: lo opuesto de todo aquello para lo que hab\u00eda trabajado. Con una inflaci\u00f3n que super\u00f3 el 90% en 2022 y el 200% en 2023, las deudas acumuladas en los a\u00f1os anteriores no se disolvieron. Se compusieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-1d7d99d17bebf1823b6b10bfde055cf5 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Lo que define a este r\u00e9gimen de deuda no es solo su magnitud. Es su <em>sentido acumulado<\/em>. La deuda aspiracional \u2014la que te permite comprarte una heladera, pagar la cuota del auto, planificar las vacaciones\u2014 crea un v\u00ednculo entre el esfuerzo presente y una promesa de futuro. La deuda de sacrificio es exactamente lo contrario: no te lleva a ning\u00fan lado. Es el precio de permanecer en el lugar. Y cuando esa experiencia se repite capa tras capa, gobierno tras gobierno, algo se rompe en la relaci\u00f3n entre los hogares y la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-6f464873533c2eb29e15ecdb02802182 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">El deudor de sacrificio siente que hizo todo lo que se supon\u00eda que deb\u00eda hacer y que el Estado, la pol\u00edtica, los gobernantes \u2014todos, no uno en particular\u2014 no cumplieron su parte. Esa asimetr\u00eda genera algo m\u00e1s que frustraci\u00f3n: genera una superioridad moral sobre la clase pol\u00edtica. <em>\u00abNosotros nos arreglamos solos. Ellos no hicieron nada.\u00bb<\/em> Y esa superioridad moral es exactamente lo que Milei supo leer, nombrar y capitalizar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-c5af76eb333f286a92b34e68ef7b5fdc wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong>El candidato<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-4b9ab803953239e6cf909122c4de9f0e wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">La campa\u00f1a de Milei fue, en el sentido m\u00e1s preciso de la palabra, una campa\u00f1a sobre el sacrificio. Tradujo en lenguaje pol\u00edtico algo que los hogares argentinos viv\u00edan en su econom\u00eda dom\u00e9stica: la sensaci\u00f3n de que el sacrificio individual no encontraba contrapartida en el Estado, y de que ese Estado era en s\u00ed mismo el obst\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-3bacad184695cc33570bdb4f1cb6b7a2 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">La propuesta de la motosierra no era solo un programa econ\u00f3mico: era una promesa de reciprocidad invertida. Si durante a\u00f1os las familias hab\u00edan sacrificado mientras los pol\u00edticos derrochaban, ahora los pol\u00edticos tambi\u00e9n iban a sacrificar. La casta pagar\u00eda. El ajuste ser\u00eda hacia arriba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-339e18e53e4856ae3213f46e8c782e79 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Hay una l\u00f3gica interna en ese argumento que no puede desestimarse. El sacrificio vivido individualmente, sin retorno, sin reconocimiento, se convierte en pol\u00edtica en una demanda: que otros tambi\u00e9n sacrifiquen, empezando por el Estado y por quienes lo gobiernan. La deuda de sacrificio no determina el voto \u2014nada en pol\u00edtica es tan lineal. Pero contribuye a moldear un paisaje moral en el que votar por la ruptura radical deja de parecer una locura y empieza a parecer lo \u00fanico razonable. Quien vivi\u00f3 a\u00f1os pagando sin que nadie respondiera pod\u00eda encontrar en la motosierra no un s\u00edmbolo de crueldad sino de justicia: si nosotros sacrificamos, que sacrifiquen ellos tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-e0d17b414ff53a1915473516bb70f86e wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">La deuda de sacrificio fue el trampol\u00edn. No porque causara el voto \u2014las cadenas causales en pol\u00edtica son siempre m\u00e1s enredadas que eso\u2014 sino porque instal\u00f3 el estado de \u00e1nimo desde el cual una propuesta de ruptura radical pudo volverse moralmente plausible antes de volverse pol\u00edticamente viable. La experiencia financiera acumulada de millones de hogares prepar\u00f3 el terreno. Milei lo ley\u00f3. No fue irracionalidad. Fue una respuesta moralmente coherente a a\u00f1os de promesas incumplidas, encontrando su cauce en la \u00fanica opci\u00f3n que promet\u00eda romper con todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-bee997e905a2716d96c23b9c7321340c wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong>La trampa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-031fa1352f2ec24ac0c304a280931732 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Pero aqu\u00ed empieza la trampa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-4d8124abc86d4f6c69f4183b975b0d8c wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">El gobierno de Milei hered\u00f3, como sus antecesores inmediatos, un r\u00e9gimen de deuda de sacrificio. Y como todos sus antecesores, lo profundiz\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-55f6bc67ceea989c53874a05d7b1ab72 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">El ajuste fiscal se tradujo en quita de subsidios, aumento de tarifas y retracci\u00f3n del salario real. Las familias que ya se endeudaban para sobrevivir se encontraron con que los n\u00fameros empeoraban. La mora creci\u00f3. Las tarjetas dejaron de alcanzar. Los planes de pago se multiplicaron. Los bancos registraron aumentos en los \u00edndices de incumplimiento en cr\u00e9ditos personales y prendarios. Los informes de las c\u00e1maras de comercio minorista mostraron ca\u00edda del consumo y aumento de la deuda impaga con los proveedores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-e3ea9d1038814f6b571251df644c2bfc wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">La promesa impl\u00edcita del sacrificio colectivo \u2014que el ajuste ser\u00eda compartido, que la casta pagar\u00eda\u2014 choc\u00f3 con una realidad m\u00e1s antigua y m\u00e1s dura: en los ajustes estructurales, quienes m\u00e1s pagan son siempre los que menos tienen. Las familias que hab\u00edan votado esperando que otros sacrificaran descubrieron que el sacrificio segu\u00eda siendo, como siempre, el de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-f5cf31db6513abf9fd5101b47ab96155 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Hay algo particularmente cruel en esto. La deuda de sacrificio genera un tipo espec\u00edfico de juicio moral: no est\u00e1 dirigida a un gobierno en particular, sino a la capacidad institucional del Estado democr\u00e1tico de organizar la vida financiera de los hogares de manera compatible con su dignidad. Cuando ese juicio ya est\u00e1 hecho, cuando la confianza en las instituciones democr\u00e1ticas ya se perdi\u00f3, no hay gobierno que pueda recuperarla f\u00e1cilmente. Ni siquiera el que lleg\u00f3 prometiendo exactamente eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-524f950bd1e14574c5175a17b8af338b wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong>Lo que los n\u00fameros no dicen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-d96f4c3cab92c424877346909950a02f wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><em><a href=\"https:\/\/www.revistaanfibia.com\/polimorosos\/\">Los datos de mora<\/a><\/em> que circulan en los medios estas semanas se presentan como indicadores econ\u00f3micos. Lo son. Pero son tambi\u00e9n otra cosa: son el registro de una ruptura moral que lleva d\u00e9cadas construy\u00e9ndose y que Milei, lejos de resolver, ha extendido bajo una nueva promesa. Su aparici\u00f3n repentina en la agenda p\u00fablica no es casual: cuando la deuda de los hogares sube hasta hacerse visible para los medios, es porque ya hace tiempo que es insoportable para las familias. El debate p\u00fablico llega tarde. La experiencia financiera cotidiana lleg\u00f3 antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-f8e437890c2536de16e032e4cf1588f1 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">La sociolog\u00eda de la deuda ense\u00f1a algo que la econom\u00eda tiende a olvidar: el momento en que una familia no puede pagar no es solo un evento financiero. Es un momento en que se activa la pregunta sobre la responsabilidad. \u00bfQui\u00e9n tiene la culpa? \u00bfEl deudor que no supo administrarse? \u00bfEl gobierno que no control\u00f3 la inflaci\u00f3n? \u00bfEl sistema que prometi\u00f3 lo que no pod\u00eda cumplir?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-80890e913903a1122664657fa2f3aec8 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">En la Argentina de hoy, esa pregunta vuelve a estar disponible. Los hogares que se endeudaron para sobrevivir durante la pandemia, que esperaron que el ajuste de Milei trajera alguna estabilidad, que ven c\u00f3mo la mora se acumula sin que el horizonte se despeje, est\u00e1n en ese umbral moral: el momento en que el sufrimiento privado busca una explicaci\u00f3n p\u00fablica y un responsable pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-18fe340f085b19f083169d130807c742 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\"><strong>La advertencia&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-226e52924aa760d32bbef9c44fc5a662 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Hay algo que conviene decir con claridad, porque suele perderse en el an\u00e1lisis coyuntural: la deuda de sacrificio es anterior a Milei y le va a sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-732c438710a1b4bba200877a6ab15ae8 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">No la invent\u00f3 \u00e9l. La encontr\u00f3 ya instalada, la supo leer mejor que sus competidores, y la transform\u00f3 en capital electoral. Pero el r\u00e9gimen de deuda sacrificial que describe la experiencia financiera de millones de hogares argentinos se construy\u00f3 a lo largo de a\u00f1os \u2014la pandemia, la inflaci\u00f3n cr\u00f3nica, los salarios que no alcanzan, la informalidad estructural\u2014 y no desaparecer\u00e1 con un cambio de gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-bd97ad81f9ccbf13131e7c496485938d wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">Aqu\u00ed est\u00e1 el verdadero desaf\u00edo para el sistema pol\u00edtico argentino en su conjunto, y no solo para la gesti\u00f3n actual: \u00bfser\u00e1 capaz de interpretar lo que la deuda de sacrificio produce en t\u00e9rminos de juicio moral sobre las instituciones? \u00bfO seguir\u00e1 cayendo, ciclo tras ciclo, en la misma trampa?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-ad7a74d417b889c0b6ff34db57c68f32 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">La historia de cuarenta a\u00f1os de democracia argentina que reconstruyo en <em>Historia de c\u00f3mo nos endeudamos<\/em> muestra un patr\u00f3n perturbador. Cada r\u00e9gimen de deuda de los hogares gener\u00f3 sus propias expectativas, y cuando esas expectativas fueron traicionadas, la energ\u00eda acumulada busc\u00f3 una salida pol\u00edtica. A veces fue una carta al presidente. A veces fue el cacerolazo. A veces fue un voto inesperado. Pero siempre lleg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-c32dea247d4995ccdde6e3a7e557e7c9 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">La deuda de sacrificio, cuando no encuentra respuesta en la pol\u00edtica democr\u00e1tica, no desaparece: se radicaliza. Genera la sensaci\u00f3n de que el esfuerzo individual fue real pero la contraparte institucional nunca existi\u00f3. Y esa sensaci\u00f3n \u2014la de haber sido estafado por el sistema, no por un gobierno\u2014 es la m\u00e1s corrosiva de todas, porque ya no interpela a un presidente sino a la democracia misma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-9aae4363ba30b4f751617e7162f992e4 wp-block-paragraph\" style=\"color:#000000\">La pregunta que queda abierta \u2014y que los datos de mora de estas semanas vuelven urgente\u2014 es si habr\u00e1 una nueva respuesta la pr\u00f3xima vez, o si el ciclo se repetir\u00e1 con otro nombre y otra motosierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el \u00faltimo a\u00f1o se triplic\u00f3 la cantidad de hogares argentinos que no llegan a pagar sus cr\u00e9ditos. Es la \u201cdeuda de sacrificio\u201d, interpreta Ariel Wilkis, autor de Una historia de c\u00f3mo nos endeudamos (Siglo XXI), desde las ciencias sociales, esa que no lleva a ning\u00fan lado, que es el precio de sobrevivir. Pero cuando organizar la vida familiar se vuelve incompatible con la dignidad, la energ\u00eda acumulada por las expectativas traicionadas busca salida pol\u00edtica. Nuestra historia lo vivi\u00f3 con cacerolazos y votos inesperados. Lo m\u00e1s complejo: esa frustraci\u00f3n no interpela a un presidente sino a la democracia misma. <\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":53344,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[703610850],"tags":[703604884,17212,703605011,703609855,703604961,703604933],"class_list":["post-53342","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-argentina","tag-alberto-fernandez","tag-america-latina","tag-fmi","tag-milei","tag-peronismo","tag-pobreza","fallback-thumbnail"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Argentina06062026.jpg?fit=1536%2C727&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-dSm","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/53342","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=53342"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/53342\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53350,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/53342\/revisions\/53350"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/53344"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=53342"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=53342"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=53342"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}