{"id":5173,"date":"2018-08-09T16:53:45","date_gmt":"2018-08-09T19:53:45","guid":{"rendered":"http:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=5173"},"modified":"2018-08-09T16:53:45","modified_gmt":"2018-08-09T19:53:45","slug":"ecologia-debates-la-pesada-herencia-de-leon-trotsky","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=5173","title":{"rendered":"Ecolog\u00eda\/Debates &#8211; La pesada herencia de Le\u00f3n Trotsky"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Daniel Tanuro <\/strong><\/h3>\n<p><strong>La Gauche, 23-8-2010,\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.lcr-lagauche.be\/\">http:\/\/www.lcr-lagauche.be\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Viento Sur, 27-7-2018,\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/vientosur.info\/\">http:\/\/vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Faustino Eguberri \u2013 Viento Sur<\/strong><\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os que las y los marxistas revolucionarios se preguntan: \u00bfSe pod\u00eda imputar a Marx y Engels su cita fallida con la ecolog\u00eda de los a\u00f1os 60 a 90 del siglo pasado? Si era as\u00ed, \u00bfen qu\u00e9 medida? Se han escrito centenares de p\u00e1ginas sobre el tema. Aunque la tesis de una \u00abecolog\u00eda de Marx\u00bb defendida por John Bellamy Foster, sea un poco abusiva, nadie osa ya defender seriamente que los autores del Manifiesto Comunista eran productivistas que fetichizaban la tecnolog\u00eda y no ten\u00edan ninguna idea de los l\u00edmites naturales&#8230;.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 sus preocupaciones medioambientales encontraron tan poco seguimiento posteriormente? La victoria de la revoluci\u00f3n en un pa\u00eds de la periferia -combinando las exigencias de lo que era llamado \u00abrattrapage\u00bb (\u00abalcanzar\u00bb el nivel de desarrollo de los pa\u00edses centrales capitalistas ndt) y las nuevas posibilidades de una pol\u00edtica centralizada con el objetivo de una transformaci\u00f3n radical- tuvo ciertamente mucho que ver en los monstruosos estragos del productivismo estalinista.<\/p>\n<p>Sin embargo, ser\u00eda err\u00f3neo remitir todo a la estalinizaci\u00f3n de la URSS: el entusiasmo sobre la posibilidad de que la ciencia fuera puesta al servicio de transformaciones progresistas tuvo sin duda mucha influencia en el optimismo t\u00e9cnico-cient\u00edfico sin l\u00edmites -bastante alejado de la prudencia de Marx- expresado en particular por Le\u00f3n Trotsky. Es importante reflexionar sobre ello.<\/p>\n<p>Durante muchos a\u00f1os, tras situar las reflexiones sobre los temas ecol\u00f3gicos en el orden del d\u00eda, sin darles todo el peso necesario, en febrero de 2003 la Cuarta Internacional adopt\u00f3 una resoluci\u00f3n titulada Ecolog\u00eda y socialismo 1\/. En 2010, adopt\u00f3 una resoluci\u00f3n espec\u00edfica sobre los cambios clim\u00e1ticos y, en este marco, se pronunci\u00f3 a favor del ecosocialismo 2\/. Siguiendo esa l\u00ednea, el movimiento deb\u00eda que poner los puntos sobre las \u00edes: su fundador tuvo el inmenso m\u00e9rito de oponerse al estalinismo, lo que permiti\u00f3 transmitir la herencia marxista revolucionaria a las generaciones de la posguerra pero, desgraciadamente, el legado estaba incompleto: las herramientas elaboradas por Marx y Engels para una comprensi\u00f3n del metabolismo entre la humanidad y la naturaleza no formaban parte de \u00e9l. Este art\u00edculo no tiene otro objetivo que constatarlo y explicarlo, con la esperanza de contribuir a profundizar en la ecologizaci\u00f3n del marxismo.<\/p>\n<p>\u00abNo debemos, sin embargo, lisonjearnos demasiado de nuestras victorias humanas sobre la naturaleza. Esta se venga de nosotros por cada una de las derrotas que le inferimos. Es cierto que todas ellas se traducen principalmente en los resultados previstos y calculados, pero acarrean, adem\u00e1s, otros imprevistos, con los que no cont\u00e1bamos y que, no pocas veces, contrarrestan los primeros. Quienes desmontaron los bosques de Mesopotamia, Grecia, el Asia Menor y otras regiones para obtener tierras roturables no so\u00f1aban con que, al hacerlo, echaban las bases para el estado de desolaci\u00f3n en que actualmente se hallan dichos pa\u00edses, ya que, al talar los bosques, acababan con los centros de condensaci\u00f3n y almacenamiento de la humedad. Los italianos de los Alpes que destrozaron en la vertiente meridional los bosques de pinos tan bien cuidados en la vertiente septentrional no sospechaban que, con ello, mataban de ra\u00edz la industria lechera en sus valles, y a\u00fan menos pod\u00edan sospechar que, al proceder as\u00ed, privaban a sus arroyos de monta\u00f1a de agua durante la mayor parte del a\u00f1o, para que en la \u00e9poca de lluvias se precipitasen sobre la llanura convertidos en turbulentos r\u00edos. Los introductores de la patata en Europa no pod\u00edan saber que, con el tub\u00e9rculo farin\u00e1ceo, propagaban tambi\u00e9n la enfermedad de la escrofulosis\u00bb 3\/.<\/p>\n<h3><strong>Una dominaci\u00f3n muy dominadora <\/strong><\/h3>\n<p>Entre otras, esta larga cita de Engels muestra que los fundadores del marxismo ten\u00edan una visi\u00f3n dial\u00e9ctica del progreso en la capacidad humana de transformar el medio ambiente. Trotsky emite un tono diferente. En una obra fechada en 1923, el fundador del Ej\u00e9rcito Rojo escribe que \u00abEl emplazamiento actual de las monta\u00f1as, r\u00edos, campos y prados, estepas, bosques y orillas no puede ser considerado definitivo. El hombre ha realizado ya ciertos cambios no carentes de importancia sobre el mapa de la Naturaleza; simples ejercicios de estudiante en comparaci\u00f3n con lo que ocurrir\u00e1. La fe s\u00f3lo pod\u00eda prometer desplazar monta\u00f1as; la t\u00e9cnica, que no admite nada \u201cpor fe\u201d, las abatir\u00e1 y las desplazar\u00e1 en la realidad. Hasta ahora no lo ha hecho m\u00e1s que por objetivos comerciales o industriales (minas y t\u00faneles); en el futuro lo har\u00e1 en una escala incomparablemente mayor, conforme a planes productivos y art\u00edsticos amplios. El hombre har\u00e1 un nuevo inventario de monta\u00f1as y r\u00edos. Enmendar\u00e1 rigurosamente y en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n a la Naturaleza. Remodelar\u00e1 en ocasiones la tierra a su gusto. No tenemos ning\u00fan motivo para temer que su gusto sea malo. (\u2026) El hombre socialista dominar\u00e1 la naturaleza entera (&#8230;) por medio de la m\u00e1quina. Designar\u00e1 los lugares en los que las monta\u00f1as deben ser abatidas, cambiar\u00e1 el curso de los r\u00edos y abarcar\u00e1 los oc\u00e9anos\u00bb 4\/. Es cierto que Trotsky, cuando escrib\u00eda estas l\u00edneas, no hab\u00eda le\u00eddo La dial\u00e9ctica de la Naturaleza, que fue editado en 1925 (en alem\u00e1n). Pero la idea de que conmociones tan gigantescas podr\u00edan tener efectos perversos no la esboz\u00f3 jam\u00e1s en sus textos ulteriores, hasta su muerte en 1940.<\/p>\n<p>Los arrebatos de este tipo no est\u00e1n limitados a las p\u00e1ginas en las que Trotsky hace ejercicios de pol\u00edtica ficci\u00f3n. En Cultura y socialismo (1927), apoya sin reservas la construcci\u00f3n de la presa hidroel\u00e9ctrica Dneprostroi -\u00abgigantesca pero no fant\u00e1stica\u00bb- y evoca con acentos l\u00edricos la central de Chatoura, que quema enormes masas de turba para producir electricidad 5\/. Conviene preguntarse si estos proyectos de desarrollo habr\u00edan podido ser reemplazados por otros, ecol\u00f3gicamente menos agresivos en aquella \u00e9poca. La respuesta est\u00e1 lejos de ser evidente&#8230; En efecto, so pena de anacronismo, es preciso tener en cuenta las enormes dificultades del poder sovi\u00e9tico: tras cuatro a\u00f1os de guerra y tres a\u00f1os de guerra civil, siendo una realidad el reflujo de la revoluci\u00f3n mundial, est\u00e1 claro que la URSS -atrasada, hambrienta, agotada, aislada y rodeada por el imperialismo- deb\u00eda despegar econ\u00f3micamente y que no habr\u00eda podido hacerlo sin realizar un cierto n\u00famero de inversiones pesadas, en particular en el terreno energ\u00e9tico con los medios que ten\u00eda. Otro elemento del contexto: la inmensidad del pa\u00eds y de sus recursos naturales no incitaba particularmente a inquietarse por las consecuencias medioambientales de tal o cual instalaci\u00f3n industrial contaminante. Pero esto no agota en absoluto la cuesti\u00f3n. En efecto, algunos cient\u00edficos no hostiles al r\u00e9gimen, entre ellos algunos miembros del Partido Comunista, protestaron por esos proyectos, y lo hicieron en el marco de \u00f3rganos oficiales 6\/. Pero sus objeciones no encontraron ning\u00fan eco en Trotsky: incluso cuando fue responsable de las instituciones cient\u00edficas de la URSS, en 1925, ni siquiera hizo alusi\u00f3n a ellas, por no hablar ya de responderlas.<\/p>\n<p>Independientemente del contexto hist\u00f3rico, es forzoso constatar que Trotsky no tiene de la \u00abdominaci\u00f3n sobre la naturaleza\u00bb exactamente la misma concepci\u00f3n que Marx, Engels e incluso Lenin. Veamos la continuaci\u00f3n del pasaje de Engels citado al comienzo de este art\u00edculo: \u00abtodo nos recuerda a cada paso que el hombre no domina, ni mucho menos, la naturaleza a la manera como un conquistador domina un pueblo extranjero, es decir, como alguien que es ajeno a la naturaleza, sino que formamos parte de ella con nuestra carne, nuestra sangre y nuestro cerebro, que nos hallamos en medio de ella y que todo nuestro dominio sobre la naturaleza y la ventaja que en esto llevamos a las dem\u00e1s criaturas consiste en la posibilidad de llegar a conocer sus leyes y de saber aplicarlas acertadamente\u00bb.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro: \u00a1la humanidad no puede \u00abdominar\u00bb la naturaleza m\u00e1s que en la medida en que un buen estudiante domina su materia de examen! Evidentemente, Trotsky no pretendi\u00f3 lo contrario, sin lo que no ser\u00eda materialista. Pero su visi\u00f3n de la dominaci\u00f3n es claramente m\u00e1s&#8230; dominadora; da la tentaci\u00f3n de decir: machista. Sobre todo, no comprende las retroacciones negativas del progreso, cuando este fen\u00f3meno ya era bien conocido en esa \u00e9poca.<\/p>\n<h3><strong>Ciencias y tecnolog\u00edas: un optimismo desbordado<\/strong><\/h3>\n<p>Esto nos lleva a investigar la forma en que Trotsky ve el progreso cient\u00edfico. Como se sabe, la idea de que la ciencia triunfante estaba dilucidando todos los misterios del universo uno tras otro estaba muy extendida a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Era el esp\u00edritu de la \u00e9poca. Los fundadores del marxismo no escaparon siempre de forma completa a \u00e9l. Sin embargo, Marx, que no ten\u00eda una visi\u00f3n lineal del progreso, despreciaba profundamente lo que llamaba \u201cesta mierda del positivismo\u201d 7\/. En cuanto a Engels, arreglaba de este modo la cuesti\u00f3n del saber absoluto, de la ciencia soberana: \u201cla soberan\u00eda del pensamiento se realiza en una serie de hombres que piensan de un modo nada soberano; el conocimiento con pretensi\u00f3n incondicionada a la verdad se realiza en una serie de errores relativos; ni la una ni el otro pueden realizarse plenamente sino mediante una duraci\u00f3n infinita de la humanidad. Tenemos aqu\u00ed de nuevo la misma contradicci\u00f3n encontrada antes entre el car\u00e1cter del pensamiento humano, necesariamente representado como absoluto, y su realidad en hombres individuales de pensamiento obviamente limitado; es una contradicci\u00f3n que no puede resolverse m\u00e1s que en el progreso infinito, en la sucesi\u00f3n, pr\u00e1cticamente al menos infinita para nosotros, de las generaciones humanas. En este sentido el pensamiento humano es tan soberano cuanto no soberano, y su capacidad de conocimiento es tan ilimitada como limitada\u201d 8\/. Lenin retoma la misma idea en t\u00e9rminos m\u00e1s sencillos: \u201cNos acercaremos a la verdad objetiva (sin, no obstante, agotarla jam\u00e1s)\u201d 9\/.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"5175\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=5175\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/mendeleiev.png?fit=1000%2C482&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1000,482\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"mendeleiev\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/mendeleiev.png?fit=656%2C316&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-5175 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/mendeleiev.png?resize=278%2C134&#038;ssl=1\" alt=\"mendeleiev\" width=\"278\" height=\"134\" \/><\/p>\n<p>Trotsky es menos prudente. En 1925, cuando es presidente del Consejo Cient\u00edfico y T\u00e9cnico de la Industria y responsable por ello de todas las instituciones cient\u00edficas sovi\u00e9ticas, toma la palabra ante un auditorio de qu\u00edmicos. Su discurso elogia, apoy\u00e1ndose en el \u201coptimismo t\u00e9cnico-cient\u00edfico\u201d, al gran sabio ruso Mendeleiev, inventor del cuadro peri\u00f3dico de los elementos. Lev Davidovitch se expresa arrebatadamente: \u201cLa fe de Mendeleiev en las posibilidades ilimitadas de la ciencia, de la previsi\u00f3n y de la dominaci\u00f3n de la materia debe convertirse en la fe cient\u00edfica com\u00fan de los qu\u00edmicos de la patria socialista. Por la boca de uno de sus sabios, Du Bois Reymond, la clase social que abandona la escena hist\u00f3rica nos conf\u00eda su divisa filos\u00f3fica: \u201cIgnoramus, ignorabimus!\u201d, es decir, \u201cNo comprendemos, no aprenderemos nunca\u201d. Mentira, responde el pensamiento cient\u00edfico que liga su suerte a la de la clase ascendente. Lo no conocible no existe para la ciencia. \u00a1Comprenderemos todo! \u00a1Aprenderemos todo! \u00a1Reconstruiremos todo!\u201d 10\/.<\/p>\n<p>La voluntad de dar a las masas y a los militantes la confianza en su capacidad de tomar su suerte en sus manos es una constante en Trotsky, y se expresa a veces de forma un poco excesiva. Pero aqu\u00ed hay m\u00e1s. En efecto, su entusiasmo por Mendeleiev est\u00e1 motivado, en particular, por el hecho de que el optimismo t\u00e9cnico-cient\u00edfico del gran sabio le serv\u00eda de base para su lucha contra los maltusianos. Se comprende que Trotsky haya querido apoyar a Mendeleiev sobre este punto. Sin embargo, para enfrentarse al Principio de Poblaci\u00f3n, Marx no ten\u00eda necesidad de una fe en las posibilidades ilimitadas de la ciencia: se contentaba con constatar por reducci\u00f3n al absurdo que ser\u00eda sencillamente imposible que la poblaci\u00f3n superase las capacidades alimenticias del medio ambiente y que, si Malthus hubiera tenido raz\u00f3n, es decir, si hubiera una contradicci\u00f3n insuperable entre el crecimiento exponencial de la poblaci\u00f3n y el crecimiento lineal de la producci\u00f3n agr\u00edcola, entonces el primer hombre sobre la tierra habr\u00eda estado ya de m\u00e1s. Argumentos de este tipo le bastaban para demostrar que el pastor Malthus hac\u00eda seudociencia y que sus teor\u00edas no eran de hecho m\u00e1s que un alegato c\u00ednico repugnante e hip\u00f3crita contra la asistencia a los pobres.<\/p>\n<p>Profundicemos un poco este debate sobre las tecnolog\u00edas. En nuestra opini\u00f3n, es indiscutible que para Marx las t\u00e9cnicas no son neutrales, tienen un car\u00e1cter de clase. Hablando de la suerte de la clase asalariada embrionaria antes de la revoluci\u00f3n industrial, en los siglos XV-XVI, el autor de El Capital se\u00f1ala por ejemplo que \u201cno poseyendo a\u00fan el modo de producci\u00f3n t\u00e9cnica ning\u00fan car\u00e1cter espec\u00edficamente capitalista, la subordinaci\u00f3n del trabajo al capital no estaba mas que en la forma\u201d 11\/. En esta frase, est\u00e1 claro que la tecnolog\u00eda de la revoluci\u00f3n industrial est\u00e1 considerada como caracter\u00edstica del capitalismo, y tallada a medida para los objetivos de este modo de producci\u00f3n. Esta forma de ver sustenta por otra parte la violenta denuncia del maquinismo, de los capitalistas ingenieros, de la ciencia capitalista, etc. tal como se despliega en el cap\u00edtulo XV de El Capital, en particular en el cap\u00edtulo maquinismo y gran industria.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, se ve que Trotsky ve las cosas de forma un poco diferente. En Cultura y socialismo, se pregunta sobre la contradicci\u00f3n entre dos axiomas del marxismo: el que afirma que la cultura dominante es la cultura de la clase dominante, y el que ense\u00f1a que la clase obrera, para construir el socialismo, debe asimilar las culturas de las sociedades anteriores. El problema, dice, es entonces el siguiente: como una sociedad de explotaci\u00f3n engendra forzosamente una cultura de explotaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 inter\u00e9s tiene la clase obrera en asimilar \u00e9sta? Trotsky resuelve la dificultad planteando que \u00abel car\u00e1cter de clase de la sociedad reside fundamentalmente en la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n\u00bb, no en las fuerzas productivas -por tanto no en la tecnolog\u00eda. \u00abToda sociedad de clases, a\u00f1ade, se ha desarrollado seg\u00fan ciertos medios de luchar contra la naturaleza, y esos medios han cambiado en funci\u00f3n del desarrollo de la tecnolog\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Luego, pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo m\u00e1s fundamental: la organizaci\u00f3n de clase de la sociedad o sus fuerzas productivas? Indiscutiblemente, sus fuerzas productivas\u00bb, responde. \u00abPues es sobre ellas, sobre un cierto nivel de su desarrollo, como las clases evolucionan y se remodelan ellas mismas. Las fuerzas productivas expresan materialmente la competencia econ\u00f3mica de la humanidad, su capacidad hist\u00f3rica para asegurar su propia existencia. Las clases crecen sobre este cimiento din\u00e1mico, y sus relaciones mutuas determinan el car\u00e1cter de la cultura\u00bb. \u00abLa tecnolog\u00eda es una conquista fundamental de la humanidad (&#8230;). La m\u00e1quina estrangula al esclavo asalariado. Pero el esclavo asalariado solo puede ser liberado por la m\u00e1quina. Ah\u00ed reside la ra\u00edz de toda la cuesti\u00f3n\u00bb 12\/. \u00a1Ah\u00ed reside, al contrario, la ra\u00edz del error!<\/p>\n<h3><strong>Una visi\u00f3n muy lineal del progreso<\/strong><\/h3>\n<p>Si la tecnolog\u00eda, en general, fuera una conquista fundamental de la humanidad, los anticapitalistas de hoy deber\u00edan inscribir en su programa la puesta en marcha socialista de los transg\u00e9nicos (OGM), de la clonaci\u00f3n de los animales y de la energ\u00eda nuclear. Es, en efecto, lo que hacen ciertas corrientes marxistas: para ellas, los peligros de estas tecnolog\u00edas derivan \u00fanicamente de las relaciones de producci\u00f3n capitalistas, de forma que el control obrero sobre la producci\u00f3n bastar\u00eda para eliminarlas. El ejemplo de la fisi\u00f3n nuclear muestra que es una ilusi\u00f3n: una vez que la reacci\u00f3n est\u00e1 lanzada, ning\u00fan control, ni obrero ni burgu\u00e9s, puede detenerla. La ingenier\u00eda gen\u00e9tica presenta riesgos an\u00e1logos. Es por tanto claramente la propia tecnolog\u00eda la que est\u00e1 en cuesti\u00f3n, no solo la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>En descargo de Trotsky, se subrayar\u00e1 que los posibles peligros de las tecnolog\u00edas conocidas en 1927 no ten\u00edan mucho en com\u00fan con los peligros actuales. Es indiscutible. Pero, de otra parte, este pasaje comporta en nuestra opini\u00f3n dos errores te\u00f3ricos serios y de un alcance m\u00e1s amplio, que est\u00e1n muy lejos de explicarse por el contexto hist\u00f3rico y tecnol\u00f3gico:<\/p>\n<p>1\u00ba) Trotsky razona como si, en cada nivel de conocimiento cient\u00edfico, corresponder\u00eda una rama tecnol\u00f3gica y solo una. Ahora bien, la historia proporciona numerosos ejemplos de opciones alternativas, e incluso encrucijadas tecnol\u00f3gicas 13\/. Esta realidad era conocida entonces. Trotsky habr\u00eda debido ser consciente de ella, y habr\u00eda enriquecido su condena del capitalismo. Desgraciadamente, a la vez que tiene una visi\u00f3n abierta de las diferentes posibilidades de la evoluci\u00f3n social, su visi\u00f3n de las tecnolog\u00edas se inscribe en un esquema de desarrollo unilineal;<\/p>\n<p>2\u00ba) Trotsky parece considerar aqu\u00ed que la organizaci\u00f3n social de la producci\u00f3n (las clases) y las fuerzas productivas materiales (entre ellas la tecnolog\u00eda) est\u00e1n separadas por una muralla china. Cuando la tecnolog\u00eda no es sino la aplicaci\u00f3n de las ciencias a la producci\u00f3n, no parece integrar el hecho de que una cultura de dominaci\u00f3n puede engendrar tecnolog\u00edas intr\u00ednsecamente dominadoras a nivel del aparato productivo. Para \u00e9l, la tendencia del capitalismo a desarrollar cada vez m\u00e1s las fuerzas destructivas, en lugar de las fuerzas productivas, se concreta esencialmente en la barbarie militaro-policial del imperialismo en general, y del fascismo en particular. Sobre este punto, su concepci\u00f3n es m\u00e1s estrecha que la de los fundadores del marxismo que, en La ideolog\u00eda alemana, citan el maquinismo y la moneda como fuerzas destructivas 14\/.<\/p>\n<p>En este marco metodol\u00f3gico, no es extra\u00f1o que Trotsky no exprese ninguna reserva frente a las tecnolog\u00edas, cualesquiera que sean. De hecho, nada en \u00e9l se parece, ni de cerca ni de lejos, al principio de precauci\u00f3n. Evoca \u00abla contradicci\u00f3n social incluida en la propia tecnolog\u00eda\u00bb, pero la esperanza que esta f\u00f3rmula despierta en el lector de hoy decae inmediatamente. En efecto, a guisa de ejemplo, el autor cita&#8230; \u00a1los vagones de primera, segunda y tercera clase en los ferrocarriles! Sin embargo, en este caso, la contradicci\u00f3n no est\u00e1 evidentemente \u00abincluso en la propia tecnolog\u00eda\u00bb: deriva del uso social que se hace de ella.<\/p>\n<p>El lector pasa por otra situaci\u00f3n de \u00e1nimo y des\u00e1nimo de este tipo cuando Trotsky contrapone el hecho de que los y las revolucionarias deben romper el aparato del Estado al hecho de que \u00abno deben romper la tecnolog\u00eda\u00bb: \u00abEl proletariado toma posesi\u00f3n de las f\u00e1bricas equipadas por la burgues\u00eda y lo hace en la forma en que la revoluci\u00f3n las ha encontrado\u00bb. Viene luego la frase prometedora: \u00abSin embargo, en la forma que la hemos tomado, esta vieja tecnolog\u00eda es completamente inapropiada para el socialismo\u00bb. Desgraciadamente, una vez m\u00e1s, no es la tecnolog\u00eda propiamente dicha la que est\u00e1 en el punto de mira, sino el modo social de su puesta en funcionamiento, pues \u00e9ste concreta \u00abla competencia entre empresas, la carrera por el beneficio, el desarrollo desigual de ramas separadas, el atraso de ciertas regiones, la peque\u00f1a escala de la explotaci\u00f3n agr\u00edcola, el derroche de los recursos humanos\u00bb 15\/.<\/p>\n<h3><strong>Eugenismo socialista, alquimia&#8230; \u00bfy Lysenko? <\/strong><\/h3>\n<p>Un punto particularmente turbador es que su optimismo t\u00e9cnico-cient\u00edfico arrastra a Trotsky por el terreno resbaladizo del eugenismo (muy en boga a comienzos del siglo XX) y de la selecci\u00f3n del superhombre socialista. En conclusi\u00f3n de su panfleto Si Am\u00e9rica se hiciera comunista (1934) hace una tentativa torpe para oponer un eugenismo socialista al eugenismo de los nazis: \u00abMientras los imb\u00e9ciles rom\u00e1nticos de la Alemania nazi sue\u00f1an con restaurar la vieja raza de los sombr\u00edos bosques de Europa en su pureza, o m\u00e1s bien en su inmundicia original, vosotros, americanos, tras haber tomado en vuestras manos con firmeza vuestra m\u00e1quina econ\u00f3mica y vuestra cultura, aplicar\u00e9is m\u00e9todos cient\u00edficos originales a los problemas del eugenismo. Dentro de un siglo, vuestro melting pot de razas habr\u00e1 dado nacimiento a una nueva variedad de hombres, la \u00fanica digna del nombre de Hombre\u00bb 16\/. No se puede sino saludar el antiracismo del p\u00e1rrafo, pero \u00bfqu\u00e9 vienen a hacer aqu\u00ed los \u00abm\u00e9todos cient\u00edficos originales\u00bb y en qu\u00e9 consisten los \u00abproblemas del eugenismo\u00bb?.<\/p>\n<p>La idea de un superhombre socialista seleccionado artificial y cient\u00edficamente se repite varias veces en la obra de Trotsky: diez a\u00f1os antes, el \u00faltimo cap\u00edtulo de Literatura y Revoluci\u00f3n acababa as\u00ed: \u00abEn resumen, el hombre comenzar\u00e1 a armonizar con todo rigor su propio ser. Tratar\u00e1 de obtener una precisi\u00f3n, un discernimiento, una econom\u00eda mayores, y por ende belleza en los movimientos de su propio cuerpo, en el trabajo, en el andar, en el juego. Querr\u00e1 dominar los procesos semiinconscientes e inconscientes de su propio organismo: la respiraci\u00f3n, la circulaci\u00f3n de la sangre, la digesti\u00f3n, la reproducci\u00f3n. Y dentro de ciertos l\u00edmites insuperables, tratar\u00e1 de subordinarlos al control de la raz\u00f3n y de la voluntad. El homo sapiens, actualmente congelado, se tratar\u00e1 a s\u00ed mismo como objeto de los m\u00e9todos m\u00e1s complejos de la selecci\u00f3n artificialy los tratamientos psicof\u00edsicos. (&#8230;) El hombre se esforzar\u00e1 por dirigir sus propios sentimientos, elevar sus instintos a la altura del consciente y hacerlos transparentes, dirigir su voluntad en las tinieblas del inconsciente. Por eso, se alzar\u00e1 al nivel m\u00e1s alto y crear\u00e1 un tipo biol\u00f3gico y social superior, un superhombre si quer\u00e9is\u00bb. Subrayado nuestro. (Traducci\u00f3n tomada de <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1920s\/literatura\/8a.htm\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1920s\/literatura\/8a.htm)<\/a><\/p>\n<p>No es todo. En efecto, su planteamiento sobre la tecnolog\u00eda lleva a Trotsky a afirmar perentoriamente que el viejo sue\u00f1o de los alquimistas podr\u00e1 ser realizado: \u00abLa qu\u00edmica es, ante todo, la ciencia de la transmutaci\u00f3n de los elementos\u00bb, expone en el congreso de Mendeleiev. Vuelve sobre el tema un a\u00f1o m\u00e1s tarde: \u00abEl parentesco de los elementos y sus mutuas metamorfosis puede ser considerado como probado emp\u00edricamente en el momento en que, con la ayuda de los elementos radioactivos, se ha vuelto posible resolver el \u00e1tomo en sus componentes\u00bb. El punto m\u00e1s sorprendente aqu\u00ed es que Trotsky recurre a la dial\u00e9ctica como si se tratara de una metateor\u00eda cuyas leyes gobernar\u00edan el universo: \u00abHasta recientemente, los cient\u00edficos supon\u00edan que hab\u00eda en el mundo poco m\u00e1s o menos 90 alementos (&#8230;) que no pod\u00edan ser transformados uno en otro (&#8230;). Tal noci\u00f3n contradice la dial\u00e9ctica materialista, que habla de la unicidad de la materia y, m\u00e1s importante a\u00fan, de la transformabilidad de los elementos de la materia\u00bb. Y concluye que \u00abla qu\u00edmica de los radioelementos celebra el triunfo supremo del pensamiento dial\u00e9ctico\u00bb 17\/. Llamativo viniendo del brillante autor del texto Qu\u00e9 es la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>En el mismo orden de ideas, conviene se\u00f1alar que Trotsky parece haber estado poco inclinado a criticar las elucubraciones de Lysenko. En 1938, exiliado en M\u00e9xico, el exdirigente bolchevique escribe una corta introducci\u00f3n para la edici\u00f3n inglesa de su discurso al congreso Mendeleiev. Se puede leer en ella que \u00abel r\u00e9gimen totalitario ejerce una influencia desastrosa sobre el desarrollo de las ciencias naturales\u00bb. Es, en nuestro conocimiento, la \u00fanica alusi\u00f3n de Trotsky al pseudo sabio estalinista y ambicioso que, condenando la gen\u00e9tica mendeliana como \u00abburguesa\u00bb, se pretend\u00eda capaz de modificar las caracter\u00edsticas de una planta actuando sobre su medio ambiente&#8230; Habiendo expresado su confianza en la selecci\u00f3n de un superhombre socialista, \u00bfhabr\u00eda prestado Trotsky alg\u00fan tipo de fe a la idea de que la ciencia sovi\u00e9tica, liberando las fuerzas productivas de sus trabas capitalistas, podr\u00eda hacer crecer trigo en la tundra siberiana? Este punto sigue estando oscuro, \u00a1pero est\u00e1 permitido plantearse la pregunta! En cualquier caso, es curioso que La revoluci\u00f3n traicionada no consagre ni un p\u00e1rrafo al impacto del estalinismo sobre las ciencias exactas, la investigaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>Trotsky pasa a veces muy cerca de cuestiones ecol\u00f3gicas interesantes, pero sin verlas. Su discurso ante los qu\u00edmicos contiene un pasaje que habr\u00eda podido favorecer una reflexi\u00f3n sobre la capacidad del comunismo para poner en marcha un modo de desarrollo post-industrial no destructivo del medio ambiente. El orador cita a Mendeleiev: \u00abA la \u00e9poca industrial suceder\u00e1 quiz\u00e1s una \u00e9poca m\u00e1s compleja que, en mi opini\u00f3n estar\u00e1 marcada por la reducci\u00f3n o la simplificaci\u00f3n extrema de los m\u00e9todos que pueden servir para la producci\u00f3n de la alimentaci\u00f3n, el vestido y la vivienda. La ciencia experimental debe aspirar a esta simplificaci\u00f3n extrema hacia la que se ha dirigido ya parcialmente a lo largo de los \u00faltimos decenios\u00bb. Trotsky subraya que esta perspectiva es la del comunismo porque \u00abtal desarrollo de las fuerzas productivas, que conducir\u00e1 a la simplificaci\u00f3n extrema de los m\u00e9todos de producci\u00f3n de la alimentaci\u00f3n, del vestido y de la vivienda, permitir\u00e1 evidentemente reducir al m\u00ednimo los elementos de coerci\u00f3n en la sociedad\u00bb. Habr\u00eda podido a\u00f1adir que este desarrollo reducir\u00eda tambi\u00e9n el impacto destructor de la econom\u00eda sobre el medio ambiente. Pero no lo hizo. Decididamente, este aspecto de las cosas, sin embargo presente en Marx y Engels, no forma parte de sus preocupaciones.<\/p>\n<h3><strong>Un desarrollo armonioso&#8230; \u00bfy la naturaleza? <\/strong><\/h3>\n<p>Pero dejemos ah\u00ed la ciencia y la tecnolog\u00eda, y abordemos la cuesti\u00f3n general de las relaciones globales entre humanidad y naturaleza. En esta materia, Karl Marx produjo un concepto destacable: la regulaci\u00f3n racional de los intercambios de materia (o metabolismo social) entre la humanidad y la naturaleza como \u00fanica libertad posible. Como se sabe, Marx hab\u00eda llegado a esta conclusi\u00f3n a partir de los trabajos de Liebig sobre el agotamiento de los suelos, debido a que la industrializaci\u00f3n, favoreciendo el \u00e9xodo rural, interrump\u00eda el ciclo de los nutrientes. Armado con este concepto, Marx hab\u00eda vuelto al problema de los suelos para ver en su degradaci\u00f3n una raz\u00f3n suplementaria para abolir la separaci\u00f3n entre la ciudad y el campo.<\/p>\n<p>Estos desarrollos solo ocupan un lugar relativamente limitado en El Capital, pero no hab\u00edan escapado a los te\u00f3ricos marxistas de finales del siglo XIX y comienzos del XX. En La cuesti\u00f3n agraria y los cr\u00edticos de Marx, Lenin responde a los autores que consideran que la invenci\u00f3n de los abonos sint\u00e9ticos hace obsoleto el an\u00e1lisis de Marx: \u00abLa posibilidad de sustituir con fertilizantes artificiales los abonos naturales (&#8230;) no refuta en absoluto la irracionalidad que consiste en derrochar abonos naturales polucionando as\u00ed los r\u00edos y el aire en los distritos industriales\u00bb 18\/. En su obra de vulgarizaci\u00f3n, \u00abLa teor\u00eda del materialismo hist\u00f3rico. Manual de sociolog\u00eda marxista\u00bb, Bujarin hace una s\u00edntesis del concepto de \u00abmetabolismo social\u00bb, y lo adorna con consideraciones pertinentes sobre la posibilidad de estimar la productividad social del trabajo reduciendo las diferentes actividades a su denominador com\u00fan: el gasto de energ\u00eda 19\/.<\/p>\n<p>\u00bfY Trotsky? De todas estas cuestiones la \u00fanica que parece interesarle es la de la abolici\u00f3n de la separaci\u00f3n entre ciudades y campos. Adem\u00e1s, la aborda exclusivamente a trav\u00e9s de la lucha contra el \u00abidiotismo campesino\u00bb (la f\u00f3rmula es de Marx). No menciona la problem\u00e1tica de los suelos. La abolici\u00f3n de la separaci\u00f3n entre las ciudades y el campo, para \u00e9l, es m\u00e1s espacios verdes en las ciudades, de una parte, y la industrializaci\u00f3n de la producci\u00f3n agr\u00edcola en el marco de explotaciones gigantes, de otra. Hay que ser honestos y decir que esta concepci\u00f3n era compartida por todos los marxistas de la \u00e9poca; sin duda, no pod\u00eda ser de otra forma en el estadio de desarrollo de la econom\u00eda y de la sociedad. Al menos Kautsky, en La cuesti\u00f3n agraria, hab\u00eda sacado a la luz ciertos efectos negativos de la concentraci\u00f3n de las tierras y de la mecanizaci\u00f3n 20\/. Nada parecido en Trotsky: es unilateralmente positivo. En Cultura y socialismo, tras haber elogiado la cadena de montaje fordista, escribe que \u00abgigantescos sistemas de mejora de las tierras -mediante una irrigaci\u00f3n y un drenaje adecuados- son las cadenas de montaje de la agricultura. Adem\u00e1s de la qu\u00edmica, la construcci\u00f3n de m\u00e1quinas y la electrificaci\u00f3n liberan el cultivo del suelo de la acci\u00f3n de los elementos, posibilitando as\u00ed que la actual econom\u00eda de aldea sea integrada en la cadena de montaje socialista que coordina toda la producci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n desarrollada en estas p\u00e1ginas ilustra desgraciadamente las peores caricaturas sobre el socialismo como liberador de las fuerzas productivas prisioneras de las trabas capitalistas: \u00abIncluso en Am\u00e9rica, el capitalismo es claramente incapaz elevar la agricultura al nivel de la industria. Esta tarea incumbe por entero al socialismo\u00bb. M\u00e1s adelante, Trotsky detalla los dos procesos que concurren en su opini\u00f3n en la industrializaci\u00f3n de la agricultura:<\/p>\n<p>&#8211; en primer lugar la especializaci\u00f3n y la industrializaci\u00f3n de toda una serie de procesos de producci\u00f3n que est\u00e1n hoy entre la econom\u00eda de la aldea y la industria (\u00abEl ejemplo de Estados Unidos muestra las posibilidades ilimitadas que est\u00e1n ante nosotros\u00bb, comenta);<\/p>\n<p>&#8211; en segundo lugar, \u00abla industrializaci\u00f3n de la producci\u00f3n de las plantas de cultivo, de la crianza del ganado, de la horticultura, etc. (&#8230;) No basta con socializar, hay que sacar a la agricultura de su estado actual reemplazando el actual arado superficial del suelo (today\u2019s squalid digging around in the soil) por f\u00e1bricas cient\u00edficamente organizadas de trigo y de cebada, por f\u00e1bricas de bovinos y ovinos, etc.\u00bb.<\/p>\n<p>No se evoca la ruptura del ciclo de los nutrientes. Trotsky escribe que \u00abel principio de la econom\u00eda socialista es la armon\u00eda\u00bb, pero no tiene en mente m\u00e1s que la armon\u00eda resultante de la coordinaci\u00f3n interna, seg\u00fan el principio de la cadena de montaje fordista. A diferencia de Marx, no muestra ninguna comprensi\u00f3n de la necesidad de tender a una mayor armon\u00eda en las relaciones entre la econom\u00eda y la naturaleza&#8230;<\/p>\n<p>A guisa de conclusi\u00f3n provisional<\/p>\n<p>Nunca se insistir\u00e1 suficientemente sobre la necesidad de tener en cuenta el contexto hist\u00f3rico. Hemos evocado ya el marco general: la URSS exang\u00fce, rodeada, aislada, etc. Pero otro elemento, m\u00e1s preciso, es el debate que se emprende en el seno del partido sovi\u00e9tico sobre la forma de responder a esta dif\u00edcil situaci\u00f3n. A partir de 1923-24, frente al reflujo de la revoluci\u00f3n mundial y a la desmovilizaci\u00f3n de la clase obrera rusa, se dibujan dos orientaciones alternativas de forma cada vez m\u00e1s neta:<\/p>\n<p>&#8211; la del \u00absocialismo en un solo pa\u00eds\u00bb, que se construye \u00aba paso de tortuga\u00bb, planteada por Bujarin y Stalin, que renuncian de hecho a la extensi\u00f3n de la revoluci\u00f3n y cuentan con el enriquecimiento del campo para dar al r\u00e9gimen los medios para construir una hipot\u00e9tica sociedad nueva. Hasta el giro de 180\u00ba de la colectivizaci\u00f3n forzosa y del primer plan quinquenal, se traduce en una falta total de visi\u00f3n sobre las necesidades del desarrollo industrial.<\/p>\n<p>&#8211; y la de Trotsky, que ve en el desarrollo planificado de la industria pesada nacionalizada el medio para que el r\u00e9gimen sovi\u00e9tico pueda aguantar sin degenerar esperando y favoreciendo un nuevo ascenso de las luchas a escala internacional. Frente a un Stalin que declara est\u00fapidamente que \u00abRusia tiene tanta necesidad de un pantano en el Dnieper como un mujik de un fon\u00f3grafo\u00bb 21\/, para Trotsky, es indispensable desarrollar una industria capaz de proporcionar los medios de un desarrollo del campo a la vez que se favorece una diferenciaci\u00f3n de clase en el seno de la poblaci\u00f3n campesina. Desde abril de 1923, en las Tesis sobre la industria que presenta en el XII Congreso del Partido Comunista, explica que se trata de una cuesti\u00f3n de vida o muerte para el r\u00e9gimen 22\/.<\/p>\n<p>Los hechos han demostrado que de este \u00faltimo an\u00e1lisis era fundamentalmente correcto. Vista la enormidad de lo que estaba en juego y los m\u00e9todos cada vez m\u00e1s brutales de la fracci\u00f3n Stalin-Bujarin, no es extra\u00f1o que Trotskhy, a veces, haya \u00abtorcido el bast\u00f3n en el otro sentido\u00bb, seg\u00fan una c\u00e9lebre expresi\u00f3n. Se\u00f1alemos sin embargo, en su descargo, que al hacerlo, era sencillamente fiel a la cultura tecnicista y modernista de la \u00e9poca, que era la de toda la direcci\u00f3n bolchevique y que encontraba su expresi\u00f3n art\u00edstica en la corriente futurista 23\/.<\/p>\n<p>Sin embargo, como hemos visto, el contexto hist\u00f3rico no explica todo. En una serie de cuestiones como la dominaci\u00f3n de la naturaleza, las perspectivas de transformaci\u00f3n que se derivan de ella, la verdad cient\u00edfica absoluta, el estatuto de las tecnolog\u00edas, etc., se constata que Trotsky est\u00e1 por detr\u00e1s en relaci\u00f3n a ciertas posiciones claramente m\u00e1s matizadas de Marx, Engels e incluso de Lenin. Un punto muy sorprendente es que algunos razonamientos sobre el desarrollo cient\u00edfico o t\u00e9cnico se reclaman de la dial\u00e9ctica como una especie de metateor\u00eda transcendente. Esta concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica es completamente opuesta a la que Trotsky pone en funcionamiento cuando analiza los fen\u00f3menos sociales y pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Por otra parte, muy a menudo, el tono de los textos citados en este art\u00edculo dejan una impresi\u00f3n desagradable de arrogancia dominadora, incluso de desprecio, no solo por la naturaleza salvaje sino tambi\u00e9n por lo que es natural, fisiol\u00f3gico, no controlado en el ser humano. Este punto es m\u00e1s importante de lo que parece. En efecto, la versi\u00f3n muy dominadora de Trotsky de la \u00abdominaci\u00f3n de la naturaleza\u00bb y el discurso imperativo que se deriva de ella no dejan lugar al pensamiento de cuidar lo que hay, cuando \u00e9ste es indispensable para el desarrollo de una conciencia y de una pr\u00e1ctica ecol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Le\u00f3n Trotsky es un gran revolucionario internacionalista y un pensador brillante. Se le debe en particular el an\u00e1lisis del fascismo, el de la burocracia y la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente. Fundando la Cuarta Internacional cuando era casi medianoche en el siglo, permiti\u00f3 la transferencia de la herencia marxista-revolucionaria a las generaciones posteriores. Leer a Trotsky es tocar con los dedos la realidad de la revoluci\u00f3n rusa, de la Internacional comunista, de la ola revolucionaria del final de la Primera Guerra Mundial y de su reflujo. Es comprender el fascismo y el estalinismo, el frente popular, la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola y la comuna de Cant\u00f3n, el declive del imperio brit\u00e1nico y el ascenso del imperialismo americano. En una palabra, es comprender el siglo XX y asimilar elementos program\u00e1ticos y metodol\u00f3gicos absolutamente indispensables para el desarrollo de una orientaci\u00f3n anticapitalista en el siglo XXI. Pero toda medalla tiene su reverso. En Trotsky, la conciencia ecol\u00f3gica est\u00e1 en el grado cero. En el legado que transmiti\u00f3 a sus sucesores faltaban las pocas herramientas genialmente precursoras del ecosocialismo, tal como Marx y Engels las hab\u00edan puesto a punto. Colmo de la iron\u00eda: de todos los dirigentes de Octubre, el \u00fanico que haya dado una cierta importancia al concepto de regulaci\u00f3n racional del metabolismo social entre la humanidad y la naturaleza fue el dirigente del ala derecha, el te\u00f3rico del enriquecimiento de los kulaks y del socialismo en un solo pa\u00eds, el estribo de Stalin: Bujarin. Esto no basta para hacer de \u00e9l un te\u00f3rico ecosocialista, lejos de ello (volveremos sobre ello), pero es un hecho, y este hecho no ha podido mas que contribuir a explicar que los marxistas revolucionarios de posguerra perdieran el hilo de la ecolog\u00eda de Marx.<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/ Quatri\u00e8me Internationale, Ecologie et socialisme, <a href=\"http:\/\/www.europe-solidaire.org\/spip.php?article7892\">http:\/\/www.europe-solidaire.org\/spip.php?article7892;<\/a> <a href=\"http:\/\/www.anticapitalistas.org\/IMG\/pdf\/Congreso4aInternacional2003-EcologiaYSocialismo.pdf\">http:\/\/www.anticapitalistas.org\/IMG\/pdf\/Congreso4aInternacional2003-EcologiaYSocialismo.pdf<\/a><\/p>\n<p>2\/ Quatri\u00e8me Internationale, Le basculement climatique et nos t\u00e2ches, <a href=\"http:\/\/www.europe-solidaire.org\/spip.php?article16635\">http:\/\/www.europe-solidaire.org\/spip.php?article16635<\/a> ; en espa\u00f1ol, <a href=\"http:\/\/www.prt.org.mx\/node\/142\">http:\/\/www.prt.org.mx\/node\/142<\/a><\/p>\n<p>3\/ F. Engels, La dialectique de la nature, Paris, Editions Sociales, 1968, pp. 180-181. La dial\u00e9ctica de la naturaleza<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1880s\/dianatura\/index.htm\">, https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1880s\/dianatura\/index.htm<\/a> ed. AKAL.<\/p>\n<p>4\/ L\u00e9on Trotsky, Litt\u00e9rature et Revolution<\/p>\n<p>5\/ L\u00e9on Trotsky, Culture and Socialism, 1927 (notre traduction)<\/p>\n<p>6\/ Douglas R. Weiner, Models of nature. Ecology, Conservation and Cultural Revolution in Soviet Russia<\/p>\n<p>7\/ Karl Marx, Carta a Engels del 7\/07\/1866<\/p>\n<p>8\/ F. Engels, Anti-D\u00fchring, <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1870s\/anti-duhring\/ad-seccion1.htm#xiv\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1870s\/anti-duhring\/ad-seccion1.htm#xiv<\/a> pg 75.<\/p>\n<p>9\/ L\u00e9nine, Mat\u00e9rialisme et Empiriocriticisme, p. 147. <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/lenin\/obras\/oe12\/lenin-obrasescogidas04-12.pdf\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/lenin\/obras\/oe12\/lenin-obrasescogidas04-12.pdf<\/a><\/p>\n<p>10\/ L. Trotsky, Mendeleiev et le marxisme, discours au congr\u00e8s Mendele\u00efev, 17 septembre 1925, Marxists Internet Archive. Versi\u00f3n en espa\u00f1ol en<a href=\"http:\/\/www.fundacionfedericoengels.net\/index.php\/48-colecciones\/marxismo-hoy\/marxismo-hoy-n-15\/291-el-materialismo-dialectico-y-la-ciencia-la-continuidad-de-la-herencia-cultural\"> http:\/\/www.fundacionfedericoengels.net\/index.php\/48-colecciones\/marxismo-hoy\/marxismo-hoy-n-15\/291-el-materialismo-dialectico-y-la-ciencia-la-continuidad-de-la-herencia-cultural<\/a><\/p>\n<p>11\/ Marx, Le Capital, I, Chap XXVIII, Garnier Flammarion 1969 p.546 \u2014 nous soulignons<\/p>\n<p>12\/ L. Trotsky, Culture et Socialisme, op. cit. Marxists Internet Archive (subrayado DT), en espa\u00f1ol, <a href=\"http:\/\/www.ceip.org.ar\/Apendice-Textos-sobre-arte-cultura-y-literatura-Cultura-y-socialismo\">http:\/\/www.ceip.org.ar\/Apendice-Textos-sobre-arte-cultura-y-literatura-Cultura-y-socialismo<\/a><\/p>\n<p>13\/ En el dominio clave de la energ\u00eda, por ejemplo, desde la segunda mitad del siglo XIX, algunos ingenieros abogaban por que el sol reemplazara al carb\u00f3n como fuente. No eran solo ideas en el aire: m\u00e1quinas solares eficaces fueron efectivamente puestas a punto en toda una serie de terrenos de aplicaci\u00f3n. Si este sector energ\u00e9tico hubiera despegado, habr\u00eda cambiado la faz de la tierra. Pero no despeg\u00f3 en absoluto, no por razones t\u00e9cnicas, y ni siquiera siempre por razones de eficiencia-coste, sino principalmente porque los monopolios del carb\u00f3n ten\u00edan ya el poder de encerrar la innovaci\u00f3n, a fin de mantener sus sobreganancias (cf. Daniel Tanuro, El imposible capitalismo verde).<\/p>\n<p>14\/ Marx, Engels, L\u2019Id\u00e9ologie allemande, Marxists Internet Archive. En espa\u00f1ol,<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1846\/ideoalemana\/index.htm\"> https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/m-e\/1846\/ideoalemana\/index.htm<\/a><\/p>\n<p>15\/ L. Trotsky, Culture et socialisme, op. cit. en espa\u00f1ol, <a href=\"http:\/\/www.ceip.org.ar\/Apendice-Textos-sobre-arte-cultura-y-literatura-Cultura-y-socialismo\">http:\/\/www.ceip.org.ar\/Apendice-Textos-sobre-arte-cultura-y-literatura-Cultura-y-socialismo<\/a><\/p>\n<p>16\/ <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro4\/T06V112.htm\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/ceip\/escritos\/libro4\/T06V112.htm<\/a> ndt. L. Trotsky, If America Should Go Communist, Marxists Internet Archive.<\/p>\n<p>17\/ L. Trotsky Radio, ciencia, t\u00e9cnica y sociedad.<a href=\"https:\/\/www.nodo50.org\/ciencia_popular\/articulos\/Trotsky1.htm\"> https:\/\/www.nodo50.org\/ciencia_popular\/articulos\/Trotsky1.htm<\/a><\/p>\n<p>18\/<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/lenin\/obras\/oe12\/lenin-obrasescogidas04-12.pdf\"> https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/lenin\/obras\/oe12\/lenin-obrasescogidas04-12.pdf<\/a><\/p>\n<p>19\/ Bujarin, Lateor\u00eda del materialismo hist\u00f3rico. Manual de sociolog\u00eda marxista. <a href=\"https:\/\/www.sigloxxieditores.com\/libro\/teoria-del-materialismo-historico_16825\/\">https:\/\/www.sigloxxieditores.com\/libro\/teoria-del-materialismo-historico_16825\/<\/a><\/p>\n<p>20\/ Kautsky, La Question agraire, r\u00e9\u00e9dition fac simil\u00e9 Masp\u00e9ro, Paris 1970<\/p>\n<p>21\/ Citado por M. Liebmann, Entre histoire et politique. Dix portraits. ed. Aden , Bruxelles 2006<\/p>\n<p>22\/ L. Trotsky, Theses on Industry, Marxists Internet Archive<\/p>\n<p>23\/ Es llamativo que la mayor parte de los textos en que Trotsky se expresa sobre la naturaleza tienen por tema principal la cultura. De hecho, pero esto supera a la vez los l\u00edmites de este art\u00edculo y las competencias de su autor, su forma de comprender la naturaleza est\u00e1 muy estrechamente ligada a sus concepciones sobre el arte. Esto aparece en particular en su evocaci\u00f3n l\u00edrica de la central t\u00e9rmica de Chatoura como objeto de arte (a thing of beauty).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Trotsky pasa a veces muy cerca de cuestiones ecol\u00f3gicas interesantes, pero sin verlas. 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