{"id":47928,"date":"2025-06-21T17:25:53","date_gmt":"2025-06-21T15:25:53","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=47928"},"modified":"2025-06-21T17:25:53","modified_gmt":"2025-06-21T15:25:53","slug":"uruguay-trabajo-enmascarado-y-deliveris-sin-rostro-cuando-la-cuenta-no-es-de-quien-entrega-el-pedido-la-diaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=47928","title":{"rendered":"Uruguay &#8211; Trabajo enmascarado y deliveris sin rostro: cuando la cuenta no es de quien entrega el pedido. [La Diaria]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Camila Cutro Dumas*<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong><em><a href=\"https:\/\/ladiaria.com.uy\/opinion\/articulo\/2025\/6\/trabajo-enmascarado-y-deliveris-sin-rostro-cuando-la-cuenta-no-es-de-quien-entrega-el-pedido\/\">La Diaria<\/a><\/em>, 21-6-2025<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong><em><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a><\/em>, 21-6-2025<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u201cYo trabajo en Pedidos Ya, pero en realidad no trabajo en Pedidos Ya\u201d. As\u00ed comienza uno de los testimonios que recog\u00ed durante mi investigaci\u00f3n sobre plataformas digitales de reparto. Lo que parece una paradoja encierra una pr\u00e1ctica extendida y poco discutida: el alquiler y la venta de cuentas para trabajar en estas aplicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Esta escena, que ocurre todos los d\u00edas en Montevideo, tambi\u00e9n aparece en la ficci\u00f3n. En los primeros minutos de la serie <em>El Eternauta<\/em>, los protagonistas esperan un whisky pedido por la app y, cuando llega, lo trae una repartidora que no coincide con la persona que figuraba en la aplicaci\u00f3n. Los personajes reaccionan con desconfianza: la identidad visible no coincide con la identidad digital. La escena puede parecer trivial, pero en realidad sintetiza una realidad profunda: la desconexi\u00f3n entre quien realiza el trabajo y quien figura como titular de la cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En paralelo al estreno de la serie, Pedidos&nbsp;Ya lanz\u00f3 una campa\u00f1a publicitaria en la que todos los usuarios, durante algunos d\u00edas, vieron un mismo nombre para sus repartidores: Inga. \u201cInga est\u00e1 en camino con tu pedido\u201d, dec\u00eda la aplicaci\u00f3n. Junto al nombre gen\u00e9rico aparec\u00eda un \u00edcono animado con la m\u00e1scara del eternauta, el traje emblem\u00e1tico del personaje creado por H\u00e9ctor Oesterheld. Se trata, claramente, de una estrategia de marketing conjunta entre Netflix y Pedidos&nbsp;Ya. Pero esta alianza comercial tambi\u00e9n nos deja pistas para pensar cr\u00edticamente el modelo de trabajo en plataformas. Porque lo que aparece como una est\u00e9tica de ciencia ficci\u00f3n es, en realidad, una met\u00e1fora bastante precisa del presente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En la historia original, la m\u00e1scara del eternauta es una herramienta de supervivencia frente a una nevada mortal. En el mundo de las plataformas, la m\u00e1scara digital \u2013el nombre gen\u00e9rico, el avatar animado, la figura intercambiable\u2013 es una estrategia para mantener operativa una red de trabajo precarizado sin reconocer la identidad ni los derechos de quienes la sostienen. La ficci\u00f3n encubre la realidad. O peor: la estetiza. Esta colaboraci\u00f3n publicitaria entre Netflix y Pedidos&nbsp;Ya promovi\u00f3 una hipervisibilizaci\u00f3n ficticia que encubre una invisibilizaci\u00f3n estructural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El mercado informal de cuentas funciona desde hace a\u00f1os en plataformas como Pedidos&nbsp;Ya, Rappi, Uber o Cabify. Personas que no pueden acceder formalmente a la plataforma \u2013por no tener documentaci\u00f3n, por estar suspendidas en los sistemas, por no tener los medios para crear una empresa unipersonal, por haber sido desvinculadas de las aplicaciones, etc\u00e9tera\u2013 alquilan cuentas ajenas para poder trabajar (o las compran). Pagan semanalmente, muchas veces entre 50 y 75 d\u00f3lares, por usar un perfil que no es suyo, pero que les permite trabajar. A veces, los due\u00f1os de las cuentas ni siquiera est\u00e1n en el pa\u00eds. <em>Lo que circula es el acceso al trabajo, convertido en un bien transable<\/em>. Por eso he definido que la cuenta de trabajo de reparto, de traslado de personas o de cualquier servicio de plataformas es un <em>activo<\/em>: se puede intercambiar, su valor depende de la zona, del ranking algor\u00edtmico, del historial de cumplimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Este mercado no es ca\u00f3tico ni improvisado. Se organiza en torno a redes de confianza, reglas t\u00e1citas y jerarqu\u00edas. Hay quienes poseen m\u00faltiples cuentas y las subalquilan como un peque\u00f1o emprendimiento. Hay cuentas \u201cbuenas\u201d, asociadas a zonas c\u00e9ntricas y de alta demanda, y cuentas \u201cmalas\u201d, que se ofrecen a menor precio. Algunas incluso se venden a quienes est\u00e1n por emigrar al pa\u00eds y ven en esa transacci\u00f3n una forma de recuperar parte de lo invertido, pero tambi\u00e9n generando para nuevos migrantes la posibilidad de ingreso inmediato a una actividad que permita obtener un m\u00ednimo sustento. Todo esto ocurre con la vista gorda de las plataformas, que no controlan la identidad real mientras el servicio funcione.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u00bfPor qu\u00e9 las plataformas no miran esta realidad? Porque no les conviene. La l\u00f3gica empresarial de estas aplicaciones est\u00e1 dise\u00f1ada para externalizar todos los riesgos y responsabilidades posibles. Si una cuenta se alquila, y alguien distinto realiza el trabajo, la empresa no asume ninguna obligaci\u00f3n laboral ni social. Mientras el pedido llegue a destino y la calificaci\u00f3n del cliente sea positiva, no hay incentivo para controlar qui\u00e9n est\u00e1 realmente detr\u00e1s de la cuenta. En ese sentido, el anonimato funcional se convierte en una ventaja operativa. Las plataformas prefieren no mirar, porque mirar implicar\u00eda asumir. Y asumir, en t\u00e9rminos de derechos laborales, significa responder ante problemas de seguridad, accidentes, licencias o reclamos. Es decir: costos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En ese marco, la decisi\u00f3n de Pedidos\u00a0Ya de ponerles a todos sus repartidores el nombre de \u201cInga\u201d no es s\u00f3lo una acci\u00f3n publicitaria: es una confirmaci\u00f3n de c\u00f3mo el trabajo se ha vuelto un flujo an\u00f3nimo, sin rostros, sin nombres. Una ficci\u00f3n algor\u00edtmica donde lo \u00fanico que importa es la entrega. Inga no existe, y por eso puede ser cualquiera. En el mercado informal de cuentas pasa lo mismo: el titular de la cuenta no es quien trabaja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La informalidad no es una excepci\u00f3n del sistema. Es parte del sistema. Y la alianza entre Pedidos&nbsp;Ya y Netflix, lejos de cuestionarla, la enmascara. Literalmente. Mientras miramos la serie, la aplicaci\u00f3n nos recuerda que \u201cInga\u201d est\u00e1 en camino. Tal vez sea una venezolana que alquil\u00f3 una cuenta, tal vez sea un joven uruguayo que trabaja con el perfil de otro, tal vez sea alguien que ni siquiera conoce la serie. No importa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Este anonimato funcional, para los trabajadores, implica doble subordinaci\u00f3n: a la plataforma, que mide, controla y sanciona por medio de algoritmos, y al due\u00f1o de la cuenta, al que le debe el pago de la renta semanal, y corre con el riesgo de cortarle el acceso en cualquier momento. El usuario ve un nombre y un mu\u00f1eco que se mueven en el mapa. Pero detr\u00e1s de ese recorrido hay horas de trabajo no reconocido, sin seguro, sin estabilidad, sin derechos. Hay tambi\u00e9n una cadena de transacciones opacas que convierten el derecho al trabajo en un negocio para terceros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Uruguay no es el \u00fanico pa\u00eds donde esto ocurre. En otros pa\u00edses, ya sean vecinos, del Norte o del Sur Global, hay redes similares de alquiler y venta de cuentas. Lo que var\u00eda es el marco legal, la visibilidad del fen\u00f3meno, el tipo de plataforma. Pero la l\u00f3gica es la misma: convertir la precariedad estructural en oportunidad para unos pocos y en estrategia de supervivencia para muchos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La pregunta, entonces, es \u00e9tica y pol\u00edtica: \u00bfpodemos seguir naturalizando que el trabajo se haga sin rostro, sin derechos, sin nombre? \u00bfPodemos seguir premiando el marketing de las plataformas mientras invisibilizamos la precariedad que hay debajo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Frente a esta realidad, lo primero es nombrarla. Es necesario reconocer que el mercado informal de cuentas no es marginal ni circunstancial: es estructural. Implica repensar las categor\u00edas legales que usamos para definir el trabajo, revisar el rol del Estado en la fiscalizaci\u00f3n de las plataformas y, sobre todo, abrir el debate p\u00fablico sobre c\u00f3mo queremos que se organice el trabajo en la era digital. Esto no implica perseguir a quienes alquilan cuentas por necesidad, sino cuestionar un modelo empresarial que se beneficia de esa necesidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Tambi\u00e9n es urgente crear herramientas colectivas: m\u00e1s presencia sindical, m\u00e1s redes de apoyo entre trabajadores, y marcos regulatorios que reconozcan las nuevas formas de dependencia y subordinaci\u00f3n. Necesitamos pol\u00edticas que no se limiten a formalizar lo informal, sino que transformen las condiciones que hacen que la informalidad sea la \u00fanica opci\u00f3n viable para tantos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Hablar de trabajo en plataformas sin hablar del mercado informal de cuentas es dejar afuera una parte clave del problema. Esa que se mueve en la sombra, s\u00ed, pero que sostiene \u2013a fuerza de esfuerzo invisible\u2013 la promesa de inmediatez que nos ofrece cada vez que apretamos \u201cconfirmar pedido\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>*Camila Cutro Dumas<\/strong> es soci\u00f3loga por la Universidad Nacional de Villa Mar\u00eda (Argentina) y mag\u00edster en Sociolog\u00eda por la Universidad de la Rep\u00fablica (Uruguay). Es docente universitaria en las facultades de Informaci\u00f3n y Comunicaci\u00f3n y de Ciencias Sociales de la Udelar en las \u00e1reas de pensamiento social y sociolog\u00eda del trabajo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 las plataformas no miran esta realidad? Porque no les conviene. 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