{"id":4721,"date":"2018-06-17T05:54:23","date_gmt":"2018-06-17T08:54:23","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4721"},"modified":"2018-06-17T05:54:27","modified_gmt":"2018-06-17T08:54:27","slug":"uruguay-debates-hacia-un-bloque-social-del-ajuste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4721","title":{"rendered":"Uruguay\/Debates &#8211; Hacia un bloque social del ajuste"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Juan Geymonat *<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>\u00a0H<\/strong><strong>emisferio Izquierdo N\u00b0 21, mayo de 2018, <\/strong><strong><a href=\"https:\/\/www.hemisferioizquierdo.uy\/\">https:\/\/www.hemisferioizquierdo.uy\/<\/a><\/strong><\/h3>\n<h3><strong>Brecha, 15-6-2018 <\/strong><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">https:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/h3>\n<p>Si la historia es la historia de la lucha de clases, entonces hay que entender la forma concreta de esa oposici\u00f3n a escala nacional para entender la coyuntura y su desenlace posible. Esta es la premisa que gu\u00eda el esfuerzo volcado en las siguientes l\u00edneas. El foco est\u00e1 puesto en la forma y mecanismos en que la clase dominante articula sus intereses, y como los mismos cobran un nuevo sentido y necesidades diferentes en un marco de contracci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<h3><strong>La burgues\u00eda perif\u00e9rica y su (trans) hist\u00f3rico programa<\/strong><\/h3>\n<p>Cuando nos referimos a la clase dominante, nos referimos a un conjunto de grupos sociales que tienen particulares intereses en mantener la estructura social prevaleciente, y que poseen un conjunto de medios propios eficientes para hacer aparecer su voluntad como la voluntad general.<\/p>\n<p>Sin embargo, el accionar de la clase dominante y sus posibilidades de \u00e9xito en la imposici\u00f3n de su voluntad como voluntad general, no depende s\u00f3lo de s\u00ed misma. Su accionar se da en una estructura de clases determinada, y en gran medida debe ajustarse a ella. Asimismo, la forma e instrumentos para hacer valer su voluntad, pueden variar en funciones de necesidades del momento y correlaci\u00f3n de fuerzas espec\u00edficas con otros bloques de poder en la sociedad.<\/p>\n<p>La clase dominante es un concepto un tanto m\u00e1s amplio que el de la burgues\u00eda o la oligarqu\u00eda, en tanto incluye un conjunto de grupos sociales relevantes en el ejercicio del poder social: pol\u00edticos, militares, etc. Pese a ello los grandes propietarios y los capitalistas en general constituyen el centro de gravedad de esta estructura. Son, en una estructura de dominaci\u00f3n capitalista, el grupo social sine qua non.<\/p>\n<p>Los capitalistas, en tanto due\u00f1os de los medios de producci\u00f3n, no son un grupo monol\u00edtico que opera de forma ordenada y un\u00edvoca. M\u00e1s bien todo lo contrario. La competencia opone a los mismos entre s\u00ed en un plano cotidiano. A nivel general diferencia incluso sus intereses m\u00e1s inmediatos. No es lo mismo el inter\u00e9s de las ganaderos que el de los frigor\u00edficos (la historia del sector pecuario del pa\u00eds es en buena medida la historia de estos intereses divergentes); o el de los exportadores que presionan por un tipo de cambio alto, que el de los importadores que se benefician de un tipo de cambio bajo. Existen grandes divergencias pr\u00e1cticas entre una y otra fracci\u00f3n del capital.<\/p>\n<p>Pese a que como capitales individuales se encuentran enfrentados entre s\u00ed en la guerra de la competencia, existen elementos que los agrupan como clase. Si atendemos a las revindicaciones comunes de las patronales desde 2013 hasta aqu\u00ed, los \u00e9nfasis se centran en dos aspectos fundamentales. El primero de ello es el relativo al costo de la fuerza de trabajo. A c\u00f3mo realizar una pol\u00edtica efectiva de repliegue de los salarios en el reparto de la torta uruguaya. El otro aspecto com\u00fan tiene que ver con la reducci\u00f3n de carga fiscal y las tarifas energ\u00e9ticas. En ambos casos se trata de una necesidad de los capitales de reducir sus costos para \u2013 siempre en nombre de la competitividad del pa\u00eds- incrementar sus ganancias. Es un programa -si se quiere- derivado de la propia condici\u00f3n perif\u00e9rica y de rezago tecnol\u00f3gico de nuestra econom\u00eda. Mientras no se puedan obtener ganancias por saltos tecnol\u00f3gicos (aspecto vedado para cualquier capital nacional caracterizado por no controlar el desarrollo de la fuerza productiva), la posibilidad de las mismas se reduce a afectar la estructura de costos.<\/p>\n<h3><strong>El poder econ\u00f3mico: los grandes capitales y su estructura<\/strong><\/h3>\n<p>Por otra parte, las diferencias entre capitales no son s\u00f3lo sectoriales. Existen diferencias y urgencias distintas entre los grandes y los peque\u00f1os y medianos capitales. En t\u00e9rminos muy abstractos los capitalistas son los due\u00f1os de los medios de producci\u00f3n que viven de la explotaci\u00f3n del trabajo asalariado. En t\u00e9rminos concretos esta diferenciaci\u00f3n remite a un conjunto variopinto de situaciones. En base a esta heterogeneidad,\u00a0 es importante distinguir dos grandes conjuntos. El primero de ellos es el del gran capital. Se trata de aquellos capitales que dominan el aparato productivo nacional, aquellos que concentran grandes acumulaciones de trabajo y medios productivos y que dominan la econom\u00eda nacional ocupando lugares decisivos en la estructura productiva. Hist\u00f3ricamente, esta fracci\u00f3n del capital ha tendido a estructurarse en base a grupos familiares que han sido trasmitidos de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n en torno a un c\u00edrculo muy cerrado. Al mismo tiempo, estas familias tempranamente (a principios del siglo XX) iniciaron un proceso de diversificaci\u00f3n de su cartera de negocios. Se hicieron al mismo tiempo, banqueros, terratenientes, industriales y comerciantes. El gran capital tiene la posibilidad de reciclar sus negocios, de prescindir de los menos rentables en un memento y reorientar su capital hacia los m\u00e1s rentables. De alguna forma, logra superar las diferencias que podr\u00edan emanar de los intereses divergentes en las distintas fracciones del capital a nivel sectorial.<\/p>\n<p>A esta estructura casi centenaria hay que agregar una fracci\u00f3n muy grande de capitales extranjeros que han acudido al pa\u00eds motivados por los altos precios de las materias primas a nivel internacional y -en algunos casos- por el crecimiento econ\u00f3mico del \u00faltimo per\u00edodo. Aquella estructura nacional convive con esta nueva estructura de capitales extranjeros, muchos de ellos de origen regional. Incluso, el capital extranjero ha desplazado a aquellos capitales nacionales de algunos centros neur\u00e1lgicos de la acumulaci\u00f3n nacional. En algunos casos en forma total, como en la banca, y en otros en forma parcial como el comercio de grandes superficies, y el sector exportador. Si bien la econom\u00eda uruguaya y con ello, el dominio del aparato productivo se han extranjerizado fuertemente en el ultimo per\u00edodo, la fracci\u00f3n nacional del gran capital sigue siendo una pieza clave, tanto por su significancia econ\u00f3mica, como por su pr\u00e1ctica pol\u00edtica desde las principales agrupaciones patronales del pa\u00eds.<\/p>\n<h3><strong>Ni oligarcas ni obreros: el papel del capital PYME<\/strong><\/h3>\n<p>El mundo de los propietarios no se agota en los grandes capitales. Existe una buena porci\u00f3n del mundo empresarial cuya l\u00f3gica de valorizaci\u00f3n fluct\u00faa entre la tasa de inter\u00e9s y la ganancia media de la econom\u00eda. Son capitales que se contentan con mantener su actividad siempre y cuando les redunde en un ingreso superior a lo que ser\u00eda depositar ese mismo capital en un banco, pero cuyo nivel de acumulaci\u00f3n, concentraci\u00f3n y escala los hace inviables para competir con los grandes capitales a largo plazo. En algunos casos -el de aquellos m\u00e1s peque\u00f1os- pueden resistir en la producci\u00f3n conjugando en la misma persona -o grupo de personas- la condici\u00f3n de capitalistas y asalariados. Quiz\u00e1s el ejemplo m\u00e1s n\u00edtido de esto sea la producci\u00f3n rural familiar, o la figura del cuentapropista con local.<\/p>\n<p>Este mundo -tanto el de peque\u00f1os como medianos capitales- no es nada menor. Un porcentaje cercano a la quinta parte de las personas ocupadas en nuestro pa\u00eds, desarrolla actividades de este tipo.<\/p>\n<p>El peque\u00f1o capital, tiende a ser menos productivo y a obtener una tasa de ganancia menor. Como tal, sus posibilidades de sostener aumentos de costos (tanto salariales como tarifarios) son menores.<\/p>\n<p>Las derivaciones pol\u00edticas de este comportamiento entre las fracciones del capital no dejan de ser interesantes. Al ser un sector numeroso, el peque\u00f1o capital mantiene una incidencia en la formaci\u00f3n de opini\u00f3n y en la deriva pol\u00edtica del pa\u00eds muy importante. Su condici\u00f3n de capitlalista le hace pensar y comportarse como tal, aunque en varios casos, sus condiciones de vida se asemejen m\u00e1s a las de un asalariado que a las de un gran empresario.<\/p>\n<p>Cuando el proceso de expansi\u00f3n econ\u00f3mica general se contrae, los m\u00e1s sensibles a esa contracci\u00f3n son los peque\u00f1os capitales. Ya que son los que tienen menores m\u00e1rgenes de ajuste posible. Por all\u00ed empieza el descontento y el clamor, y sobre esa base se edifica y propaga como reguero de p\u00f3lvora el programa de ajustes al nivel de vida de la poblaci\u00f3n asalariada.<\/p>\n<p>Sin embargo, no basta con la unidad de la clase capitalista y sus formas en transici\u00f3n para imponer un programa. Hay que establecer una alianza de clases m\u00e1s amplia para ello, incluso -aunque sea circunstancial y fugaz- con aquellos sobre los que va a recaer el ajuste.<\/p>\n<h3><strong>El Estado como un capitalista gen\u00e9rico (1)<\/strong><\/h3>\n<p>El Estado moderno cumple distintas funciones necesarias para la reproducci\u00f3n del sistema bajo par\u00e1metros medianamente normales. Desde funciones b\u00e1sicas, como las de impartir reglas que garanticen una convivencia eficiente tanto a nivel social como econ\u00f3mico; a otro tipo de funciones m\u00e1s complejas. Entre estas \u00faltimas se encuentra la intervenci\u00f3n en la econom\u00eda mediante el control de algunas variables macro econ\u00f3micas, o como productor directo. Por \u00faltimo, el Estado interviene haciendo frente a los efectos negativos de una econom\u00eda privada de mercado (por ejemplo haciendo pol\u00edticas sociales, desarrollando seguridad social, etc). En todo momento, la l\u00f3gica de acci\u00f3n del Estado debe ser la de un capitalista gen\u00e9rico. Debe actuar por encima de los intereses inmediatos de las fracciones de clase, garantizando la reproducci\u00f3n a escala ampliada del capital ( o, en t\u00e9rminos m\u00e1s corrientes, el crecimiento econ\u00f3mico). Pero al mismo tiempo debe reproducirse a s\u00ed mismo. Debe ser capaz de garantizar su continuidad como estructura. Para ello, debe apropiar parte de la riqueza social generada a trav\u00e9s de impuestos.<\/p>\n<p>Para actuar en forma coherente y cumplir con la reproducci\u00f3n sist\u00e9mica (que incluye la de s\u00ed mismo) el Estado debe contar con un m\u00ednimo de legitimidad. Lo mismo acontece con el gobierno que conduzca aquella maquinaria. En una democracia formal, la legitimidad pol\u00edtica se traduce en lealtad de masas y mayor\u00edas espec\u00edficas. En gran medida, esta lealtad debe compenzarse a nivel material o con otro tipo de motivaciones ideol\u00f3gicas o tradicionales.<\/p>\n<p>Los problemas de legitimidad pueden derivar de dos aspectos. Primero, de una incapacidad de las acciones del Estado para lograr contener la reproducci\u00f3n sist\u00e9mica sobre niveles de normalidad. Por ejemplo, cuando las acciones macroecon\u00f3micas comienzan a no surtir efecto en el crecimiento econ\u00f3mico, o cuando los problemas sociales no pueden contenerse sobre l\u00edmites \u201ctolerables\u201d. Segundo, cuando la propia reproducci\u00f3n del Estado exige un esfuerzo social (mediante cobro de impuestos) que parece no verse compensado en servicios p\u00fablicos o en la calidad de los mismos.<\/p>\n<h3><strong>Din\u00e1mica de clases y agotamiento del modelo progresista: \u00bfpor d\u00f3nde pueden venir los tiros?<\/strong><\/h3>\n<p>Los l\u00edmites del modelo uruguayo, o del ciclo progresista a la uruguaya, son esencialmente econ\u00f3micos. Obedecen a una econom\u00eda primarizada y abierta que se enfrenta a una ca\u00edda en los precios internacionales, y que comienza as\u00ed a quedarse sin su principal sost\u00e9n: la renta agraria. En el marco de esta restricci\u00f3n, la econom\u00eda comienza a contraerse y con ello la posibilidad de sostener un pacto distributivo donde el ingreso de todos (capitalistas y asalariado) crec\u00eda, garantizando los incentivos necesarios para sostener la legitimidad social del modelo.<\/p>\n<p>Si bien, los problemas que enfrenta el ciclo progresista son de naturaleza econ\u00f3mica, comienzan a expresarse como elementos de una crisis pol\u00edtica. El gobierno aparece como incapaz de ejercer racionalmente su papel de capitalista gen\u00e9rico, incurriendo no s\u00f3lo en problemas para los capitalistas, sino para otros sectores como los asalariados. La imposibilidad de sostener un pacto distributivo con incrementos de salario real, se traduce a la larga o a la corta en malestar y d\u00e9ficit de lealtad de masas. Es lo que sucede cuando esta lealtad carece de otros alicientes ideol\u00f3gicos o morales.<\/p>\n<p>El problema pasa a ser tratado, no como un problema estructural que requiere de trasnformaciones fuertes en la orgnaizaci\u00f3n social y econ\u00f3mica del pa\u00eds, sino como un problema de racionalidad en la acci\u00f3n estatal. Como un problema casi que enteramente de gesti\u00f3n. En definitiva, algo que podr\u00eda solucionarse con buenos gerentes y un Estado de l\u00f3gica empresarial donde prime la eficiencia y la competencia. Este discurso y forma de procesar los problemas de la etapa son un aglutinador para el \u201cciudadano de a pi\u00e9\u201d. Para el descontento en torno a aspectos m\u00e1s b\u00e1sicos como la calidad y cobertura de los servicios p\u00fablicos.<\/p>\n<p>La eplicaci\u00f3n gerencialista, se presenta como la \u00fanica explicaci\u00f3n coherente sobre lo sucedido, al tiempo que ofrece una salida\u00a0 alineada perfectamente con el sentido com\u00fan construido desde izquierda a derecha respecto a las bondades y eficiencias de la econom\u00eda privada y de mercado.<\/p>\n<p>Esta presi\u00f3n sobre la eficiencia del Estado se junta muy bien con la presi\u00f3n del peque\u00f1o y mediano capital asfixiado. Por su parte, el gran capital nacional est\u00e1 en una posici\u00f3n de privilegio. Desde la asunci\u00f3n del progresismo fue desplazado del ejercicio directo del poder pol\u00edtico, por lo que no queda envuelto en una posible crisis de legitimidad. Tiene todas las cartas para presentarse como la alternativa seria, responsable y con conocimiento de gesti\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed se van alineando sectores muy dis\u00edmiles pero que ante un agotamiento del modelo progresista ven sus intereses y necesidades inmediatas convergir en torno a un programa de ajuste.<\/p>\n<h3><strong>\u00bfExiste margen para el modelo progresista?<\/strong><\/h3>\n<p>S\u00ed. El problema es que el margen bajo las condiciones actuales de las pol\u00edticas progresistas implica seguir endeud\u00e1ndose en contradicciones a futuro. Seguir apostando al crecimiento tal cual hoy, implica seguir apostando a la primarizaci\u00f3n econ\u00f3mica y al ingreso de capital for\u00e1neo, aspectos que incrementan el riesgo y la volatilidad. El peso actual del capital extranjero en la econom\u00eda nacional y su potencial incremento es un factor de inestabilidad en\u00a0 varios aspectos. No s\u00f3lo ingresan capitales sino que tambi\u00e9n se van dividendos que estos capitales giran a sus casas matrices y esto implica una presi\u00f3n sobre la balanza de pagos. Por otro lado, en medida que la pol\u00edtica de anuencia de capitales extranjeros se ha basado fuertemente en renuncia fiscal, la ampliaci\u00f3n de la misma puede redundar en un problema de d\u00e9ficit fiscal. Por \u00faltimo, para mantener abierta la canilla de la Inversi\u00f3n extranjera es necesario seguir apostando a lo atractivo del Uruguay para invertir, y eso hay que hacerlo compitiendo con la regi\u00f3n. Si bien Uruguay posee mejores sistemas institucionales y mayor transparencia, a la larga (o m\u00e1s bien a la corta) precisar\u00e1 tambi\u00e9n menores salarios y cargas fiscales para seguir siendo atractivo.<\/p>\n<p>En definitiva, la sostenibilidad del actual modelo sin ajustes sobre el nivel de vida de los trabajadores es falaz. El problema de apostar (literalmente) a esta inercia es que el c\u00famulo de contradicciones puede traducirse violentamente en una potente crisis pol\u00edtica y econ\u00f3mica del modelo. Sin alternativa por izquierda y sin disputa del sentido de esa crisis, el ajuste ser\u00e1 m\u00e1s regresivo y, parad\u00f3jicamente, con mayor anuencia popular.<\/p>\n<p>* Docente de Extensi\u00f3n Universitaria (Sceam-Udelar) y de la Facultad de Ciencias Sociales (Udelar). Es militante de Adur-Pit-Cnt.<\/p>\n<h3><strong><u>Nota <\/u><\/strong><\/h3>\n<p>1) Las idea vertidas aqu\u00ed se inspiran en gran medida en \u00abProblemas de legitimaci\u00f3n en el capitalismo tard\u00edo\u00bb de Jurgen Habermas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En definitiva, la sostenibilidad del actual modelo sin ajustes sobre el nivel de vida de los trabajadores es falaz. 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