{"id":4613,"date":"2018-06-05T16:07:46","date_gmt":"2018-06-05T19:07:46","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4613"},"modified":"2018-06-05T16:07:46","modified_gmt":"2018-06-05T19:07:46","slug":"memoria-1968-america-latina-a-50-anos-del-mayo-frances","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4613","title":{"rendered":"Memoria\/1968 &#8211; Am\u00e9rica Latina: a 50 a\u00f1os del mayo franc\u00e9s"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align:center;\"><strong>La revuelta estudiantil europea tuvo su contrapartida en Am\u00e9rica Latina. La huelga universitaria mexicana que termin\u00f3 en la masacre de Tlatelolco, el movimiento estudiantil brasile\u00f1o que dio lugar a la \u201cpasseata dos 100.000\u201d en R\u00edo de Janeiro y la rebeli\u00f3n popular, obrero\/estudiantil que deriv\u00f3 en el Cordobazo en Argentina fueron manifestaciones de una parte muy significativa de la juventud de la \u00e9poca. Elizabeth Jelin hace memoria a 50 a\u00f1os de los acontecimientos.<\/strong><\/h3>\n<p><strong>Elizabeth Jelin *<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Revista Anfibia, mayo de 2018,\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.revistaanfibia.com\/\">http:\/\/www.revistaanfibia.com\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><em>Estamos continuando, por otros medios, la lucha de Zapata y Guevara, de Camilo Torres y Franz Fanon. Luchamos contra el mismo mundo de la opresi\u00f3n centralizada\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Cincuenta a\u00f1os de insurrecciones en la periferia hab\u00edan hecho imprevisible una revoluci\u00f3n en el centro\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>La revoluci\u00f3n que ayer parec\u00eda privilegio del Tercer Mundo, ha hecho su aparici\u00f3n en el Mundo Industrial neocapitalista o neosocialista\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>\u2026 desde un principio comprendimos que esta no era una revoluci\u00f3n privativa de Francia, sino un movimiento nuestro, sin nacionalidad y sin fronteras (Fuentes 1968: 8-15)<\/em><\/p>\n<p>Estas son algunas frases escritas en 1968 por Carlos Fuentes, l\u00facido escritor mexicano, en su cr\u00f3nica y reflexi\u00f3n sobre el la revoluci\u00f3n de Mayo en Par\u00eds (2). \u00bfA qu\u00e9 remiten estas reflexiones? Hoy en d\u00eda se habla mucho de los procesos de globalizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo, olvidando quiz\u00e1s las interconexiones globales de hace cincuenta a\u00f1os. Fuentes las ve\u00eda en aquel momento. El fen\u00f3meno \u201c68\u201d no era exclusivamente franc\u00e9s o europeo, sino que se enraizaba en una historia y una memoria m\u00e1s amplias, que abarcaban procesos coloniales y luchas emancipatorias del Tercer Mundo, solidaridades transnacionales y visiones de un mundo en el que los de la periferia, del afuera -los \u201cotros\u201d-, pod\u00edan estar indicando el camino a los del centro.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo pensar el 68 en Am\u00e9rica Latina? \u00bfC\u00f3mo mirar lo que pas\u00f3, y tambi\u00e9n \u2013en l\u00ednea con la propuesta de este volumen\u2014las maneras en que el 68 sigui\u00f3 presente en lo que sucedi\u00f3 en los siguientes cincuenta a\u00f1os? Propongo hacerlo a partir de tres situaciones concretas, tres localizaciones -la huelga universitaria mexicana que termin\u00f3 en la masacre de Tlatelolco, el movimiento estudiantil brasile\u00f1o que dio lugar a la \u201cpasseata dos 100.000\u201d en R\u00edo de Janeiro y la rebeli\u00f3n popular, obrero\/estudiantil que deriv\u00f3 en el Cordobazo en Argentina en el a\u00f1o siguiente. Las tres fueron manifestaciones de una parte muy significativa de la juventud de la \u00e9poca. J\u00f3venes, hombre y mujeres, que ten\u00edan la ilusi\u00f3n de cambiar el mundo cuya lucha fue ahogada por violentas represiones. En cada caso, las preguntas sobre lo que qued\u00f3 se refieren a las memorias de la movilizaci\u00f3n juvenil, con las ideas, consignas y demandas que guiaron las protestas y la acci\u00f3n colectiva, las memorias de la represi\u00f3n y la violencia estatal, y los efectos y memorias de las pr\u00e1cticas contestatarias cotidianas \u2013aquellas que conten\u00edan los g\u00e9rmenes de cambios en las relaciones sociales, incluyendo las de g\u00e9nero, que llevaban adelante, aunque a veces no de manera expl\u00edcita y voluntaria, lxs j\u00f3venes activistas de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Para los intelectuales de Am\u00e9rica Latina, la importancia del mayo franc\u00e9s no puede ser exagerada. Par\u00eds continuaba siendo la CIUDAD LUZ y hab\u00eda que mirar el mundo con ojos franceses. Sin embargo, no se trataba s\u00f3lo de importar las creaciones del centro. En la mirada, en los deseos y demandas tambi\u00e9n estaba la historia de la regi\u00f3n: ese a\u00f1o se cumpl\u00edan cincuenta a\u00f1os de la Reforma Universitaria, movimiento estudiantil que, a partir de 1918, reclam\u00f3 la democratizaci\u00f3n y la autonom\u00eda universitaria en diversos lugares de Am\u00e9rica Latina. El movimiento se inici\u00f3 en C\u00f3rdoba (Argentina), se expandi\u00f3 con rapidez a pr\u00e1cticamente todo el mundo latinoamericano y fue parte de los movimientos democr\u00e1ticos y revolucionarios de la regi\u00f3n. Para esta parte del Sur, adem\u00e1s de conmemorar los cincuenta a\u00f1os del 68, en 2018 se conmemoran 100 a\u00f1os de la Reforma Universitaria. En Argentina, el gobierno nacional declar\u00f3 oficialmente al a\u00f1o 2018 \u201cA\u00d1O DEL CENTENARIO DE LA REFORMA UNIVERSITARIA\u201d.<\/p>\n<p>Cuando se traen al \u00e1mbito global acontecimientos y procesos particulares localizados, es com\u00fan hacer la pregunta sobre el significado o lugar del an\u00e1lisis de \u201ccasos\u201d para enfoques m\u00e1s generales, abstractos o abarcativos. Tres pa\u00edses latinoamericanos, considerados en la \u00e9poca como \u201cen desarrollo\u201d. Pa\u00edses grandes e importantes en t\u00e9rminos de territorio y poblaci\u00f3n, que se independizaron del colonialismo europeo en las primeras d\u00e9cadas del siglo XIX, aunque continuaron siendo pa\u00edses dependientes, como parte del sistema capitalista mundial con centro en el Norte. Sus ciudades modernas y tempranamente cosmopolitas, con elites intelectuales de vanguardia, fueron y son parte del mundo \u201cglobal\u201d. Pa\u00edses con desigualdades estructurales muy marcadas, aun cuando movimientos sociales con alta participaci\u00f3n popular han estado presentes en su historia desde temprano.<\/p>\n<p>Los acontecimientos y experiencias del 68 fueron significativos para cada pa\u00eds y localidad, pero no pueden ser considerados meros reflejos o sujetos a las influencias de los movimientos de los pa\u00edses centrales descriptos en los distintos cap\u00edtulos de este libro. Los tres acontecimientos y sus memorias podr\u00edan ser ubicados en una serie, junto a los acontecimientos an\u00e1logos en otras partes del mundo, para incluirlos en estudios comparativos con el fin de detectar regularidades y singularidades. Sin embargo, no es ese el modelo de trabajo en este art\u00edculo: lo que se quiere mostrar es el funcionamiento hist\u00f3rico de redes de relaciones, tr\u00e1nsitos de ideas y personas, flujos y trayectorias que cruzan geograf\u00edas, en una cartograf\u00eda que pone el foco y resalta lo local, y al mismo tiempo muestra sus ra\u00edces e interconexiones con otros lugares, otras ideas, otros sujetos. Descentrar el centro \u2013al no tomar a Europa como centro que irradia sino proponer un modelo de redes y m\u00faltiples focos y centros\u2014permite descartar visiones europeoc\u00e9ntricas y, en ese movimiento, enriquecer los an\u00e1lisis globales.<\/p>\n<h3><strong>Tlatelolco<\/strong><\/h3>\n<p>En M\u00e9xico, 1968 estuvo marcado por un masivo movimiento de protesta estudiantil. El eje principal no pasaba solamente por la situaci\u00f3n del \u00e1mbito educativo; incorporaba reclamos por el autoritarismo estatal y expresaba demandas de democratizaci\u00f3n del pa\u00eds. Los estudiantes declararon huelgas, hubo tomas de edificios de escuelas y de la universidad nacional, as\u00ed como movilizaciones callejeras con creciente n\u00famero de participantes \u2013estudiantes y profesorxs, j\u00f3venes trabajadorxs, clases medias progresistas. La represi\u00f3n de las fuerzas estatales no se hizo esperar, y la efervescencia del movimiento se increment\u00f3 al ritmo de la represi\u00f3n. De hecho, fue la primera vez, desde la revoluci\u00f3n mexicana de 1917, en que una manifestaci\u00f3n de oposici\u00f3n al gobierno logr\u00f3 llegar hasta el Z\u00f3calo (plaza central de la ciudad de M\u00e9xico, s\u00edmbolo del poder desde tiempos pre-colombinos). En esta ocasi\u00f3n, como en muchas otras, el Z\u00f3calo fue desalojado con violencia policial. Frente a la represi\u00f3n institucional, la respuesta fue una emblem\u00e1tica y masiva marcha de silencio, el 13 de septiembre de ese a\u00f1o. El silencio ten\u00eda un significado muy especial en ese momento. Expresaba otros sentidos frente a la violencia: \u201cEl silencio es m\u00e1s elocuente que las palabras que acallaron las bayonetas\u201d se le\u00eda en un volante que repart\u00eda el Consejo Nacional de Huelga. En su cr\u00f3nica sobre esta marcha, Carlos Monsivais reflexiona,<\/p>\n<p><em>\u2026 el silencio es una estructura, el silencio articula el lenguaje de los manifestantes, de los preparatorianos arrancados del sue\u00f1o de vivir en un pa\u00eds que se inicia en una rockola y termina en una discotheque, de los estudiantes del Polit\u00e9cnico conscientes ya de la falacia que les hac\u00eda ver la lucha de clases como la suma de fiestas fabulosas donde era inconcebible su presencia, el silencio organiza a quienes aceptan un ideal\u2026 (Monsivais 1970)<\/em><\/p>\n<p>Las protestas estudiantiles continuaron, y el 2 de octubre, en medio de una concentraci\u00f3n en la Plaza de las Tres Culturas (en Tlatelolco, Ciudad de M\u00e9xico) que promet\u00eda ser una m\u00e1s entre las m\u00faltiples manifestaciones estudiantiles de esos meses, se desat\u00f3 una represi\u00f3n y violencia inusitadas por parte de las fuerzas policiales y militares.<\/p>\n<p>Tlatelolco es un sitio emblem\u00e1tico para las memorias en M\u00e9xico, un palimpsesto geogr\u00e1fico e hist\u00f3rico, \u201cno como descripci\u00f3n fiel de un hecho hist\u00f3rico o una verdad cultural \u2026 sino, en primer lugar, como construcci\u00f3n imaginaria (discursiva, literaria pol\u00edtica o urbana) que sirve para crear lazos entre pasado y presente, donde se est\u00e1n revisando, revelando y conectando entre s\u00ed \u2013o incluso borrando\u2014las huellas y marcas del pasado desde los intereses del presente\u201d (Huffschmid 2010: 358).<\/p>\n<p>Hay en el sitio ruinas arqueol\u00f3gicas del pasado precolonial, marcado con una placa en la que se lee:<\/p>\n<p>El 13 de agosto de 1521 heroicamente defendido por Cuauhtemoc cay\u00f3 Tlatelolco en poder de Hern\u00e1n Cort\u00e9s. No fue triunfo ni derrota<\/p>\n<p>Fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo Que es el M\u00e9xico de hoy.<\/p>\n<p>En la misma plaza est\u00e1 la iglesia de Santiago Ap\u00f3stol, que data del siglo XVI y remite a un pasado de dominaci\u00f3n y \u201cesplendor\u201d (iglesia que sufri\u00f3 da\u00f1os importantes en el terremoto de septiembre de 2017), y rodea la plaza un moderno complejo habitacional y de edificios p\u00fablicos construido un par de a\u00f1os antes, a comienzos de la d\u00e9cada de los sesenta, para ser el s\u00edmbolo y la marca de un M\u00e9xico moderno, pujante, orientado al futuro.<\/p>\n<p>Ese era el sitio de la concentraci\u00f3n estudiantil. Y ese fue el lugar de la masacre, con un n\u00famero nunca definido de muertos, cientos de heridos y m\u00e1s de mil detenidos. Plaza que fue barrida y limpiada al d\u00eda siguiente, para preparar a la ciudad para la inauguraci\u00f3n de los Juegos Ol\u00edmpicos unos pocos d\u00edas despu\u00e9s, bajo el ahora ir\u00f3nico nombre \u201cOlimp\u00edada de la Paz\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la masacre y las detenciones masivas, el movimiento estudiantil se fue apagando. Finalmente, la huelga fue levantada un par de meses despu\u00e9s, en diciembre, con el retorno a clases y el silencio. Un silencio que dur\u00f3 d\u00e9cadas\u2026<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 despu\u00e9s? Con represi\u00f3n y censura, lo ocurrido en Tlatelolco demor\u00f3 en salir a la luz. A casi cincuenta a\u00f1os del acontecimiento, siguen sin develarse varias inc\u00f3gnitas. En lo inmediato, hubo censura y silencio oficiales, marcados por la urgencia de mostrar un M\u00e9xico moderno en las Olimp\u00edadas. Hubo tambi\u00e9n escritos urgentes y gestos pol\u00edticos de protesta. El libro de Elena Poniatowska, con la crudeza de los testimonios (Poniatowska 1971), la renuncia de Octavio Paz (Premio Nobel de literatura en 1990) como embajador mexicano en la India y sus escritos sobre la \u00e9poca plasmados en su libro Posdata, el poema de Rosario Castellanos, las cr\u00f3nicas de lo acontecido escritas por Carlos Monsivais (para la conmemoraci\u00f3n del primer mes de la masacre, que coincid\u00eda con el tradicional D\u00eda de Muertos) (Monsivais 1970).<\/p>\n<p>Testimonios y textos de an\u00e1lisis jur\u00eddico se sucedieron a lo largo de los a\u00f1os (Aguayo 1998, por ejemplo). Tambi\u00e9n demandas hacia el Estado para esclarecer lo sucedido, que se prolongaron y reiteraron en el tiempo. Desde 1978, cuando se cumplieron diez a\u00f1os de la masacre, hay marchas cada 2 de octubre, siempre protagonizadas por estudiantes universitarios y secundarios. En las marchas conmemorativas prima entre lxs j\u00f3venes un sentido de continuidad y de pertenencia generacional, con los s\u00edmbolos, camisetas y c\u00e1nticos con los que se identifican entre ellxs y con lxs protagonistas del 68. La cuesti\u00f3n, sin embargo, sigui\u00f3 siendo materia silenciada y prohibida por el Estado, al menos hasta el 20\u00ba. aniversario, en 1988. A partir de all\u00ed, comenzaron a desarrollarse demandas de esclarecimiento y justicia (3).<\/p>\n<p>En 1993, al cumplirse 25 a\u00f1os de la masacre, se inaugur\u00f3 un monumento promovido por sobrevivientes y militantes. En la parte superior hay un bajorrelieve con las fechas de la masacre y de la inauguraci\u00f3n del monumento (\u201c1968-1993\u201c), una imagen que muestra un grupo de palomas y debajo de \u00e9sta la inscripci\u00f3n \u201c\u2026ADELANTE!!\u201c. Debajo del bajorrelieve aparece la siguiente inscripci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>A los compa\u00f1eros ca\u00eddos el 2 de octubre de 1968 en esta plaza<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Se nombran a las v\u00edctimas identificadas, y se agrega<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Y muchos otros compa\u00f1eros cuyos nombres y edades a\u00fan no conocemos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Al final, un fragmento del poema Memorial de Tlatelolco, de Rosario Castellanos:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>\u00bfQui\u00e9n? \u00bfQui\u00e9nes? Nadie. Al d\u00eda siguiente nadie. La plaza amaneci\u00f3 barrida;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Los peri\u00f3dicos dieron como noticia principal el estado del tiempo y en la televisi\u00f3n, en la radio, en el cine no hubo ning\u00fan cambio en el programa. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Ning\u00fan\u00a0 anuncio intercalado ni un minuto de silencio en el banquete (pues prosigui\u00f3 el banquete)<\/em><\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1o, as\u00ed como cinco a\u00f1os despu\u00e9s, en 1998, a los 30 a\u00f1os de la masacre, se constituyeron comisiones gubernamentales especiales que deb\u00edan esclarecer lo ocurrido. Ambas fracasaron en sus intentos de develar la verdad de la represi\u00f3n. Al mismo tiempo, comenzaba a conformarse socialmente un segundo sentido en las memorias del 68: la lucha por la democracia, que acompa\u00f1aba los cambios pol\u00edticos en el pa\u00eds. Como se\u00f1ala Allier Monta\u00f1o en su an\u00e1lisis de la historia de las memorias del 68 en M\u00e9xico (Allier Monta\u00f1o 2009), el eje en la represi\u00f3n que hab\u00eda dominado en el per\u00edodo anterior no desaparece, sino que complementa el \u00e9nfasis en recordar el 68 como lucha por la democracia, lo que denomina \u201cla memoria del elogio\u201d. El silencio p\u00fablico estaba quebrado. Un tiempo despu\u00e9s, el Estado transfiri\u00f3 a la UNAM (Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico) el edificio en el que funcionaba el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Universidad propuso dise\u00f1ar un memorial que aludiera a al movimiento estudiantil y su tr\u00e1gico desenlace.<\/p>\n<p>El Memorial, inaugurado en 2007, recorre el contexto nacional e internacional de la \u00e9poca (desde 1958, a\u00f1o de fuerte movilizaci\u00f3n sindical en M\u00e9xico, hasta 1973, fecha de la ca\u00edda de Salvador Allende como presidente socialista de Chile, pasando por la revoluci\u00f3n cubana), para internarse luego en la cronolog\u00eda del movimiento estudiantil durante la segunda mitad de 1968, y termina con el levantamiento de la huelga en diciembre de ese a\u00f1o, sin hacer ninguna conexi\u00f3n con los procesos judiciales, sociopol\u00edticos o culturales posteriores. Su gui\u00f3n est\u00e1 basado en historias de vida de participantes (56 entrevistas filmadas), para permitir \u201ca las nuevas generaciones acceder a la experiencia de una generaci\u00f3n anterior\u201d (Vazquez Mantecon 2012:132).<\/p>\n<p>El relato del Memorial intenta fijar una memoria, hasta entonces m\u00f3vil. Se trata fundamentalmente de un elogio o celebraci\u00f3n del movimiento estudiantil y una denuncia de la represi\u00f3n (Vazquez Mantecon 2012:144). En su gui\u00f3n se recogen dos temas centrales: la movilizaci\u00f3n popular reclamando participaci\u00f3n y democratizaci\u00f3n por un lado; el poder represivo del Estado y la memoria de las v\u00edctimas por el otro. Queda mucho menos registrada la transformaci\u00f3n de los patrones de vida cotidiana que estaba ocurriendo, la revuelta contracultural en ciernes, el nuevo protagonismo de las mujeres, las transformaciones en la sexualidad y los patrones de relaciones de g\u00e9nero y de generaci\u00f3n (Huffschmid, 2008). \u201cSe hac\u00eda, pero no ten\u00eda nombre\u201d es la reflexi\u00f3n de una militante muchos a\u00f1os despu\u00e9s (4).<\/p>\n<p>En 2002, la Fiscal\u00eda Especial para Movimientos Sociales del Pasado inici\u00f3 actuaciones para establecer las responsabilidades de autoridades por lo acontecido. El resultado de su informe, presentado en 2006, fue determinar que hubo un genocidio planeado y ejecutado, pero sin fijar responsables. En 2011 el Congreso declar\u00f3 el 2 de octubre d\u00eda de duelo nacional, inscribiendo la fecha como memoria de los \u201cm\u00e1rtires de la democracia\u201d (5).<\/p>\n<p>El relato que pone en \u00e9nfasis en la masacre y la represi\u00f3n, que fuera la memoria dominante y recurrente, se reactualiz\u00f3 con fuerza a partir del caso de lxs estudiantes de Ayotzinapa. A fines de septiembre de 2014, un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Estado de Guerrero, se organiz\u00f3 para viajar a la Ciudad de M\u00e9xico para participar en la marcha de conmemoraci\u00f3n de la masacre de Tlaltelolco, el 2 de octubre. En un clima de creciente violencia que compromet\u00eda a las fuerzas de seguridad pero tambi\u00e9n a las autoridades estatales de la zona, hubo enfrentamientos con el resultado de 43 j\u00f3venes estudiantes desaparecidos, adem\u00e1s de heridos y detenidos. El caso tuvo una visibilidad nacional e internacional inmediatas. No era posible ocultar la masacre ni limpiar la plaza como en el 68. Las demandas de familiares y de la comunidad internacional fueron insistentes, y el gobierno mexicano acept\u00f3 que un Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes patrocinado por la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos investigara el hecho. Su informe, sin embargo, no llega a develar el destino de estas personas desaparecidas.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 traer este caso reciente al an\u00e1lisis de las memorias del 68? Sergio Aguayo, reconocido defensor de los derechos humanos en M\u00e9xico y analista del 68, public\u00f3 en 2015 un libro, Del 68 a Ayotzinapa, en el que sostiene y da evidencias de la continuidad entre una y otra matanza. Indica que si los acontecimientos del 68 tuvieron como efecto el inicio de una transformaci\u00f3n en el r\u00e9gimen pol\u00edtico mexicano, esto se pervirti\u00f3, y que \u201cAyotzinapa sac\u00f3 a la luz un Estado debilitado por la ineficacia, la corrupci\u00f3n y la impunidad\u201d. En este caso del presente, la violencia estatal, el silencio oficial, as\u00ed como el desinter\u00e9s por las v\u00edctimas y sus familiares, reproducen patrones que se hab\u00edan mantenido a lo largo de los casi cincuenta a\u00f1os desde el 68.<\/p>\n<h3><strong>A Passeata dos 100.000<\/strong><\/h3>\n<p>Brasil viv\u00eda bajo una dictadura militar desde 1964, un \u201corden autoritario poco institucionalizado\u201d (Tavares de Almeida y Weis 1998:327) que mantuvo algunas instituciones y liturgias propias del sistema democr\u00e1tico, con fronteras cambiantes y fluidas entre lo permitido y lo prohibido. En ese ambiente, hacer oposici\u00f3n pod\u00eda significar muchas cosas \u2013desde estar en la clandestinidad en grupos armados hasta acciones espont\u00e1neas o de solidaridad con alguna persona perseguida, firmar declaraciones, ir a m\u00edtines p\u00fablicos o participar activamente en las m\u00faltiples actividades culturales de oposici\u00f3n. El clima era de incertidumbre y miedo, ya que aunque hab\u00eda alguna libertad para manifestar oposici\u00f3n, no estaban definidos los l\u00edmites.<\/p>\n<p>El contexto mundial contaba mucho en las ideas y proyectos de los actores: la Revoluci\u00f3n cubana de 1959 ocupaba un lugar en el imaginario de la izquierda, la guerra de Vietnam y los acontecimientos del 68 en Francia y Alemania, que eran seguidos y mirados con cuidado, reforzaban la convicci\u00f3n de que se avecinaban grandes transformaciones.<\/p>\n<p>El movimiento estudiantil fue directa y duramente golpeado en 1964. El edificio central de la Uni\u00f3n Nacional de Estudiantes fue incendiado al d\u00eda siguiente del golpe militar, y esto fue una se\u00f1al de la potencialidad de la represi\u00f3n, al mismo tiempo que incitaba a acciones de protesta y a demandas de su restituci\u00f3n. El movimiento estudiantil era la principal forma de oposici\u00f3n al r\u00e9gimen militar y en los primeros meses de 1968 varias protestas fueron reprimidas con violencia. Los estudiantes se manifestaban en contra de la dictadura militar; tambi\u00e9n en contra de la pol\u00edtica educacional, que favorec\u00eda la privatizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza superior y las limitaciones de acceso. A fin de marzo de 1968, la represi\u00f3n tuvo su punto culminante cuando la polic\u00eda militar invadi\u00f3 un restaurante universitario cuando se desarrollaba una protesta estudiantil por el aumento de precios. En medio de la represi\u00f3n, la polic\u00eda militar mat\u00f3 a un estudiante secundario, Edson Lu\u00eds de Lima Souto, con un tiro a quemarropa. Este hecho conmovi\u00f3 al pa\u00eds y provoc\u00f3 manifestaciones en varias ciudades, que fueron reprimidas con violencia. Unos d\u00edas despu\u00e9s, en la misa de la Candelaria (2 de abril), soldados a caballo arremetieron contra estudiantes, sacerdotes, periodistas y p\u00fablico en general.<\/p>\n<p>El movimiento estudiantil sigui\u00f3 organizando manifestaciones en diversas ciudades. El nivel de organizaci\u00f3n y de movilizaci\u00f3n iba en aumento. Tambi\u00e9n aumentaba la represi\u00f3n, las detenciones y las muertes. Una de estas manifestaciones, en el mes de junio, termin\u00f3 con 28 muertos y miles de detenciones. Por el impacto negativo de este episodio, los militares dieron permiso para una manifestaci\u00f3n de estudiantes, prevista para el 26 de junio. Ese d\u00eda hab\u00eda 50000 personas al iniciarse la marcha en el centro de Rio de Janeiro, cifra que se duplic\u00f3 en una hora. Adem\u00e1s de estudiantes, hab\u00eda artistas, pol\u00edticos y otros segmentos de la sociedad civil brasile\u00f1a, convirti\u00e9ndose en una de las manifestaciones populares m\u00e1s significativas en la historia de Brasil. La consigna, inscripta en la faja que lideraba la marcha, era \u201cAbaixo a Ditadura. O Povo no poder\u201d. La marcha dur\u00f3 tres horas, y termin\u00f3 frente a la Asamblea Legislativa, sin enfrentamientos con la polic\u00eda.<\/p>\n<p>La espiral de movilizaciones y de represi\u00f3n del r\u00e9gimen militar sigui\u00f3 el resto del a\u00f1o, para culminar con dureza en el Acta Institucional 5, que entr\u00f3 en vigor en diciembre de 1968. Esta decisi\u00f3n estatal otorgaba poderes extraordinarios al Presidente de la Rep\u00fablica y suspend\u00eda garant\u00edas constitucionales. Con ello se daba carta blanca para profundizar la censura, legitimar la tortura y la violencia represiva. Este acta fue derogada diez a\u00f1os despu\u00e9s, en 1978.<\/p>\n<p>Con excepci\u00f3n de la Passeata, no hay en Brasil una fecha clave para la rememoraci\u00f3n de la movilizaci\u00f3n estudiantil del 68. Tampoco memoriales o sitios emblem\u00e1ticos, fuera de las fechas de conmemoraci\u00f3n de la represi\u00f3n del 68 por parte de los estudiantes y de las luchas por la recuperaci\u00f3n del predio de la Uni\u00f3n Nacional de Estudiantes (en portugu\u00e9s: Uni\u00e3o Nacional dos Estudantes, UNE), convertido en un emblema para la rememoraci\u00f3n de ese per\u00edodo. La reconstrucci\u00f3n de la UNE y la recuperaci\u00f3n de su sede se fueron convirtiendo, a lo largo de la d\u00e9cada siguiente, en el desaf\u00edo que combinaba la lucha anti-dictatorial con demandas espec\u00edficas del \u00e1mbito educativo. Las nuevas camadas de estudiantes quer\u00edan formar una organizaci\u00f3n estudiantil, pero tambi\u00e9n quer\u00edan que retomara el nombre y la m\u00edstica de la destruida UNE. La recuperaci\u00f3n del predio se convirti\u00f3 en un espacio con significado simb\u00f3lico importante, que combinaba la memoria del pasado con las demandas y procesos del presente (Langland 2013).<\/p>\n<p>En 1980, mientras el viejo edificio todav\u00eda era utilizado por una escuela de artes, y frente a la intenci\u00f3n de la renovada UNE de recuperarlo en el aniversario de su incendio (2 de abril), el predio fue ocupado por las fuerzas estatales con la intenci\u00f3n de destruirlo. A pesar de la protesta estudiantil, e inclusive de una orden judicial de amparo, el edificio fue destruido. No fue una derrota, sin embargo, ya que en el camino, la UNE logr\u00f3 apoyos de muchos sectores sociales, \u201cLa memoria del pueblo no ser\u00e1 destruida\u201d (Langland 2013:239). En verdad, si la intenci\u00f3n de la destrucci\u00f3n fue la de borrar la memoria de la organizaci\u00f3n, el resultado fue lo contrario: el edificio inexistente continu\u00f3 teniendo un rol central en la reconstrucci\u00f3n de las memorias sociales compartidas.<\/p>\n<p>Las demandas estudiantiles continuaron, y en 1994, el gobierno brasile\u00f1o restituy\u00f3 a la UNE el derecho a ocupar el predio \u2013en ese momento utilizado como playa de estacionamiento. En 2010, cuarenta y siete a\u00f1os despu\u00e9s del incendio, el presidente de Brasil, Luiz In\u00e1cio \u201cLula\u201d de Silva, junto a militantes estudiantiles de ese momento y los de \u00e9pocas anteriores, coloc\u00f3 la piedra fundamental de su reconstrucci\u00f3n. Se cerraba en ese momento un largo camino, y se reafirmaba una narrativa de memoria \u2013la de las manifestaciones callejeras masivas del 68 como protesta frente a la dictadura, narrativa que estaba acompa\u00f1ada por silencios de otros actos de resistencia y oposici\u00f3n, especialmente las iniciativas ligadas a la lucha armada.<\/p>\n<h3><strong>El Cordobazo<\/strong><\/h3>\n<p>C\u00f3rdoba era tambi\u00e9n la ciudad de la nueva industria, especialmente la industria automotriz que se hab\u00eda instalado en Argentina a partir de la posguerra. Un movimiento obrero num\u00e9ricamente significativo con un sindicalismo combativo por un lado, y un estudiantado universitario movilizado que se sent\u00eda heredero de la gesta ya cincuentenaria, eran los ingredientes que, al combinarse, dar\u00edan lugar al levantamiento.<\/p>\n<p>La historia de lo ocurrido ya ha sido estudiada y narrada por historiadorxs (Brennan, 1996, Gordillo 1996, Gordillo y Brennan 2008, entre otrxs). El gobierno dictatorial argentino, liderado por militares que hab\u00edan tomado el poder y hab\u00edan derrocado a un presidente elegido democr\u00e1ticamente en 1966, impon\u00eda medidas que limitaban los derechos obreros preexistentes. Frente a un llamado a huelga general en el pa\u00eds con demandas sindicales (restablecer la negociaci\u00f3n colectiva y la actualizaci\u00f3n salarial, suspendidas en el \u00b467), el sindicalismo cordob\u00e9s adelant\u00f3 el llamado y convoc\u00f3 a una movilizaci\u00f3n. A su vez, el sector estudiantil ven\u00eda moviliz\u00e1ndose para reclamar frente a las intervenciones en las universidades y ya hab\u00eda sido reprimido, inclusive con algunas muertes en otras ciudades como Corrientes y Rosario. La lucha de los obreros cordobeses empalm\u00f3 con un agud\u00edsimo movimiento de lucha estudiantil en toda la Argentina. La convergencia de un reclamo obrero-estudiantil era, entonces, un hecho.<\/p>\n<p>A media ma\u00f1ana, miles de obreros comenzaron a abandonar sus tareas y se dirigieron al centro de la ciudad. Las f\u00e1bricas automotrices quedaban vac\u00edas r\u00e1pidamente, ya que sus trabajadores constitu\u00edan el grueso de la movilizaci\u00f3n obrera, junto a otros gremios que se iban sumando. Los estudiantes tambi\u00e9n marchaban en forma organizada desde distintos puntos de la ciudad, y las fuerzas policiales ya hab\u00edan desplegado tropas, carros de asaltos y camiones hidrantes, a la espera de la movilizaci\u00f3n. La marcha representaba un rechazo al r\u00e9gimen y a la sensaci\u00f3n de injusticia generalizada que afectaba a diversos sectores sociales. Esto despertaba adhesi\u00f3n porque hab\u00eda un fuerte repudio a las muertes estudiantiles de los d\u00edas anteriores y a la permanencia de la dictadura en el poder -que no presentaba plazos de restituci\u00f3n democr\u00e1tica ni medios para canalizar las protestas-. En medio de barricadas y autom\u00f3viles incendiados, los obreros y los estudiantes fueron ocupando el centro de la ciudad. Muchos vecinos apoyaban a los manifestantes. Frente a este avance, algunas fuerzas policiales se retiraron a sus cuarteles mientras los que quedaban en las calles comenzaron a disparar sus armas. La protesta se generaliz\u00f3 en pocas horas en una verdadera rebeli\u00f3n popular e insurrecci\u00f3n urbana (Gordillo y Brennan, 2008).<\/p>\n<p>Entre barricadas y combates callejeros se inicia la represi\u00f3n. M\u00e1ximo Mena, obrero de Peugeot, es el primer asesinado. En el centro de la ciudad, lugares emblem\u00e1ticos del poder son atacados con furia por quienes protagonizan la jornada de lucha. Durante cinco horas, obreros, estudiantes, empleados y vecinos de la ciudad libraron intensos combates callejeros contra la polic\u00eda de la provincia. Las tropas consiguieron despejar el centro y los manifestantes se replegaron al barrio Cl\u00ednicas para resistir. Por la noche, la agitaci\u00f3n se traslad\u00f3 a los barrios. La ciudad estaba pr\u00e1cticamente tomada por la movilizaci\u00f3n popular, y all\u00ed el gobierno intervino con el ej\u00e9rcito. Se produjeron enfrentamientos y finalmente el ej\u00e9rcito redujo la resistencia. Al d\u00eda siguiente, las tropas controlaban la ciudad. Seg\u00fan cifras oficiales, hubo 400 personas heridas, 2.000 detenidas y m\u00e1s de 30 asesinadas.<\/p>\n<p>A partir del Cordobazo se inaugur\u00f3 un ciclo de protestas en ascenso y comenz\u00f3 a resquebrajarse la imagen de unidad y orden que mostraba el r\u00e9gimen dictatorial. Tambi\u00e9n hubo crisis en diversos \u00e1mbitos, incluyendo las conducciones sindicales. El r\u00e9gimen militar qued\u00f3 muy golpeado por el movimiento de masas. En el primer aniversario del Cordobazo, hizo su aparici\u00f3n p\u00fablica el movimiento guerrillero Montoneros, con el secuestro y posterior ejecuci\u00f3n del ex presidente de facto, General E. Aramburu. La desestabilizaci\u00f3n del r\u00e9gimen y especialmente del presidente, Gral. Juan Carlos Ongan\u00eda \u2013que no hab\u00eda querido poner tiempos o plazos para el gobierno militar\u2014 llev\u00f3 a que, en junio de 1970, la Junta de Comandantes en Jefe de las tres fuerzas armadas (\u00f3rgano supremo de la llamada \u201cRevoluci\u00f3n Argentina\u201d) destituyera al presidente y designara al general Roberto Marcelo Levingston para ocupar ese cargo.<\/p>\n<p>El Cordobazo fue un punto de inflexi\u00f3n en la historia pol\u00edtica argentina de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Desde el propio acontecimiento, qued\u00f3 inscripto como emblema de las luchas populares con movilizaci\u00f3n en la historia argentina. Tambi\u00e9n como emblema de la unidad obrero- estudiantil, bandera de los movimientos de izquierda desde entonces. A su vez, se inscribe en una perspectiva hist\u00f3rica de m\u00e1s largo plazo, como se\u00f1ala Agust\u00edn Tosco, sindicalista que lider\u00f3 el movimiento, que lo muestra no como un episodio m\u00e1s en la historia de las luchas sociales sino como parte de una memoria a rescatar y enunciar. Tosco niega que hubiera sido un acto de espontane\u00edsmo, y refuta tambi\u00e9n la idea de que lo que sucedi\u00f3 en C\u00f3rdoba fue un reflejo de las luchas de Par\u00eds, de Berkeley, o de Alemania o Italia (Tosco, 1970).<\/p>\n<p>En la ciudad de C\u00f3rdoba se sucedieron diversas conmemoraciones y marcas urbanas de ese pasado. Hay una suerte de continuidad entre las memorias y las conmemoraciones de las movilizaciones y de la brutal represi\u00f3n en el Cordobazo del 69 con lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s, durante las movilizaciones de los a\u00f1os setenta y la siguiente represi\u00f3n dictatorial y el Terrorismo de Estado (1976-1983). Algunos de los protagonistas del 68 fueron tambi\u00e9n figuras importantes despu\u00e9s, y esto se refleja en las conmemoraciones. As\u00ed, en 2005 se inauguraron placas recordatorias y se cambi\u00f3 el nombre a una plaza en el barrio Santa Isabel, barrio obrero automotriz protagonista del Cordobazo, que tambi\u00e9n sufri\u00f3 fuerte represi\u00f3n en la dictadura. La placa y la plaza recuerdan a Ren\u00e9 Salamanca, l\u00edder sindical de la \u00e9poca, con un alto protagonismo en el Cordobazo, que luego fue desaparecido en 1976. La plaza lleva el nombre de Ren\u00e9 Salamanca y obreros m\u00e1rtires de la represi\u00f3n, y, como muestra Tedesco, tiene sentidos diferentes para los habitantes del barrio, para los trabajadores de la planta automotriz, para los l\u00edderes sindicales y para el movimiento de derechos humanos (Tedesco, 2012).<\/p>\n<p>Desde la transici\u00f3n de 1983, en Argentina dominan la esfera p\u00fablica las conmemoraciones y rituales ligados a las memorias de la dictadura y la represi\u00f3n de los a\u00f1os setenta. En ellos, el Cordobazo se inscribe como hito narrativo inicial. As\u00ed, cada a\u00f1o, el Archivo Provincial de la Memoria de la Provincia de C\u00f3rdoba realiza intervenciones urbanas conmemorativas de la movilizaci\u00f3n popular y de la represi\u00f3n del 69. M\u00e1s all\u00e1 de C\u00f3rdoba, el acontecimiento funciona tambi\u00e9n como hito inicial para marcar el per\u00edodo de movilizaci\u00f3n popular y de represi\u00f3n, que se intensific\u00f3 con la nueva dictadura a partir de 1976. Al instalarse el Monumento a las V\u00edctimas del Terrorismo de Estado en Buenos Aires, despu\u00e9s de mucho debate se lleg\u00f3 a la decisi\u00f3n de tomar como fecha inicial del listado de nombres el a\u00f1o 1969, con los nombres de las v\u00edctimas del Cordobazo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay marcas y alusiones puntuales en distintos lugares, para distintos grupos sociales \u2013murales alusivos en organizaciones sindicales, conmemoraciones ligadas a fechas espec\u00edficas o a personas significativas, que ponen el \u00e9nfasis en el protagonismo de las movilizaciones antes que en la represi\u00f3n (6). En la ciudad de C\u00f3rdoba, la memoria del Cordobazo impregna pr\u00e1cticamente todas las protestas y movimientos de trabajadores, cosa que no sucede en otros lugares del pa\u00eds. Se podr\u00eda decir que el Cordobazo ha entrado en los relatos de la historia reciente como hito significativo, pero no necesariamente provoca sentimientos de identificaci\u00f3n y continuidad por parte de las generaciones posteriores \u2013para quienes el Terrorismo de Estado de la dictadura del 76-83 son el anclaje dominante.<\/p>\n<h3><strong>Algunos comentarios<\/strong><\/h3>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos pueden decir estos casos? Fueron acontecimientos anclados en la movilizaci\u00f3n de estudiantes universitarios (y sectores obreros, especialmente en el Cordobazo), que combinaban en sus consignas demandas espec\u00edficas del mundo educacional con demandas de democratizaci\u00f3n en el mundo pol\u00edtico-institucional; tambi\u00e9n con un \u00e1nimo de transformaci\u00f3n en los \u00e1mbitos de la sociabilidad y las pr\u00e1cticas de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>En contraste con las movilizaciones en Europa Occidental, en el Tercer Mundo los largos a\u00f1os sesenta fueron a\u00f1os de movimientos revolucionarios, de descolonizaci\u00f3n (especialmente en \u00c1frica) y de guerras de liberaci\u00f3n. La Revoluci\u00f3n Cubana era una realidad inimaginable una d\u00e9cada antes. La gesta del Che Guevara y su propuesta del \u201chombre nuevo\u201d, que culmin\u00f3 con su asesinato en Bolivia en 1967, indicaban la urgencia y el camino a seguir en la lucha contra el imperialismo, una consigna permanente. Los \u00edmpetus revolucionarios se imbricaban tambi\u00e9n con demandas centradas en transformaciones que llevaran a una mayor democratizaci\u00f3n pol\u00edtica y la ampliaci\u00f3n de la participaci\u00f3n. Recordemos que en Argentina, Brasil y M\u00e9xico imperaban reg\u00edmenes pol\u00edticos autoritarios o dictatoriales. De ah\u00ed el vaiv\u00e9n entre las consignas revolucionarias y el \u00e9nfasis expl\u00edcito en la necesidad de democratizaci\u00f3n, que se inscrib\u00eda en las memorias y tradiciones de movilizaciones populares a lo largo de la historia, en las cuales el movimiento estudiantil hab\u00eda tenido una participaci\u00f3n protag\u00f3nica.<\/p>\n<p>Este \u00e9nfasis en demandas centradas en aspectos institucionales y normativos opacaba procesos subterr\u00e1neos ligados a la revoluci\u00f3n en las pr\u00e1cticas cotidianas. El panorama, sin embargo, no era tan claro. No es que lo contracultural estuviera ausente; era menos visible y mucho m\u00e1s ambiguo y ambivalente. En muchas organizaciones de izquierda, primaban relaciones de g\u00e9nero tradicionales. Las mujeres militantes pod\u00edan estar en la lucha p\u00fablica actuando \u201ccomo hombres\u201d, pero en el mundo \u00edntimo segu\u00edan sometidas a las reglas patriarcales dentro de una moral pol\u00edtica que indicaba que la igualdad de g\u00e9nero, una \u201ccontradicci\u00f3n secundaria\u201d deb\u00eda esperar a que se resuelvan las \u201ccontradicciones primarias\u201d de la explotaci\u00f3n de clase. Los cambios estaban en las pr\u00e1cticas antes que en los discursos, como fue mencionado m\u00e1s arriba al hablar de Tlaltelolco. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, por ejemplo, el movimiento de mujeres de C\u00f3rdoba public\u00f3 un libro, Mujeres desde el Cordobazo hasta nuestros d\u00edas, (Robledo, 2006) en el que se recogen testimonios de mujeres militantes (7). La \u00e9poca fue un punto de inflexi\u00f3n para transformaciones en la sexualidad y las relaciones de g\u00e9nero (fue el per\u00edodo en que se expandi\u00f3 el uso de la p\u00edldora anticonceptiva), y esto proporcionaba a las fuerzas represivas una argumentaci\u00f3n justificatoria de su accionar, al identificar la revoluci\u00f3n sexual con la revoluci\u00f3n pol\u00edtica (Langland, 2013, Huffschmid 2008).<\/p>\n<p>Las autoridades y las fuerzas militares represoras usaron en su favor la posici\u00f3n de sus pa\u00edses en la geopol\u00edtica mundial, el ser un pa\u00eds perif\u00e9rico, del Tercer Mundo. Para ellos, la explicaci\u00f3n de la movilizaci\u00f3n popular era muy sencilla: era producto de agentes infiltrados, agitadores internacionales que respond\u00edan a una conspiraci\u00f3n liderada desde afuera \u2013en la \u00e9poca de la Guerra Fr\u00eda, sin duda, el comunismo internacional. Cualquier bandera de defensa de la naci\u00f3n frente a la amenaza externa les pod\u00eda servir, en una l\u00f3gica que se ir\u00eda a profundizar con consecuencias quiz\u00e1s m\u00e1s tr\u00e1gicas en la d\u00e9cada siguiente, cuando se instauraron las nuevas dictaduras en el Cono Sur.<\/p>\n<p>Estos son s\u00edntomas de procesos sociopol\u00edticos y culturales que no respetan fronteras. Imposible analizarlos exclusivamente en clave nacional. Aunque los acontecimientos ocurren en lugares y momentos espec\u00edficos, son parte de procesos globales, porque las ideas, los ideales, las memorias \u2013y a\u00fan las personas\u2013 viajan, se transmiten, se conectan (8). \u00bfC\u00f3mo? \u00bfEn qu\u00e9 sentidos viajan las memorias? En primer lugar, hay conexiones internacionales literales, o sea, contactos personales, institucionales y pol\u00edticos. El tr\u00e1nsito de viajeros y exiliados en la \u00e9poca, las conexiones comunicativas y las virtuales despu\u00e9s, transmiten pr\u00e1cticas y sentidos. Por ejemplo, es sabido que a su regreso, las exiliadas latinoamericanas en Europa trajeron ideas ligadas al feminismo y demandas de igualdad de g\u00e9nero que no hab\u00edan formulado en sus luchas anteriores. Si en el 68 hab\u00eda este tipo de conexiones intelectuales, pol\u00edticas, culturales, \u00e9stas se mantuvieron e intensificaron en las d\u00e9cadas siguientes. Est\u00e1n tambi\u00e9n las conexiones \u201cconspirativas\u201d, tan fuertes entre las fuerzas represoras del 68, que tambi\u00e9n perduraron y se profundizaron en las dictaduras latinoamericanas de los a\u00f1os setenta (9).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay conexiones globales en t\u00e9rminos de las aspiraciones y de las formas de conmemoraci\u00f3n. Huyssen habla del Holocausto como tropo universal que parte de un acontecimiento particular y localizado, pero que en su universalizaci\u00f3n \u201cpermite a la memoria incorporar situaciones locales espec\u00edficas hist\u00f3ricamente distantes y pol\u00edticamente diferentes del acontecimiento original\u201d (Huyssen 2003: 13-14). El 68 funciona de manera inversa: es quiz\u00e1s el emblema de la revuelta juvenil contestataria del orden dominante. No fue un acontecimiento \u00fanico, situado en un lugar y en un tiempo, que se convirti\u00f3 en emblema global, expandiendo su significado y dando sentido a otras situaciones l\u00edmite, sino que el 68 se constituy\u00f3 como tal en un conjunto amorfo de acontecimientos simult\u00e1neos, inscriptos en un s\u00edmbolo que se fue construyendo e idealizando a lo largo de 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Para finalizar, vuelvo a la propuesta inicial de centrar la atenci\u00f3n en tres campos memoriales: primero, las memorias de la movilizaci\u00f3n juvenil revolucionaria y democratizadora, de lucha y de demandas de cambios pol\u00edticos e institucionales \u2013en esto el 68 latinoamericano se inscribe en tradiciones de protestas populares, incorporando de manera masiva la movilizaci\u00f3n callejera como herramienta de presencia y de presi\u00f3n, modalidad que se mantuvo y profundiz\u00f3 en d\u00e9cadas siguientes. En segundo lugar, las memorias de la represi\u00f3n estatal, que cobraron mucha mayor fuerza como cuesti\u00f3n social, cultural y pol\u00edtica al cerrarse el ciclo dictatorial a partir de los a\u00f1os ochenta (Jelin 2002, Jelin 2017). Y en tercer lugar, las memorias de las pr\u00e1cticas cotidianas contestatarias, ancladas en demandas de igualdad de g\u00e9nero y de reconocimiento de la diversidad \u00e9tnica \u2013temas de lucha que contin\u00faan y no pueden disociarse de las memorias de las luchas por la transformaci\u00f3n de estructuras sociales y econ\u00f3micas globales, donde priman m\u00faltiples desigualdades.<\/p>\n<p>Las memorias de las luchas populares por cambiar el mundo reaparecen y se activan en los movimientos populares emancipatorios de la regi\u00f3n, en las luchas populares reiteradas que surgen y se actualizan en coyunturas espec\u00edficas de avance de propuestas transformadoras.<\/p>\n<p>Conllevan tambi\u00e9n los consabidos repliegues que sufren la regi\u00f3n y el mundo \u2013repliegues por la dominaci\u00f3n de modelos dictatoriales represivos hace unas d\u00e9cadas, neoliberales y excluyentes en varios momentos posteriores, incluyendo el que se vive en varios pa\u00edses al conmemorar estos primeros cincuenta a\u00f1os del 68. Sin embargo, las memorias de las gestas del pasado pueden ser activadas en nuevos momentos de lucha, ya que, para parafrasear a Norbert Lechner, la construcci\u00f3n del orden deseado es conflictiva y nunca acabada (Lechner, 1986).<\/p>\n<h3><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><\/h3>\n<p>Una nota personal: Como en todo ejercicio de memorias, hay una cara personal y subjetiva adem\u00e1s de las preguntas y el rigor anal\u00edticos. Transit\u00e9 este medio siglo por las experiencias y caminos de la \u00e9poca. Haber participado en la marcha del silencio en M\u00e9xico en septiembre del 68 fue un hito inolvidable en mi vida. Ese silencio elocuente, lacerante, hac\u00eda todo el ruido imaginable, en un contraste total con el bullicio habitual de la vida en la ciudad. En el 69 estaba yo en Nueva York, y me toc\u00f3 participar en la peque\u00f1a marcha de protesta por la represi\u00f3n del Cordobazo, en Manhattan, frente al Consulado Argentino (desde el balc\u00f3n, alguien tomaba fotograf\u00edas de cada unx de lxs participantes). Viv\u00ed en Brasil entre 1971 y 1973, cuando se sent\u00eda en la vida cotidiana la vigencia del AI5, cuyos efectos en las universidades eran devastadores \u2013censura en las bibliograf\u00edas, agentes infiltrados sentados en las aulas, miedo\u2014, cuando se iban conformando las pr\u00e1cticas de resistencia, con las canciones de doble sentido de Chico Buarque. Viv\u00ed en Nueva York cuando Angela Davis, emblema de los movimientos de protesta, estaba presa en la c\u00e1rcel de la 6\u00aa avenida.. Iba yo, con mi beb\u00e9 de pocos meses, a vivarla desde afuera, a pedir por su libertad, a verla cuando se asomaba por la ventana a saludar. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando se cumpl\u00edan 50 a\u00f1os de la creaci\u00f3n de la Universit\u00e9 Paris Ouest \u2014Nanterre La Defense, conoc\u00ed el m\u00edtico lugar en compa\u00f1\u00eda de Angela, de Daniel Cohn-Bendit y de otros colegas, cuando coincidimos al recibir juntos nuestros doctorados Honoris Causa. Nuestra recorrida por el campus tuvo ese d\u00eda dos gu\u00edas: el presidente de la universidad y Dani, que nos iba mostrando c\u00f3mo hab\u00edan entrado y lo que fueron haciendo en esos d\u00edas claves del 68 en Paris. El regalo de la universidad en esa ocasi\u00f3n fue la foto de un grafiti del 68. El clima festivo indicaba tambi\u00e9n una transformaci\u00f3n de las memorias: de la protesta por la represi\u00f3n a sentidos emancipatorios que, creo, tuvieron sus ra\u00edces en aquel largo 68.<\/p>\n<p>* Elizabeth Jelin, soci\u00f3loga e investigadora social argentina. Realiz\u00f3 su licenciatura en sociolog\u00eda en la Universidad de Buenos Aires (UBA) Desde el a\u00f1o de 1964 y hasta 1973 fue investigadora visitante en el Centro de Investigaciones Econ\u00f3micas en la Universidad de Nuevo Le\u00f3n en Monterrey, M\u00e9xico y se doctor\u00f3 en sociolog\u00eda en la Universidad de Texas. En Brasil, a principios de la d\u00e9cada de 1970, realiz\u00f3 investigaciones sobre el trabajo de las mujeres en Bah\u00eda, El Salvador. Ha desempe\u00f1ado importantes cargos como directora del CEDES, siendo miembro del directorio del Instituto de Investigaciones de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD), en la Comisi\u00f3n Mundial de Cultura y Desarrollo de Naciones Unidas (UNESCO), dentro del Social Science Research Council Nueva York (SSRC) y formando parte del Directorio Acad\u00e9mico del Wissenschaftskolleg zu Berlin y miembro del Directorio Acad\u00e9mico de dicha instituci\u00f3n. Ha sido profesora e investigadora visitante en numerosas universidades (Princeton, Chicago, Oxford, Amsterdam, Florida y Texas, entre otras)<\/p>\n<p><strong><u>Notas al pie<\/u><\/strong><\/p>\n<p>* Texto publicado en traducci\u00f3n italiana \u201cIl \u201968 visto dal Sud: storia e memoria in America Latina\u201d en Donatella della Porta (ed.), Sessantotto. Passato e presente dell\u2019anno ribelle. Milan: Feltrinelli, 2018.<\/p>\n<p>(1) Agradezco a Anne Huffschmid, Victoria Langland y Ludmila da Silva Catela su ayuda, al compartir experiencias, investigaciones y documentos sobre los casos presentados en este art\u00edculo.<\/p>\n<p>2) Este texto, escrito en mayo-junio de 1968, fue reproducido junto a textos dedicados a Praga y M\u00e9xico en Fuentes, 2005.<\/p>\n<p>(3) Este revivir de las memorias y el impulso a plantear nuevas demandas al Estado son, como en muchos otros lugares, un correlato de un proceso sociodemogr\u00e1fico: los j\u00f3venes universitarios l\u00edderes de las protestas de los a\u00f1os sesenta que continuaron librando su batalla contra el autoritarismo y, ya adultos, se incorporaron a partidos pol\u00edticos, movimientos sociales u otros espacios p\u00fablicos, sea en el campo pol\u00edtico o en el period\u00edstico, desde los cuales reivindicar sus propias experiencias de lucha (Guillebaud 1999; tambi\u00e9n Aguayo 2015). En este caso, sin embargo, hay tambi\u00e9n una apropiaci\u00f3n de la marcha conmemorativa por parte de los estudiantes universitarios de cada momento. La marcha del 40\u00ba aniversario, y la presencia juvenil en la misma, es analizada en detalle por Huffschmid (2010).<\/p>\n<p>(4) Anne Huffschmid, comunicaci\u00f3n personal, 7 de noviembre de 2017. Huffschmid (2008) indica que el encuadre (framing) de las experiencias en un marco de cambio cultural en las relaciones de g\u00e9nero vino despu\u00e9s. Tambi\u00e9n se\u00f1ala que la experiencia carcelaria en el 68 en M\u00e9xico fue masculina. Hubo solamente dos mujeres encarceladas por su participaci\u00f3n en el movimiento.<\/p>\n<p>(5) Frente al cincuenta aniversario del Movimiento estudiantil del 68 en 2018, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) prepara una transformaci\u00f3n del espacio y los contenidos del Memorial 68. Por esta raz\u00f3n se ha cerrado y reabrir\u00e1 sus puertas en los primeros meses del a\u00f1o 2018 (www.ccutlaltelolco.com).<\/p>\n<p>(6) Como el monumento a Agust\u00edn Tosco, l\u00edder sindical en el Cordobazo, en la ciudad de Trelew, a 1500 km. de C\u00f3rdoba, lugar donde estuvo preso Tosco a comienzos de los a\u00f1os setenta.<\/p>\n<p>(7) \u201cEl movimiento de Mujeres de C\u00f3rdoba decidi\u00f3 rescatar experiencias que de otra manera pasar\u00edan al olvido, rastrear en lo individual las huellas de lo colectivo, de la actuaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres en el pasado reciente\u201d es el copete que informa sobre este libro en un suplemento de mujeres de un diario de alcance nacional (\u201cHistoria en primera persona\u201d, Las12, P\u00e1gina12, 21 de septiembre de 2007).<\/p>\n<p>(8) En lo que sigue, retomo ideas de Langland (2018), que analiza el 68 a partir de un lugar espec\u00edfico (Brasil) en clave de historia global y de v\u00ednculos transnacionales. Langand propone cuatro tipos de conexiones globales: las conexiones conmemorativas, las aspiracionales, las literales y las conspirativas.<\/p>\n<p>(9) Las ideas conspirativas en Am\u00e9rica Latina apuntaban a que el mal ven\u00eda del \u201ccomunismo internacional\u201d. En Europa del Este (Polonia, Checoslovaquia, etc.) las protestas del 68 tambi\u00e9n exig\u00edan democratizaci\u00f3n, pero all\u00ed el villano era otro\u2026<\/p>\n<h3><strong><u>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/u><\/strong><\/h3>\n<p>Aguayo, Sergio, 1998. 1968. Los archivos de la violencia. M\u00e9xico: Grijalbo.<\/p>\n<p>Aguayo, Sergio, 2015. De Tlatelolco a Ayotzinapa. Las violencias del Estado. M\u00e9xico: Editorial Ink.<\/p>\n<p>Allier Monta\u00f1o, Eugenia, 2009. \u201cPresentes-pasados del 68 mexicano. Una historizaci\u00f3n de las memorias p\u00fablicas del movimiento estudiantil, 1968-2007\u201d. Revista Mexicana de Sociolog\u00eda 71, n\u00fam. 2 (abril-junio): 287-317.<\/p>\n<p>Brennan, James, 1996. El Cordobazo. Las guerras obreras en C\u00f3rdoba 1955-1976. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.<\/p>\n<p>Fuentes, Carlos, 1968. Paris: La revoluci\u00f3n de Mayo. M\u00e9xico: ERA. (Reproducido en Los 68. Par\u00eds, Praga, M\u00e9xico. Barcelona: Debate, 2005.<\/p>\n<p>Gordillo, M\u00f3nica, 1996. C\u00f3rdoba en los \u00b460: la experiencia del sindicalismo combativo. C\u00f3rdoba: Direcci\u00f3n de Publicaciones de la UNC.<\/p>\n<p>Gordillo, M\u00f3nica y James Brennan, 2008. C\u00f3rdoba Rebelde. El Cordobazo, el clasismo y la movilizaci\u00f3n social. La Plata: Editorial de la Campana.<\/p>\n<p>Guillebaud, Jean-Claude, 1999. \u201cA consolacao da revolucao sexual\u201d. En Marco A. Garc\u00eda y Mar\u00eda Vieira (eds.), Rebeldes e contestadores. 1968. Brasil, Franca e Alemanha. San Pablo: Fundacao Perseu Abramo.<\/p>\n<p>Huffschmid, Anne, 2008. \u201c\u00bfConmemorar una revuelta?\u201d. Humboldt, 149\/97. Publicaci\u00f3n del Instituto Goethe. <a href=\"http:\/\/www.goethe.de\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.goethe.de<\/a><\/p>\n<p>Huffschmid, Anne, 2010. \u201cMirar la memoria. Lecturas de la extra\u00f1a(da) Plaza de Tlatelolco\u201d, en Alejandro L\u00f3pez Gallegos et al. (eds.),Yo no estuve ahi, pero no olvido. La protesta en estudio, M\u00e9xico, UAM Azcapotzalco.<\/p>\n<p>Huyssen, Andreas, 2003. Present Pasts. Urban Palimpsests and the Politics of Memory. Stanford: Stanford University Press.<\/p>\n<p>Jelin, Elizabeth, 2002. Los trabajos de la memoria. Madrid: Siglo Veintiuno de Espa\u00f1a Editores.<\/p>\n<p>Jelin, Elizabeth, 2017. La lucha por el pasado. C\u00f3mo construimos la memoria social. Buenos Aires: XXI, siglo veintiuno editores.<\/p>\n<p>Langland, Victoria, 2013. Speaking of Flowers. Student Movements and the Making and Remembering of 1968 in Military Brazil. Durham: Duke University Press.<\/p>\n<p>Langland, Victoria, 2018. \u201cTransnational Connections of the Global Sixties as seen by a Historian of Brazil\u201d. En Chen Jian, Martin Klimke et al. (eds), The Routledge Handbook of the Global Sixties: Between Protest and Nation-Building. Londres: Routledge.<\/p>\n<p>Lechner, Norbert (1986), La conflictiva y nunca acabada construcci\u00f3n del orden deseado, Santiago de Chile, FLACSO.<\/p>\n<p>Monsivais, Carlos, 1970. D\u00edas de guardar. M\u00e9xico: Ediciones Era. Poniatowska, Elena, 1971. La noche de Tlatelolco. M\u00e9xico: Ediciones Era.<\/p>\n<p>Robledo, Luc\u00eda (ed.), 2006. Mujeres desde el Cordobazo hasta nuestros d\u00edas. C\u00f3rdoba: Movimiento de Mujeres de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>Tedesco, Graciela, 2012. \u201cEl paso de los trabajadores y el paro de los sindicalistas\u2026 Memorias, pasado y presente en torno a un monumento barrial\u201d. Ponto Urbe. Revista do n\u00facleo de antropolog\u00eda urbana da USP, N\u00famero 11.<\/p>\n<p>Vazquez Mantecon, Alvaro, 2012. \u201cEl Memorial del 68 y el debate sobre la historia reciente de M\u00e9xico\u201d. En Anne Hufschmid y Valeria Dur\u00e1n (eds.), Topograf\u00edas conflictivas. Memorias, espacios y ciudades en disputa. Buenos Aires: Nueva Trilce.<\/p>\n<p>Tavares de Almeida, Mar\u00eda H. y Luis Weis, 1998. \u201cCarro-zero e pau-de-arara: o cotidiano da oposiciao de clase media ao regime militar\u201d. En Lilia Moritz Schwarcz (ed.), Historia da vida privada no Brasil 4. Contrastes da intimidade contempor\u00e1nea. San Pablo: Companhia das Letras.<\/p>\n<p>Tosco Agust\u00edn, 1970. Testimonio sobre el Cordobazo. Conferencia de prensa en AVIC.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.agustintosco.com.ar\/20_de_agosto_de_1970.htm\">http:\/\/www.agustintosco.com.ar\/20_de_agosto_de_1970.htm<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> El movimiento se inici\u00f3 en C\u00f3rdoba (Argentina), se expandi\u00f3 con rapidez a pr\u00e1cticamente todo el mundo latinoamericano y fue parte de los movimientos democr\u00e1ticos y revolucionarios de la regi\u00f3n. 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