{"id":4557,"date":"2018-05-22T17:16:28","date_gmt":"2018-05-22T20:16:28","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4557"},"modified":"2018-05-22T17:16:30","modified_gmt":"2018-05-22T20:16:30","slug":"uruguay-el-corredor-de-los-suenos-rotos-miles-de-cubanos-llegan-a-solicitar-residencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4557","title":{"rendered":"Uruguay &#8211; El corredor de los sue\u00f1os rotos: miles de cubanos llegan a solicitar residencia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Llegaron m\u00e1s de 2 mil en los \u00faltimos tres a\u00f1os. Se presentan diciendo que necesitan la residencia. No se consideran \u201crefugiados\u201d. La mayor\u00eda cuentan con estudios universitarios o son profesionales. El 89 % de los solicitantes tiene entre 18 y 59 a\u00f1os. Los que logran la documentaci\u00f3n exigida por la legislaci\u00f3n migratoria, trabajan en la ense\u00f1anza, salud, supermercados, tiendas, farmacias, y empresas privadas de seguridad y limpieza. (Redacci\u00f3n de Correspondencia de Prensa)<\/strong><\/p>\n<h3><strong>\u00a0<\/strong><strong>La ruta de los cubanos hacia Uruguay<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>&#8211; <\/strong><strong>V\u00edctimas de trata, estafas y una promesa falsa<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>\u00a0&#8211;<\/strong><strong>El corredor de los sue\u00f1os rotos<\/strong><\/h3>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Entre seis y 10 d\u00edas tardan los cubanos que se lanzan a un tortuoso viaje para llegar a Uruguay y solicitar refugio. Un periplo que los hace atravesar la selva guyanesa y el gigante Brasil a merced de la gu\u00eda de redes de tr\u00e1fico de personas. Muchos intentan probar suerte en estas tierras.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Fernando S\u00e1nchez<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Qu\u00e9 Pasa, 20-5-2018<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.elpais.com.uy\/\">https:\/\/www.elpais.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>El mismo d\u00eda en que Barack Obama, ya en las postrimer\u00edas de su presidencia, anunciaba el fin de la pol\u00edtica de \u00abpies secos, pies mojados\u00bb, por la que durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas Estados Unidos acogi\u00f3 a todo cubano que lleg\u00f3 a su territorio, aun de forma ilegal, Alberto y Yadira se casaban en Camag\u00fcey, una ciudad distante a poco m\u00e1s de 500 kil\u00f3metros de La Habana. Desde la universidad hab\u00edan sido novios y el casamiento formaba parte de un prop\u00f3sito trazado tiempo atr\u00e1s: irse al pa\u00eds del norte, en donde Alberto tiene un t\u00edo que estaba dispuesto a acogerlos y ayudarlos. Ese d\u00eda ambos sintieron que su plan comenzaba a derrumbarse y la opci\u00f3n de una vida all\u00e1 se clausuraba abruptamente. Ese d\u00eda ambos supieron que si quer\u00edan salir de la isla deber\u00edan apelar a horizontes m\u00e1s distantes.<\/p>\n<p>En medio de la b\u00fasqueda de otro destino, vieron por internet que alguien ofrec\u00eda viajes a Chile, Brasil y Uruguay, un pa\u00eds del que hasta entonces apenas conoc\u00edan su existencia, all\u00e1 lejos, casi escondido, en el sur. Alberto y Yadira consideraron esta alternativa como viable. \u00abMi t\u00edo nos dijo que Uruguay era un buen lugar, que su esposa hab\u00eda estado aqu\u00ed y le parec\u00eda que, en comparaci\u00f3n con otros pa\u00edses del \u00e1rea, era la mejor opci\u00f3n. \u00c9l pens\u00f3 que era una buena idea y me ratific\u00f3 su apoyo, a m\u00ed y a mi esposa\u00bb, cuenta el joven, arquitecto y de 28 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La ruta qued\u00f3 trazada y un amigo que ya estaba en Montevideo les indic\u00f3 lo que deb\u00edan hacer y les pas\u00f3 el contacto de un cubano que organizaba los viajes y cobraba por tramos. Primero Guyana, luego Brasil, hasta llegar a cualquier punto de la frontera con Uruguay. El trayecto les saldr\u00eda unos dos mil d\u00f3lares por cada uno, aunque les aguardaban m\u00e1s tropiezos de los que imaginaban.<\/p>\n<p>Al llegar al aeropuerto de La Habana a Yadira, de 25 a\u00f1os, tambi\u00e9n arquitecta, le informaron que no pod\u00eda salir del pa\u00eds, pues sobre ella pesaba una \u00abregulaci\u00f3n de viaje\u00bb (un motivo que, seg\u00fan la normativa cubana, constituye un impedimento para salir del pa\u00eds). \u00abEsa regulaci\u00f3n era porque yo hab\u00eda hecho la universidad por lo militar y cuando pas\u00e9 al \u00e1mbito civil no me la eliminaron. Nos sacaron las maletas, que ya estaban en el avi\u00f3n, y tuvimos que regresar. Pagamos un dinero de m\u00e1s para aplazar el pasaje\u00bb, rememora.<\/p>\n<p>Ese rev\u00e9s, sin embargo, los salv\u00f3 de una traves\u00eda que estaba librada al azar desde el momento mismo de la partida. El contacto que los deb\u00eda sacar hasta Guyana era una mujer que hac\u00eda el viaje por primera vez y no ten\u00eda noci\u00f3n de c\u00f3mo actuar. \u00abAl llegar al aeropuerto nos dimos cuenta de que pasaba algo extra\u00f1o. La mujer estaba muy nerviosa, no sab\u00eda qu\u00e9 hacer, y las cosas ya no eran lo que hab\u00edamos pactado. Por suerte, finalmente no viajamos\u00bb, dice Alberto.<\/p>\n<p>Dos amigos que los acompa\u00f1aban s\u00ed siguieron adelante. \u00abYo me voy como sea\u00bb, dijo Osmany, uno de ellos, y se aventur\u00f3 a la incierta traves\u00eda rumbo a Georgetown. En el avi\u00f3n, m\u00e1s de la mitad eran cubanos. Unos que iban a comprar ropa para revender en la isla; otros, a seguir camino rumbo a Chile o Uruguay. \u00abEl acuerdo que yo hice fue solo hasta Brasil, a partir de ah\u00ed me manejar\u00eda por mi cuenta\u00bb, relata ahora, cuando han transcurrido m\u00e1s de seis meses desde su llegada a la capital uruguaya.<\/p>\n<p>En Georgetown pueden estar un d\u00eda o varios, depende de qui\u00e9n organice el viaje. All\u00ed los alojan en pensiones o en casas grandes habilitadas para tal fin, con muros altos para mantener lejos las miradas indiscretas.<\/p>\n<p>Ya en Guyana, la inexperta gu\u00eda llev\u00f3 a Osmany y al resto del grupo a una pensi\u00f3n. \u00abSupuestamente ir\u00edamos hasta la frontera en una avioneta, pero al final eso se cay\u00f3 y nos dijeron que no sab\u00edan cu\u00e1ndo nos podr\u00edamos ir. En ese momento conocimos a otros cubanos que viajaban con otra persona, cerramos el negocio con la gu\u00eda y nos fuimos con ellos por carretera\u00bb, relata.<\/p>\n<p>El recorrido por carretera se hace en un d\u00eda entero a trav\u00e9s de la selva, en camionetas que parten llenas de cubanos y por rutas deplorables. \u00abEl chofer llevaba una pistola encima y en cada punto de control de camino a la frontera se bajaba y discut\u00eda con la Polic\u00eda. Les pagaba un dinero y segu\u00edamos viaje. Llegamos a la frontera con Brasil sobre las 12 de la noche. A esa hora corrimos para agarrar un bote que nos cruzara por el r\u00edo, en completa oscuridad, sin saber qu\u00e9 ancho o qu\u00e9 profundidad ten\u00eda aquel r\u00edo. En el bote cab\u00edan tres o cuatro personas y se llenaba de agua. Iba, dejaba a cuatro, regresaba, cargaba cuatro m\u00e1s y as\u00ed. Ya en Brasil corrimos hasta un veh\u00edculo que nos estaba esperando y que nos traslad\u00f3 primero a Bonfim y luego a una pensi\u00f3n en Boa Vista\u00bb, cuenta Osmany.<\/p>\n<p>El cruce tambi\u00e9n se puede hacer por un puente que une la orilla guyanesa con la orilla brasile\u00f1a. All\u00ed los guardias fronterizos aprovechan para sacar su tajada. Seg\u00fan explica Erick, un habanero de 32 a\u00f1os que transit\u00f3 la misma ruta, los hacen pasar de uno en uno por el punto de control. \u00abLos polic\u00edas no te dicen nada, solo te muestran un cart\u00f3n que tiene escrito 25 d\u00f3lares. No hacen falta palabras, pagas y te dejan pasar\u00bb, refiere. Algunos se niegan a pagar, por lo que son apartados del resto. Luego, ante el temor de quedar varados en Guyana, irremediablemente terminan sacando del bolsillo la cantidad indicada.<\/p>\n<p>En Boa Vista Erick no permaneci\u00f3 mucho tiempo. Pernoct\u00f3 dos d\u00edas en una casa de tr\u00e1nsito de la cual solo sali\u00f3 para seguir viaje hacia Manaos. \u00abNo nos permit\u00edan salir para no llamar la atenci\u00f3n. El lugar era cuidado por cubanos que estaban armados\u00bb, indica y prefiere no decir nombres. Desde Manaos rumbe\u00f3 hacia La Paz, pues su prop\u00f3sito era llegar a Chile, pero las autoridades bolivianas lo deportaron a Brasil y le prohibieron la entrada por tres a\u00f1os. Entonces, se vino a Uruguay.<\/p>\n<h3><strong>Otras v\u00edas, otros contactos<\/strong><\/h3>\n<p>Tras lograr que le quitaran la regulaci\u00f3n de viaje a Yadira, el matrimonio de arquitectos sali\u00f3 de Cuba un mes despu\u00e9s de lo planificado, pero esta vez mediante el contacto de alguien m\u00e1s curtido en estos menesteres, un cubano que vive hace 30 a\u00f1os en Guyana. \u00ab\u00c9l nos recogi\u00f3 en el aeropuerto, nos mont\u00f3 en una camioneta y nos llev\u00f3 a su casa. Nos dio comida y nos dej\u00f3 ba\u00f1arnos. Poco despu\u00e9s partimos. \u00c9l tiene organizado un punto de encuentro de donde salen, casi a diario, seis o siete camionetas con 10 o 12 personas cada una. Le dimos nuestros pasaportes para que tomara nuestros datos, le pagamos lo acordado y salimos rumbo a Lethem, en la frontera con Brasil\u00bb, relata Alberto.<\/p>\n<p>Como Erick, ambos pasaron por los controles fronterizos y vivieron la experiencia de la extorsi\u00f3n. \u00abEllos tratan por todos los medios de sacarte dinero, te paran, te asustan, te quitan los pasaportes, te hacen esperar, te dicen que no te van a dejar pasar. Saben cu\u00e1l es tu objetivo y hacia d\u00f3nde te diriges\u00bb, afirma Yadira. Sin embargo, no hay excusas legales para no permitirles el paso a los cubanos. Estos no precisan visa para ingresar a Guyana y pueden permanecer un mes en ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00abEl hombre que nos organiz\u00f3 el viaje nos dio todas las indicaciones y el nombre de un hotel en Lethem por si nos preguntaban. Nos avis\u00f3 que nos iban a pedir dinero, pero nos dej\u00f3 claro que nosotros no ten\u00edamos que pagarle nada a nadie porque est\u00e1bamos legales all\u00ed. Sin embargo, nos advirti\u00f3 que si la Polic\u00eda presionaba mucho, le dej\u00e1ramos caer algo\u00bb, agrega Alberto.<\/p>\n<p>Una vez en Boa Vista el matrimonio estuvo tres d\u00edas esperando a encontrar un pasaje de \u00f3mnibus que los acercara hasta la frontera uruguaya. En esa ciudad otro cubano los alberg\u00f3 en una casa alejada del centro que destina a esos prop\u00f3sitos. Los traslados se hac\u00edan en una camioneta con cristales negros para que nadie viera nada y en ese tiempo no salieron de la vivienda. El contacto de Guyana y el de Brasil est\u00e1n conectados entre s\u00ed. \u00abEntre ellos se comunican y el de Guyana pide hablar con alguien del grupo, para que quede la constancia de que \u00e9l siempre se preocupa de que las personas lleguen a su lugar de destino\u00bb, indica Yadira.<\/p>\n<p>A los migrantes que arriban a Brasil les otorgan un permiso de tr\u00e1nsito con el cual pueden seguir rumbo a sus destinos finales. La comisar\u00eda de Boa Vista cada d\u00eda se ve saturada de cubanos y venezolanos solicitando ese documento. Tras obtenerlo, las v\u00edas para continuar el trayecto pueden ser terrestres o a\u00e9reas. Desde Manaos muchos toman un avi\u00f3n hacia San Pablo y de ah\u00ed a Porto Alegre, para luego atravesar en \u00f3mnibus Santana do Livramento y llegar a Rivera, Cerro Largo o el Chuy, en donde suelen solicitar refugio a las autoridades migratorias uruguayas.<\/p>\n<h3><strong>Redes de tr\u00e1fico y estafas<\/strong><\/h3>\n<p>Intentar dilucidar el entramado de esta red de tr\u00e1fico de personas no es tarea sencilla. Y es que, de acuerdo a los relatos de quienes han hecho esta ruta, no se trata de una sola red, sino de varias. Las organizaciones est\u00e1n integradas por cubanos residentes en los lugares de tr\u00e1nsito, pero tambi\u00e9n por guyaneses, brasile\u00f1os, venezolanos y jamaiquinos. Algunos cobran por tramos; otros, por el traslado completo hacia los destinos finales. Los precios dependen de hacia d\u00f3nde quieran ir los migrantes. El viaje hasta Uruguay puede salir entre US$ 1.000 y US$ $ 2.000, en ocasiones m\u00e1s.<\/p>\n<p>No es raro que se produzcan estafas y los migrantes queden varados a su suerte a mitad del camino. Un cubano residente en Guyana denuncia que integrantes de estas redes estafan a los migrantes. \u00abTe cobran una peinada de d\u00f3lares y te roban. Te cruzan por la selva y te dejan tirado, y si te agarra la Polic\u00eda no se hacen responsables\u00bb, indica.<\/p>\n<p>Recientemente una investigaci\u00f3n de m\u00e1s de un a\u00f1o realizada por la Interpol, basada en los testimonios de migrantes e intervenciones electr\u00f3nicas y telef\u00f3nicas, dio cuenta de una de estas organizaciones en la cual se pudo identificar a cerca de una veintena de personas vinculadas al tr\u00e1fico de cubanos en los pa\u00edses por donde pasa la ruta. En Uruguay al menos 14 personas estar\u00edan vinculadas a esta red, seg\u00fan inform\u00f3 Telenoche.<\/p>\n<p>Las pesquisas, originadas por una denuncia de la Comisi\u00f3n de Refugiados de Canciller\u00eda, develaron diferentes estafas llevadas a cabo por un cubano residente en el pa\u00eds desde hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os en connivencia con un contador. A trav\u00e9s de terceros captaban a ciudadanos de la isla caribe\u00f1a que quisieran venir a Uruguay para radicarse en territorio oriental o conseguir una residencia que les permitiera irse a los Estados Unidos o a otro pa\u00eds. Llegaban tanto por v\u00eda a\u00e9rea como por la ruta de Guyana y Brasil.<\/p>\n<p>Al arribar a suelo uruguayo, a quienes deseaban continuar viaje les ofrec\u00edan gestionar los tr\u00e1mites para regularizar su situaci\u00f3n y la documentaci\u00f3n necesaria para obtener una visa en la embajada estadounidense. Los precios oscilaban entre US$ 5.000 y US$ 8.000, pero en la mayor\u00eda de los casos todo resultaba ser un enga\u00f1o. La investigaci\u00f3n no pudo reunir pruebas para demostrar el v\u00ednculo de estos individuos con alguna organizaci\u00f3n internacional de tr\u00e1fico de migrantes, aunque s\u00ed para tipificarles un delito continuado de tr\u00e1fico de personas en reiteraci\u00f3n real y un delito continuado de estafa.<\/p>\n<h3><strong>La desilusi\u00f3n al llegar y el dilema: irse o perseverar<\/strong><\/h3>\n<p>Para los cubanos que eligen quedarse en Uruguay comienza una etapa igual de ardua que el sinuoso viaje que los trajo al sur. La inserci\u00f3n laboral no es cosa f\u00e1cil, los papeles para obtener la c\u00e9dula demoran y las condiciones en las pensiones donde recalan son precarias. En su primer d\u00eda en Montevideo, alojado en una pieza peque\u00f1a de techo de madera, Alberto sinti\u00f3 ganas de llorar.<\/p>\n<p>\u00abT\u00fa sales de Cuba y nunca piensas que vas a llegar a una pensi\u00f3n. Hay personas que creen que van a llegar a un hotel. La imagen que ten\u00edamos era otra\u00bb, dice con un rostro que no esconde la tristeza. \u00abA seis meses de llegar seguimos viviendo aqu\u00ed, no porque no hayamos hecho el esfuerzo por salir\u00bb, agrega.<\/p>\n<p>Pero tal vez sean las acotadas posibilidades de trabajo el motivo mayor de desaliento. \u00abSomos profesionales, estamos preparados, por eso me molesta sobremanera de que no aprovechen lo que nosotros tenemos para dar, todo el conocimiento que cargamos. Eso me da la idea de que este no es el pa\u00eds en el que yo quiero construir mi vida\u00bb, se lamenta el joven arquitecto.<\/p>\n<p>Tal vez por eso muchos deciden hacer las maletas y emprender, una vez m\u00e1s, el viaje hacia lo desconocido. La br\u00fajula, entonces, vuelve a apuntar al norte.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p><strong>El corredor de los sue\u00f1os rotos<\/strong><\/p>\n<p><strong>Son 76 los inmigrantes cubanos que aguardan en el Chuy (Departamento de Rocha, fronterizo con el Estado de R\u00edo Grande del Sur, Brasil) a que se les conceda primero la visa y despu\u00e9s la residencia. Sin c\u00e9dula, no consiguen trabajo. Algunos vecinos se aprovechan de su situaci\u00f3n y otros los ayudan a sobrevivir. Cada vez son m\u00e1s los que se rinden y retornan a la isla.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Mar\u00ed\u00e1ngel Solomita <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Qu\u00e9 Pasa, 20-5-2018 <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.elpais.com.uy\/\">https:\/\/www.elpais.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>\u00abLa cubana\u00bb, est\u00e1 escrito en pintura negra sobre una puerta corrediza que Nely Pe\u00f1a abre para dar paso a un sal\u00f3n espejado, de piso reluciente. El nombre de la academia de baile los atrae como la luz a los insectos. Ah\u00ed, en el mismo lugar a donde los vecinos del Chuy van a aprender a bailar como caribe\u00f1os, los inmigrantes cubanos piden trabajo, comida, un lugar para dormir.<\/p>\n<p>\u2014A m\u00ed me golpean la puerta todos los d\u00edas y yo ayudo, pero no puedo hospedar a m\u00e1s nadie porque ya tengo en mi casa a mi sobrina, a su marido y a su hijo que llegaron de la isla hace m\u00e1s de un mes \u2014dice Nely, bailarina, rubia, peque\u00f1a, brillantes ojos azules.<\/p>\n<p>Desde hace un a\u00f1o, los cubanos que no cumplen con las condiciones para obtener la visa en La Habana y llegar en avi\u00f3n, ingresan de a decenas por la frontera del Chuy, de forma irregular. Nuestro pa\u00eds es el \u00fanico de la regi\u00f3n que no deporta y les permite, una vez dentro, hacer los tr\u00e1mites en la Direcci\u00f3n Nacional de Migraci\u00f3n para acceder a este documento. Si se les otorga este permiso de estad\u00eda por 90 d\u00edas \u2014extensible a otros 90\u2014, podr\u00e1n, en ese plazo, solicitar la residencia.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n cuando inicien este proceso se les entregar\u00e1 la c\u00e9dula. Mientras tanto, estar\u00e1n en una especie de limbo. En lo que va del a\u00f1o, 2.025 cubanos solicitaron refugio y 990 pidieron visas. Hasta que empez\u00f3 este aluvi\u00f3n, Nely hab\u00eda sido la \u00fanica cubana en la tierra de los free shop. Lo fue durante cinco a\u00f1os. Ahora tiene que buscarse otro apodo y decidir si deber\u00eda crear y presidir una asociaci\u00f3n para sus compatriotas que est\u00e1n poblando el Chuy.<\/p>\n<p>\u2014Para que est\u00e9n protegidos. Para que ellos sepan lo que deben y no deben hacer en un pa\u00eds extra\u00f1o.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda llegan solos, sin equipaje, con poco dinero y con la esperanza de cumplir su peque\u00f1o sue\u00f1o americano. Pero esta ilusi\u00f3n se hace polvo cuando ponen un pie en el consulado uruguayo en el Chui y les informan que la primera entrevista para la visa podr\u00e1n tenerla en octubre. La solicitud de residencia en la frontera aument\u00f3 565% entre 2016 y 2017. La agenda est\u00e1 saturada y el Estado a\u00fan no resolvi\u00f3 c\u00f3mo lidiar con tanta demanda. Migraci\u00f3n estudia la posibilidad de diversificar el tipo de visa, para de esa manera ordenar el flujo de inmigrantes que ingresa de forma irregular.<\/p>\n<p>Durante los tres, cuatro, cinco meses de espera, tendr\u00e1n que rebusc\u00e1rselas para sobrevivir. Sin c\u00e9dula no se consigue trabajo. Para hallar uno m\u00e1s r\u00e1pido, unos 10 cubanos por d\u00eda van a Montevideo. Pero el boleto cuesta $ 696 y son pocos los que los tienen. Aquellos con los bolsillos vac\u00edos aguantan en esta ciudad que, curiosamente, les recuerda a su hogar. Por eso, cada vez son m\u00e1s los que prefieren quedarse en el Chuy. Yunia Medina, sobrina de Nely, dice que los fines de semana, cuando la calle principal se llena de clientes, \u00abel andar atontado mirando las tiendas, chocando unos con los otros al caminar\u00bb, le hace sentirse en La Habana.<\/p>\n<p>En diciembre pasado, la organizaci\u00f3n civil Idas y vueltas, especializada en migrantes, desembarc\u00f3 a cada lado de la frontera para socorrer a los indocumentados. Son ellos y algunos vecinos piadosos los que est\u00e1n sosteniendo sus necesidades b\u00e1sicas. Del lado brasile\u00f1o, la radio anuncia una campa\u00f1a para juntar abrigos y un m\u00e9dico est\u00e1 planificando abrir un albergue transitorio para acogerlos. Pero estas manos no alcanzan.<\/p>\n<p>\u2014Vienen con mucha desinformaci\u00f3n. Ellos creen que llegan y van a tener todo ya y eso no es lo que pasa. Es muy triste \u2014dice Nely.<\/p>\n<h3><strong>El Chuy se est\u00e1 convirtiendo en un corredor de sue\u00f1os rotos<\/strong><\/h3>\n<p>Entran por la frontera y luego piden visa o refugio<\/p>\n<p>Uruguay les pide visa a 120 pa\u00edses, entre ellos a Cuba. Hasta el momento, las otorga de turismo y negocios, que habilitan al extranjero a permanecer por 90 d\u00edas (que pueden extenderse hasta 180). Para eso deben demostrar que tienen US$ 50 por d\u00eda, es decir, unos US$ 5.000. Como esto les resulta imposible, y Uruguay no deporta a quienes ingresan al pa\u00eds, entran de forma irregular por las distintas fronteras: Chuy, Rivera, R\u00edo Branco. Al llegar, lo habitual era que pidieran refugio en los consulados. En 2016 fueron 340 los que lo solicitaron, en 2017 fueron 2.059 y en lo que va del a\u00f1o lo hicieron 2.025. Sin embargo, la organizaci\u00f3n Idas y vueltas les aconseja tramitar la visa y luego la residencia, ya que la raz\u00f3n para pedir refugio debe ser pol\u00edtica y no econ\u00f3mica. En 2018 ya son 990 los cubanos que pidieron visa.<\/p>\n<h3><strong>La primera es la vencida<\/strong><\/h3>\n<p>Guillermo Rodr\u00edguez, presidente de la asociaci\u00f3n que re\u00fane a los vendedores ambulantes del Chuy, se presenta como \u00abel primer vecino en abrazar a los cubanos\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014Al principio la gente estaba rebelde porque su llegada coincidi\u00f3 con la ola de violencia y empezaron a decir que los delincuentes eran ellos \u2014cuenta.<\/p>\n<p>Mientras la frontera atra\u00eda periodistas por la sucesi\u00f3n de asesinatos violentos y las autoridades uruguayas y brasile\u00f1as enviaban refuerzos para mejorar el patrullaje, los cubanos se empezaron a mezclar cuidando coches y atendiendo alg\u00fan que otro comercio.<\/p>\n<p>El verano pasado, Rodr\u00edguez emple\u00f3 a tres en sus negocios de venta de ropa y electr\u00f3nica. A una cubana le consigui\u00f3 un puesto limpiando la casa de un \u00e1rabe, y a otros dos los coloc\u00f3 en un supermercado brasile\u00f1o. Pero con el invierno el panorama cambi\u00f3. Las tiendas tienen menos clientes y ya no toman empleados, y si lo hacen les exigen la c\u00e9dula para evitarse problemas durante las inspecciones. Es que, si bien el Banco de Previsi\u00f3n Social les asegura que podr\u00e1n trabajar seis meses con el pasaporte, el Ministerio de Trabajo y de Seguridad Social no tiene el mismo reglamento y podr\u00eda multar al negocio.<\/p>\n<p>Pocos se arriesgan, y entre quienes lo hacen est\u00e1n los que ven una chance para abaratar costos y les pagan sueldos escu\u00e1lidos, en la mayor\u00eda de los casos, en negro. Ante la desesperaci\u00f3n, hay cubanos que se ofrecen para trabajar dos por el salario de uno. Del lado brasile\u00f1o, las changas abundan.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Olivares construye ba\u00f1os por $ 7.000 y cobra $ 450 por una jornada como alba\u00f1il. Sin embargo, el alquiler de una pieza no baja de $ 7.800. Cuenta que a veces le piden la carta de trabajo, es decir, el documento que habilita a trabajar a los extranjeros; el truco es as\u00ed: con carta es una paga y sin carta es la mitad y el doble de las tareas.<\/p>\n<p>Para conseguirla, decenas de inmigrantes viajan hasta la oficina de la Polic\u00eda Federal en Santa Vit\u00f3ria do Palmar, a 20 kil\u00f3metros del Chui. Seg\u00fan dicen, si solicitan el refugio en Brasil se les otorga la carta. Esta tarde, un funcionario brasile\u00f1o atiende a dos isle\u00f1os que son traducidos por un amigo uruguayo. El funcionario, al recibirlos, les pregunta intrigado: \u00ab\u00bfPero cu\u00e1ntos cubanos hay en el Chuy?\u00bb<\/p>\n<p>Hoy son 76. Tres de ellos son ni\u00f1os. Ninguno tiene el documento de identidad.<\/p>\n<h3><strong>Consejos cruzados<\/strong><\/h3>\n<p>Karla Mateluna, inmigrante chilena y representante de Idas y vueltas en el Chuy, explica las encrucijadas de los tr\u00e1mites con una voz dulce y paciente. Se acostumbr\u00f3 a ser quien \u00abeduque\u00bb a los cubanos reci\u00e9n llegados en su camino hacia la residencia. Lo hace gratis: \u00abA coraz\u00f3n\u00bb, dice.<\/p>\n<p>El municipio le coloc\u00f3 un escritorio en la Biblioteca P\u00fablica, donde hoy la visitan tantos inmigrantes que no caben dentro. Se van amontonando en la puerta, estirando las cabezas para captar su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Hay cubanos que cancelan el pedido de refugio en Uruguay y lo piden en Brasil, \u00bfse lo otorgan all\u00e1?<\/p>\n<p>\u2014No necesariamente, porque ellos vienen por razones econ\u00f3micas, no pol\u00edticas. Si no les conceden el refugio y no regularizan su situaci\u00f3n migratoria, pueden ser deportados. Y ah\u00ed vuelven a iniciar los tr\u00e1mites en Uruguay. El problema es que este colectivo cree que pedir el refugio es tenerlo. Lo hacen porque dicen que \u00ables contaron\u00bb, que \u00ables dijeron\u00bb, que \u00abvieron a alguien que lo hizo\u00bb.<\/p>\n<p>El primer consejo que les da Mateluna es que no crean en los rumores que corren de boca en boca en los aeropuertos, en los aviones y durante la ruta que se hace desde Guyana, atravesando la selva, pasando por Brasil, hasta Porto Alegre. Las recomendaciones cambian viaje a viaje y de inmigrante en inmigrante. Por eso al Chuy est\u00e1n llegando cubanos que eligieron a Uruguay como destino, pero tambi\u00e9n otros que iban hacia Argentina y cambiaron de idea porque les dijeron que \u00abac\u00e1 est\u00e1 mejor\u00bb, o est\u00e1n los que se quedaron sin dinero camino a Chile y escucharon \u00abque Uruguay es barato\u00bb, y hay quienes llegan porque les dijeron que este pa\u00eds es un mejor camino para llegar, por ejemplo, a Bolivia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre seis y 10 d\u00edas tardan los cubanos que se lanzan a un tortuoso viaje para llegar a Uruguay y solicitar refugio. Un periplo que los hace atravesar la selva guyanesa y el gigante Brasil a merced de la gu\u00eda de redes de tr\u00e1fico de personas. 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