{"id":4545,"date":"2018-05-18T16:56:29","date_gmt":"2018-05-18T19:56:29","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4545"},"modified":"2018-05-18T16:56:31","modified_gmt":"2018-05-18T19:56:31","slug":"estado-espanol-la-revuelta-catalana-la-union-europea-y-la-indiferencia-de-la-izquierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4545","title":{"rendered":"Estado espa\u00f1ol &#8211; La revuelta catalana, la Uni\u00f3n Europea y la indiferencia de la izquierda"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Mari\u00e0 de Del\u00e0s *<\/strong><\/h3>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Viento Sur, 17-5-2018, <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>El movimiento soberanista catal\u00e1n mira hacia Europa, a veces con esperanza y muy a menudo con un sentimiento a medio camino entre la decepci\u00f3n y el escepticismo.<\/p>\n<p>B\u00e9lgica, Reino Unido, Finlandia, Alemania, Suiza se han convertido, al menos temporalmente, en zonas de seguridad para dirigentes pol\u00edticos catalanes perseguidos por el Estado espa\u00f1ol. Eso reconforta a quienes siempre confiaron en las garant\u00edas jur\u00eddicas de las viejas democracias europeas.<\/p>\n<p>Las autoridades espa\u00f1olas persisten en el empe\u00f1o de calificar como \u201chuidos de la justicia\u201d a personas que han utilizado su condici\u00f3n de ciudadanos de la UE para ponerse a salvo de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo espa\u00f1oles. El exilio es duro pero la vida entre rejas es mucho peor, tanto desde el punto de vista personal como pol\u00edtico, y hasta el momento, el presidente Carles Puigdemont y otros representantes catalanes han conseguido, gracias a la justicia que se administra en otros pa\u00edses de Europa, no correr la suerte de los que se encuentran desde hace meses en Soto del Real, Alcal\u00e1 Meco o Estremera.<\/p>\n<p>Han logrado bastante m\u00e1s. En Europa ya no se ignora la existencia de un conflicto entre Catalunya y el Estado espa\u00f1ol. Carles Puigdemont se ha convertido, a pesar de que explica poco y mal la estrategia que pueda tener para el futuro, en una personalidad m\u00e1s conocida que bastantes gobernantes del viejo continente. Medios de comunicaci\u00f3n de diferentes pa\u00edses han informado sobre el \u2018proc\u00e9s\u2019, las movilizaciones soberanistas y la represi\u00f3n gubernamental y judicial con un nivel de profesionalidad olvidado por la mayor parte de peri\u00f3dicos, radios, televisiones y agencias de noticias de \u00e1mbito estatal. La docilidad, la humillaci\u00f3n de demasiadas redacciones ante las directrices marcadas desde Moncloa es escandalosa. Ni los pies de foto se salvan ya de la escritura al dictado cuando se trata de publicar algo en Espa\u00f1a sobre la realidad pol\u00edtica catalana.<\/p>\n<p>Lo que no ha obtenido ni parece que vaya a obtener el soberanismo catal\u00e1n es alguna forma de apoyo sustancial a corto plazo por parte de gobiernos europeos o instituciones ejecutivas de la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Los nacionalistas espa\u00f1oles han utilizado y utilizan a menudo el respaldo que les prestan sus socios europeos para restar credibilidad a cualquier posibilidad de reconocimiento internacional de Catalunya como sujeto pol\u00edtico soberano. Y los independentistas catalanes ya admiten con asiduidad su disgusto ante la indiferencia de los gobernantes de los pa\u00edses de la UE. Les reprochan el olvido de los valores fundacionales de la propia Uni\u00f3n, basados formalmente en el respeto a la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el estado de derecho y los derechos humanos.<\/p>\n<p>La apelaci\u00f3n a estos valores y la denuncia de la involuci\u00f3n pol\u00edtica en Espa\u00f1a no parece que conmueva a jefes de Estado y primeros ministros. Ha despertado inquietud y solidaridad en algunas organizaciones, eso s\u00ed. Algunos parlamentarios y alcaldes han pedido soluciones pol\u00edticas y es probable que las denuncias tengan alg\u00fan recorrido en los tribunales de justicia, pero en el poder ejecutivo resbala.<\/p>\n<p>El Comit\u00e9 de Derechos Humanos de Naciones Unidas se pronunci\u00f3 de manera clara sobre la necesidad de hacer respetar los derechos pol\u00edticos de Jordi S\u00e0nchez como diputado aspirante a presidir la Generalitat, aunque se encuentre encarcelado \u201cpreventivamente\u201d, pero los gobiernos de la UE s\u00f3lo discuten entre s\u00ed sobre aquello que afecta directamente a sus intereses y hoy por hoy parece que no tienen nada a ganar con tomas de posici\u00f3n sobre la calidad de la democracia en Espa\u00f1a. Se impone la l\u00f3gica de la solidaridad intergubernamental. No pueden ignorar, sin embargo, que la movilizaci\u00f3n de una parte importante de la sociedad catalana en favor del derecho a decidir cuestiona en cierta medida el modelo sobre el que se ha construido la Uni\u00f3n, porque apunta hacia un posible cambio en la \u201cpol\u00edtica territorial\u201d de los estados en un momento de crisis institucional.<\/p>\n<p>La Uni\u00f3n Europea no es una democracia. Es una organizaci\u00f3n de estados bajo una forma de poder supranacional que se desentiende a menudo no s\u00f3lo de voluntades expresadas en las urnas, sino tambi\u00e9n de necesidades elementales de sus ciudadanos y de los extranjeros que piden refugio. Permanece indiferente ante quienes reclaman que se ponga fin a las pol\u00edticas econ\u00f3micas impuestas por organismos no elegidos e ignora manifestaciones y votaciones de pueblos y naciones que reclaman su derecho tomar sus propias decisiones.<\/p>\n<p>La revuelta popular catalana, sin embargo, pac\u00edfica y hasta el momento persistente, m\u00e1s all\u00e1 del dolor de cabeza que representa para la monarqu\u00eda espa\u00f1ola y para los defensores del r\u00e9gimen pol\u00edtico acordado con los herederos del franquismo, plantea dudas sobre el futuro, porque busca la internacionalizaci\u00f3n de su causa, podr\u00eda despertar un movimiento de solidaridad y, de esta manera, marcar nuevos caminos. No son pocos los observadores que han apuntado la posibilidad de un eventual efecto domin\u00f3 que pondr\u00eda en cuesti\u00f3n la actual arquitectura de la UE.<\/p>\n<p>La izquierda tradicional olvid\u00f3 hace mucho tiempo la idea seg\u00fan la cual s\u00f3lo la clase trabajadora pod\u00eda respetar y hacer respetar la soberan\u00eda de los pueblos. Predomina entre sus dirigentes la desconfianza hacia los movimientos de liberaci\u00f3n nacional. Los identificaron e identifican sistem\u00e1ticamente con las ambiciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas de estamentos sociales conservadores, de gentes privilegiadas y corruptas, sin matices.<\/p>\n<p>La mayor parte de la socialdemocracia, de las organizaciones que en su d\u00eda se reclamaron del comunismo y tambi\u00e9n de los que hablan en nombre de la \u201cnueva pol\u00edtica\u201d parece que tengan dificultades para entender la naturaleza y alcance de las movilizaciones soberanistas, para distinguir entre naciones dominantes y sometidas, al menos en Occidente.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, ante la evidencia de la p\u00e9rdida de peso del sufragio universal y de que quienes gobiernan efectivamente Europa no dependen directamente de los electores, la vieja y la nueva izquierda se enredan muy a menudo en una competencia absurda con la derecha extrema en exhibiciones de nostalgia de modelos pol\u00edticos y econ\u00f3micos del pasado, y en reivindicaciones patri\u00f3ticas, con apelaci\u00f3n al orgullo de pertenencia a estados naci\u00f3n con pasado colonial y presente neocolonial.<\/p>\n<p>La izquierda, tiempo atr\u00e1s, tuvo un proyecto pol\u00edtico, que se llamaba socialismo. Muchas personas, millones, compartieron la idea de que en alg\u00fan momento podr\u00edan vivir en sus ciudades y pueblos con seguridad en el futuro, para sus familiares y sus conciudadanos, porque los criterios de justicia social, democracia, libertad y respeto de los derechos individuales y colectivos, mayoritarios o no, se impondr\u00edan por encima de cualquier otra ambici\u00f3n. El derecho de los pueblos a elegir libremente su futuro formaba parte, obviamente, de esas ilusiones colectivas.<\/p>\n<p>Hoy, por razones complejas, sobre las que no se ha pensado y escrito suficientemente, la izquierda se encuentra sin proyecto pol\u00edtico con el que entusiasmar a la gente normal y ha dejado el campo libre a otras ilusiones, que abrazan sectores sociales con intereses a menudo contrapuestos.<\/p>\n<p>La independencia apareci\u00f3 para millones de catalanes como un estado de cosas en el cual podr\u00edan vivir mejor, con m\u00e1s libertad, mayor seguridad y mejor aprovechamiento de la riqueza. Independencia en forma de rep\u00fablica, evidentemente rupturista pero sin proyecto social definido.<\/p>\n<p>Cada cual le otorga el contenido que le parece, a veces con ambiciones insolidarias, pero es evidente que el soberanismo ha levantado una enorme oleada de complicidades entre gran parte de la ciudadan\u00eda. Se ha se\u00f1alado muchas veces que la derecha catalanista, art\u00edfice de los recortes sociales, busc\u00f3 refugio bajo banderas independentistas para ocultar sus verg\u00fcenzas, pero a menudo se ignora que durante el per\u00edodo de crisis no pocas personalidades catalanistas, que se codeaban con la \u00e9lite financiera, asistieron con incredulidad a su propia expulsi\u00f3n del establishment.<\/p>\n<p>La crisis, el empobrecimiento, los recortes, la precariedad, la represi\u00f3n, la violencia han generado y estrechado lazos de solidaridad entre sectores sociales muy amplios. S\u00f3lo la retenci\u00f3n de fuertes prejuicios o las adherencias e intereses que genera la ocupaci\u00f3n de cargos pol\u00edticos permiten entender que haya dirigentes que identifiquen los objetivos de todo este movimiento, autoorganizado, que se ha expresado durante casi toda la presente d\u00e9cada a trav\u00e9s de movilizaciones ins\u00f3litas, con los intereses de la derecha conservadora.<\/p>\n<p>El desarme de la izquierda tambi\u00e9n ha abierto oportunidades, claro est\u00e1, al populismo reaccionario. Una organizaci\u00f3n como Ciudadanos (Cs), un partido neoliberal, que a ojos de no pocos analistas se encuentra situado a la derecha del PP, ha conseguido canalizar, adem\u00e1s de las aspiraciones de buena parte de la \u00e9lite del nacionalismo espa\u00f1ol asentado en Catalunya, la frustraci\u00f3n de sectores que siempre votaban a la izquierda y que se sienten no solo ajenos al independentismo sino tambi\u00e9n olvidados por los suyos y a la vez principales v\u00edctimas de las pol\u00edticas del PP. El resultado de las elecciones al Parlament de Catalunya del pasado 21 de diciembre deja poco lugar a dudas sobre la capacidad de atracci\u00f3n de Cs. Con el 25,3 por ciento de los sufragios (1.109.000), apareci\u00f3 como la fuerza pol\u00edtica m\u00e1s votada.<\/p>\n<p>Se trata sin duda de un fen\u00f3meno que ha colocado a la izquierda tradicional ante un dilema. Puede intentar competir con la derecha en el debate territorial, poniendo el acento en las discrepancias con el independentismo y el aprecio de la \u201ccultura catalana\u201d orgullosa de su espa\u00f1olidad o demostrar que defiende mejor que ninguna otra fuerza el reconocimiento de Catalunya como sujeto pol\u00edtico soberano. S\u00f3lo algunos representantes de la nueva pol\u00edtica, de vez en cuando, se pronuncian a favor del derecho a decidir de las naciones hist\u00f3ricas, y lo hacen siempre con matices, con miedo a pagar un coste electoral excesivo.<\/p>\n<p>\u201cLas izquierdas europeas tienen que aprender del Sur global\u201d, explicaba recientemente en un art\u00edculo Boaventura de Sousa Santos\u00a0 1\/, director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra. Recordaba este soci\u00f3logo que el nacionalismo \u201cfue la bandera de los pueblos oprimidos, entre los que evidentemente hab\u00eda diferencias de clase\u201d, pero se\u00f1alaba a continuaci\u00f3n que \u201cel colonialismo no termin\u00f3 con el fin del colonialismo hist\u00f3rico\u201d. \u201cActualmente sigue bajo otras formas, como el colonialismo interno, el racismo, la xenofobia\u2026\u201d. \u201cUna reivindicaci\u00f3n de clase se puede afirmar bajo la forma de identidad nacional, y viceversa. Por tanto las fuerzas pol\u00edticas que tienen \u00e9xito son las que est\u00e1n m\u00e1s atentas a este car\u00e1cter cambiante de las luchas sociales\u201d, dec\u00eda de Sousa Santos. La crisis de Catalunya revel\u00f3, seg\u00fan \u00e9l, que \u201cla \u2018cuesti\u00f3n nacional\u2019 de Espa\u00f1a solo se resuelve con una ruptura democr\u00e1tica con el r\u00e9gimen actual\u201d.<\/p>\n<p>Esa ruptura no se puede concebir sin la acci\u00f3n unitaria de fuerzas dispuestas a poner en cuesti\u00f3n por la v\u00eda de la pr\u00e1ctica el r\u00e9gimen nacido con la constituci\u00f3n de 1978 y si algo ha demostrado tambi\u00e9n el conflicto de Catalunya con el Estado espa\u00f1ol es que ese r\u00e9gimen se defiende a si mismo sin ahorrar medidas de represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo sabe todo aquel que no cierra los ojos, pero no se recuerda suficientemente la dureza de la intervenci\u00f3n policial contra la poblaci\u00f3n que quer\u00eda votar y vot\u00f3 el d\u00eda del refer\u00e9ndum, las requisas de propaganda, la prohibici\u00f3n de actos p\u00fablicos, las detenciones, multas, embargos\u2026 las investigaciones judiciales sobre m\u00e1s de 700 alcaldes, el cese de centenares de empleados de la administraci\u00f3n catalana\u2026 Conviene recordar que los dirigentes de las dos organizaciones m\u00e1s importantes del movimiento soberanista, la que fue presidenta del Parlament de Catalunya, el vicepresidente, una consejera y cuatro consejeros de la Generalitat se encuentran encarcelados \u2018preventivamente\u2019 desde hace meses, acusados de sedici\u00f3n y rebeli\u00f3n, por haber favorecido el ejercicio del derecho de la poblaci\u00f3n de Catalunya a votar sobre su futuro.<\/p>\n<p>El presidente de la Generalitat, cuatro de los consejeros de su equipo de gobierno, destituido por el gobierno espa\u00f1ol, se encuentran en el exilio. Una diputada y una exdiputada, dirigentes de partidos independentistas tambi\u00e9n optaron por exiliarse para evitar su m\u00e1s que probable encarcelamiento. La Fiscal\u00eda del Estado acusa de terrorismo a personas que levantaron barreras en las autopistas para hacer visible su protesta contra la represi\u00f3n. Los ministerios de interior y educaci\u00f3n han puesto en pie una campa\u00f1a contra la escuela catalana y contra personal docente por la v\u00eda penal\u2026<\/p>\n<p>Cuesta entender que dirigentes e intelectuales, presuntamente progresistas, consideren justificable que el Estado responda de esta forma autoritaria contra un sector importante de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n resulta asombrosa la indiferencia o el recelo de la izquierda espa\u00f1ola ante una movilizaci\u00f3n popular sin apenas precedentes. Millones de personas que desaf\u00edan al Estado, porque creen pertenecer a un pueblo soberano, defienden sus instituciones de autogobierno, proclaman una rep\u00fablica y quieren hacerla efectiva, pretenden en consecuencia librarse de la monarqu\u00eda y abrir un proceso constituyente, y buena parte de la izquierda mira este fen\u00f3meno a distancia y se dir\u00eda que espera que pierda vigor, como si la aparici\u00f3n de una alternativa realmente emancipadora para los m\u00e1s d\u00e9biles dependiera de la desmovilizaci\u00f3n del independentismo.<\/p>\n<p>La animadversi\u00f3n hacia la realidad catalanista actual, en algunos casos, o el desinter\u00e9s, en otros, merecen ser analizados y estudiados, para no quedarse en la simple constataci\u00f3n del arraigo de la catalanofobia y para entender las razones de fondo, pero al mismo tiempo conviene observar, tambi\u00e9n sin prejuicios, lo que ocurre desde hace a\u00f1os en esa naci\u00f3n hist\u00f3rica, porque es un s\u00edntoma de la crisis que padece Europa, y puede ser un laboratorio para inventar nuevas formas de relaci\u00f3n entre pueblos soberanos. Una experiencia opuesta a la uniformidad, favorable a la diversidad y a la radicalidad democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>* Maria de Del\u00e0s, periodista.<\/p>\n<p><strong><u>Nota<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/ \u00bfUnidad de las izquierdas? Espa\u00f1a: la fractura de la identidad nacional. P\u00fablico 15 de febrero de 2018 (Tercera entrega de cinco art\u00edculos dedicados al tema de la unidad\/articulaci\u00f3n de las izquierdas en diferentes contextos contempor\u00e1neos y que forman parte del libro \u00bfUnidad de las izquierdas? Cu\u00e1ndo, por qu\u00e9, c\u00f3mo y para qu\u00e9, Dyskolo, 2018).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Europa ya no se ignora la existencia de un conflicto entre Catalunya y el Estado espa\u00f1ol. Carles Puigdemont se ha convertido, a pesar de que explica poco y mal la estrategia que pueda tener para el futuro, en una personalidad m\u00e1s conocida que bastantes gobernantes del viejo continente. 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