{"id":45199,"date":"2024-12-24T16:42:05","date_gmt":"2024-12-24T15:42:05","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=45199"},"modified":"2024-12-24T16:42:05","modified_gmt":"2024-12-24T15:42:05","slug":"argentina-a-que-derrota-da-nombre-milei-martin-mosquera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=45199","title":{"rendered":"Argentina &#8211; \u00bfA qu\u00e9 derrota da nombre Milei? [Mart\u00edn Mosquera]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><sub>Foto: IMAGO.<\/sub><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong><em><a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/12\/a-que-derrota-da-nombre-milei\/\">Jacobin<\/a><\/em>, 22-12-2024<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong><em><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a><\/em>, 24-12-2024<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>A un a\u00f1o del gobierno de Javier Milei, su proyecto pol\u00edtico comienza a clarificarse. El ajuste fiscal m\u00e1s dr\u00e1stico de la historia reciente y la pasividad social ante el mismo marcan el fin de un ciclo iniciado en 2001. Aunque Milei ha capitalizado el malestar social, su agenda autoritaria ha abierto una disputa a\u00fan sin resoluci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">A un a\u00f1o de gobierno de Javier Milei, las contradicciones y tensiones de este nuevo ciclo pol\u00edtico se han desplegado con una intensidad in\u00e9dita. El pa\u00eds hipermovilizado que conocimos en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, definido por el \u00abbloqueo popular al ajuste\u00bb (Piva, 2015) o el \u00abempate hegem\u00f3nico\u00bb (Rosso, 2022), ha dado paso a una nueva realidad. Seg\u00fan el <em>Financial Times<\/em>, Argentina atraviesa en este momento el \u00abajuste fiscal m\u00e1s dr\u00e1stico jam\u00e1s visto en una econom\u00eda en tiempos de paz\u00bb. Lo sorprendente no es solo que este proceso haya transcurrido sin una explosi\u00f3n social, que muchos esperaban, sino que el gobierno haya logrado mantener altos niveles de aprobaci\u00f3n y afirmarse en el poder. Algo fundamental, entonces, ha cambiado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Como se\u00f1ala Adri\u00e1n Piva, la clase trabajadora argentina transita una derrota social silenciosa, en \u00abc\u00e1mara lenta\u00bb, sin que se haya producido un acontecimiento catastr\u00f3fico que la consolidara, pero cuyos efectos graduales permiten entender la situaci\u00f3n actual (2024a). Esta din\u00e1mica marca el cierre del largo ciclo iniciado en 2001. Tras la crisis y el estallido social de aquel a\u00f1o, emergi\u00f3 un \u00abbloqueo popular al ajuste y a la reestructuraci\u00f3n\u00bb: unas relaciones de fuerza parcialmente favorables que, durante a\u00f1os, obstaculizaron la implementaci\u00f3n plena de las reformas econ\u00f3micas exigidas por las clases dominantes. Sin embargo, la pasividad social frente al ajuste de Milei se\u00f1ala el agotamiento de ese ciclo pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El gobierno de Milei se inscribe en una estrategia pol\u00edtica que se construye sobre las contradicciones y las crisis del momento. Logra conectar con sectores de la poblaci\u00f3n que se sienten frustrados y ansiosos por el deterioro econ\u00f3mico, el desorden social y la sensaci\u00f3n de que las \u00e9lites pol\u00edticas tradicionales se han vuelto incapaces de ofrecer soluciones. As\u00ed, Milei ha comprendido la gravedad de la crisis social y pol\u00edtica y ha logrado capitalizar ese malestar para posicionarse como el \u00fanico capaz de \u00abhacer algo\u00bb y, sobre todo, de \u00abhacer algo <em>distinto<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Ahora bien, Milei no se propone \u00fanicamente aplicar un severo programa de ajuste econ\u00f3mico; tambi\u00e9n busca tensar al extremo las relaciones de fuerza actuales, asumiendo riesgos que podr\u00edan o bien redefinir los l\u00edmites de lo pol\u00edticamente posible en Argentina o bien provocar una reacci\u00f3n social que frene su avance. Su proyecto va m\u00e1s all\u00e1 de un plan cl\u00e1sico de estabilizaci\u00f3n o reestructuraci\u00f3n productiva destinado a superar el estancamiento de la \u00faltima d\u00e9cada. En cambio, aspira a una ruptura profunda que modifique estructuralmente las relaciones de poder y las din\u00e1micas del capitalismo argentino. En este marco cobra sentido el car\u00e1cter autoritario de su proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Ese proyecto, sin embargo, a\u00fan est\u00e1 lejos de concretarse, a la vez que un desenlace definitivo no parece inminente. Frente a la tentaci\u00f3n de caer en interpretaciones demasiado pesimistas, comunes en momentos de retroceso, es importante reconocer que el avance del autoritarismo se encuentra apenas en sus primeras etapas y est\u00e1 lejos de garantizar su \u00e9xito. Su consolidaci\u00f3n depender\u00e1 de una lucha social y pol\u00edtica que sigue abierta y cuyo desenlace permanece indeterminado. No nos encontramos ante un \u00abempate hegem\u00f3nico\u00bb pero tampoco ante una derrota estrat\u00e9gica; la disputa tiene lugar en un escenario de definici\u00f3n a\u00fan incierta y en constante tensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>\u00abNo hay alternativa\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">A diferencia de otros momentos hist\u00f3ricos, la derrota social que nos precede no se materializ\u00f3 por las v\u00edas habituales, como una crisis econ\u00f3mica catastr\u00f3fica con efectos disciplinantes \u2014al estilo de las hiperinflaciones latinoamericanas de los a\u00f1os 80, incluida la argentina de 1989\u2014 o una derrota obrera de gran escala, como la de los mineros brit\u00e1nicos durante el thatcherismo o la de los controladores a\u00e9reos bajo el gobierno de Reagan, por mencionar algunos ejemplos emblem\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En el contexto actual, la derrota social es producto de una combinaci\u00f3n de factores menos visibles: una d\u00e9cada de estancamiento econ\u00f3mico con sus efectos debilitantes sobre la acci\u00f3n colectiva (informalidad laboral, pluriempleo, desmoralizaci\u00f3n, etc.), una alta y persistente inflaci\u00f3n que ha agotado y desconcertado a la poblaci\u00f3n y un desasosiego pol\u00edtico generado por el fracaso del \u00faltimo gobierno peronista, que dej\u00f3 tras s\u00ed una profunda sensaci\u00f3n de frustraci\u00f3n y desorientaci\u00f3n (Piva, 2024a). La clase trabajadora, debilitada, fragmentada y agotada por esos procesos, enfrenta ahora el embate autoritario y ultraliberal de Javier Milei, cuyo objetivo es convertir esa derrota, a\u00fan parcial y limitada, en un golpe estrat\u00e9gico de largo alcance.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Es necesario destacar la importancia clave del <em>momento pol\u00edtico<\/em> de esta secuencia. El gobierno de Alberto Fern\u00e1ndez representa un caso paradigm\u00e1tico de c\u00f3mo una administraci\u00f3n nominalmente progresista, frente a una crisis estructural, llega a desmoralizar a su propio campo social. Esto no se explica fundamentalmente por problemas de competencia personal ni por las disputas internas de la coalici\u00f3n oficialista, sino, principalmente, por los desaf\u00edos estructurales que enfrentaba la econom\u00eda argentina, los cuales imposibilitaban la recreaci\u00f3n del ciclo kirchnerista original.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><a href=\"https:\/\/contrahegemoniaweb.com.ar\/2019\/06\/26\/la-emergencia-de-un-nuevo-ciclo-politico-notas-para-la-caracterizacion-de-la-situacion-politica\/\">En un texto que Adri\u00e1n Piva y yo<\/a> escribimos tras la victoria del peronismo en 2019, analizamos los l\u00edmites estructurales que enfrentar\u00eda el nuevo gobierno peronista y advertimos de que pod\u00eda cumplir un papel desmoralizador, allanando el camino para una derrota social por una v\u00eda alternativa a la ofensiva directa de la derecha. A fin de hallar un precedente no muy lejano, comparamos aquella situaci\u00f3n con el cierre del largo ciclo \u00abantiliberal\u00bb franc\u00e9s de 1995-2010. A ese prop\u00f3sito, se\u00f1al\u00e1bamos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><em>Al igual que en nuestra actual situaci\u00f3n, ante la ausencia de victorias sociales, la expectativa de cambio todav\u00eda vigorosa se transfiri\u00f3 entonces al campo electoral y produjo la derrota de Sarkozy y el triunfo del Partido Socialista con un discurso de oposici\u00f3n \u00aba la austeridad y a las finanzas\u00bb. Cuando el nuevo gobierno socialista de Hollande se mostr\u00f3 decidido a continuar en lo fundamental la orientaci\u00f3n trazada por la derecha, gener\u00f3 una desmoralizaci\u00f3n pol\u00edtica que cerr\u00f3 el c\u00edrculo que hab\u00eda abierto la desmovilizaci\u00f3n social. Es decir, solo la actuaci\u00f3n sucesiva de los dos t\u00e9rminos del r\u00e9gimen pol\u00edtico pudo cerrar el llamado \u00abciclo antiliberal\u00bb franc\u00e9s: una derecha agresiva primero y una socialdemocracia continuista, luego, que instala el thatcherista \u00abno hay alternativa\u00bb y desmoraliza a su propio campo social.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En sentido m\u00e1s general, fue esa la forma que, como bien se\u00f1ala Adri\u00e1n Piva, caracteriz\u00f3 el cambio de ciclo pol\u00edtico en Europa durante la d\u00e9cada de 1980. Mientras que en Am\u00e9rica Latina fueron necesarias dictaduras militares, en Europa el ascenso de las clases trabajadoras a finales de los sesenta se detuvo por una convergencia de factores menos estridentes: un prolongado estancamiento econ\u00f3mico con rasgos inflacionarios, la aplicaci\u00f3n de pol\u00edticas de ajuste por parte de gobiernos de izquierda y la consiguiente desmoralizaci\u00f3n y desafecci\u00f3n del bloque social que hab\u00eda sostenido el pacto de posguerra. Fran\u00e7ois Mitterrand y la Uni\u00f3n de Izquierda en Francia, el Compromiso Hist\u00f3rico y el PS de Benito Craxi en Italia, el PSOE en Espa\u00f1a y el PASOK en Grecia, son ejemplos representativos de este tipo de proceso. El socialismo europeo termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en el ejecutor final de la prescripci\u00f3n seg\u00fan la cual \u00abno hay alternativa\u00bb, legado condensado en la c\u00e9lebre frase de Margaret Thatcher sobre su mayor logro pol\u00edtico: Tony Blair y el Nuevo Laborismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En su conjunto, esos procesos produjeron una inflexi\u00f3n negativa en la situaci\u00f3n pol\u00edtica, generando una sensaci\u00f3n de \u00absin salida\u00bb, desconcierto y agotamiento que allan\u00f3 el camino para la ofensiva neoliberal. Contra ciertas interpretaciones reduccionistas de los an\u00e1lisis de Gramsci, seg\u00fan las cuales &nbsp;todo proyecto sociopol\u00edtico logra avanzar y estabilizarse solo si antes o durante su ejecuci\u00f3n se convierte en hegem\u00f3nico, la ofensiva neoliberal en Europa occidental no se asent\u00f3 en un consenso mayoritario, ni siquiera pasivo (diferente es el caso de Europa del este). La hegemon\u00eda vino solo tras la derrota de la clase trabajadora y la reestructuraci\u00f3n de la sociedad sobre bases neoliberales. La fuerza de su ofensiva no se sustento en un consentimiento popular amplio, sino en el deterioro de las relaciones de fuerza y el desgaste del campo social que hab\u00eda servido de sost\u00e9n del pacto de clases de la posguerra. A ese respecto, los trabajos de <a href=\"https:\/\/traficantes.net\/libros\/el-largo-camino-de-la-renovaci\u00f3n\">Stuart Hall<\/a> y <a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/issues\/i153\/articles\/kevin-bonnett-simon-bromley-bob-jessop-tom-ling-thatcherism-and-the-politics-of-hegemony-a-reply-to-stuart-hall.pdf\">Bob Jessop<\/a> son ilustrativos en su an\u00e1lisis del car\u00e1cter no hegem\u00f3nico del populismo autoritario de Thatcher.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Derechizaci\u00f3n por un lado, pasivizaci\u00f3n por el otro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Dado que la atenci\u00f3n suele centrarse en las consecuencias del empate social sobre la fuerza relativa de la clase trabajadora, con frecuencia se ha pasado por alto c\u00f3mo el \u00abbloqueo popular\u00bb o \u00abempate hegem\u00f3nico\u00bb tambi\u00e9n ha impactado paulatinamente en la base social de la derecha. M\u00e1s de dos d\u00e9cadas de \u00abbloqueo\u00bb no solo han alimentado la impaciencia de las clases dominantes, sino que tambi\u00e9n han dejado una huella profunda en su base de masas, especialmente en las clases medias antipopulistas. Este fen\u00f3meno es clave para entender la derechizaci\u00f3n autoritaria de ese sector social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Aunque en momentos espec\u00edficos se aplicaron pol\u00edticas ortodoxas, las clases dominantes y los partidos tradicionales tuvieron que hacer frente a una fuerte resistencia social durante ese periodo. De hecho, el prolongado estancamiento econ\u00f3mico es se\u00f1al de una situaci\u00f3n no resuelta en el terreno de las relaciones entre las clases. Tanto el kirchnerismo como el \u00abgradualismo\u00bb macrista, cada uno a su manera, terminaron reconociendo y adapt\u00e1ndose a esas relaciones de fuerza. Sin embargo, esa din\u00e1mica gener\u00f3 una creciente radicalizaci\u00f3n en la base electoral del antiperonismo, que interpret\u00f3 el \u00abbloqueo popular\u00bb como un veto antidemocr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-20 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El macrismo capitaliz\u00f3 ese sentimiento al acusar al peronismo de bloquear cualquier gobierno desde la oposici\u00f3n. Si bien en numerosas ocasiones el peronismo facilit\u00f3 la gobernabilidad o tuvo escasa participaci\u00f3n en la movilizaci\u00f3n social, la conexi\u00f3n entre la protesta callejera y el principal partido opositor serv\u00eda a la narrativa macrista, que repetidamente hizo \u00e9nfasis en las \u00abacciones violentas\u00bb que obstaculizaban el normal funcionamiento de un gobierno no peronista. Un ejemplo emblem\u00e1tico fue la insistencia en las \u00abtoneladas de piedras\u00bb lanzadas contra la polic\u00eda durante las protestas masivas contra la reforma del sistema de pensiones de 2017.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Esas movilizaciones marcaron un punto de quiebre en la gesti\u00f3n de Macri, quien no logr\u00f3 recuperarse. Sin embargo, tambi\u00e9n fortalecieron en su base social la idea de que era necesario adoptar medidas m\u00e1s dr\u00e1sticas y represivas para superar ese bloqueo \u00abcorporativo\u00bb o pol\u00edticamente interesado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/08\/por-que-gano-milei-y-como-enfrentarlo\/\">Como explica Javier Balsa<\/a> en su libro <em><a href=\"https:\/\/fce.com.ar\/tienda\/politica\/por-que-gano-milei\/?srsltid=AfmBOopPQR8BAxN79klkqrGO9G0f0w5o5hY0o2rnMhJvAE96Dqkn-H3O\">\u00bfPor qu\u00e9 gan\u00f3 Milei? <\/a><\/em>(2024), Macri se percat\u00f3 r\u00e1pidamente de la oportunidad de construir una narrativa en torno al fracaso de su gobierno que, al mismo tiempo, abriera la puerta a un segundo mandato mucho m\u00e1s radical. El gobierno de Macri habr\u00eda fracasado porque hab\u00eda sido demasiado cauteloso en la implementaci\u00f3n de las reformas necesarias (el \u00abgradualismo\u00bb) y porque el peronismo y la movilizaci\u00f3n social le hab\u00edan impedido aplicar su programa. De all\u00ed surg\u00eda con naturalidad el nuevo programa y la nueva estrategia: la necesidad de una \u00abterapia de choque\u00bb neoliberal y un enfrentamiento represivo directo con aquellos que no dejasen gobernar. Macri lleg\u00f3 a declarar p\u00fablicamente que ello implicaba asumir el costo de posibles muertes durante las movilizaciones. En su fracaso, Macri dej\u00f3 establecidas las condiciones conceptuales para una radicalizaci\u00f3n autoritaria de su base electoral, que confiaba en que \u00e9l o su candidata podr\u00edan capitalizar. Sin embargo, con Milei surgi\u00f3 una figura que, sin las ataduras de los partidos tradicionales, encarn\u00f3 de manera m\u00e1s fiel ese mandato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Antiprogresismo y \u00abcultura <em>woke<\/em>\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-24 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El auge global de las extremas derechas ha coincidido con una reacci\u00f3n virulenta contra lo que esas corrientes denominan \u00abideolog\u00eda de g\u00e9nero\u00bb o \u00abcultura <em>woke<\/em>\u00bb. Lo cual no debe entenderse solo como resistencia a los avances del feminismo, sino como una estrategia eficaz de la extrema derecha para canalizar y politizar diversos malestares sociales, especialmente entre los varones j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Los resultados electorales de 2023 en Argentina reflejan la eficacia de esa estrategia: los varones menores de 30 a\u00f1os desempe\u00f1aron un papel decisivo en la victoria de Milei. De hecho, si ese segmento etario hubiera replicado el comportamiento electoral del resto de la sociedad, la extrema derecha no habr\u00eda triunfado (Balsa). Esta derechizaci\u00f3n \u00abanti-<em>woke<\/em>\u00bb de los varones j\u00f3venes muestra se\u00f1ales de estar convirti\u00e9ndose en un fen\u00f3meno global (Main, 2018)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-26 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Ello no significa que el feminismo sea responsable del ascenso de la ultraderecha, como algunos c\u00edrculos \u2014con evidentes nostalgias sexistas y conservadoras e incluso con notable eco en ciertos sectores progresistas\u2014 han comenzado a insinuar, con una mirada simplista que no aporta demasiados elementos de juicio y omite los aspectos fundamentales del proceso hist\u00f3rico en curso: el deterioro de la vida material, el desorden econ\u00f3mico, la frustraci\u00f3n pol\u00edtica. No obstante, los grandes acontecimientos hist\u00f3ricos suelen ser el resultado de la interacci\u00f3n compleja de m\u00faltiples factores y es fundamental extraer lecciones del papel desempe\u00f1ado por la izquierda y los movimientos sociales en los \u00faltimos a\u00f1os, incluido el feminismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-27 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Me detendr\u00e9 en un aspecto. En 2018, cuando Javier Milei era un desconocido en la escena pol\u00edtica, Agust\u00edn Laje, referente pionero de la derecha alternativa en Argentina, se\u00f1al\u00f3 que \u00abla rebeld\u00eda de los j\u00f3venes les har\u00e1 ir contra la ideolog\u00eda de g\u00e9nero\u00bb y que esta \u00abrepresenta el statu quo, algo contrario a lo que significa ser joven\u00bb. Esas declaraciones, que en su momento se subestimaron por completo, revelaron una sensibilidad temprana hacia una tendencia latente y una posible estrategia: la de explotar los malestares de sectores de varones j\u00f3venes que, afectados por crisis materiales y simb\u00f3licas, empezaron a ver en el auge del feminismo el foco de un malestar cada vez mayor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-28 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En realidad, Laje estaba utilizando el manual pol\u00edtico que, durante a\u00f1os, hab\u00eda venido elaborando sagazmente la <em>alt-right<\/em> estadounidense, la cual comprendi\u00f3 muy tempranamente que hab\u00eda una serie de malestares masculinos hu\u00e9rfanos y disponibles que politizar de forma reaccionaria. Milo Yiannopoulos, una de las figuras m\u00e1s influyentes de la <em>alt-right&nbsp;<\/em>anglosajona, compar\u00f3 el surgimiento de esta corriente con la rebeli\u00f3n juvenil de mayo del 68, pero en sentido inverso: mientras aquellos j\u00f3venes se enfrentaron por la izquierda a una moral conservadora, la <em>alt-right<\/em>&nbsp;se presenta como una resistencia a la supuesta moralizaci\u00f3n que acompa\u00f1an a la correcci\u00f3n pol\u00edtica y la cultura <em>woke<\/em> en la forma de una nueva derecha (Reguera, 2018). Seg\u00fan Yiannopoulos, en un contexto en que las expectativas materiales de las nuevas generaciones no son satisfechas, la juventud se rebela tanto contra esas limitaciones como contra las restricciones morales de una cultura opresiva que se percibe como parte del mismo sistema social. Siguiendo este razonamiento, la actual reacci\u00f3n juvenil antifeminista podr\u00eda interpretarse como una versi\u00f3n invertida del 68.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-29 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Como se\u00f1al\u00e9 en un <a href=\"https:\/\/vientosur.info\/bolsonaro-y-el-retorno-del-fascismo\/#sdfootnote16sym\">texto anterior<\/a>, \u00abSi el fascismo se diferencia de otros movimientos reaccionarios o autoritarios en que se inviste del ropaje de la rebeli\u00f3n (contra los pol\u00edticos, las finanzas, las elites, etc.), y esto le permite capitalizar frustraciones sociales de distinto tipo (con la econom\u00eda, con las normas culturales represivas) y asumir una agenda liberadora\u00bb entonces \u00abla tendencia izquierdista-liberal hacia una moralizaci\u00f3n y punitivizaci\u00f3n simb\u00f3lica de la vida social le prepara el terreno\u00bb (2018). En ese sentido, el exceso de moralizaci\u00f3n desde sectores progresistas puede resultar contraproducente, ya que transforma los conflictos sociales en batallas en las que lo que est\u00e1 en juego es la afirmaci\u00f3n de virtudes individuales. Ello no solo fragmenta a los movimientos populares al reducir su potencial unificador, sino que tambi\u00e9n contribuye a que sectores descontentos, especialmente entre los j\u00f3venes, vean en la extrema derecha una v\u00eda de resistencia frente a un discurso que perciben como excesivamente condenatorio o coercitivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-30 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>\u00bfQu\u00e9 es la extrema derecha?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-31 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La naturaleza de la extrema derecha es objeto de un intenso debate a nivel global. Seg\u00fan una interpretaci\u00f3n bastante difundida, se tratar\u00eda de una versi\u00f3n apenas m\u00e1s radical del conservadurismo cl\u00e1sico, concebida, en esencia, como un relevo pol\u00edtico de una derecha tradicional en crisis y sin la intenci\u00f3n real de desafiar los fundamentos de la democracia liberal convencional. Ejemplos como el de Giorgia Meloni, quien tiene una filiaci\u00f3n fascista directa pero gobierna como una conservadora m\u00e1s o menos tradicional, son los referentes claves de esa interpretaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-32 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Los gobiernos de Trump y Bolsonaro tambi\u00e9n jugaron un papel en reforzar la idea de que la extrema derecha no representa una novedad radical en el escenario pol\u00edtico. El primer gobierno de Trump, tras el p\u00e1nico desatado por su victoria, tropez\u00f3 con el car\u00e1cter fuertemente anticesarista del sistema pol\u00edtico estadounidense que, liberal en el sentido m\u00e1s contramayoritario del t\u00e9rmino, utiliza sus c\u00e9lebres \u00abpesos y contrapesos\u00bb para evitar que cualquier incursi\u00f3n pol\u00edtica interfiera en los objetivos estrat\u00e9gicos del Estado y la clase dominante estadounidenses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-33 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Son diversas las razones que han torpedeado el avance autoritario en casos como los de Trump y Bolsonaro, y entre ellas figura, por supuesto, la resistencia pol\u00edtica. Sin embargo, quiero destacar una que ha quedado invisibilizada: la pandemia. Parad\u00f3jicamente, la crisis sanitaria \u00abprotegi\u00f3\u00bb contra posibles aceleraciones autoritarias. A pesar del debate liberal sobre el autoritarismo digital y estatal derivado de las restricciones sanitarias \u2014que gener\u00f3 ecos incluso en la izquierda (recordemos las extravagantes declaraciones de Agamben en esos d\u00edas)\u2014, esa crisis afect\u00f3 a todos los gobiernos y los oblig\u00f3 a concentrar sus esfuerzos p\u00fablicos durante dos a\u00f1os. La falta de medidas eficaces contra la pandemia, un crimen humanitario en ambos casos, tuvo su correlato pol\u00edtico en la imposibilidad de lograr avances autoritarios sustantivos. La pandemia consumi\u00f3 el capital pol\u00edtico de los gobiernos de Trump y Bolsonaro, al tiempo que la emergencia sanitaria dio lugar a un <em>impasse <\/em>pol\u00edtico. Siendo este el caso, al final de la primera administraci\u00f3n de Trump, la sensaci\u00f3n era la de que el sistema democr\u00e1tico hab\u00eda, en lo fundamental, salido indemne de su gobierno. De manera similar, el gobierno de Bolsonaro, que parec\u00eda anunciar el retorno del fascismo, no logr\u00f3 avances significativos hacia un r\u00e9gimen autoritario. Ambos casos favorecieron la idea de que la extrema derecha no representaba una verdadera amenaza y de que los l\u00edmites institucionales continuaban funcionando como freno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-34 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">No obstante, semejante an\u00e1lisis no deja de ser superficial y se limita a fen\u00f3menos pol\u00edticos puntuales y mal comprendidos. En la \u00faltima d\u00e9cada, se han multiplicado los experimentos autoritarios exitosos en diversos pa\u00edses, especialmente en la periferia: Turqu\u00eda, India, Hungr\u00eda, Polonia, Rusia, Filipinas, Egipto, El Salvador, entre otros. Para entender la naturaleza de esos procesos, es necesario que el an\u00e1lisis no se limite a las formas pol\u00edticas que adopt\u00f3 el fascismo cl\u00e1sico, con sus partidos \u00fanicos y su Estado corporativo-totalitario. Si operamos con una clasificaci\u00f3n que distingue solo entre democracia liberal y fascismo, suceder\u00e1 lo que ocurre actualmente con parte del debate sobre la extrema derecha, en que las opiniones se polarizan entre quienes ven signos de fascismo en cualquier forma de autoritarismo y quienes minimizan los riesgos autoritarios porque las instituciones democr\u00e1ticas liberales se mantienen activas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-35 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La extrema derecha ya no es tan nueva, y en los estudios acad\u00e9micos se pueden rastrear categor\u00edas m\u00e1s precisas, como \u00abautoritarismos competitivos\u00bb o \u00abreg\u00edmenes h\u00edbridos\u00bb (Levitsky y Way, 2004; Diamond, 2004), para describir algunos de los fen\u00f3menos contempor\u00e1neos de los que hemos venido hablando. Se tratar\u00eda entonces, seg\u00fan esa descripci\u00f3n, de una subversi\u00f3n interna de la democracia liberal, que mantiene la apariencia exterior de la competencia electoral, aunque de forma parcialmente manipulada (en general, no completamente). Esas categor\u00edas describen sistemas pol\u00edticos que mantienen caracter\u00edsticas democr\u00e1ticas formales, como elecciones peri\u00f3dicas y multipartidismo, pero en los que los aparatos de poder restringen hasta el l\u00edmite las libertades pol\u00edticas, sociales y civiles. La competencia electoral existe, pero controlada desde arriba, con restricciones represivas que la despojan de toda sustancia genuinamente democr\u00e1tica. Posiblemente, el mejor ejemplo de ese tipo de r\u00e9gimen pol\u00edtico es la \u00abdemocracia iliberal\u00bb de Orban, que desde su triunfo en 2010 pudo avanzar en el progresivo desmantelamiento de los elementos democr\u00e1ticos del r\u00e9gimen pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-36 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Este proceso resuena con el concepto de \u00abestatismo autoritario\u00bb de Poulantzas, formulado en los a\u00f1os 70. Aunque Poulantzas se refer\u00eda a un Estado fuerte como centro de la reproducci\u00f3n capitalista en el marco del <em>Welfare State<\/em>, su idea adquiere una renovada relevancia en el contexto actual. En primer lugar, Poulantzas, que hab\u00eda trabajado con lucidez sobre los \u00abreg\u00edmenes de excepci\u00f3n\u00bb, como el fascismo o las dictaduras militares, consideraba a ese tipo de r\u00e9gimen un posible r\u00e9gimen pol\u00edtico \u00abnormal\u00bb, que podr\u00eda estabilizarse eventualmente en lugar de funcionar como una herramienta pasajera para una situaci\u00f3n de crisis. El estatismo autoritario, al igual que los reg\u00edmenes h\u00edbridos a los que se hace referencia en los estudios contempor\u00e1neos<em>,<\/em> no necesariamente implica la disoluci\u00f3n de las instituciones democr\u00e1ticas, sino que se caracteriza por un fortalecimiento del aparato estatal y por una concentraci\u00f3n del poder pol\u00edtico en torno a una figura fuerte. Este fen\u00f3meno, seg\u00fan Poulantzas, se manifiesta en el uso cada vez mayor del aparato represivo, el control de los medios de comunicaci\u00f3n, la manipulaci\u00f3n de las elecciones y el fortalecimiento del poder ejecutivo por sobre el legislativo, todo ello con el objetivo de estabilizar el r\u00e9gimen pol\u00edtico sobre bases autoritarias, sin que se interrumpa el funcionamiento aparente de la democracia liberal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-37 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">A la luz de estos conceptos, cabe observar que el avance del autoritarismo suele ser un proceso gradual, percepci\u00f3n que no se aviene con algunas im\u00e1genes m\u00edticas heredadas, en las que el cambio de r\u00e9gimen pol\u00edtico se concibe como un proceso abrupto. En una dictadura militar, en un solo d\u00eda, los militares toman el control del Estado, suspenden la constituci\u00f3n, imponen el Estado de sitio, etc. En los relatos, a menudo mitificados, sobre el colapso de la Rep\u00fablica de Weimar, se destaca la rapidez con que los nazis lograron avanzar a pasos agigantados e imponer su dictadura. En cambio, el ejemplo del fascismo italiano nos ofrece una analog\u00eda m\u00e1s \u00fatil: Mussolini gobern\u00f3 durante bastante tiempo en coalici\u00f3n con partidos tradicionales, incluso con pocos ministros fascistas en su gobierno, mientras avanzaba paulatinamente con su r\u00e9gimen autoritario. De ah\u00ed que en los estudios actuales sobre el fascismo se suela hablar de <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/01\/ugo-palheta-fascismo-fascistizacion-antifascismo\/\"><em>procesos de fascistizaci\u00f3n <\/em><\/a>(Ugo Palheta, 2021) y se haga \u00e9nfasis en que no se trata de un proceso de que se consolide de un d\u00eda para el otro, sino de un proceso paulatino, que tiene saltos y rupturas, pero que en general toma todo un periodo para materializarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-38 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El Proyecto 2025 de la Fundaci\u00f3n Heritage, af\u00edn al trumpismo, plantea un plan expl\u00edcito para transformar el gobierno estadounidense en un r\u00e9gimen de ese tipo durante el segundo mandato de Trump. Contrariamente a lo que se suele creer, el sistema pol\u00edtico de los Estados Unidos, junto a su car\u00e1cter liberal contramayoritario, posee numerosos mecanismos de exclusi\u00f3n pol\u00edtica que podr\u00edan facilitar esa transformaci\u00f3n. Entre ellos se encuentran la baja participaci\u00f3n electoral, un sistema bipartidista extremadamente restrictivo y casi inmune a cualquier incursi\u00f3n democr\u00e1tica de terceros, una brutalidad policial naturalizada y medidas del derecho de excepci\u00f3n ya integradas en la vida institucional, como la <em>Patriot Act,<\/em> aprobada en 2001, todav\u00eda en vigor, y otras pol\u00edticas de seguridad y vigilancia que se implementaron bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-39 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Es posible que Trump no logre un cambio de esa magnitud y lo mismo podr\u00eda suceder con otros experimentos ultraderechistas. El resultado final lo determinar\u00e1 la lucha pol\u00edtica. Pero que la movilizaci\u00f3n pol\u00edtica contra una amenaza autoritaria logre poner un freno no significa que esa amenaza no haya existido. En epistemolog\u00eda de las ciencias sociales, se conoce como \u00abpredicci\u00f3n suicida\u00bb a ese tipo de pron\u00f3sticos. La \u00abpredicci\u00f3n suicida\u00bb hace referencia a situaciones en las que el acto mismo de predecir un fen\u00f3meno social influye de tal manera en su desarrollo que termina evitando que ocurra. Un ejemplo reciente fue el impacto de la pandemia, cuando se analiz\u00f3 una posible cat\u00e1strofe sanitaria con una curva de contagios y muertes ascendente, lo que llev\u00f3 a los gobiernos a implementar medidas preventivas, logrando as\u00ed que la predicci\u00f3n no se cumpliera. El resultado final suele alimentar, como fue el caso de la pandemia, a ciertos sectores que, al no ver el desastre predicho, argumentan que la amenaza era inexistente. Si lanzamos una se\u00f1al de alarma clara y logramos desencadenar la movilizaci\u00f3n pol\u00edtica correspondiente, tal vez logremos que esa predicci\u00f3n \u00abse suicide\u00bb. En ese caso, no deber\u00eda sorprendernos que surjan en la izquierda nuestros propios negacionistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-40 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El gobierno de Milei debe evaluarse como un proyecto autoritario en gestaci\u00f3n desde la perspectiva del autoritarismo competitivo. Basta observar c\u00f3mo, con un poder pol\u00edtico limitado y en un contexto econ\u00f3mico adverso, logr\u00f3 avances r\u00e1pidos y significativos en el endurecimiento autoritario del Estado. La persecuci\u00f3n judicial contra los movimientos sociales y territoriales, que en pocos meses se redujeron a su m\u00ednima expresi\u00f3n en dos d\u00e9cadas; el \u00abprotocolo antipiquete\u00bb, que restringe severamente la protesta callejera; la declaraci\u00f3n de \u00abesencialidad\u00bb en ciertos sectores laborales, que en la pr\u00e1ctica anula el derecho a la huelga; las facultades delegadas al poder ejecutivo por el legislativo, que permiten un ejercicio cesarista del poder; el proyecto de reforma del sistema electoral con un enfoque restrictivo; y la intensificaci\u00f3n de la represi\u00f3n estatal a la movilizaci\u00f3n son indicios claros de una transformaci\u00f3n en curso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-41 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>La \u00abbatalla cultural\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-42 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Cabe afirmar que existen dos tipos principales de extrema derecha en el mundo; si bien no son pocos los matices que distinguen a sus diversas expresiones nacionales, a los fines de la argumentaci\u00f3n que sigue, el fen\u00f3meno de la extrema derecha adquiere dos formas fundamentales. Un primer tipo de m\u00e1s larga data, que ha perdido hoy cierto protagonismo global, y cuyo principal exponente es el Rassemblement National de Marine Le Pen en Francia. La estrategia de Le Pen podr\u00eda considerarse, en un sentido bastante estricto, de \u00abgramscianismo de ultraderecha\u00bb. Semejante estrategia implicar\u00eda una lucha pol\u00edtico-cultural prolongada para ganar posiciones en todos los campos de la sociedad francesa, mimetiz\u00e1ndose con la historia y los valores nacionales (la rep\u00fablica, el laicismo, etc.), \u00abmanch\u00e1ndose de Francia\u00bb al mismo tiempo que, poco a poco, Francia \u00abse lepeniza\u00bb. El v\u00ednculo que el lepenismo establece con las tradiciones culturales nacionales sigue un patr\u00f3n gramsciano bastante estricto, incluso laclausiano: una rearticulaci\u00f3n reaccionaria de los t\u00f3picos convencionales (los \u00absignificantes vac\u00edos\u00bb) del sentido com\u00fan nacional, en los que la rep\u00fablica y el laicismo se reinterpretan como instrumentos racistas contra lo que consideran el \u00abcomunitarismo\u00bb de una minor\u00eda musulmana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-43 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por otro lado, la extrema derecha que podr\u00edamos denominar <em>trumpista<\/em> es una extrema derecha \u00abbolchevique\u00bb m\u00e1s que \u00abgramsciana\u00bb. Apuesta a pasar abruptamente de los m\u00e1rgenes al centro, por medio de una guerra de movimientos r\u00e1pida (y, en ese aspecto, se asemeja m\u00e1s al fascismo hist\u00f3rico). Por medio de maniobras r\u00e1pidas, aprovechando un contexto de inestabilidad y crisis general, en la cresta de ola de la colera social, logra hacerse con el poder en un corto per\u00edodo de tiempo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-44 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La extrema derecha de este tipo apuesta a dos estrategias complementarias para encarar la \u00abbatalla cultural\u00bb. Por un lado, busca galvanizar una base social propia y sobrecargada ideol\u00f3gicamente, lo que le permite echar ra\u00edces como fen\u00f3meno de largo plazo en una franja de masas, incluso si esa base no es suficiente para ganar elecciones. As\u00ed, se construye, tanto desde la oposici\u00f3n como desde el gobierno, mediante una l\u00f3gica de polarizaci\u00f3n que fortalece su base de apoyo en cada enfrentamiento, independientemente del resultado. En muchos casos, lo central es el impacto ideol\u00f3gico de la batalla, m\u00e1s que el resultado concreto. Por otro lado, con el objetivo de consolidar una mayor\u00eda social y electoral, busca obtener resultados econ\u00f3micos y de gesti\u00f3n que no dejen lugar a dudas sobre qu\u00e9 conjunto de ideas logr\u00f3 imponerse y ofrecer una salida a la situaci\u00f3n. Esta forma de construcci\u00f3n polarizadora comparte similitudes con los neopopulismos latinoamericanos, que generalmente operaron a partir de una \u00abminor\u00eda intensa\u00bb y una construcci\u00f3n electoral mayoritaria basada en el desempe\u00f1o econ\u00f3mico<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-45 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Milei se sit\u00faa en ese segundo campo. Aunque sus funcionarios suelen resaltar la importancia de la \u00abbatalla cultural\u00bb y emplean incluso t\u00f3picos gramscianos para definirse, su enfoque se inscribe claramente en la estrategia \u00abtrumpista\u00bb. El principal, y casi \u00fanico, \u00abaparato hegem\u00f3nico\u00bb es el propio Milei, quien, de manera estridente y constante, proclama su intenci\u00f3n de romper con un siglo de colectivismo econ\u00f3mico. Si su gesti\u00f3n logra cierto \u00e9xito econ\u00f3mico, su estrategia tiene como objetivo dejar claro, de una vez por todas, a qu\u00e9 universo de ideas se debe ese logro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-46 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Mileinomics<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-47 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Me limitar\u00e9 a unas pocas observaciones sobre la posibilidad de \u00e9xito econ\u00f3mico de Milei, por tratarse de un asunto cuyo tratamiento exigir\u00eda un texto independiente. Su estrategia econ\u00f3mica recurre a un modelo ya conocido en la historia argentina: apreciar artificialmente la moneda nacional e impulsar un proceso de desregulaci\u00f3n y apertura a las importaciones para reducir la inflaci\u00f3n y generar un \u00abefecto riqueza\u00bb. La apreciaci\u00f3n del tipo de cambio facilita un flujo de d\u00f3lares permanente que se dedica a la \u00abbicicleta financiera\u00bb y la especulaci\u00f3n de corto plazo. Ese enfoque tiene el doble efecto de disciplinar pol\u00edticamente a trav\u00e9s de la ca\u00edda de sectores industriales poco competitivos y el debilitamiento de los sindicatos, mientras se intenta mantener un clima de estabilidad econ\u00f3mica en el corto plazo. Sin embargo, se trata de una receta inherentemente temporal, ya que suele terminar en crisis agudas, acompa\u00f1adas de recesi\u00f3n, devaluaciones abruptas y un aumento de la conflictividad social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-48 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En esta cuesti\u00f3n el factor tiempo desempe\u00f1a un papel clave. La primera vez que se aplic\u00f3 esa estrategia, por el&nbsp; ministro Mart\u00ednez de Hoz durante los \u00faltimos a\u00f1os de la dictadura militar, esa pol\u00edtica dur\u00f3 menos de tres a\u00f1os y apenas sirvi\u00f3 para extender por poco tiempo la vida del r\u00e9gimen, antes de desembocar en una devaluaci\u00f3n abrupta y en un aumento de la conflictividad sindical. En cambio, durante el menemismo, una estrategia similar logr\u00f3 sostenerse por una d\u00e9cada, lo que permiti\u00f3 consolidar una derrota estrat\u00e9gica de la clase trabajadora y remodelar la sociedad en t\u00e9rminos neoliberales. Durante 2016 y 2018, aunque con menor intensidad, el macrismo tambi\u00e9n ensay\u00f3 un breve per\u00edodo de apreciaci\u00f3n cambiaria, que termin\u00f3 en una corrida bancaria y una devaluaci\u00f3n brusca de la moneda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-49 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En cuanto a Milei, \u00bfser\u00e1 Mart\u00ednez de Hoz, Menem o Macri? El tiempo necesario para reproducir un proceso similar al menemismo depender\u00e1 tanto del flujo de d\u00f3lares como de la capacidad para evitar o sortear resistencias significativas en el plano social. Toda la estrategia se basa en la posibilidad de asegurar un ingreso constante de d\u00f3lares para sostener ese modelo. En los a\u00f1os 90, las privatizaciones y el endeudamiento lo sustentaron, pero actualmente el margen es mucho m\u00e1s estrecho, debido a la elevada deuda y la ausencia de activos estatales significativos que privatizar. No obstante, los nuevos yacimientos de gas, petr\u00f3leo y miner\u00eda podr\u00edan tal vez generar una inyecci\u00f3n de divisas suficiente para prolongar el esquema, mientras que un pr\u00e9stamo del FMI, impulsado por el gobierno de Trump, ser\u00eda clave para ganar tiempo y salir del control de capitales. En ese sentido, el factor temporal no solo define la duraci\u00f3n de la estabilidad aparente, sino tambi\u00e9n la capacidad del gobierno de aprovechar el contexto (efecto riqueza, disciplinamiento monetario, estabilidad) para imponer transformaciones estructurales que reduzcan la capacidad de respuesta de las fuerzas sociales. El verdadero desaf\u00edo no es solo cu\u00e1nto tiempo puede durar esa estrategia, sino si lograr\u00e1 dejar una marca duradera en las relaciones sociales y econ\u00f3micas antes de que el esquema econ\u00f3mico colapse o d\u00e9 paso a un dise\u00f1o m\u00e1s sustentable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-50 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por \u00faltimo, aunque la propuesta de dolarizaci\u00f3n qued\u00f3 relegada tras la campa\u00f1a electoral, mantiene una carga simb\u00f3lica y pol\u00edtica significativa. Inicialmente presentada como una soluci\u00f3n definitiva a los problemas econ\u00f3micos del pa\u00eds, la dolarizaci\u00f3n evolucion\u00f3 hacia un esquema de \u00abcompetencia de monedas\u00bb, similar al de Per\u00fa y Venezuela, en el que circulan varias monedas de curso legal, principalmente la moneda local y el d\u00f3lar. M\u00e1s all\u00e1 de su viabilidad t\u00e9cnica, lo que importa en este caso es lo que esa propuesta revela sobre el universo mental del gobierno. La dolarizaci\u00f3n no es solo una estrategia econ\u00f3mica; representa un ideal pospol\u00edtico y posdemocr\u00e1tico de autogesti\u00f3n econ\u00f3mica. Supone que la econom\u00eda puede funcionar de manera aut\u00f3noma, liberada de cualquier interferencia pol\u00edtica, como si fuera una m\u00e1quina autorregulada que elimina la necesidad de adoptar decisiones democr\u00e1ticas. La p\u00e9rdida de control sobre la moneda dejar\u00eda al pa\u00eds a merced, de una manera especialmente descarnada, de lo que Marx describ\u00eda como la \u00abcoacci\u00f3n muda de las relaciones econ\u00f3micas\u00bb (t\u00e9rmino que da t\u00edtulo al reciente libro de Soren Mau). &nbsp;Ese ideal tiene una resonancia autoritaria, ya que busca sustraer la econom\u00eda a cualquier forma de control democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-51 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El anhelo posdemocr\u00e1tico de la dolarizaci\u00f3n encuentra un eco en la experiencia de la zona del euro, donde las pol\u00edticas econ\u00f3micas est\u00e1n en gran medida determinadas por instituciones trasnacionales, alejadas de los controles de la democracia de escala nacional. A la dolarizaci\u00f3n subyace, por lo tanto, un proyecto de despolitizaci\u00f3n radical: el sue\u00f1o de una econom\u00eda que funcione de manera autom\u00e1tica, despojada de cualquier intervenci\u00f3n colectiva o decisi\u00f3n pol\u00edtica. Es decir, una versi\u00f3n bastante concreta y prosaica de la extravagante utop\u00eda anarcocapitalista de un mercado sin Estado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-52 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>La izquierda sigue subestimando el peligro de la extrema derecha<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-53 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Sobre la base de los elementos con que hemos caracterizado hasta aqu\u00ed el proceso pol\u00edtico en curso, cabe observar que, en su mayor parte, la izquierda subestim\u00f3 y malinterpret\u00f3 el mete\u00f3rico ascenso de la extrema derecha. El primer error consisti\u00f3 en suponer que el apoyo electoral a Milei era solo expresi\u00f3n de un voto de protesta, como si el malestar social pudiera haberse canalizado en cualquier direcci\u00f3n y la apropiaci\u00f3n de ese malestar por la ultraderecha fuera algo contingente y pasajero. Interpretaci\u00f3n que pas\u00f3 por alto el proceso de reconfiguraci\u00f3n ideol\u00f3gica y social que precedi\u00f3 su irrupci\u00f3n; proceso que mostraba signos alarmantes ya desde <a href=\"https:\/\/contrahegemoniaweb.com.ar\/2019\/06\/26\/la-emergencia-de-un-nuevo-ciclo-politico-notas-para-la-caracterizacion-de-la-situacion-politica\/\">al menos 2019<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-54 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Al mismo tiempo, la mayor parte de la izquierda asumi\u00f3 que, incluso en caso de imponerse electoralmente, Milei no lograr\u00eda consolidar su gobierno de minor\u00eda parlamentaria e institucional, con lo cual se soslayaban las condiciones de gobernabilidad que ofrece el r\u00e9gimen hiperpresidencialista argentino, as\u00ed como la predisposici\u00f3n transversal de la clase pol\u00edtica para respaldar reformas econ\u00f3micas impopulares que nadie hab\u00eda podido implementar en la \u00faltima d\u00e9cada, pero que contaban con un profundo apoyo entre las \u00e9lites pol\u00edticas y econ\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-55 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El siguiente error consisti\u00f3 en asumir que, si lograba estabilizarse institucionalmente, la implementaci\u00f3n del programa de Milei lo llevar\u00eda r\u00e1pidamente a un enfrentamiento con su propia base electoral. An\u00e1lisis que ignoraba el proceso de derechizaci\u00f3n que hab\u00eda llevado a amplios sectores sociales, incluyendo a capas populares, a aceptar sacrificios en aras de un cambio percibido como inevitable y necesario para restablecer el orden en la sociedad. Esta tendencia se ha visto confirmada por los m\u00e1s rigurosos estudios de opini\u00f3n (Balsa, 2024), los cuales evidencian c\u00f3mo el malestar y la crisis fueron capitalizados para legitimar pol\u00edticas de ajuste y autoritarismo bajo la promesa de un retorno a la normalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-56 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por \u00faltimo, algunos sectores de la izquierda no comprendieron que lo que denominaban \u00abempate hegem\u00f3nico\u00bb (Rosso 2015, Dal Maso, 2023) se caracterizaba por una inestabilidad interna. No solo no puede prolongarse indefinidamente, sino que su propia din\u00e1mica erosiona progresivamente sus bases de sustentaci\u00f3n, creando as\u00ed las condiciones para su superaci\u00f3n. Una de las formas t\u00edpicas en que esto ocurre es mediante la aparici\u00f3n de un liderazgo autoritario que logra desbloquear la par\u00e1lisis pol\u00edtica. Es a esa l\u00f3gica a la que Gramsci se refer\u00eda al caracterizar de \u00abcatastr\u00f3fica\u00bb ese tipo de coyuntura. Por ello, la referencia a la \u00absituaci\u00f3n en la cual las fuerzas en lucha se equilibran de una manera catastr\u00f3fica\u00bb surge en el momento de explicar la aparici\u00f3n de liderazgos cesaristas. Cualquier an\u00e1lisis que invoque el concepto de empate catastr\u00f3fico de Gramsci, pero omita la din\u00e1mica autoerosionante que \u00e9ste describe, no hace m\u00e1s que un uso superficial y pretencioso de dicho concepto, sin captar su significado (<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2023\/09\/la-izquierda-esta-subestimando-el-peligro-de-la-extrema-derecha\/\">Mosquera, 2023<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-57 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En resumen, esos errores de caracterizaci\u00f3n desembocan en la ilusi\u00f3n de que las pol\u00edticas de ajuste desencadenar\u00edan una reacci\u00f3n popular m\u00e1s o menos inmediata. Sin embargo, este pron\u00f3stico ignora tanto la desmovilizaci\u00f3n y desmoralizaci\u00f3n social generadas por el agotamiento del ciclo pol\u00edtico anterior como la derechizaci\u00f3n autoritaria cada vez mayor de una parte considerable de la sociedad. Una radicalizaci\u00f3n que no solo afecta a las clases medias hist\u00f3ricamente antipopulistas, sino que tambi\u00e9n comienza a penetrar, aunque de manera todav\u00eda limitada, en sectores populares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-58 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Si una parte de la opini\u00f3n p\u00fablica progresista parece cometer ahora el error inverso \u2014dejarse impresionar por la fortaleza coyuntural de Milei y dar por perdida una lucha que sigue en marcha\u2014, la izquierda marxista no parece haber ajustado su caracterizaci\u00f3n del fen\u00f3meno, lo cual resulta sorprendente. Como se\u00f1alaba Karl Popper en relaci\u00f3n con los discursos pseudocient\u00edficos, siempre es posible recurrir a hip\u00f3tesis <em>ad hoc<\/em> para proteger la hip\u00f3tesis n\u00facleo; en este caso, la supuesta inviabilidad del gobierno de Milei. En el \u00e1mbito de la izquierda, ello suele adoptar la forma de un aplazamiento temporal: el colapso del capitalismo, la ruptura de las masas con el reformismo \u2014para mencionar los ejemplos cl\u00e1sicos\u2014o, en este caso, la reacci\u00f3n social frente al ajuste, se interpretan como procesos que simplemente \u00abest\u00e1n tardando m\u00e1s de lo esperado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-59 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Tambi\u00e9n existe otra forma de introducir una hip\u00f3tesis <em>ad hoc<\/em> salvadora, muy habitual en la izquierda trotskista: si no hay grandes movilizaciones es porque las direcciones pol\u00edticas o sindicales las bloquean. Seg\u00fan esta perspectiva, las masas desean dar la batalla, pero son las direcciones las que contienen ese deseo. Razonamiento, ampliamente utilizado, que est\u00e1 plagado de problemas. De hecho, es dif\u00edcil entender c\u00f3mo ha podido sobrevivir si no fuera, como dir\u00eda Jonathan Haidt, porque es el tipo de creencia que persevera por su capacidad de reforzar la cohesi\u00f3n grupal de quienes la defienden antes que por su apego a la realidad (2012). \u00bfPor qu\u00e9, en otros momentos, con las mismas direcciones, las luchas logran abrirse paso? \u00bfAcaso es cierto que siempre las direcciones burocr\u00e1ticas bloquean y se posicionan a la derecha de sus bases? En cuanto al car\u00e1cter contradictorio de la burocracia sindical \u2014que, como se\u00f1ala Mandel, vive tanto de sofocar como de representar parcialmente las demandas obreras\u2014, \u00bfacaso no la impulsa a actuar en determinadas circunstancias? \u00bfY acaso la pasividad de la burocracia no es tambi\u00e9n un s\u00edntoma del nivel de actividad y autoorganizaci\u00f3n de la base obrera y de su predisposici\u00f3n a la lucha? Como bien escribe Bensa\u00efd:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-60 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><em>Si las condiciones objetivas son tan favorables, \u00bfc\u00f3mo explicar qu\u00e9 no hubieran liberado por eso, as\u00ed fuera parcialmente, las condiciones de soluci\u00f3n a la crisis de direcci\u00f3n? La explicaci\u00f3n deriva inevitablemente hacia una representaci\u00f3n policial de la historia atormentada por la figura recurrente de la traici\u00f3n, cuando las condiciones m\u00e1s propicias son saboteadas por las direcciones traidoras y el aliado m\u00e1s pr\u00f3ximo es siempre, en potencia, el peor enemigo (1995).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-61 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Esta tendencia a aferrarse a las propias hip\u00f3tesis, a pesar de la falta de verificaci\u00f3n pr\u00e1ctica, lleva a la izquierda a adoptar una actitud que \u2014como hizo Pannekoek al criticar a Kautsky\u2014 podr\u00eda describirse como una forma de \u00abradicalismo pasivo\u00bb. Es decir, convierte la pol\u00edtica, para usar la expresi\u00f3n con que Sartre caracteriz\u00f3 al trotskismo de los a\u00f1os 50, en un \u00abarte de la espera\u00bb: una actitud pasiva que aguarda el acontecimiento redentor, en lugar de concebirla como una pr\u00e1ctica de intervenci\u00f3n consciente y estrat\u00e9gica, capaz de ajustarse al ritmo real e incierto de la lucha de clases.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-62 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>\u00bfQu\u00e9 estrategia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-63 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong><em>Antecedentes hist\u00f3ricos<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-64 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En la d\u00e9cada de 1930, Trotsky escribi\u00f3 algunas de sus p\u00e1ginas m\u00e1s brillantes en sus an\u00e1lisis sobre Alemania, \u00abcuya calidad como estudios concretos de una <em>coyuntura pol\u00edtica <\/em>no tienen parang\u00f3n en los an\u00e1lisis del materialismo hist\u00f3ricos<em>\u00bb, <\/em><a href=\"https:\/\/proletarios.org\/books\/Anderson-Consideraciones_Sobre_El_Marxismo_Occidental.pdf\">seg\u00fan la evaluaci\u00f3n de Perry Anderson<\/a>. En esos textos, Trotsky retoma la t\u00e1ctica del \u00abfrente \u00fanico\u00bb para hacer frente al fascismo, dando continuidad a las reflexiones elaboradas por la Internacional Comunista en la d\u00e9cada anterior. Aislados en circunstancias similares \u2014uno, deportado en una isla turca, y el otro, preso en una c\u00e1rcel fascista\u2014 tanto Trotsky como Antonio Gramsci fueron de las pocas voces que, al comprender la amenaza del ascenso del fascismo, se opusieron al rumbo sectario impuesto por el estalinismo, que termin\u00f3 facilitando el ascenso de Hitler en Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-65 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Esos escritos contin\u00faan ofreciendo lecciones valiosas. En primer lugar, eval\u00faan adecuadamente la amenaza que representa la extrema derecha y el peligro de una derrota hist\u00f3rica que podr\u00eda destruir f\u00edsica e institucionalmente las organizaciones del movimiento obrero. De all\u00ed surge la necesidad urgente de implementar una pol\u00edtica unitaria que aglutine a todas las corrientes de la clase trabajadora para enfrentar esa amenaza. En segundo lugar, subrayan la importancia de no subordinar la lucha antifascista a la burgues\u00eda liberal, cuyas pol\u00edticas a menudo profundizan las causas que alimentan a la extrema derecha (como ilustra, en un caso contempor\u00e1neo, el regreso de Trump tras el breve interludio de Biden). Por \u00faltimo, destacan la necesidad de mantener la independencia de los militantes revolucionarios dentro de los marcos unitarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-66 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Los escritos de Trotsky sobre Alemania son verdaderas joyas pol\u00edticas y ret\u00f3ricas, capaces de conmover a cualquier militante consciente de las encrucijadas hist\u00f3ricas y las urgencias de la acci\u00f3n. Sus cartas a un \u00ab<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1933\/febrero\/23.htm\">obrero socialdem\u00f3crata<\/a>\u00bb y a un \u00ab<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/trotsky\/1931\/diciembre\/08.htm\">obrero comunista<\/a>\u00bb son un ejemplo condensado de su aguda percepci\u00f3n de la crisis pol\u00edtica, de su llamamiento a la acci\u00f3n y del virtuosismo literario de escritos concebidos con un prop\u00f3sito eminentemente pr\u00e1ctico. Por su parte, sus an\u00e1lisis sobre Espa\u00f1a y Francia \u2014<a href=\"https:\/\/proletarios.org\/books\/Anderson-Consideraciones_Sobre_El_Marxismo_Occidental.pdf\">como se\u00f1al\u00f3 Perry Anderson<\/a>\u2014 muestran, en cambio, cierto sectarismo en relaci\u00f3n con la peque\u00f1a burgues\u00eda y sus partidos, una limitaci\u00f3n que no refleja del todo la lucidez de sus escritos sobre Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-67 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En cualquier caso, esa orientaci\u00f3n se basaba en un diagn\u00f3stico para el cual una revoluci\u00f3n socialista se vislumbraba en el horizonte. Para Trotsky, la lucha contra el fascismo estaba inseparablemente vinculada con el objetivo de derrocar al capitalismo en un plazo relativamente cercano. Ello no implicaba adoptar una pol\u00edtica sectaria de \u00abclase contra clase\u00bb \u2014como la que proclamaba el estalinismo\u2014, sino reconocer la necesidad de unificar a la clase trabajadora para frenar la ofensiva fascista. Unidad sobre cuya base se podr\u00eda canalizar esa fuerza en una contraofensiva contra la burgues\u00eda, en un contexto en el que la crisis aguda a\u00fan ofrec\u00eda la posibilidad de un desenlace revolucionario. Tal como hizo Lenin durante la Primera Guerra Mundial, el esfuerzo pol\u00edtico radicaba en transformar la lucha contra el <em>s\u00edntoma<\/em> en una lucha contra la <em>causa<\/em>: convertir la guerra imperialista en guerra civil y revoluci\u00f3n social. Trotsky aplic\u00f3 ese razonamiento al an\u00e1lisis del fascismo, que a sus ojos era la manifestaci\u00f3n extrema de la crisis terminal del capitalismo. Seg\u00fan el revolucionario ruso, la aguda crisis pol\u00edtica de la \u00e9poca abr\u00eda simult\u00e1neamente la posibilidad de la revoluci\u00f3n y de la contrarrevoluci\u00f3n, dilema que exig\u00eda una resuelta intervenci\u00f3n estrat\u00e9gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-68 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Cabe debatir si ese an\u00e1lisis era del todo acertado en su contexto hist\u00f3rico. Algunas de las obras de autores de la Escuela de Frankfurt, como <em>Obreros y empleados en v\u00edsperas del Tercer Reich<\/em> de Erich Fromm o <em>La personalidad autoritaria<\/em> de Adorno, sugieren que el avance del autoritarismo en el seno de la clase trabajadora era m\u00e1s profundo de lo que se percib\u00eda en su momento. Otto Bauer afirm\u00f3 que el fascismo no estaba dirigido contra una revoluci\u00f3n ya derrotada, sino contra el socialismo reformista \u2014sindicatos, democracia, derechos laborales\u2014 que a\u00fan persist\u00eda. Angelo Tasca defini\u00f3 al fascismo como una \u00abcontrarrevoluci\u00f3n p\u00f3stuma y preventiva\u00bb: p\u00f3stuma, porque respond\u00eda a la derrota de las tentativas revolucionarias de la clase obrera; preventiva, porque esta, aunque debilitada, segu\u00eda siendo una amenaza potencial que deb\u00eda neutralizarse por completo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-69 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El fascismo busc\u00f3 convertir una derrota parcial de la clase trabajadora en una derrota catastr\u00f3fica con consecuencias de largo alcance. Una lectura atenta de Trotsky revela una l\u00facida comprensi\u00f3n de esa din\u00e1mica, aunque su optimismo respecto a la capacidad de respuesta del movimiento obrero termin\u00f3 siendo exagerado. No obstante, las lecturas posteriores que sobredimensionan la paridad en el equilibrio de fuerzas entre el fascismo y el movimiento obrero no capturan plenamente la complejidad y riqueza de sus an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-70 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong><em>Perspectivas actuales<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-71 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Entre la situaci\u00f3n de los a\u00f1os 30 y nuestra realidad actual se produjo una discontinuidad radical que conlleva consecuencias pol\u00edticas. Tras la derrota del socialismo en el siglo XX, es otro nuestro horizonte hist\u00f3rico. La coyuntura actual no refleja la polarizaci\u00f3n de los a\u00f1os 30, cuando el enfrentamiento entre izquierda revolucionaria y extrema derecha ten\u00eda un car\u00e1cter m\u00e1s equilibrado. Hoy, la iniciativa y la radicalizaci\u00f3n est\u00e1n indudablelmente del lado de la extrema derecha, mientras que la izquierda y los sectores populares se encuentran a la defensiva, limit\u00e1ndose, en el mejor de los casos, a resistir la ofensiva reaccionaria. En ese contexto, pensar que la izquierda anticapitalista pueda competir con la extrema derecha dentro de un espacio com\u00fan \u00abantisistema\u00bb es un error estrat\u00e9gico (<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/07\/en-la-lucha-contra-el-fascismo-basta-con-ser-antisistema\/\">Canary, 2024<\/a>). No existe tal \u00abcampo antisistema com\u00fan\u00bb, pol\u00edticamente abstracto o inestable, como podr\u00eda haber ocurrido en ciertos momentos de polarizaci\u00f3n pol\u00edtica aguda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-72 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Uno de los efectos de la ausencia de tal polarizaci\u00f3n es que lejos de provocar el colapso de las fuerzas progresistas tradicionales en beneficio de opciones m\u00e1s radicales, el avance de la extrema derecha tiende a fortalecer a organizaciones reformistas tradicionales como el PSOE en Espa\u00f1a, el PT en Brasil o el Partido Democr\u00e1tico en Italia y a aislar a la izquierda radical. Lo cual no debe ser motivo de sorpresa: frente a la urgencia de frenar pol\u00edticamente a la ultraderecha, los sectores populares se protegen con los instrumentos pol\u00edticos mejor posicionados para esa tarea, a pesar de sus limitaciones. De ah\u00ed que desde la irrupci\u00f3n de la extrema derecha se detuvieran los procesos de \u00abpasokizaci\u00f3n\u00bb de la centroizquierda (incluso el propio PASOK logr\u00f3 recuperarse tras el desastre de Syriza).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-73 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u00bfSignifica esto, como dicta el sentido com\u00fan liberal, que la izquierda debe girar hacia el centro para captar a sectores moderados e intentar aislar a la extrema derecha? Por el contrario, esa estrategia ha sido la que nos ha tra\u00eddo hasta aqu\u00ed. Una izquierda que se subordina a las pol\u00edticas neoliberales termina por erosionar el fr\u00e1gil v\u00ednculo que a\u00fan subsiste entre el movimiento obrero y los vestigios de la cultura de izquierda. Para enfrentar a la extrema derecha, no podemos someternos a los pol\u00edticos neoliberales responsables del desastre actual. No ser\u00e1 una alianza entre la izquierda y el \u00abcentro\u00bb liberal la que derrote a la extrema derecha. M\u00e1s all\u00e1 de acuerdos temporales para frenar a figuras como Trump, Le Pen o Bolsonaro en coyunturas electorales espec\u00edficas, una alianza duradera de este tipo solo fortalecer\u00eda las causas sociales y pol\u00edticas de las que se nutre la extrema derecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-74 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Entonces, \u00bfc\u00f3mo equilibrar de manera coherente la cr\u00edtica a la capitulaci\u00f3n neoliberal de la izquierda con el escepticismo respecto de la estrategia de disputar la \u00abrebeld\u00eda antisistema\u00bb, actualmente en manos de la extrema derecha?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-75 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Hay una explicaci\u00f3n sencilla y popular en las filas de la izquierda sobre el auge de la extrema derecha. Esta interpretaci\u00f3n parte de la constataci\u00f3n de que estamos atravesando un per\u00edodo de gran malestar social, consecuencia de d\u00e9cadas de pol\u00edticas neoliberales. En la medida en que la izquierda se adapt\u00f3 al consenso neoliberal o se posicion\u00f3 como aliado subalterno e insuficientemente cr\u00edtico del \u00abextremo centro\u00bb, fue perdiendo su v\u00ednculo con su base social. En ese escenario, la extrema derecha, con un discurso fuerte y una imagen de fuerza ajena al sistema pol\u00edtico neoliberal, capitaliz\u00f3 el descontento, ocupando el espacio que le correspond\u00eda a la izquierda, pero que qued\u00f3 vac\u00edo al renunciar esta \u00faltima a su papel como representante del malestar y la rebeld\u00eda. De ah\u00ed surge, entonces, la \u00abrebeld\u00eda de derecha\u00bb de la que somos testigos hoy. Seg\u00fan esta perspectiva, bastar\u00eda con que la izquierda se reubicara como portavoz del descontento para disputar, palmo a palmo, las franjas sociales que hoy gravitan hacia la extrema derecha. A la radicalidad de la derecha es necesario oponer una radicalidad equivalente desde la izquierda, rechazando todo \u00abmalmenorismo\u00bb y cualquier alianza con sectores reformistas comprometidos con el statu quo neoliberal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-76 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Si bien esa argumentaci\u00f3n contiene momentos de verdad, especialmente en lo que respecta a los efectos de la capitulaci\u00f3n neoliberal de la izquierda institucional, lamentablemente tambi\u00e9n presenta problemas insalvables. Parte de su atractivo radica en su car\u00e1cter de argumentaci\u00f3n tranquilizadora, al situar el problema en un terreno familiar para la izquierda. Seg\u00fan esa l\u00f3gica, bastar\u00eda con \u00abrecuperar\u00bb la radicalidad perdida. Con lo cual, no se presta suficiente atenci\u00f3n al hecho de que quienes suelen sostener esa posici\u00f3n son, en general, aquellos que nunca abandonaron esa radicalidad &nbsp;y que, aun as\u00ed, permanecen en posiciones inequ\u00edvocamente marginales, mientras la extrema derecha avanza con fuerza en todo el mundo. Parece, entonces, que la radicalidad de izquierda no tiene el mismo rendimiento pol\u00edtico que la de derecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-77 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Semejante discurso tropieza con un problema emp\u00edrico especialmente evidente en el caso de Milei. En Argentina existe una izquierda radical con influencia parlamentaria y presencia medi\u00e1tica desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada (como el Frente de Izquierda y los Trabajadores \u2013 Unidad (FITU)). De hecho, cuando Milei era a\u00fan un nombre desconocido, la izquierda trotskista argentina desempe\u00f1aba ya un importante papel en el panorama pol\u00edtico. Cabe preguntarse, entonces, por qu\u00e9 la crisis del peronismo \u2014largamente anhelada\u2014 no le trajo ning\u00fan beneficio electoral ni pol\u00edtico significativo y, en cambio, favoreci\u00f3 a la extrema derecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-78 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por si fuera poco, se plantea ineludiblemente el m\u00e1s sencillo de los interrogantes: si la poblaci\u00f3n ten\u00eda a su disposici\u00f3n una izquierda radical m\u00e1s fuerte y estabilizada que la extrema derecha, \u00bfpor qu\u00e9 esta \u00faltima logr\u00f3 convertirse en gobierno mientras la izquierda trotskista se mantiene en porcentajes electorales que oscilan entre el 3% y el 6%, habiendo incluso sufrido un retroceso en la \u00faltima elecci\u00f3n? El argumento, presente en algunos c\u00edrculos, de que esa izquierda se habr\u00eda moderado o parlamentarizado no resiste al m\u00e1s d\u00e9bil de los an\u00e1lisis. En todo caso, <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2023\/11\/es-milei-una-amenaza-fascista\/\">sus problemas est\u00e1n relacionados con t\u00e1cticas ultraizquierdistas y sectarias<\/a>, pero se trata de corrientes combativas, honestas y percibidas como ajenas al consenso neoliberal imperante (Mosquera, 2023b). Si hab\u00eda un voto de protesta que capitalizar, la izquierda trotskista parec\u00eda estar en condiciones \u00f3ptimas para hacerlo. Y, sin embargo, no solo no lo logr\u00f3, sino que retrocedi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-79 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por otro lado, la argumentaci\u00f3n inicial presenta una ambig\u00fcedad fundamental en cuanto al concepto de \u00abla izquierda\u00bb. Es cierto que las corrientes dominantes \u2014progresistas, reformistas y moderadas\u2014 han generado una profunda frustraci\u00f3n, lo que facilit\u00f3 el avance de la extrema derecha. Sin embargo, esta izquierda nunca fue radical ni tiene como vocaci\u00f3n serlo, y su acci\u00f3n de gobierno en el pasado no necesariamente condujo al ascenso de la extrema derecha. En contraposici\u00f3n, la izquierda verdaderamente radical existe, pero contin\u00faa siendo marginal. \u00bfQu\u00e9 hacer, entonces?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-80 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Es necesario, por tanto, afinar la t\u00e1ctica y la caracterizaci\u00f3n del contexto. Lo que debe percibirse es que el proceso pol\u00edtico sigue otra direcci\u00f3n y plantea otros problemas. No hay malestar ni radicalidad pol\u00edticamente vac\u00eda. Hasta cierto punto, esto se percibe sociol\u00f3gicamente, en cuanto surge la pregunta de cu\u00e1les son los sectores sociales radicalizados, principalmente la clase media hist\u00f3ricamente antiperonista. Intentar convertirse en el ala izquierda de esa radicalidad conduce solo al aislamiento o, lo que es peor, a la capitulaci\u00f3n con la derecha. Ejemplos no faltan, como el PSTU en Brasil, para mencionar solo uno. El ascenso de la extrema derecha refleja un per\u00edodo de retroceso, a\u00fan parcial y limitado, marcado por la desmovilizaci\u00f3n y la desmoralizaci\u00f3n del campo progresista, mientras se intensifica la radicalizaci\u00f3n de la base derechista. No existe una polarizaci\u00f3n ni un malestar l\u00edquidos e inestables que puedan ser disputados. La estrategia para enfrentar este nuevo per\u00edodo hist\u00f3rico depende de que se reconozca esa realidad fundamental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-81 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La interpretaci\u00f3n cl\u00e1sica de Angelo Tasca del fascismo como una \u00abcontrarrevoluci\u00f3n p\u00f3stuma y preventiva\u00bb nos ofrece una analog\u00eda para comprender el proceso que intentamos describir. Del mismo modo que el fascismo no atac\u00f3 frontalmente a la revoluci\u00f3n, sino que vino a culminar la labor una vez que las amenazas revolucionarias se hab\u00edan ya debilitado, la ultraderecha local no busca romper el \u00abempate hegem\u00f3nico\u00bb, sino que logra abrirse paso porque la situaci\u00f3n ya hab\u00eda comenzado a \u00abdesempatarse\u00bb y se necesita a alguien que lleve el proceso hasta su culminaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-82 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Aunque a primera vista pueda parecer una diferencia menor, se trata de dos concepciones sustancialmente distintas: o bien el autoritarismo surge debido a la debilidad de las clases dominantes frente a la resistencia popular, oblig\u00e1ndolas a recurrir a medidas extremas como recurso de emergencia, o bien lo hace porque las clases dominantes atraviesan un per\u00edodo de fortaleza relativa que les permite culminar lo que ya hab\u00edan comenzado. En el primer escenario, nos encontramos ante una situaci\u00f3n t\u00edpica de polarizaci\u00f3n, donde el avance de la extrema derecha, parad\u00f3jicamente, puede ser un indicador de una oportunidad para la izquierda. En el segundo, se trata de una fase ultradefensiva, con el riesgo de que la situaci\u00f3n se torne reaccionaria, con riesgos f\u00edsicos e institucionales para la izquierda y las clases populares. Las tareas que surgen de cada uno de esos escenarios son, por tanto, muy diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-83 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-84 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En una aproximaci\u00f3n general como la que aqu\u00ed hemos intentado no es posible delinear con precisi\u00f3n la arquitectura concreta de una t\u00e1ctica pol\u00edtica, tarea que requiere una evaluaci\u00f3n conjunta de los actores, las posibilidades y los riesgos en una situaci\u00f3n concreta. Sin embargo, s\u00ed podemos ofrecer una caracterizaci\u00f3n general y se\u00f1alar una direcci\u00f3n hacia la cual moverse. Si, como he argumentado a lo largo de estas l\u00edneas, estamos atravesando un momento defensivo, es fundamental priorizar la acci\u00f3n coordinada y unificada de las clases populares, a pesar de las diferencias pol\u00edticas y por encima de la competencia entre sus corrientes, posici\u00f3n que, en principio y siquiera en un nivel te\u00f3rico, comparten incluso las organizaciones m\u00e1s sectarias, aunque por lo general sean reacias a aplicarlo en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-85 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Como socialistas, nuestra aspiraci\u00f3n debe ser derrotar al gobierno de Milei en las calles, mediante una movilizaci\u00f3n popular de la que surjan relaciones de fuerza m\u00e1s favorables. Sin embargo, si semejante escenario no se materializa, la disputa pol\u00edtica se trasladar\u00e1 inevitablemente al terreno electoral. Y, salvo que tengamos una visi\u00f3n alucinada de las relaciones de fuerza actuales, es evidente que la izquierda socialista no tiene posibilidades de derrotar a Milei \u00fanicamente con sus propias fuerzas en ese terreno. Es ah\u00ed, precisamente, que se inscribe el debate sobre la postura que debemos adoptar frente a la oposici\u00f3n neopopulista concentrada en el kirchnerismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-86 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El peronismo, por su parte, parece inclinado a adaptarse al clima de la \u00e9poca, mientras trata de conformar un ampl\u00edsimo \u00abfrente democr\u00e1tico\u00bb &nbsp;que incluya sectores de la derecha tradicional. Ese giro hacia la concertaci\u00f3n de acuerdos de esa naturaleza puede ser eventualmente \u00fatil para lograr una victoria electoral coyuntural, pero coloca en grave riesgo la posibilidad de desmantelar las bases sociales que sostienen a la extrema derecha. El caso del actual gobierno de Lula es un ejemplo elocuente: aunque extremadamente popular durante su segundo mandato, gracias a pol\u00edticas redistributivas de alto impacto, favorecidas por una coyuntura econ\u00f3mica propicia, el Lula moderado de hoy, condicionado por sus aliados, abre la puerta a un posible retorno de la extrema derecha brasile\u00f1a, como qued\u00f3 evidenciado en los desfavorables resultados de las recientes elecciones municipales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-87 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La izquierda radical, entonces, debe ser simult\u00e1neamente independiente y unitaria. Integrarse o adaptarse al peronismo lleva a la p\u00e9rdida de acumulaci\u00f3n pol\u00edtica y al desdibujamiento estrat\u00e9gico, poniendo en peligro la construcci\u00f3n de un proyecto anticapitalista de masas y relegando a la izquierda al papel de socio menor de fuerzas pol\u00edticas que gravitan hacia el \u00abextremo centro\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-88 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Al mismo tiempo, es fundamental cuestionar los giros derechistas del peronismo y sus alianzas con sectores conservadores. Si bien el peronismo es coyunturalmente imprescindible, nos guste o no, para lograr una eventual derrota electoral de la ultraderecha, cuanto m\u00e1s se incline hacia la derecha, m\u00e1s probable ser\u00e1 que su programa termine siendo una versi\u00f3n moderada de las reformas de Milei, pero sin el componente autoritario. El mayor riesgo de esta din\u00e1mica es que puede recrear las condiciones para el retorno de la extrema derecha, como lo sugieren varias experiencias contempor\u00e1neas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-89 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Si una movilizaci\u00f3n social irrumpe en un plazo razonable, podr\u00eda influir en los giros pol\u00edticos del peronismo, como ocurri\u00f3 tras 2001 con el posterior viraje progresista del kirchnerismo. Este tipo de impacto resulta mucho m\u00e1s efectivo que la estrategia de quienes intentan integrarse al peronismo con el objetivo de \u00abizquierdizarlo\u00bb. Por lo general, son estos sectores los que terminan moderados e integrados en din\u00e1micas burocr\u00e1ticas, mientras que el peronismo sigue su propio curso sin mayores obst\u00e1culos. El rol de la izquierda que se sum\u00f3 al peronismo durante el gobierno de Alberto Fern\u00e1ndez, y el frustrante desempe\u00f1o de este \u00faltimo, son ejemplos elocuentes de esta din\u00e1mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-90 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Es necesario abordar un \u00faltimo aspecto estrat\u00e9gico, quiz\u00e1 el m\u00e1s delicado, para la izquierda radical. La independencia y la cr\u00edtica a la derechizaci\u00f3n del peronismo, as\u00ed como a su estrategia de un \u00abfrente democr\u00e1tico\u00bb con sectores de la derecha tradicional, no deben implicar un rechazo a la posibilidad de brindar apoyos electorales puntuales cuando sean necesarios para desalojar a la extrema derecha del poder. El ejemplo del PSOL y el PT en Brasil, y su acci\u00f3n conjunta contra el bolsonarismo, resulta especialmente relevante y cercano (<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/09\/la-izquierda-brasilena-ante-una-nueva-epoca2\/\">Arcary, 2024<\/a>). Frente a quienes argumentan que cualquier colaboraci\u00f3n con el peronismo implica la invisibilizaci\u00f3n pol\u00edtica de la izquierda, la experiencia brasile\u00f1a demuestra lo contrario. Las acciones puntuales conjuntas no son lo mismo que la integraci\u00f3n y la adaptaci\u00f3n que he criticado ampliamente. Solo una izquierda que logre posicionarse como un instrumento eficaz en la lucha contra la extrema derecha, y no como un factor de divisi\u00f3n, podr\u00e1 sortear las presiones hacia el aislamiento que una coyuntura defensiva tiende a imponer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-91 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por \u00faltimo, quiero se\u00f1alar tres ideas que me parecen importantes a la hora de evitar caer en un derrotismo anticipado. En primer lugar, cosa que ha de subrayarse, no estamos ante una derrota estrat\u00e9gica, ni parece probable que enfrentemos un desenlace de este tipo en el corto plazo. El escenario m\u00e1s plausible es el de una guerra de desgaste a mediano plazo, como la que vemos desenvolverse desde hace casi una d\u00e9cada en pa\u00edses como Estados Unidos y Brasil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-92 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En segundo lugar, en este texto he analizado una situaci\u00f3n marcada por la radicalizaci\u00f3n autoritaria de la base de masas de la derecha, junto con la desmoralizaci\u00f3n y el giro posibilista del campo progresista. Esto no equivale a una derechizaci\u00f3n generalizada y transversal de la sociedad. Por el contrario, la sociedad est\u00e1 dram\u00e1ticamente fracturada, y la base social progresista mantiene lo que los estudios de Balsa identifican como un \u00abn\u00facleo social muy consistente\u00bb, firme en su adhesi\u00f3n a ideas progresistas tanto en lo econ\u00f3mico como en lo social. Este sector, aunque carece de una perspectiva pol\u00edtica clara, sigue siendo amplio y cercano a la mayor\u00eda social y electoral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-93 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">No podemos hablar de polarizaci\u00f3n en el sentido que los marxistas asignaron al t\u00e9rmino en los a\u00f1os 30, porque solo existe un polo radicalizado y exaltado, mientras que el otro est\u00e1 cansado, desmoralizado y abrazado a un \u00abrealismo minimalista\u00bb como horizonte pol\u00edtico. Sin embargo, este sector no ha desaparecido, aunque su visibilidad haya disminuido en el \u00faltimo a\u00f1o. Lo vimos emerger en las masivas movilizaciones universitarias, donde empez\u00f3 a dar pasos un sujeto social opositor de masas. No obstante, todav\u00eda enfrenta un largo proceso de recomposici\u00f3n antes de poder desafiar seriamente a la ultraderecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-94 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por \u00faltimo, y de vital importancia: aunque el campo social progresista se encuentra desmoralizado y desmovilizado, esto no implica que haya ocurrido un proceso de desorganizaci\u00f3n en la acci\u00f3n de la clase trabajadora. La desmovilizaci\u00f3n no es sin\u00f3nimo de desorganizaci\u00f3n. Si bien las organizaciones sindicales y pol\u00edticas han sufrido un debilitamiento, estas contin\u00faan activas y estables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-95 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Si tuvi\u00e9ramos que sintetizar en un solo aspecto el objetivo central de la extrema derecha, este residir\u00eda en un punto mucho m\u00e1s fundamental que sus estrategias econ\u00f3micas (o, m\u00e1s precisamente, al que estas finalmente se subordinan): eliminar los vestigios de organizaci\u00f3n popular que, a pesar del desgaste y la desmoralizaci\u00f3n actuales, siguen latiendo bajo la superficie. All\u00ed se encuentra el cimiento de cualquier resistencia futura capaz de revertir la situaci\u00f3n. Si en los 90 el menemismo parec\u00eda imbatible, desde mediados de esa d\u00e9cada comenz\u00f3 un proceso progresivo de movilizaci\u00f3n que culmin\u00f3 en el estallido social de 2001, un punto de inflexi\u00f3n decisivo en nuestra historia contempor\u00e1nea. Las clases dominantes ya no quieren otro 2001. No necesitamos recurrir, en este caso, al optimismo de la voluntad, como dicta el clich\u00e9. Vivimos d\u00edas dif\u00edciles, pero tenemos con qu\u00e9 dar pelea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-96 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">-Agradezco a Rolando Prats por sus generosos comentarios y observaciones cr\u00edticas sobre el manuscrito original de este texto, as\u00ed como al resto del equipo de la Revista Jacobin por su colaboraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-97 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-98 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Arcary, V. (2024). \u00abLa izquierda brasile\u00f1a ante una nueva \u00e9poca\u00bb. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/09\/la-izquierda-brasilena-ante-una-nueva-epoca2\/\" rel=\"nofollow\">https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/09\/la-izquierda-brasilena-ante-una-nueva-epoca2\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-99 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Balsa, J. (2024). <em>\u00bfPor qu\u00e9 gan\u00f3 Milei?<\/em> Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-100 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Bensa\u00efd, D. (1995). <em>La discordance des temps: Essais sur les crises, les clases, l\u2019histoire. \u00c9ditions de la Passion<\/em>. Les Editions de la Passion.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-101 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Canary, H. (2024). \u00ab\u00bfEn la lucha contra el fascismo basta con ser antisistema?\u00bb. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/07\/en-la-lucha-contra-el-fascismo-basta-con-ser-antisistema\/\" rel=\"nofollow\">https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/07\/en-la-lucha-contra-el-fascismo-basta-con-ser-antisistema\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-102 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Dal Maso, J. (2023). \u00abRespuesta a una cr\u00edtica curiosa\u00bb. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/www.laizquierdadiario.com\/Respuesta-a-una-critica-curiosa\" rel=\"nofollow\">https:\/\/www.laizquierdadiario.com\/Respuesta-a-una-critica-curiosa<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-103 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Diamond, L. (2004). \u00abElecciones sin democracia: Reg\u00edmenes h\u00edbridos\u00bb. Estudios Pol\u00edticos, No. 24, enero-junio, Medell\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-104 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Haidt, J. (2012), <em>The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion<\/em>, Penguin UK.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-105 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Levitsky, S., &amp; Way, L. (2004). \u00abElecciones sin democracia: El surgimiento del autoritarismo competitivo\u00bb. Estudios Pol\u00edticos, pp. 159-176.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-106 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Laje, A. (2018). \u00abLa Contra TV: Cada vez m\u00e1s j\u00f3venes est\u00e1n contra el progresismo\u00bb. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=8Z7rwnJYZZM\" rel=\"nofollow\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=8Z7rwnJYZZM<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-107 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Main, T. J. (2018). <em>The Rise of the Alt-Right<\/em>, Brookings Institution Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-108 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Mosquera, M. (2018). \u00abBolsonaro y el retorno del fascismo\u201d\u00bb Recuperado de: <a href=\"https:\/\/vientosur.info\/bolsonaro-y-el-retorno-del-fascismo\/\" rel=\"nofollow\">https:\/\/vientosur.info\/bolsonaro-y-el-retorno-del-fascismo\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-109 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Mosquera, M. (2023a). \u00abLa izquierda est\u00e1 subestimando el peligro de la extrema derecha\u00bb. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2023\/09\/la-izquierda-esta-subestimando-el-peligro-de-la-extrema-derecha\/\" rel=\"nofollow\">https:\/\/jacobinlat.com\/2023\/09\/la-izquierda-esta-subestimando-el-peligro-de-la-extrema-derecha\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-110 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Mosquera, M. (2023b). \u00ab\u00bfEs Milei una amenaza fascista?\u00bb. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2023\/11\/es-milei-una-amenaza-fascista\/\" rel=\"nofollow\">https:\/\/jacobinlat.com\/2023\/11\/es-milei-una-amenaza-fascista\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-111 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Piva, A. (2015). <em>Econom\u00eda y pol\u00edtica en la Argentina kirchnerista<\/em>. Batalla de Ideas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-112 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Piva, A. (2024a). \u00abLa ultraderecha gobierna en Argentina: \u00bfEl fin de una \u00e9poca?\u00bb. <em>El Estado en Debate<\/em>, No. 3, abril. CLACSO.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-113 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Piva, A. (2024b). \u00abMilei, desmovilizaci\u00f3n popular y avance autoritario\u00bb. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/12\/milei-desmovilizacion-popular-y-avance-autoritario\/\" rel=\"nofollow\">https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/12\/milei-desmovilizacion-popular-y-avance-autoritario\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-114 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Piva, A., &amp; Mosquera, M. (2019). \u00ab\u00bfLa emergencia de un nuevo ciclo pol\u00edtico?\u00bb. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/contrahegemoniaweb.com.ar\/2019\/06\/26\/la-emergencia-de-un-nuevo-ciclo-politico-notas-para-la-caracterizacion-de-la-situacion-politica\/\" rel=\"nofollow\">https:\/\/contrahegemoniaweb.com.ar\/2019\/06\/26\/la-emergencia-de-un-nuevo-ciclo-politico-notas-para-la-caracterizacion-de-la-situacion-politica\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-115 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Reguera, M. (2017). \u00abAlt Right: Radiograf\u00eda de la extrema derecha del futuro\u00bb. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20170222\/Politica\/11228\/Movimiento-Alt-Right-EEUU-Ultraderecha-Marcos-Reguera.htm\" rel=\"nofollow\">https:\/\/ctxt.es\/es\/20170222\/Politica\/11228\/Movimiento-Alt-Right-EEUU-Ultraderecha-Marcos-Reguera.htm<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-116 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Rosso, F. (2022). <em>La hegemon\u00eda imposible<\/em>. Capital Intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-117 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A un a\u00f1o del gobierno de Javier Milei, su proyecto pol\u00edtico comienza a clarificarse. El ajuste fiscal m\u00e1s dr\u00e1stico de la historia reciente y la pasividad social ante el mismo marcan el fin de un ciclo iniciado en 2001. Aunque Milei ha capitalizado el malestar social, su agenda autoritaria ha abierto una disputa a\u00fan sin resoluci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":45210,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[288368],"tags":[17212,703605453,703609855,703604961,703606011],"class_list":["post-45199","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-izquierda","tag-america-latina","tag-macri","tag-milei","tag-peronismo","tag-trotsky","fallback-thumbnail"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-bL1","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Argentina24122024-3689978080-e1735054811523.jpg?fit=1028%2C569&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45199","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=45199"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45199\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45212,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45199\/revisions\/45212"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/45210"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=45199"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=45199"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=45199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}