{"id":4501,"date":"2018-05-10T07:06:54","date_gmt":"2018-05-10T10:06:54","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4501"},"modified":"2018-05-10T07:06:59","modified_gmt":"2018-05-10T10:06:59","slug":"debates-a-proposito-de-las-clases-sociales-en-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4501","title":{"rendered":"Debates &#8211; A prop\u00f3sito de las clases sociales en Europa"},"content":{"rendered":"<h3><strong>A prop\u00f3sito de las clases sociales en Europa<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>Henri Wilno <\/strong><\/h3>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>A l\u00b4encontre, 19-4-2018, <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/alencontre.org\/\">http:\/\/alencontre.org\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de G. Buster \u2013 Sin Permiso, <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/\">http:\/\/www.sinpermiso.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de las clases sociales no est\u00e1 muy de moda otra vez. Los soci\u00f3logos contin\u00faan estudiando los diferentes grupos sociales y la extrema izquierda hablando de lucha de clases pero, al menos en Francia, lo que domina los medios de comunicaci\u00f3n es el tema de la oposici\u00f3n entre las metr\u00f3polis de la burgues\u00eda, tradicional o nueva, y las \u00e1reas suburbanas y rurales donde habitan marginadas las clases populares. [1] La relevancia de agrupar a los explotados y oprimidos como base del proyecto emancipador es relativizada por los proponentes de un proyecto transversal de \u00abconstrucci\u00f3n de pueblo\u00bb como Chantal Mouffe que, despu\u00e9s de Ernesto Laclau, se consideran inspiradores de un \u00abpopulismo de izquierda\u00bb. [2]<\/p>\n<p>Para una fracci\u00f3n de la izquierda radical, la clase dominante se reduce al \u00ab1%\u00bb, a los que se opondr\u00edan indiscriminadamente casi el 99% restante. Una visi\u00f3n raz\u00f3n denunciada, con raz\u00f3n, por Serge Halimi en \u201cLa trampa del 1%\u00bb . [3] En cuanto al an\u00e1lisis de las clases en Europa, aunque hay varios trabajos acad\u00e9micos, la izquierda radical en Francia se ha centrado en la existencia o ausencia de una burgues\u00eda europea, resultado de la fusi\u00f3n de la totalidad o de parte de las burgues\u00edas nacionales, si bien afirma, bastante acertadamente (pero a veces un poco en abstracto), la solidaridad de los explotados de todo el continente frente a quienes utilizan como un espantajo el mito del &#8216;fontanero polaco&#8217;.<\/p>\n<p>Desde la introducci\u00f3n de su libro &#8211; <strong>Las clases sociales en Europa, descripci\u00f3n de las nuevas desigualdades en el viejo continente (Agone, 2018) &#8211; Cedric Hugr\u00e9e, Etienne P\u00e9nissat y Alexis Spire (en lo sucesivo, HPS)<\/strong> proclaman la esencia de su proyecto: la recuperaci\u00f3n de las clases sociales y de las desigualdades en el an\u00e1lisis de las divisiones que comparten las poblaciones dentro de la Uni\u00f3n Europea (UE). Es verdad que las correlaciones de clase se han establecido en gran medida en el marco de los Estados miembros, pero en cada uno de ellos, estas correlaciones de fuerza han sido remodeladas por el marco europeo.<\/p>\n<p>Un estudio sociol\u00f3gico sobre la base de encuestas estad\u00edsticas<\/p>\n<p>No caben esperar en este libro referencias directas a Marx (los autores se sit\u00faan m\u00e1s bien en el post-Bourdieu). De lo que se trata es de llevar a cabo un trabajo sociol\u00f3gico emp\u00edrico y no de producir un an\u00e1lisis de las clases a partir de supuestos te\u00f3ricos y con algunos ejemplos resultado de trabajos parciales. Se han utilizado cuatro importantes estudios estad\u00edsticos europeos, supervisados tres de ellos por Eurostat (la oficina estad\u00edstica de la UE) y otro fundamental de la Fundaci\u00f3n de Dubl\u00edn que estudia las condiciones de trabajo. Ello produce una masa de datos con limitaciones inherentes, bien de las preguntas de las encuestas o bien de las condiciones en las que se realizaron en los diferentes pa\u00edses. Para agregar los datos se ha utilizado una nomenclatura europea reciente que distingue treinta grupos socio-profesionales que HPS han agrupado en tres clases sociales, utilizando diferentes dimensiones de las jerarqu\u00edas sociales (propiedad de capital, nivel cultural, status profesional, condiciones de trabajo).<\/p>\n<p>A partir de ellos distinguen las clases populares, las clases medias y las clases altas. HPS se\u00f1alan las propios limitaciones de esta clasificaci\u00f3n, en particular en relaci\u00f3n con las \u00abclases medias\u00bb. Por otra parte, al hablar de \u00abtres clases\u00bb, siempre utilizan el plural para describirlas: las clases populares, las clases medias, las clases altas. Volveremos m\u00e1s adelante a este problema, pero hay que se\u00f1alar en primer lugar su agrupaci\u00f3n alternativa entre asalariados y no asalariados (estos junto al peque\u00f1o campesinado forman incluso una parte importante de la categor\u00eda \u201cclases populares\u201d en Europa del Este).<\/p>\n<p>Los datos publicados por la Comisi\u00f3n Europea ponen de relieve por encima de todo las diferencias entre Estados (bien comparando los pa\u00edses o incluso haci\u00e9ndoles competir) y dicen poco sobre los grupos sociales. El trabajo de Thomas Piketty tiene el m\u00e9rito de mostrar las desigualdades de riqueza, pero los autores se\u00f1alan que limitarse a la desigualdad supone ignorar otras dimensiones esenciales de las clases sociales: la subordinaci\u00f3n de las clases populares a los centros de poder, las correlaciones de fuerza pol\u00edticas, la evoluci\u00f3n interna de las diferentes clases &#8230; el t\u00e9rmino \u00abclases populares\u00bb est\u00e1 en gran parte ausente en los debates europeos: generalmente se utilizan otras palabras como \u00abpobres\u00bb o \u00abexcluidos\u00bb que, como subrayan HPS, reducen las posiciones a una suma de situaciones individuales y hacen invisibles las relaciones de dominaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>El proletariado y las clases populares no desaparecen<\/strong><\/h3>\n<p>Las diversas profec\u00edas sobre la homogeneizaci\u00f3n de las estructuras sociales en Europa y la disoluci\u00f3n del proletariado en una gran clase media son desmentidas por los hechos. Del mismo modo, el discurso sobre la inevitable evoluci\u00f3n de Europa hacia una \u00absociedad del conocimiento\u00bb, en la que, gracias a los robots, desaparezcan las ocupaciones manuales no cualificados. De hecho, se mantienen las diferencias entre las estructuras sociales nacionales. La industria en general disminuye en Europa, sobre todo en Occidente, pero esta muy lejos de desaparecer: en la mayor\u00eda de los pa\u00edses de Europa central y oriental, supone entre el 20 y el 30% de la poblaci\u00f3n activa frente al 17% en Europa occidental (21% en Alemania, cuya evoluci\u00f3n es especial). Esto se refiere en particular a las diferentes ondas de deslocalizaci\u00f3n, especialmente en el autom\u00f3vil. El r\u00e1pido crecimiento de los servicios tiene como consecuencia la expansi\u00f3n de los oficios terciarios cualificados, pero no es sin\u00f3nimo de la desaparici\u00f3n de las clases populares. Tambi\u00e9n aumentan los oficios cuya calificaci\u00f3n no es reconocida (y con salarios \u201cbajos\u00bb): auxiliares de enfermer\u00eda, ayudas en el hogar, los almacenes, el comercio, etc.<\/p>\n<p>Las clases populares representan el 43% de la poblaci\u00f3n activa europea(la clase media y alta, respectivamente, el 38% y el 19%). Est\u00e1n por encima de esta media en el Este y el Sur de Europa, y se han visto particularmente afectadas por la crisis y las pol\u00edticas neoliberales: los salarios son bajos y muchos j\u00f3venes y trabajadores se ven obligados a emigrar. En otros Estados miembros como Francia o Alemania, las clases medias (como las definen los autores) y las clases populares est\u00e1n m\u00e1s o menos en equilibrio con diferencias entre los Estados. Las clases populares se componen principalmente de asalariados (obreros y empleados) a los que hay que sumar, en la clasificaci\u00f3n adoptada, un 15% del total de agricultores y artesanos, as\u00ed como de \u00abaut\u00f3nomos\u00bb, muy numerosos en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas de las clases populares europeas es la competencia a la que est\u00e1n sometidas: competencia interna en diferentes pa\u00edses (entre camioneros independientes y conductores asalariados, o en el mismo sentido entre asalariados con diferentes categor\u00edas de empleo) o entre pa\u00edses (deslocalizaci\u00f3n). Debido a la migraci\u00f3n, el componente extranjero es mayor en las clases populares que en las otras clases.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la diversidad de situaciones nacionales, los miembros de las clases populares tienen m\u00e1s probabilidades de desempleo que otras clases sociales. Los contratos precarios son m\u00e1s frecuentes y la temporalidad es mayor; lo que suele afectar principalmente a las mujeres; la flexibilidad de los mercados de trabajo impulsados por los empleadores y los gobiernos es principalmente en su perjuicio. El envejecimiento de la poblaci\u00f3n y el aumento del trabajo de las mujeres (especialmente las m\u00e1s cualificadas) implica, en el contexto de un sistema patriarcal, que el cuidado de los ancianos y el trabajo dom\u00e9stico recae en las mujeres de las clases populares, a menudo extranjeras.<\/p>\n<p>Los miembros de las clases populares son los m\u00e1s expuestos a las dificultades y riesgos del trabajo y el progreso tecnol\u00f3gico no alivia sus penalidades, como lo demuestran las condiciones de trabajo en los almacenes de Amazon. En toda Europa, las desigualdades en salud aumentan, lo que lleva a una fracci\u00f3n de las clases populares a tener que renunciar a la atenci\u00f3n sanitaria por razones econ\u00f3micas o porque se tarda demasiado tiempo para acceder a un m\u00e9dico. Ciertamente, existen diferencias en el seno de las clases populares, entre los trabajadores agr\u00edcolas y los de la electr\u00f3nica por ejemplo, pero las similitudes son mayores: vulnerabilidad econ\u00f3mica, posici\u00f3n subordinada, competencia,\u00a0 subordinaci\u00f3n pol\u00edtica. Hay movilizaciones sociales, pero no confluyen.<\/p>\n<h3><strong>Clases medias heterog\u00e9neas<\/strong><\/h3>\n<p>Las clases medias representan el 38% de la poblaci\u00f3n activa. Aunque establecen tal categor\u00eda, los autores subrayan los riesgos de su uso falaz y extensivo para camuflar los conflictos de clase. Se distinguen cuatro polos en las clases medias, cada uno caracterizado, en primer lugar, por el sector de empleo (privado o p\u00fablico, constituyendo el p\u00fablico una parte importante de los trabajos de clase media) y, en segundo lugar, la situaci\u00f3n en el trabajo: una cierta autonom\u00eda o una posici\u00f3n subordinada. Los que est\u00e1n en una posici\u00f3n de autonom\u00eda tienen generalmente m\u00e1s nivel acad\u00e9mico.<\/p>\n<p>Los autores incluyen en las clases medias a los ense\u00f1antes, los t\u00e9cnicos de la industria, los profesionales de la sanidad intermedios (como las enfermeras), los empleados de oficina, los comerciantes, etc. Estas categor\u00edas generalmente se benefician de condiciones de empleo y de trabajo mejores que las clases populares. Pero hay diferencias considerables dentro de ellas, en t\u00e9rminos de desempleo o de bienestar en el trabajo. La propiedad de la vivienda es m\u00e1s com\u00fan que en las clases populares y tambi\u00e9n ciertas pr\u00e1cticas culturales (h\u00e1bitos de lectura, &#8230;). Las clases medias de la poblaci\u00f3n sufren directamente las consecuencias de las pol\u00edticas de austeridad, especialmente en el sector privado se sienten fr\u00e1giles, ellos mismos o en relaci\u00f3n con el futuro de sus hijos. Esto se traduce en un aumento del escepticismo sobre la Uni\u00f3n Europea y, en el sur de Europa, de las movilizaciones sociales (como el movimiento de los indignados espa\u00f1oles), mientras que en Europa central y oriental el descontento es rentabilizado por las fuerzas nacionalistas.<\/p>\n<h3><strong>Las clases superiores no se pueden reducir a 1%<\/strong><\/h3>\n<p>Por \u00faltimo, las clases altas. Los autores insisten en que no podemos reducirlas al \u00ab1%\u00bb denunciado por Occupy Wall Street: otras fracciones de las clases altas contribuyen tambi\u00e9n al mantenimiento de un orden social del que se aprovechan. Por lo tanto caen dentro de las clases altas los que tienen el poder en la econom\u00eda (empresarios y directivos), en el aparato del Estado (altos funcionarios) y la parte superior de los profesionales e intelectuales. Un total de 19% de la poblaci\u00f3n activa. Las clases altas son, ante todo, \u00ablos que establecen las normas de trabajo\u00bb para s\u00ed y sobre todo para el conjunto de los asalariados.<\/p>\n<p>Los miembros de estas clases obviamente se distinguen por su riqueza econ\u00f3mica. Mientras que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n obtiene sus ingresos de su actividad individual, los miembro de las clases altas suman salarios (altos) e ingresos de su capital (bolsa, tierra, inmuebles). Incluso dentro de las clases altas las desigualdades son significativas y la parte superior (1%) capta una parte cada vez mayor de los ingresos.<\/p>\n<p>Los altos ingresos de las clases altas suelen justificarse en el discurso dominante debido a los riesgos asociados con sus responsabilidades. HPS ponen de manifiesto la falacia de este argumento: los dirigentes pueden protegerse m\u00e1s f\u00e1cilmente que los asalariados de las consecuencias de un error (y arriesgan como mucho una ca\u00edda de sus ingresos). Otra justificaci\u00f3n de la legitimidad de las clases altas es su posesi\u00f3n de habilidades espec\u00edficas; estas est\u00e1n asociadas con cursos acad\u00e9micos selectivos a los que se orientan principalmente sus hijos y que son una parte esencial de sus activos. Pero este \u00abcapital cultural\u00bb no se limita a la posesi\u00f3n de un t\u00edtulo, tambi\u00e9n implica un alto consumo de bienes culturales y habilidades para viajar y trabajar fuera de las fronteras nacionales. HPS se\u00f1alan que las clases altas, siempre dispuestas a promocionar la necesidad de apertura internacional, son en su composici\u00f3n poco abiertas a los extranjeros no europeos, contrariamente a las clases populares.<\/p>\n<p>La dominaci\u00f3n social de las clases altas se conjuga con la dominaci\u00f3n pol\u00edtica, que ejemplariza de manera cada vez m\u00e1s esperp\u00e9ntica la desaparici\u00f3n de los trabajadores y las clases populares en general en las instituciones pol\u00edticas, incluyendo los representantes electos de los partidos socialdem\u00f3cratas y comunistas. Esta dominaci\u00f3n pol\u00edtica se refuerza por la ocupaci\u00f3n de posiciones de la simbiosis entre las clases superiores y la alta administraci\u00f3n. Tambi\u00e9n se destaca el reforzamiento de la segregaci\u00f3n espacial en una serie de ciudades europeas tanto el este como en el oeste (en Budapest y Londres), con barrios monopolizados por los m\u00e1s ricos. Las clases populares no desaparecen de los centros urbanos, pero su perfil est\u00e1 cambiando: los obreros desaparecen, reemplazados por un nuevo proletariado de servicios con una alta proporci\u00f3n de extranjeros. La segregaci\u00f3n social tambi\u00e9n marca los suburbios con municipios donde son relegadas las residencias de las clases populares y de otras.<\/p>\n<h3><strong>La articulaci\u00f3n del nivel nacional y del europeo<\/strong><\/h3>\n<p>Todos los grupos sociales son reconfigurado de una forma u otra por la divisi\u00f3n del trabajo entre los pa\u00edses europeos: aunque la determinaci\u00f3n nacional se mantiene fuerte, las relaciones de dominaci\u00f3n ya no son estrictamente nacionales, y muchas instituciones nacionales (hasta los sistemas educativos) se reestructuran. Estos cambios son m\u00e1s o menos obligatorios para los miembros de las diferentes clases.<\/p>\n<p>En general, las clases altas est\u00e1n en la posici\u00f3n m\u00e1s favorable. HPS enfatizan su relativa homogeneidad y convergencia m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras nacionales de una forma m\u00e1s acusada que las otras clases. Por lo general muestran una fuerte adhesi\u00f3n a la Uni\u00f3n Europea y a las pol\u00edticas comunitarias. Pero eso no quiere decir que las diferentes clases altas nacionales tengan la misma importancia en el espacio europeo. Las clases altas de Europa del Este son, para usar una expresi\u00f3n de los autores, \u201cdominantes dominados\u201d, dependientes de las normas y modos de organizaci\u00f3n que les imponen. As\u00ed, muchas grandes empresas est\u00e1n controladas por el capital extranjero y gestionadas directamente por ejecutivos de otros pa\u00edses europeos; la esperanza de hacer una carrera, en el caso de los cuadros de Europa del Este, depende de un dominio perfecto del ingl\u00e9s y de modelar su comportamiento,\u00a0 su forma de vida y su vestimenta al \u00abejemplo\u00bb del gestor occidental.<\/p>\n<p>Las clases medias y populares son m\u00e1s dispares y est\u00e1n m\u00e1s marcadas por las diferencias entre los estados en los que viven. La situaci\u00f3n de las diferentes clases populares var\u00eda seg\u00fan el ritmo y el patr\u00f3n de la reestructuraci\u00f3n econ\u00f3mica, el papel de la agricultura, la importancia del trabajo no declarado, el alcance de los sistemas de protecci\u00f3n social &#8230; Desde cualquier punto de vista, su situaci\u00f3n es m\u00e1s dif\u00edcil en Europa del Este y del Sur. En cuanto a las clases medias, su configuraci\u00f3n est\u00e1 determinada por la importancia del sector p\u00fablico, aunque sean atacadas cada vez m\u00e1s por las pol\u00edticas neoliberales con la bendici\u00f3n de la UE. Para los miembros de las clases media y populares, la unificaci\u00f3n europea, tal y como tiene lugar, se asocia cada vez m\u00e1s con recortes e incertidumbres.<\/p>\n<p>Las trayectorias de \u00ablos de abajo\u00bb, por tanto, aparece como m\u00e1s dispar y fragmentada que las de las clases superiores. Esto dificulta la creaci\u00f3n de un movimiento social europeo, especialmente, como se\u00f1alan los autores, porque ni los partidos de izquierda ni los sindicatos europeos abordan los problemas comunes, como las condiciones de empleo y trabajo.<\/p>\n<h3><strong>Peligros y l\u00edmites del populismo<\/strong><\/h3>\n<p>En este contexto, se deja al populismo de derechas un gran espacio que, como escriben los autores, consigue \u00abtransformar el descontento social en repliegue nacional\u00bb. Algunos (los autores citan a Podemos y la Francia Insumisa) pretenden hacer frente a este peligro con un \u00abpopulismo de izquierda\u00bb, oponiendo pueblo y oligarqu\u00eda y dando mayor importancia al marco nacional como espacio de protecci\u00f3n. HPS subrayan sus l\u00edmites: en el mejor de los casos son respuestas a corto plazo al dumping social y el recorte de los servicios p\u00fablicos. El verdadero desaf\u00edo es reconstruir una correlaci\u00f3n de fuerzas social m\u00e1s amplia que los marcos nacionales, y recuperando la \u00faltima frase del libro: \u00abuna izquierda pol\u00edtica y social capaz de desplegarse a la misma escala que las empresas capitalistas, es decir, a nivel europeo \u00ab. Estoy totalmente de acuerdo con esta conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Varios aspectos de este trabajo merecen discusi\u00f3n. En primer lugar, la definici\u00f3n de las clases es algo ecl\u00e9ctica. La suma de asalariados y no asalariados es obvia para las clases altas y la mayor\u00eda de las clases populares (una gran parte de los no asalariados que se incluyen en las clases populares son clara e irremediablemente los \u00abperdedores\u00bb del capitalismo neoliberal). Por contra, es problem\u00e1tica en el caso de las clases medias, [4] unas \u00abclases medias\u00bb en las que HPS incluye a grupos profesionales que forman parte innegable del proletariado moderno (como los inform\u00e1ticos y t\u00e9cnicos, enfermeras, recepcionistas y cajeros). Se\u00f1alamos tambi\u00e9n al principio de este art\u00edculo que mientras se habla de tres clases, siempre se utiliza el plural para referirse a ellas.<\/p>\n<p>Desde un punto de vista marxista, se podr\u00eda objetar que esta categorizaci\u00f3n de las clases no esta definida por las relaciones sociales de producci\u00f3n y que sus relaciones mutuas est\u00e1n mal caracterizadas. Como resume Alain Bihr, que ha escrito una s\u00edntesis del concepto marxista de las clases sociales: \u00abSon las relaciones entre las clases m\u00e1s que las clases sociales las que deben ser el centro del an\u00e1lisis [&#8230;] las clases solo existen y s\u00f3lo se puede entender a trav\u00e9s de las relaciones que las unen. Relaciones que tienen sus ra\u00edces en las relaciones de producci\u00f3n capitalistas, con sus dimensiones irreducibles de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n\u00bb. [5]<\/p>\n<p>Todo esto es cierto, pero no reduce el valor de este libro, que proporciona al lector una gran cantidad de informaci\u00f3n y puntos de referencia \u00fatiles para el \u00aban\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u00bb . [6]<\/p>\n<h3><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/h3>\n<p>[1] Uno de los principales defensores de esta oposici\u00f3n es el ge\u00f3grafo Christophe Guilluy cuyas tesis est\u00e1n presentes en la obra de Jean-Claude Michea: L\u2019Anticapitaliste public\u00f3 en su edici\u00f3n de mayo de 2017 una entrevista con Isabelle Garo: <a href=\"https:\/\/npa2009.org\/idees\/politique\/jean-claude-michea-la-reaction-sous-le-masque-de-lanticapitalisme\">https:\/\/npa2009.org\/idees\/politique\/jean-claude-michea-la-reaction-sous-le-masque-de-lanticapitalisme<\/a><\/p>\n<p>[2] Podemos leer acerca de Chantal Mouffe su entrevista en Regards en 2016 \u00abMe parece una necesidad urgente promover un populismo de izquierda:<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.regards.fr\/web\/article\/chantal-mouffe-parler-de\" rel=\"nofollow\">http:\/\/www.regards.fr\/web\/article\/chantal-mouffe-parler-de<\/a> -populisme-de-izquierda-media-tomar-acto-de-la-crisis<\/p>\n<p>[3] Le Monde Diplomatique, de julio de 2017.<\/p>\n<p>[4] La cuesti\u00f3n de las \u00abclases\u00bb o \u00abcapas\u00bb medias que se encuentran entre las dos clases fundamentales (burgues\u00eda y proletariado) es un viejo problema del an\u00e1lisis de clase marxista. Algunos autores (Nikos Poulantzas y Baudelot, Establet, Malemort), en sus obras de los a\u00f1os 70, distinguen entre una peque\u00f1a burgues\u00eda, peque\u00f1a burgues\u00eda moderna y otra tradicional. Por su parte, Alain Bihr pone de manifiesto la heterogeneidad de las supuestas clases o capas medias: \u00abLa peque\u00f1a burgues\u00eda se forma sobre la base de las relaciones precapitalistas (la producci\u00f3n mercantil simple) que el capitalismo destruye e integra a la vez. Las \u201cclases medias asalariadas\u201d se forman sobre la base de las relaciones capitalistas y se desarrollan al ritmo de estas\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/classiques.uqac.ca\/contemporains\/bihr_alain\/encadrement_capitaliste\/encadrement_capitaliste_texte.html\">http:\/\/classiques.uqac.ca\/contemporains\/bihr_alain\/encadrement_capitaliste\/encadrement_capitaliste_texte.html<\/a><\/p>\n<p>En su libro Entre bourgeoisie et prol\u00e9tariat \u2013l\u2019encadrement capitaliste (L\u02bcHarmattan, 1989), tambi\u00e9n se\u00f1ala: \u00abNi pol\u00edtica ni ideol\u00f3gicamente, este conjunto de clases y fracciones forman una unidad que permita incluirlas en unmismo concepto\u201d. Otros aspectos del an\u00e1lisis de Alain Bihr pueden generar m\u00e1s reservas, incluyendo el punto central de su an\u00e1lisis: la existencia de una tercera clase fundamental entre burgues\u00eda y proletariado: los \u00abcuadros capitalistas\u00bb.<\/p>\n<p>[5] \u00abLas relaciones entre las clases sociales, entrevista con Alain Bihr,\u00bb Mediapart 21 de enero de 2014: <a href=\"https:\/\/blogs.mediapart.fr\/edition\/la-revue-du-projet\/article\/210114\/les-rapports-\" rel=\"nofollow\">https:\/\/blogs.mediapart.fr\/edition\/la-revue-du-projet\/article\/210114\/les-rapports-<\/a> sociales de clase de servicio con Alain Bihr- En esta entrevista, Alain Bihr presenta su trabajo sobre las clases Les rapports sociaux de classes, Lausanne, Editions Page deux. Este libro est\u00e1 disponible electr\u00f3nicamente: <a href=\"http:\/\/classiques.uqac.ca\/contemporains\/bihr_alain\/rapports_sociaux_de_classes\/rapports_sociaux_de_classes.html\">http:\/\/classiques.uqac.ca\/contemporains\/bihr_alain\/rapports_sociaux_de_classes\/rapports_sociaux_de_classes.html<\/a><\/p>\n<p>[6] <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/francais\/lenin\/works\/1920\/06\/vil19200612.htm\">https:\/\/www.marxists.org\/francais\/lenin\/works\/1920\/06\/vil19200612.htm<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No podemos reducir las clases altas al \u00ab1%\u00bb denunciado por Occupy Wall Street: otras fracciones de las clases altas contribuyen tambi\u00e9n al mantenimiento de un orden social del que se aprovechan. Por lo tanto caen dentro de las clases altas los que tienen el poder en la econom\u00eda (empresarios y directivos), en el aparato del Estado (altos funcionarios) y la parte superior de los profesionales e intelectuales. Un total de 19% de la poblaci\u00f3n activa. Las clases altas son, ante todo, \u00ablos que establecen las normas de trabajo\u00bb para s\u00ed y &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[10990],"tags":[15466441,8520446,6992,2761807],"class_list":["post-4501","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-europa","tag-clases-medias","tag-clases-populares","tag-debates","tag-proletariado","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-1aB","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4501"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4501\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4502,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4501\/revisions\/4502"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}