{"id":4492,"date":"2018-05-09T17:12:58","date_gmt":"2018-05-09T20:12:58","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4492"},"modified":"2018-05-09T17:12:59","modified_gmt":"2018-05-09T20:12:59","slug":"memoria-lecciones-de-mayo-del-68","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4492","title":{"rendered":"Memoria &#8211; Lecciones de mayo del 68"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Memoria<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>\u00a0<\/strong><strong>Cincuentenario de 1968<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>\u00a0<\/strong><strong>Lecciones de mayo del 68 *<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>\u00a0<\/strong><strong>Ernest Mandel <\/strong><\/h3>\n<p><strong>Marxists Internet Archive, septiembre de 2009, <\/strong><strong><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/mandel\/\">https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/mandel\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Viento Sur, 6-4-2018, <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Este art\u00edculo de Ernest Mandel fue publicado originalmente en la revista Les Temps Modernes en julio de 1968 [1]. En \u00e9l, despu\u00e9s de situar las luchas de Mayo como resultado directo de las contradicciones de lo que entonces se conoc\u00eda como \u00abneocapitalismo\u00bb, pone el acento en su relevancia como acontecimiento que volvi\u00f3 a poner de actualidad la hip\u00f3tesis revolucionaria en un pa\u00eds central del capitalismo occidental. Mandel fue un activista m\u00e1s de aquellas jornadas, habiendo participado en el acto p\u00fablico que se desarroll\u00f3 en la Mutualit\u00e9 de Par\u00eds el 9 de mayo y en el que intervino tambi\u00e9n, junto a activistas de otros pa\u00edses, Daniel Cohn-Bendit. Al igual que le ocurri\u00f3 a este l\u00edder estudiantil en pleno mes de mayo, Mandel fue expulsado de Francia el 10 de junio de aquel mismo a\u00f1o. <\/strong><\/p>\n<p>El ascenso revolucionario de mayo de 1968 constituye una enorme cantera de experiencias sociales. El inventario de estas experiencias est\u00e1 lejos de haber sido terminado: lo que caracteriz\u00f3 este ascenso fue precisamente la irrupci\u00f3n en la escena hist\u00f3rica de la energ\u00eda creadora de las masas, que multiplic\u00f3 las formas de acci\u00f3n, las iniciativas, las audaces innovaciones en la lucha por el socialismo. Tan s\u00f3lo acudiendo a esta cantera y partiendo de este logro podr\u00e1 el movimiento obrero y revolucionario armarse eficazmente para llevar a buen fin la tarea cuya posibilidad y, a la vez, cuya necesidad han sido confirmadas por mayo de 1968: la victoria de la revoluci\u00f3n socialista en los pa\u00edses altamente industrializados de Europa occidental.<\/p>\n<p>Desde hace a\u00f1os se ha ido desarrollando un debate enormemente interesante en torno a la definici\u00f3n de una nueva estrategia socialista en Europa[2]. Los acontecimientos de mayo de 1968 han resuelto varios de los problemas clave planteados en este debate. Incluso han planteado otros. Y tambi\u00e9n han obligado a aquellos que se hab\u00edan sustra\u00eddo al debate a participar en \u00e9l a su vez, as\u00ed fuera para falsear los supuestos del problema. Es, pues, necesario tratar una vez m\u00e1s los temas principales de esta discusi\u00f3n y examinarlos a la luz de la experiencia de mayo de 1968.<\/p>\n<h3><strong>Neocapitalismo y posibilidades objetivas de acciones revolucionarias del proletariado occidental<\/strong><\/h3>\n<p>En contra de los mitos de la burgues\u00eda, adoptados por la socialdemocracia e incluso por ciertos autores que se reclaman del marxismo, el ascenso revolucionario de mayo de 1968 ha demostrado que el neocapitalismo es incapaz de atenuar las contradicciones econ\u00f3micas y sociales inherentes al sistema hasta el punto de hacer imposible toda acci\u00f3n de masas de alcance objetivamente revolucionario.<\/p>\n<p>Las luchas de mayo de 1968 son resultado directo de las contradicciones del neocapitalismo.<\/p>\n<p>Esta irrupci\u00f3n violenta de las luchas de masas \u2013 una huelga general de diez millones de trabajadores con ocupaci\u00f3n de f\u00e1bricas; extensi\u00f3n del movimiento a m\u00faltiples capas perif\u00e9\u00adricas del proletariado y de las clases medias (tanto \u201dviejas\u201d como \u201dnuevas\u201d) \u2013 ser\u00eda incom\u00adprensible si no existiera un descontento profundo e irreprimible entre los trabajadores, provo\u00adcado por la realidad cotidiana de la existencia proletaria. Aquellos que se dejaban cegar por la elevaci\u00f3n del nivel de vida durante los \u00faltimos quince a\u00f1os no comprend\u00edan que es precisa\u00admente en el per\u00edodo de auge de las fuerzas productivas (de \u201dexpansi\u00f3n econ\u00f3mica\u201d acelerada) cuando el proletariado adquiere nuevas necesidades, ampli\u00e1ndose a\u00fan m\u00e1s el desfase entre las necesidades y el poder adquisitivo[3]. Tampoco comprend\u00edan que, a medida que sube el nivel de vida, de cualificaci\u00f3n t\u00e9cnica y de cultura de los trabajadores, la ausencia de igualdad y de libertad sociales en los lugares de trabajo, la alienaci\u00f3n acentuada en el seno del proceso de producci\u00f3n, no pueden dejar de pesar de forma m\u00e1s intensa e insoportable sobre el proletariado.<\/p>\n<p>La capacidad del neocapitalismo para atenuar un tanto la amplitud de las fluctuaciones econ\u00f3micas, la ausencia de una crisis econ\u00f3mica catastr\u00f3fica del tipo de la de 1929, ocultaban a demasiados observadores su impotencia para evitar recesiones. Las contradicciones que minaban la larga fase de expansi\u00f3n que el sistema hab\u00eda conocido en Occidente desde el final de la segunda guerra mundial (en los Estados Unidos, desde el comienzo de esta guerra); la oposici\u00f3n irreductible entre la necesidad de garantizar la expansi\u00f3n al precio de la inflaci\u00f3n, y la necesidad de mantener un sistema monetario internacional relativamente estable al precio de una deflaci\u00f3n peri\u00f3dica; la evoluci\u00f3n cada vez m\u00e1s clara hacia una recesi\u00f3n generalizada en el mundo occidental, todas estas tendencias, inherentes al sistema, se encuentran entre las causas profundas de la explosi\u00f3n de mayo de 1968. Pi\u00e9nsese en los efectos del \u201dplan de estabilizaci\u00f3n\u201d, en la reaparici\u00f3n del paro masivo (sobre todo del paro de los j\u00f3venes); pi\u00e9nsese tambi\u00e9n en los efectos de la crisis estructural sufrida por algunos sectores (astilleros de Nantes y de Saint-Nazaire) sobre la radicalizaci\u00f3n de los trabajadores de determinadas regiones.<\/p>\n<p>Es significativo, por lo dem\u00e1s, que la crisis de 1968 no se haya producido en un pa\u00eds con estructuras \u201denvejecidas\u201d, en el que dominara un \u201dlaissez-faire\u201d arcaico, sino, por el contrario, en el pa\u00eds tipo del neocapitalismo, aqu\u00e9l cuyo \u201dPlan\u201d se citaba como el ejemplo m\u00e1s logrado del neocapitalismo, aqu\u00e9l que dispone del sector nacionalizado m\u00e1s din\u00e1mico, cuya \u201dindependencia\u201d relativa respecto al sector privado suger\u00eda a algunos, incluso, la definici\u00f3n de \u201dsector capitalista de estado\u201d. La impotencia que ha demostrado este neocapitalismo para comprimir, a la larga, las contradicciones sociales adquiere por ello una importancia a\u00fan m\u00e1s universal.<\/p>\n<p>El papel de detonador del movimiento estudiantil es producto directo de la incapacidad del neocapitalismo para satisfacer, a ning\u00fan nivel, las necesidades de la masa de los j\u00f3venes que afluyen a la Universidad, tanto por la elevaci\u00f3n del nivel de vida medio como por las necesidades de reproducci\u00f3n ampliada de una mano de obra cada vez m\u00e1s cualificada, como resultado de la tercera revoluci\u00f3n industrial. Esta incapacidad se manifiesta al nivel de la infraestructura material (edificios, laboratorios, viviendas, restaurantes, bolsas, presalario), al nivel de la estructura autoritaria de la Universidad, al nivel del contenido de la ense\u00f1anza universitaria, al nivel de la orientaci\u00f3n, de las salidas para los universitarios y para aquellos a los que el sistema obliga a interrumpir antes de concluirlos sus estudios universitarios. La crisis de la Universidad burguesa, que ha sido la causa inmediata de la explosi\u00f3n de mayo de 1968, debe entenderse como un aspecto de la crisis del neocapitalismo y de la sociedad burguesa en su conjunto.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la creciente rigidez del sistema, que ha contribuido ampliamente a exacerbar las contradicciones socioecon\u00f3micas \u2013 precisamente en la medida en que las comprim\u00eda por un per\u00edodo relativamente largo \u2013, est\u00e1, tambi\u00e9n, directamente vinculada a la evoluci\u00f3n de la econom\u00eda neocapitalista[4]. Hemos subrayado muchas veces que las tendencias a la programaci\u00f3n econ\u00f3mica, a la \u201dglobalizaci\u00f3n\u201d de los problemas econ\u00f3micos y de las reivindicaciones sociales, no son tan s\u00f3lo resultado de unos designios espec\u00edficos de tal o cual fracci\u00f3n de la burgues\u00eda, sino tambi\u00e9n de unas necesidades inherentes a la econom\u00eda capitalista de nuestra \u00e9poca. La aceleraci\u00f3n de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, la reducci\u00f3n del ciclo de reproducci\u00f3n del capital fijo, obligan a la gran burgues\u00eda a calcular de modo cada vez m\u00e1s preciso, con varios a\u00f1os de antelaci\u00f3n, las amortizaciones y las inversiones a efectuar por autofinanciaci\u00f3n. Quien dice programaci\u00f3n de las amortizaciones y de las inversiones dice tambi\u00e9n programaci\u00f3n de los costes, y, por lo tanto, tambi\u00e9n \u201dcoste de mano de obra\u201d. He aqu\u00ed el origen \u00faltimo de la \u201dpol\u00edtica de ingresos\u201d, de la \u201deconom\u00eda concertada\u201d, y de otras sutilezas que, sencillamente, tienden a suprimir la posibilidad de modificar mediante la acci\u00f3n reivindicativa \u201dnormal\u201d el reparto de la renta nacional que desea el gran capital.<\/p>\n<p>Pero esta par\u00e1lisis creciente del sindicalismo tradicional no suprime ni el funcionamiento de las leyes de mercado, ni el creciente descontento de las masas. A la larga, tiende a hacer m\u00e1s explosivas las luchas obreras, por los esfuerzos del proletariado para recuperar en unas pocas semanas lo que intuye haber perdido durante a\u00f1os. Las huelgas, incluso, y sobre todo, si se espacian, tienden a hacerse m\u00e1s violentas, y empiezan m\u00e1s a menudo como huelgas salvajes[5]. La \u00fanica posibilidad de que dispone el gran capital para evitar esa evoluci\u00f3n, pre\u00f1ada de amenazas para \u00e9l, es la de pasar, decididamente, del estado fuerte a la dictadura abierta, al estilo griego o espa\u00f1ol. Pero incluso en este caso \u2013 irrealizable sin una grave derrota y una grave desmoralizaci\u00f3n previas de las masas trabajadoras \u2013, una mayor comprensi\u00f3n de las contradicciones socioecon\u00f3micas no puede dejar de reproducir, a la larga, situaciones a\u00fan m\u00e1s explosivas y m\u00e1s amenazadoras para el capitalismo, tal como lo demuestra la evoluci\u00f3n reciente en Espa\u00f1a.<\/p>\n<h3><strong>Tipolog\u00eda de la revoluci\u00f3n en un pa\u00eds imperialista<\/strong><\/h3>\n<p>Para dilucidar si la revoluci\u00f3n socialista es o no posible en Europa occidental, pese a todos los \u201dlogros\u201d del neocapitalismo y de la \u201dsociedad de consumo de masas\u201d, tanto los cr\u00edticos de derecha como los de \u201dizquierda\u201d se remit\u00edan, generalmente, a los modelos de 1918 (revoluci\u00f3n alemana) o de 1944-45 (revoluci\u00f3n yugoslava victoriosa, revoluci\u00f3n francesa e italiana abortadas en condiciones an\u00e1logas a las de la de 1918 en Alemania), o, incluso, a la guerrilla. Seg\u00fan algunos, supuesta la ausencia definitiva de una cat\u00e1strofe econ\u00f3mica o militar, era perfectamente ut\u00f3pico esperar del proletariado otra cosa que reacciones reformistas; seg\u00fan otros, la posibilidad de nuevas explosiones revolucionarias por parte de los trabajadores estaba vinculada a la reaparici\u00f3n de crisis de tipo catastr\u00f3fico. En suma, para unos, la revoluci\u00f3n se hab\u00eda convertido en definitivamente imposible; para otros, quedaba relegada al momento \u2013 en buena medida m\u00edtico \u2013 de \u201dun nuevo 1929\u201d.<\/p>\n<p>Desde comienzos de los a\u00f1os 60, hemos tratado de reaccionar contra estas tesis esquem\u00e1ticas, refiri\u00e9ndonos a un tipo distinto de revoluci\u00f3n posible y probable en Europa occidental. Nos permitiremos recordar lo que escrib\u00edamos al respecto a comienzos de 1965:<\/p>\n<p>\u201dHemos demostrado m\u00e1s arriba que el neocapitalismo no suprime en absoluto los motivos de descontento en los trabajadores, y que el desencadenamiento de luchas importantes sigue siendo posible, si no inevitable, en nuestra \u00e9poca. Pero, \u00bfpueden estas luchas adoptar una forma revolucionaria en el seno de una \u2019sociedad de bienestar\u2019? \u00bfNo estar\u00e1n condenadas a quedar limitadas a objetivos reformistas mientras sigan desarroll\u00e1ndose en un clima de prosperidad m\u00e1s o menos general?&#8230;<\/p>\n<p>\u201dPara responder a esta objeci\u00f3n, hay que circunscribir de modo m\u00e1s preciso el objeto. Si con esto quiere decirse que, en el clima econ\u00f3mico actual de Europa, no veremos repetirse revoluciones como la revoluci\u00f3n alemana de 1918 o como la revoluci\u00f3n yugoslava de 1941-45, se est\u00e1 emitiendo, evidentemente, un truismo. Pero este truismo lo hemos admitido de entrada, y lo hemos incluido en nuestra hip\u00f3tesis liminar. Toda la cuesti\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed: \u00bfno puede operarse el derrocamiento del capitalismo m\u00e1s que bajo formas de esa especie, limitadas necesariamente a circunstancias \u2019catastr\u00f3ficas\u2019? No pensamos que as\u00ed sea. Pensamos que existe un \u2018modelo hist\u00f3rico\u2019 distinto al que podemos referirnos: el de la huelga general de junio de 1936 (y, a una escala m\u00e1s modesta, la huelga general belga de 1960-61, que hubiera podido crear una situaci\u00f3n an\u00e1loga a la de junio de 1936).<\/p>\n<p>\u201dEs perfectamente posible que en el clima econ\u00f3mico general del \u2019neocapitalismo pr\u00f3spero\u2019 o de la \u2019sociedad de consumo de masas\u2019, los trabajadores se radicalicen progresivamente como consecuencia de una sucesi\u00f3n de crisis sociales (intentos de imponer la pol\u00edtica de ingresos o el bloqueo de los salarios), pol\u00edticas (intentos de limitar la libertad de acci\u00f3n del movimiento sindical y de imponer un \u2019estado fuerte\u2019), econ\u00f3micas (recesiones, o bruscas crisis monetarias, etc.), o incluso militares (por ejemplo, reacciones de gran envergadura contra las agresiones imperialistas, contra el mantenimiento de la alianza con el imperialismo internacional, contra el empleo de armas nucleares t\u00e1cticas en las \u2019guerras locales\u2019, etc.); que estos mismos trabajadores radicalizados desencadenen luchas cada vez m\u00e1s amplias en el curso de las cuales empiecen a vincular algunos de los objetivos del programa de reformas de estructura anticapitalistas con las reivindicaciones inmediatas; que esta oleada de lucha desemboque en una huelga general que derroque el gobierno y cree una situaci\u00f3n de dualidad de poder[6].\u201d<\/p>\n<p>Nos disculpamos por esta cita tan larga. En todo caso, demuestra que el tipo de crisis revolucionaria que ha estallado en mayo de 1968 pod\u00eda preverse a grandes rasgos; que no deb\u00eda considerarse en absoluto como improbable o excepcional; y que las organizaciones socialistas y comunistas hubieran podido perfectamente prepararse, desde hace a\u00f1os, para este tipo de revoluci\u00f3n, si sus dirigentes lo hubieran querido y hubieran comprendido las contradicciones fundamentales del neocapitalismo.<\/p>\n<p>Este tipo de explosi\u00f3n era tanto menos imprevisible cuanto que se hab\u00edan tenido unas impresiones anticipadas de \u00e9l en dos ocasiones: en diciembre de 1960-enero de 1961 en B\u00e9lgica, y en junio-julio de 1965 en Grecia. Despu\u00e9s de los acontecimientos de mayo de 1968, no cabe ya duda de que ser\u00e1 bajo esa forma \u2013 una huelga de masas que desborda los objetivos reivindicativos y los marcos institucionales \u201dnormales\u201d de la sociedad y el estado capitalistas \u2013 que se producir\u00e1n las crisis revolucionarias posibles en Occidente (a menos que sobrevenga una modificaci\u00f3n radical de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica o una guerra mundial).<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n al debate que se ha ido desarrollando en el movimiento socialista internacional en torno a las l\u00edneas maestras de una estrategia anticapitalista en Europa, los acontecimientos de mayo de 1968 aportan tambi\u00e9n unas precisiones suplementarias que completan el esbozo de tipolog\u00eda de la revoluci\u00f3n socialista en Europa occidental que hab\u00edamos iniciado en 1965.<\/p>\n<p>Ante todo, cuando las contradicciones del neocapitalismo, comprimidas durante largo tiempo, estallan en acciones de masas de car\u00e1cter explosivo, la huelga de masas, la huelga general, tiene tendencia a desbordar la forma de la \u201dhuelga pac\u00edfica y tranquila que se desarrolla en medio de una total tranquilidad\u201d, y combina formas de acci\u00f3n diversas, entre las cuales la ocupaci\u00f3n de f\u00e1bricas, la aparici\u00f3n de piquetes cada vez m\u00e1s masivos y duros, r\u00e9plicas inmediatas a toda represi\u00f3n violenta, manifestaciones callejeras que se transforman en escaramuzas, y encontronazos constantes con las fuerzas de represi\u00f3n, llegando incluso a la reaparici\u00f3n de barricadas, merecen menci\u00f3n aparte.<\/p>\n<p>Con objeto de velar los or\u00edgenes espont\u00e1neos e inevitables de esta radicalizaci\u00f3n de las formas de acci\u00f3n, y de acreditar la odiosa tesis de los \u201dprovocadores izquierdistas\u201d que conspiran para crear \u201dincidentes violentos\u201d al servicio del gaullismo[7], los reformistas y los neorreformistas de todo pelaje se ven obligados a pasar en silencio el hecho de que ya se hab\u00edan producido manifestaciones similares durante la huelga general belga de 1960-61 (barricadas callejeras en el Henao; ataque a la estaci\u00f3n de los Guillemins en Lieja); el de que los obreros j\u00f3venes hab\u00edan pasado a la acci\u00f3n masivamente en este sentido con ocasi\u00f3n de las huelgas del Mans, de Caen, de Mulhouse, de Besan\u00e7on y de otros puntos en Francia, en 1967; el de que la radicalizaci\u00f3n de la juventud obrera se vio acompa\u00f1ada por la reaparici\u00f3n de formas de acci\u00f3n an\u00e1logas en Italia (Trieste, Tur\u00edn), e incluso en Alemania occidental.<\/p>\n<p>Resumiendo, a menos que se acepte la rid\u00edcula tesis de Pompidou de una \u201dconspiraci\u00f3n internacional\u201d, es preciso reconocer que el giro de la lucha de masas ha sido un giro espont\u00e1neo, determinado por factores objetivos que hay que desvelar, en vez de incriminar ya sea el car\u00e1cter peque\u00f1oburgu\u00e9s de los estudiantes, ya la \u201dfalta de madurez pol\u00edtica\u201d de la juventud, o bien el papel de unos provocadores legendarios.<\/p>\n<p>Ahora bien, no es dif\u00edcil comprender las razones por las que toda radicalizaci\u00f3n de la lucha de clases ten\u00eda que desembocar r\u00e1pidamente en una confrontaci\u00f3n violenta con las fuerzas represivas. Asistimos, en Europa, desde hace dos decenios, a un fortalecimiento continuo del aparato de represi\u00f3n, mientras que distintas disposiciones legales obstaculizan la acci\u00f3n de huelga y las manifestaciones obreras. Si bien en los per\u00edodos \u201dnormales\u201d los trabajadores no tienen la posibilidad de rebelarse contra esas disposiciones represivas, no ocurre lo mismo cuando se produce una huelga de masas, que, repentinamente, los hace conscientes del inmenso poder que encierra su acci\u00f3n colectiva. De pronto, y espont\u00e1neamente, se dan cuenta de que el \u201dorden\u201d es un orden burgu\u00e9s que tiende a asfixiar la lucha emancipadora del proletariado. Adquieren conciencia del hecho de que esta lucha no puede superar un determinado nivel sin chocar cada vez m\u00e1s directamente con los \u201dguardianes\u201d de este orden, y de que esta lucha emancipadora seguir\u00e1 siendo eternamente in\u00fatil si los trabajadores siguen respetando las reglas de juego imaginadas por sus enemigos para ahogar su rebeli\u00f3n.<\/p>\n<p>El hecho de que tan s\u00f3lo una minor\u00eda de j\u00f3venes trabajadores hayan sido los protagonistas de estas formas nuevas de lucha, mientras fueron embrionarias; el de que haya sido en la juventud obrera donde las barricadas de los estudiantes han provocado m\u00e1s reflejos de identificaci\u00f3n; el hecho de que en Flins y en Peugeot-Sochaux hayan sido, igualmente, los j\u00f3venes los que replicaran de forma m\u00e1s clara a las provocaciones de las fuerzas represivas, no invalida en nada el an\u00e1lisis precedente. En todo ascenso revolucionario, siempre es una minor\u00eda relativamente reducida la que experimenta nuevas formas de acci\u00f3n radicalizadas. Los dirigentes del PCF, en vez de ironizar sobre la \u201dteor\u00eda anarquista de las minor\u00edas activas\u201d, har\u00edan mejor en releer a Lenin al respecto[8]. Por lo dem\u00e1s, es precisamente entre los j\u00f3venes donde resulta menos pesado que entre los adultos el peso de los fracasos y decepciones del pasado, el peso de la deformaci\u00f3n ideol\u00f3gica que se deriva de una propaganda incesante de las \u201dv\u00edas pac\u00edficas y parlamentarias\u201d.<\/p>\n<p>Los acontecimientos de mayo de 1968 tambi\u00e9n demuestran que la idea de un largo per\u00edodo de dualidad de poder, la idea de una conquista y una institucionalizaci\u00f3n graduales del control obrero o de cualquier reforma de estructura anticapitalista, descansa en una concepci\u00f3n ilusoria de la lucha de clases exacerbada del per\u00edodo prerrevolucionario y revolucionario.<\/p>\n<p>Nunca podr\u00e1 hacerse temblar el poder de la burgues\u00eda mediante una sucesi\u00f3n de peque\u00f1as conquistas. Si no se da un cambio brusco y brutal de las relaciones de fuerzas, el capital encuentra, y siempre encontrar\u00e1, los medios para integrar tales conquistas en el funciona\u00admiento del sistema. Y cuando se produce un cambio radical de las relaciones de fuerzas, el movimiento de las masas se dirige espont\u00e1neamente hacia una conmoci\u00f3n fundamental del poder burgu\u00e9s. La dualidad de poder refleja una situaci\u00f3n en que la conquista del poder es ya objetivamente posible debido al debilitamiento de la burgues\u00eda, pero en la que s\u00f3lo la falta de preparaci\u00f3n pol\u00edtica de las masas, la preponderancia de tendencias reformistas y semirreformistas en su seno, detienen moment\u00e1neamente su acci\u00f3n en un nivel dado.<\/p>\n<p>Mayo del 68 confirma, a este respecto, la ley de todas las revoluciones, es decir, que cuando unas fuerzas sociales tan amplias entran en acci\u00f3n, cuando lo que est\u00e1 en juego es tan importante, cuando el menor error, la menor iniciativa audaz por parte de uno u otro bando puede modificar radicalmente el sentido de los acontecimientos en el intervalo de unas pocas horas, resulta totalmente ilusorio tratar de \u201dcongelar\u201d este equilibrio, sumamente inestable, durante varios a\u00f1os. La burgues\u00eda se ve obligada a tratar de reconquistar de inmediato lo que las masas le arrebatan en el terreno del poder. Las masas, si no ceden ante el adversario, se ven casi instant\u00e1neamente obligadas a ampliar sus conquistas. As\u00ed ha ocurrido en todas las revoluciones; as\u00ed volver\u00e1 a ocurrir ma\u00f1ana[9].<\/p>\n<h3><strong>El problema estrat\u00e9gico central<\/strong><\/h3>\n<p>La enorme debilidad, la enorme impotencia de las organizaciones tradicionales del movimiento obrero cuando se ven confrontadas con los problemas planteados por los ascensos revolucionarios posibles en Europa occidental, se ha manifestado en el modo en que Waldeck-Rochet, el secretario general del PCF, resume el dilema en el que, seg\u00fan \u00e9l, estaba encerrado el proletariado franc\u00e9s en mayo de 1968:<\/p>\n<p>\u00abEn realidad, la opci\u00f3n a tomar en mayo era la siguiente:<\/p>\n<p>&#8211; \u00abO bien actuar de modo que la huelga permitiera satisfacer las reivindicaciones esenciales de los trabajadores y proseguir, al mismo tiempo, en el plano pol\u00edtico, la acci\u00f3n orientada a cambios democr\u00e1ticos necesarios en el marco de la legalidad. Esta era la posici\u00f3n de nuestro partido.<\/p>\n<p>&#8211; \u00abO bien lanzarse decididamente a la prueba de fuerza, es decir, ir a la insurrecci\u00f3n, recurriendo, incluso, a la lucha armada con objeto de derribar el poder por la fuerza. Esta era la posici\u00f3n aventurera de algunos grupos ultraizquierdistas.<\/p>\n<p>\u00abPero como las fuerzas militares y represivas estaban del lado del poder establecido[10], y como la inmensa masa del pueblo era absolutamente hostil a semejante aventura, es evidente que entrar en esta v\u00eda significaba, sencillamente, conducir a los trabajadores a la matanza y buscar el aplastamiento de la clase obrera y de su vanguardia, el partido comu<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Pues bien! No, no ca\u00edmos en la trampa. Ya que ah\u00ed estaba el verdadero plan del poder gaullista.<\/p>\n<p>\u00abEn efecto, el c\u00e1lculo del poder era sencillo: ante una crisis que \u00e9l mismo hab\u00eda provocado con su pol\u00edtica antisocial y antidemocr\u00e1tica, calcul\u00f3 utilizar esta crisis para asestar un golpe decisivo y duradero a la clase obrera, a nuestro partido, a todo movimiento democr\u00e1tico[11].\u201d<\/p>\n<p>Dicho de otra forma: o bien hab\u00eda que limitar los objetivos de la huelga general de diez millones de trabajadores[12] a reivindicaciones inmediatas, es decir, a tan s\u00f3lo una fracci\u00f3n del programa m\u00ednimo; o bien hab\u00eda que lanzarse de golpe a la insurrecci\u00f3n armada para la conquista revolucionaria del poder. O lo uno o lo otro, el m\u00ednimo o el m\u00e1ximo. Puesto que no se estaba preparado para la insurrecci\u00f3n inmediata, hab\u00eda que ir a unos nuevos acuerdos Matignon. Igual podr\u00eda concluirse que, puesto que jam\u00e1s se estar\u00e1 preparado para una insurrecci\u00f3n armada al comienzo de una huelga general \u2013 sobre todo si se sigue educando a las masas y al propio partido en el \u201drespeto a la legalidad\u201d \u2013, jam\u00e1s se librar\u00e1n luchas que no est\u00e9n centradas en reivindicaciones inmediatas&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfEs concebible una actitud m\u00e1s alejada del marxismo, por ni siquiera citar al leninismo?<\/p>\n<p>Cuando el poder de la burgues\u00eda es estable y fuerte, ser\u00eda absurdo lanzarse a una acci\u00f3n revolucionaria que tuviera por objeto el derrocamiento inmediato del capital; con ello se ir\u00eda a una derrota segura. Pero, \u00bfc\u00f3mo se pasar\u00e1 de ese poder fuerte y estable a un poder debilitado, resquebrajado, desagregado? \u00bfPor un salto milagroso? \u00bfNo exige una modificaci\u00f3n radical de las relaciones de fuerzas algunas estocadas decisivas? \u00bfNo abren estas estocadas un proceso de debilitamiento progresivo de la burgues\u00eda? \u00bfNo consiste el deber elemental de un partido que se reclame de la clase obrera \u2013 e incluso de la revoluci\u00f3n socialista \u2013 en impulsar al m\u00e1ximo este proceso? \u00bfPuede hacerse esto excluyendo por decreto toda lucha que no sea por reivindicaciones inmediatas&#8230; mientras la situaci\u00f3n no est\u00e9 madura para la insurrecci\u00f3n armada inmediata, con victoria garantizada sobre factura?<\/p>\n<p>\u00bfNo representa una huelga de diez millones de trabajadores, con ocupaci\u00f3n de f\u00e1bricas, un debilitamiento considerable del poder del capital? \u00bfQuiz\u00e1 no hay que concentrar todos los esfuerzos en ensanchar la brecha, en tomar garant\u00edas, en actuar de tal modo que el capital no pueda ya restablecer r\u00e1pidamente la relaci\u00f3n de fuerzas en favor suyo? \u00bfExiste otro medio para lograrlo que no sea arrebatar al capital los poderes de hecho, en la f\u00e1brica, en los barrios, en la calle, es decir, pasar de la lucha por reivindicaciones inmediatas a la lucha por reformas de estructura anticapitalistas, por reivindicaciones transitorias? Al abstenerse deliberadamente de luchar por tales objetivos, y encerrarse deliberadamente en luchas por reivindicaciones inmediatas, \u00bfno se crean todas las condiciones propicias para un restablecimiento de la relaci\u00f3n de fuerzas a favor de la burgues\u00eda, para una nueva y brutal inversi\u00f3n de tendencias?<\/p>\n<p>Toda la historia del capitalismo atestigua su capacidad para ceder en cuanto a reivindicaciones inmediatas cuando su poder est\u00e1 amenazado. Sabe perfectamente que, si conserva el poder, podr\u00e1 recobrar en parte lo que ha dado (mediante el alza de precios, los impuestos, el paro, etc.), y, en parte, digerirlo con un aumento de la productividad. Adem\u00e1s, toda burgues\u00eda enervada y asustada por una huelga de amplitud excepcional, pero que conserve su poder de estado, tender\u00e1 a pasar a la contraofensiva y a la represi\u00f3n en cuanto refluya el movimiento de masas. La historia del movimiento obrero as\u00ed lo demuestra: un partido encerrado en el dilema de Waldeck Rochet jam\u00e1s har\u00e1 la revoluci\u00f3n, y se dirigir\u00e1 con toda seguridad a la derrota[13].<\/p>\n<p>Al negarse a entrar en el proceso que lleva de la lucha por reivindicaciones inmediatas a la lucha por el poder, a trav\u00e9s de la lucha por las reivindicaciones transitorias y de la creaci\u00f3n de \u00f3rganos de la dualidad de poder, los reformistas y neorreformistas se han condenado in\u00advariablemente a considerar toda acci\u00f3n revolucionaria como una \u201dprovocaci\u00f3n\u201d que debilita a las masas y que \u201dfortalece a la reacci\u00f3n\u201d. Esta fue la cantilena de la socialdemocracia alemana en 1919, en 1920, en 1923, en 1930-33. La culpa es de los \u201daventureros izquierdistas, anar\u00adquistas, putschistas, espartaquistas, bolcheviques\u201d (entonces a\u00fan no se dec\u00eda \u201dtrotskistas\u201d) si la burgues\u00eda obtiene la mayor\u00eda en la asamblea constituyente de Weimar, ya que sus \u201dacciones violentas\u201d han \u201dasustado al pueblo\u201d, gimen los Scheidemann en 1919. La culpa de que el nazismo haya podido fortalecerse es de los comunistas, ya que ha sido la amenaza de la revoluci\u00f3n la que ha decantado a las clases medias al campo de la contrarrevoluci\u00f3n, repitieron en 1930-33.<\/p>\n<p>Es significativo que incluso el Kautsky de 1918 comprendiera todav\u00eda que el movimiento obrero, confrontado con poderosas huelgas de masas, no pod\u00eda limitarse a las formas de acci\u00f3n y de organizaci\u00f3n tradicionales (sindicatos y elecciones), sino que deb\u00eda pasar a formas de organizaci\u00f3n superiores, es decir, a la constituci\u00f3n de comit\u00e9s elegidos por los trabaja\u00addores, de tipo sovi\u00e9tico. No por ello dej\u00f3 Lenin de fustigar las vacilaciones, las contradic\u00adciones y el eclecticismo de Kautsky en 1918. \u00a1Qu\u00e9 no hubiera objetado a esta argumentaci\u00f3n de Waldeck-Rochet: \u201dPuesto que no estamos preparados para organizar de inmediato la in\u00adsurrecci\u00f3n armada victoriosa, ser\u00e1 mejor no asustar a la burgues\u00eda y limitarse a pedir aumen\u00adtos de salario y a aceptar las elecciones; y eso en el momento en que Francia cuenta con el mayor n\u00famero de huelguistas de toda su historia, en que los obreros ocupan las f\u00e1bricas, en que el sindicato de la polic\u00eda anuncia que dejar\u00e1 de ejercer la represi\u00f3n, en que el Banco de Francia no puede ya imprimir billetes de banco por falta de obreros dispuestos a trabajar, en que \u2013 y \u00e9ste es el signo m\u00e1s seguro del desquiciamiento del poder burgu\u00e9s \u2013 unas capas tan perif\u00e9ricas como los arquitectos, los ciclistas profesionales, los ayudantes de hospital y los notarios se ponen a \u2018cuestionar\u2019 al r\u00e9gimen\u201d!<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n sobre la \u201dvacante de poder\u201d, planteada de esta forma metaf\u00edsica, no tiene, evi\u00addentemente, ninguna salida. Pero Waldeck-Rochet, que recoge por su cuenta la tesis gaullista de la \u201dconspiraci\u00f3n\u201d (\u00a1seg\u00fan su versi\u00f3n, los conspiradores son los gaullistas!), reemplazando, de este modo, el an\u00e1lisis de la lucha de clases por el recurso a la demonolog\u00eda, deber\u00eda recor\u00addar que el poder, que, seg\u00fan parece, quer\u00eda, a cualquier precio, atraer a la clase obrera a la \u201dtrampa\u201d de la \u201dprueba de fuerzas\u201d, perdi\u00f3 el aliento buscando a los dirigentes sindicales para negociar la detenci\u00f3n de la huelga a cambio de concesiones materiales bastante sustanciales.<\/p>\n<p>Si la intenci\u00f3n del gaullismo hubiera sido realmente la de provocar una prueba de fuerzas, su v\u00eda de actuaci\u00f3n estaba clara: negarse al di\u00e1logo con los sindicatos mientras las f\u00e1bricas siguieran ocupadas. La prueba de fuerza se hubiera hecho inevitable en un plazo de pocas semanas. \u00a1S\u00edn embargo, se cuid\u00f3 mucho de no cometer semejante locura, y con motivo! Su estimaci\u00f3n de la relaci\u00f3n de fuerzas y de su deterioro constante desde el punto de vista de la burgues\u00eda era m\u00e1s exacta que la que Waldeck-Rochet nos presenta hoy. Es decir, no buscaba la prueba de fuerzas, sino la finalizaci\u00f3n de la huelga, lo antes posible y al precio que fuera. Esto quiere decir que toda la tesis de la \u201dtrampa\u201d no es m\u00e1s que un mito que tiene por objeto desviar la atenci\u00f3n de los verdaderos problemas[14]. Si, por lo dem\u00e1s, puede hablarse de un \u201dplan\u201d de de Gaulle, el del 30 de mayo es brillante: detener las huelgas lo antes posible, y luego ir a las elecciones. \u00bfCu\u00e1l fue la reacci\u00f3n de la direcci\u00f3n del PCF? \u00bfNo cay\u00f3 de cabeza en esa \u201dtrampa\u201d, hasta el punto de acusar a los huelguistas de \u201dayudar al r\u00e9gimen a evitar las elecciones\u201d? \u00bfY cu\u00e1l fue el resultado?<\/p>\n<p>Por esto es que toda la casu\u00edstica desarrollada para dilucidar si realmente el poder estaba vacante en mayo, y si de Gaulle hab\u00eda o no \u201dmanifestado su intenci\u00f3n de retirarse y de dejar el puesto\u201d, est\u00e1 relacionada con los mismos m\u00e9todos de pensamiento que sustituyen por la referencia a la conspiraci\u00f3n, a la astucia y a los \u201dprovocadores\u201d el an\u00e1lisis serio de las fuerzas sociales en presencia y de la din\u00e1mica de sus relaciones rec\u00edprocas.<\/p>\n<p>Una \u201dvacante de poder\u201d no es ning\u00fan regalo que se reciba tal cual de la historia; esperarla pasivamente, o con campa\u00f1as electorales, significa resignarse a no encontr\u00e1rsela jam\u00e1s. Una \u201dvacante de poder\u201d no es m\u00e1s que el punto final de todo un proceso de deterioro de la relaci\u00f3n de fuerzas para la clase dominante. Ni siquiera Kerensky manifestaba la menor \u201dintenci\u00f3n de retirarse y ceder el puesto\u201d unas horas antes de la insurrecci\u00f3n de octubre. Lo esencial no es entrar en discusiones escol\u00e1sticas en torno a la definici\u00f3n de una verdadera \u201dvacante de poder\u201d. Lo esencial es intervenir en la lucha de las masas de tal manera que se acelere incesantemente este deterioro de la relaci\u00f3n de fuerzas contra el capital. Aparte de la estrategia orientada a arrebatar a la burgues\u00eda los poderes de hecho, la propaganda incansable de la revoluci\u00f3n, aun cuando sus condiciones no est\u00e9n a\u00fan completamente \u201dmaduras\u201d, constituye para ello una condici\u00f3n necesaria[15].<\/p>\n<p>El problema estrat\u00e9gico central es, pues, realmente, el de romper el dilema: \u201dO huelgas puramente reivindicativas, seguidas de elecciones (es decir, business as usual), o insurrecci\u00f3n armada inmediata, con la condici\u00f3n de que la victoria est\u00e9 asegurada por anticipado\u201d. Hay que entender que unas huelgas generales como las de diciembre de 1960-enero de 1961 en B\u00e9lgica, o la de mayo de 1968 en Francia \u2013 sobre todo si relacionadas con ellas aparecen nuevas formas de lucha radical de las masas \u2013, pueden y deben desembocar en algo m\u00e1s que en aumentos salariales, aun cuando los preparativos para una insurrecci\u00f3n armada no est\u00e9n demasiado a punto. Pueden y deben desembocar en la conquista por las masas de nuevos poderes de hecho, de poderes de control y de veto que creen una dualidad de poder, eleven la lucha de clases a su nivel m\u00e1s alto y exacerbado, y hagan madurar de este modo las condiciones para una toma revolucionaria del poder.<\/p>\n<h3><strong>Espontaneidad de las masas, dualidad de poder y organizaci\u00f3n revolucionaria<\/strong><\/h3>\n<p>Admitamos que los estudiantes tuvieran realmente intenciones revolucionarias en mayo de 1968; pero, \u00bfno se limit\u00f3 la inmensa mayor\u00eda de los trabajadores a aceptar el car\u00e1cter reivindicativo que los dirigentes sindicales imprimieron a la huelga? Es de este modo que M. Duverger, Jean Dru y otros corean el an\u00e1lisis del PCF.<\/p>\n<p>Es realmente dif\u00edcil saber qu\u00e9 pensaba realmente la masa de los trabajadores durante las jornadas de mayo; en efecto, no se le concedi\u00f3 la palabra. Hubiera sido f\u00e1cil, sin embargo, averiguar sus preocupaciones, si realmente se hubiera deseado conocerlas. Hubiera bastado con reunir a los trabajadores en asambleas generales en las empresas, concederles amplia\u00admente la palabra, decidir que las f\u00e1bricas fueran ocupadas por toda la masa obrera, hacer que en ellas reinara la m\u00e1s amplia democracia obrera, reunirlos en todas las vicisitudes de la huelga; hubiera bastado, en suma, con crear, en el marco de esa huelga general, ese tipo de comit\u00e9s de huelga electos, con delegados revocables en todo momento; con ese tipo de contestaci\u00f3n y de debate permanente bajo la mirada cr\u00edtica de las masas que es el de los soviets, predicados para tales huelgas no s\u00f3lo por Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburg, sino incluso por el Kautsky de 1918. Los dirigentes oficiales del movimiento obrero franc\u00e9s est\u00e1n muy por detr\u00e1s de ese Kautsky[16].<\/p>\n<p>El hecho de que los dirigentes sindicales se hayan esforzado por evitar a cualquier precio estas ocupaciones masivas y estas confrontaciones de ideas; el de que hayan intentado por todos los medios impedir el acceso a las f\u00e1bricas a los portavoces de los estudiantes, indica que no estaban muy seguros de las reacciones de los trabajadores. El hecho de que los trabajadores convocados para ratificar el \u201dprotocolo de Grenelle\u201d lo rechazaran por mayor\u00edas aplastantes constituye tambi\u00e9n un indicio de la voluntad instintiva de las masas de superar la fase de un movimiento puramente reivindicativo.<\/p>\n<p>Cabe, por lo dem\u00e1s, plantearse esta pregunta: si es cierto que todo lo que deseaban los trabaja\u00addores era un aumento importante de los salarios, \u00bfpor qu\u00e9 entraron espont\u00e1neamente en la v\u00eda de las ocupaciones de f\u00e1bricas? Los trabajadores franceses han desarrollado distintos movi\u00admientos por aumentos salariales durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os. Nunca esos movimientos tuvieron una amplitud comparable con la de mayo de 1968; nunca sus formas de acci\u00f3n se aproximaron a las de mayo de 1968. Con la ocupaci\u00f3n de f\u00e1bricas; lanz\u00e1ndose a la calle a decenas y a veces a cientos de miles; izando banderas rojas en las empresas; expandiendo por todas partes consignas como \u201dcon diez a\u00f1os, ya basta\u201d; \u201dlas f\u00e1bricas a los obreros\u201d; \u201dpoder obrero\u201d, \u201del poder a los trabajadores\u201d, la masa de los huelguistas expresaba unas aspiraciones que desbordaban ampliamente las reivindicaciones puramente salariales[17].<\/p>\n<p>Pero existe una prueba a\u00fan mucho m\u00e1s convincente de que tambi\u00e9n los trabajadores quer\u00edan ir m\u00e1s all\u00e1 de una simple campa\u00f1a rutinaria \u201dpor salarios y unas buenas elecciones\u201d. Se trata de su comportamiento en todas partes en que tuvieron ocasi\u00f3n de expresarse libremente, en que la pantalla burocr\u00e1tica se resquebraj\u00f3 y cay\u00f3, en que pudieron desarrollarse iniciativas desde la base. Se est\u00e1 lejos de haber hecho un inventario completo de estas experiencias; pero su lista es ya impresionante:<\/p>\n<p>\u2013 en la f\u00e1brica C.S.F., de Brest, los trabajadores decidieron continuar la fabricaci\u00f3n, pero produjeron lo que ellos consideraron importante, en especial \u201dwalkie-talkies\u201d que ayudaron a los huelguistas y a los manifestantes a defenderse contra la represi\u00f3n;<\/p>\n<p>\u2013 en Nantes, el comit\u00e9 de huelga trat\u00f3 de controlar la circulaci\u00f3n hacia la ciudad y hacia fuera de ella, distribuyendo permisos de circulaci\u00f3n y bloqueando mediante barricadas los accesos a la ciudad. Parece, por lo dem\u00e1s, que este mismo comit\u00e9 emiti\u00f3 unos bonos de cr\u00e9dito que eran aceptados como moneda por ciertos comerciantes y agricultores;<\/p>\n<p>\u2013 en Caen, el comit\u00e9 de huelga prohibi\u00f3 todo acceso a la ciudad durante veinticuatro horas;<\/p>\n<p>\u2013 en las f\u00e1bricas Rh\u00f4ne-Poulenc, en Vitry, los huelguistas decidieron establecer relaciones directas de intercambio con los agricultores, trataron de extender la experiencia a otras empresas, y discutieron el paso a la \u201dhuelga activa\u201d (es decir, a la reanudaci\u00f3n del trabajo por cuenta de ellos y con sus propios planes), al mismo tiempo que llegaban a la conclusi\u00f3n de que ser\u00eda preferible remitir esta experiencia al momento en que varias otras empresas los siguieran en esta v\u00eda[18];<\/p>\n<p>\u2013 en Cementos de Mureaux, los obreros votaron en asamblea general la revocaci\u00f3n del director. Se negaron a aceptar la propuesta patronal de votar nuevamente. El director en cuesti\u00f3n fue entonces enviado a una sucursal de la empresa, en la que, por solidaridad con los de Mureaux, los trabajadores desencadenaron de inmediato una huelga, la primera en la historia de esa f\u00e1brica;<\/p>\n<p>\u2013 en Pilas Wonder, en Saint-Ouen, los huelguistas eligieron un comit\u00e9 de huelga en asamblea general, y, para manifestar su reprobaci\u00f3n de la orientaci\u00f3n reformista de la CGT, se encerraron con barricadas en su f\u00e1brica y prohibieron el acceso a ella a los responsables sindicales;<\/p>\n<p>\u2013 en Saclay, los trabajadores del centro de energ\u00eda nuclear confiscaron material de la f\u00e1brica para proseguir la huelga;<\/p>\n<p>\u2013 en los astilleros de Rouen, los trabajadores tornaron bajo su protecci\u00f3n a los j\u00f3venes que vend\u00edan literatura revolucionaria, e impidieron el acceso a la f\u00e1brica de los CRS que les persegu\u00edan para detenerlos;<\/p>\n<p>\u2013 en varias imprentas de Par\u00eds, los trabajadores o bien impulsaron la modificaci\u00f3n de titulares (Le Figaro), o bien se negaron a imprimir un diario (La Nation), cuando su contenido era directamente perjudicial para la huelga;<\/p>\n<p>\u2013 en Par\u00eds, el C.L.E.O.P. (Comit\u00e9 de enlace estudiantes-obreros-campesinos) organiz\u00f3 convoyes de abastecimiento que se aprovisionaban en cooperativas agr\u00edcolas y distribuyeron los productos en las f\u00e1bricas, vendi\u00e9ndolos a precio de coste (pollos a veinticuatro c\u00e9ntimos de franco, huevos a once c\u00e9ntimos, por ejemplo); Serge Mallet[19] indica acciones del mismo g\u00e9nero en el oeste de Francia;<\/p>\n<p>\u2013 en la Peugeot, en Sochaux, los trabajadores construyeron barricadas contra la intrusi\u00f3n de los CRS, y los echaron violentamente de la f\u00e1brica;<\/p>\n<p>\u2013 en las f\u00e1bricas Citro\u00ebn, en Par\u00eds, se hizo una primera tentativa, modesta y embrionaria, de requisar camiones para el avituallamiento de los huelguistas;<\/p>\n<p>\u2013 el caso tal vez m\u00e1s elocuente: en Astilleros del Atl\u00e1ntico, en Saint-Nazaire, los trabajadores ocuparon la empresa y se negaron, durante diez d\u00edas, a presentar un cuaderno de reivindicaciones inmediatas, pese a la constante presi\u00f3n del aparato sindical[20].<\/p>\n<p>Cuando esta lista quede completada, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 discutirse el que exprese la tendencia espont\u00e1nea de la clase obrera a tomar en mano su propia suerte y a reorganizar la sociedad seg\u00fan sus convicciones y su ideal? \u00bfSon \u00e9sas manifestaciones de una huelga puramente reivindicativa, de una huelga \u201dcualquiera\u201d, o de una huelga cuya amplitud y cuya l\u00f3gica empujaban a las propias masas a desbordar las reivindicaciones inmediatas [21]?<\/p>\n<p>Se ha contrapuesto a este an\u00e1lisis el resultado de las elecciones legislativas y el auge gaullista que \u00e9ste refleja. Pero se trata de unos an\u00e1lisis intensamente te\u00f1idos de cretinismo parlamentario, de ignorancia fingida de lo que representan unas elecciones en la democracia burguesa.<\/p>\n<p>En la primera vuelta, la izquierda obtuvo el 41 % de los votos, y los gaullistas el 44 %. Pero si se toma en cuenta el elevado n\u00famero de trabajadores que esta vez se abstuvieron por asco de la pol\u00edtica de las grandes organizaciones obreras, sin dejar por ello de permanecer disponibles para la acci\u00f3n; si se toman en cuenta los cientos de miles de j\u00f3venes que estaban en la vanguardia del movimiento de mayo de 1968, pero que est\u00e1n desprovistos de derecho de voto en un sistema electoral antidemocr\u00e1tico \u2013 y tambi\u00e9n debido a la negativa a poner al d\u00eda las listas electorales, negativa que priv\u00f3 del derecho de voto a los que hab\u00edan alcanzado recientemente la mayor\u00eda de edad \u2013, puede presumirse, sin exageraci\u00f3n, que, incluso despu\u00e9s de la inmensa decepci\u00f3n del 30 de mayo, las fuerzas de la izquierda y del gaullismo estaban equilibradas en el seno del pueblo franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Ahora bien, este equilibrio se daba tras una maniobra victoriosa del gaullismo y de un fracaso t\u00e1ctico lamentable de la izquierda, que hab\u00eda aceptado las reglas de juego prescritas por el enemigo de clase: detener la huelga sobre una base puramente reivindicativa; aceptar de hecho la represi\u00f3n contra la extrema izquierda; remitirse a las elecciones para dirimir los problemas vitales levantados por mayo de 1968. \u00bfPuede dudarse por un solo instante que si la iniciativa hubiera permanecido del lado de la izquierda, si \u00e9sta hubiera podido hacer que fructificara el enorme capital de combatividad, de entusiasmo y de generosidad acumulado durante las cuatro semanas de mayo, y hubiera impuesto el control obrero, comit\u00e9s de f\u00e1brica y de barrio elegidos democr\u00e1ticamente, federados a nivel local y regional y confederados a escala nacional, piquetes de huelga armados, imprentas a disposici\u00f3n del pueblo, y todo eso adem\u00e1s de la satisfacci\u00f3n de las reivindicaciones inmediatas, puede dudarse que entonces el 45 % de la naci\u00f3n francesa que la izquierda representaba, pese a todo, la noche del 23 de junio, se hubiera convertido, en un espacio de d\u00edas, en m\u00e1s del 50 %?<\/p>\n<p>Toda la historia contempor\u00e1nea lo atestigua: si bien el \u201dmiedo a la guerra civil\u201d es un m\u00f3vil de opci\u00f3n pol\u00edtica para las clases medias y las \u201dcapas flotantes del electorado\u201d, por otro lado la inclinaci\u00f3n a pasarse al campo del m\u00e1s fuerte, la tentaci\u00f3n de subirse al carro que va en direcci\u00f3n a la victoria, el atractivo de la iniciativa m\u00e1s resuelta y en\u00e9rgica, pesan en la balanza de un modo mucho m\u00e1s decisivo[22]. En este sentido, de Gaulle hab\u00eda ganado la batalla ya en la noche del 30 de mayo, no tanto reagrupando al \u201dpartido del miedo\u201d como ganando por la mano a sus adversarios pol\u00edticos, marcados por las dudas, el inmovilismo y el esp\u00edritu de capitulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se ha objetado a menudo a la estrategia de reformas de estructura anticapitalistas, a la estrategia del programa de transici\u00f3n que nosotros preconizamos, que s\u00f3lo es eficaz si la aplican las grandes organizaciones obreras, sindicales y pol\u00edticas. Sin el dique que tan s\u00f3lo estas organizaciones pueden levantar contra la infiltraci\u00f3n permanente de la ideolog\u00eda burguesa y peque\u00f1oburguesa en el seno de la clase obrera, \u00e9sta estar\u00eda actualmente condenada a limitarse a luchas reivindicativas. La experiencia de mayo de 1968 ha desmentido totalmente este diagn\u00f3stico pesimista.<\/p>\n<p>Sin duda, la existencia de sindicatos y de partidos de masas no integrados al r\u00e9gimen capitalista, que educaran incesantemente a los trabajadores en un esp\u00edritu de desaf\u00edo y de cuestionamiento global frente a ese r\u00e9gimen, ser\u00eda una baza enorme para acelerar la maduraci\u00f3n de la conciencia de clase revolucionaria en el seno de los trabajadores \u2013 y eso aunque esos sindicatos y partidos no fueran instrumentos adecuados para la conquista del poder. Pero la experiencia de mayo de 1968 ha demostrado que incluso estando ausente una vanguardia revolucionaria de masas esta toma de conciencia acaba, de todos modos, por irrumpir en el seno del proletariado, porque est\u00e1 alimentada por toda la experiencia pr\u00e1ctica de las contradicciones neocapitalistas que los trabajadores acumulan d\u00eda tras d\u00eda a lo largo de los a\u00f1os.<\/p>\n<p>La espontaneidad es la forma embrionaria de la organizaci\u00f3n, dec\u00eda Lenin. La experiencia de mayo de 1968 permite precisar de dos modos la actualidad de esta idea. La espontaneidad obrera no es jam\u00e1s una espontaneidad pura; en el seno de las empresas act\u00faan los fermentos de los grupos de vanguardia \u2013 a veces un solo militante revolucionario curtido \u2013 cuya tenacidad y paciencia se ven recompensadas precisamente en esos momentos de fiebre social que llega a su paroxismo. La espontaneidad obrera desemboca en la organizaci\u00f3n de una vanguardia m\u00e1s amplia porque en el plazo de unas pocas semanas millares de trabajadores han comprendido la posibilidad de la revoluci\u00f3n socialista en Francia. Han comprendido que deben organizarse con este fin, y tejen mil lazos con los estudiantes, con intelectuales, con los grupos revolucionarios de vanguardia, que, poco a poco, van dando forma al futuro partido revolucionario de masas del proletariado franc\u00e9s, del que la JCR[23] se muestra ya desde ahora como su n\u00facleo m\u00e1s s\u00f3lido y din\u00e1mico.<\/p>\n<p>No somos pl\u00e1cidos admiradores de la pura y simple espontaneidad obrera. Aun cuando \u00e9sta se revalorice, inevitablemente, ante el conservadurismo de los aparatos burocr\u00e1ticos[24], choca, sin embargo, con unos l\u00edmites evidentes ante un aparato de estado y una m\u00e1quina represiva altamente especializados y centralizados. En ninguna parte ha logrado a\u00fan la clase obrera derribar espont\u00e1neamente el r\u00e9gimen capitalista y el estado burgu\u00e9s en un territorio nacional; y sin duda jam\u00e1s lo conseguir\u00e1. Incluso la extensi\u00f3n de \u00f3rganos de dualidad de poder a todo un pa\u00eds de las dimensiones de Francia es, si no imposible, s\u00ed al menos enormemente dif\u00edcil en ausencia de una vanguardia ya lo bastante implantada en las empresas como para poder generalizar r\u00e1pidamente las iniciativas de los trabajadores de algunas f\u00e1bricas piloto.<\/p>\n<p>Por otra parte, no tiene ninguna ventaja el exagerar la amplitud de la iniciativa espont\u00e1nea de las masas trabajadoras en mayo de 1968. \u00c9sta estaba presente en todas partes, en potencia; no se hizo realidad m\u00e1s que en una serie de casos limitados, tanto al nivel de desencadenamiento de ocupaciones de f\u00e1bricas como al de las iniciativas de dualidad de poder antes mencionadas. Los estudiantes en acci\u00f3n escaparon, en su gran mayor\u00eda, a los intentos de canalizaci\u00f3n hacia v\u00edas reformistas; los trabajadores, una vez m\u00e1s, se han dejado canalizar en su mayor\u00eda. No hay que ech\u00e1rselo en cara; la responsabilidad la tienen los aparatos burocr\u00e1ticos que se han esforzado durante a\u00f1os en ahogar en su seno todo esp\u00edritu cr\u00edtico, toda manifestaci\u00f3n de oposici\u00f3n respecto a la orientaci\u00f3n reformista o neorreformista, todo resto de democracia obrera. La victoria pol\u00edtica gaullista de junio de 1968 es el precio que paga el movimiento obrero por estas relaciones a\u00fan no trastocadas entre la vanguardia y la masa en el seno del proletariado franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Pero si bien es cierto que mayo del 68 ha permitido verificar una vez m\u00e1s la ausencia de una direcci\u00f3n revolucionaria adecuada y las consecuencias inevitables que de ello se desprenden para el \u00e9xito del ascenso revolucionario, por otra parte la experiencia permite tambi\u00e9n entrever \u2013 por primera vez en Occidente desde hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os \u2013 las dimensiones reales del problema y sus v\u00edas de soluci\u00f3n. Lo que falt\u00f3 en mayo de 1968 para que se produjera una primera incursi\u00f3n decisiva hacia la dualidad de poder \u2013 para que Francia conociera, salvando las proporciones, su febrero de 1917 \u2013 fue una organizaci\u00f3n revolucionaria no m\u00e1s numerosa en las empresas de lo que era ya en las universidades. En ese momento preciso, y en esos sitios, unos n\u00facleos reducidos de obreros, articulados, armados de un programa y de un an\u00e1lisis pol\u00edtico correctos, y capaces de hacerse o\u00edr, hubieran bastado para impedir la dispersi\u00f3n de los huelguistas, para imponer en las principales f\u00e1bricas del pa\u00eds la ocupaci\u00f3n de masas y la elecci\u00f3n democr\u00e1tica de los comit\u00e9s de huelga. Esto no hubiera sido, desde luego, ni la insurrecci\u00f3n ni la toma del poder. Pero se hubiera girado una p\u00e1gina decisiva de la historia de Francia y de Europa. Todos aquellos que creen posible y necesario el socialismo deben actuar de modo que sea girada la pr\u00f3xima vez.<\/p>\n<h3><strong>Participaci\u00f3n, autogesti\u00f3n, control obrero<\/strong><\/h3>\n<p>Para conquistar el poder se necesita una vanguardia revolucionaria que haya convencido ya a la mayor\u00eda de los asalariados de la imposibilidad de ir al socialismo por v\u00eda parlamentaria, que sea ya capaz de movilizar a la mayor\u00eda del proletariado bajo su bandera. Si el PCF hubiera sido un partido revolucionario \u2013 es decir, si hubiera educado a los trabajadores en ese mismo esp\u00edritu incluso en los per\u00edodos en que la revoluci\u00f3n no estaba a la orden del d\u00eda, incluso en las fases contrarrevolucionarias, tal como dice Lenin \u2013, entonces, en abstracto, esta toma del poder hubiera sido posible en mayo de 1968. S\u00f3lo que entonces muchos de los supuestos hubieran sido muy distintos de la realidad de mayo de 1968.<\/p>\n<p>Dado que el PCF no es un partido revolucionario, y dado que ning\u00fan grupo de vanguardia dispone todav\u00eda de audiencia suficiente en la clase obrera, mayo del 68 no pod\u00eda terminar en una toma del poder. Pero una huelga general con ocupaci\u00f3n de f\u00e1bricas puede y debe terminar con la conquista de reformas de estructura anticapitalistas, con la realizaci\u00f3n de reivindicaciones transitorias, es decir, con la creaci\u00f3n de una dualidad de poder, de un poder de hecho de las masas opuesto al poder legal del capital. Para la realizaci\u00f3n de una dualidad de poder no resulta indispensable un partido revolucionario de masas; basta con un poderoso empuje espont\u00e1neo de los trabajadores, estimulado, enriquecido y parcialmente coordinado por una vanguardia revolucionaria organizada, a\u00fan demasiado d\u00e9bil para disputar directamente la direcci\u00f3n del movimiento obrero a los aparatos tradicionales, pero ya lo bastante fuerte para desbordarla en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Esta vanguardia organizada no es a\u00fan un partido; es un partido en devenir, el n\u00facleo de un futuro partido. Y si bien los problemas de construcci\u00f3n de ese partido se sit\u00faan, a grandes rasgos, en un marco an\u00e1logo al esbozado por Lenin en \u00bfQu\u00e9 hacer?, su soluci\u00f3n tiene que estar enriquecida por sesenta a\u00f1os de experiencia y por la incorporaci\u00f3n de todas las particularidades que caracterizan hoy al proletariado, a los estudiantes y a las dem\u00e1s capas explotadas de los pa\u00edses imperialistas.<\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta que, hist\u00f3ricamente, esta tentativa ser\u00e1 la tercera \u2013 tras haber fracasado las de la SFIO y el PCF \u2013, y que los fracasos del pasado inculcan a los trabajadores y a los estudiantes una acentuada \u2013 y justificada \u2013 desconfianza respecto a todo intento de manipulaci\u00f3n, a todo dogmatismo esquem\u00e1tico, a todo esfuerzo por sustituir los objetivos que las masas se asignan a s\u00ed mismas por objetivos teledirigidos. Por el contrario, la capacidad de apoyar y ampliar todo movimiento parcial por objetivos justos, de mostrarse como el mejor organizador de todos esos combates parciales y sectoriales, es lo que da al militante revolucionario (y a su organizaci\u00f3n) la autoridad necesaria para integrarlos a una acci\u00f3n anticapitalista de conjunto.<\/p>\n<p>Se ha denunciado el car\u00e1cter falsificador del movimiento gaullista de la \u201dparticipaci\u00f3n\u201d lo bastante para que no sea necesario extenderse demasiado al respecto. Mientras subsista la propiedad privada de los principales medios de producci\u00f3n, la irregularidad de las inversiones provoca inevitablemente unas fluctuaciones c\u00edclicas de la actividad econ\u00f3mica, es decir, el paro. Mientras la producci\u00f3n sea, en lo esencial, una producci\u00f3n para el beneficio, no estar\u00e1 orientada a satisfacer ante todo las necesidades de los hombres, sino que se orientar\u00e1 hacia los sectores que den mayor beneficio (as\u00ed sea \u201dmanipulando\u201d la demanda). Mientras en la empresa el capitalista y su director conserven el derecho de mandar sobre los hombres y las m\u00e1quinas \u2013 y, desde de Gaulle hasta Couve de Murville, todos los paladines del r\u00e9gimen han precisado claramente que ni por un instante han pensado en poner en tela de juicio ese poder \u2013, el trabajador seguir\u00e1 estando alienado en el proceso de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si sumamos estas tres caracter\u00edsticas del r\u00e9gimen capitalista, obtendremos la imagen de una sociedad en la que subsisten los rasgos fundamentales de la condici\u00f3n proletaria. Subsiste la inseguridad de la existencia. Subsiste la alienaci\u00f3n del productor. La del consumidor incluso aumentar\u00e1. La venta de la fuerza de trabajo desembocar\u00e1, como antes, en la aparici\u00f3n de una plusval\u00eda y en la acumulaci\u00f3n de un capital que es propiedad de una clase distinta a aquella que la ha engendrado con su trabajo[25]. Dentro de estos l\u00edmites, una \u201dparticipaci\u00f3n\u201d equivale, en suma, a un intento de acentuar la alienaci\u00f3n, de hacer perder a los trabajadores la conciencia de estar explotados, sin suprimir la alienaci\u00f3n misma. Los proletarios tendr\u00e1n el derecho a ser consultados sobre cu\u00e1ntos de ellos ser\u00e1n despedidos. \u00a1Felices las gallinas que participan en la selecci\u00f3n de los procedimientos que se emplear\u00e1n para desplumarlas!<\/p>\n<p>Deshacer el enga\u00f1o de los parloteos sobre la \u201dparticipaci\u00f3n\u201d, sin embargo, no basta. No es casual que esa demagogia haya surgido con ocasi\u00f3n de la crisis de mayo. Expresa, por parte del r\u00e9gimen, una toma de conciencia de la agudeza de las contradicciones sociales en la Francia neocapitalista, un presentimiento de su car\u00e1cter explosivo durante todo un per\u00edodo hist\u00f3rico. Si no, \u00bfc\u00f3mo explicar que fuerzas importantes del gran capital se vean obligadas a utilizar unos argumentos que pudieron ahorrarse incluso en 1936 y en 1944-45? Es chocante el paralelismo entre la socialdemocracia alemana luchando contra Spartakus, los consejos de obreros y soldados, en enero de 1919, bajo la consigna \u201dla socializaci\u00f3n est\u00e1 en marcha\u201d, y de Gaulle intentando encauzar la revoluci\u00f3n que asciende desde abajo insinuando que se dispone a realizar una revoluci\u00f3n desde arriba, en orden y tranquilidad, naturalmente.<\/p>\n<p>La explosi\u00f3n de mayo ha planteado de golpe, ante toda la sociedad francesa, la cuesti\u00f3n social de nuestra \u00e9poca en los pa\u00edses imperialistas. \u00bfQui\u00e9n mandar\u00e1 sobre las m\u00e1quinas? \u00bfQui\u00e9n decidir\u00e1 las inversiones, su orientaci\u00f3n, su localizaci\u00f3n? \u00bfQui\u00e9n determinar\u00e1 el ritmo de trabajo? \u00bfQui\u00e9n elegir\u00e1 el abanico de productos a fabricar? \u00bfQui\u00e9n establecer\u00e1 las prioridades en el empleo de los recursos productivos de que dispone la sociedad? Pese al intento de reducir la huelga general a un problema de retribuci\u00f3n de la fuerza de trabajo, la realidad econ\u00f3mica y social obliga y seguir\u00e1 obligando a todo el mundo a discutir el problema fundamental, tal como Marx lo formul\u00f3: no s\u00f3lo aumentos de salarios, sino supresi\u00f3n del salariado.<\/p>\n<p>Los socialistas revolucionarios no podr\u00e1n dejar de alegrarse. Este giro de los acontecimientos confirma lo que llevan proclamando desde hace a\u00f1os, es decir, que la l\u00f3gica de la econom\u00eda neocapitalista y de las luchas de clases amplificadas desplazar\u00e1 cada vez m\u00e1s el centro de gravedad de los debates y de la acci\u00f3n de los problemas de reparto de la renta nacional a los problemas del mantenimiento o derrocamiento de las estructuras capitalistas en la empresa, en la econom\u00eda y en toda la sociedad burguesa.<\/p>\n<p>En el curso de la crisis de mayo, la consigna de \u201dautogesti\u00f3n\u201d se lanz\u00f3 desde diversos lados. Como consigna de propaganda general, no hay nada que objetarle, a condici\u00f3n, eso s\u00ed, de que se reemplace \u201dautogesti\u00f3n de las empresas\u201d por \u201dautogesti\u00f3n de los trabajadores\u201d, y que se precise que esta \u00faltima implica el advenimiento de una planificaci\u00f3n democr\u00e1ticamente centralizada de las inversiones y algunas garant\u00edas suplementarias; de no ser as\u00ed, el \u201dproductor desproletarizado\u201d puede volver a verse siendo un Juan Lanas como antes, y podr\u00e1 convertirse en parado de la noche a la ma\u00f1ana[26].<\/p>\n<p>Pero como objetivo inmediato de acci\u00f3n, y al margen de las situaciones pre-insurreccionales en las que se plantea el derrocamiento inmediato del r\u00e9gimen capitalista, y especialmente en la forma en que fue utilizada algunas veces por dirigentes de la CFDT, esta consigna encierra una peligrosa confusi\u00f3n. La autogesti\u00f3n de los trabajadores presupone el derrocamiento del poder del capital, en las empresas, en la sociedad, y desde el punto de vista del poder pol\u00edtico. Mientras ese poder subsista, no s\u00f3lo es una utop\u00eda el pretender transferir el poder de decisi\u00f3n a los trabajadores, f\u00e1brica a f\u00e1brica (\u00a1como si las decisiones estrat\u00e9gicas de la econom\u00eda capitalista contempor\u00e1nea se tomaran a ese nivel y no al de los bancos, los trusts, los monopolios y el estado!); es, tambi\u00e9n, una utop\u00eda reaccionaria, ya que tender\u00eda, si por casualidad encontrara un comienzo de institucionalizaci\u00f3n, a transformar a los colectivos de obreros en cooperativas de producci\u00f3n que se ver\u00edan obligadas a sostener una competencia con las empresas capitalistas y a someterse a las leyes de la econom\u00eda capitalista y a los imperativos del beneficio. Se hubiera llegado, dando un rodeo, al mismo resultado que aqu\u00e9l al que apunta la \u201dparticipaci\u00f3n\u201d gaullista: quitar a los trabajadores la conciencia de estar explotados sin eliminar las causas esenciales de esa explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La respuesta inmediata que tanto los acontecimientos de mayo como el an\u00e1lisis socioecon\u00f3mico del neocapitalismo sugieren ante el problema del cuestionamiento del marco capitalista de la empresa y de la econom\u00eda no puede ser, pues, ni la de \u201dparticipaci\u00f3n\u201d (abierta colaboraci\u00f3n de clase), ni la de \u201dautogesti\u00f3n\u201d (integraci\u00f3n indirecta en la econom\u00eda capitalista), sino la de control obrero. El control obrero es, para los trabajadores, el equivalente exacto de lo que representa para los estudiantes la contestaci\u00f3n total.<\/p>\n<p>Control obrero significa afirmaci\u00f3n por parte de los trabajadores de la negativa a permitir que la patronal disponga libremente de los medios de producci\u00f3n y de la fuerza de trabajo. La lucha por el control obrero es la lucha por un derecho de veto de unos representantes libremente elegidos por los trabajadores y revocables en todo momento[27] sobre la contrataci\u00f3n y los despidos, sobre los ritmos de las cadenas, sobre la introducci\u00f3n de nuevas fabricaciones, sobre el mantenimiento o la supresi\u00f3n de toda fabricaci\u00f3n, y, evidentemente, sobre el cierre de las empresas. Es la negativa a discutir con la patronal o el gobierno en su conjunto sobre el reparto de la renta nacional mientras los trabajadores no hayan obtenido la posibilidad de desenmascarar la forma en que los capitalistas marcan las barajas cuando hablan de precios y beneficios. Es, en otros t\u00e9rminos, la apertura de los libros de contabilidad patronales y el c\u00e1lculo por los trabajadores de los aut\u00e9nticos precios de coste y de los verdaderos m\u00e1rgenes de beneficios.<\/p>\n<p>El control obrero no debe concebirse como un esquema hecho una vez por todas que la vanguardia trata de insertar en el desarrollo real de la lucha de clases. La lucha por el control obrero \u2013 con la que se identifica en una amplia medida la estrategia de las reformas de estructura anticapitalistas, la lucha por el programa de transici\u00f3n \u2013 debe, por el contrario, entrar en todas las sinuosidades de las preocupaciones inmediatas de las masas, surgir y resurgir una y otra vez de la realidad cotidiana vivida por los trabajadores, las amas de casa, los estudiantes, los intelectuales revolucionarios.<\/p>\n<p>\u00bfImplica el alza de salarios conquistada en mayo de 1968, \u201dnecesariamente\u201d, una elevaci\u00f3n de los precios de coste? \u00bfHasta qu\u00e9 punto? \u00bfLa elevaci\u00f3n de los precios al por menor es realmente resultado de esta elevaci\u00f3n de las remuneraciones[28]?<\/p>\n<p>\u00bfNo estar\u00e1 tratando la patronal de \u201drecuperar las p\u00e9rdidas causadas por las huelgas\u201d mediante una aceleraci\u00f3n de los ritmos, es decir, no tratar\u00e1 de restablecer su tasa de ganancia mediante el aumento de la plusval\u00eda relativa? \u00bfQui\u00e9n es el responsable de la hemorragia de reservas de cambio que ha sufrido Francia en un plazo de pocos d\u00edas? No ser\u00e1n, imaginamos, los trabajadores, ni siquiera los \u201dgrup\u00fasculos izquierdistas\u201d, los que han transferido miles de millones de francos a Suiza y a otras partes.<\/p>\n<p>Es en base a estas cuestiones, y a cuestiones an\u00e1logas suscitadas por la realidad cotidiana, que puede constantemente ampliarse, actualizarse y perfeccionarse la agitaci\u00f3n por el control obrero.<\/p>\n<p>El objetivo no es crear nuevas instituciones en el marco del r\u00e9gimen capitalista. El objetivo es elevar el nivel de conciencia de las masas, su combatividad, su capacidad de replicar golpe a golpe ante cada medida reaccionaria de la patronal o el gobierno, cuestionar, no de palabra, sino con actos, el funcionamiento del r\u00e9gimen capitalista. As\u00ed ser\u00e1 c\u00f3mo se afianzar\u00e1 la insolencia revolucionaria de las masas, su resoluci\u00f3n de echar a un lado el \u201dorden\u201d y la \u201dautoridad\u201d capitalistas para crear un orden superior, el orden socialista de ma\u00f1ana, dentro de un celoso respeto por la democracia de los trabajadores. Es en la medida en que se generalice la lucha por el control obrero; en que se ampl\u00ede incesantemente la prueba de fuerza con la patronal, con la consiguiente toma de conciencia revolucionaria de las masas; en que surjan por todos lados organismos de dualidad de poder, es en esta medida que el paso de la \u201docupaci\u00f3n pasiva\u201d a la \u201docupaci\u00f3n activa\u201d, es decir, la reanudaci\u00f3n de la econom\u00eda bajo la gesti\u00f3n de los trabajadores mismos, adquiere un sentido no simb\u00f3lico, sino real, es en esta medida que desaparecer\u00e1 el peligro de \u201dinstitucionalizaci\u00f3n\u201d de las f\u00e1bricas autogestionadas en el marco del r\u00e9gimen capitalista y que podr\u00e1 un congreso de comit\u00e9s elegidos por los trabajadores tomar en sus manos la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica del nuevo poder, encarnando, al mismo tiempo, al nuevo poder en el plano pol\u00edtico. Mayo de 1968 ha tenido el m\u00e9rito hist\u00f3rico de demostrar que la lucha por este control obrero, que el nacimiento de la dualidad de poder, a partir de las entra\u00f1as mismas de las contradicciones neocapitalistas y de la iniciativa creadora de las masas, son posibles y necesarios en toda la Europa capitalista[29]. Una etapa posterior contemplar\u00e1 su florecimiento, es decir, pondr\u00e1 a la orden del d\u00eda la incursi\u00f3n al socialismo, a la desalienaci\u00f3n del hombre. Estamos en el comienzo; prosigamos el combate.<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>[1] Este art\u00edculo, fechado el 20 de julio de 1968, fue traducido a muchos idiomas (el original escrito en franc\u00e9s)<\/p>\n<p>[2] Toda lista de art\u00edculos y libros referidos a este debate ser\u00eda necesariamente incompleta. Recordemos, tan s\u00f3lo para refrescar la memoria, los art\u00edculos aparecidos en Les Temps modernes de agosto-septiembre de 1964 (Mandel, Santi, Poulantzas, Declercq-Guiheneuf, Tutino, Ingrao, Trentin, Anderson, Topham, Liebman); en la Revue internationale du socialismo, n.\u00b0 7, 8, 9 y 10, 2.\u00b0 a\u00f1o (1963) (Prager, Basso, Herkommer, Therborn, Marchal, J. M. Vincent, Marcuse, Mallet, Mandel, Gorz, Topham); los libros de Andr\u00e9 Gorz, de Serge Mallet, de Pierre Naville, de Ken Coates, de Livio Maitan, de Jean Dru; el coloquio del Instituto Gramsci y del C.E.S., etc.<\/p>\n<p>[3] Los elementos \u201dhist\u00f3ricos\u201d incorporados al valor de la fuerza de trabajo \u2014por volver al vocabulario de Marx\u2014 m\u00e1s all\u00e1 de los elementos puramente fisiol\u00f3gicos, tienden a aumentar, y por ello mismo, los salarios reales, aun cuando est\u00e9n en alza, pueden caer por debajo de este valor.<\/p>\n<p>[4] Se menciona a menudo la supresi\u00f3n de las mediaciones entre el poder y el pueblo, provocada por el advenimiento del gaullismo, como una de las causas lejanas de la explosi\u00f3n de mayo. M\u00e1s all\u00e1 de este fen\u00f3meno particular de Francia, hay que encontrar los rasgos generales propios del neocapitalismo mismo.<\/p>\n<p>[5] Esto se ha verificado incluso en Alemania occidental en 1967, a\u00f1o marcado por un auge excepcional de las huelgas salvajes. La m\u00e1s importante de las huelgas \u201doficiales\u201d de ese a\u00f1o, la de los obreros del caucho de Hesse, empez\u00f3 como huelga salvaje.<\/p>\n<p>[6] Ernest Mandel, \u201dUne strat\u00e9gie socialiste pour l\u2019Europe occidentale\u201d, en Revue internationale du socialismo, 2.\u00b0 a\u00f1o, n.\u00b0 9, pp. 286-287.<\/p>\n<p>[7] Waldeck-Rochet afirma, en su informe ante el comit\u00e9 central del PCF del 8-9 de julio de 1968 (L\u2019Humanit\u00e9, 10 de julio de 1968), que \u201dla segunda de nuestras tareas es la defensa de las libertades democr\u00e1ticas contra las tendencias autoritarias y fascistas que ir\u00e1n fortaleci\u00e9ndose\u201d. \u00bfA qu\u00e9 se debe, entonces, que el PCF no dijera ni una palabra en protesta contra la prohibici\u00f3n de las organizaciones de extrema izquierda, y que incluso le ofreciera al gobierno el pretexto para esta prohibici\u00f3n, siendo el primero en hablar de \u201dlas milicias armadas de Geismar\u201d? La historia del movimiento obrero y democr\u00e1tico demuestra, sin embargo, que una represi\u00f3n tolerada contra la extrema izquierda se extiende progresivamente a toda la izquierda. Los dirigentes socialdem\u00f3cratas pudieron meditar, en los campos de concentraci\u00f3n nazis, sobre la cordura pol\u00edtica que consist\u00eda en aceptar las medidas anticomunistas bajo el pretexto de que \u201dla violencia comunista\u201d provocar\u00eda \u201dobjetivamente\u201d la represi\u00f3n fascista.<\/p>\n<p>[8] Lenin, Oeuvres choisies, en dos vols., ediciones en lenguas extranjeras, Mosc\u00fa, 1946, t. I, p. 542. (\u201dLas ense\u00f1anzas de la insurrecci\u00f3n de Mosc\u00fa\u201d): \u201dLas formas esenciales del movimiento de diciembre, en Mosc\u00fa, han sido la huelga pac\u00edfica y las manifestaciones. La inmensa mayor\u00eda de los obreros no han participado activamente m\u00e1s que en estas dos formas de lucha. Pero precisamente el movimiento de diciembre, en Mosc\u00fa, ha demostrado espectacularmente que la huelga general, como forma independiente y principal de lucha, ha quedado superada; que el movimiento desborda con una fuerza instintiva, irresistible, estos marcos demasiado estrechos, dando origen a la forma superior de la lucha: la insurrecci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>[9] Desde el inicio de las ocupaciones de empresas, las fuerzas de represi\u00f3n intentaron recuperar algunos puntos estrat\u00e9gicos ocupados por los huelguistas, como el centro de telecomunicaciones. Un movimiento obrero al que los acontecimientos no hubieran tomado desprevenido hubiera sabido defender estas posiciones clave, logradas sin ninguna dificultad, y partir de esas provocaciones del poder para hacer que las masas fueran aceptando progresivamente la idea de un armamento defensivo de los piquetes de huelga. El \u201dmiedo a la guerra civil\u201d hubiera sido reemplazado por la voluntad de autodefensa.<\/p>\n<p>[10] Adm\u00edrese la fuerza del argumento. La especie de \u201drevoluci\u00f3n pac\u00edfica\u201d que espera la direcci\u00f3n del PCF es, sin duda, una revoluci\u00f3n en la que, desde un comienzo, \u201dlas fuerzas militares y represivas\u201d se evaporen por ensalmo o&#8230; est\u00e9n del lado del pueblo. Esperaremos con impaciencia que Waldeck-Rochet nos notifique esa transustanciaci\u00f3n milagrosa de un ej\u00e9rcito burgu\u00e9s y de una fuerza de represi\u00f3n en pura nada o en \u201dej\u00e9rcito del pueblo\u201d, sin previa lucha, sin medios necesariamente revolucionarios para la desintegraci\u00f3n de ese ej\u00e9rcito. Cf. Lenin: \u201dEs imposible, seg\u00fan se nos dice, luchar contra un ej\u00e9rcito moderno; es preciso que el ej\u00e9rcito se haga revolucionario. Desde luego, si la revoluci\u00f3n no se gana a las masas y al ej\u00e9rcito mismo, no puede ni pensarse en una lucha seria. Naturalmente, la acci\u00f3n en el ej\u00e9rcito es necesaria. Pero no hay que imaginar este cambio s\u00fabito de la tropa como un acto simple y aislado, que resulte de la persuasi\u00f3n por un lado, y, por otro, del despertar de la conciencia. La insurrecci\u00f3n de Mosc\u00fa demuestra, con toda evidencia, hasta qu\u00e9 punto esa concepci\u00f3n es rutinaria y est\u00e9ril. En realidad, la indecisi\u00f3n de la tropa, inevitable en todo movimiento verdaderamente popular, conduce, cuando la lucha revolucionaria se intensifica, a una verdadera lucha por la conquista del ej\u00e9rcito. La insurrecci\u00f3n de Mosc\u00fa nos presenta, precisamente, la lucha m\u00e1s implacable y enconada de la reacci\u00f3n y de la revoluci\u00f3n por conquistar el ej\u00e9rcito\u201d (op. cit., pp. 545-46).<\/p>\n<p>[11] L\u2019Humanit\u00e9, 10 de julio de 1968.<\/p>\n<p>[12] Es significativo, al respecto, que la direcci\u00f3n de la CGT no proclamara en ning\u00fan momento la huelga general, content\u00e1ndose con afirmar que \u00e9sta \u201dera un hecho\u201d. En realidad, la proclamaci\u00f3n de la huelga general implicaba la formulaci\u00f3n de objetivos que desbordaban los de una lucha reivindicativa, e implicaba (dentro de la tradici\u00f3n leninista) que se reconociera que estaba planteada la cuesti\u00f3n del poder. En 1960-61, en B\u00e9lgica, ante una huelga que era, sin embargo, mucho menos dura que la de Francia en mayo de 1968, y sin ocupaci\u00f3n de f\u00e1bricas, el PC criticaba a la direcci\u00f3n sindical socialdem\u00f3crata por no proclamar la huelga general. Lo que ocurr\u00eda era que en B\u00e9lgica el PC no es m\u00e1s que una minor\u00eda bastante peque\u00f1a en el seno del movimiento sindical.<\/p>\n<p>[13] Waldeck-Rochet afirma, tambi\u00e9n: \u201dLa condici\u00f3n del \u00e9xito de la v\u00eda pac\u00edfica es que la clase obrera, gracias a una correcta pol\u00edtica de alianzas, logre agrupar, en la lucha por el socialismo, una superioridad de fuerzas tal que la gran burgues\u00eda, aislada, no est\u00e9 ya en condiciones de recurrir a la guerra civil contra el pueblo.\u201d Todo el cretinismo reformista se manifiesta en estas palabras: la \u201dsuperioridad de fuerzas\u201d no se mide ya por la amplitud de la movilizaci\u00f3n, la iniciativa, la audacia, la energ\u00eda del proletariado, sino tan s\u00f3lo por la desaparici\u00f3n de la voluntad de resistencia del adversario. \u00a1Mientras la burgues\u00eda sea capaz de \u201drecurrir a la guerra civil\u201d, mejor no abrir boca! Con semejante estado de esp\u00edritu, ni la revoluci\u00f3n rusa, ni la revoluci\u00f3n yugoslava, ni la revoluci\u00f3n china, por no hablar de la revoluci\u00f3n cubana o de la revoluci\u00f3n vietnamita, se hubieran emprendido nunca. Dicho sea de paso, ese \u00e1nimo apocado es el mejor aliento para que la burgues\u00eda desencadene su guerra civil. La socialdemocracia se anul\u00f3 ante Hitler con argumentos de esa especie, y en Grecia fue la misma mentalidad la que permiti\u00f3 que los coroneles tomaran el poder sin encontrar seria resistencia.<\/p>\n<p>[14] Cuando de Gaulle le dio la vuelta a la situaci\u00f3n, el 30 de mayo, al aceptar los dirigentes del movimiento obrero el repliegue a \u201dv\u00edas parlamentarias\u201d, le fue posible, evidentemente, endurecer la presi\u00f3n de las fuerzas represivas. Pero incluso entonces los casos de Flins y de Sochaux demostraron cu\u00e1les eran las posibilidades de r\u00e9plica obrera. El \u201despectro de la guerra civil\u201d es utilizado tanto por el r\u00e9gimen como por la direcci\u00f3n del PCF para velar la situaci\u00f3n real y sus posibilidades, las de la din\u00e1mica de una pol\u00edtica de autodefensa popular. Unas fuerzas represivas extenuadas por combates incesantes contra los estudiantes, que empezaron a extenderse a un n\u00famero de ciudades cada vez mayor; las vacilaciones del r\u00e9gimen para movilizar al ej\u00e9rcito estacionado en Francia (y acuartelado durante las semanas decisivas); la posibilidad de transformar a varios cientos de empresas en bastiones que resistieran ante los C.R.S. y protegieran a los manifestantes, he aqu\u00ed cu\u00e1les eran los supuestos del problema. \u00bfCu\u00e1les hubieran podido ser, en esas condiciones concretas, las posibilidades y objetivos de una intervenci\u00f3n de los paracaidistas, en plena huelga general y ante un proletariado que ten\u00eda en sus manos la prenda suprema de todo el aparato productivo del pa\u00eds? La experiencia de julio de 1936 en Espa\u00f1a, cuando una intervenci\u00f3n del ej\u00e9rcito fue aplastada, en pocos d\u00edas, en pr\u00e1cticamente todos los centros proletarios, por trabajadores resueltos, est\u00e1 llena de ense\u00f1anzas. La Francia de 1968 est\u00e1 lejos de tener tantas regiones atrasadas, base de repliegue del fascismo, como ten\u00eda Espa\u00f1a en 1936. La Europa de 1968 no tiene nada en com\u00fan con la Europa de 1936. Las clases medias francesas no estaban demasiado dispuestas a aceptar una dictadura sangrienta. \u00bfQui\u00e9n puede creer que de Gaulle no hizo todos sus c\u00e1lculos y que se hubiera atrevido a emitir sus amenazas si no hubiera estado seguro de que sus adversarios retroceder\u00edan en vez de replicarle?<\/p>\n<p>[15] \u201dKautsky no comprende en absoluto algo tan cierto como que aquello que distingue al marxista revolucionario del vulgo y del peque\u00f1o burgu\u00e9s es que sabe predicar a las masas ignorantes la necesidad de la revoluci\u00f3n que est\u00e1 madurando, demostrar su llegada ineluctable, explicar su utilidad para el pueblo, preparar para ella al proletariado y a todas las masas trabajadoras y explotadas.\u201d (Lenin, La revoluci\u00f3n proletaria y el renegado Kautsky.)<\/p>\n<p>[16] Lenin, ibid., citando a Kautsky, que escrib\u00eda: \u201dContra las fuerzas colosales de que dispone el capital financiero en los terrenos econ\u00f3mico y pol\u00edtico, los viejos m\u00e9todos de lucha econ\u00f3mica y pol\u00edtica del proletariado demuestran en todas partes ser insuficientes&#8230; La organizaci\u00f3n sovi\u00e9tica es uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s importantes de nuestra \u00e9poca. Promete adquirir una importancia primordial en las grandes batallas decisivas que se avecinan entre el capital y el trabajo.\u201d<\/p>\n<p>[17] Citemos una vez m\u00e1s a Lenin. \u201d\u00a1Y qu\u00e9 verg\u00fcenza para la socialdemocracia ser\u00e1n siempre estos discursos sobre la conspiraci\u00f3n (cf. la \u201daventura izquierdista\u201d, E. M.) con ocasi\u00f3n de un movimiento popular de la amplitud de la insurrecci\u00f3n de diciembre en Mosc\u00fa!\u201d, Lenin, Informe sobre el Congreso de unificaci\u00f3n del POSDR, junio de 1906.<\/p>\n<p>[18] Se\u00f1alemos que los mismos obreros entraron espont\u00e1neamente en contacto con distintas f\u00e1bricas qu\u00edmicas de Europa occidental, demostrando mayor esp\u00edritu de iniciativa y mayor \u201dconciencia europea\u201d que todas las direcciones sindicales europeas juntas. La FIOM-CISL (federaci\u00f3n internacional de obreros metal\u00fargicos, parte de la confederaci\u00f3n internacional de sindicatos libres a la que est\u00e1n adheridos el DGB alem\u00e1n, la FGTB belga, las Trade-Unions brit\u00e1nicas, en particular), que estaba en congreso cuando se produjeron los acontecimientos de mayo, no llev\u00f3 su solidaridad m\u00e1s all\u00e1 de la concesi\u00f3n de un apoyo de&#8230; \u00a110.000 d\u00f3lares a los huelguistas! (0,1 centavos por huelguista).<\/p>\n<p>[19] Militante del PSU, autor de un libro sobre el \u201dpoder obrero\u201d, Payot, 1969.<\/p>\n<p>[20] Como fuente de estas diversas informaciones, v\u00e9ase en particular Le Monde, 29 de mayo de 1968; Le Figaro, 30 de mayo de 1968; La Nouvelle Avant-Garde, junio de 1968; Le Nouvel Observateur, 19 de junio y 15 de julio de 1968; \u201dMai 1968, premi\u00e9re phase de la r\u00e9volution socialiste fran\u00e7aise\u201d (Mayo de 1968, primera fase de la revoluci\u00f3n socialista francesa), n\u00famero especial de la revista Quatri\u00e8me Internationale, mayo-junio de 1968, etc.<\/p>\n<p>[21] Waldeck-Rochet cita a Lenin : \u201dDecir que toda huelga es un paso hacia la revoluci\u00f3n socialista es una frase completamente colgada en el aire.\u201d Quedamos confundidos ante la magnitud del sofisma. \u00bfPretende insinuar Waldeck-Rochet que Lenin escribi\u00f3: \u201dDecir que una huelga de diez millones de trabajadores con ocupaci\u00f3n de f\u00e1bricas es un paso hacia la revoluci\u00f3n socialista es una frase completamente colgada en el aire\u201d? \u00bfLenin, el mismo que escribi\u00f3 que una huelga general plantea la cuesti\u00f3n del poder, la cuesti\u00f3n de la insurrecci\u00f3n?<\/p>\n<p>[22] \u201d[Los representantes de la II Internacional y los socialdem\u00f3cratas independientes, E. M.] olvidan que la dominaci\u00f3n de los partidos burgueses se basa en gran parte en el enga\u00f1o, con el que inducen en error a amplias capas de la poblaci\u00f3n; en la presi\u00f3n del capital. Adem\u00e1s, se enga\u00f1an a ellos mismos en cuanto a la naturaleza del capitalismo&#8230; Que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n se pronuncie en favor del partido del proletariado, en las condiciones del mantenimiento de la propiedad privada, es decir, manteni\u00e9ndose la dominaci\u00f3n y la presi\u00f3n del capital, y tan s\u00f3lo entonces ese partido puede y debe tomar el poder\u201d: he aqu\u00ed el lenguaje de los dem\u00f3cratas peque\u00f1oburgueses, verdaderos lacayos de la burgues\u00eda, que se hacen llamar \u2018socialistas\u2019.<\/p>\n<p>\u201dQue el proletariado revolucionario derribe primero a la burgues\u00eda, rompa la presi\u00f3n del capital, destruya el aparato de estado burgu\u00e9s, y entonces el proletariado victorioso se ganar\u00e1 r\u00e1pidamente la simpat\u00eda y el apoyo de la mayor\u00eda de las masas trabajadoras no proletarias, satisfaciendo a esas masas a expensas de los explotadores : he aqu\u00ed lo que nosotros respondemos.\u201d (Lenin, Las elecciones a la Constituyente y la dictadura del proletariado, 16 de diciembre de 1919.)<\/p>\n<p>[23] Juventud Comunista Revolucionaria, disuelta en junio del 68. Muchos de sus militantes volvieron a reunirse para fundar el semanario \u201dRouge\u201d, en septiembre de 1968, y luego la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) en 1969.<\/p>\n<p>[24] No podemos analizar aqu\u00ed las ra\u00edces materiales y sociales del conservadurismo de los PC de masas en Francia y en Italia. Estas ra\u00edces son, en parte, id\u00e9nticas a las de la socialdemocracia cl\u00e1sica, y, en parte, distintas. Baste, por ahora, con una observaci\u00f3n en el plano \u201dideol\u00f3gico\u201d: no se puede educar impunemente a un aparato, durante m\u00e1s de dos decenios, en el esp\u00edritu de la \u201dnueva democracia\u201d y de las \u201dv\u00edas pac\u00edficas y parlamentarias al socialismo\u201d sin que tal aparato no quede completamente desorientado y desarmado cuando se ve confrontado con un impulso revolucionario de amplias masas que rompa el yugo de la \u201dlegalidad\u201d y del parlamentarismo burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>[25] No insistamos en el car\u00e1cter falseador de la \u201dparticipaci\u00f3n en los beneficios\u201d, variante gaullista del \u201dcapitalismo popular\u201d, tan grato a los capitalistas norteamericanos y alemanes occidentales. No eliminar\u00eda la condici\u00f3n proletaria m\u00e1s que si liberara al trabajador de la obligaci\u00f3n que se le impone de vender su fuerza de trabajo, es decir, m\u00e1s que si ello le permitiera hacerse con una fortuna que le garantizara la subsistencia. Un capitalismo que llegara a semejante resultado se negar\u00eda a s\u00ed mismo, ya que dejar\u00eda de encontrar mano de obra para explotar en sus empresas.<\/p>\n<p>[26] El ejemplo yugoslavo demuestra que una autogesti\u00f3n limitada al nivel de la empresa se ve acompa\u00f1ada por un excesivo florecimiento de la econom\u00eda de mercado, y bajo el pretexto de proteger al trabajador contra la \u201dcentralizaci\u00f3n\u201d (como si la auto- ridad de un congreso nacional de consejos obreros \u2014de soviets\u2014, reunido en permanencia y que respete escrupulosamente la democracia obrera, no pudiera servir de medio de lucha eficaz contra la burocracia) puede llegar a hacer que aumente tanto la desigualdad social como la fuerza de la burocracia y los sinsabores de los trabajadores (incluyendo los despidos y el paro masivo).<\/p>\n<p>[27] Varios comit\u00e9s de huelga \u2013 en especial los de las galer\u00edas Lafayette y los de las f\u00e1bricas Rh\u00f3ne-Poulenc, en la regi\u00f3n parisina \u2013 se eligieron bajo el r\u00e9gimen de revocabilidad de sus miembros al arbitrio de los electores.<\/p>\n<p>[28] El economista norteamericano Galbraith, que no tiene un pelo de marxista, se\u00f1ala que los trusts norteamericanos de la siderurgia tienen por costumbre demorar hasta despu\u00e9s de las huelgas los aumentos de precios previstos, con objeto de endosar la responsabilidad a los \u201dexcesivos aumentos salariales\u201d.<\/p>\n<p>[29] Nos falta espacio para tratar las implicaciones y consecuencias de la explosi\u00f3n de mayo de 1968 en el plano internacional europeo y extraeuropeo. Se\u00f1alemos, sin embargo, el modo un\u00e1nime con que el capital internacional vol\u00f3 en ayuda de de Gaulle durante los d\u00edas decisivos, pese a todas sus diferencias con los anglosajones; y, en contrapartida, el lamentable espect\u00e1culo de la total impotencia del movimiento sindical y obrero oficial para organizar ni una sola acci\u00f3n de solidaridad con la huelga general m\u00e1s amplia que Occidente haya conocido en varios decenios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo de Ernest Mandel fue publicado originalmente en la revista Les Temps Modernes en julio de 1968 [1]. En \u00e9l, despu\u00e9s de situar las luchas de Mayo como resultado directo de las contradicciones de lo que entonces se conoc\u00eda como \u00abneocapitalismo\u00bb, pone el acento en su relevancia como acontecimiento que volvi\u00f3 a poner de actualidad la hip\u00f3tesis revolucionaria en un pa\u00eds central del capitalismo occidental. Mandel fue un activista m\u00e1s de aquellas jornadas, habiendo participado en el acto p\u00fablico que se desarroll\u00f3 en la Mutualit\u00e9 de Par\u00eds el 9 de mayo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[248103],"tags":[3503],"class_list":["post-4492","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-marxismo","tag-historia","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-1as","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4492","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4492"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4492\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4493,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4492\/revisions\/4493"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}