{"id":4485,"date":"2018-05-04T17:19:55","date_gmt":"2018-05-04T20:19:55","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4485"},"modified":"2018-05-04T17:19:58","modified_gmt":"2018-05-04T20:19:58","slug":"america-latina-debates-elecciones-presidenciales-democracias-indigentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4485","title":{"rendered":"Am\u00e9rica Latina \/ Debates &#8211; Elecciones presidenciales: \u00bfdemocracias indigentes?"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Elecciones presidenciales<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>\u00a0<\/strong><strong>M\u00e1s all\u00e1 de lo que ves: \u00bfdemocracias indigentes? <\/strong><\/h3>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Alicia Lissidini *<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Brecha, 4-5-2018, <\/strong><strong><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">https:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Una mirada superficial a las elecciones nacionales de los \u00faltimos a\u00f1os en Am\u00e9rica Latina \u2013y en buena parte del mundo\u2013 podr\u00eda dar la impresi\u00f3n de que la democracia goza de buena salud. En la mayor\u00eda de los pa\u00edses hay elecciones \u201clibres y competitivas\u201d y se eligen los presidentes siguiendo las reglas electorales. Sin entrar a analizar qu\u00e9 tan democr\u00e1ticamente gobiernan los elegidos y qu\u00e9 tan democr\u00e1tica es la oposici\u00f3n, observamos la distancia creciente de los ciudadanos respecto a sus representantes, es decir, el d\u00e9ficit democr\u00e1tico. Finalmente, nos preguntamos por la excepcionalidad uruguaya en el contexto latinoamericano.<\/p>\n<h3><strong>Entre la apat\u00eda y el estallido social <\/strong><\/h3>\n<p>Chile es considerado por muchos como un \u201cmodelo de pa\u00eds\u201d por su calidad institucional. Sin embargo, es tal vez hoy un caso extremo en Am\u00e9rica Latina de d\u00e9ficit democr\u00e1tico: s\u00f3lo el 44,2 por ciento conf\u00eda en las elecciones, (1) el 36 por ciento muestra satisfacci\u00f3n con la democracia (2) y un escaso 3,8 por ciento se identifica con alg\u00fan partido pol\u00edtico. En las elecciones del 17 de diciembre de 2017 la ciudadan\u00eda tuvo que elegir entre Alejandro Guillier, de centroizquierda, y Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era, de derecha, pero s\u00f3lo el 49 por ciento del padr\u00f3n electoral decidi\u00f3 participar. (3) Simult\u00e1neamente al distanciamiento creciente de los ciudadanos respecto a los partidos pol\u00edticos, se expandi\u00f3 la pol\u00edtica en las calles: las movilizaciones mapuches, la de los estudiantes en olas sucesivas \u2013los de ense\u00f1anza secundaria en 2006 con la \u201crevoluci\u00f3n de los ping\u00fcinos\u201d y luego los universitarios a partir de 2011\u2013 y m\u00e1s recientemente contra el sistema de pensiones, entre otras.<\/p>\n<p>Pero si bien Chile es un caso extremo, no es por cierto el \u00fanico. En Costa Rica \u2013otrora considerada la Suiza de Centroam\u00e9rica\u2013 los datos son \u201cmejores\u201d pero no por ello buenos: la confianza en las elecciones es de 56,5 por ciento, al 64 por ciento no le interesa \u201cla pol\u00edtica\u201d y la identificaci\u00f3n partidaria es de s\u00f3lo 20,1 por ciento. En la primera vuelta de las elecciones \u20138 de febrero de 2018\u2013 se presentaron 13 candidatos, fragment\u00e1ndose el voto de tal manera que quien tuvo m\u00e1s apoyo fue el Partido Restauraci\u00f3n Nacional fundado en 2005, que recogi\u00f3 el 24,99 por ciento. Mientras que ninguno de los dos partidos tradicionales (que gobernaron entre 1942 y 2010) pasaron a la segunda vuelta. El malestar de los ticos es con la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, pero tambi\u00e9n con la Asamblea Constituyente, los partidos y el gobierno. Al igual que en buena parte de Am\u00e9rica Latina, las acciones colectivas se dispararon a partir de 2000 y fueron protagonizadas tanto por actores tradicionales como por nuevos. Entre los primeros las organizaciones estudiantiles y las trabajadoras, entre los segundos los insatisfechos con los servicios b\u00e1sicos \u2013como la electricidad y la salud\u2013, los defensores de los derechos Lgtbi y los de la \u201cfamilia tradicional\u201d.<\/p>\n<p>Por su parte, Colombia se caracteriza por la particular combinaci\u00f3n de 100 a\u00f1os de \u201cdemocracia y represi\u00f3n\u201d. (4) Pero al mismo tiempo comparte algunas similitudes con los pa\u00edses mencionados: s\u00f3lo el 24 por ciento de la ciudadan\u00eda conf\u00eda en las elecciones y el 10 por ciento en los partidos pol\u00edticos, \u00fanicamente el 22,6 por ciento se siente identificado con alg\u00fan partido pol\u00edtico. Cabe agregar que el 56 por ciento cree que hay poca libertad de prensa. Colombia registra uno de los m\u00e1s bajos porcentajes de confianza en los medios de comunicaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina: 35,8 por ciento. En este pa\u00eds, el 71 por ciento de los ciudadanos tiene miedo a expresar sus opiniones pol\u00edticas. Frente a las pr\u00f3ximas elecciones presidenciales del 27 de mayo de 2018 la enorme mayor\u00eda \u201377 por ciento\u2013 dice estar insatisfecha con la pol\u00edtica y el 49 por ciento de los votantes no cree en las elecciones como mecanismo de transformaci\u00f3n de la vida de los colombianos. (5)<\/p>\n<p>De los pa\u00edses mencionados hasta ahora, M\u00e9xico \u2013que no sufri\u00f3 golpes de Estado\u2013 es el \u00fanico en el que menos de la mitad de la poblaci\u00f3n no apoya la democracia y es el que registra mayor sustento a un eventual golpe de Estado por motivos de delincuencia o de corrupci\u00f3n, junto a Jamaica y Per\u00fa. (6) Aunque de una forma diferente a la de Colombia, la violencia en M\u00e9xico constituye una variable clave para entender la debilidad de la democracia. Al igual que los colombianos, la mayor\u00eda de los mexicanos \u201370 por ciento\u2013 tiene temor a expresar su opini\u00f3n pol\u00edtica y en ambos pa\u00edses se considera que la protecci\u00f3n a los derechos humanos por parte del Estado es insuficiente. De hecho, los periodistas corren serio riesgo de vida en M\u00e9xico, Venezuela y Colombia. Asimismo, los asesinatos y desapariciones de mujeres y estudiantes mexicanos siguen aumentando, a pesar de las denuncias y manifestaciones a nivel nacional e internacional. S\u00f3lo el 26,2 por ciento conf\u00eda en las elecciones y un 13,8 por ciento en los partidos pol\u00edticos, lo que le otorga a las pr\u00f3ximas elecciones del 1 de julio de 2018 escasa legitimidad. Actualmente, \u00fanicamente el 18,8 por ciento se siente identificado con alg\u00fan partido pol\u00edtico: el porcentaje m\u00e1s bajo registrado en la historia de ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>Otros dos pa\u00edses enfrentan elecciones presidenciales en 2018: Brasil y Venezuela. En ambos pa\u00edses los declives democr\u00e1ticos son muy evidentes e involucran a todo el sistema pol\u00edtico. En el caso venezolano el r\u00e9gimen es francamente autoritario, no existen las garant\u00edas m\u00ednimas de ejercicio de los derechos pol\u00edticos y hay una violaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los derechos humanos, todo ello enmarcado en una profunda crisis econ\u00f3mica. En las elecciones \u2013pospuestas por el gobierno para el 20 de mayo\u2013 un sector de la oposici\u00f3n promueve la abstenci\u00f3n electoral. La transici\u00f3n a la democracia est\u00e1 lejos de encontrar el camino.<\/p>\n<p>En Brasil, que si bien formalmente se mantiene dentro de los carriles de la democracia, la remoci\u00f3n de la presidenta Dilma Rousseff y la prisi\u00f3n del principal l\u00edder opositor, Lula da Silva, ahondaron el d\u00e9ficit democr\u00e1tico en un pa\u00eds en donde la corrupci\u00f3n es sist\u00e9mica y todos los partidos \u2013por acci\u00f3n u omisi\u00f3n\u2013 forman parte de \u00e9sta. En octubre habr\u00e1 elecciones: m\u00e1s del 40 por ciento no sabe a qui\u00e9n votar\u00e1 y tampoco hay certezas de qui\u00e9nes ser\u00e1n los candidatos. \u00bfCambian las elecciones la vida de la gente? Muchas personas creen que no.<\/p>\n<h3><strong>No me escuchas, no te entiendo y aparecen los evang\u00e9licos<\/strong><\/h3>\n<p>En la enorme mayor\u00eda de los pa\u00edses latinoamericanos las elecciones est\u00e1n certificadas como v\u00e1lidas por organismos nacionales e internacionales. Con la excepci\u00f3n de las elecciones nacionales en Nicaragua (2016) y las regionales en Venezuela (2017), no hay acusaciones graves de fraude electoral en elecciones recientes. Sin embargo, buena parte de los ciudadanos latinoamericanos desconf\u00edan de ellas.<\/p>\n<p>Asimismo, se ha repetido hasta el cansancio que los partidos pol\u00edticos son la base de la democracia, sin ellos no s\u00f3lo no es posible la competencia electoral, sino que no hay quienes canalicen e institucionalicen las demandas y los conflictos inherentes a la polis. Son los partidos pol\u00edticos los encargados de representar los clivajes sociales y de mantener y dinamizar la relaci\u00f3n entre ciudadanos y representantes. Pero eso no parece estarse cumpliendo en buena parte de las sociedades democr\u00e1ticas. Los viejos y nuevos partidos no escuchan, no entienden o no tienen la capacidad de responder a las cada vez m\u00e1s diversas demandas sociales. Si bien la sociedad es m\u00e1s compleja y m\u00e1s dif\u00edcil de representar, los gobiernos de turno no cumplen sus promesas electorales, ni logran mantener lealtades e identidades partidarias. Las denuncias de corrupci\u00f3n, clientelismo, nepotismo, se suman a la falta de soluciones satisfactorias por parte del Estado a aquellos sectores de la poblaci\u00f3n, los m\u00e1s vulnerables y empobrecidos, que no acceden a los servicios b\u00e1sicos y tienen sus necesidades b\u00e1sicas insatisfechas. Justamente aquellos a los que les resulta m\u00e1s dif\u00edcil promover acciones colectivas.<\/p>\n<p>El malestar, la desilusi\u00f3n y la desconfianza hacia la pol\u00edtica se manifiestan tanto en la apat\u00eda electoral como en la dificultad de establecer acuerdos amplios que otorguen certidumbre, horizontes comunes y establezcan pol\u00edticas de largo plazo entre los actores pol\u00edticos. Asimismo, se canalizan en estallidos sociales, en violencia y en acciones colectivas. Tambi\u00e9n constituyen el caldo de cultivo para el surgimiento de movimientos regionalistas, de partidos subnacionales y de personajes outsiders y religiosos.<\/p>\n<p>Entre los \u00faltimos, despuntan los grupos neopentecostales o evang\u00e9licos, que unidos a los conservadores, promueven la vuelta a \u201clos valores tradicionales\u201d, politizan sectores que habitualmente no participan en pol\u00edtica y les dan esperanzas a quienes no la tienen, en particular a los sectores m\u00e1s vulnerables. Las manifestaciones en la calle contra el aborto, contra los derechos de las minor\u00edas y la educaci\u00f3n sexual son se\u00f1ales identitarias de estos grupos que buscan volver a vincular el Estado con la religi\u00f3n y promover la derechizaci\u00f3n de la sociedad. El ascenso de los evang\u00e9licos a la pol\u00edtica es evidente: la bancada evang\u00e9lica fue decisiva para la expulsi\u00f3n de Rousseff de la presidencia de Brasil, el discurso evang\u00e9lico cal\u00f3 hondo en los colombianos que votaron contra el acuerdo de paz con la guerrilla, en Costa Rica el evangelista Fabricio Alvarado compiti\u00f3 por la presidencia en las \u00faltimas elecciones y obtuvo el 39,41 por ciento de los votos. Los \u201cgrupos evangelistas\u201d funcionan como espacios de contenci\u00f3n, de integraci\u00f3n y de solidaridad, desde una postura ideol\u00f3gica que da certezas y esperanzas.<\/p>\n<p>En definitiva, la democracia corre diversos riesgos: de vaciarse de sentido al punto que los ciudadanos dejen de ir a votar, de ser cooptada por sectores religiosos conservadores e intolerantes que limiten los valores republicanos o de ser destruida por la violencia de grupos asociados al narcotr\u00e1fico.<\/p>\n<h3><strong>Uruguay y los laureles<\/strong><\/h3>\n<p>Uruguay parece alejarse del resto de Am\u00e9rica Latina, a juzgar por los \u00edndices internacionales referidos a la confianza en la democracia y en las elecciones, y tambi\u00e9n en relaci\u00f3n a la identificaci\u00f3n partidaria que asciende a 44,4 por ciento, siendo la m\u00e1s alta de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, algunos datos podr\u00edan ser una se\u00f1al de alarma a la tan mentada excepcionalidad uruguaya. Entre ellos, la confianza actual en los partidos es del 26,7 por ciento, un guarismo bajo en la historia pol\u00edtica de Uruguay. Asimismo, el ranking de confianza en las instituciones que elabora la empresa Factum con base en las encuestas de opini\u00f3n p\u00fablica posiciona a los bancos en primer lugar \u201358 por ciento\u2013 y a los partidos pol\u00edticos en el \u00faltimo \u201321 por ciento\u2013. (7)<\/p>\n<p>Si bien el edificio de la estructura partidaria y del funcionamiento institucional mantiene su fortaleza, en su interior se presentan desaf\u00edos. Seg\u00fan una encuesta realizada por el Grupo Radar, entre los nuevos votantes \u2013la \u201cgeneraci\u00f3n Ceibal\u201d\u2013 el porcentaje de intenci\u00f3n de voto \u201cen blanco, anulado, no sabe, no contesta\u201d alcanza el 52 por ciento. (8) Si a ello le sumamos las dificultades de los partidos y, en particular, del partido en el gobierno para realizar un recambio generacional de los cuadros y de las figuras pol\u00edticas del Frente Amplio, al menos esta fuerza pol\u00edtica \u2013que contin\u00faa teniendo una mayor\u00eda relativa en la intenci\u00f3n de voto\u2013 se enfrenta a un problema para renovar su electorado.<\/p>\n<p>El surgimiento del Partido de la Gente (2016), liderado por el empresario Edgardo Novick, y el ingreso de pentecostales a la pol\u00edtica uruguaya \u2013tres diputados evangelistas en 2014\u2013 son indicios de que algo podr\u00eda estar cambiando. Asimismo, que un 66 por ciento de los uruguayos considere \u2013seg\u00fan Opci\u00f3n Consultores\u2013 que la corrupci\u00f3n se encuentra \u201cbastante\u201d o \u201cmuy generalizada\u201d, y que la cifra trepe al 73 por ciento entre los j\u00f3venes, (9) es un llamado de atenci\u00f3n a considerar dada la importancia que tiene la corrupci\u00f3n en el debate pol\u00edtico y especialmente en las redes y en los medios de comunicaci\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de la dimensi\u00f3n medi\u00e1tica de la corrupci\u00f3n, lo cierto es que las denuncias llevaron a la ca\u00edda de Rousseff en Brasil y de Pedro Pablo Kuczynski en Per\u00fa y a cuestionar a ex presidentes y actuales presidentes de varios pa\u00edses latinoamericanos. Tambi\u00e9n es el eje de las campa\u00f1as electorales, en especial de la de Colombia en estos d\u00edas.<\/p>\n<p>Otro dato que conviene observar es el que surge del Monitor de Opini\u00f3n P\u00fablica de Opci\u00f3n Consultores: el inter\u00e9s por la pol\u00edtica. En abril de 2018 el 51,3 por ciento de los uruguayos expresa estar poco o nada interesado en ella. Ese desinter\u00e9s aumenta a 55,5 por ciento entre los que tienen entre 18 y 34 a\u00f1os. El desinter\u00e9s es un indicador de desacople entre lo que se discute y se decide pol\u00edticamente, y lo que las personas consideran relevante. Que justamente sean los j\u00f3venes los m\u00e1s desinteresados es, al menos, preocupante.<\/p>\n<p>Los conflictos y las demandas son inherentes a la vida pol\u00edtica, las decisiones \u2013y esto incluye tambi\u00e9n dejar las cosas tal como est\u00e1n\u2013 conllevan necesariamente reacciones a favor y en contra. \u201cTomar partido\u201d supone asumir riesgos de \u00edndole pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica; condenar y tratar de evitar actos de corrupci\u00f3n y nepotismo tiene costos para los pol\u00edticos y para las maquinarias partidarias; priorizar las necesidades en funci\u00f3n de datos econ\u00f3micos y no de encuestas o de grupos movilizados puede llevar a la p\u00e9rdida de algunos votos. Pero no hacerlo contribuye a reforzar la idea de que todos los \u201cpol\u00edticos son iguales\u201d y que da lo mismo que gobierne un partido de derecha o de izquierda.<\/p>\n<p>Uruguay puede mantener sus laureles o dormirse en ellos.<\/p>\n<p>* Doctora en ciencia pol\u00edtica.<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) Salvo referencia espec\u00edfica, todos los datos son del Bar\u00f3metro de las Am\u00e9ricas, Lapop, 2016-2017.<\/p>\n<p>2) Latinobar\u00f3metro, 2017.<\/p>\n<p>3) Vale aclarar que en Chile el voto no es obligatorio desde 2012. En Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Guatemala, Ecuador, Honduras, M\u00e9xico, Per\u00fa, Panam\u00e1, Paraguay y Uruguay es obligatorio, pero no en todos hay penalidad en caso de no concurrir. Este aspecto merece una discusi\u00f3n en profundidad.<\/p>\n<p>4) Guti\u00e9rrez San\u00edn, F (2014). El orangut\u00e1n con sacoleva: cien a\u00f1os de democracia y represi\u00f3n en Colombia (1910-2010). Iepr.<\/p>\n<p>5) <a href=\"http:\/\/www.celag.org\/colombia-elecciones-presidenciales-2018-segunda-encuesta-de-opinion\/\">http:\/\/www.celag.org\/colombia-elecciones-presidenciales-2018-segunda-encuesta-de-opinion\/<\/a><\/p>\n<p>6) <a href=\"https:\/\/www.vanderbilt.edu\/lapop\/mexico\/AB2016-17_Mexico_Country_Report_V3_03.06.18_W_042018.pdf\">https:\/\/www.vanderbilt.edu\/lapop\/mexico\/AB2016-17_Mexico_Country_Report_V3_03.06.18_W_042018.pdf<\/a><\/p>\n<p>7) <a href=\"http:\/\/www.factum.uy\/analisis\/2018\/ana180316.php\">http:\/\/www.factum.uy\/analisis\/2018\/ana180316.php<\/a><\/p>\n<p>8) <a href=\"http:\/\/www.montevideo.com.uy\/contenido\/Encuesta-de-Radar-revela-una-leve-ventaja-del-Frente-Amplio-sobre-el-Partido-Nacional-343975\">http:\/\/www.montevideo.com.uy\/contenido\/Encuesta-de-Radar-revela-una-leve-ventaja-del-Frente-Amplio-sobre-el-Partido-Nacional-343975<\/a><\/p>\n<p>9<a href=\"http:\/\/www.montevideo.com.uy\/Noticias\/Encuesta-el-66-de-los-uruguayos-considera-que-la-corrupcion-esta-generalizada-en-los-partidos-politicos-uc670927\">) http:\/\/www.montevideo.com.uy\/Noticias\/Encuesta-el-66-de-los-uruguayos-considera-que-la-corrupcion-esta-generalizada-en-los-partidos-politicos-uc670927<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la enorme mayor\u00eda de los pa\u00edses latinoamericanos las elecciones est\u00e1n certificadas como v\u00e1lidas por organismos nacionales e internacionales. 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