{"id":448,"date":"2016-05-01T10:20:10","date_gmt":"2016-05-01T10:20:10","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=448"},"modified":"2016-05-01T10:20:10","modified_gmt":"2016-05-01T10:20:10","slug":"uruguay-el-gran-fracaso-fractura-social-y-politicas-publicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=448","title":{"rendered":"Uruguay. El gran fracaso: fractura social y pol\u00edticas p\u00fablicas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Uruguay<\/strong><\/p>\n<p><strong>La fractura social y las limitaciones de las pol\u00edticas p\u00fablicas<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ellos y nosotros <\/strong><\/p>\n<p><strong>A pesar de que el descenso de la pobreza sea una de las banderas enarboladas por los sucesivos gobiernos del Frente Amplio, las pol\u00edticas p\u00fablicas no son tan distintas a las aplicadas por la derecha. Mientras, las distancias simb\u00f3licas y la segregaci\u00f3n por barrios han consolidado una cultura de la ajenidad que refleja el fin del relato integrador que siempre pregon\u00f3 la izquierda. Tal vez este sea su gran fracaso. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Tania Ferreira\/Betania N\u00fa\u00f1ez<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brecha, Montevideo, 29-4-2016\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/brecha.com.uy\/\">http:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Los vecinos de La Cruz de Carrasco se\u00f1alan en el aire las l\u00edneas invisibles que dividen a un mismo barrio. A un lado de camino Oncativo (territorio cotidiano de la cr\u00f3nica policial) se encuentran las casitas con rejas y jardines cuidados con esmero por las familias que han estado en el barrio desde sus or\u00edgenes. Al otro lado de la calle, como si se tratara de otra dimensi\u00f3n, viven los perros flacos, se amontonan los ranchos de chapas despintadas y la vista se pierde en los corredores a los que nadie entra sin permiso.<\/p>\n<p>Cerca, en esa misma acera, hay dos complejos de viviendas: las casas rojas y las blancas, que alojan a los vecinos de los planes de vivienda de los a\u00f1os noventa y a los realojados de los asentamientos por los gobiernos de izquierda. Son los viejos y los nuevos conviviendo a unos pocos metros, pero alejad\u00edsimos. La antig\u00fcedad todav\u00eda no alcanza para ganar el derecho de piso, porque subsisten las resistencias de los primeros residentes de la zona.<\/p>\n<p>El otro eje que fractura al barrio es camino Carrasco: los servicios \u2013las ambulancias, los taxis, los repartidores de alimentos, el gas\u2013 no entran. Hasta el Mides (Ministerio de Desarrollo Social) dej\u00f3 de ir, seg\u00fan han notado los vecinos. Una de ellas acota al pasar que su hija lleva dos a\u00f1os esperando una visita. Y m\u00e1s all\u00e1 de avenida Italia es otro mundo. Carrasco Sur est\u00e1 a unas cuadras, pero nadie cruza. \u201cSi voy lejos, voy hasta 8 de Octubre\u201d, ilustra otra vecina, y agrega: \u201cTenemos todo lo que necesitamos ac\u00e1\u201d. Pese a eso, desde el Portones Shopping hasta la rambla la seguridad se controla mediante garitas, no vaya a ser que a alguien del norte se le ocurra pisar el sur.<\/p>\n<p><strong>Los integraditos y los otros<\/strong><\/p>\n<p>\u201cNo nos gusta admitirlo, pero hay un \u2018ellos\u2019 y un \u2018nosotros\u2019\u201d, admite el p\u00e1rroco Pablo Bonav\u00eda, de La Cruz de Carrasco. Seg\u00fan Bonav\u00eda, defensor de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n y continuador de la l\u00ednea de Luis \u201cPerico\u201d P\u00e9rez Aguirre, el aumento en los ingresos familiares de la \u00faltima d\u00e9cada no ha generado una superaci\u00f3n de esa \u201cajenidad\u201d, de esa \u201ccultura separada\u201d entre los que tienen m\u00e1s y los que tienen menos.<\/p>\n<p>\u201cEllos\u201d ya no comparten las im\u00e1genes de sociedad, de familia, de trabajo, incluso de felicidad de aquel Uruguay hiperintegrado. \u201cEllos\u201d, que viven el d\u00eda a d\u00eda, que no se detienen a analizar a largo plazo y menos les interesan los planes sociales de largo aliento; \u201cellos\u201d, que tienen sus riquezas aunque se los llame pobres porque viven con menos de dos d\u00f3lares por d\u00eda, para los que pagar el agua, la luz y tener un trabajo (legal o formal) no es la regla, empezaron a sentir que los paradigmas del buen uruguayo estaban fuera de sus posibilidades, que eran directamente inalcanzables, explica el p\u00e1rroco. Y si de un lado aparece la violencia, la ausencia del concepto de trabajo como motor del ascenso social, del otro se responde con encierro, m\u00e1s represi\u00f3n, m\u00e1s incomprensi\u00f3n de las causas de la pobreza, menos tolerancia con el que no da el paso hacia el lado integrado del mundo. As\u00ed lo reflejan una y otra vez los diagn\u00f3sticos, los estudios y las encuestas de una sociedad que ya lleva 11 a\u00f1os gobernada por la izquierda y que develan, hay que decirlo, uno de sus mayores fracasos.<\/p>\n<p>\u201cEn realidad hay varios \u2018ellos\u2019 y varios \u2018nosotros\u2019\u201d, arriesga Christian Mirza, asistente social y primer director de Pol\u00edtica Social del Mides. \u201cLa exclusi\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de la privaci\u00f3n de bienes y servicios, m\u00e1s all\u00e1 de la privaci\u00f3n material, y tiene que ver con la posibilidad de compartir sentidos con el resto de la sociedad.\u201d Mirza cuenta que vivi\u00f3 realojos y sus resistencias, momentos en los que se generan \u201cruidos en los estilos de vida o las formas de intercambio subjetivo. Cuando madres v\u00edctimas de violencia dom\u00e9stica eran trasladadas a viviendas decentes se generaban resistencias en el barrio. Hay un problema cultural e ideol\u00f3gico, hay cosmovisiones que chocan con las estrategias de inclusi\u00f3n social\u201d.<\/p>\n<p>El soci\u00f3logo Sebasti\u00e1n Aguiar percibe que cada vez hay m\u00e1s hostilidad en la ciudad, y piensa que se debe a cierta \u201cextranjer\u00eda\u201d: al otro lo pongo fuera y lo miro mal. Seg\u00fan el investigador, espa\u00f1ol y extranjero en Uruguay, en un pa\u00eds que no recibe grandes flujos de inmigrantes, cuyas ciudades se mantienen incambiadas desde los a\u00f1os sesenta, tanto en poblaci\u00f3n como en estructura, los \u201cnuevos\u201d que arriban a la sociedad y son mirados como extra\u00f1os son los j\u00f3venes, sobre todo los j\u00f3venes pobres.<\/p>\n<p>Deber\u00edamos saber convivir entre todos, pero est\u00e1n los establecidos, los \u201cintegraditos\u201d, y los otros, los outsiders, los marginales. Ah\u00ed es donde aparece \u201ccierto grado de hostilidad dentro de la hospitalidad\u201d, dice Aguiar, porque en la hospitalidad el que recibe le impone las reglas al nuevo: \u201cTe comprendo pero ten\u00e9s que hablar mi idioma. Y claro que lo tartamudean. Claro que no hablan el idioma del derecho, de la integraci\u00f3n, de la b\u00fasqueda de un trabajo, como nos gustar\u00eda a nosotros\u201d.<\/p>\n<p>En Uruguay se han acumulado a\u00f1os y a\u00f1os de distancias sociales, y \u00e9stas se refuerzan a partir de los lugares de residencia. La fractura no s\u00f3lo es simb\u00f3lica o cultural sino tambi\u00e9n territorial. De hecho el indicador de segregaci\u00f3n residencial aument\u00f3, a pesar de que la pobreza haya descendido. Y as\u00ed es como los c\u00edrculos se cierran sobre s\u00ed mismos, \u201cla gran mayor\u00eda de la gente habla del Cerro sin conocerlo, y califica a la gente que vive ah\u00ed de extranjeros\u201d, dice Aguiar. Hay personas del Cerro que no pisan el Centro, y viceversa, as\u00ed como la gente de la Cruz de Carrasco no cruza avenida Italia y viceversa.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica de exclusi\u00f3n tambi\u00e9n ocurre dentro de un mismo barrio, destaca el soci\u00f3logo. Y los adjetivos son los mismos para los otros: son los marginales, los que no tienen c\u00f3digos, los que no comparten cultura, los que son raros a mis ojos. Son los que viven en las viviendas rojas o en las viviendas blancas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el soci\u00f3logo, esta sociedad fracturada y tachada de violenta ha generado tres niveles de v\u00edctimas: \u201cEs v\u00edctima el \u2018integradito\u2019 que vive en Pocitos y tiene miedo, pobre \u00e9l\u201d. Tambi\u00e9n el vecino, por ejemplo de La Teja, \u201cque no es malo y se rompe el lomo trabajando pero es reh\u00e9n del se\u00f1alamiento por vivir en ese barrio, y a su vez de la propia inseguridad\u201d. Y finalmente \u201cel un\u00e1nimemente se\u00f1alado, el que es indicado en general por los m\u00e1s \u2018integraditos\u2019 como \u2018el violento que nos viene robando hace diez a\u00f1os\u2019, ese tambi\u00e9n es una v\u00edctima. Los tres son v\u00edctimas en este juego perverso, pero algunos son menos v\u00edctimas que otros: los que tienen m\u00e1s oportunidades y se\u00f1alan a dos victimarios que en realidad est\u00e1n por debajo de ellos. Esos son los ciudadanos, la Polic\u00eda est\u00e1 de su lado, la ley los ampara y protege\u201d.<\/p>\n<p>La paradoja de las pol\u00edticas sociales es que buscan incluir a una sociedad que es cada vez m\u00e1s excluyente. \u201cSi toda la sociedad est\u00e1 montada en que el m\u00e1s fuerte se aproveche de las debilidades del m\u00e1s d\u00e9bil, \u00bfa qu\u00e9 sociedad estamos incluyendo?\u201d, dispara Bonav\u00eda. Tal vez la gran paradoja es el propio concepto de exclusi\u00f3n: \u00bfexcluidos de qu\u00e9? El alejamiento se debe a la propia din\u00e1mica del mercado, al capitalismo salvaje y el consumo, la sociedad de la indiferencia, las inversiones internacionales que caen en paraca\u00eddas, por todo eso junto, dice. Pero mientras \u201cnosotros\u201d queremos incluirlos a \u201cellos\u201d bajo nuestras reglas, \u201cellos\u201d sienten que el Estado los mira como a bichos raros a los que hay que redimir, cuenta el cura. Las pol\u00edticas sociales vienen a decir: \u201cQu\u00e9 l\u00e1stima que t\u00fa no puedas ser como nosotros, te vamos a tirar una cuerda\u201d. Y \u201cellos\u201d se preguntan: \u201c\u00bfPero qui\u00e9n quiere ser como ustedes?, \u00bfdesde cu\u00e1ndo ustedes son el ideal?\u201d. Desde la sociolog\u00eda, la econom\u00eda y el trabajo social, los investigadores se formulan preguntas parecidas: \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s se les puede pedir a las pol\u00edticas sociales?<\/p>\n<p><strong>Peras al olmo<\/strong><\/p>\n<p>Los gobiernos del Frente Amplio (FA) tienen algunos n\u00fameros a su favor. Si se toma en cuenta s\u00f3lo la billetera, hay menos pobreza e indigencia, y la desigualdad ven\u00eda bajando hasta que se estanc\u00f3 (v\u00e9ase recuadro \u201c\u00bfY cuando venga la crisis?\u201d). \u201c\u00bfEso significa que se ha resuelto el problema de la pobreza y la indigencia? No. \u00bfMediante las pol\u00edticas sociales se podr\u00eda tender a la pobreza cero? No. Pensar eso es naif\u201d, plantea Mirza. \u201cSi se quiere avanzar en t\u00e9rminos de superaci\u00f3n de la pobreza y de la exclusi\u00f3n social, necesariamente hay que empezar a transformar la matriz de producci\u00f3n a trav\u00e9s de pol\u00edticas que, a lo mejor, no tienen nada que ver con las sociales, sino con las fiscales\u201d, remata.<\/p>\n<p>Todos los consultados coinciden: hay mejores y peores ejemplos, hay estrategias mal paridas y de las que contin\u00faan el camino allanado por los gobiernos de derecha, pero aunque fueran m\u00e1s efectivas, s\u00f3lo con las pol\u00edticas sociales no se combate la desigualdad y la injusticia. Para meterse con el tema de fondo habr\u00eda que rever la pol\u00edtica econ\u00f3mica, liderada desde el inicio del ciclo progresista por un equipo econ\u00f3mico renuente a tal idea. Y si bien la reforma tributaria surge como una de las \u201cvictorias\u201d del FA, la sola idea de que pague m\u00e1s el que gana m\u00e1s no alcanza, porque abarca s\u00f3lo \u201ca los que tienen mayores ingresos\u201d, mientras que \u201cal capital cada vez le cobran menos impuestos. Parecer\u00eda que fuera una entidad extrasocial a la que no le podemos exigir nada\u201d, acota Pablo Ventura, director del Departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales. Hasta la crisis de los setenta, cuando los estados regulaban el mercado a partir de un pacto entre las clases sociales, \u201chab\u00eda niveles de marginalidad, como se le dec\u00eda en esa \u00e9poca, pero en el horizonte estaba la idea de que esos problemas se pod\u00edan resolver. Hoy no estamos en esa situaci\u00f3n. Estos diez a\u00f1os han sido de mucho crecimiento, lo que permiti\u00f3 naturalmente abatir ciertos niveles de pobreza, pero no se resolvieron sus causas\u201d.<\/p>\n<p>En la conversaci\u00f3n con la polit\u00f3loga y soci\u00f3loga Carmen Midaglia surge una y otra vez esa misma idea, pero tambi\u00e9n que hay unas cuantas tuercas que el FA no se ha decidido a ajustar. La primera: que hacen falta m\u00e1s servicios universales y menos programas focales. El Plan de Equidad fue pensado en sus inicios justamente como un plan, pero luego la primera parte de su nombre perdi\u00f3 sentido y se materializ\u00f3 en innumerables \u201cintervenciones aisladas\u201d. Hoy, en vez de que las personas entren por una puerta y salgan por otra, son los programas \u2013desarticulados\u2013 los que confluyen en un mismo hogar: \u201cva a llegar J\u00f3venes en Red a buscar al adolescente, Cercan\u00edas para ver cu\u00e1l es la situaci\u00f3n, Uruguay Crece Contigo para darle el set al bebito\u2026 y van a seguir llegando, y llegando, y llegando\u201d.<\/p>\n<p>Socorro Garc\u00eda, asistente social y ex directora de la Divisi\u00f3n Servicio Social del Inau, emplea casi las mismas palabras en su an\u00e1lisis: \u201clas pol\u00edticas del FA fueron muy focalizadas\u201d, y por su fragmentaci\u00f3n \u201creproducen la descomposici\u00f3n social\u201d. Si el Fonasa es se\u00f1alado como la pol\u00edtica m\u00e1s universal que haya alcanzado el FA, porque tiende a incluir a toda la poblaci\u00f3n bajo el mismo paraguas (pese a que los sectores m\u00e1s altos se est\u00e1n escapando hacia los seguros privados y el mutualismo sigue excluyendo), el resto de las pol\u00edticas est\u00e1n pensadas como programas para pobres. Garc\u00eda alerta, por ejemplo, sobre lo que puede ser una matriz focalizada en la g\u00e9nesis del Sistema Nacional de Cuidados: \u201cArranca con una impronta focalizada (al tomar como base a los Caif-Centros de Atenci\u00f3n a la Infancia y la Familia) y despu\u00e9s de que una pol\u00edtica nace con esa matriz es muy dif\u00edcil desmontarla. El Inau naci\u00f3 para la poblaci\u00f3n pobre\u201d, y pese a que se ha remado contra esa corriente, no se ha podido avanzar. \u201cUna pol\u00edtica p\u00fablica que nace nueva tendr\u00eda que fundarse con una matriz de universalidad.\u201d<\/p>\n<p>Una de las cosas que est\u00e1n limitando el alcance de las pol\u00edticas p\u00fablicas, piensa Midaglia, es justamente esa \u201cprogramitis\u201d que padece Uruguay, una patolog\u00eda gubernamental en la que los nuevos programas hiperfocalizados proliferan, a la vez que los anteriores, luego de quedar sin funciones, permanecen como \u201ccad\u00e1veres institucionales\u201d. \u201cNosotros hicimos un relevamiento para el Mides y encontramos programas que ya no ten\u00edan funci\u00f3n pero segu\u00edan existiendo, porque cerrarlos y trasladar a la gente era conflictivo.\u201d Midaglia cuenta, por ejemplo, que tutori\u00f3 una tesis sobre los nuevos programas laborales destinados a sectores vulnerables, \u201cy hab\u00eda un programa para cuatro departamentos, otro para todo el pa\u00eds, dos o tres en el Ministerio de Trabajo, uno en el Mides\u2026 No ten\u00edan mucha diferencia entre uno y otro, y cuando la estudiante fue a preguntar, las justificaciones daban risa: \u2018Es mejor tener diferenciaci\u00f3n para tener pluralidad\u2019. Mentira; es porque hay una estructura montada y nadie la quiere perder, menos aun los que la administran. Son cuotas de poder dentro del Estado, y no veo que est\u00e9 en la agenda del gobierno meterse con eso\u201d. Es, en definitiva, la tan nombrada y nunca encarada reforma del Estado.<\/p>\n<p>Alguna intenci\u00f3n de articular hubo en el primer gobierno frenteamplista, cuando el propio Mides se pens\u00f3 como un espacio de coordinaci\u00f3n de todas las pol\u00edticas sociales, recuerda Garc\u00eda. Sin embargo, en la pr\u00e1ctica \u201cse lo carg\u00f3 con la prestaci\u00f3n de servicios. El Mides arranc\u00f3 ni m\u00e1s ni menos que con el Plan de Emergencia, una pol\u00edtica s\u00faper focalizada, y sin jerarqu\u00eda, sin funcionarios, sin muebles ni local\u201d. A partir de entonces sigui\u00f3 la inercia, esa de \u201cpensar e intervenir en la pobreza por pedacitos\u201d, que ya ven\u00eda desde los noventa, dice Midaglia, y se acentu\u00f3 en el gobierno de Jos\u00e9 Mujica.<\/p>\n<p>En ese mar de programas focalizados falta tender un puente hacia los servicios universales: que de J\u00f3venes en Red haya un pasaje sin escombros hacia el liceo o la Utu (Universidad del Trabajo) plantea Midaglia. \u201cHay que recrear la vieja estrategia de la escuela como espacio universal: el lugar donde se juntaban todos, la heterogeneidad.\u201d Seg\u00fan esta polit\u00f3loga, s\u00f3lo los sistemas orientados a toda la poblaci\u00f3n son los que verdaderamente integran, esos que hacen que \u201cellos\u201d y \u201cnosotros\u201d nos encontremos.<\/p>\n<p>De hecho, la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, parec\u00eda identificar el mismo problema cuando, consultada por el diario El Observador, dijo el pasado 15 de abril: \u201cUn programa va a buscar al chico y est\u00e1 18 meses trabajando y lo convence de que vaya a hacer carpinter\u00eda a la Utu\u201d. Tiene que ir la trabajadora social a hacer \u201cla cola y en la puerta le dicen que no hay lugar y queda en lista de espera\u201d. Si el docente no \u201clos quiere dentro de la clase\u201d, dijo la ministra, ese \u201cadolescente que vayamos a buscar va a volver a caerse del sistema\u201d.<\/p>\n<p>Mientras el discurso de Arismendi responsabiliza a algunos docentes, Midaglia va m\u00e1s all\u00e1 y pone el foco en el sistema, en protocolos que aseguren el acceso. Por ejemplo, se podr\u00eda establecer una cifra m\u00ednima de ni\u00f1os o j\u00f3venes que provengan de determinados programas y tengan que ser aceptados por las escuelas de tiempo completo, la Utu o el liceo. \u201cNo hay una autoridad que diga: si a estos chicos o a estas mujeres que vienen de estos programas no los aceptan, se recortan los recursos; eso ser\u00eda una verdadera articulaci\u00f3n pol\u00edtico-institucional. Hoy es el operador social quien va a conocer a la directora para ver si puede hacer el puente, pero no hay un mecanismo para que eso se d\u00e9.\u201d Midaglia plantea que mientras no se incentive o directamente se obligue a las instituciones a recibir a esas poblaciones (por ejemplo a partir de refuerzos presupuestales), el sistema va a seguir tendiendo a \u201ctrabajar con la poblaci\u00f3n m\u00e1s f\u00e1cil y a excluir a la m\u00e1s complicada\u201d.<\/p>\n<p>Otra estrategia ser\u00eda instalar los servicios en esas fronteras difusas donde naturalmente circulan \u201cellos\u201d y \u201cnosotros\u201d. \u201cNo estoy diciendo que no se instalen servicios dentro de una zona compleja, pero hoy la localizaci\u00f3n territorial es estrat\u00e9gica para favorecer el contacto entre los sectores\u201d, de lo contrario se siguen fomentando \u201clos programas de pobres, y nadie va a querer ir a esos servicios\u201d.<\/p>\n<p><strong>Pobre el que quiere<\/strong><\/p>\n<p>\u201cYo siempre les digo a mis alumnos, y ellos se enojan much\u00edsimo, que los pobres son pobres porque no se organizan, porque no tienen voz p\u00fablica, porque no presionan, porque no generan agenda\u201d, dice Midaglia. Si las pol\u00edticas sociales estuvieran vinculadas a un actor generador de agenda p\u00fablica \u2013como hist\u00f3ricamente lo han sido los sindicatos, como en un tiempo lo fue el movimiento rural y hoy lo es el movimiento de g\u00e9nero, ejemplifica Midaglia\u2013, habr\u00eda grupos trabajando por la inclusi\u00f3n social. Si las transferencias monetarias a las familias pobres fueran \u201cun complemento del seguro de paro, tendr\u00edas a los sindicatos interesados, presionando para que esos beneficios se mantengan y no se depriman. At\u00e1ndolo a los sindicatos ten\u00e9s un actor que est\u00e1 vigilando, y hac\u00e9s que se preocupe por familias que no necesariamente tienen empleo formal. Lo que falta es conseguir actores pol\u00edticos que presionen por esa inclusi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Sin actores que pongan el tema en la agenda, ha permeado en la izquierda un discurso simplista: el pobre es pobre porque quiere. \u201cSe ha dado un proceso de \u2018desrresponsabilizaci\u00f3n\u2019 del Estado y de la sociedad\u201d en pos de una \u201cresponsabilizaci\u00f3n del individuo\u201d, asegura Ventura. Seg\u00fan este trabajador social, cuando asumi\u00f3 la izquierda hab\u00eda un reconocimiento de que el neoliberalismo y la crisis de 2002 eran culpables de las altas tasas de pobreza e indigencia, de que hab\u00eda causas estructurales que explicaban la segregaci\u00f3n y la desigualdad: aquella \u201cherencia maldita\u201d. En ese contexto se hizo un Plan de Emergencia que dur\u00f3 dos a\u00f1os, y luego se extendi\u00f3 la idea de que \u201cahora que gobierna la izquierda, si el pobre no mejor\u00f3 su situaci\u00f3n fue porque no quiso\u201d. El Plan de Equidad, que est\u00e1 dirigido \u00fanicamente a las familias, parece estar diciendo que \u201csi sos ni\u00f1o no ten\u00e9s la culpa de ser pobre, pero si sos adulto, s\u00ed\u201d, y por eso dejaste de estar amparado. Sin embargo, \u201clas condiciones estructurales siguen siendo las mismas. Uruguay no volvi\u00f3 a los sesenta, a esas regulaciones m\u00e1s agresivas del mercado de trabajo. \u00bfQu\u00e9 fueron el batllismo y el neobatllismo? Un Estado que se hizo cargo, que se hizo responsable de garantizar el bienestar de la poblaci\u00f3n con pol\u00edticas de empleo y desmercantilizaci\u00f3n de los derechos\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Aguiar, muchas veces el relato que construyen los pol\u00edticos y los propios planes sociales juzgan desde el sentido com\u00fan. Un primer ejemplo: si no se hace un esfuerzo por explicar cu\u00e1l es el objetivo y la necesidad de las transferencias monetarias, se construye la idea de que son una d\u00e1diva a cierta poblaci\u00f3n, y se propicia esa lectura simplista del aprovechamiento, dice el soci\u00f3logo. Un segundo ejemplo: Casavalle, el barrio m\u00e1s estigmatizado en la actualidad, nace cuando se echa a la poblaci\u00f3n afrodescendiente de los barrios Sur y Palermo. \u201cEl origen fue ese y hay que entenderlo as\u00ed\u201d, dice Aguiar, y remata: \u201cLos pol\u00edticos deber\u00edan trasmitir la complejidad de estos procesos y no sumarse al caballo de la simplificaci\u00f3n para quedar bien\u201d.<\/p>\n<p>Tal parece que la izquierda abandon\u00f3 su relato de izquierda. Ideas f\u00e1ciles, como \u201cel pobre es pobre porque quiere\u201d o \u201ces pobre porque no quiere laburar\u201d surgen ante la falta de un trabajo por parte de la fuerza pol\u00edtica de gobierno para dar explicaciones m\u00e1s complejas, de hablar sobre las causas m\u00e1s estructurales. As\u00ed se pregonan cada vez menos los valores de las clases trabajadoras, se confunde consumismo con calidad de vida, se olvida que la pobreza puede ser un subproducto injusto de la sociedad de clases (o directamente ya no se habla de la sociedad de clases), y terminamos por desconocernos entre nosotros.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY cuando venga la crisis?<\/strong><\/p>\n<p>El gobierno de izquierda se ha embanderado con la disminuci\u00f3n de la pobreza y la indigencia. Seg\u00fan las mediciones por ingreso para el a\u00f1o 2015, los hogares por debajo de la l\u00ednea de pobreza han descendido al 6,4 por ciento (64 de cada mil hogares), y los indigentes al 0,2 por ciento. El \u00edndice de Gini \u2013que marca la desigualdad\u2013 mejor\u00f3 el \u00faltimo a\u00f1o pero s\u00f3lo unas d\u00e9cimas respecto del a\u00f1o anterior: hoy est\u00e1 en 0,386 mientras que el a\u00f1o pasado se ubicaba en 0,381 y en 2006 en 0,455.<\/p>\n<p>Si estos n\u00fameros le dan la derecha a la izquierda, hay quienes interpelan esos datos: \u201cYo me form\u00e9 en una \u00e9poca en que la izquierda denunciaba que la forma de medir la pobreza era enga\u00f1osa y reclamaba mecanismos m\u00e1s sinceros. Pero hoy la izquierda est\u00e1 en el gobierno y la mide por ingresos\u201d, explica el trabajador social Pablo Ventura. \u201cHay un aspecto cultural de la pobreza, pero si le das un dinero a una persona indigente (las llamadas transferencias) y volv\u00e9s a medir, dej\u00f3 de serlo. Lo mismo con los pobres. Lo que ocurre es que si med\u00eds por necesidades b\u00e1sicas insatisfechas, m\u00e1s all\u00e1 del ingreso, siguen viviendo en un rancho y teniendo d\u00e9ficit educativo. Entonces no incidiste de fondo.\u201d<\/p>\n<p>Otro indicador que puede verse como m\u00e1s honesto es el de segregaci\u00f3n residencial: el denominado \u00edndice de Duncan, que mide la concentraci\u00f3n territorial seg\u00fan la pobreza, la educaci\u00f3n y el hacinamiento, pas\u00f3 de 0,41 en 2006 a 0,44 en 2014. Seg\u00fan el informe presentado por el Instituto Nacional de Estad\u00edstica (Ine) en setiembre de 2015, \u201cal agudizarse la segregaci\u00f3n residencial puede generarse una p\u00e9rdida de interacci\u00f3n entre personas con diferente nivel socioecon\u00f3mico y\/o educativo. A mediano y largo plazo esto puede afectar la ventana de oportunidad de las personas m\u00e1s pobres al perder espacios de socializaci\u00f3n con personas m\u00e1s favorecidas que podr\u00edan fortalecer sus herramientas de desarrollo\u201d.<\/p>\n<p>La economista Andrea Vigorito, del Instituto de Econom\u00eda de la Udelar (Universidad de la Rep\u00fablica) coincide sobre lo acotado que resulta el enfoque de medir s\u00f3lo por ingresos. Pero adem\u00e1s se pregunta qu\u00e9 tan bien se miden esos ingresos: \u201cSe sabe que esos \u00edndices captan bien los ingresos laborales y por transferencias, pero captan mal los ingresos de los muy ricos y los ingresos del capital\u201d. Es coherente una ca\u00edda de la pobreza con una ca\u00edda de la desigualdad, porque todos los ingresos subieron en esta d\u00e9cada, \u201cpero si los de arriba suben m\u00e1s r\u00e1pido que los de abajo, va a caer la pobreza pero va a aumentar la desigualdad\u201d, explica.<\/p>\n<p>Todo depende de la vara con que se mida, destaca la economista. El Ine determina una l\u00ednea de pobreza nacional (teniendo en cuenta la canasta b\u00e1sica de alimentos, la no alimentaria y el n\u00famero de integrantes por hogar), pero si se usan las mediciones comparativas de la Cepal para Latinoam\u00e9rica o las globales del Banco Mundial (que establece que pobre es el que vive con menos de dos d\u00f3lares por d\u00eda), se obtienen niveles de pobreza muy auspiciosos: \u201cSi quer\u00e9s hacer un uso complaciente de los indicadores, vas a usar esas mediciones\u201d, dice Vigorito. \u201cLas personas pueden mejorar sus ingresos pero no necesariamente su vulnerabilidad, entonces si la econom\u00eda empeora, las personas siguen expuestas a enfrentar privaciones importantes.\u201d Por eso se vuelve clave observar otras dimensiones, como los niveles de calificaci\u00f3n o la capacidad de generar un \u201cingreso aut\u00f3nomo\u201d que no provenga del Estado.<\/p>\n<p>La diferencia con la anterior crisis de 2002 es que hoy en d\u00eda, gracias a las pol\u00edticas p\u00fablicas, est\u00e1 tendida una \u201cred de protecci\u00f3n social\u201d f\u00e1cilmente activable. Seg\u00fan Vigorito, se identific\u00f3 y se contact\u00f3 por primera vez a la poblaci\u00f3n vulnerable y ese v\u00ednculo puede potenciarse ante un nuevo escenario de crisis: \u201cAh\u00ed las transferencias tienen un rol fundamental de sost\u00e9n\u201d. Sin embargo, se\u00f1ala que todav\u00eda hay margen para mejorar y hacer cosas dentro de las pol\u00edticas de Estado, como seguir redistribuyendo la riqueza.<\/p>\n<p>Para Ventura no ha habido transformaciones estructurales. Una intervenci\u00f3n fundamental para hacer frente con m\u00e1s espalda a una crisis hubiese sido actuar en la vivienda, plantea. Sin embargo, los precios de las viviendas siguen por los cielos y \u201clos trabajadores b\u00e1sicamente alquilan. El trabajador se queda sin empleo y no puede pagar el alquiler. Se construye un rancho o una casa en donde puede, y empiezan a crecer los asentamientos, empieza a haber nuevos asentamientos, empieza a haber problemas en los asentamientos\u201d. Ventura dice que una crisis es inevitable y va a llegar \u201choy, ma\u00f1ana o pasado. Y estoy seguro de que vamos a volver a tener los \u00edndices de pobreza que tuvimos en 2002 y en los ochenta. El tema es la indigencia, si volviera a valores del 8, 10, 12 por ciento se generar\u00edan procesos de desocializaci\u00f3n y da\u00f1os irreparables\u201d.<\/p>\n<p><strong>ONG y Estado<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfAgachar la cabeza?<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Carmen Midaglia, polit\u00f3loga. \u201cLas Ong en su momento generaron agenda para plantear los problemas de exclusi\u00f3n que hab\u00eda. Luego perdieron la visi\u00f3n cr\u00edtica, no s\u00f3lo por el dinero, tal vez por la apreciaci\u00f3n de que es un gobierno amigo.\u201d<\/li>\n<li>Socorro Garc\u00eda, asistente social. \u201cSe transfer\u00eda y se transfiere mucho dinero a la sociedad civil, y eso ha implicado todo un cambio de las Ong: de ser sociedades civiles que en la \u00e9poca de la dictadura se autogestionaban o ten\u00edan apoyos internacionales pasaron a estar financiadas por el Estado. Y de alguna forma, si a vos te pagan por un servicio, baj\u00e1s la cabeza, porque si no, perd\u00e9s el trabajo.\u201d<\/li>\n<li>Jorge Meoni, ex miembro de la Coordinadora pro Recicladores. \u201cLa sociedad civil pierde fuerza. El Estado les da de comer y las Ong no quieren morder la mano del patr\u00f3n.\u201d<\/li>\n<li>Pablo Bonav\u00eda, p\u00e1rroco de la Cruz de Carrasco. \u201cEl Estado, en vez de promover la acci\u00f3n de la sociedad civil, la est\u00e1 cooptando. Lo que de veras ser\u00eda alternativo es que los movimientos sociales no s\u00f3lo militen por sus derechos sino que incorporen la demanda de los dem\u00e1s movimientos populares. Eso s\u00ed es la ruptura del sistema, hacerse cargo de las demandas de los pobres. Hay que estar dispuestos a jugarse sin tener reconocimientos, a poner de uno sin el respaldo del poder, incluso sin el respaldo de aquellas mismas personas a las que supuestamente uno quiere beneficiar.\u201d<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pesar de que el descenso de la pobreza sea una de las banderas enarboladas por los sucesivos gobiernos del Frente Amplio, las pol\u00edticas p\u00fablicas no son tan distintas a las aplicadas por la derecha. Mientras, las distancias simb\u00f3licas y la segregaci\u00f3n por barrios han consolidado una cultura de la ajenidad que refleja el fin del relato integrador que siempre pregon\u00f3 la izquierda. Tal vez este sea su gran fracaso&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[12693],"tags":[17212],"class_list":["post-448","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-uruguay","tag-america-latina","post_format-post-format-aside"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-7e","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/448","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=448"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/448\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":452,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/448\/revisions\/452"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=448"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=448"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=448"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}