{"id":4410,"date":"2018-04-24T16:27:58","date_gmt":"2018-04-24T19:27:58","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4410"},"modified":"2018-04-24T16:27:58","modified_gmt":"2018-04-24T19:27:58","slug":"brasil-las-marielles-de-brasil-un-ejercito-de-unicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4410","title":{"rendered":"Brasil &#8211; Las Marielles de Brasil: un ej\u00e9rcito de \u00fanicas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Despu\u00e9s del asesinato de la concejal y activista, el movimiento feminista negro brasile\u00f1o ha sido el m\u00e1s tocado, pero tambi\u00e9n el que est\u00e1 demostrando mayor coraje. \u201cHemos perdido mucho, incluso, el miedo\u201d, dicen<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Agnese Marra <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>CTXT, 15-4-2108, <\/strong><strong><a href=\"https:\/\/ctxt.es\/\">https:\/\/ctxt.es\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Silencio. Sollozos. Y un inmenso vac\u00edo ha dejado entre ellas la muerte de Marielle Franco. El movimiento negro feminista brasile\u00f1o perdi\u00f3 el pasado 14 de marzo un brazo o una pierna. Uno de esos miembros que, cuando falta, parece que el pilar se desmonta. Pero no, ellas mismas reconocen estar en \u201crehabilitaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Eso dicen las que se atreven a hablar. Un mes despu\u00e9s de la muerte de su compa\u00f1era, bien sea por miedo o como consecuencia de una \u201ctristeza inabarcable\u201d \u2013nos dice Juliana Borges, una de las principales voces de Sao Paulo\u2013 quienes compartieron su lucha prefieren no hacer declaraciones. \u201cSu muerte ha sido uno de los golpes m\u00e1s duros que hemos recibido. Somos muy pocas en la pol\u00edtica institucional y ella representaba todo y a todos\u201d, nos dice la periodista de Brasil de Fato y activista negra, Juliana Gon\u00e7alves.<\/p>\n<p>Son muy pocas en todos los espacios. Si atendemos a las estad\u00edsticas, vemos que el 55% de las mujeres brasile\u00f1as son negras. Si echamos un vistazo a las instituciones, cargos p\u00fablicos o de direcci\u00f3n, el porcentaje no supera la unidad. Marielle, abrazada a sus banderas era \u00fanica en la Asamblea Legislativa del Estado de Rio de Janeiro (ALERJ). Thula Pires tambi\u00e9n es la \u00fanica profesora negra de Derecho Constitucional de la Universidad Cat\u00f3lica de Rio de Janeiro. Como la soci\u00f3loga y profesora Alessandra Almeida lleva siendo la \u00fanica negra del instituto privado en el que estudi\u00f3 becada, o la \u00fanica examinadora en la banca de tesis doctoral de la Universidad de Sao Paulo, o la \u00fanica en el restaurante caro, en el teatro, en la exposici\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Esta legi\u00f3n de guerreras est\u00e1 acostumbrada a saltar obst\u00e1culos como si fueran Usain Bolt en la carrera de vallas. Hasta el pasado 14 de marzo Marielle Franco hab\u00eda negado todas las estad\u00edsticas que sellan el destino de estas mujeres. Fue madre adolescente, s\u00ed. Pero tambi\u00e9n universitaria. Naci\u00f3 en la favela, s\u00ed. Pero pudo hacerse un m\u00e1ster en Administraci\u00f3n P\u00fablica. Era negra, s\u00ed. Pero consigui\u00f3 un puesto en la Asamblea Legislativa de Rio de Janeiro: mujer, madre, negra, lesbiana, favelada y la quinta concejala m\u00e1s votada de la Ciudad Maravillosa. M\u00e1s de una medalla colgaba de su cuello.<\/p>\n<p>Pero a las 21.07 de la noche de aquel 14 de marzo el cuerpo de Marielle Franco pas\u00f3 del calor del podio al fr\u00edo de los n\u00fameros. A esas cifras heladas que recuerdan que la mayor\u00eda no llega. Esos porcentajes que dicen que una mujer negra tiene el doble de posibilidades de ser asesinada que una blanca. Que mientras en el \u00faltimo a\u00f1o asesinaron a un 7,4% menos de blancas, ejecutaron a un 22% m\u00e1s de negras. Que la ocupaci\u00f3n\u00a0 que les espera es el trabajo informal, relacionado con servicio dom\u00e9stico, lejos de sus casas.<\/p>\n<p>Los trece disparos que atravesaron el coche en el que iba la concejala y activista, penetraron en el cuerpo de sus compa\u00f1eras. Todas est\u00e1n convalecientes: \u201cElla era fundamental en nuestra lucha porque adem\u00e1s de representar a todas las minor\u00edas, hab\u00eda conseguido ir m\u00e1s all\u00e1 del activismo y darles voz en un plano institucional. Por eso la mataron\u201d, nos dice Gon\u00e7alves.<\/p>\n<h3><strong>\u201cYo puedo ser la pr\u00f3xima\u201d<\/strong><\/h3>\n<p>La muerte de Marielle Franco tambi\u00e9n ha dejado un escalofr\u00edo en la espalda. Un rumor que dice \u201cla pr\u00f3xima puedo ser yo\u201d, sigue la periodista de Brasil de Fato. El miedo ha entrado de lleno en el movimiento negro de mujeres, y entre los activistas de derechos humanos de Rio de Janeiro. Defensores que antes estaban dispuestos a hablar, hoy piden anonimato. Algunos han cambiado de casa, sus rutinas, sus horarios. Si mataron a una concejala qu\u00e9 les puede pasar a ellos, se preguntan l\u00edderes comunitarios de favelas que han pasado su vida denunciando la violencia que sufre su gente. Activistas que suelen estar desamparados salvo por el brazo de alguna ONG que les sustenta, y que hoy menos que nunca les garantiza seguir con vida.<\/p>\n<p>El miedo tambi\u00e9n ha calado entre la propia Polic\u00eda Militar. Esta fue la primera instituci\u00f3n a la que se mir\u00f3 cuando se supo del atentado porque Franco hab\u00eda sido muy cr\u00edtica con la violencia del Estado. Pero las pistas de las investigaciones lo han descartado, y las pocas pruebas que hay apuntan a las milicias, grupos paramiilatres que han vuelto a hacerse con parte del control de las favelas, formados por ex agentes del Estado, con fuertes v\u00ednculos con los diputados de la Asamblea Legislativa de Rio de Janeiro.<\/p>\n<p>Pero lo que m\u00e1s repiten tanto el movimiento negro como los activistas cariocas en este momento es la palabra \u201cprecauci\u00f3n\u201d. Son conscientes de que la llama puede volver a encenderse en cualquier momento dentro de una ciudad sitiada por una crisis econ\u00f3mica y de violencia que no se ve\u00eda desde los a\u00f1os noventa: \u201cNo podemos hacer acusaciones apresuradas porque se trata de un crimen muy serio que afecta a la esfera institucional y social de Rio de Janeiro. El asesinato de Marielle tambi\u00e9n es contra nuestra democracia\u201d, nos dice Alice De Marchi, investigadora de la ONG Justicia Global.<\/p>\n<h3><strong>Mujer y negra en Brasil<\/strong><\/h3>\n<p>El movimiento feminista negro brasile\u00f1o ha sido el m\u00e1s tocado, pero tambi\u00e9n el que m\u00e1s se manifiesta. Cuando se cumplieron dos semanas del asesinato, activistas de Sao Paulo cortaron diversas autopistas de la ciudad con neum\u00e1ticos y colgaron sobre los puentes una misma pancarta con un claro mensaje: \u201cHemos perdido mucho. Incluso el miedo\u201d.<\/p>\n<p>Juliana Gon\u00e7alves, que pertenece a la Marcha de las Mujeres Negras de Sao Paulo, dice que el temor de poder ser la pr\u00f3xima no las invalida: \u201cNo podemos permitirnos dar ni un paso atr\u00e1s, el mejor homenaje a Marielle es mantener nuestra lucha y seguir con la fuerza con la que venimos trabajando\u201d, nos dice mientras distrae a su hijo de tres a\u00f1os que se empe\u00f1a en saltar en el sof\u00e1.<\/p>\n<p>Ser mujer y negra en Brasil significa estar en las peores estad\u00edsticas: \u201cEstamos tocadas por la raza y el g\u00e9nero, es decir, pertenecemos al \u00faltimo escal\u00f3n de la sociedad\u201d, nos explica Alessandra Almeida, tambi\u00e9n de la Marcha de Mujeres Negras de Sao Paulo y profesora de Ciencias Pol\u00edticas. Son las que sufren mayor desempleo, o las que acceden a los puestos de trabajo con menor remuneraci\u00f3n \u2013el servicio dom\u00e9stico est\u00e1 formado por un 80% de mujeres negras. Tambi\u00e9n son las que tienen menos acceso a la salud, dependen de la sanidad p\u00fablica que en la mayor\u00eda de los casos es sin\u00f3nimo de escasez de recursos.<\/p>\n<p>Pero para Alessandra Almeida lo m\u00e1s evidente de ser negra y mujer en Brasil es el abanico de violencias cotidianas que sufren a diario: \u201cAyer mismo esperaba un taxi en la Alameda Santos \u2013calle de uno de los barrios nobles de Sao Paulo\u2013 y me par\u00f3 un coche para preguntar cu\u00e1nto costaba una hora conmigo\u201d, nos dice la profesora Almeida, y a continuaci\u00f3n nos da la explicaci\u00f3n: \u201cUna negra si est\u00e1 en un barrio rico tiene que ser porque es puta, as\u00ed aparecemos en el imaginario del pa\u00eds\u201d. Esta polit\u00f3loga no recuerda el n\u00famero de veces que le han dicho que recogiera alguna basura del suelo confundi\u00e9ndola con alguien de servicio que deb\u00eda mantener limpia la zona. O las veces que iba a trabajar en otras universidades y, si no la conoc\u00edan previamente, la catalogaban como \u201cla ayudante\u201d o \u201cla secretaria\u201d. Y una cosa m\u00e1s que le irrita profundamente: \u201cCada vez que me llaman menina \u2013ni\u00f1a. Tengo 43 a\u00f1os y me siguen llamando as\u00ed porque es la manera de infantilizarnos y quitarnos el lugar de mujeres\u201d.<\/p>\n<p>Ser madre negra en Brasil es \u201cvivir con miedo constante\u201d, nos dice Juliana Gon\u00e7alves. Un joven negro de entre 15 y 29 a\u00f1os tiene un 80% de posibilidades m\u00e1s que un blanco de ser abordado por la polic\u00eda. El 75% de los j\u00f3venes asesinados por fuerzas del Estado son negros, tal y como recoge el informe del Atlas de la Violencia de 2017.<\/p>\n<p>Para evitar que entren en las estad\u00edsticas, las madres no paran de darles consejos: \u201cLes decimos que siempre salgan bien vestidos y con identificaci\u00f3n por si les paran. Les pedimos que no corran por la calle para que no les confundan con criminales. Les decimos que no se pongan la capucha de la sudadera para que les puedan ver bien la cara. No hay consejos suficientes para tranquilizar nuestro miedo, pero tenemos que darlos y confiar en que tengan suerte\u201d, nos dice la periodista y activista Gon\u00e7alves, que por ahora se centra en reforzar la belleza de su hijo: \u201cLe digo constantemente que ser negro es bonito, que \u00e9l es muy guapo y que su color de piel es precioso. Tengo que darle autoestima y fuerza para lo que se le viene encima\u201d.<\/p>\n<p>Autoestima y fuerza son los sustantivos que usa Almeida para recordar a Marielle: \u201cSiempre llevaba su pelo afro, sus turbantes. Iba guap\u00edsima, maquillada, arreglada. Y eso tambi\u00e9n era pol\u00edtico porque mostraba a una mujer negra que se aceptaba, que se reconoc\u00eda en su cuerpo femenino y reivindicativo. Todo un ejemplo para las chicas m\u00e1s j\u00f3venes que hoy se enorgullecen de la imagen black\u201d, nos dice esta polit\u00f3loga que asegura que fue a partir de los 35 a\u00f1os cuando empez\u00f3 a sentirse segura con su cuerpo negro: \u201cEntonces entend\u00ed que mi cuerpo tambi\u00e9n era pol\u00edtico\u201d.<\/p>\n<p>Tanto Alessandra Almeida como Juliana Gon\u00e7alves dicen que entraron en el movimiento negro para recuperar su autoestima, reconocerse en las otras. Para dejar de sentirse \u00fanicas. \u201cHay diversos grupos por todo el pa\u00eds y funcionamos en redes. Nos damos apoyo las unas a las otras y eso nos ha fortalecido\u201d, nos explica la primera. El a\u00f1o pasado la mism\u00edsima Angela Davis reconoci\u00f3 su trabajo: \u201cEn estos momentos el movimiento negro feminista en Brasil es mucho m\u00e1s fuerte que en Estados Unidos\u201d, dijo tras una conferencia que dio en la Universidad Federal de Salvador de Bah\u00eda.<\/p>\n<p>Alessandra y Juliana recuerdan esa frase con orgullo y aseguran que la muerte de Marielle, despu\u00e9s de ser un luto, ser\u00e1 un motivo nuevo para batallar y conquistar nuevos espacios: \u201cSu asesinato nos ha hecho pensar que debemos reformular estrategias y aprender a protegernos mejor para no ser tan vulnerables\u201d, dice Gon\u00e7alves, quien advierte: \u201cSuperaremos este golpe, por ella y por las miles de Marielles que est\u00e1n por venir\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Silencio. Sollozos. Y un inmenso vac\u00edo ha dejado entre ellas la muerte de Marielle Franco. 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