{"id":4388,"date":"2018-04-20T17:29:51","date_gmt":"2018-04-20T20:29:51","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4388"},"modified":"2018-04-20T17:29:51","modified_gmt":"2018-04-20T20:29:51","slug":"marx-el-capital-instrumentos-para-comprender-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4388","title":{"rendered":"Marx &#8211; El Capital: Instrumentos para comprender el Siglo XXI"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Michel Husson <\/strong><\/h3>\n<h3><strong>\u00a0<\/strong><strong>Alternatives Economiques, 1-3-2018, <\/strong><strong><a href=\"https:\/\/www.alternatives-economiques\/\">https:\/\/www.alternatives-economiques\/<\/a><\/strong><\/h3>\n<h3><strong>Viento Sur, 16-4-2018, <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/h3>\n<p>En un art\u00edculo de 1925, Keynes exclamaba: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puedo admitir una doctrina que convierte en Biblia, sustray\u00e9ndolo a cualquier cr\u00edtica, a un volumen caduco de econom\u00eda pol\u00edtica, que no s\u00f3lo es falso desde un punto de vista cient\u00edfico, sino que ni siquiera tiene ning\u00fan inter\u00e9s, ninguna aplicaci\u00f3n posible en el mundo actual?\u00bb\u00a0 1\/. M\u00e1s recientemente, Jonathan Sperber, autor en 2017 de una biograf\u00eda de Marx\u00a0 2\/, se muestra igual de categ\u00f3rico: \u00abEn la obra de Marx se encuentran pocas cosas que interesen a las tendencias de la econom\u00eda o de la teor\u00eda econ\u00f3mica de final del siglo XIX y del siglo XX.\u00bb Pero otros piensan, por el contrario, que las aportaciones de Marx no est\u00e1n caducadas y que siguen siendo una referencia fecunda para la comprensi\u00f3n del capitalismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>A\u00fan situ\u00e1ndose en continuidad con los cl\u00e1sicos (de Adam Smith a David Ricardo), la obra de Marx introduce una ruptura y deduce de su enfoque cr\u00edtico conclusiones peligrosas para el orden establecido. Hac\u00eda falta pasar de la econom\u00eda pol\u00edtica a la ciencia econ\u00f3mica y bifurcar hacia otro paradigma, por las razones claramente expuestas por John Bates Clark: \u00abLos trabajadores, se nos dice, son permanentemente despose\u00eddos de lo que producen [&#8230;] Si esta acusaci\u00f3n tuviera fundamento, cualquier persona dotada de raz\u00f3n deber\u00eda hacerse socialista, y su voluntad de transformar el sistema econ\u00f3mico expresar\u00eda su sentido de la justicia\u00bb. Por tanto, hay que \u00abdescomponer el producto de la actividad econ\u00f3mica en sus elementos constitutivos, para ver si el juego natural de la competencia lleva o no a atribuir a cada productor la parte exacta de riquezas que contribuye a crear\u00bb\u00a0 3\/. Es la teor\u00eda del reparto, dominante hoy d\u00eda.<\/p>\n<p>En el libro II de El Capital, Marx expone sus esquemas de la reproducci\u00f3n\u00a0 4\/ distinguiendo dos grandes secciones: la secci\u00f3n I que produce los bienes de inversi\u00f3n y la secci\u00f3n II que produce los bienes de consumo. Describe las condiciones de reproducci\u00f3n, dicho de otra forma las relaciones que deben existir entre la producci\u00f3n de las empresas y sus mercados. Estas relaciones se expresan en valor de cambio, pero Marx insiste tambi\u00e9n en que la estructura de esta oferta debe corresponder a la demanda social en t\u00e9rminos de valor de uso. Este enfoque de Marx est\u00e1 inspirado evidentemente en el famoso Tableau \u00e9conomique de Fran\u00e7ois Quesnay\u00a0 5\/ que era, seg\u00fan dec\u00eda, una \u00abexposici\u00f3n tan simple como genial para su tiempo\u00bb\u00a0 6\/.<\/p>\n<p>Aunque no part\u00eda de cero (podr\u00edan citarse tambi\u00e9n a Steuart\u00a0 7\/ o Sismondi\u00a0 8\/ entre sus fuentes de inspiraci\u00f3n), se puede sostener que Marx es el fundador de la macroeconom\u00eda moderna. As\u00ed lo reconoc\u00eda la keynesiana de izquierda Joan Robinson, por lo dem\u00e1s severa cr\u00edtica de Marx: \u00abPartir de Marx habr\u00eda ahorrado [a Keynes] muchos problemas\u00bb\u00a0 9\/. Incluso Paul Samuelson, blanco favorito de Joan Robinson y tambi\u00e9n cr\u00edtico caustico de Marx, lo reconoc\u00eda as\u00ed: \u00abTodos habr\u00edamos ganado si hubi\u00e9ramos estudiado antes los cuadros de Marx\u00bb\u00a0 10\/.<\/p>\n<h3><strong>Las finanzas vistas por Marx<\/strong><\/h3>\n<p>Pero el mejor homenaje es el de Wassily Leontief, en 1937: \u00ab[Marx] ha desarrollado el esquema fundamental que describe las relaciones entre las ramas de los bienes de consumo y de los bienes de equipamiento. Aunque no ha cerrado la cuesti\u00f3n, el esquema marxista sigue constituyendo una de las raras proposiciones sobre las que existe un amplio consenso entre los te\u00f3ricos del ciclo econ\u00f3mico.\u00bb Y a\u00f1ade: \u00abEl an\u00e1lisis contempor\u00e1neo del ciclo econ\u00f3mico se debe claramente a la econom\u00eda marxista. Sin plantear el tema de la prioridad, no ser\u00eda exagerado decir que los tres vol\u00famenes de El Capital han ayudado m\u00e1s que cualquier otro trabajo a poner esta cuesti\u00f3n en el centro del debate econ\u00f3mico\u00bb\u00a0 11\/.<\/p>\n<p>Uno de los ingredientes de la crisis actual es la creencia de que las finanzas son una fuente aut\u00f3noma de valor. Esto no es nada nuevo: \u00abPara los economistas vulgares que intentan presentar al capital como fuente independiente del valor y de la creaci\u00f3n de valor, esta forma es evidentemente una bendici\u00f3n, porque hace irreconocible el origen de la ganancia y otorga al resultado del proceso de producci\u00f3n capitalista -separado del proceso mismo- una existencia independiente\u00bb (El capital, Libro II, cap\u00edtulo 24).<\/p>\n<p><strong>Desempleo y ej\u00e9rcito de reserva<\/strong><\/p>\n<p>Este tipo de ilusi\u00f3n s\u00f3lo es posible si se apoya en una teor\u00eda aditiva del valor, en la que la renta nacional se construye como la suma de las remuneraciones de los diferentes factores de producci\u00f3n. La teor\u00eda marxista por el contrario es sustractiva: las formas particulares de ganancia (intereses, dividendos, rentas, etc.) son punciones de una plusval\u00eda global cuyo volumen est\u00e1 predeterminado. No puede enriquecerse durmiendo m\u00e1s que sobre la base de esta punci\u00f3n operada en la plusval\u00eda global, de manera que el mecanismo tiene l\u00edmites: los de la explotaci\u00f3n, que es el verdadero fundamento de la Bolsa. La crisis significa entonces la vuelta de lo real, como una llamada al orden de esta dura ley del valor.<\/p>\n<p>Desde hace cuatro d\u00e9cadas, el capitalismo contempor\u00e1neo se caracteriza por la persistencia de un paro masivo y la extensi\u00f3n de la precariedad. Una de las maneras de explicar esta situaci\u00f3n es invocar la existencia de una tasa de paro de equilibrio, calificado a veces como natural. Pero la \u00abtasa de paro que no acelera la inflaci\u00f3n\u00bb (el Nairu) es tambi\u00e9n la que no hace bajar la tasa de ganancia. Se redescubre as\u00ed \u00abel ej\u00e9rcito de reserva industrial\u00bb del que hablaba Marx: \u00abLa diferente proporci\u00f3n en que la clase obrera se descompone en ej\u00e9rcito activo y ej\u00e9rcito de reserva, el aumento o la disminuci\u00f3n de la sobrepoblaci\u00f3n relativa, el grado en que se encuentra bien comprometido, o bien desprendido, en una palabra, sus movimientos de expansi\u00f3n y de contracci\u00f3n alternativos correspondientes a su vez a las vicisitudes del ciclo industrial, es lo que determina exclusivamente estas variaciones\u00bb (El capital, libro I, cap\u00edtulo 25). Se encuentra ah\u00ed una descripci\u00f3n bastante fiel de las reglas de funcionamiento de un capitalismo que pretende aumentar la tasa de explotaci\u00f3n manteniendo la presi\u00f3n ejercida por el paro masivo sobre los salarios y a desconectar su progresi\u00f3n de las mejoras de productividad.<\/p>\n<h3><strong>Un capitalismo mundializado<\/strong><\/h3>\n<p>El hilo conductor del an\u00e1lisis de Marx es que \u00abla base [del modo de producci\u00f3n capitalista] est\u00e1 constituida por el propio mercado mundial\u00bb (El capital, libro III, cap\u00edtulo 20). Esta intuici\u00f3n fue prolongada por los te\u00f3ricos del imperialismo que mostraron que la econom\u00eda mundial deb\u00eda ser considerada como un conjunto estructurado de manera asim\u00e9trica. Hoy d\u00eda la mundializaci\u00f3n se caracteriza por mecanismos nuevos (cadenas de valor mundiales, emergencia, etc.), pero el hecho esencial es la total libertad de los capitales.<\/p>\n<p>Un empresario, Percy Barnevik, entonces presidente del grupo helv\u00e9tico-sueco ABB, defini\u00f3 en 2001 la mundializaci\u00f3n como \u00abla libertad para mi grupo de invertir donde y cuando quiera, de producir lo que quiera, de comprar y de vender donde quiera y tener que soportar el menor n\u00famero de obst\u00e1culos en materia de derecho laboral y de legislaci\u00f3n social\u00bb (citado por Le Devoir, Montr\u00e9al, 5\/05\/2001). Es la trayectoria contemplada por Marx: \u00abLas leyes inmanentes de la producci\u00f3n capitalista conducen al entrelazamiento de todos los pueblos en la red del mercado universal\u00bb. (El capital, libro I, cap\u00edtulo 32).<\/p>\n<p>Una de las tendencias m\u00e1s llamativas del capitalismo contempor\u00e1neo es la de intentar (re)transformar en mercanc\u00eda lo que no es o no deber\u00eda serlo, en primer lugar los servicios p\u00fablicos y la protecci\u00f3n social. Pero lo que el capitalismo contempor\u00e1neo querr\u00eda reducir a la condici\u00f3n de pura mercanc\u00eda es sobre todo la propia fuerza de trabajo. El objetivo de las reformas del mercado de trabajo es no tener que pagar al asalariado m\u00e1s que cuando produce valor. Esto implica reducir al m\u00ednimo y hacer recaer sobre las finanzas p\u00fablicas los elementos de salario socializado, remercantilizar las jubilaciones (fondos de pensiones) y la salud (seguros privados), incluso hacer desaparecer la noci\u00f3n misma de duraci\u00f3n legal del trabajo.<\/p>\n<p>Este proyecto da la espalda al progreso social, que ha pasado siempre por la desmercantilizaci\u00f3n del trabajo. Para Marx, la extensi\u00f3n del tiempo libre, posible por los progresos de la productividad, es la palanca que deber\u00eda permitir que el trabajo no sea ya una mercanc\u00eda y que la aritm\u00e9tica de las necesidades sociales sustituya a la de la ganancia. Es la perspectiva que esboza al final de El Capital.<\/p>\n<h3><strong>Sobre las repetidas crisis <\/strong><\/h3>\n<p>Para funcionar de manera relativamente armoniosa, el capitalismo necesita una tasa de ganancia suficiente y mercados. Pero con una condici\u00f3n suplementaria que afecta a la forma de estor mercados: deben corresponder a sectores susceptibles, gracias a las mejoras de productividad inducidas, de hacer compatible un crecimiento sostenido con una tasa de ganancia mantenida. Desde este punto de vista se puede analizar el paso del capitalismo de su fase fordista a su fase neoliberal, caracterizada sobre todo por este hecho estilizado\u00a0 12\/: la tasa de ganancia se ha restablecido, pero a ella no han seguido ni la tasa de acumulaci\u00f3n ni la productividad.<\/p>\n<p>El actual estancamiento del capitalismo en una fase depresiva proviene de una desviaci\u00f3n creciente entre la transformaci\u00f3n de las necesidades sociales y el modo capitalista de reconocimiento y de satisfacci\u00f3n de estas necesidades. Pero esto implica que el perfil particular de la fase actual moviliza, sin duda por primera vez en la historia del capitalismo, los elementos de una crisis sist\u00e9mica.<\/p>\n<p>Este an\u00e1lisis nos lleva al nivel m\u00e1s fundamental de la cr\u00edtica marxista. Seg\u00fan Marx, el capitalismo es un sistema injusto (explotaci\u00f3n) e inestable (crisis). Pero es tambi\u00e9n, llegado a cierto punto, un sistema que aparece como irracional, a causa de los mismos \u00e9xitos que le han permitido su propio modo de eficacia.<\/p>\n<h3><strong>La posibilidad de otro c\u00e1lculo econ\u00f3mico<\/strong><\/h3>\n<p>El enfoque marxista de la din\u00e1mica a largo plazo del capital podr\u00eda ser resumido as\u00ed: la crisis es segura, pero la cat\u00e1strofe no lo es. La crisis es segura, en el sentido de que todos los arreglos que el capitalismo invente, o que se le imponga, no pueden suprimir de forma duradera el car\u00e1cter desequilibrado y contradictorio de su funcionamiento. Pero estos cuestionamientos peri\u00f3dicos que acompasan su historia no implican en absoluto que el capitalismo se dirija inexorablemente hacia el derrumbe final. En cada una de estas grandes crisis, la opci\u00f3n est\u00e1 abierta: o el capitalismo es derribado, o se recupera bajo formas que pueden ser m\u00e1s o menos violentas (guerra, fascismo) y m\u00e1s o menos regresivas (giro neoliberal).<\/p>\n<p>Por tanto, en la obra de Marx, se encuentran instrumentos \u00fatiles para el an\u00e1lisis del capitalismo contempor\u00e1neo. Sin embargo, la verdadera especificidad del enfoque marxista reside en su cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (\u00e9ste es por cierto el subt\u00edtulo de El Capital), que postula la posibilidad de otro c\u00e1lculo econ\u00f3mico: la humanidad deber\u00eda aspirar a maximizar (colectivamente) su bienestar en lugar de dedicarse a la maximizaci\u00f3n (privada) de la ganancia.<\/p>\n<p>Pero ocurre que el capitalismo es un sistema compacto cuyos recursos fundamentales son invariables (m\u00e1s all\u00e1 de sus encarnaciones concretas). Es por tanto dif\u00edcilmente reformable, y a\u00fan m\u00e1s porque hoy d\u00eda tiende a recrear las condiciones de un funcionamiento puro que se opone frontalmente a la satisfacci\u00f3n de las necesidades sociales y a la gesti\u00f3n de los desaf\u00edos ambientales. Se plantea entonces la cuesti\u00f3n de un cuestionamiento radical de este funcionamiento.<\/p>\n<h3><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/h3>\n<p>1\/\u00a0 John Maynard Keynes, \u00abA Short View of Russia\u00bb, Nation and Athenaeum, 10 y 25\/10\/1925 ; traducido en Essais de persuasion, 1931, bit.ly\/2iTBQHt.<\/p>\n<p>2\/\u00a0 Jonathan Sperber, Karl Marx, homme du XIXe si\u00e8cle, Piranha, 2017.<\/p>\n<p>3\/\u00a0 John Bates Clark, The Distribution of Wealth. A Theory of Wages, Interest and Profit, 1899, bit.ly\/2ASV1fe.<\/p>\n<p>4\/\u00a0 \u00abAction de reproduire industriellement les valeurs consomm\u00e9es\u00bb, seg\u00fan el Tableau \u00e9conomique (1758) de Fran\u00e7ois Quesnay.<\/p>\n<p>5\/\u00a0 Fran\u00e7ois Quesnay, \u00abAnalyse de la formule arithm\u00e9tique du Tableau \u00e9conomique\u00bb, Journal de l\u2019agriculture, du commerce et des finances, junio 1766, bit.ly\/2ASXi9S.<\/p>\n<p>6\/\u00a0 Karl Marx, en el cap\u00edtulo \u00abSobre la historia cr\u00edtica\u00bb del Anti-D\u00fchring de Friedrich Engels, que redact\u00f3 en lo esencial, bit.ly\/2ATONM2.<\/p>\n<p>7\/\u00a0 James Steuart, An Inquiry into the Principles of Political Economy, 1767, bit.ly\/2iSIldr.<\/p>\n<p>8\/\u00a0 Jean Charles L\u00e9onard Simonde de Sismondi, Nouveaux principes d\u2019\u00e9conomie politique, 1819, bit.ly\/2iSykgj.<\/p>\n<p>9\/\u00a0 Joan Robinson, \u00abKalecki et Keynes\u00bb, en Essays in Honour of Michal Kalecki, 1964, bit.ly\/2AS4N0U.<\/p>\n<p>10\/\u00a0 Paul A. Samuelson, \u00abMarxian Economics as Economics\u00bb, The American Economic Review, Vol. 57, No 2, Mayo 1967, bit.ly\/2ASVC0s.<\/p>\n<p>11\/\u00a0 Wassily Leontief, \u00abThe Significance of Marxian Economics for Present-Day Economic Theory\u00bb, The American Economic Review, Vol. 28, N\u00ba 1, Papers and Proceedings of the 50th Annual Meeting of the AEA, March 1938, bit.ly\/2APhoCd.<\/p>\n<p>12\/\u00a0 Constataci\u00f3n de orden emp\u00edrico, por lo general no cuantificado, pero considerado representativo del funcionamiento de la econom\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los ingredientes de la crisis actual es la creencia de que las finanzas son una fuente aut\u00f3noma de valor. 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