{"id":4382,"date":"2018-04-20T17:13:24","date_gmt":"2018-04-20T20:13:24","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4382"},"modified":"2018-04-20T17:13:24","modified_gmt":"2018-04-20T20:13:24","slug":"argentina-todos-somos-pobres-lo-que-no-mide-el-indec","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4382","title":{"rendered":"Argentina &#8211; Todos somos pobres, lo que no mide el Indec"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Lo que no mide el Indec (El Instituto Nacional de Estad\u00edstica y Censos de la Rep\u00fablica Argentina)<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>\u00a0<\/strong><strong>Pobres somos todos<\/strong><\/h3>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Con datos siempre discutibles e im\u00e1genes calamitosas, todos hablan de, y en nombre de, los pobres. Las continuas crisis, las hiperinflaciones y devaluaciones perjudiciales para la mayor\u00eda, crearon el malestar permanente con que recibimos las noticias estad\u00edsticas de la pobreza. \u00bfQui\u00e9n no se siente pobre? Se habla de la pobreza porque paga en votos, pero tambi\u00e9n en construcci\u00f3n program\u00e1tica.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Pablo Sem\u00e1n\/Sebasti\u00e1n Angresano<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Revista Anfibia, abril de 2018, <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.revistaanfibia.com\/\">http:\/\/www.revistaanfibia.com\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Cuando pol\u00edticos, t\u00e9cnicos y comunicadores hablan de pobreza todo sucede como si tuvieran la eficacia de algunos pastores o de ciertos adivinos. Dejan que en sus palabras cada uno entienda lo que pueda y quiera entender. Le hablan a todos pero a cada uno le resuena de una forma particular y movilizante de modo que a todos les parece que \u201cest\u00e1 hablando sobre mi\u201d. La palabra pol\u00edtica sobre la pobreza conmociona pluralmente: a quienes son pobres de acuerdo a una medida estad\u00edstica; a quienes independientemente de su posici\u00f3n en las estad\u00edsticas se sienten pobres; a quienes temen empobrecerse porque el pa\u00eds se empobrece o empobrece a cada vez m\u00e1s gente y por oleadas si se toma una l\u00ednea gruesa que se inicia en 1975, cuando el Rodrigazo descerraj\u00f3 la primera gran r\u00e1faga de pauperizaci\u00f3n; a quienes suponen que sus impuestos se dedican en mayor parte a asistir a los pobres y no, como verdaderamente sucede, a subvencionar lo caros que son nuestros capitalistas.<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os que nuestra sociedad pone en el centro de los debates p\u00fablicos la cuesti\u00f3n de la pobreza. En ofensivas, modas, compulsiones y campa\u00f1as por diversos medios, y en diversos sentidos. Pero la cuesti\u00f3n nunca est\u00e1 ausente. Cualquier reci\u00e9n llegado podr\u00eda concluir de esto que estamos cerca de resolver el problema o, al confrontarse con la realidad, dir\u00eda: \u00bfc\u00f3mo puede ser tanta filantrop\u00eda y tan pocos resultados? Ignorar\u00eda ese sujeto que el discurso sobre la pobreza parece ser m\u00e1s que una forma de generar pol\u00edticas p\u00fablicas que puedan terminar con la miseria y hacer m\u00e1s justa y vivible a nuestra sociedad, una forma de construir sujetos pol\u00edticos que puedan convivir con ella.<\/p>\n<h3><strong>La denuncia de la pobreza, un programa pol\u00edtico<\/strong><\/h3>\n<p>\u201cPobreza\u201d es ante todo y cada vez m\u00e1s un t\u00e9rmino clave en los procesos de legitimaci\u00f3n pol\u00edtica. La ret\u00f3rica que pone en el centro la pobreza se basa en apelar a la opini\u00f3n p\u00fablica con un mensaje que mezcla datos siempre discutibles, im\u00e1genes calamitosas e incorpora el c\u00e1lculo de las m\u00faltiples resonancias que dispara esa cuesti\u00f3n en el p\u00fablico, los pobres incluidos. Se habla de la pobreza porque paga en votos, pero tambi\u00e9n en construcci\u00f3n program\u00e1tica. Es que se puede hablar en nombre de los pobres y buscar su voto reivindicando sus derechos.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n se puede referir al \u201cesc\u00e1ndalo de la pobreza\u201d para\u00a0 denunciar el \u201cmal gobierno\u201d exponiendo la pobreza como un s\u00edntoma y tratar de ganar el voto de las clases medias y altas horrorizadas por el espect\u00e1culo de la pobreza, cuya visibilidad estereotipada es interpretada como resultado de la \u201cincapacidad de los pol\u00edticos\u201d, el \u201cgigantismo del estado\u201d o la \u201cdebilidad de los mecanismos de mercado\u201d entendida como insuficientes concesiones a los grupos m\u00e1s concentrados de la econom\u00eda que, como todos los sabemos, no se cansar\u00edan de crear empleo y oportunidades para todos. En este caso suelen desconocerse los efectos de la vigencia de mecanismos de acumulaci\u00f3n econ\u00f3mica que generan desigualdad, explotaci\u00f3n y evasi\u00f3n de divisas a trav\u00e9s de todos los gobiernos y en escalas cuya m\u00ednima reducci\u00f3n alcanzar\u00eda para resolver todos los problemas de los \u201cpobres\u201d (con s\u00f3lo reducir una parte de la evasi\u00f3n actual se equilibrar\u00edan las cuentas fiscales sin necesidad de acudir a costosos servicios financieros que sobrepagaremos en proporci\u00f3n inversa a nuestras ganancias y responsabilidad). La cr\u00edtica de la pobreza, por parad\u00f3jico que parezca, hoy esta puesta al servicio de las ideas e instituciones que hist\u00f3ricamente m\u00e1s pobreza han creado en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son los pobres? \u00bfLos que duermen en la calle? Los que viven de la asistencia p\u00fablica (un sujeto m\u00e1s mitol\u00f3gico que real)? \u00bfLos trabajadores pobres que a pesar de deslomarse no logran acceder a los bienes que conforman la canasta de bienes que define la l\u00ednea de pobreza? \u00bfLos segmentos menores y m\u00e1s expuestos del narcotr\u00e1fico? \u00bfLos que a pesar de ganar el dinero que cubre esos bienes han visto a sus familias descender socialmente o sienten que sus barrios se degradan a fuerza de la degradaci\u00f3n de los bienes p\u00fablicos (la escuela, la seguridad, la salud, los caminos, el transporte)? \u00bf Las clases medias bajas que sufren esos mismos males y \u201codian\u201d a los pobres que son el fondo contra el cual se distinguen pero que a los ojos de las clases medias-medias y altas no dejan de ser \u201cnegros\u201d y \u201cgrasas\u201d? \u00bfLas clases medias que sienten que sus proyectos crujen con cada aumento de tarifas y luego sienten que todo es posible cuando est\u00e1n en la manga del avi\u00f3n a Miami?<\/p>\n<p>Una de las razones por las que no sabemos qui\u00e9nes son los pobres, y por las que el discurso sobre la pobreza nos interpela a todos con sentidos y estrategias diferentes, es que fundimos en una sola percepci\u00f3n los resultados de la medici\u00f3n t\u00e9cnica de la pobreza con el malestar de la mayor parte de los argentinos asalariados y con el malestar de los que creen que sostienen a los pobres. Malestar que no naci\u00f3 ni en 2015, ni en 2013, ni en 2001. Los argentinos experimentaron continuas crisis, la erosi\u00f3n de las esperanzas, brutales reacomodamientos econ\u00f3micos, que han sido para las mayor\u00edas, algo generalmente perjudicial. No es que nadie gana en las hiperinflaciones, los defaults, las devaluaciones, pero esos no son en general los asalariados de todas las categor\u00edas. En ese sentido \u201ctodos somos pobres\u201d y por eso el t\u00e9rmino pobreza es una llaga de todos, un motivo de queja tanto como de exaltaci\u00f3n e invocaciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>La \u201csensaci\u00f3n de pobreza\u201d, la pobreza t\u00e9cnicamente definida y la indigencia, tambi\u00e9n resultado de la misma medici\u00f3n, son hijas de un empobrecimiento generalizado que se puede observar en dos series de datos que explican el desencanto casi constante de los argentinos: los per\u00edodos de estancamiento del PBI per c\u00e1pita, (como el que viene desde 2012 y que implican el achicamiento de la torta), los tiempos de concentraci\u00f3n del ingreso y el empeoramiento del \u00edndice de Gini que mide la desigualdad (y cuyo resultado actual implica que la torta que se achic\u00f3, adem\u00e1s, se distribuye peor). Pues bien, en la Argentina esos per\u00edodos son muchas veces coincidentes y de larga duraci\u00f3n (el PBI per c\u00e1pita estuvo estancado lustros enteros antes de 2003 y se encuentra en el mismo estado desde 2011; mientras en esos per\u00edodos el balance de la distribuci\u00f3n del ingreso o el de participaci\u00f3n de los asalariados en el PBI empeor\u00f3). De esa din\u00e1mica socioecon\u00f3mica surge el malestar en que se larva el clima de indignaci\u00f3n\/esperanza con que todos recibimos las noticias estad\u00edsticas y las impresiones sensibles de la pobreza.<\/p>\n<h3><strong>La l\u00ednea de pobreza no es la frontera entre el para\u00edso y el infierno<\/strong><\/h3>\n<p>Si alguien est\u00e1 por debajo de la l\u00ednea de pobreza est\u00e1 muy, muy mal. Pero tambi\u00e9n lo est\u00e1n aquellos que est\u00e1n por arriba de esa m\u00edtica l\u00ednea aunque la medici\u00f3n los ponga del lado de los que pueden comprarse todos los sachets que una familia debe comprar en el mes para no descalcificarse. Es que la medida t\u00e9cnica de la pobreza, la canasta de bienes que define un m\u00ednimo de consumo, es necesario saberlo, es mezquina y muy poco exigente si la miramos con los ojos de la vida real.<\/p>\n<p>Esa canasta de bienes piensa en lo m\u00ednimo de lo m\u00ednimo, un set de necesidades incompleto y falto de realismo que descuida los imponderables de la vida cotidiana como si el presupuesto de un hogar se hiciese a base de un c\u00e1lculo de calor\u00edas que no pueden contener los gastos extras de todos los d\u00edas. Y no me refiero a caviar, cigarrillos, alcohol, idas al bingo, quiniela clandestina, gaseosas o paco. La necesidad de acudir a remises para superar apuros en los que se juegan el presentismo o el destino de los mil malabares cotidianos en que se distribuyen jefes y jefas de hogares donde la tasa de problemas crece m\u00e1s que la de soluciones. Los remedios que imponen gastos de dinero y tiempo espec\u00edfico o ir a morir a las farmacias donde te arrancan la cabeza. Los robos frecuentes que sufren los m\u00e1s pobres. Los ca\u00f1os que se rompen en casas construidas con lo peor y a los apurones. La necesidad de reponer objetos indispensables. La solidaridad vecinal y familiar que es parte de un sistema de cr\u00e9dito informal pero tiene sus costos inevitables. La l\u00ednea de pobreza no capta y no tiene por funci\u00f3n captar la realidad vivida sino establecer una referencia para comparaciones entre diversos momentos. Un punto m\u00e1s o un punto menos, cinco puntos m\u00e1s o menos, de habitantes por arriba o por abajo de esa l\u00ednea no cambian ni la sensaci\u00f3n de malestar que abarca a todos los trabajadores ni deber\u00eda cambiar la imagen de sociedad ruinosa que todos tenemos respecto de la Argentina: ni ahora ni hace cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>*\u00a0 Pablo Sem\u00e1n, antrop\u00f3logo y soci\u00f3logo, profesor regular en la Universidad Nacional de San Mart\u00edn. Sebasti\u00e1n Angresano, dise\u00f1ador gr\u00e1fico e ilustrador recibido en la facultad de Arquitectura Dise\u00f1o y Urbanismo (FADU -UBA), es subeditor de arte en Anfibia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQui\u00e9nes son los pobres? \u00bfLos que duermen en la calle? 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