{"id":4327,"date":"2018-04-02T12:23:07","date_gmt":"2018-04-02T15:23:07","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4327"},"modified":"2018-04-02T12:39:03","modified_gmt":"2018-04-02T15:39:03","slug":"uruguay-los-hijos-de-la-crisis-de-2002-la-desigualdad-social-que-permanece","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4327","title":{"rendered":"Uruguay &#8211; Los hijos de la crisis de 2002: la desigualdad social que permanece"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Pistas y huellas sobre los m\u00e1s golpeados por la debacle de 2002<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>Los hijos de la crisis<\/strong><\/h3>\n<p><strong>Sobrevivieron al hambre, a la desnutrici\u00f3n cr\u00f3nica y a la miseria: son una porci\u00f3n de ni\u00f1os que nacieron en los hogares ca\u00eddos del sistema y fueron llamados \u201cla generaci\u00f3n perdida\u201d. Los grandes estudios estad\u00edsticos no registran su huella pero ah\u00ed est\u00e1n, testigos de una sociedad que mejor\u00f3 sus indicadores econ\u00f3micos y aun as\u00ed permanece tercamente fragmentada y desigual.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Daniel Erosa, Tania Ferreira, Mar\u00eda Helena Curbelo<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brecha, 28-3-2018 <\/strong><strong><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/l\">https:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Decir crisis de 2002 es una forma de transportarse \u201cal a\u00f1o en que el pa\u00eds se rompi\u00f3\u201d o cuando las desgracias llegaron todas a la vez. Por mencionar s\u00f3lo algunas, la tasa de desempleo trep\u00f3 hasta alcanzar niveles hist\u00f3ricos y roz\u00f3 el 20 por ciento; al mismo tiempo que los salarios bajaban, la inflaci\u00f3n, el costo de vida y la canasta b\u00e1sica aumentaban. As\u00ed, la pobreza se duplic\u00f3 y acorral\u00f3 a cuatro de cada diez uruguayos. Mientras el PBI ca\u00eda casi 11 puntos, aumentaban las tasas de inter\u00e9s internacional y el petr\u00f3leo, se depreciaban los principales bienes exportables (carne, lana y arroz), comenzaban los efectos comerciales de la aftosa y estallaba la contagiosa crisis financiera argentina: seis de cada diez ni\u00f1os nac\u00edan bajo la l\u00ednea de pobreza y el 10 por ciento de los menores de 6 a\u00f1os sufr\u00eda hambre. Eso en mediciones generales; en los barrios m\u00e1s pobres de Montevideo las cifras eran aun m\u00e1s catastr\u00f3ficas.<\/p>\n<p>La maestra Gabriela Verde trabajaba en la escuela 128 del barrio Conciliaci\u00f3n en 2002. Lo recuerda como un a\u00f1o dur\u00edsimo, pero el panorama ya ven\u00eda complicado desde antes. \u201cLa crisis golpeaba y la escuela era un lugar donde llegaba toda la vida de la familia.\u201d La 128 era el \u00fanico centro educativo del barrio Conciliaci\u00f3n y atend\u00eda a casi 900 ni\u00f1os que llegaban de varias zonas, todas de contexto cr\u00edtico. Era la escuela donde supuestamente los ni\u00f1os \u201ccom\u00edan pasto\u201d, como se inform\u00f3 entonces, aunque eso nunca ocurri\u00f3 seg\u00fan los testimonios de las maestras. Lo que s\u00ed pasaba era que los ni\u00f1os com\u00edan s\u00f3lo una vez al d\u00eda en la escuela. Tambi\u00e9n, que algunos com\u00edan de la basura. \u201cVe\u00edas ni\u00f1os con hambre, y los ni\u00f1os con hambre duelen much\u00edsimo. Ve\u00edas familias muy preocupadas y demandando en el \u00fanico lugar p\u00fablico que ten\u00edan en la zona, la \u00fanica presencia del Estado en ese momento era la escuela\u201d, relata Verde.<\/p>\n<p>\u201cHab\u00eda ni\u00f1os que los lunes llegaban a la escuela y se ca\u00edan redondos. La desesperaci\u00f3n entonces era darles de comer. Hab\u00eda una compa\u00f1era que ten\u00eda coche y pasaba por una panader\u00eda que le daba restos. Ten\u00edamos que conseguir calzones, algunos ven\u00edan descalzos\u201d, coincide Luc\u00eda, otra maestra que trabaj\u00f3 en barrios como Casavalle y La Teja.<\/p>\n<p>\u201cA m\u00ed y a muchas compa\u00f1eras nos cal\u00f3 muy hondo esa \u00e9poca. El contexto tambi\u00e9n es parte de lo pedag\u00f3gico, porque un ni\u00f1o con hambre no aprende. Y la familia se quebr\u00f3\u201d, recuerda la maestra que trabaj\u00f3 en la escuela de Conciliaci\u00f3n desde 1997 hasta 2013. Al hambre de muchos ni\u00f1os se le sumaba la explosi\u00f3n de los asentamientos en los cinturones de la ciudad. Las casas de costanero, los techos de lona, el barro, sin saneamiento y colgados de la luz. \u201cSe sent\u00eda el destierro. Todo eso era mucho m\u00e1s grave que saber si el chiquil\u00edn com\u00eda pasto o no. Se hablaba de eso y no se hablaba de pol\u00edticas de vivienda, de la llegada del Estado a las zonas m\u00e1s alejadas, del rol docente en \u00e9pocas de crisis, porque desde las escuelas no pod\u00edamos resolver todo solas\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Apenas salidos del gran impacto, con un paisaje de merenderos barriales, ollas populares y redes de trueque, las primeras voces anal\u00edticas no dudaron en anunciar qui\u00e9nes iban a pagar los vac\u00edos platos rotos. Auguraban \u201cuna generaci\u00f3n perdida\u201d de \u201cni\u00f1os de la crisis\u201d condenados a un futuro poco promisorio. El pa\u00eds sali\u00f3 relativamente r\u00e1pido de aquella debacle, y entre 2004 y 2014 la pobreza medida por ingreso cay\u00f3 del 40 a menos del 10 por ciento. Sin embargo, algunas huellas de aquel punto de quiebre permanecen indelebles en las derivas vitales de aquellas familias y sobre todo en esos ni\u00f1os y adolescentes sobre los que impact\u00f3 m\u00e1s fuertemente la crisis. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 entonces? \u00bfQuedaron atrapados? \u00bfC\u00f3mo fueron sus trayectorias educativas y laborales? \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con su salud? \u00bfY con sus habilidades sociales?<\/p>\n<h3><strong>Lo que no hay <\/strong><\/h3>\n<p>Si bien existen algunos estudios acad\u00e9micos relacionados con esta poblaci\u00f3n, o que la incluyen en alg\u00fan aspecto, son muy puntuales o parciales y no habilitan una visualizaci\u00f3n integral de su desarrollo.<\/p>\n<p>Gustavo de Armas, soci\u00f3logo y especialista en Pol\u00edticas Sociales de UNICEF, dice que en esos a\u00f1os \u201cel 4 por ciento de la poblaci\u00f3n estaba bajo la l\u00ednea de indigencia, y entre los ni\u00f1os menores de 6 a\u00f1os la pobreza extrema ara\u00f1aba el 10 por ciento en todo el pa\u00eds. Si lo med\u00edas en los barrios m\u00e1s pobres de la periferia de Montevideo, el porcentaje era mayor: uno de cada cinco. Estamos hablando de hogares en los que no pod\u00edan alimentarse. Hay que imaginarse lo que ser\u00edan las aulas de esas escuelas en las que el 20 por ciento de los ni\u00f1os nacieron bajo la l\u00ednea de indigencia y el resto bajo la l\u00ednea de pobreza. Cuesta creer que eso no haya tenido un impacto en el desarrollo integral, cognitivo y f\u00edsico de los ni\u00f1os. Pero al mismo tiempo no hay suficiente prueba emp\u00edrica para demostrarlo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo hemos visto las marcas de la generaci\u00f3n de la crisis\u201d, explica Santiago Cardozo, soci\u00f3logo del Departamento de Investigaci\u00f3n y Estad\u00edstica Educativa de la ANEP. No es usual que los trayectos educativos de los ni\u00f1os sean medidos a lo largo de sus vidas, y con los de la crisis no se hizo una excepci\u00f3n. Si continuaron vinculados al sistema educativo, cronol\u00f3gicamente deber\u00edan ser los adolescentes de las \u00faltimas mediciones de las pruebas Pisa 2015, pero \u201clos resultados est\u00e1n planchados\u201d desde los a\u00f1os noventa, dice Cardozo. Que los datos no hayan empeorado \u201ccon la generaci\u00f3n de la crisis ya es algo\u201d, arriesga. Sin embargo, puede que esos ni\u00f1os no est\u00e9n incluidos en la muestra que se analiza, porque la condici\u00f3n que define el universo a ser estudiado es clara y excluyente: tienen que ser adolescentes de 15 a\u00f1os matriculados en programas pos-Primaria. \u201cHay que tener en cuenta que uno de cada cinco j\u00f3venes no est\u00e1n en ese ciclo a esa edad, o bien porque est\u00e1n con rezago y a\u00fan en Primaria, o bien porque ya abandonaron el aula. Esa poblaci\u00f3n que no est\u00e1 medida en las pruebas Pisa es la del contexto sociocultural donde se podr\u00eda ver el impacto\u201d, explica De Armas.<\/p>\n<p>Se sabe que si hay problemas de alimentaci\u00f3n, si hay necesidades b\u00e1sicas insatisfechas, si hay hacinamiento dentro de la vivienda, se afecta el desarrollo de las capacidades cognitivas, f\u00edsicas y socioemocionales de los ni\u00f1os peque\u00f1os. Y como se ve, no fueron pocos. De los 50 mil que nac\u00edan cada a\u00f1o, unos cinco mil ten\u00edan sus posibilidades de desarrollo muy comprometidas porque vivieron al menos tres o cuatro a\u00f1os en condiciones de subalimentaci\u00f3n. Como asegura De Armas, no hay evidencia concluyente para medir los efectos de la crisis en el desarrollo de esa poblaci\u00f3n, pero \u201ctoda la literatura te\u00f3rica, desde el campo de la neurociencia a los estudios de desarrollo infantil temprano, indica que tendr\u00eda que haber habido un impacto fuerte, salvo que hubiera ocurrido alg\u00fan milagro\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa din\u00e1mica reciente del bienestar de los ni\u00f1os en Uruguay\u201d1 es uno de los pocos estudios que viene siguiendo a la generaci\u00f3n de ni\u00f1os que nacieron entre 1997 y 1998, y concurr\u00edan a primer a\u00f1o en escuelas p\u00fablicas en 2004. Investiga si la cohorte, que vivi\u00f3 sus primeros a\u00f1os en un contexto de fuerte crisis econ\u00f3mica, transit\u00f3 hacia mejores desempe\u00f1os luego de la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica. El trabajo advierte que a pesar de que se registr\u00f3 un aumento en el ingreso de esos hogares, se constata \u201cun empeoramiento\u201d de los niveles de pobreza y desigualdad medida en t\u00e9rminos multidimensionales: respecto a las casas donde habitan, c\u00f3mo se alimentan, c\u00f3mo se relacionan socialmente, cu\u00e1l es el desarrollo educativo. \u201cLos avances son notoriamente m\u00e1s lentos en los indicadores multidimensionales que en los relativos al ingreso\u201d, explican los investigadores, y concluyen: \u201cQuienes pudieron superar la condici\u00f3n de pobreza (de ingresos o multidimensional), fueron los hogares con jefes no afrodescendientes, con mayores niveles educativos y menor n\u00famero de integrantes\u201d.<\/p>\n<p>En los otros hogares es que est\u00e1n la mayor\u00eda de los hijos de la crisis. Viven en el n\u00facleo duro. Se los puede imaginar como ciudadanos de ese pa\u00eds que De Armas y Fernando Filgueira definieron en 2007 como \u201cel Uruguay joven e infantil, vulnerado y con lazos endebles y crecientemente debilitados con el Estado y el mercado. Es un Uruguay fecundo, un pa\u00eds de hogares grandes, donde en forma imperfecta y apresurada los y las j\u00f3venes se emancipan de sus hogares empobrecidos para formar nuevos hogares, tambi\u00e9n fr\u00e1giles en sus capacidades de sustento y socializaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>El bajo desarrollo educativo de estos j\u00f3venes termina haciendo irreversible su condici\u00f3n de pobres. Y la respuesta que da el Estado no los seduce ni los compensa. La soci\u00f3loga y especialista en pol\u00edticas sociales Carmen Midaglia asegura que \u201clas pol\u00edticas que les acercamos son para pobres. Y son pol\u00edticas que empiezan y se desarman: el programa Tr\u00e1nsito, J\u00f3venes en red, Maestros comunitarios\u2026 Es como un di\u00e1logo de sordos, a ellos les decimos \u2018estudie, estudie, estudie\u2019, y los chicos te preguntan \u2018para qu\u00e9, para qu\u00e9, para qu\u00e9\u2019. Y es algo que no les pod\u00e9s responder, porque te dicen, \u2018me voy a la construcci\u00f3n y gano m\u00e1s\u2019 o \u2018me voy a hacer una transa y gano m\u00e1s\u2019. Se perdieron l\u00edmites porque nadie sabe qu\u00e9 ganan estando integrados. \u00bfCu\u00e1l es el proyecto de vida de estos j\u00f3venes? \u00bfPiensan vivir m\u00e1s de 20 a\u00f1os? Sus expectativas son tener m\u00e1s dinero, m\u00e1s f\u00e1cil. Y se desprecia al tonto que estudia todo el d\u00eda para terminar ganando menos que el narco. Ante eso, no tenemos qu\u00e9 ofrecer. Hay una oferta educativa demasiado r\u00edgida que hist\u00f3ricamente no estuvo pensada para los vulnerables, sino para sectores medios y medio bajos, pero integrados\u201d.<\/p>\n<h3><strong>Para toda la vida<\/strong><\/h3>\n<p>La nutricionista Mar\u00eda Cecilia Severi continu\u00f3 monitoreando a los ni\u00f1os de la crisis hasta nuestros d\u00edas. Uno de sus trabajos m\u00e1s importantes se titula justamente Impactos de la crisis en la alimentaci\u00f3n de los uruguayos y su estado nutricional, publicado en noviembre de 2002.<\/p>\n<p>En la crisis, la alimentaci\u00f3n se convierte en una cuesti\u00f3n determinante para los m\u00e1s pobres, explica la docente de la Escuela de Nutrici\u00f3n de la UDELAR. Severi recuerda que, si bien la crisis comenz\u00f3 a gestarse en los a\u00f1os noventa, el costo de la canasta b\u00e1sica aument\u00f3 un 27 por ciento entre los a\u00f1os 2001 y 2002, y se transform\u00f3 en casi el 76 por ciento de los disminuidos ingresos de las familias m\u00e1s pobres de Montevideo y el 81 por ciento de las del interior del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Las familias m\u00e1s pobres primero redujeron la calidad y luego la cantidad de alimentos que compraban. Y ya en ese momento, los t\u00e9cnicos de la salud advert\u00edan importantes carencias nutricionales en las poblaciones de mayor riesgo: los ni\u00f1os m\u00e1s chiquitos y las j\u00f3venes embarazadas.<\/p>\n<p>El primer indicador que se asocia a la desnutrici\u00f3n infantil es el retraso de talla, provocado por un retardo en su crecimiento. \u201cEste indicador te muestra la historia de esa persona y es muy duro de corregir. Cuando la mam\u00e1 y el ni\u00f1o tienen bajos recursos, se afecta el peso. Pero si eso persiste, se empieza a afectar el crecimiento. Baj\u00e1s la talla para que, comiendo lo mismo, puedas mantenerte\u201d, explica Severi, y lamenta: \u201cesa desnutrici\u00f3n cr\u00f3nica se sigue arrastrando el resto de la vida\u201d.<\/p>\n<p>En su estudio de 2002, Severi trabaj\u00f3 sobre los ni\u00f1os menores de 5 a\u00f1os asistidos por salud p\u00fablica en las zonas de mayor riesgo: el indicador \u201cretraso de talla\u201d mostr\u00f3 que \u201cen 2001, un 11 por ciento de los ni\u00f1os crecieron por debajo de lo que deber\u00edan haber crecido\u201d. La desnutrici\u00f3n afect\u00f3 el desarrollo de los \u00f3rganos, el cerebro y el sistema inmunol\u00f3gico de esos ni\u00f1os, que \u201cse volvieron m\u00e1s susceptibles a las diarreas e infecciones de todo tipo, lo que gener\u00f3 a su vez m\u00e1s desnutrici\u00f3n y un c\u00edrculo sin fin\u201d, asegura la nutricionista.<\/p>\n<p>Y aunque parezca parad\u00f3jico, una cara posible de la desnutrici\u00f3n es el sobrepeso y la obesidad. Si al retardo de talla se le suma una dieta inadecuada, los ni\u00f1os ser\u00e1n bajitos y gorditos. El Tercer Censo Nacional de talla en ni\u00f1os de primer a\u00f1o escolar, realizado por ANEP en las escuelas p\u00fablicas durante 2002, comprob\u00f3 que en los ni\u00f1os de 6 a\u00f1os pesaba esa \u201cdoble carga\u201d. Las pol\u00edticas p\u00fablicas de ese momento inyectaron m\u00e1s cantidad de alimentos a las familias, pero sin promover buenos h\u00e1bitos en las escuelas y los hogares m\u00e1s pobres, resume Severi. Y eso se asocia directamente a problemas cardiovasculares en los adultos y enfermedades cr\u00f3nicas como la hipertensi\u00f3n o la diabetes.<\/p>\n<p>Junto a otros investigadores, Severi sigui\u00f3 estudiando a los mismos ni\u00f1os medidos por aquel censo. A los que ten\u00edan 6 a\u00f1os en aquel entonces, los volvieron a medir en 2006, en 2013 y durante 2017. \u201cEncontramos que mejoramos un poco el indicador que mide la talla, pero lamentablemente empeoramos el sobrepeso y la obesidad\u201d, indica la nutricionista.<\/p>\n<p>Todav\u00eda queda otra cara antip\u00e1tica de la desnutrici\u00f3n: la repetici\u00f3n escolar. Severi y equipo demostraron que los ni\u00f1os repetidores ten\u00edan mucho mayor porcentaje de retraso de talla. \u201cEn 2004, 38 por ciento de los ni\u00f1os que repitieron primer a\u00f1o de escuela presentaron alg\u00fan grado de retraso grave en el crecimiento. Esa es una forma de medir que ten\u00edan dificultades\u201d.<\/p>\n<p>Pero \u201cnada es irreversible\u201d. Se puede recuperar algo de talla entre los 2 y los 4 a\u00f1os y algo similar ocurre en la adolescencia, cuando hay un empuje de crecimiento. Existe una \u201cventana de oportunidades\u201d y \u201csi se hace un buen trabajo, focalizado, se puede recuperar parte de lo perdido en los primeros mil d\u00edas de vida\u201d, dice, optimista, Severi.<\/p>\n<h3><strong>Aquella crisis, estos j\u00f3venes<\/strong><\/h3>\n<p>\u201cMe cuesta hablar de generaci\u00f3n perdida\u201d, dice la maestra Gabriela. Durante aquellos a\u00f1os tan duros no bajaron del todo los brazos porque las psiquiatras y nutricionistas que trabajaban con ellos les dieron una esperanza: desde un planteo novedoso para la \u00e9poca, dijeron que un \u201crebrote neuronal\u201d en la adolescencia era posible. \u201cComo dec\u00edan las abuelas, el adolescente se aviva ahora o no se aviva nunca\u201d, cita Gabriela. Entonces el objetivo de la escuela pas\u00f3 a ser otro: preparar al ni\u00f1o para cuando fuera adolescente y tuviera su famoso rebrote neuronal.<\/p>\n<p>\u201cEn el camino perdimos gurises, montones, y tuvimos muertos; el narcotr\u00e1fico mat\u00f3 a mucho gur\u00ed ah\u00ed, la delincuencia fue grave. Perdimos muchos, pero otros se salvaron\u201d, resume esta maestra. Luego de la crisis vino \u201cla barbarie\u201d, y el consumo de drogas y la explotaci\u00f3n sexual pegaron duro a los ni\u00f1os y j\u00f3venes del barrio. \u201cAlgunos est\u00e1n condenados\u201d, opina Gabriela, pero otros tienen hoy \u201cuna vida espectacular\u201d. Salieron adelante a pesar de haber sido estigmatizados como los ni\u00f1os \u201ccome pasto\u201d y son m\u00fasicos, maestros, profesores, jugadores de f\u00fatbol. Una chica es periodista deportiva, otro es chef, una trabaja en el \u00e1rea de nefrolog\u00eda del Hospital Italiano, otras fueron madres, formaron su familia o se fueron del pa\u00eds.<\/p>\n<p>A pesar de que para algunos estudios los \u201cni\u00f1os de la crisis\u201d resultan invisibles, en las escuelas de los barrios pobres los vieron siempre en primer plano. Y a\u00fan hoy los siguen conteniendo. Porque como explica Luc\u00eda, una maestra de contexto cr\u00edtico, \u201cmuchos padres y madres de los ni\u00f1os de hoy son los chiquilines que pasaron por la crisis de 2002\u201d. Al comienzo del a\u00f1o \u201clas madres de estas familias est\u00e1n a la defensiva, te estudian y se enojan mucho. No les gusta que las manden. Despu\u00e9s empiezan a aflojarse y descubr\u00eds que ya no pod\u00e9s sacarlas de la escuela, quieren participar de algo, hacer cosas, quieren ser otra cosa\u2026 pero no saben c\u00f3mo. Te dicen que van a estudiar de nuevo\u201d.<\/p>\n<p>En esas familias, dice Luc\u00eda, \u201clos hombres est\u00e1n ausentes. Es muy dif\u00edcil atraerlos a la escuela. No est\u00e1n presentes en la vida ni en la crianza de sus hijos. Las madres no se presentan como amas de casa, te dicen que est\u00e1n buscando trabajo, porque ser ama de casa es complicado, sobre todo cuando falta la figura del padre. Es tener toda la responsabilidad sobre los hijos, levantarse temprano, tener la casa y a los ni\u00f1os en condiciones de higiene aceptables\u2026 y eso no pasa\u201d.<\/p>\n<p>Luc\u00eda confirma lo que dicen los estudios que miden la pobreza de manera multidimensional: \u201cAhora no es que sean pobres, que no tengan qu\u00e9 comer, hay una pobreza en otros bagajes, se evidencia otro tipo de deterioro. Pueden poner 500 pesos para materiales, pero cuando les ped\u00eds otras cosas relacionadas al cuidado del ni\u00f1o o a encarar las dificultades que tiene, te enfrent\u00e1s a una pared. O no entienden o tienen carencias en las habilidades sociales\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa din\u00e1mica reciente del bienestar de los ni\u00f1os en Uruguay\u201d. Un estudio basado en datos longitudinales de Elisa Failache, Gonzalo Salas y Andrea Vigorito del Instituto de Econom\u00eda, de diciembre de 2016.<\/p>\n<h3><strong>Madres que se criaron en 2002<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>Las hijas de la crisis <\/strong><\/h3>\n<p>El testimonio de la maestra Luc\u00eda quiz\u00e1s no tenga valor estad\u00edstico, pero es un retrato impresionista bastante afinado sobre las hijas de la crisis, ahora madres de ni\u00f1os en edad escolar. \u201cTenemos un grupo de mam\u00e1s muy j\u00f3venes, de 21 a\u00f1os o menos, que empezaron a tener hijos a edades muy tempranas y tienen dificultad para comprender ciertas cosas de la maternidad. Es como si ellas tampoco hubieran tenido infancia. No tienen imagen de autoridad. Tienen 20 a\u00f1os y parecen mujeres de 45. Esas chiquilinas que eran alumnas en la crisis, ahora son mam\u00e1s. Y muchas veces no alcanzan a comprender o decodificar qu\u00e9 dice en el carn\u00e9 que le dan a la salida del Pereira Rossell con los par\u00e1metros m\u00e1s b\u00e1sicos en salud, nutrici\u00f3n, que deben tener en cuenta para controlar a sus hijos. Algunas cr\u00edan ni\u00f1os muy abebotados, ani\u00f1aditos, y otras, ni\u00f1os que parecen adolescentes a los que ten\u00e9s que avisarles que tienen 5 a\u00f1os. Se da tambi\u00e9n como una doble actitud, por un lado manifiestan mucho apego y se proyectan directamente en el nene, y por otro tratan de ocuparse lo menos posible. Les parece una carga sacarles la c\u00e9dula, llevarlos al control m\u00e9dico, darles las vacunas: \u2018\u00a1Ah, maestra!, \u00bftengo que darle las vacunas tambi\u00e9n?\u2019. A veces ten\u00e9s la sensaci\u00f3n de estar hablando en un idioma distinto. Tienen un nivel de oralidad muy bajo y muchas veces no se entiende lo que dicen. Les ten\u00e9s que decir que a los ni\u00f1os est\u00e1 bueno cantarles una canci\u00f3n de cuna para dormir, que los ayuda a incentivar el lenguaje. Que les lean cuentos\u2026 Sus hijos no conocen el arrorr\u00f3 o el elefante trompita. Hay mucho que ellas nunca aprendieron, que no tuvieron. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con mam\u00e1, pap\u00e1, la abuela, el t\u00edo, la t\u00eda\u2026? Los referentes adultos no est\u00e1n. No tienen historia, no tienen un relato del pasado. No pueden volver a un pasado porque no existe. Adem\u00e1s no tienen recuerdos fotogr\u00e1ficos. Desaparecieron en la nube.\u201d<\/p>\n<ul>\n<li>&#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211; &#8211;<\/li>\n<\/ul>\n<h3><strong>Con la pediatra Mar\u00eda Helena Curbelo <\/strong><\/h3>\n<h3><strong>La casa de papel <\/strong><\/h3>\n<p>Conocida como \u201cLa doctora de Las L\u00e1minas\u201d, la pediatra Mar\u00eda Helena Curbelo jug\u00f3 un papel importante en los a\u00f1os 2000 para salvar a los ni\u00f1os de la crisis, mientras campeaban el desempleo, la desnutrici\u00f3n y hasta la muerte entre las familias que viv\u00edan en aquellas casas de fin\u00edsima madera. Hoy contin\u00faa trabajando con esos adolescentes y en ellos observa las secuelas del hambre.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfCu\u00e1l era la foto de la crisis de 2002 en Bella Uni\u00f3n y c\u00f3mo era el cuadro de desnutrici\u00f3n que afect\u00f3 a esos ni\u00f1os?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Los barrios m\u00e1s pobres \u2013Las L\u00e1minas y Las Piedras\u2013 ten\u00edan casitas muy precarias construidas con las l\u00e1minas del compensado de la madera, casi tan finas como el papel. La zafra del corte de ca\u00f1a, que se prolongaba por m\u00e1s de seis meses, en el momento de la crisis fue acort\u00e1ndose hasta durar un mes y medio. Entonces el padre se iba a buscar trabajo a otro lado y quedaba la madre con varios ni\u00f1os a su cargo, haciendo maravillas para poder parar la olla.<\/p>\n<p>Los que viv\u00edan en esos hogares fueron los ni\u00f1os que tuvieron una desnutrici\u00f3n muy severa. Lo primero que se empez\u00f3 a comprometer fue el peso acorde para la edad, despu\u00e9s se comprometi\u00f3 la altura, y por \u00faltimo no crecieron lo que ten\u00edan que crecer porque no ten\u00edan fuerza. Empezaron a ser m\u00e1s chiquitos y petisos. A su vez, su sistema inmunol\u00f3gico tambi\u00e9n se deterior\u00f3, fueron ni\u00f1os que iban y ven\u00edan del hospital.<\/p>\n<p>Nosotros tuvimos en 2003 la primera nena que falleci\u00f3 y que el forense puso en el acta de defunci\u00f3n por \u201cdesnutrici\u00f3n\u201d. Se llamaba Thal\u00eda Soledad. La mam\u00e1 hab\u00eda quedado sola en la casa con cuatro chiquitos; esta nena ten\u00eda seis meses y todos viv\u00edan en un vag\u00f3n de tren que estaba abandonado en el barrio Tres Fronteras. La mam\u00e1 no le pod\u00eda dar pecho porque tomaba medicaci\u00f3n psiqui\u00e1trica y lo \u00fanico que consegu\u00eda donado era zapallo. Entonces ella lo herv\u00eda, el pur\u00e9 se lo daba a los m\u00e1s grandes y a la beb\u00e9 le daba el agua de zapallo.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfQu\u00e9 fue de esos ni\u00f1os?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Este a\u00f1o estamos haciendo una encuesta para tener las cifras. Muchos de ellos ahora est\u00e1n en sexto de escuela o en primero de UTU. La realidad es que la desnutrici\u00f3n viene de la mano con las dificultades de aprendizaje, porque las neuronas no recibieron los nutrientes necesarios durante la ni\u00f1ez. Por eso son ni\u00f1os a los que les cuesta concentrarse, aprender y, a pesar de que fueron aprobando por edad (hay indicaci\u00f3n de Primaria de pasarlos igual), ahora tienen 12, 13 o 14 a\u00f1os y algunos salen de sexto sin saber leer ni escribir.<\/p>\n<p>El problema es que la maestra los tiene que apuntar en la UTU o en el liceo y es imposible, no se lo bancan. Los mismos chiquitos te dicen \u201ca m\u00ed de la UTU me van a echar\u201d, porque se dan cuenta de que no est\u00e1n en condiciones de hacer un curso normal. Hay otra tanda que ya entr\u00f3 en el liceo o en la UTU y fracasaron. Algunos botijas hicieron hasta tres veces primer a\u00f1o de liceo, les quedan materias para atr\u00e1s y no las pueden dar. No pueden y ya es tarde: eso que se perdi\u00f3 desde el punto de vista cerebral ya no se recupera. Mir\u00e1s para atr\u00e1s y, claro: este es el resultado de lo que pas\u00f3 en 2001, 2002 y 2003.<\/p>\n<p>La perspectiva de much\u00edsimos de ellos es que ayuden al padre en el corte de ca\u00f1a y que terminen siendo ca\u00f1eros pr\u00e1cticamente analfabetos.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfQu\u00e9 otras caracter\u00edsticas tienen hoy estos j\u00f3venes?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014La sensaci\u00f3n de los que ya est\u00e1n en el liceo es de fracaso. Los pap\u00e1s los estimulan a que sigan para cobrar la asignaci\u00f3n familiar, pero al ser ni\u00f1os que ya han vivido muchas etapas negativas, un nuevo fracaso es una nueva frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>No quiere decir que no sean muy trabajadores, eso siempre se not\u00f3 en los peludos (cortadores de ca\u00f1a) que son capaces de levantarse a las 4 de la ma\u00f1ana, hacer un trabajo dur\u00edsimo, a todo eso no le hacen asco. Pero, sin embargo, si es un trabajo en el que ten\u00e9s que armar un proyecto para construir un galp\u00f3n, organizarte en equipo para vender y guardar lo recaudado para el nylon que se va a romper, es decir, proyectar algo, estos j\u00f3venes no lo pueden hacer. Porque significa otro razonamiento que no es el del trabajo rutinario de la ca\u00f1a. Es muy sacrificado, pero es eso. Entonces no pueden hacer nada que implique desarrollar una creatividad, todo eso les cuesta much\u00edsimo.<\/p>\n<p>La otra caracter\u00edstica es que en general son adultos ap\u00e1ticos. En su medio son Tarz\u00e1n, pero en un medio ajeno, con gente de otro barrio o de otra situaci\u00f3n econ\u00f3mica, ah\u00ed son re achicados. Tienen baja autoestima, un perfil muy bajo. En toda esa etapa de pobreza fueron muy golpeados, discriminados, estigmatizados, y ahora ellos mismos, sin querer, se autoexcluyen.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfAlgunos de esos ni\u00f1os se pudieron recuperar?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, con algunos pas\u00f3. Antes se dec\u00eda que las neuronas que mor\u00edan, mor\u00edan. Ahora las teor\u00edas de la neuroplasticidad dicen que si vos estimul\u00e1s esas conexiones muchas veces, vuelven. Nosotros lo vivimos en cerca del 5 por ciento de los casos. Hay una chiquita que desde muy beb\u00e9 vino con nosotros y era de muy bajo peso y talla \u2013de las de m\u00e1s bajo peso que he conocido\u2013, y ahora pas\u00f3 a sexto de escuela y es abanderada. Para nosotros es un orgullo, pero son los menos. La mayor\u00eda no se recupera. Y dec\u00eds: si seguimos empujando puede ser que termine el ciclo b\u00e1sico, y ya qued\u00e1s contenta con eso.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfSe puede hablar de una generaci\u00f3n perdida?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014No es que sea una generaci\u00f3n perdida, uno siempre est\u00e1 apostando a los j\u00f3venes, pero s\u00ed perdimos much\u00edsimo en la parte intelectual. Eso te da una impotencia y es muy fuerte\u2026 No quer\u00e9s que su futuro sea vender su fuerza de trabajo, sus brazos. Si hubieran podido tener una buena nutrici\u00f3n, muchos de esos ni\u00f1os podr\u00edan ser hoy ingenieros, cient\u00edficos, hacer un aporte en ese sentido. Ah\u00ed s\u00ed que perdimos mucho. Pero seguimos apostando a la vida y a los j\u00f3venes, que a pesar de todas esas dificultades puedan salir. En esa pelea los vamos a acompa\u00f1ar en lo que podamos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTenemos un grupo de mam\u00e1s muy j\u00f3venes, de 21 a\u00f1os o menos, que empezaron a tener hijos a edades muy tempranas y tienen dificultad para comprender ciertas cosas de la maternidad. Es como si ellas tampoco hubieran tenido infancia. No tienen imagen de autoridad. Tienen 20 a\u00f1os y parecen mujeres de 45&#8230;\u00bb<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[12693],"tags":[17212],"class_list":["post-4327","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-uruguay","tag-america-latina","post_format-post-format-aside"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-17N","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4327","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4327"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4327\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4332,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4327\/revisions\/4332"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4327"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4327"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4327"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}