{"id":4197,"date":"2018-01-23T16:43:06","date_gmt":"2018-01-23T16:43:06","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4197"},"modified":"2018-01-23T16:43:12","modified_gmt":"2018-01-23T16:43:12","slug":"historia-gramsci-y-sraffa-la-relacion-entre-dos-comunistas-rebeldes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4197","title":{"rendered":"Historia &#8211; Gramsci y Sraffa, la relaci\u00f3n entre dos comunistas rebeldes"},"content":{"rendered":"<p><strong>Historia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gramsci y Sraffa, la relaci\u00f3n entre dos comunistas rebeldes<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sergio Cesaratto *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sinistrairete, 9-1-2018 <\/strong><strong><a href=\"https:\/\/www.sinistrainrete.info\/\">https:\/\/www.sinistrainrete.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Gustavo Buster \u2013 Sin Permiso <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/\">http:\/\/www.sinpermiso.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>La figura de Piero Sraffa es en gran parte desconocida para el p\u00fablico italiano, incluso los m\u00e1s cultos; poco m\u00e1s afortunada es la de Antonio Gramsci. Sin embargo, son los dos cient\u00edficos sociales m\u00e1s extraordinarios de los que Italia puede vanagloriarse del siglo XX. El libro de Giancarlo De Vivo ( En la tormenta del siglo XX &#8211; Antonio Gramsci y Sraffa entre la lucha pol\u00edtica y la teor\u00eda cr\u00edtica, Castelvecchi, 2017) hace luz sobre la interacci\u00f3n intelectual, pol\u00edtica y humana que se estableci\u00f3 entre los dos en situaciones dram\u00e1ticas en el siglo XX, como indica el acertado t\u00edtulo del libro, que no solo est\u00e1 dirigido a acad\u00e9micos y \u00abexpertos\u00bb, sino que es de gran inter\u00e9s para cualquier lector culto.<\/p>\n<p>Gramsci y Sraffa se conocieron, como es sabido, en el Tur\u00edn de la inmediata posguerra, y ambos eran disc\u00edpulos de Umberto Cosmo (como Terracini y Togliatti). Los per\u00edodos m\u00e1s intensos de sus relaciones tuvieron lugar tanto en Tur\u00edn (1919-1921) como en Roma (1924-1926). Pero nunca se interrumpi\u00f3 el contacto, incluso en el per\u00edodo de 1921-1924 en el que Sraffa primero (en Londres) y luego Gramsci (en Mosc\u00fa) estuvieron ausentes de Italia. Desde Londres, Sraffa continu\u00f3 colaborando con \u201cOrdine Nuovo\u201d. Despu\u00e9s de la detenci\u00f3n de Gramsci en noviembre de 1926, Sraffa sirvi\u00f3 de enlace con el Partido Comunista italiano en el exilio. Hasta la puesta en libertad condicional en 1934 de Gramsci, Sraffa solo pudo encontrarse con \u00e9l una vez en 1927, y solo pudieron mantener correspondencia de manera indirecta a trav\u00e9s de la cu\u00f1ada del preso, Tatiana Schucht.<\/p>\n<p>S\u00f3lo a partir de enero de 1935 pudo Sraffa visitar a su amigo en otras siete ocasiones. Sobre la \u00faltima, a finales de marzo de 1937, Tatiana escribe (p. 17 del libro de De Vivo) que \u00abya es la tercera vez que Antonio recibe su visita, ma\u00f1ana y tarde &#8230; Su alegr\u00eda me toca infinitamente, y su solicitud sincera de que el amigo escuche todo lo que quer\u00eda decirle, y \u00e9l mismo escuchar. Estas conversaciones es verdad que le cansan mucho, pero son para \u00e9l tan importantes como el aire que respiramos\u00bb.<\/p>\n<p>Gramsci no ser\u00e1 el \u00fanico en experimentar una gran satisfacci\u00f3n en sus conversaciones con Sraffa; basta recordar sus encuentros semanales con Wittgenstein en Cambridge, y la afirmaci\u00f3n de este \u00faltimo de que sal\u00eda de cada conversaci\u00f3n con Sraffa como un \u00e1rbol podado. De Vivo nos da una idea de las conversaciones con Gramsci, cuyo componente humano es palpable en las palabras de Tatiana, de las hablaremos m\u00e1s adelante. De Wittgenstein (y de Gramsci), Sraffa admirar\u00e1 el rigor de la investigaci\u00f3n llevada al extremo: el economista admiraba sobre todo la honestidad, el rigor y la curiosidad intelectual.<\/p>\n<p><strong>Las cartas (primer cap\u00edtulo)<\/strong><\/p>\n<p>La correspondencia de Sraffa con Tatiana es el medio con el que el economista (desde 1927 en Cambridge) se comunica con Gramsci. Recibe de la cu\u00f1ada de Gramsci copia de las cartas del preso, y las remitir\u00e1 al centro en el extranjero del Partido Comunista italiano en Par\u00eds. Sraffa sigue en persona tanto las iniciativas legales para la liberaci\u00f3n de Gramsci (hasta el punto de atribuirse en alguna carta el t\u00edtulo de abogado), a trav\u00e9s de conocidos de su padre, antifascista y ex rector de Bocconi, como (aparentemente) las ilegales. A la luz de los profundos lazos entre Gramsci y Sraffa parece, por tanto, sorprendente que el papel del economista italiano fuese, como recuerda De Vivo, poco conocido durante mucho tiempo, casi oculto, y es s\u00f3lo desde mediados de los a\u00f1os sesenta cuando comienza a emerger. Y, por desgracia, al salir a la superficie tambi\u00e9n comienzan a florecer las inferencias m\u00e1s variadas, a menudo no documentadas, sobre el papel de intermediario de Sraffa entre Gramsci y el Partido. En resumen, la acusaci\u00f3n es que Sraffa hab\u00eda actuado como un agente del PCI, incluso de la Comintern, en estrecho contacto con Stalin y Togliatti. Desafortunadamente, algunos acad\u00e9micos reconocidos como Luciano Canfora se habr\u00edan prestado a este juego. La imagen que surge de la reconstrucci\u00f3n documental que hace De Vivo en el primer cap\u00edtulo del libro es m\u00e1s bien el de un comportamiento extremadamente correcto de Sraffa, no solo en relaci\u00f3n con el Partido sino, sobre todo, con su amigo en la c\u00e1rcel, sin escatimar todos los esfuerzos posibles para su liberaci\u00f3n y, al mismo tiempo, para aliviar su sufrimiento material e intelectual.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1 la cuesti\u00f3n de la famosa carta de Ruggero Grieco. Como tal vez los lectores sabr\u00e1n, en 1928 la polic\u00eda secreta fascista intercept\u00f3 una carta del l\u00edder comunista exiliado dirigida a tres dirigentes presos, Terracini, Scoccimarro y Gramsci. Al mostrar que los tres eran miembros a\u00fan activos en la toma de decisiones del partido, esta carta pod\u00eda ser un factor agravante de su situaci\u00f3n en el inminente juicio ante el Tribunal Especial al que se enfrentaban. Gramsci fue inmediatamente aislado y sospech\u00f3 de este descuido del Partido, volviendo sobre el tema cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde en dos cartas a Tatiana, en las que explicaba sus atormentadas dudas de que la carta de Grieco hubiese sido enviada deliberadamente para agravar su situaci\u00f3n. Y \u00bfqui\u00e9n, sino Togliatti? Tal era la confianza de Gramsci en Sraffa, que le pide a Tatiana que sus dos cartas s\u00f3lo sean enviadas al \u2018abogado&#8217; (y, por lo tanto, no al partido).<\/p>\n<p>Determinar si Sraffa respet\u00f3 o no la voluntad de su amigo es, pues, esencial, sobre todo cuando los buitres habituales han argumentado que este deseo no se cumpli\u00f3. La reconstrucci\u00f3n de De Vivo, en lo que hace a este punto apasionante (aunque el libro en su conjunto lo es sin duda), documenta paso a paso, y de una manera que me parece incontrovertible, como Sraffa honr\u00f3 esa voluntad sin lugar a dudas. En concreto, Sraffa en los a\u00f1os setenta todav\u00eda estaba en posesi\u00f3n de las dos cartas de marras (las copias que le envi\u00f3 Tatiana), junto con veinte cartas sucesivas que, evidentemente, Sraffa hab\u00eda dejado de remitir al Partido. Un material que el Partido recibi\u00f3 por otros medios, en concreto de las autoridades sovi\u00e9ticas que heredaron los originales guardados por Tatiana. \u00bfPor qu\u00e9 Sraffa, se pregunta uno, no s\u00f3lo respet\u00f3 la voluntad de Gramsci de no entregar las dos cartas, sino tampoco las posteriores? De Vivo sugiere la hip\u00f3tesis de que como consecuencia del incidente de Grieco (y otros \u00abdescuidos\u00bb posteriores), incluso Sraffa sospechaba cada vez m\u00e1s del Partido, una hip\u00f3tesis apoyada en 1983 por Giorgio Napolitano, que despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial fue el v\u00ednculo entre el Partido y Sraffa. Este \u00faltimo, dice De Vivo, nunca rompi\u00f3 con el Partido (del que, sin embargo, no era miembro). Por su parte, Togliatti mantuvo deliberadamente en la sombra la figura de Sraffa durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os, hasta el punto de manipular una carta importante de Tatiana a Sraffa, en la que relata el final de Gramsci, present\u00e1ndola como dirigida \u00aba su esposa y sus compa\u00f1eros\u201d. La actitud de Togliatti solo cambi\u00f3 cerca de su muerte, de manera que a mediados de los a\u00f1os sesenta se publicaron finalmente las dos cartas de Gramsci en las que se refer\u00eda al incidente de Grieco (las que estaban en posesi\u00f3n de Togiatti, seg\u00fan se ha podido saber, no las de Sraffa), abriendo el debate en el marco de la discusi\u00f3n de si Gramsci pudo romper con el Partido Comunista en relaci\u00f3n con la posici\u00f3n de la direcci\u00f3n sovi\u00e9tica, que posteriormente apoy\u00f3 la consigna de una asamblea constituyente democr\u00e1tica defendida por Gramsci contra la l\u00ednea del Partido (al respecto ver un art\u00edculo de Leonardo Paggi de 1966 que despert\u00f3 las iras de Amendola). La direcci\u00f3n comunista comenz\u00f3 en ese momento a sospechar que Sraffa pose\u00eda m\u00e1s documentos de Gramsci, iniciando una caza del rat\u00f3n que s\u00f3lo tuvo \u00e9xito, despu\u00e9s de mucha persuasi\u00f3n, en 1974, cuando Sraffa (que estaba empezando a perder la memoria) les entreg\u00f3 los documentos a\u00fan en su poder. Pero, como hemos dicho, dicho material estaba ya en posesi\u00f3n del Partido, e incluso se hab\u00eda publicado. En un ap\u00e9ndice del cap\u00edtulo de De Vivo se desmontan las posteriores acusaciones de Canfora contra Sraffa en relaci\u00f3n a la infame carta de Grieco. La pregunta es porque unos intelectuales respetables, m\u00e1s all\u00e1 de los buitres, han tenido inter\u00e9s en Italia en ensuciar la figura cristalina de Sraffa. \u00bfQu\u00e9 les molesta de Sraffa?<\/p>\n<p><strong>El materialismo de las ideas (segundo cap\u00edtulo)<\/strong><\/p>\n<p>Sraffa mantuvo relaciones de intercambio intelectual profundas con algunos de los pensadores m\u00e1s brillantes de Cambridge, entre ellos el genio matem\u00e1tico Frank Ramsey, que muri\u00f3 prematuramente a los 26 a\u00f1os, y, por supuesto, Wittgenstein y Keynes. Por desgracia, conservamos escasos fragmentos de las largas conversaciones en las que somet\u00edan a la navaja de Sraffa sus teor\u00edas (probablemente m\u00e1s que a la inversa). Las conversaciones con Wittgenstein, seg\u00fan Amartya Sen, al que se refiere De Vivo, pod\u00edan llegar a irritar en algunas ocasiones a Sraffa por su abstracci\u00f3n en comparaci\u00f3n con las que ten\u00eda, m\u00e1s concretas, con Keynes. La distancia entre los dos economistas era naturalmente considerable, tanto en pol\u00edtica como en econom\u00eda, hasta el punto de que en 1951 Sraffa escribi\u00f3 a Dobb que Keynes era un \u00abreaccionario\u00bb. En realidad, dice De Vivo, a Sraffa le afect\u00f3 mucho la muerte del gran economista en 1946. El genio de Sraffa se puede medir por el hecho de que Keynes consideraba un test las \u201cextenuantes\u201d cr\u00edticas de Sraffa a los borradores de la Teor\u00eda General, y que Dennis Robertson, ex alumno de Keynes, m\u00e1s tarde inquisidor de la ortodoxia y revisor muy cr\u00edtico de la Teor\u00eda general, agradeciese a Sraffa sus sugerencias, atribuy\u00e9ndole en la pr\u00e1ctica la autor\u00eda de gran parte de las cr\u00edticas. Sraffa, \u201cun misterio absoluto\u00bb como le define Richard Kahn (P\u00e1g. 82), un Zelig de la inteligencia, capaz de ayudar a aclarar puntos de vista opuestos, el de Keynes y los de sus cr\u00edticos, en una avidez extrema de rigor.<\/p>\n<p>Tampoco conocemos mucho sobre las conversaciones con Gramsci. Sin embargo, su opini\u00f3n sobre Benedetto Croce es posible que les haya distanciado: Sraffa estaba decididamente a favor de la ciencia moderna, por la que ten\u00eda curiosidad, y cre\u00eda que el idealismo de Croce era nocivo: \u00abEs un hecho curioso que en la cultura de todos los italianos cultos hay un gran agujero: la ignorancia de las ciencias naturales. Croce es un caso extremo, pero t\u00edpico. Los fil\u00f3sofos creen que, cuando han demostrado que los cient\u00edficos ser\u00edan dignos de suspender vergonzosamente en filosof\u00eda, su tarea ha terminado\u201d [carta a Tania 23 de agosto de 1931, citado en la p.96).<\/p>\n<p>Inicialmente interesado sobre todo en los problemas de la econom\u00eda y las finanzas aplicadas (lo que lo enfrent\u00f3 personalmente a Mussolini en no menor medida que Gramsci), a mediados de los a\u00f1os veinte Sraffa comenz\u00f3 a interesarse en temas de teor\u00eda econ\u00f3mica y se orient\u00f3 a una carrera acad\u00e9mica, lo que ser\u00e1 la aventura intelectual de su vida y se convertir\u00e1 en el desaf\u00edo te\u00f3rico m\u00e1s importante al marginalismo en el siglo pasado, junto al de Keynes. Eso no impidi\u00f3 que Sraffa siguiese manteniendo contactos pol\u00edticos, no s\u00f3lo con el Partido Comunista, sino tambi\u00e9n a mediados de los a\u00f1os veinte con la izquierda reformista, de Turati a Kuliscioff, de Rosselli a Gobetti. Por otra parte, Sraffa sufri\u00f3 duros reproches de Gramsci y Togliatti por apoyar una l\u00ednea de unidad de las fuerzas antifascistas en contraposici\u00f3n al sectarismo comunista, sin que por ello disminuyese la confianza del primero en \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00bfDe que discut\u00edan hasta \u00abtarde en la noche\u00bb Gramsci y Sraffa en Roma en el per\u00edodo 1924-1926? Inevitablemente, del estado insatisfactorio de los estudios econ\u00f3micos marxistas &#8211; sobre los que Gramsci emiti\u00f3 un severo juicio en los Cuadernos, compartido por Sraffa (p 119). Hay que recordar que s\u00f3lo unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1928, Sraffa comenz\u00f3 a tener una idea bastante clara de la necesidad de reanudar el an\u00e1lisis de los cl\u00e1sicos y de Marx, que le absorber\u00eda en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. Por lo tanto, el mismo Sraffa viv\u00eda todav\u00eda el vasallaje intelectual com\u00fan a muchos marxistas (pp. 104-7) en relaci\u00f3n al marginalismo, representado en particular por la figura de Alfred Marshall, a pesar de las cr\u00edticas muy severas que hab\u00eda formulado en dos art\u00edculos memorables en 1925 y 1926. Las discusiones de Sraffa con su amigo en la c\u00e1rcel con respecto a los estudios econ\u00f3micos no tuvieron por otra parte grandes efectos (p. 115). Hubiera sido \u00fatil para el lector en este caso que De Vivo hubiera profundizado en las ideas que se apuntan de las cartas y en los Cuadernos, confront\u00e1ndolas con interpretaciones anteriores, como las de Giorgio Lunghini (1994). Y en la interpretaci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico, seg\u00fan De Vivo, los dos investigadores encontraron un terreno de elaboraci\u00f3n com\u00fan. En particular, el autor cita un pasaje de 1932 debido a Maurice Dobb, pero inspirado por Sraffa, en el que, en un punto clave, se habla de las \u00abideas\u00bb como \u00abparte de la historia, que son &#8216;hechos&#8217; de la experiencia hist\u00f3rica no menos que las invenciones mec\u00e1nicas y [sic] las relaciones de propiedad, y entran en el proceso hist\u00f3rico de la misma manera que otros &#8216;hechos'\u00bb. Este \u00abmarxismo indisciplinado\u00bb de Sraffa (e indirectamente de Gramsci) fue objeto de acusaciones de \u00abperversi\u00f3n idealista\u00bb de la c\u00e9lula del Partido Comunista de Cambridge, a las que Dobb respondi\u00f3 con irritaci\u00f3n que el punto hab\u00eda sido inspirado por un camarada extranjero con una gran cultura marxista y mucho m\u00e1s involucrado en actividades revolucionarias (incluso ilegales) que los militantes de sal\u00f3n de la c\u00e9lula (p. 126).<\/p>\n<p><strong>El redescubrimiento de Marx<\/strong><\/p>\n<p>Como se ha se\u00f1alado, De Vivo describe muy bien la situaci\u00f3n intelectual del marxismo de los a\u00f1os veinte: una especie de divisi\u00f3n del trabajo en la que se aceptaba el an\u00e1lisis econ\u00f3mico burgu\u00e9s como un an\u00e1lisis cient\u00edfico respetable de los problemas econ\u00f3micos concretos, relegando el marxismo a las \u201cgrandes leyes del movimiento del capitalismo\u201d. Esta divisi\u00f3n de trabajo continu\u00f3 en el PCI (y en el marxismo internacional tambi\u00e9n) m\u00e1s all\u00e1 de los a\u00f1os veinte, al menos hasta la austeridad berlingueriana, cuando se abandon\u00f3 el cuerno del marxismo dejando s\u00f3lo el otro, la teor\u00eda econ\u00f3mica burguesa. La econom\u00eda cr\u00edtica no fue materia prima fundamental del PCI, como por desgracia tampoco lo es hoy en d\u00eda en su reformulaci\u00f3n como farsa electoral. Que este fuera el camino que Sraffa recorri\u00f3 hasta 1928 para liberarse del marginalismo y recuperar el punto de vista de los economistas cl\u00e1sicos y de Marx, en especial la teor\u00eda de la plusval\u00eda (v. Cesaratto 2016) es objeto de controversia. En resumen, \u00bfSraffa se inspir\u00f3 en y se gui\u00f3 por Marx o recorri\u00f3 un camino m\u00e1s complicado que culmin\u00f3 en una especie de redescubrimiento de Marx? La cuesti\u00f3n es delicada en dos aspectos. El primero, anal\u00edtico en el sentido de que, como escribi\u00f3 el economista turin\u00e9s, la v\u00eda para alcanzar una meta es a menudo m\u00e1s importante que el propio destino. Reconstruir y rehacer ese camino no es en realidad un mero ejercicio de historia del pensamiento, sino que significa volver sobre el proceso de catarsis de las ideas err\u00f3neas que se ramifican en todos los rincones de nuestra mente (seg\u00fan la famosa expresi\u00f3n de Keynes) y el no menos arduo de vislumbrar un nuevo punto de vista. El segundo, es m\u00e1s pol\u00edtico en el sentido de que una derivaci\u00f3n marxista directa del enfoque cl\u00e1sico expone a Sraffa a la acusaci\u00f3n sutil, por ejemplo de Paul Samuelson, de haber sido un gran economista, pero desafortunadamente alentado por el deseo de validar a toda costa a Marx.<\/p>\n<p>En un ap\u00e9ndice del segundo cap\u00edtulo, De Vivo recupera lo que hab\u00eda defendido en algunas intervenciones cient\u00edficas, en particular, nos guste o no, que fue El Capital de Marx la gu\u00eda de Sraffa (en particular, el segundo volumen y el llamado cuarto volumen dedicado a la Historia de las Teor\u00edas de la Plusval\u00eda). Evocando impl\u00edcitamente el contexto esquizofr\u00e9nico descrito por De Vivo, para el que en los a\u00f1os veinte se pod\u00eda ser marxista defendiendo al mismo tiempo la validez del aparato marginalista de fijaci\u00f3n de precios a trav\u00e9s de las curvas de oferta y demanda; aunque m\u00e1s compleja es la posici\u00f3n de los que creen que hay una continuidad entre los famosos art\u00edculos de 1925 y 1926 de Sraffa sobre la teor\u00eda de los precios en Alfred Marshall (el marginalista m\u00e1s influyente) y posteriores avances. En particular, Sraffa rastrea en Alfred Marshallla la idea seg\u00fan la cual, con rendimientos constantes a escala, solo el coste determina el precio de los bienes. Sobre la base de esta sugerencia, Sraffa trata sucesivamente de anclar la determinaci\u00f3n de los precios y la distribuci\u00f3n de los elementos materiales (objetivos) desarrolladas en las teor\u00edas de la plusval\u00eda del tardo mercantilista William Petty y los fisi\u00f3cratas franceses, en lugar de en los conceptos subjetivos de \u00abesfuerzo y sacrificio\u00bb de los marginalistas o en la teor\u00eda del valor trabajo de Ricardo y Marx (\u00e9sta \u00faltimo habr\u00eda retenido casi un enfoque corrompido de la aproximaci\u00f3n materialista del c\u00e1lculo de la plusval\u00eda de los autores precedentes a favor de una idea semi-\u00e9tica del valor de la mercanc\u00eda, ver en este sentido el estupendo ensayo de Saverio Fratini de 2016).<\/p>\n<p>Una vez redescubierto este punto de vista materialista para sus ecuaciones, Sraffa retorn\u00f3 a Marx juzgando m\u00e1s amablemente la teor\u00eda del valor trabajo como el intento de Ricardo y Marx de desarrollar el enfoque de la plusval\u00eda de manera original y fruct\u00edfera , incluso dentro de los l\u00edmites de esa teor\u00eda. El hecho de que, sin embargo, el valor-trabajo fuese una mala fundaci\u00f3n, como ya sab\u00edan Ricardo y Marx, fue utilizado por uno de los fundadores del marginalismo, Boehm- Bawerk para atacar El Capital, predisponiendo la subordinaci\u00f3n del marxismo al \u00abm\u00e1s cient\u00edfico marginalismo\u201d, que evoca De Vivo apropiadamente en su libro. El legado te\u00f3rico m\u00e1s importante de Sraffa al pensamiento marxista y democr\u00e1tico es, por tanto, el haber roto esa subordinaci\u00f3n y la esquizofrenia entre marxismo y marginalismo ilustrada por De Vivo. La cuesti\u00f3n del recorrido realizado por Sraffa en aquellos a\u00f1os decisivos permanece, naturalmente, abierto. Hubiera sido un enriquecimiento, en este sentido, que De Vivo hubiera mencionado la existencia de otras interpretaciones autorizadas.<\/p>\n<p><strong>Una figura molesta<\/strong><\/p>\n<p>Por lo tanto, la trayectoria de Sraffa es intelectualmente fascinante y est\u00e1 profundamente inmersa en la historia del corto Siglo XX, y en la del marxismo y la econom\u00eda pol\u00edtica. El libro De Vivo es en este sentido estricto no solo una lectura rigurosa sino absolutamente convincente. Una reflexi\u00f3n final sobre el impacto lamentablemente marginal de Sraffa en la cultura italiana hubiera sido interesante para el lector. La herencia de Sraffa en los estudios econ\u00f3micos sigue bien viva, y su escuela es una de las m\u00e1s vibrantes entre las heterodoxas &#8211; pero incluso en este caso, sin embargo, se ve a menudo marginada a favor de teor\u00edas menos coherentes. Los espacios para el pensamiento cr\u00edtico en la econom\u00eda, sin embargo, se han restringido dr\u00e1sticamente, y predominan los\u00a0 \u2018bocconiani\u2019 [de la Universidad Bocconi de Mil\u00e1n, \u201cacr\u00edticos\u201d, ndt] en todas las tendencias, a pesar de que la crisis ha demostrado dram\u00e1ticamente su inconsistencia cient\u00edfica. El libro de De Vivo es importante en este sentido para sensibilizar a toda la cultura italiana de la necesidad de proteger la libertad de investigaci\u00f3n econ\u00f3mica, no s\u00f3lo para defender el legado cient\u00edfico que es todo italiano, interdisciplinario, democr\u00e1tico y antifascista, sino porque s\u00f3lo a partir de ah\u00ed, y del legado de Keynes, podr\u00e1 surgir una nueva y m\u00e1s fruct\u00edfera ciencia econ\u00f3mica que supere el penoso autismo de la teor\u00eda dominante. En un momento de decadencia de nuestro pa\u00eds, ha llegado el momento de que Italia redescubra la talla humana e intelectual de Gramsci y Sraffa.<\/p>\n<p>* Sergio Cesaratto economista italiano, profesor de la Universidad de Siena, es un especialista en sistemas de pensiones que cuestiona las visiones neocl\u00e1sicas a partir de la obra de Piero Sraffa<\/p>\n<p><strong><u>Referencias<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Cesaratto, S. (2016) Sei lezioni di Economia, Imprimatur, Reggio Emilia.<\/p>\n<p>Fratini, S.M. (2016) Sraffa on the Degeneration of the Notion of Cost, Centro Sraffa Working Papers, n.21.<\/p>\n<p>Lunghini, G. (1994) Gramsci critico dell&#8217;economia politica, introduzione a: Antonio Gramsci, Scritti di economia politica, Bollati Boringhieri, Torino.<\/p>\n<p>Robertson, Dennis H. (1936) Some Notes on Mr, Keynes&#8217; General Theory of Employment, Quarterly Journal of Economics 51, pp. 168-91.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfDe que discut\u00edan hasta \u00abtarde en la noche\u00bb Gramsci y Sraffa en Roma en el per\u00edodo 1924-1926? Inevitablemente, del estado insatisfactorio de los estudios econ\u00f3micos marxistas &#8211; sobre los que Gramsci emiti\u00f3 un severo juicio en los Cuadernos, compartido por Sraffa (p 119)&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[654670,6992,123510131,3503,603592826,5013791,2424412],"class_list":["post-4197","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","tag-antonio-gramsci","tag-debates","tag-giancarlo-de-vivo","tag-historia","tag-la-carta-de-ruggero-grieco","tag-piero-sraffa","tag-togliatti","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-15H","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4197"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4197\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4198,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4197\/revisions\/4198"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}