{"id":4180,"date":"2018-01-19T20:06:57","date_gmt":"2018-01-19T20:06:57","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4180"},"modified":"2018-01-19T20:07:04","modified_gmt":"2018-01-19T20:07:04","slug":"uruguay-la-lucha-de-clases-en-el-conflicto-agrario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4180","title":{"rendered":"Uruguay &#8211; La lucha de clases en el conflicto agrario"},"content":{"rendered":"<p><strong>Uruguay<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfPor el campo y con la patria? <\/strong><\/p>\n<p><strong>En la plataforma de este \u201cneo-ruralismo\u201d encontramos mezclados reclamos t\u00edpicamente empresariales (baja de impuestos, tarifas y salarios) con demandas de los terratenientes (reducci\u00f3n de impuestos a la propiedad del suelo).<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gabriel Oyhant\u00e7abal *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brecha, 19-1-2018 <\/strong><strong><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">https:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Si una virtud tiene la reciente movilizaci\u00f3n de productores agropecuarios agrupados bajo la consigna \u201cPor el campo y con la patria\u201d es que permite evidenciar una serie de rasgos de la econom\u00eda y la estructura de clases de Uruguay sobre los que es interesante volver a echar luz.<\/p>\n<p>Para empezar, \u201cel campo\u201d no existe como categor\u00eda social. Esto a pesar de que los propietarios rurales sistem\u00e1ticamente intenten llenarlo de sus intereses. Muy por el contrario, en \u201cel campo\u201d existen clases sociales con diversos intereses y, por si fuera poco, luchan.<\/p>\n<p>No hay que ser muy perspicaz. La plataforma reivindicativa de los \u201cproductores alzados\u201d delimita muy claramente su perfil: recortar salarios, bajar el costo del Estado (servicios p\u00fablicos, pol\u00edticas sociales) y garantizar la apropiaci\u00f3n privada de la renta del suelo y sus ganancias.<\/p>\n<p>Por eso si por \u201ccampo\u201d queremos referir no a un paisaje o territorio, sino a los sujetos sociales que en \u00e9l producen y\/o habitan, habr\u00eda que empezar por reconocer el rico entramado de clases que lo conforman, que se resiste a ser encasillado en la imagen \u201ccampo somos todos\u201d.<\/p>\n<p>El punto de partida son las tres formas principales del ingreso en las sociedades capitalistas: renta del suelo, ganancias y salarios, y cuyas personificaciones expresan a sujetos con intereses bien diferentes: terratenientes, capitalistas y asalariados, respectivamente. Repasemos un poco de econom\u00eda pol\u00edtica. En cualquier actividad el trabajador (el verdadero productor) primero genera un valor, el salario, con el que repone su capacidad de trabajar, y luego un plus-valor (trabajo excedente) que se reparte bajo la forma de ganancia media para capitalistas y renta del suelo para terratenientes. En este sentido la renta representa una p\u00e9rdida para la clase capitalista, que debe ceder esta porci\u00f3n del excedente a un sujeto que no cumple ning\u00fan rol en la producci\u00f3n pero que reclama su remuneraci\u00f3n dado el car\u00e1cter finito, monopolizable y heterog\u00e9neo del suelo.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, no s\u00f3lo hay un conflicto terratenientes\/capitalistas que se expresa en el precio de arrendamiento del suelo, sino que la l\u00f3gica de sus respectivos \u201cnegocios\u201d son bien diferentes. Mientras el capitalista espera una ganancia media que suele oscilar entre el 10 y el 20 por ciento del capital adelantado, el terrateniente se comporta con una l\u00f3gica \u201cfinanciera\u201d, seg\u00fan la cual la compra de tierras es como la compra de bonos del tesoro u otros activos similares, y cuya referencia de rentabilidad es una tasa de inter\u00e9s que suele oscilar entre el 3 y el 5 por ciento (v\u00e9ase gr\u00e1fico para los \u00faltimos 60 a\u00f1os).<\/p>\n<p>El problema es que en la realidad concreta las cosas siempre aparecen m\u00e1s entreveradas, con sujetos en los que se superponen las personificaciones. Capitalistas que son al mismo tiempo terratenientes. Peque\u00f1os capitalistas que no tienen escala para competir con los capitales medios, pero que siguen en la producci\u00f3n recibiendo una remuneraci\u00f3n equivalente al inter\u00e9s por su capital invertido. Productores familiares-mercantiles que controlan un peque\u00f1o capital y cuya remuneraci\u00f3n es equivalente a un salario que repone el gasto de la fuerza de trabajo familiar, y que en muchos casos son a su vez peque\u00f1os terratenientes. E incluso asalariados que tienen un peque\u00f1o capital en la producci\u00f3n (por ejemplo, cr\u00eda de ganado) que oficia de complemento salarial.<\/p>\n<p>Por eso en la plataforma reivindicativa de este \u201cneo-ruralismo\u201d encontramos mezclados reclamos t\u00edpicamente empresariales (baja de impuestos, tarifas y salarios) con demandas de los terratenientes (reducci\u00f3n de impuestos a la propiedad del suelo). Es m\u00e1s, parecer\u00eda tratarse de una movilizaci\u00f3n encabezada fundamentalmente por peque\u00f1os capitalistas agrarios que en muchos casos son simult\u00e1neamente terratenientes, y no por los grandes capitales del campo (forestales, sojeros, estancieros).<\/p>\n<p>Este doble car\u00e1cter de clase seguramente est\u00e9 explicando por qu\u00e9 no apuntan sus bater\u00edas contra el costo del arrendamiento, cuando la renta bruta estimada con precios de mercado ponderados represent\u00f3 en promedio 38 por ciento del Pbi agropecuario entre 2000 y 2016. Sin embargo, tambi\u00e9n es posible sugerir una hip\u00f3tesis m\u00e1s de fondo: no pueden cuestionar la renta del suelo porque de hacerlo estar\u00edan cuestionando la sacrosanta propiedad privada.<\/p>\n<p>En segundo lugar, tampoco los productores son la clase m\u00e1s numerosa del \u201ccampo\u201d. Con base en distintas fuentes (Encuesta Continua de Hogares, Censo Agropecuario, Registro de Productores Familiares), se puede estimar que mientras los asalariados agrarios oscilan entre 70 mil y 80 mil, los productores familiares-mercantiles agrupan unos 23 mil establecimientos y a cerca de 40 mil trabajadores (incluyendo titular y familiares), y los empresarios-patrones (de todos los tama\u00f1os) son alrededor de 15 mil. Algo es evidente: el poder f\u00e1ctico y la capacidad para amplificar intereses, medi\u00e1tica y pol\u00edticamente, no se relaciona con el tama\u00f1o de la clase, sino con la cantidad de hect\u00e1reas y la magnitud absoluta del capital.<\/p>\n<p><strong>Ciclos recurrentes <\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, esta nueva crisis de la \u201cclase media rural\u201d, como gustan llamarse, no es el resultado de la voracidad fiscal y demag\u00f3gica de un \u201cgobierno populista\u201d. Por el contrario, es m\u00e1s bien un s\u00edntoma de una enfermedad provocada por un virus que se llama capitalismo, su rasgo fundamental es la competencia a muerte entre capitalistas (la \u201cdestrucci\u00f3n creativa\u201d) que provoca ineluctablemente concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n. Para colmo de males este virus tiene una cepa sudamericana m\u00e1s agresiva, que incluye ciclos recurrentes de abaratamiento del d\u00f3lar (\u201catraso cambiario\u201d, en la jerga m\u00e1s corriente), lo que acelera la destrucci\u00f3n de los segmentos m\u00e1s ineficientes del empresariado rural.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 durante el control de cambio de Luis Batlle Berres (2), con el atraso cambiario en tiempos neoliberales, e incluso durante la \u00faltima dictadura, que dif\u00edcilmente alguien pueda acusar de comunista. Y vale recordar que el \u201cruralismo\u201d de Chicotazo (3) y el movimiento Rentabilidad o Muerte de fines de los noventa fueron hijos de esos procesos.<\/p>\n<p>Es que el abaratamiento del d\u00f3lar es la forma predilecta que ha adoptado en Uruguay la distribuci\u00f3n de renta agraria del suelo, beneficiando a aquellos que operan con mercanc\u00edas importadas y compran divisas para obtener poder de compra internacional. Con la renta en expansi\u00f3n se puede sostener un d\u00f3lar barato, pero cuando se retrae empieza un ajuste que en su repertorio m\u00e1s corriente incluye incremento del endeudamiento p\u00fablico y privado, exoneraci\u00f3n de impuestos y congelaci\u00f3n salarial, que amortiguan pero no detienen la crisis.<\/p>\n<p>No deber\u00eda sorprender entonces que ante un nuevo ciclo de abaratamiento del d\u00f3lar, pero ahora ya sin los superprecios de hace una d\u00e9cada, reflote la movilizaci\u00f3n de este sector social. Por eso es que, a pesar de las apariencias, el problema no es una presi\u00f3n fiscal en torno al 7 por ciento del Pbi agropecuario, y que no difiere de otras ramas de la econom\u00eda (v\u00e9ase \u201cEl agro en Uruguay. Renta del suelo, ingreso laboral y ganancias\u201d, de Mart\u00edn Sanguinetti y quien esto escribe (1), ni el precio del gasoil ni los \u201cs\u00faper salarios\u201d de 20 mil pesos, aunque, dado el car\u00e1cter de clase del conflicto, es hacia donde instintivamente arremeten en su plataforma.<\/p>\n<p>En el fondo nuestros peque\u00f1os capitalistas agrarios sue\u00f1an con una quimera: un capitalismo liberal que no liquide a los m\u00e1s ineficientes. Por eso el actual conflicto no es m\u00e1s que un nuevo grito de un sujeto social impotente para sobrevivir a las leyes leoninas de la competencia, pero que resiste porque existe propiedad privada del suelo y limitaciones biol\u00f3gicas al avance tecnol\u00f3gico en el agro.<\/p>\n<p>En definitiva, lo que est\u00e1 en juego es c\u00f3mo se procesa el ajuste de una econom\u00eda que ya no puede sostener el mismo \u201cpacto distributivo\u201d que, hace una d\u00e9cada \u2013boom de los commodities y cr\u00e9dito barato mediante\u2013, hizo posible la primavera progresista. La reducci\u00f3n-exoneraci\u00f3n de impuestos y el abaratamiento de la energ\u00eda y la fuerza de trabajo s\u00f3lo trasladar\u00e1n el ajuste hacia otros sectores de la sociedad. A su vez, la devaluaci\u00f3n del peso encarecer\u00e1 el costo del endeudamiento en un contexto de d\u00e9ficit fiscal permanente, factor que en nuestra historia reciente siempre se ha resuelto avanzando sobre el ingreso de los trabajadores.<\/p>\n<p>Lo atractivo es observar que ella, la lucha de clases, siempre vuelve.<\/p>\n<p>* Ingeniero agr\u00f3nomo. Trabajador de la Udelar (Universidad de la Rep\u00fablica). Integrante del comit\u00e9 editorial del portal de debates Hemisferio Izquierdo.<\/p>\n<p><strong><u>Notas de Correspondencia de Prensa <\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) En Problemas del desarrollo. Volumen 48, Edici\u00f3n 189, Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico. Publicado por Elsevier Espa\u00f1a, 2017. Disponible en ScienceDirect.<\/p>\n<p>2) Luis Conrado Batlle Berres (1897-1964), caudillo hist\u00f3rico del Partido Colorado, fue presidente del Poder Ejecutivo (por entonces, ejercido a trav\u00e9s de una forma colegiada en el Consejo Nacional de Gobierno) entre 1947 y 1951. Durante ese per\u00edodo el pa\u00eds conoci\u00f3 un cierto desarrollo industrial bajo el modelo de \u201csustituci\u00f3n de importaciones\u201d.<\/p>\n<p>2) Benito Nardone (1906-1964), \u201cChicotazo\u201d, periodista, portavoz del ruralismo, anticomunista rabioso, en 1960 ejerci\u00f3 la presidencia del Consejo Nacional de Gobierno como representante del Partido Nacional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que est\u00e1 en juego es c\u00f3mo se procesa el ajuste de una econom\u00eda que ya no puede sostener el mismo \u201cpacto distributivo\u201d que, hace una d\u00e9cada \u2013boom de los commodities y cr\u00e9dito barato mediante\u2013, hizo posible la primavera progresista.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[12693],"tags":[17212,603287484,23285556,883716,5286938],"class_list":["post-4180","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-uruguay","tag-america-latina","tag-la-primavera-progresista","tag-productores-familiares","tag-renta","tag-terratenientes","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-15q","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4180","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4180"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4180\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4181,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4180\/revisions\/4181"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4180"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4180"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4180"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}