{"id":4176,"date":"2018-01-18T19:49:51","date_gmt":"2018-01-18T19:49:51","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4176"},"modified":"2018-01-18T19:50:01","modified_gmt":"2018-01-18T19:50:01","slug":"eeuu-la-purga-de-nueva-york-capitalismo-del-desastre-urbano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4176","title":{"rendered":"EEUU &#8211; La purga de Nueva York: capitalismo del desastre urbano"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Estados Unidos\u00a0 <\/strong><\/h3>\n<h3><strong>La purga de Nueva York<\/strong><\/h3>\n<p><strong>Meagan Day <\/strong><\/p>\n<p><strong>Jacobin, 10-1-2017\u00a0 <\/strong><strong><a href=\"https:\/\/www.jacobinmag.com\/\">https:\/\/www.jacobinmag.com\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Viento Sur <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Las calles del este de Nueva York est\u00e1n bordeadas de peluquer\u00edas y tiendas de frutas y verduras y, dentro de poco, de un gran complejo de oficinas. La autoridad municipal neoyorquina planea una intensa remodelaci\u00f3n de la zona que rodea la estaci\u00f3n de metro de Broadway Junction en Brooklyn, y el espacio de oficinas es un elemento central del plan de revitalizaci\u00f3n. \u201cTraer espacios de oficinas modernos al este de Nueva York ayudar\u00e1 a impulsar su desarrollo como plataforma de creaci\u00f3n de empleo y atraer\u00e1 cientos de nuevos puestos de trabajo del sector privado al barrio\u201d, he declarado el presidente de la Corporaci\u00f3n de Desarrollo Econ\u00f3mico, James Patchett. Es una canci\u00f3n que los neoyorquinos se saben de memoria.<\/p>\n<p>Hace 25 a\u00f1os, los or\u00edgenes ocultos de la adicci\u00f3n neoyorquina por los edificios de oficinas fueron destapados por el periodista de izquierda Robert Fitch en su cl\u00e1sico libro The Assassination of New York. Fitch denunci\u00f3 que Nueva York tuvo en su tiempo una econom\u00eda industrial diversificada y era por tanto un lugar en el que gente de todas las clases sociales pod\u00edan permitirse vivir y trabajar. Sin embargo, a lo largo de siglo XX, las \u00e9lites de la ciudad la desdiversificaron\u2026 a prop\u00f3sito. Las industrias fueron sustituidas por oficinas y comercios con el objetivo de revalorizar el suelo. \u00bfPor qu\u00e9? Porque las \u00e9lites de la ciudad eran las propietarias de los terrenos.<\/p>\n<p>Nueva York era un lugar en que viv\u00edan pescaderas, costureras y estibadores a tiro de piedra de los Rockefeller. Los ricos custodiaban celosamente sus instituciones patricias para evitar a los intrusos proletarios, pero segu\u00edan prefiriendo vivir en Nueva York, dice Fitch, porque era un lugar lleno de energ\u00eda y culturalmente vibrante.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, las \u00e9lites de la ciudad se pusieron de acuerdo en la d\u00e9cada de 1920 para urdir un plan de expulsi\u00f3n de la clase obrera. El factor determinante no fue tanto el puro prejuicio o la discriminaci\u00f3n como el af\u00e1n de lucro: el suelo ocupado por la gente trabajadora ten\u00eda un valor potencial enorme, siempre que lo dejaran libre. Un economista que por aquel entonces hablaba en nombre de los Rockefeller, Roosevelt, Morgan, Pratt y varios magnates del ferrocarril y de la banca, lo expres\u00f3 de esta manera:<\/p>\n<p>Algunas de las personas m\u00e1s pobres viven en barrios bajos ubicados en terrenos muy apreciados. En la patricia Quinta Avenida, Tiffany y Woolworth, una al lado de otra, venden joyas y baratijas de lugares b\u00e1sicamente id\u00e9nticos\u2026 Semejante situaci\u00f3n ofende nuestro sentido del orden. Todo parece fuera de lugar. Uno anhela reordenar este batiburrillo y poner las cosas en el sitio que les corresponde.<\/p>\n<p>El plan de 1929 ideado por estos poderosos intereses, encarnados en un organismo denominado Regional Planning Association (RPA), implic\u00f3 una profunda redistribuci\u00f3n de las actividades en Manhattan: el distrito textil, fuera; los mataderos, fuera; incluso el puerto \u2013uno de los mejores del mundo en la \u00e9poca\u2013, fuera. En su lugar iban a ponerse edificios de oficinas y viviendas de alto standing para los profesionales que trabajar\u00edan en ellas, que conjuntamente generar\u00edan rentas exponencialmente m\u00e1s elevadas para los capitalistas propietarios de los inmuebles, que podr\u00edan luego venderlos a precios cada vez mayores.<\/p>\n<p>Este plan no se materializ\u00f3 de buenas a primeras. En efecto, durante m\u00e1s de medio siglo \u2013de 1899 a 1956\u2013, Nueva York hosped\u00f3 al 15 % de los obreros y obreras fabriles de todo el pa\u00eds. \u201cEntonces, mucho antes de que el pa\u00eds en su conjunto comenzara a verse afectado por la desindustrializaci\u00f3n\u201d, escribe Fitch, \u201cNueva York sufri\u00f3 una grave hemorragia.\u201d En el transcurso de las siguientes dos d\u00e9cadas, la ciudad perdi\u00f3 un cuarto de mill\u00f3n de puestos de trabajo industriales. Mientras tanto, paralelamente a esta expulsi\u00f3n de la clase trabajadora, el valor del suelo en la ciudad aument\u00f3 de 20 000 millones a 400 000 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>A finales de la d\u00e9cada de 1920, los art\u00edfices del plan de la RPA comenzaron a construir bloques de oficinas en el centro de Manhattan a una velocidad vertiginosa. Se vieron obligados a echar el freno durante la Gran Depresi\u00f3n, pero prepararon el terreno desde muy temprano. Por ejemplo, procedieron a la creaci\u00f3n de una Comisi\u00f3n de Planificaci\u00f3n Urbana, que no ser\u00eda elegida democr\u00e1ticamente y por tanto no deb\u00eda tener miedo a contravenir los deseos del p\u00fablico. \u201cEl verdadero significado de la Comisi\u00f3n\u201d, escribe Fitch, \u201ces que se anticipa a la planificaci\u00f3n p\u00fablica de cualquier organismo electivo responsable\u2026 [y] permite a agencias de planificaci\u00f3n privadas, como la RPA, e incluso a promotores privados y sus publicistas, fijar el calendario de planificaci\u00f3n y condicionar el debate p\u00fablico.\u201d<\/p>\n<p>Esta labor preparatoria vino bien en la d\u00e9cada de 1950, cuando capitalistas locales intensificaron sus esfuerzos por desplazar las industrias fuera de la ciudad. Por ejemplo, se\u00f1ala Fitch, los Rockefeller hab\u00edan amasado un peque\u00f1o imperio alrededor del Rockefeller Center cuando se declararon en contra de la presencia de bolsas industriales. As\u00ed que respaldaron un estudio de la RPA \u2013realizado con la ayuda de Harvard\u2013 que conclu\u00eda que las condiciones econ\u00f3micas eran favorables a un gran alarde de edificios de oficinas.<\/p>\n<p>Con esta informaci\u00f3n se formaron nuevos grupos de presi\u00f3n y asociaciones que representaban los intereses de promotores y grandes propietarios inmobiliarios, incluidos los principales bancos. La reci\u00e9n creada Downtown Lower Manhattan Association, por ejemplo, era un \u201cdream team del capital financiero estadounidense\u201d, en el que hab\u00eda representantes de Metropolitan Life, Lehman Brothers y Morgan Stanley. El grupo lo presid\u00eda el propio David Rockefeller. Poderosas asociaciones como esta tambi\u00e9n hicieron incursiones en la pol\u00edtica, pugnando por \u201cponer las cosas en el sitio que les corresponde\u201d, como hab\u00edan planeado decenios antes.<\/p>\n<p>A mediados de la d\u00e9cada de 1950, Nueva York ten\u00eda \u201cla cultura industrial m\u00e1s rica y diversa del mundo\u201d, afirma Fitch. Su diversidad industrial le proporcionaba flexibilidad y estabilidad, haciendo de ella una ciudad rica que manten\u00eda \u201ctodo un abanico de servicios p\u00fablicos que envidiaba el resto del pa\u00eds y hoy en d\u00eda nos resulta inimaginable\u201d, inclusive una red de universidades con matr\u00edcula gratuita y un prestigioso sistema hospitalario. La urbanista Jane Jacobs, quien viv\u00eda por entonces en el centro de Manhattan, rindi\u00f3 homenaje a lo que llam\u00f3 el \u201cballet de Hudson Street\u201d, es decir, la manera en que el barrio bull\u00eda de vida a todas horas gracias a la proximidad de las industrias y las viviendas. Las confiter\u00edas, lavander\u00edas y \u201cla desconcertante variedad de peque\u00f1os talleres\u201d confer\u00edan a la ciudad una vitalidad sin parang\u00f3n. \u201cTenemos m\u00e1s comodidad, vivacidad, diversidad y posibilidades de elecci\u00f3n que las que nos \u2018merecemos\u2019 por derecho propio\u201d, escribi\u00f3.<\/p>\n<p>Jacobs se opuso con fuerza al plan, impulsado por Rockefeller, de eliminar el puerto, los mercadillos y los comedores populares, as\u00ed como todas las industrias locales desde Canal Street hasta Battery. Predijo correctamente que la locura especulativa prevista de construcci\u00f3n de bloques de oficinas significar\u00eda el fin del \u201cballet de Hudson Street\u201d y del Manhattan obrero. Por su parte, Rockefeller prometi\u00f3 que su visi\u00f3n de \u201cgrandeza catal\u00edtica\u201d dinamizar\u00eda el barrio de una manera que los detractores ni siquiera pod\u00edan imaginar.<\/p>\n<p>Entonces comenz\u00f3 la reordenaci\u00f3n. El puerto fue clausurado y trasladado a Elizabeth, en Nueva Jersey. Las industrias se fueron y con ellas la gente de clase obrera de Nueva York. Quienes se quedaron pasaron de ser trabajadores a pobres. Surgieron edificios de oficinas y empezaron a llegar los profesionales de clase media que resid\u00edan a las afueras a trabajar en una ciudad en parte ocupada por gente pobre desempleada. En la d\u00e9cada de 1970, la ciudad de Nueva York se hab\u00eda transformado.<\/p>\n<p><strong>Capitalismo del desastre urbano<\/strong><\/p>\n<p>A mediados de la d\u00e9cada de 1970, la ciudad se vio sacudida por una crisis financiera, y los promotores vieron otra oportunidad para expulsar a los neoyorquinos de clase obrera. Como documenta Fitch, las \u00e9lites culparon a la clase trabajadora de la crisis, atribuyendo las penurias financieras de la ciudad a la poblaci\u00f3n dependiente de las prestaciones sociales, especialmente los residentes negros y latinos, a quienes acusaron de agotar supuestamente los recursos del municipio sin aportar nada a cambio. Surgi\u00f3 un nuevo cuento popular: Nueva York estaba desindustrializada y ya no quedaban puestos de trabajo para los obreros. \u00bfPor qu\u00e9 esa gente no recapacita, reconoce que ya no hay sitio para ella y se va?<\/p>\n<p>Esta maniobra propagand\u00edstica permiti\u00f3 a las \u00e9lites matar dos p\u00e1jaros de un tiro: pretender que no hab\u00edan generado intencionadamente una crisis de desindustrializaci\u00f3n, sino esta hab\u00eda sido simplemente el resultado de procesos econ\u00f3micos naturales, a los que toda persona de clase obrera sensata y digna ten\u00eda que adaptarse, y por tanto dejar de subvencionar a las comunidades m\u00e1s duramente golpeadas por la p\u00e9rdida de empleo industrial. Esto \u00faltimo constituy\u00f3 la llamada pol\u00edtica de \u201ccontracci\u00f3n planeada\u201d de mediados de los a\u00f1os setenta, que recort\u00f3 los servicios p\u00fablicos (transporte, saneamiento, polic\u00eda y bomberos) a las comunidades pobres y de clase obrera con el fin de empujarlas fuera de la ciudad. La actitud subyacente a la contracci\u00f3n planeada est\u00e1 muy bien resumida en estas observaciones del entonces jefe de la Administraci\u00f3n de Viviendas y Urbanizaci\u00f3n, Roger Starr:<\/p>\n<p>No deber\u00edamos animar a la gente a quedarse aqu\u00ed, donde cada d\u00eda hay menos posibilidades de encontrar trabajo. Evitar que los portorrique\u00f1os y los negros del campo sigan viviendo en la ciudad\u2026, revertir la funci\u00f3n de la ciudad\u2026, ya no puede ser un lugar de oportunidades\u2026 Nuestro sistema urbano se basa en la teor\u00eda de tomar al campesino y convertirlo en obrero industrial. Ahora no hay puestos de trabajo industriales. \u00bfPor qu\u00e9 no hacer que siga siendo campesino?<\/p>\n<p>En aquel entonces, la desindustrializaci\u00f3n se hab\u00eda extendido tambi\u00e9n al cintur\u00f3n industrial y a otras regiones, de manera que se ech\u00f3 mano de un lenguaje espec\u00edfico para ello. Apareci\u00f3 una nueva narrativa para explicar qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido con la vitalidad y diversidad de la ciudad de Nueva York. La culpa la ten\u00edan las \u201cfuerzas ineluctables\u201d del mercado: la globalizaci\u00f3n, la subcontrataci\u00f3n, el cambio tecnol\u00f3gico y el \u201ccrecimiento\u201d en abstracto, como si el crecimiento fuera tan inevitable e impersonal como la salida del sol.<\/p>\n<p>En realidad, la crisis presupuestaria de la ciudad se debi\u00f3 en parte a las arriesgadas pr\u00e1cticas especulativas del boom inmobiliario y a la total dependencia de un \u00fanico sector econ\u00f3mico. Como explica Fitch, el monocultivo sectorial hace que las ciudades sean lucrativas para los barones de cualquier sector que las domine, pero tambi\u00e9n las sit\u00faa a merced de los altibajos de tal sector. Fue el caso de Detroit, una ciudad monosectorial, construida alrededor de la industria del autom\u00f3vil, y cuando esta industria tuvo problemas, la ciudad entera se hundi\u00f3 con ella. Al igual que Detroit, \u201cNueva York cre\u00f3 una urbe en torno a un \u00fanico sector econ\u00f3mico y pas\u00f3 de depender peligrosamente de un \u00fanico producto sumamente c\u00edclico: los edificios de oficinas especulativos\u201d.<\/p>\n<p>Las \u00e9lites neoyorquinas, por tanto, no solo expulsaron a la clase obrera, sino que sometieron a la ciudad a un estado de dependencia permanente de los sectores financiero, inmobiliario y de seguros. \u201cClaro que existen las fuerzas del mercado\u201d, escribi\u00f3 Fitch. \u201cLa descentralizaci\u00f3n y la competencia mundial no son mitos. Sin embargo, la s\u00fabita destrucci\u00f3n de la prometedora cultura industrial de la diversidad de Nueva York a partir de mediados de la d\u00e9cada de 1950, despu\u00e9s de medio siglo de estabilidad, no puede explicarse como un proceso objetivo e impersonal.\u201d Las personas que elaboraron los planes urban\u00edsticos que provocaron la expulsi\u00f3n de la industria no eran agentes indiferentes, sino individuos con intereses materiales y una visi\u00f3n espec\u00edfica para proteger y ampliar esos intereses a expensas de los dem\u00e1s habitantes de la ciudad.<\/p>\n<p>A medida que la gentrificaci\u00f3n avanza en una ciudad tras otra y sigue descubriendo nuevas expresiones en Nueva York, la imaginamos cada vez m\u00e1s como una secuencia de acontecimientos inevitables. Con ello, asumimos el cuento de la \u201ccontracci\u00f3n planeada\u201d que dice que la clase obrera debe hacer de or\u00e1culo del mercado, detectando tendencias si es lista o por lo menos siguiendo a los puestos de trabajo a dondequiera que vayan. Olvidamos que las tendencias econ\u00f3micas no son simples abstracciones; son acciones, tambi\u00e9n, puestas de manifiesto por personas reales con planes concretos.<\/p>\n<p>Pero del mismo modo que los planes de las \u00e9lites pueden ser imaginados, tambi\u00e9n pueden ser detenidos en seco.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las \u00e9lites neoyorquinas, por tanto, no solo expulsaron a la clase obrera, sino que sometieron a la ciudad a un estado de dependencia permanente de los sectores financiero, inmobiliario y de seguros. \u201cClaro que existen las fuerzas del mercado\u201d, escribi\u00f3 Fitch. \u201cLa descentralizaci\u00f3n y la competencia mundial no son mitos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[85629,68395],"tags":[42035,36130,603201791,2426746,232482,4031578,931365,594803],"class_list":["post-4176","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-capitalismo","category-estados-unidos","tag-broadway","tag-brooklyn","tag-downtown-lower-manhatttan","tag-hudson-street","tag-nueva-york","tag-robert-fitch","tag-rockefeller","tag-rpa","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-15m","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4176","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4176"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4176\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4177,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4176\/revisions\/4177"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4176"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4176"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4176"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}