{"id":4111,"date":"2018-01-02T20:44:40","date_gmt":"2018-01-02T20:44:40","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4111"},"modified":"2018-01-02T20:44:43","modified_gmt":"2018-01-02T20:44:43","slug":"catalunya-paisaje-tras-las-elecciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4111","title":{"rendered":"Catalunya &#8211; Paisaje tras las elecciones"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Catalunya<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>Paisaje tras las elecciones<\/strong><\/h3>\n<p><strong>Josep M. Antentas *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Viento Sur, 31-12-2017 <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/vientosur.info\/\">http:\/\/vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>El 21D dibuj\u00f3 un paisaje de ins\u00f3lita movilizaci\u00f3n electoral, con la participaci\u00f3n hist\u00f3rica de un 79,04% (seg\u00fan los resultados oficiales tras haberse efectuado el recuento del voto exterior). La relaci\u00f3n de fuerzas entre los dos grandes bloques en liza es relativamente similar al del 27S de 2015: 2 079 340 (47,49 %) y 70 diputados independentistas vs. 1 902 061 (43,49 %) y 57 diputados de los partidarios del Art\u00edculo 155. Y, en medio, un peque\u00f1o auto-proclamado tercer espacio, el de Catalunya en Com\u00fa-Podem: 326 360 (7,45 %) y ocho diputados. Dentro de cada campo, la hegemon\u00eda se sit\u00faa en manos de un partido conservador: Ciudadanos claramente en el bloque constitucionalista ante un PP hundido y un PSC que, a pesar de su ligero incremento, no consigue salir de su rol perif\u00e9rico en la pol\u00edtica catalana, y Junts per Catalunya en el lado independentista, aunque de manera much\u00edsimo m\u00e1s precaria y casi en empate con ERC. Como es habitual, las fuerzas independentistas obtuvieron m\u00e1s apoyos en la Catalunya interior, los peque\u00f1os y medianos n\u00facleos urbanos y los centros de las grandes ciudades, y cosecharon menos sufragios en el grueso del \u00e1rea metropolitana de Barcelona y de Tarragona (en particular en sus barrios obreros tradicionales) y en otros enclaves (post)industriales. Sin embargo, saca levemente menos votos que en 2015 en algunos de sus feudos tradicionales (seguramente hipermovilizados entonces) y aumenta muy ligeramente, en particular de la mano de ERC, precisamente en los n\u00facleos urbanos y barrios donde tradicionalmente es m\u00e1s d\u00e9bil y sus adhesiones se sit\u00faan por debajo de la media nacional 1\/.<\/li>\n<li>Partiendo de una derrota infligida cuando hab\u00eda llegado al momento cumbre, el independentismo consigui\u00f3 mantener movilizada a su desconcertada base social, obteniendo su cifra de votos m\u00e1s alta hasta la fecha, similar a la del voto S\u00ed del 1 de octubre (2 044 038), y suavemente superior a la de las elecciones del 27-S de 2015 (1 966 508, 47\u20198 %) y al voto S\u00ed-S\u00ed en la Consulta ciudadana no vinculante del 9Nde 2014: 1 897 274 (aunque entonces el censo era distinto y las comparaciones no son exactas). La fortaleza del independentismo es su consistencia y su endurance, pero su debilidad es su estancamiento prolongado estructural desde 2014. Lo que no quita el hecho obvio que obtuvo m\u00e1s votos que su bloque rival. A pesar de la mala gesti\u00f3n gubernamental del 1 de Octubre y el anti-cl\u00edmax de la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica el 27-O, el pueblo independentista fue masivamente fiel a sus organizaciones pol\u00edticas y sociales mayoritarias de referencia. Mantuvo la tensi\u00f3n electoral ante el envite del Estado y no canaliz\u00f3 su zozobra a trav\u00e9s de un voto de castigo en favor de la CUP. La ofensiva represiva del Estado provoca un cierre de filas defensivo de la base independentista, aunque seguramente con menos ilusi\u00f3n que en el periodo precedente y menor candidez. Pero refleja, en un nivel m\u00e1s de fondo, una caracter\u00edstica constitutiva del movimiento emergido hace cinco a\u00f1os, con la excepci\u00f3n de los d\u00edas decisivos desde el 20-S al 3-O: su marcada l\u00f3gica institucional, en particular tras las elecciones del 27-S 2015, su poca capacidad disruptiva, y su encuadramiento disciplinado por parte de la ANC (y \u00d2mnium).<\/li>\n<li>Contra todo pron\u00f3stico, la pugna entre ERC y Puigdemont se sald\u00f3 con la victoria del segundo. Los l\u00edmites de la formaci\u00f3n de Junqueras y Rovira quedaron, una vez m\u00e1s, expuestos de forma palmaria. Sin punch, es la m\u00e1s viva expresi\u00f3n de la pol\u00edtica sin garra del independentismo oficial. De la pol\u00edtica entendida no como \u201cun arte del tiempo quebrado, de la coyuntura, del momento propicio que hay que aprovechar\u201d, a modo de un leninismo \u00e0 la Bensa\u00efd 2\/, sino como el lamento constante de la ocasi\u00f3n perdida y la renuncia a explotar al m\u00e1ximo las posibilidades de la situaci\u00f3n concreta, a modo de una pol\u00edtica del no atrevimiento como sustrato estrat\u00e9gico.La remontada de Puigdemont se explica por la legitimidad de la figura presidencial en el exilio. Hay en este sentido una parte de voto coyuntural hacia el president, que tuvo la habilidad de construir un dispositivo electoral parcialmente autonomizado del PDeCAT (y cuya gesti\u00f3n cotidiana bien seguro que provocar\u00e1 fricciones entre todos los n\u00facleos de poder de la derecha catalanista) y abrazar un discurso relativamente \u00e9pico en comparaci\u00f3n con ERC (aunque igualmente tibio en t\u00e9rminos absolutos), y con una estudiada tonalidad de maverick inclasificable, capaz de plantear que lo que estaba en juego no era tanto su candidatura personal como la legitimidad de la propia instituci\u00f3n que encarnaba y de la jornada del 1 de octubre. Puigdemont fusion\u00f3 as\u00ed su figura con la de la instituci\u00f3n presidencial y la del propio pueblo catal\u00e1n, al menos el del pueblo independentista. El proc\u00e9s iniciado en 2012 ha padecido de hiper-presidencialismo, con una entronizaci\u00f3n permanente del liderazgo presidencial, primero de Mas y despu\u00e9s de Puigdemont, siempre convertido en la llave de vuelta de toda la arquitectura estrat\u00e9gica. Y ello ha sido decisivo en el 21D. Pero el del independentismo ha sido un hiper-presidencialismo peculiar, m\u00e1s ligado a la instituci\u00f3n que a la persona (a pesar de los rid\u00edculos intentos sucesivos de enaltecimiento y de culto personal a sus inquilinos). Artur Mas puede dar fe de ello. Y Puigdemont conoce el caso de primera mano.<\/li>\n<li>El \u00e9xito de la operaci\u00f3n Puigdemont es otra muestra del probado instinto de conservaci\u00f3n de la derecha catalana que, a\u00fan habiendo obtenido sus peores resultados de la historia, se resiste a perder definitivamente la hegemon\u00eda en el campo nacionalista catal\u00e1n, utilizando sus anclajes institucionales y sociales forjados tras d\u00e9cadas en el poder para jugar con ventaja ante sus competidores en el propio bando independentista. Habilidad de supervivencia y debilidad estructural van de la mano para un derecha cuyo modelo neoliberal le impide estabilizar una base social s\u00f3lida y que s\u00f3lo puede ser parcialmente galvanizada con la propuesta de creaci\u00f3n de un Estado propio, pero a costa de un enfrentamiento con el Estado cada vez m\u00e1s complejo de gestionar.<\/li>\n<\/ol>\n<p>La derecha catalanista accedi\u00f3 al poder en noviembre de 2010 con un proyecto ultraliberal de gobierno de los mejores que r\u00e1pidamente entr\u00f3 en un franco desplome de popularidad y legitimidad. El proceso independentista arrancado en 2012 le proporcion\u00f3 un relato y una narrativa a la que agarrarse, una \u00e9pica de la que carec\u00eda y una raz\u00f3n de ser que hab\u00eda perdido. Pero siempre con dos contradicciones insalvables interrelacionadas: el contraste entre el discurso estrat\u00e9gico formulado por el movimiento de una independencia f\u00e1cil e indolora y las dificultades reales de la tarea, y la tensi\u00f3n entre el proyecto real del movimiento (la independencia) y la del gobierno catal\u00e1n (utilizar al independentismo para conseguir re-negociar la relaci\u00f3n entre Espa\u00f1a y Catalunya). Ambas contradicciones inmanentes al proyecto, en conjunci\u00f3n con la crisis econ\u00f3mica y el legado anti-establishment del 15M, impidi\u00f3 a la derecha catalanista solidificar la base social de su nuevo proyecto y cristalizar un nuevo bloque social. Ah\u00ed radica su debilidad.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>Durante cinco a\u00f1os, Convergencia fue perdiendo apoyos en beneficio de ERC, m\u00e1s cre\u00edble, por un lado, en lo que independencia se refiere y menos asociada, por el otro lado, al viejo r\u00e9gimen, al neoliberalismo y a la corrupci\u00f3n. Es en el primer aspecto donde ahora se ha producido un cambio, debido a los titubeos de ERC en esta campa\u00f1a, a la reformulaci\u00f3n del debate en t\u00e9rminos de legitimidad presidencial y continuidad institucional, y a la autonomizaci\u00f3n relativa de Puigdemont. Pero la lista de Junts per Catalunya tiene en realidad un importante componente de huida hacia adelante y de improvisaci\u00f3n t\u00e1ctica y estrat\u00e9gica coyuntural, que acelera la propia huida hacia delante inicial de 2012 con el giro independentista. Un salto mortal sobre otro salto mortal. La derecha exconvergent se mueve todav\u00eda entre la refundaci\u00f3n no culminada y su propio esquema Ponzi estrat\u00e9gico. Junts per Catalunya en ning\u00fan caso puede considerarse un proyecto acabado y depende totalmente de las vicisitudes del liderazgo personal de Puigdemont que luchar\u00e1 para no quedarse en una figura simb\u00f3lica atenazada entre el exilio y la c\u00e1rcel. Su \u00e9xito electoral no supone que la derecha catalana haya conseguido, al fin, refundarse satisfactoriamente tras el lanzamiento fallido del PDeCAT en julio de 2016. Pero ha quedado en mejores condiciones para hacerlo.<\/li>\n<li>La victoria de Ciudadanos, 1 109 732 (25,37 %) se ha hecho en gran medida concentrando el voto espa\u00f1olista de derechas a costa del PP y benefici\u00e1ndose del aumento de la participaci\u00f3n, captando gran parte del voto exabstencionista de perfil popular y trabajador. Se ve favorecido por una l\u00f3gica de voto \u00fatil y voto estrat\u00e9gico anti-independentista que se activa en clave identitaria, sacando buenos resultados tanto en zonas de rentas altas como en los barrios obreros de las grandes urbes. Es tanto un voto identitario como un voto de orden y de miedo. Su ascenso expresa una doble din\u00e1mica de fondo: una infernal combinaci\u00f3n entre l\u00f3gica identitaria nacional excluyente y destrucci\u00f3n pol\u00edtico-cultural de la clase trabajadora. Pero una parte importante de su voto es de tipo coyuntural o, al menos, circunscrito a unas elecciones auton\u00f3micas y no va a estabilizarse en otro tipo de citas electorales como las municipales o las generales. El \u00e9xito del partido naranja se basa en una mezcla, en primer lugar, entre un discurso de regeneraci\u00f3n democr\u00e1tica y modernizaci\u00f3n neoliberal que atrae tanto a clases pudientes como a los sectores m\u00e1s conservadores de la clase trabajadora que abrazan una mentalidad meritocr\u00e1tica e individualista y, en segundo lugar, en la activaci\u00f3n de una pulsi\u00f3n identitaria espa\u00f1olista anti-independentista y que hist\u00f3ricamente se ha construido en base a una apelaci\u00f3n a los or\u00edgenes y a la lengua (catalanes de origen espa\u00f1ol y castellanoparlantes) como factores de configuraci\u00f3n de la identidad pol\u00edtica personal y colectiva. Es, grosso modo, un proyecto \u00e0 la Macron de modernizaci\u00f3n neoliberal mainstream que puede presentarse como ajeno a la clase pol\u00edtica tradicional, aunque la activaci\u00f3n identitaria de su voto y la construcci\u00f3n identitaria de su pol\u00edtica recuerda la l\u00f3gica de la extrema derecha europea (pero no reafirmando una identidad nacional frente al extranjero sino una identidad nacional espa\u00f1ola dominante frente a la catalana, disuelta en la primera).<\/li>\n<li>El independentismo gan\u00f3 las elecciones, pero sin una hoja de ruta clara, ni siquiera una apariencia de ella. Victoria sin plan, pues. La gesti\u00f3n del 21D ser\u00e1 compleja, una vez la hip\u00f3tesis (como relato p\u00fablico oficial) de la independencia f\u00e1cil y de la desconexi\u00f3n placentera qued\u00f3 desmentida. El movimiento que emergi\u00f3 en 2012 no tiene precedentes en lo que concierne a su masividad y constancia. Ha obtenido el m\u00e1ximo n\u00famero de apoyos de su historia tras haber padecido (y quiz\u00e1 auto-inflingido) un grave derrota pol\u00edtica el 27-0 y haber gestionado p\u00e9simamente el 1-O. Pero su estrategia fundacional est\u00e1 agotada. La pol\u00edtica de primero la independencia y luego lo dem\u00e1s, la pol\u00edtica de desvincular la cuesti\u00f3n nacional y la social, es un paradigma agotado y el responsable de los da\u00f1os colaterales del movimiento, de los efectos no deseados por sus promotores. No sirve para crear una mayor\u00eda social m\u00e1s amplia, ni para forjar un proyecto que garantice un cambio econ\u00f3mico y social, y ha dado alas a la polarizaci\u00f3n identitaria que espolea a Ciudadanos en los barrios obreros. Pero lo hace sobre el fondo de devastaci\u00f3n social causada por un neoliberalismo cuya implementaci\u00f3n cont\u00f3 en buena medida con la complicidad de la izquierda y el movimiento obrero. El olvido del independentismo de los barrios populares se a\u00f1ade a una larga tradici\u00f3n de olvidos que arranca con la institucionalizaci\u00f3n del movimiento obrero desde la Transici\u00f3n y su giro hacia el socialiberalismo, el nacionalismo conservador pujolista centrado en la clase media y la Catalunya menos urbana, y el catalanismo social-liberal maragalliano que buscaba atraer apoyos de los sectores medios exConvergentes pero sobre un fondo de exclusi\u00f3n de las periferias obreras. La nueva izquierda surgida tras el 15M, Podemos y los Comunes, bas\u00f3 gran parte de su \u00e9xito en recuperar el apoyo en los barrios populares, pero no pas\u00f3 de hacerlo con un modelo electoral-medi\u00e1tico superficial, que no ha echado ra\u00edces profundas y que, por tanto, es muy limitado para revertir las tendencias hist\u00f3ricas de desestructuraci\u00f3n social, cultural y pol\u00edtica y que se revela vulnerable a los cambios de coyuntura.<\/li>\n<li>Acu\u00f1ado en 1968 por Josep Benet, el eslogan un sol poble ha sido parte constitutiva del imaginario pol\u00edtico del catalanismo, resurgiendo en permanencia en coyunturas diversas pero decisivas, entre ellas octubre de 2017. En su significado originario ten\u00eda una doble vertiente, social y nacional, que expresaba a la vez la voluntad de integraci\u00f3n nacional de la inmigraci\u00f3n del resto del Estado espa\u00f1ol venida a Catalunya en el marco de un proyecto de integraci\u00f3n social 3\/. Pero finalizada la Transici\u00f3n la articulaci\u00f3n entre lo nacional y lo social qued\u00f3 deslabazada por un doble proceso combinado: por un lado, el ascenso del pujolismo cuya visi\u00f3n identitaria de la naci\u00f3n, aderezada de neoliberalismo econ\u00f3mico, basculaba entorno a las clases medias y relegaba a un t\u00e9rmino subalterno a la clase trabajadora que hab\u00eda sido el sost\u00e9n del anti-franquismo; por el otro lado, la descomposici\u00f3n del movimiento obrero fruto del impacto de la reestructuraci\u00f3n neoliberal y de su propio proceso de institucionalizaci\u00f3n y burocratizaci\u00f3n. Vaciado por debajo, con una base social desmembrada, e integrado en el Estado por arriba, el movimiento obrero hist\u00f3rico dej\u00f3 de encarnar tanto un proyecto de transformaci\u00f3n social como uno de articulaci\u00f3n din\u00e1mica entre la identidad de clase y la nacional. Con ello, una parte estructural de la clase trabajadora catalana qued\u00f3 postergada a una posici\u00f3n perif\u00e9rica tanto en lo social como en el relato nacional, experimentando una importante desafecci\u00f3n hacia la institucionalidad catalana, siendo la conocida abstenci\u00f3n diferencial en las elecciones auton\u00f3micas una de sus manifestaciones superficiales m\u00e1s visibles.<\/li>\n<li>El independentismo contempor\u00e1neo ha retomado tambi\u00e9n la idea de un sol poble pero con un significado distinto al original, desprovista de su dimensi\u00f3n de clase. Gran conocedor del movimiento obrero anti-franquista y de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de los barrios obreros, as\u00ed lo se\u00f1ala pertinentemente el historiador Marc Andreu 4\/ quien, sin embargo, obvia la responsabilidad de la izquierda y los efectos de su burocratizaci\u00f3n y social-liberalizaci\u00f3n en la desincronizaci\u00f3n entre lo social y lo nacional. La desvinculaci\u00f3n contempor\u00e1nea entre el proyecto nacional y la cuesti\u00f3n social es la que rompe por la mitad la idea de un s\u00f3lo pueblo, allana el camino para su fracturaci\u00f3n en clave identitaria y da alas a Ciudadanos. Para que haya un s\u00f3lo pueblo en el sentido de la existencia de un consenso social m\u00ednimo entorno a unos referentes socio-culturales y una identidad colectiva es preciso que exista tambi\u00e9n un s\u00f3lo pueblo en t\u00e9rminos de igualdad y justicia social. Aqu\u00ed radica el Tal\u00f3n de Aquiles de la estrategia fundacional del independentismo. En 1845 el pol\u00edtico conservador brit\u00e1nico Benjamin Disraeli public\u00f3 su novela Sybil o las dos naciones, sobre la situaci\u00f3n miserable de la clase obrera inglesa. La idea de dos naciones ha sido recurrente en la historia para hacer referencia a la fractura social. Retomarla es \u00fatil en el debate presente de Catalunya pues se\u00f1ala el v\u00ednculo \u00edntimo entre la cuesti\u00f3n social y la nacional necesario para pensar estrat\u00e9gicamente lo que significa un sol poble si se quiere que dicha idea tenga un contenido emancipador.A la vez, la propia idea de un sol poble requiere ser actualizada en el marco de las transformaciones sociales de Catalunya, la fragmentaci\u00f3n social, los cambios culturales, el proceso de individualizaci\u00f3n y, en particular, ante el impacto de la nueva inmigraci\u00f3n procedente de fuera del Estado espa\u00f1ol. \u00bfUn s\u00f3lo pueblo plural? \u00bfUn pueblo de pueblos? Voluntad de encontrar una base de referencias compartidas en el marco de la pluralidad y la diversidad cultural, en cualquier caso. Trabajar en esta direcci\u00f3n supone moverse m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites estrat\u00e9gicos del independentismo y de la pol\u00edtica pasiva de quienes desde las filas de la izquierda se han ce\u00f1ido a se\u00f1alar los primeros sin tener un plan para intervenir en los procesos reales.<\/li>\n<li>Una bifurcaci\u00f3n de caminos marca el futuro inmediato del independentismo. O agarrarse a un paradigma estrat\u00e9gico agotado y que choc\u00f3 estrepitosamente con el Estado o refundarse para mantener la llama de la ruptura. En otras palabras: \u00bfinmovilismo estrat\u00e9gico, condimentado con una combinaci\u00f3n parad\u00f3jica entre el ilusionismo irreal fundacional y un nuevo victimismo derrotista post 27-O, o refundaci\u00f3n-reformulaci\u00f3n general? El quietismo estrat\u00e9gico implicar\u00e1 entrar en una agon\u00eda pol\u00edtica, aunque disimulada en el corto plazo por una l\u00f3gica anti-represiva defensiva, en el que el independentismo puede acabar evolucionando hacia un movimiento con un proyecto de ruptura con el Estado desconectado de una hoja de ruta y un objetivo a corto t\u00e9rmino. Es decir, disociar su objetivo formal de su pr\u00e1ctica cotidiana m\u00e1s prosaica y convertirse en el protagonista de un conflicto estructural de la pol\u00edtica catalana y espa\u00f1ola pero sin pretensi\u00f3n de materializaci\u00f3n ni resoluci\u00f3n concreta del mismo. El 21-D gan\u00f3 un \u201cindependentismo sin independencia\u201d, en expresi\u00f3n del comentarista conservador Enric Juliana 5\/, de un independentismo que no pudo materializar la independencia, pero formalmente todav\u00eda con el proyecto de ir hacia la independencia, aunque ya sin plan convincente, incluso desde el punto de vista propagand\u00edstico (desde el plano estrat\u00e9gico sus l\u00edmites fueron siempre aparentes). La cuesti\u00f3n es si se ver\u00e1 forzado a transitar hacia una etapa no s\u00f3lo de independentismo sin independencia, sino de independentismo sin proyecto de independencia, y si ello se har\u00e1 de manera traum\u00e1tica en un clima de derrota y desmoralizaci\u00f3n, mezclada con una din\u00e1mica exclusivamente defensiva anti-represiva, o ser\u00e1 capaz de hacerlo en el marco de una estrategia de lucha sostenida para una nueva fase. \u00c9sta puede hacerse simplemente por la solidificaci\u00f3n de un bloque independentista demasiado d\u00e9bil para vencer pero demasiado fuerte para ser derrotado definitivamente, generando una permamentizaci\u00f3n del conflicto en el marco de una inestabilidad normalizada y utilizada por las direcciones de ambos bloques en liza para mantener cohesionada y movilizada su base social. Pero tambi\u00e9n podr\u00eda hacerse a trav\u00e9s de una reorientaci\u00f3n global de la perspectiva y objetivos del independentismo en un sentido que permita superar sus debilidades de fondo y sus aspectos m\u00e1s contradictorios.<\/li>\n<li>La v\u00eda de la reformulaci\u00f3n estrat\u00e9gica implica, como ya hemos se\u00f1alado en muchos art\u00edculos precedentes 6\/, ligar la agenda independentista a las pol\u00edticas contra la austeridad y defender un proceso constituyente compatible con un destino independentista y uno confederal. Este doble giro es decisivo para la doble tarea acuciante que tiene el independentismo: ensanchar su base social a la vez que articular una alianza en Catalunya con los sectores federalistas partidarios del derecho a decidir y opuestos el R\u00e9gimen de 1978 y romper el aislamiento que padece en el conjunto del Estado y que ha allanado el camino a las v\u00edas represivas emprendidas por Rajoy. Ello casa muy mal con el liderazgo de Puigdemont en el seno del independentismo y con una ANC que desde octubre encarna mejor que nadie la crisis estrat\u00e9gica del independentismo, permaneciendo encadenada por un lado al paradigma fundacional de primero la independencia y luego lo dem\u00e1s, y por el otro habi\u00e9ndose subalternizado completamente al gobierno catal\u00e1n y al president. En realidad si la ANC quiere la independencia de Catalunya la primera conclusi\u00f3n a la que deber\u00eda llegar ser\u00eda la necesidad de independizarse de su paradigma inicial y del propio gobierno catal\u00e1n. En otras palabras, la estrategia independentista requiere independencia estrat\u00e9gica de los propios l\u00edmites y del ejecutivo catal\u00e1n. Sin embargo, implementar una estrategia de la desconexi\u00f3n con las propias hip\u00f3tesis fundacionales y con la excesiva institucionalizaci\u00f3n-gubernamentalizaci\u00f3n del proc\u00e9s (en particular tras 2015) no resulta particularmente f\u00e1cil. Y no hay se\u00f1al alguna de que las cosas vayan a ir en esta direcci\u00f3n. Pero, ante la par\u00e1lisis de las grandes organizaciones pol\u00edticas y sociales del independentismo, plantear este necesaria reorientaci\u00f3n deber\u00eda ser la tarea central de la izquierda independentista agrupada entorno a la CUP (lo que implica tambi\u00e9n cuestionarse su propia estrategia) y de la no independentista representada por Catalunya en Com\u00fa-Podem (lo que supone abandonar la pasividad como orientaci\u00f3n permanente).<\/li>\n<li>M\u00e1s all\u00e1 de su capacidad concreta para superar sus propias limitaciones reales y sus impases estrat\u00e9gicos el independentismo se ha convertido en un dato estructural de la sociedad catalana y en un movimiento pol\u00edtico-social duradero y de masas que supone una mutaci\u00f3n sustancial del objetivo tradicional del catalanismo en sus diversas variantes, la reforma de Espa\u00f1a. Tiene s\u00f3lidas ra\u00edces, utilizando jerga gramsciana, en la \u201csociedad civil\u201d y en la \u201csociedad pol\u00edtica\u201d. Pero adolece de un triple problema de fondo: primero, la dial\u00e9ctica entre lo social y lo pol\u00edtico ha ido evolucionando en un sentido de creciente subalternizaci\u00f3n del primero respecto al segundo, facilitando el desplazamiento de la direcci\u00f3n pol\u00edtica del proc\u00e9s hacia la esfera institucional en un escenario donde \u00e9sta ha estado dominada por corrientes moderadas; segundo, la \u201csociedad civil\u201d independentista ha estado firmemente estructurada por la ANC (y en menor medida \u00d2mnium), verdadero esqueleto de un movimiento con una constancia y una cadencia admirables, pero desprovisto de punch y garra y armado estrat\u00e9gicamente con lo que podr\u00edamos llamar hip\u00f3tesis inmateriales, constitutivas de una suerte de idealismo estrat\u00e9gico mal preparado para hacer frente a la materialidad de las relaciones de poder. S\u00f3lo en el per\u00edodo del 20-S al 3-O, en la breve fase electrizante del movimiento, emergi\u00f3 una \u201csociedad civil\u201d disruptiva; y, tercero, la \u201csociedad civil\u201d independentista padece importantes sesgos: de clase, basculando hacia el mundo de las clases medias (viejas y nuevas) y empleados de la funci\u00f3n p\u00fablica; socio-espaciales, gravitando en las ciudades medias, los centros de la grandes urbes, y las peque\u00f1as localidades; y de edad, concentr\u00e1ndose en la juventud y los adultos j\u00f3venes.<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 desenlace? Tras llegar a lo m\u00e1s alto, el independentismo se embarranc\u00f3 estrat\u00e9gicamente dejando ver de golpe todas sus debilidades. Incapaz de sostener el choque con el Estado, un choque ontol\u00f3gicamente negado por su hip\u00f3tesis fraudulenta de \u201cdesconexi\u00f3n\u201d 7\/, no ha conseguido vencer al Estado, pero tampoco ha sido derrotado decisivamente. \u00bfVamos a adentrarnos en una fase de normalizaci\u00f3n de un conflicto sin desenlace que se convierta en el gran estructurador de la pol\u00edtica catalana y en buena medida de la espa\u00f1ola? Imposible saberlo a\u00fan. Parad\u00f3jicamente, el independentismo ha actuado simult\u00e1neamente como el principal desafiador del R\u00e9gimen de 1978 y a la vez como el chivo expiatorio que ha facilitado un cierre institucional temporal por arriba, tan defensivo como autoritario y agresivo, a modo de lo que hemos llamado en otra ocasi\u00f3n un resistencialismo ofensivo 8\/ cuya propia naturaleza sin embargo sigue alimentando las razones de fondo de la crisis de r\u00e9gimen. La crisis pol\u00edtica y de legitimidad permanente como forma de gobernabilidad autoritaria es la vez una expresi\u00f3n de fortaleza (la capacidad de manejar la crisis y de aprovechar sus contradicciones para recabar el apoyo activo de una parte de la sociedad) y de debilidad (la imposibilidad de estabilizar un nuevo bloque social y una nueva hegemon\u00eda que genere una \u201cnormalidad\u201d no conflictiva). Rajoy y el entramado de poder dominante aprovechan el relajamiento relativo de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y el agotamiento del ciclo del 15M para utilizar la cuesti\u00f3n catalana como elemento para aislar a Podemos y facilitar un cierre aparente de la crisis de r\u00e9gimen. Aunque exitosa a corto plazo, parece m\u00e1s una soluci\u00f3n provisional que no un remedio estructural y podr\u00eda ser muy fr\u00e1gil en particular si la situaci\u00f3n econ\u00f3mica se degradara de nuevo. Pero m\u00e1s all\u00e1 de su aptitud para reaccionarizar el clima pol\u00edtico y orquestar una contra-ofensiva, de momento el bloque dominante de poder se ha mostrado incapaz de articular una \u201crevoluci\u00f3n pasiva\u201d, en el sentido gramsciano, que culmine una autoreforma desde arriba y reintegre\/desactive a una parte del independentismo catal\u00e1n y a la base social de Podemos en un nuevo proyecto social, pol\u00edtico y de Estado. Lo primero requerir\u00eda una reforma del Estado que choca con el n\u00facleo duro, con el c\u00f3digo fuente, de la Constituci\u00f3n de 1978 y la identidad de Espa\u00f1a. Lo segundo, precisar\u00eda de un nuevo ciclo de expansi\u00f3n econ\u00f3mica y de la capacidad de consumo que armara una perspectiva de futuro cre\u00edble (mitad real, mitad imaginaria) para las clases medias y la juventud. Mientras ello no sea posible, la brecha para el cambio democr\u00e1tico y rupturista seguir\u00e1 abierta, a pesar de las dificultades del momento, pero tambi\u00e9n los riesgos de una involuci\u00f3n tan autoritaria como reaccionaria.<\/li>\n<li>Desde un punto de vista favorable a un cambio social emancipador las dos noticias m\u00e1s negativas del 21D son los malos resultados de la CUP y Catalunya en Com\u00fa Podem, dos fuerzas cuya exclusi\u00f3n mutua de sus alianzas respectivas es ya una primera se\u00f1al de embarrancamiento estrat\u00e9gico. Contrariamente a los comentarios period\u00edsticos convencionales, los resultados electorales no pueden ser la \u00fanica forma de evaluar el \u00e9xito y el fracaso del proyecto y la orientaci\u00f3n de una fuerza pol\u00edtica. Ellos deben ponerse en relaci\u00f3n con la influencia pol\u00edtica general de un partido, con su capacidad para definir la agenda pol\u00edtica y condicionar el debate p\u00fablico, con la medida en que act\u00faa o no como una referencia pol\u00edtico-cultural general para amplios sectores sociales y con sus posibilidades para organizar y movilizar entorno a sus iniciativas pol\u00edticas. El electoralismo anal\u00edtico es, en este sentido, tan superficial como el electoralismo estrat\u00e9gico. La relaci\u00f3n entre \u00e9xito electoral y justeza de una orientaci\u00f3n pol\u00edtica partidaria es adem\u00e1s compleja. Pueden darse incluso situaciones en que un partido tenga malos resultados no como consecuencia de una l\u00ednea pol\u00edtica equivocada, sino por defender lo que es correcto en una coyuntura compleja. Ir a contracorriente puede ser en muchas ocasiones lo \u00fanico digno y retrospectivamente valiente. Pero puede salir caro a corto plazo. Lo contrario es, por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n cierto: adaptarse a las presiones del contexto puede en determinadas situaciones salvar la coyuntura, pero al precio de sentar las bases para una derrota pol\u00edtica ulterior de largo alcance. El parlamentarismo reformista es un verdadero maestro en ello. La complejidad de la relaci\u00f3n entre orientaci\u00f3n pol\u00edtica, proyecto y resultados electorales no puede servir, sin embargo, para caer en una mentalidad minoritaria resistencialista y autojustificatoria cuando las cosas van mal. Aspirar a construir un partido mayoritario debe ser un objetivo irrenunciable y, precisamente, comprender la no-linealidad de dicho v\u00ednculo es condici\u00f3n necesaria para no deslizarse ni por la pendiente resistencial autocomplaciente ni por el resultadismo sin contenido. Y, en el doble caso que nos ocupa, CUP y Catalunya en Com\u00fa Podem, las decepciones del 21D deber\u00edan empujar a la auto-evaluaci\u00f3n tanto de la pol\u00edtica seguida como del propio proyecto.<\/li>\n<li>El retroceso de la CUP ha sido claro: de 336 375 votos (8,2 %) y 10 diputados en 2015 a 193 352 (4,45%) y 4 diputados ahora. Ha perdido, en beneficio de ERC, sobretodo en el \u00e1rea metropolitana de Barcelona, mucho del voto prestado que obtuvo entonces de electores que no quisieron votar a Junts pel S\u00ed, pero tambi\u00e9n parece haber tenido fugas hacia Junts per Catalunya en la Catalunya interior. Para bastantes votantes ha pesado m\u00e1s el voto \u00fatil hacia las candidaturas oficialistas, en particular ERC, que no una evaluaci\u00f3n cr\u00edtica de como el gobierno catal\u00e1n gestion\u00f3 el 1 de Octubre.Sus d\u00e9biles resultados en gran parte de las grandes urbes muestra los l\u00edmites de la CUP como dispositivo pol\u00edtico-organizativo. M\u00e1s all\u00e1 de una cuesti\u00f3n de orientaci\u00f3n, el 21D deja entrever problemas m\u00e1s estructurales de su proyecto que, a pesar de todo, es de una fortaleza sin parang\u00f3n en el campo del anticapitalismo europeo. Superarlos implicar\u00eda considerar la unidad popular como un proyecto estrat\u00e9gico amplio que trasciende las siglas Unitat Popular y que requiere alianzas e interlocuci\u00f3n con otras realidades de la izquierda pol\u00edtica y social que, adem\u00e1s, no se ubican necesariamente en el independentismo. Lo que implica, a la vez, jugar por dentro y fuera del proc\u00e9s y no exclusivamente en su interior en un contexto donde redefinir las premisas fundacionales del mismo es imprescindible.<\/li>\n<li>El resultado de Catalunya en Com\u00fa-Podem, 326 360 (7,45 %) tambi\u00e9n fue decepcionante, situ\u00e1ndose por debajo de su antecesora, la coalici\u00f3n fallida entre Podem, ICV y EuiA, Catalunya S\u00ed que es Pot (CSQP), que obtuvo 367 613 (8,94 %). Atrapada en la polarizaci\u00f3n electoral no consigui\u00f3 hacerse un hueco y, plausiblemente, perdi\u00f3 votos respecto a las elecciones generales de 2015 y 2016 hacia un lado y hacia el otro, en direcci\u00f3n a ERC (y CUP) y a PSC (y Ciutadans). La cuesti\u00f3n de fondo no es tanto la orientaci\u00f3n que adopt\u00f3 en la campa\u00f1a electoral, sino toda la pol\u00edtica previa desde su irrupci\u00f3n en la pol\u00edtica catalana el 20D de 2015 en adelante en la que abraz\u00f3 una pasividad estrat\u00e9gica tacticista, a la espera de que el independentismo colapsara r\u00e1pidamente, en vez de buscar incidir activamente en la coyuntura formulando una propuesta constituyente y antiausteridad para Catalunya que intentara hacer converger la pulsi\u00f3n del legado del 15M y la del movimiento independentista 9\/. Pero adem\u00e1s de su orientaci\u00f3n ante el debate independentista, es el futuro de conjunto del proyecto de los Comunes lo que est\u00e1 en juego. Perdido el impulso de las dos victorias en las elecciones generales (20-D 2015 y 26-J 2016) y sin el punch militante del lanzamiento de Barcelona en com\u00fa en verano de 2014, Catalunya en Com\u00fa protagoniz\u00f3 un nacimiento fallido en abril de 2017. No despeg\u00f3 organizativa ni pol\u00edticamente despu\u00e9s, se enzarz\u00f3 en una bronca mal gestionada con Podem y qued\u00f3 atrapada en la senda hacia el 1 de octubre. En sus pocos meses de vida se configur\u00f3 como un partido electoralista, institucionalizado, sin debate interno vivo y carente de arraigo territorial y social y, a\u00fan peor, sin proyecto para tenerlo 10\/. Para esta nueva etapa, su equipo dirigente tendr\u00e1 que decidir si se ubica definitivamente en la continuidad hist\u00f3rico-estrat\u00e9gica que va de los Pactos de la Moncloa (1977) al gobierno tripartido (2003-2010) o si se coloca en la estela de la impugnaci\u00f3n constituyente del 15M. Dilema cristalino, a tumba abierta, que admite tantos matices t\u00e1cticos como no tolera ambig\u00fcedad estrat\u00e9gica alguna.<\/li>\n<\/ol>\n<p>* Josep Maria Antentas,profesor de Sociolog\u00eda de la Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona (UAB), miembro del Consejo Asesor de Viento Sur.<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/ Para un estudio detallado de las evoluciones del voto independentista en sus zonas tradicionales y en sus puntos m\u00e1s d\u00e9biles ver: S\u00e1nchez, R y Puente, A. \u00abLas elecciones del voto \u2019rufi\u00e1n\u2019: as\u00ed creci\u00f3 el independentismo en el cintur\u00f3n obrero de Barcelona \u00ab, Eldiario.es 28\/12\/2017. Disponible en:<a href=\"http:\/\/www.eldiario.es\/politica\/revancha-rufianes-independentismo-cinturon-Barcelona_0_723028101.html\"> http:\/\/www.eldiario.es\/politica\/revancha-rufianes-independentismo-cinturon-Barcelona_0_723028101.html<\/a><\/p>\n<p>2\/ Bensa\u00efd, D. (2016). \u00abLa pol\u00edtica como arte estrat\u00e9gico\u00bb, 23 de agosto. Disponible en: <a href=\"http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article11633\">http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article11633<\/a><\/p>\n<p>3\/ Para una g\u00e9nesis y contexto del eslogan puede consultarse la reciente biograf\u00eda de Benet publicada por Jordi Amat (2017): Com una p\u00e0tria. Vida de Josep Benet. Barcelona: Edicions 62.<\/p>\n<p>4\/ Andreu, M. \u00abUn sol poble?\u00bb, El Cr\u00edtic, 15\/09\/2017. Disponible en:<a href=\"http:\/\/www.elcritic.cat\/blogs\/sentitcritic\/2017\/10\/15\/un-sol-poble\/\"> http:\/\/www.elcritic.cat\/blogs\/sentitcritic\/2017\/10\/15\/un-sol-poble\/<\/a><\/p>\n<p>5\/ Juliana, E. \u00abUn teorema defectuoso\u00bb, La Vanguardia, 23\/12\/17. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.lavanguardia.com\/politica\/20171223\/433826863380\/elecciones-catalanas-teorema-defectuoso.html\">http:\/\/www.lavanguardia.com\/politica\/20171223\/433826863380\/elecciones-catalanas-teorema-defectuoso.html<\/a><\/p>\n<p>6\/ Ver por ejemplo: Antentas, Josep Maria. \u201c21D: zozobras pre y (post)electorales\u201d P\u00fablico.es 15\/12\/2017. Disponible en: <a href=\"http:\/\/blogs.publico.es\/tiempo-roto\/2017\/12\/15\/21d-zozobras-pre-y-post-electorales\/\">http:\/\/blogs.publico.es\/tiempo-roto\/2017\/12\/15\/21d-zozobras-pre-y-post-electorales\/<\/a><\/p>\n<p>7\/ Discuto m\u00e1s en detalle la hip\u00f3tesis de la \u201cdesconnexi\u00f3n\u201d en: Antentas, Josep Maria. \u201cD\u00edas decisivos\u201d, VientoSur 25\/09\/2017. Disponible en<a href=\"http:\/\/blogs.publico.es\/tiempo-roto\/2017\/12\/15\/21d-zozobras-pre-y-post-electorales\/\">: http:\/\/blogs.publico.es\/tiempo-roto\/2017\/12\/15\/21d-zozobras-pre-y-post-electorales\/<\/a><\/p>\n<p>8\/ Antentas, Josep Maria. \u201c\u00bfProyecto de Rep\u00fablica o Rep\u00fablica imaginaria?\u201d Viento Sur 05\/11\/2017. Disponible en: <a href=\"http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article13161\" rel=\"nofollow\">http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article13161<\/a>.<\/p>\n<p>9\/ Discuto m\u00e1s en detalle la pol\u00edtica de los Comunes ante el 1-O en: Antentas, Josep Maria. \u201cLos comunes y sus dilemas\u201d, Viento Sur 11\/09\/2017. Disponible en: <a href=\"http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article12985\">http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article12985<\/a><\/p>\n<p>10\/ Para una an\u00e1lisis m\u00e1s detallas de los principales aspectos del proyecto de Catalunya en Com\u00fa se puede consultar esta serie de tres art\u00edculos publicados tras su congreso fundacional: \u201cLos Comunes y la soledad del corredor de fondo\u201d, Viento Sur, 24\/04\/17. Disponible: <a href=\"http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article12506\">http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article12506;<\/a> \u201c\u00bfComunes o eurocomunes\u201d, Viento Sur, 04\/05\/2017. Disponible en:<a href=\"http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article12544\" rel=\"nofollow\">http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article12544<\/a>; y \u00abLos comunes y el programa\u00bb, Viento Sur, 07\/09\/2017. Disponible en:<a href=\"http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article12978\"> http:\/\/vientosur.info\/spip.php?article12978.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> El 21D dibuj\u00f3 un paisaje de ins\u00f3lita movilizaci\u00f3n electoral, con la participaci\u00f3n hist\u00f3rica de un 79,04% (seg\u00fan los resultados oficiales tras haberse efectuado el recuento del voto exterior). 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