{"id":4089,"date":"2017-12-26T19:15:04","date_gmt":"2017-12-26T19:15:04","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4089"},"modified":"2017-12-26T19:15:04","modified_gmt":"2017-12-26T19:15:04","slug":"argentina-otro-diciembre-otra-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=4089","title":{"rendered":"Argentina &#8211; Otro diciembre, otra Argentina"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Argentina<\/strong><\/h3>\n<h3><strong>Otro diciembre, otra Argentina <\/strong><\/h3>\n<p><strong>La historia contempor\u00e1nea argentina est\u00e1 marcada por sus diciembres. Cercano a las fiestas se produjeron tanto las rebeliones masivas del 19 y 20 de diciembre de 2001 que terminaron con la presidencia de Fernando de la R\u00faa, el incendio del local nocturno de Rep\u00fablica de Croma\u00f1on en 2004, el cl\u00edmax de la lucha del gobierno de Cristina Fernandez contra Clar\u00edn (en el denominado 7D) en 2012, y la huelga policial y los disturbios sociales, saqueos y muertos que esta trajo consigo en 2013. Diciembre es el mes del drama argentino, y de la catarsis colectiva de sus heridas mal curadas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pablo Touzon *<\/strong><\/p>\n<p><strong>La Diaria, 23-12-2017 <\/strong><strong><a href=\"https:\/\/findesemana.ladiaria.com.uy\/\">https:\/\/findesemana.ladiaria.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Mauricio Macri y el gobierno de su coalici\u00f3n Cambiemos tuvo en estas semanas su bautismo de fuego, reproduciendo la cl\u00e1sica trilog\u00eda nacional de las \u00e9pocas de vacas flacas: ajuste-represi\u00f3n-cacerolazo. Durante los dos a\u00f1os que transcurrieron entre el 10 de diciembre de 2015 y la actualidad, el macrismo procastin\u00f3 la agenda econ\u00f3mica y social, entendiendo con acierto la paradoja de su victoria. Versados en el mapeo de los humores sociales, su propio big data les se\u00f1al\u00f3 desde el inicio los l\u00edmites de sus posibilidades: el hast\u00edo generalizado con el kirchnerismo no implicaba necesariamente la adopci\u00f3n de una agenda (sobre todo econ\u00f3mica) neoliberal. El nuevo gobierno de Cambiemos viv\u00eda una situaci\u00f3n an\u00e1loga a la del gobierno de la Alianza que reemplaz\u00f3 al peronismo menemista en 1999: en aquel entonces, el rechazo masivo a la corrupci\u00f3n de los gobernantes y sus desbordes se complementaba con un adhesi\u00f3n igual de masiva a la piedra angular de su pol\u00edtica econ\u00f3mica, la convertibilidad, que fijaba por ley la paridad entre el d\u00f3lar y el peso. El recuerdo marcado en piedra de la hiperinflaci\u00f3n de 1989 y 1990 hab\u00eda hecho de este instrumento econ\u00f3mico uno de los mas populares que tuvo Argentina en el siglo XX.<\/p>\n<p>Aunque suene parad\u00f3jico trat\u00e1ndose de un gobierno compuesto mayoritariamente por CEO de grandes empresas y con una fuerte impronta de centroderecha, el macrismo no fue votado \u201cpara hacer el ajuste\u201d. Al menos, no de manera literal. Puede decirse que en el seno del gobierno de Cambiemos conviven dos almas: una encabezada por el gur\u00fa electoral ecuatoriano Dur\u00e1n Barba, que, monitoreando el humor social con la ciencia del focus group y la filosof\u00eda pol\u00edtica del algoritmo, declara que \u201cel ajuste es imposible\u201d; y la otra, ligada al n\u00facleo del \u00e1rea econ\u00f3mica, que proclama, en voz baja, que \u201cel ajuste es inevitable\u201d.<\/p>\n<p>Los dos primeros a\u00f1os fueron claramente <em>duranbarbianos<\/em>. El \u00fanico ajuste del gobierno, el de los \u201ctarifazos\u201d de los servicios p\u00fablicos de gas, luz, agua y dem\u00e1s naufrag\u00f3 parcialmente, entre reclamos a los tribunales y las idas y vueltas de la misma administraci\u00f3n. Le tom\u00f3 en ese entonces meses para ejecutarlo, y fue la primera derrota pol\u00edtica de su primer a\u00f1o de gobierno. Opt\u00f3 entonces \u2013y lo hizo p\u00fablico en foros nacionales e internacionales, frente a inversores y empresarios de todo tipo\u2013 por priorizar la variable pol\u00edtica. El argumento frente a los sectores del poder econ\u00f3mico que se preguntaban \u201c\u00bfCu\u00e1ndo empieza el gobierno de Macri?\u201d era contundente, y podr\u00eda resumirse as\u00ed: \u201cSomos un gobierno resultado de un balotaje, con minor\u00eda en ambas c\u00e1maras, en un pa\u00eds de una cultura pol\u00edtica hist\u00f3ricamente populista. No es posible consolidar una gobernabilidad alternativa al peronismo empezando por las medidas antip\u00e1ticas de un ajuste masivo. Tenemos que ganar las elecciones antes, y las elecciones se ganan siendo populistas. La agenda de reformas tendr\u00e1 que esperar\u201d. Era el teorema del pa\u00eds del ajuste imposible, explicado por aquellos que se supon\u00eda que deb\u00edan realizarlo. El leninismo macrista invent\u00f3 su propia Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica \u2013tal como hizo la joven Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica\u2013, financiada por la toma de deuda masiva posible gracias al pago del juicio a los holdouts y la salida del default.<\/p>\n<p>En octubre de este a\u00f1o, el momento lleg\u00f3. Las elecciones parlamentarias consolidaron y ampliaron de manera dram\u00e1tica los resultados obtenidos dos a\u00f1os antes, y el pa\u00eds entero se ti\u00f1\u00f3 con los colores del \u201cCambio\u201d. El resultado electoral (en el que la referente principal de la oposici\u00f3n, la ex presidenta Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, fue derrotada por un ignoto y anodino candidato oficialista, Esteban Bullrich, en la estrat\u00e9gica provincia de Buenos Aires) profundiz\u00f3 aun m\u00e1s la crisis del peronismo en la oposici\u00f3n, y sobre todo el foso existente entre aquellos sectores con alguna responsabilidad de \u201cgobierno\u201d (gobernadores, intendentes, sindicalistas y movimientos sociales inclusive) y el kirchnerismo, aislado casi del Estado y con muchos de sus dirigentes presos o camino a serlo, como el ex candidato a vicepresidente de 2015 Carlos Zannini. Sin nada que perder, el cristinismo profundiza su deriva maximalista. Con todo para perder, el peronismo \u201cde gobierno\u201d profundiza su deriva acuerdista. Y con la crisis profunda del peronismo massista (que se ve\u00eda a s\u00ed mismo, y as\u00ed hizo campa\u00f1a en 2015, como una \u201cavenida del medio\u201d entre el macrismo y el kirchnerismo) se perdi\u00f3 toda interfaz posible entre ambos polos.<\/p>\n<p>El resultado electoral, el panorama opositor y su propia preocupaci\u00f3n frente al crecimiento del d\u00e9ficit estatal dejaron sin excusas a Cambiemos, que present\u00f3 entonces el mes pasado una versi\u00f3n embrionaria del paquete de \u201creformas estructurales\u201d que hasta entonces s\u00f3lo se discut\u00eda en sordina.<\/p>\n<p><strong>Paquete de reformas<\/strong><\/p>\n<p>El gobierno decidi\u00f3, en un primer momento, atar una reforma a la otra: la reforma laboral con la previsional con la tributaria. El contenido es un cl\u00e1sico, y no dista del recetario protot\u00edpico de los organismos multilaterales, con un agregado fundamental. La construcci\u00f3n del consenso con los gobernadores peronistas implica una reorientaci\u00f3n de los recursos de las cajas previsionales a las cajas provinciales, atando el destino del pago de los empleados estatales al desfinanciamiento de los fondos de retiro. El cuadro se completa con una pieza econ\u00f3mico-pol\u00edtica clave para su propia ingenier\u00eda pol\u00edtica con la discusi\u00f3n sobre los recursos de la decisiva provincia de Buenos Aires. Una maniobra inteligente que aspiraba a economizar recursos, y a cerrar en una sola ronda de discusiones (y de pol\u00edtica) el corpus fundamental del resto de su agenda de gobierno.<\/p>\n<p>Fin de a\u00f1o parec\u00eda el momento ideal, luego del espaldarazo electoral y antes de las largas vacaciones de verano que en Argentina todo lo disuelven. La agenda electoral nacional parece dise\u00f1ada por Dick Morris y su \u201ccampa\u00f1a electoral permanente\u201d: la proliferaci\u00f3n de instancias electorales hacen que los momentos pol\u00edticos \u201csin elecciones\u201d sean muy pocos. Por ende, la ventana de oportunidad para \u201cmeter un ajuste\u201d dura muy poco. El gobierno calcul\u00f3 bien, en ese sentido, el tiempo y la oportunidad. Pero algo pas\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Parejas letales<\/strong><\/p>\n<p>Jubilados y neoliberalismo son una pareja letal en la Argentina moderna. Desde los a\u00f1os 90, el r\u00e9gimen previsional argentino es blanco y caja de distintas administraciones que cifran en su reforma gran parte de su esquema de financiamiento. Esto hizo que una discusi\u00f3n t\u00e9cnica y palaciega se viralizase en los medios y redes sociales: por una vez, la discusi\u00f3n no deven\u00eda abstracta ni mor\u00eda en los esl\u00f3ganes de la oposici\u00f3n cristinista. Se hizo carne en la sociedad y los sectores medios argentinos, que ven asomarse, detr\u00e1s de la reforma, el horizonte de futuras reformas posteriores. El gobierno finalmente hab\u00eda tocado un tab\u00fa, recordando a la anterior reforma de la Alianza, cuando el gobierno de Fernando de la R\u00faa quit\u00f3 13% de sus ingresos a los jubilados.<\/p>\n<p>Pero el ingrediente principal para la tormenta perfecta lo aport\u00f3 el Ministerio de Seguridad, que preside Patricia Bullrich. Desde el inicio de la gesti\u00f3n de Cambiemos, la ministra quiso consolidar un papel de halc\u00f3n en la administraci\u00f3n macrista, tratando de hacer realidad la promesa m\u00e1s dif\u00edcil de cumplir del presidente: la de terminar con los \u201cpiquetes\u201d y dem\u00e1s formas de protesta social callejera. En grajeas y en pirotecnia verbal ya iba adelantando lo que fue un ensayo general el jueves de la semana pasada: un giro de 180 grados en la pol\u00edtica de no represi\u00f3n a la protesta social que hab\u00eda marcado, con sus m\u00e1s y sus menos, la forma global de encarar el tema en los \u00faltimos 12 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La dura represi\u00f3n llevada a cabo en una de las principales plazas pol\u00edticas del pa\u00eds, en un pa\u00eds con fuerte tradici\u00f3n de activaci\u00f3n pol\u00edtica callejera, contra militantes, diputados de la oposici\u00f3n, fot\u00f3grafos de diarios y transe\u00fantes en general, constituy\u00f3 la ruptura de otro tab\u00fa, y no s\u00f3lo hizo caer la primera ronda de sesi\u00f3n parlamentaria. Tambi\u00e9n sent\u00f3 las bases violentas de la pr\u00f3xima. Parece que en este punto tambi\u00e9n el gradualismo ha tocado su l\u00edmite.<\/p>\n<p><strong>Fantasma cacerolero<\/strong><\/p>\n<p>El jueves 14 de diciembre Argentina se despert\u00f3 diferente, en un clima caldeado y violento como no se viv\u00eda en a\u00f1os. Fueron d\u00edas de furia en los que el Gobierno logr\u00f3 retener el apoyo del peronismo federal y conseguir un \u201cni\u201d del triunvirato sindical, cristalizado en la foto con los gobernadores y el presidente y en el paro s\u00f3lo parcial de la CGT.<\/p>\n<p>El voto positivo del Congreso fue un triunfo del oficialismo, a un costo singularmente alto. No s\u00f3lo por las im\u00e1genes de las protestas violentas, los desmanes y la represi\u00f3n posterior que dieron vuelta al mundo. Tampoco solamente por el costo de volver a asociar a las pol\u00edticas neoliberales con el desfinanciamiento de los \u201cabuelos\u201d argentinos. M\u00e1s bien, por haber vuelto a despertar el fantasma de todo gobernante argentino posterior a 2001: el cacerolazo de los sectores medios urbanos contra una medida de su gobierno. No puede Cambiemos atribuir esta forma de protesta a resistencias corporativas de sindicatos o movimientos sociales, a \u201cmafias enquistadas en el poder\u201d o al demonio kirchnerista. Para un gobierno singularmente preocupado por el humor social, y que ha elevado su monitoreo a la categor\u00eda de ciencia, este es un dato preocupante. \u00bfUn primer l\u00edmite a la hegemon\u00eda macrista?<\/p>\n<p>Sea como sea, un etapa parece haber terminado. Incluso con resultados electorales favorables, las im\u00e1genes de gases lacrim\u00f3genos y sangre en las calles parecen hablar del fin de la etapa \u201cf\u00e1cil\u201d del reformismo cambiemista. Tal vez, del fin de cierta forma de primavera.<\/p>\n<p>* Pablo Touzon. Una versi\u00f3n de este texto aparece en Nueva Sociedad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia contempor\u00e1nea argentina est\u00e1 marcada por sus diciembres. 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