{"id":3996,"date":"2017-11-27T20:02:07","date_gmt":"2017-11-27T20:02:07","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3996"},"modified":"2017-11-27T20:02:08","modified_gmt":"2017-11-27T20:02:08","slug":"historia-se-atrevieron-el-legado-de-la-revolucion-rusa-de-octubre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3996","title":{"rendered":"Historia &#8211; \u00abSe atrevieron\u00bb: el legado de la Revoluci\u00f3n rusa de Octubre"},"content":{"rendered":"<p><strong>Historia<\/strong><\/p>\n<p><strong>El legado de la Revoluci\u00f3n rusa de Octubre: \u201cSe atrevieron\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>David Mandel *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Europe Solidaire Sans Fronti\u00e8res, 7-11-2017 <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.europe-solidaire.org\/\">http:\/\/www.europe-solidaire.org\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Pablo Muyo Bussac \u2013 Sin Permiso <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/\">http:\/\/www.sinpermiso.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Cien a\u00f1os despu\u00e9s, la cuesti\u00f3n del legado hist\u00f3rico de la Revoluci\u00f3n de Octubre sigue sin ser sencilla para los socialistas: el estalinismo pudo echar raices menos de una d\u00e9cada despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n y la restauraci\u00f3n del capitalismo encontr\u00f3 poca resistencia popular setenta a\u00f1os despu\u00e9s. Uno puede, por supuesto, se\u00f1alar el papel fundamental del Ej\u00e9rcito Rojo en la victoria contra el fascismo, o que la rivalidad entre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el mundo capitalista abri\u00f3 el espacio para las luchas antiimperialistas, o tambi\u00e9n que la existencia de una enorme econom\u00eda nacionalizada y planificada consigui\u00f3 una moderaci\u00f3n de los apetitos capitalistas. Aun as\u00ed, incluso en dichas \u00e1reas, el legado est\u00e1 lejos de estar exento de ambig\u00fcedades.<\/p>\n<p>Ahora bien, el principal legado de la Revoluci\u00f3n de Octubre para la izquierda a d\u00eda de hoy es, en realidad, el menos ambiguo. Puede sintetizarse en dos palabras: \u201cse atrevieron\u201d. Con esto quiero decir que los Bolcheviques cumplieron aut\u00e9nticamente con su misi\u00f3n como partido de los trabajadores al organizar tanto la toma revolucionaria del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico, como su defensa posterior frente a las clases propietarias: proveyeron a los obreros \u2013as\u00ed como a los campesino- el liderazgo que necesitaban y deseaban.<\/p>\n<p>Por tanto, es cuanto menos ir\u00f3nico que muchos historiadores, y bajo su estela, la opini\u00f3n p\u00fablica en general, hayan visto Octubre como un crimen terrible motivado por el proyecto ideol\u00f3gico de construir una utop\u00eda socialista. De acuerdo con este punto de vista, Octubre fue un acto arbitrario que desvi\u00f3 a Rusia de su sendero \u2018natural\u2019 de desarrollo hacia una democracia capitalista. Octubre fue, adem\u00e1s, la causa de la guerra civil devastadora que asol\u00f3 el pa\u00eds durante casi tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>Hay una versi\u00f3n modificada de esta lectura que es abrazada incluso por personas de izquierda que rechazan el \u2018leninismo\u2019 (o lo que creen ellos que fue la estrategia de Lenin) por culpa de las din\u00e1micas autoritarias desatadas por la toma revolucionaria del poder y la subsiguiente guerra civil.<\/p>\n<p>No obstante, lo que sorprende sobremanera cuando uno estudia la revoluci\u00f3n \u2018desde abajo\u2019 es lo poco que los Bolcheviques, y los obreros que les apoyaban, estaban, de hecho, guiados por una \u2018ideolog\u00eda\u2019, en el sentido de que fuesen una suerte de movimiento milenarista que ambicionase \u00fanicamente el socialismo. En realidad y sobre todo, Octubre fue una respuesta pr\u00e1ctica a problemas sociales y pol\u00edticos muy serios y concretos que deb\u00edan afrontar las clases populares. Esto era tambi\u00e9n, por supuesto, la aproximaci\u00f3n al socialismo de Marx y Engels \u2013 no una utop\u00eda que deb\u00eda ser construida a partir de unos dise\u00f1os preconcebidos, pero un conjunto de soluciones concretas a las condiciones reales de los trabajadores bajo el capitalismo. Por ello Marx siempre rechaz\u00f3 obstinadamente ofrecer \u201crecetas para los libros de cocina del futuro\u201d. (1)<\/p>\n<p>El objetivo inmediato y principal de la insurrecci\u00f3n de Octubre fue anticiparse a la contrarrevoluci\u00f3n, apoyada por las pol\u00edticas de guerra econ\u00f3mica de la burgues\u00eda, que hubiese barrido todas las conquistas democr\u00e1ticas y promesas de la Revoluci\u00f3n de Febrero y hubiese mantenido la participaci\u00f3n rusa en la Guerra Mundial. Una contrarrevoluci\u00f3n victoriosa \u2013y \u00e9sta hubiese sido la \u00fanica alternativa real a Octubre- hubiese probablemente dado nacimiento a la primera experiencia de un Estado fascista en el mundo, anticip\u00e1ndose as\u00ed unos cuantos a\u00f1os a las posteriores respuestas de las burgues\u00edas italianas y alemanas a levantamientos revolucionarios similares pero fallidos.<\/p>\n<p>Los Bolcheviques, y la gran mayor\u00eda de los obreros industriales urbanos en Rusia, eran, por descontado, socialistas. Pero todas las corrientes del marxismo ruso consideraban que Rusia carec\u00eda de las condiciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas para alcanzar el socialismo. Sin duda, exist\u00eda la esperanza de que la toma revolucionaria del poder en Rusia alentase a los trabajadores de los pa\u00edses desarrollados al oeste a levantarse contra la guerra y contra el capitalismo, abriendo as\u00ed perspectivas m\u00e1s amplias para la propia revoluci\u00f3n rusa. En efecto, fue s\u00f3lo una esperanza, y estaba lejos de ser una certidumbre. Aun as\u00ed, Octubre hubiese podido acontecer sin ella.<\/p>\n<p>En mi labor historiogr\u00e1fica, presento pruebas documentadas y, en mi opini\u00f3n, convincentes en favor de esta forma de presentar Octubre, aunque no voy a intentar resumirlas aqu\u00ed. Prefiero explicar cuan dolorosamente conscientes eran los Bolcheviques, y los trabajadores que les apoyaban \u2013el partido estaba abrumadoramente compuesto de obreros-, de la amenaza de la guerra civil; lo mucho que intentaron evitarla, y, fracasando en ello, lo mucho que quisieron disminuir su dureza. De este modo, quiero focalizarme con m\u00e1s insistencia explicar el sentido del \u201cse atrevieron\u201d en tanto que legado de Octubre.<\/p>\n<p>El motivo por el cual los Bolcheviques, junto con la mayor\u00eda de los trabajadores, apoyaron el \u201cpoder dual\u201d durante el periodo inicial de la revoluci\u00f3n fue el deseo de evitar la guerra civil. Bajo esta forma de acomodar las cosas, el poder ejecutivo era ejercido por el gobierno provisional, inicialmente compuesto por pol\u00edticos liberales, representantes de las clases propietarias. Al mismo tiempo, los Soviets, organizaciones pol\u00edticas electas por los obreros y soldados, fiscalizaban el gobierno, asegur\u00e1ndose de su lealtad al programa revolucionario. Este programa estaba compuesto fundamentalmente por cuatro elementos: una rep\u00fablica democr\u00e1tica, una reforma agraria, la jornada laboral de ocho horas, y una diplomacia en\u00e9rgica que asegurase r\u00e1pida y democr\u00e1ticamente el final de la guerra.\u00a0 Ninguno de estos puntos era socialista como tal.<\/p>\n<p>El apoyo al poder dual marc\u00f3 una ruptura radical con el rechazo tradicional del partido de aliarse potencialmente con la burgues\u00eda en la lucha contra la autocracia. Ese rechazo constitu\u00eda los cimientos mismos del bolchevismo como partido de los obreros. Fue el motivo del estatus hegem\u00f3nico del partido en el movimiento obrero a lo largo de los a\u00f1os de protesta obrera antes de la guerra. El rechazo a la burgues\u00eda (que era a su vez un rechazo al Menchevismo) se enraizaba en la larga y dolorosa experiencia obrera que ve\u00eda c\u00f3mo la burgues\u00eda se aliaba \u00edntimamente con el Estado autocr\u00e1tico para aplastar sus aspiraciones sociales y democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>El apoyo inicial al poder dual reflej\u00f3 la voluntad de dar una oportunidad a los liberales, ya que las clases propietarias (el partido constitucional-democr\u00e1tico (los \u2018Kadetes\u2019) se convirti\u00f3 en su primer representante pol\u00edtico en 1917) se hab\u00edan sumado, aunque bastante tard\u00edamente, a la revoluci\u00f3n, o eso parec\u00eda. Su adhesi\u00f3n a la revoluci\u00f3n facilit\u00f3 de manera considerable una victoria sin apenas derramamiento de sangre a lo largo del vasto territorio ruso y a lo largo del frente. La asunci\u00f3n del poder por parte de los Soviets en Febrero hubiese expulsado a las clases propietarias del poder, haciendo renacer as\u00ed el espectro de la guerra civil. Por otra parte, los obreros no estaban preparados para asumir la responsabilidad directa de dirigir el Estado y la econom\u00eda.<\/p>\n<p>El posterior rechazo del poder dual y la demanda de transferir todo el poder a los soviets no fue, bajo ning\u00fan concepto, una respuesta autom\u00e1tica al regreso de Lenin a Rusia y la publicaci\u00f3n de sus Tesis de Abril. Fundamentalmente, estas tesis fueron una llamada de vuelta a las posturas tradicionales del partido, pero en condiciones de guerra mundial y de revoluci\u00f3n democr\u00e1tica victoriosa. Si la posici\u00f3n de Lenin acab\u00f3 ganando fue porque era cada vez m\u00e1s claro que las clases propietarias y sus representantes liberales eran hostiles a los objetivos de la revoluci\u00f3n y quer\u00edan, de hecho, revertirla.<\/p>\n<p>Ya a mediados de abril, el gobierno liberal dejo claro su apoyo a la guerra y sus objetivos imperialistas. Incluso anteriormente a ello, la prensa burguesa puso t\u00e9rmino final a su breve luna de miel de unidad nacional con campa\u00f1as en contra del supuesto ego\u00edsmo obrero al perseguir sus \u2018estrechos\u2019 intereses econ\u00f3micos en detrimento de la producci\u00f3n para la guerra.<\/p>\n<p>El motivo era claramente socavar la alianza obreros-soldados que hizo posible la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>No sin conexi\u00f3n con esto era la creciente sospecha entre los obreros de un progresivo y creciente cierre patronal, enmascarado bajo una supuesta escasez de suministros; sospecha amplificada por el adamantino rechazo de los patrones industriales de la regulaci\u00f3n gubernamental de esta econom\u00eda vacilante. Los cierres patronales fueron desde tiempo atr\u00e1s el arma favorita de los propietarios de las f\u00e1bricas. Solamente en los seis meses anteriores al estallido de la guerra, los patrones industriales de la capital, en concierto con la administraci\u00f3n de las f\u00e1bricas de titularidad estatal, organizaron al menos tres cierres patronales generalizados que trajeron consigo el despido de un total de 300 000 trabajadores. Diez a\u00f1os antes, en noviembre y diciembre de 1905, dos cierres generales asestaron un golpe mortal a la primera revoluci\u00f3n rusa.<\/p>\n<p>A finales de la primavera y comienzos del verano de 1917, personalidades prominentes de la \u201csociedad censal\u201d (las clases dominantes) solicitaban la supresi\u00f3n de los soviets y recib\u00edan grandes ovaciones por parte de las asambleas de su clase. Luego, a mediados de junio, bajo una fuerte presi\u00f3n de sus aliados, el gobierno provisional inici\u00f3 una ofensiva militar, poniendo punto y final al cese al fuego de facto que hab\u00eda reinado en el frente oriental desde Febrero.<\/p>\n<p>Y entonces, ya en junio, una mayor\u00eda de los obreros de la capital abrazaron la demanda bolchevique de liberar la pol\u00edtica gubernamental de la influencia de las clases propietarias. \u00c9ste era, en esencia, el significado del \u201ctodo el poder para los Soviets\u201d: un gobierno que respondiese \u00fanicamente ante los obreros y campesinos. A esas alturas, los Bolcheviques y los obreros de la capital aceptaron la inevitabilidad de la guerra.<\/p>\n<p>No obstante, eso no era en s\u00ed mismo tan terror\u00edfico, ya que los obreros y campesinos (los soldados eran en su grand\u00edsima mayor\u00eda j\u00f3venes campesino) eran la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Mucho m\u00e1s preocupante eran las perspectivas de una guerra civil qu enfrentase a distintos bandos en el seno de las fuerzas que sosten\u00edan la \u201cdemocracia revolucionaria\u201d. Los socialistas moderados, los Mencheviques, y los Socialistas Revolucionarios (eseristas), dominaban la mayor\u00eda de los soviets fuera de la capital, as\u00ed como el Comit\u00e9 Ejecutivo Central (CEC) de soviets y el Comit\u00e9 Ejecutivo de campesinos, y apoyaban a los liberales, hasta el punto de enviar una delegaci\u00f3n de sus l\u00edderes a la coalici\u00f3n gubernamental, en un esfuerzo por apuntalar la d\u00e9bil autoridad popular de esta \u00faltima.<\/p>\n<p>La amenaza de guerra civil en el seno de la democracia revolucionaria resurgi\u00f3 con fuerza a comienzos de julio, cuando, junto con unidades de la guarnici\u00f3n, los obreros de la capital se manifestaron masivamente para presionar al CEC para que tomase el poder por s\u00ed solo. No solamente fracasaron en ello, sino que las manifestaciones fueron el primer derramamiento de sangre serio de la revoluci\u00f3n, seguido de una ola de represi\u00f3n gubernamental contra la izquierda y tolerada por los socialistas moderados.<\/p>\n<p>Los acontecimientos de julio dejaron a los Bolcheviques, y los obreros que les apoyaban, sin una ruta clara por la que avanzar. Formalmente, el partido adopt\u00f3 un nuevo eslogan propuesto por Lenin: el poder para un \u00abgobierno de los trabajadores y los campesinos pobres\u00bb -sin menci\u00f3n alguna a los soviets, que se hallaban dominados por los socialistas moderados. Lenin entend\u00eda dicho eslogan como un llamamiento a preparar una insurrecci\u00f3n que pudiese sortear a los soviets y que, de darse las circunstancias, se enfrentase a ellos. Ahora bien, en la pr\u00e1ctica el eslogan no era aceptado ni por el partido ni por los obreros de la capital, ya que significaba dirigirse en contra de las masas populares que segu\u00edan apoyando a los moderados &#8211; por tanto, implicaba la guerra civil en el seno de la democracia revolucionaria.<\/p>\n<p>La actitud de los socialistas, esto es, de la minor\u00eda educada, de la intelligentsia de izquierdas, preocupaba particularmente. La intelligentsia de izquierda apoyaba casi en su totalidad a los socialistas moderados. Los Bolcheviques eran un partido plebeyo, y lo mismo era cierto para los social-revolucionarios de izquierda, que se escindieron de los eseristas en septiembre de 1917 y formaron una coalici\u00f3n de gobierno en los soviets junto con los Bolcheviques en noviembre. Las perspectivas de tener que dirigir un Estado, y probablemente tambi\u00e9n la econom\u00eda, sin el apoyo de gente formada preocupaba profundamente, en particular a los militantes de los comit\u00e9s de f\u00e1brica, mayoritariamente bolcheviques.<\/p>\n<p>El golpe de estado fracasado del general Kornilov a finales de agosto, que cont\u00f3 con el apoyo entusiasta de las clases dominantes, pareci\u00f3 despejar una soluci\u00f3n al callej\u00f3n sin salida al que se estaba llegando. Rindi\u00e9ndose ante la obviedad, los socialistas moderados parecieron aceptar la necesidad de romper relaciones con los liberales (los ministros liberales dimitieron la noche anterior al levantamiento militar). Los obreros reaccionaron con una curiosa mezcla de alivio y alarma a las noticias sobre la llegada de Kornilov a Petrogrado. Sent\u00edan alivio porque pod\u00edan al menos actuar al un\u00edsono en contra de la contrarrevoluci\u00f3n en marcha &#8211; y as\u00ed hicieron con gran energ\u00eda-, y no enfrent\u00e1ndose con el resto de fuerzas de la democracia revolucionaria. Lenin, ya tras la derrota de Kornilov, ofreci\u00f3 el apoyo de su partido al CEC, actuando como una fuerza leal pero de oposici\u00f3n, siempre y cuando el CEC arrebatas el poder al gobierno.<\/p>\n<p>Tras ciertas vacilaciones, los socialistas moderados rechazaron romper con las clases propietarias. Permitieron a Kerensky formar un nuevo gobierno de coalici\u00f3n que inclu\u00eda personalidades de la burgues\u00eda particularmente odiosas como el patr\u00f3n industrial S.A Smirnov, que hab\u00eda cerrado recientemente sus f\u00e1bricas textiles para echar a los trabajadores.<\/p>\n<p>Pero para finales de septiembre, los Bolcheviques ya ten\u00edan la mayor\u00eda en casi todos los soviets de Rusia de manera que pod\u00edan contar con una mayor\u00eda en el Congreso de los Soviets, convocado a rega\u00f1adientes por el CEC el 25 de Octubre. Mientras todav\u00eda se encontraba escondido huyendo de una orden de detenci\u00f3n, Lenin exigi\u00f3 al comit\u00e9 central del partido que preparase una insurrecci\u00f3n. Pero la mayor\u00eda del comit\u00e9 central ten\u00eda dudas al respecto y prefer\u00eda esperar a la convocatoria de una asamblea constituyente. Uno puede perfectamente comprender sus dudas. Despu\u00e9s de todo, una insurrecci\u00f3n pod\u00eda desencadenar todas las condiciones para la todav\u00eda latente guerra civil. Era un salto terror\u00edfico hacia lo imprevisible que pondr\u00eda al partido en la situaci\u00f3n de gobernar en condiciones de grave crisis pol\u00edtica y econ\u00f3mica. Por otra parte, la esperanza de que una asamblea constituyente pudiese superar la profunda polarizaci\u00f3n que caracterizaba a Rusia, o que las clases dominantes aceptasen su veredicto de ir en contra de sus intereses, era sin lugar a dudas una ilusi\u00f3n. Mientras tanto, el colapso industrial y la hambruna de masas estaban cada vez m\u00e1s cerca.<\/p>\n<p>Si los l\u00edderes bolcheviques acabaron organizando la insurrecci\u00f3n no fue por la autoridad personal de Lenin, sino por la presi\u00f3n de sus bases y cuadros intermedios, que estaban siendo interpelados por \u00e9l. El partido contaba como 43 000 miembros en octubre 1917 s\u00f3lo en Petrogrado, de los cuales 28 000 eran obreros (sobre un total de 420 000 obreros industriales), y 6000 eran soldados. Estos trabajadores estaban preparados para la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>No obstante, el estado de \u00e1nimo entre los trabajadores fuera del partido era m\u00e1s complejo.<\/p>\n<p>Apoyaban sin miramientos la demanda de transferir todo el poder a los Soviets, pero no estaban por la labor de tomar la iniciativa. Esto supon\u00eda la situaci\u00f3n opuesta a la de los cinco primeros meses de la revoluci\u00f3n, en los cuales las bases obreras estaban a la vanguardia, obligando al partido a seguirlas: as\u00ed fue en la revoluci\u00f3n de Febrero, en las protestas de abril en contra de la pol\u00edtica b\u00e9lica del gobierno, en los movimientos por el control obrero de las industrias como respuesta a los cierres patronales en marcha, y en las manifestaciones de julio para exigir al CEC que tomase el poder.<\/p>\n<p>Pero el derramamiento de sangre de julio y la represi\u00f3n que sigui\u00f3 despu\u00e9s cambiaron significativamente las cosas. En efecto, la situaci\u00f3n pol\u00edtica hab\u00eda evolucionado desde entonces hasta el punto de que los Bolcheviques encabezaban los Soviets en casi todas partes. Ahora bien, los d\u00edas que precedieron a la insurrecci\u00f3n, la totalidad de la prensa que no fuese pro-bolchevique predec\u00eda con seguridad que la insurrecci\u00f3n ser\u00eda aplastada de manera a\u00fan m\u00e1s sangrienta que en los acontecimientos de julio.<\/p>\n<p>Otra fuente de indecisi\u00f3n para los trabajadores era el amenazante espectro del desempleo de masas. El colapso industrial se avecinaba, y constitu\u00eda as\u00ed el argumento m\u00e1s potente para actuar inmediatamente, pero tambi\u00e9n una fuente de inseguridad que llen\u00f3 de dudas a los trabajadores.<\/p>\n<p>Por tanto, la iniciativa se encontraba del lado del partido, aunque ello no significase que los obreros bolcheviques estuviesen exentos de dudas. Ahora bien, ten\u00edan ciertas cualidades, forjadas tras a\u00f1os de lucha intensa contra la autocracia y los patrones, que les permitieron superarlas. Una de sus virtudes era su deseo de independencia como clase frente a la burgues\u00eda, que constitu\u00eda a su vez el elemento definitorio del bolchevismo como movimiento de los trabajadores. En los a\u00f1os previos a la revoluci\u00f3n, ese deseo se expresaba en la insistencia de los trabajadores de mantener sus organizaciones, ya sean pol\u00edticas, econ\u00f3micas o culturales, libres de influencia de las clases dominantes.<\/p>\n<p>En estrecha relaci\u00f3n con lo anterior era el fuerte sentimiento de dignidad que ten\u00edan los trabajadores, tanto individualmente como en tanto que miembros de la clase obrera. El concepto de &#8216;obrero consciente&#8217; en Rusia recog\u00eda una cosmovisi\u00f3n y un c\u00f3digo moral separados y opuestos a los de la burgues\u00eda. El sentimiento de dignidad se manifestaba por ejemplo, y entre otras formas, en la demanda de ser tratados educadamente que aparec\u00eda sin excepci\u00f3n en las listas de las demandas en huelgas. Demandaban ser tratados de usted por la administraci\u00f3n de las f\u00e1bricas y que no se dirigiesen a ellos en la segunda persona del singular, reservada para amigos, hijos y subordinados. En una compilaci\u00f3n de estad\u00edsticas acerca de las huelgas, el Ministerio de Interior zarista puso en la columna de &#8216;demandas pol\u00edticas&#8217; la exigencia de trato educado, presumiblemente porque implicaba un rechazo de los trabajadores a ser considerados como subordinados en la sociedad. En 1917, resoluciones emanadas de las asambleas fabriles sol\u00edan referirse a las pol\u00edticas del gobierno provisional como &#8216;burlas&#8217; a la clase obrera.\u00a0 En Octubre, cuando los obreros de la Guardia Roja rechazaban agacharse mientras corr\u00edan o rechazaban tener que combatir tumbados en el suelo, ya que lo consideraban una muestra de cobard\u00eda y deshonor para un obrero revolucionario, los soldados tuvieron que explicarles que no hay honor alguno en ofrecer tu frente al enemigo. Pero si bien el orgullo de clase era una carga a nivel militar, no parece que hubiese podido haber revoluci\u00f3n de Octubre sin \u00e9l.<\/p>\n<p>Aunque la iniciativa de Octubre recay\u00f3 principalmente sobre los hombros de los miembros del partido, la insurrecci\u00f3n fue bienvenida por virtualmente todos los trabajadores, incluidos los impresores, tradicionalmente seguidores de los Mencheviques.\u00a0 Sin embargo, el problema de la composici\u00f3n del nuevo gobierno apareci\u00f3 de nuevo sobre la escena. Todas las organizaciones obreras, para entonces lideradas por los Bolcheviques, as\u00ed como el propio partido, ped\u00edan una coalici\u00f3n de todos los partidos socialistas.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, esto era la expresi\u00f3n del af\u00e1n de unidad en el seno de las fuerzas de la democracia revolucionaria y el deseo de evitar una guerra civil que las enfrentase entre s\u00ed.\u00a0 En el comit\u00e9 central, Lenin y Trotski se opon\u00edan a incluir a los socialistas moderados (aunque no a los eseristas de izquierda ni a los Mencheviques-internacionalistas), ya que consideraban que iban a paralizar la acci\u00f3n del gobierno. No obstante, se mantuvieron de lado mientras las negociaciones ten\u00edan lugar.<\/p>\n<p>La coalici\u00f3n estaba condenada a no suceder. Las negociaciones se rompieron al entrar en la cuesti\u00f3n del poder de los soviets: los Bolcheviques, as\u00ed como la inmensa mayor\u00eda de los trabajadores, quer\u00edan que el gobierno fuese responsable \u00fanicamente ante los soviets -esto es, un gobierno popular libre de las influencias de las clases propietarias. Los socialistas moderados, en cambio, consideraban que los soviets eran una base demasiado d\u00e9bil para un gobierno viable. Continuaron insistiendo, aunque disfrazadamente, en la necesidad de incluir representantes de las clases dominantes, o al menos del \u00abestrato intermedio\u00bb que no se encontraba representado en los soviets. Ahora bien, la sociedad rusa se encontraba profundamente dividida, y estos \u00faltimos estaban alineados junto a las clases dominantes. As\u00ed mismo, los moderados rechazaban de plano cualquier gobierno con una mayor\u00eda bolchevique, incluso si los Bolcheviques hab\u00edan constituido la mayor\u00eda en el Congreso de los Soviets que vot\u00f3 asumir todo el poder. En resumen, los moderados demandaban anular la insurrecci\u00f3n de Octubre.<\/p>\n<p>Una vez que eso qued\u00f3 claro, el apoyo obrero por una coalici\u00f3n amplia se desvaneci\u00f3. A continuaci\u00f3n, los eseristas de izquierda, que llegaron a la misma conclusi\u00f3n que los obreros, formaron una coalici\u00f3n de gobierno junto a los Bolcheviques. Hacia finales de noviembre, un congreso nacional de campesinos, dominado por los socialrevolucionarios de izquierda, decidi\u00f3 fundir su comit\u00e9 ejecutivo junto con el CEC de diputados obreros y soldados. Esta decisi\u00f3n fue recibida con alivio y j\u00fabilo por los Bolcheviques y los trabajadores en general: se hab\u00eda alcanzado la unidad, al menos desde abajo, aunque \u00e9sta no contase con la intelligentsia de izquierdas, alineada mayoritariamente con los socialistas moderados (ahora bien, ha de resaltarse, que los Mencheviques, a diferencia de los eseristas, no se levantaron en armas contra el gobierno de los soviets).<\/p>\n<p>Este es por tanto el significado del \u00abse atrevieron\u00bb, como legado de Octubre. Los Bolcheviques, como genuino partido de los trabajadores, actu\u00f3 de acuerdo a la siguiente m\u00e1xima: \u00abFais ce que dois, advienne que pourra\u00bb (Haz lo que debas, que acontezca lo que se pueda). Trostki pensaba que esta m\u00e1xima deb\u00eda guiar el hacer de todo revolucionario (2). He tratado de demostrar que este reto no se acept\u00f3 a la ligera y que los Bolcheviques no eran aventureros temerarios. Tem\u00edan la guerra civil, trataron de evitarla, y si ello no fue posible, al menos trataron de limitar su severidad y ganar cierta ventaja en ella.<\/p>\n<p>En un ensayo escrito en 1923, el l\u00edder Menchevique, Fedor Dan, explic\u00f3 el rechazo de su partido a romper relaciones con las clases propietarias incluso despu\u00e9s del golpe de Kornilov. El motivo era que \u00ablas clases medias\u00bb, esa parte de la \u00abdemocracia\u00bb que no se encontraba representada en los Soviets (Dan hace referencia a un profesor, a un cooperativista, al alcalde de Mosc\u00fa,&#8230;) no iba a apoyar una ruptura con las clases propietarias &#8211; estaban convencidos de que el pa\u00eds era ingobernable sin ellos &#8211; ni iba a considerar, bajo ning\u00fan concepto, participar en un gobierno junto con los bolcheviques. Dan continuaba as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abEntonces -teor\u00e9ticamente- s\u00f3lo quedaba un camino para una inmediata soluci\u00f3n a la coalici\u00f3n [con representantes de las clases propietarias]: la formaci\u00f3n de un\u00a0 gobierno en conjunto con los Bolcheviques -una que no s\u00f3lo no iba a contar con la democracia que no se hallaba representada en los soviets, sino que tambi\u00e9n ir\u00eda en contra de ella. Consider\u00e1bamos que ese camino era inaceptable, dada la postura bolchevique de aquel periodo. Comprendimos perfectamente que\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 adentrarse en ese camino supon\u00eda adentrarse en el camino del terror y la guerra\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 civil; es decir, hacer todo lo que los Bolcheviques se vieron forzados posteriormente a hacer. Ninguno de nosotros sent\u00eda que pod\u00eda asumir la responsabilidad de esas pol\u00edticas que nacer\u00edan de un gobierno de no-coalici\u00f3n.\u00bb (3)<\/p>\n<p>La postura de Dan puede ser contrastada con la de una figura extra\u00f1a de los socialistas moderados, V.B Stankevich (que hab\u00eda sido comisario en el frente durante el gobierno provisional). En una carta fechada en febrero de 1918 y dirigida a sus camaradas de partido, escribi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abDebemos constatar que, a estas alturas, las fuerzas del movimiento popular se\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 encuentran del lado del nuevo r\u00e9gimen&#8230;<\/p>\n<p>Hay dos v\u00edas abiertas a los socialistas moderados: proseguir en su lucha irreconciliable contra el gobierno, o ser una oposici\u00f3n pac\u00edfica, creativa y leal\u2026 \u00bfPueden las viejas fuerzas dirigentes afirmar que, a d\u00eda de hoy, han adquirido la experiencia suficiente para gestionar la tarea de dirigir el pa\u00eds, una tarea que no se ha vuelto m\u00e1s sencilla sino m\u00e1s dif\u00edcil? En realidad, no tienen programa alguno que oponer al bolchevique, y una lucha sin programa no es mejor que las aventuras de los generales mejicanos. Pero es que incluso si la posibilidad de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 crear un programa existiese, deb\u00e9is comprender que no ten\u00e9is las fuerzas para\u00a0 ejecutarlo.\u00a0 Para derrocar a los Bolcheviques necesit\u00e1is, si no es formalmente al menos de hecho, el esfuerzo unificado de todas las fuerzas opositoras, desde los eseristas hasta la extrema derecha. Pero, incluso d\u00e1ndose dicha condici\u00f3n, los Bolcheviques seguir\u00edan siendo m\u00e1s fuertes&#8230;<\/p>\n<p>S\u00f3lo hay un camino posible: el camino del frente popular unido, del trabajo nacional unido, de la creatividad en com\u00fan\u2026<\/p>\n<p>\u00bfMa\u00f1ana qu\u00e9? \u00bfSe contin\u00faa con los intentos in\u00fatiles, sin sentido y esencialmente aventureros de tomar el poder? \u00a1O trabajamos en conjunto con la gente esforz\u00e1ndonos de forma realista a ayudar en resolver los problemas que Rusia afronta, problemas que est\u00e1n vinculados con la lucha pac\u00edfica en pro de principios pol\u00edticos eternos, en pro de unas verdaderas bases democr\u00e1ticas para gobernar el pa\u00eds!\u00bb(4)<\/p>\n<p>Dejo en manos del lector decidir qu\u00e9 postura tuvo m\u00e1s m\u00e9rito. No obstante, uno puede argumentar convincentemente que el rechazo a \u00abatreverse\u00bb de los socialistas moderados contribuy\u00f3 al desenlace que clamaban temer.<\/p>\n<p>Desde octubre 1917, la Historia est\u00e1 repleta de ejemplos de partidos de izquierda que no se atrevieron cuando debieron hacerlo. Por ejemplo, el Partido Social Dem\u00f3crata Alem\u00e1n en 1918, los socialistas italianos en 1920, la izquierda espa\u00f1ola en 1936, los comunistas franceses e italianos en 1945 y 1968-69, la Unidad Popular en Chile entre 1970-73, y m\u00e1s recientemente Syriza en Grecia. Lo que quiero decir no es, por supuesto, que fallaron al organizar una insurrecci\u00f3n en alg\u00fan momento en particular, sino m\u00e1s bien que rechazaron desde el comienzo adoptar una estrategia cuyo objetivo principal fuese arrebatar el poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico a la burgues\u00eda, una estrategia que requiere necesariamente, en alg\u00fan momento, una ruptura revolucionaria con el Estado capitalista.<\/p>\n<p>A d\u00eda de hoy, cuando las alternativas a las que se enfrenta la humanidad est\u00e1n tan polarizadas, cuando, m\u00e1s que nunca, las \u00fanicas opciones reales son el socialismo o la barbarie, cuando el futuro de la civilizaci\u00f3n est\u00e1 en juego, la izquierda debe inspirarse de Octubre. Esto significa que, a pesar de las derrotas hist\u00f3ricas sufridas por la clase obrera y las fuerzas sociales aliadas a lo largo de las pasadas d\u00e9cadas, se debe denunciar como ilusorio cualquier programa que quiera restaurar el Estado de bienestar keynesiano o quiera volver a \u00abuna socialdemocracia genuina\u00bb. Un programa as\u00ed en el capitalismo contempor\u00e1neo est\u00e1 condenado a fracasar y a ser un agente desmovilizador. \u201cAtreverse\u201d significa hoy desarrollar una estrategia cuyo objetivo final sea el socialismo y aceptar que ese objetivo va a implicar necesariamente, en un momento u otro, una ruptura revolucionaria con el poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico de la burgues\u00eda, y junto a ellos, con el Estado capitalista.<\/p>\n<p>* David Mandel, polito\u0301logo e historiador marxista especializado en Rusia y Ucrania, es profesor de la Universidad de Que\u0301bec en Montre\u0301al, Canad\u00e1, y editor de la revista bilingue en ruso e ingle\u0301s Alternatives. Es autor de The Petrograd Workers in the Russian Revolution. Brill-Haymarket, Leiden and Boston (Chicago, Estados Unidos, 2017). En franc\u00e9s: Les Soviets de Petrograd. Les travailleurs de Petrograd dans la Revolution Russe (Fevrier 1917-Juin 2018), Editiones Syllepse (Par\u00eds, Francia), Editions Page 2 (Lausana, Suiza), M Editeur (Quebec,Canad\u00e1) 2017.<\/p>\n<p><strong><u>Notas <\/u><\/strong><\/p>\n<p>(1) K. Marx, \u201cAfterword to the Second Edition of Capital. vol. I, International Publishers, N.Y., 1967, p. 17.<\/p>\n<p>(2) Trotsky, L., My Life, Scribner, N.Y., 1930, p. 418.F.<\/p>\n<p>(3) I., Dan, \u201cK istorii poslednykh dnei Vremennogo pravitel\u2019stva, Letopis\u2019 Russkoi revolyutsii, vol. 1, Berlin, 1923 <a href=\"https:\/\/www.litres.ru\/static\/trials\/00\/17\/59\/00175948.a4.pdf\">(https:\/\/www.litres.ru\/static\/trials\/00\/17\/59\/00175948.a4.pdf)<\/a><\/p>\n<p>(4)I.B. Orlov, \u201cDva puti stoyat pered nimi \u2026\u201d Istoricheskii arkhiv, 4, 1997, p. 79.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que sorprende sobremanera cuando uno estudia la revoluci\u00f3n \u2018desde abajo\u2019 es lo poco que los Bolcheviques, y los obreros que les apoyaban, estaban, de hecho, guiados por una \u2018ideolog\u00eda\u2019, en el sentido de que fuesen una suerte de movimiento milenarista que ambicionase \u00fanicamente el socialismo. En realidad y sobre todo, Octubre fue una respuesta pr\u00e1ctica a problemas sociales y pol\u00edticos muy serios y concretos que deb\u00edan afrontar las clases populares&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1786327],"tags":[3229373,4834015,3503,2562774],"class_list":["post-3996","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-revolucion-rusa","tag-david-mandel","tag-ejercito-rojo","tag-historia","tag-revolucion-de-octubre","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-12s","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3996","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3996"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3996\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3997,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3996\/revisions\/3997"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3996"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3996"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3996"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}