{"id":39572,"date":"2024-01-30T18:58:03","date_gmt":"2024-01-30T17:58:03","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572"},"modified":"2024-01-30T18:58:03","modified_gmt":"2024-01-30T17:58:03","slug":"lecturas-posfacio-a-estigmatizacion-de-los-pobres-de-michel-husson-alain-bihr","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572","title":{"rendered":"Lecturas &#8211; Posfacio a \u00abEstigmatizaci\u00f3n de los pobres\u00bb, de Michel Husson. [Alain Bihr]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-53e06606180afeea3d03e857d6e88980 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong><em><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/posfacio-a-estigmatizacion-de-los-pobres-de-m-husson\/\">Viento Sur<\/a><\/em>, 27-1-2024<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-b3d568442ee4ad311464de6b377e1295 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong><em><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a><\/em>, 30-1-2024<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-4a255bc3c335b9efc19ad9b968b10383 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">[A continuaci\u00f3n publicamos el posfacio de Alain Birh a la edici\u00f3n francesa de\u00a0<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/la-estigmacion-de-los-pobres-eugenismo-y-darwinismo-social\/\"><em>La estigmatizaci\u00f3n de los pobres. Eugenismo y darwinismo social<\/em><\/a> de Michel Husson que no se incluy\u00f3 en la edici\u00f3n en castellano]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-0a4a466cf2986d979aadc0a81231eb5c wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Algunos de los contenidos de este libro de Michel Husson fueron publicaron en los \u00faltimos a\u00f1os en la p\u00e1gina web de <em>\u00c0 l\u2019Encontre <\/em>[y en <strong><em>viento<\/em> sur<\/strong>]. En varias ocasiones dieron lugar a intercambios de opini\u00f3n con Michel, en especial cuando descubr\u00ed la intenci\u00f3n que le mov\u00eda. Por ello he aceptado gustosamente redactar el posfacio a esta obra que los recoge en una versi\u00f3n enriquecida y los completa con otros in\u00e9ditos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-55319eed9887dd8b3787562f928f525d wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>\u00a0\u00bfQu\u00e9 hacer con los \u201cin\u00fatiles para el mundo\u201d?<br><\/strong>\u00bf\u201cIn\u00fatiles para el mundo\u201d? Esta expresi\u00f3n, tomada por Bronislaw Geremek en un juicio que conden\u00f3 a uno de ellos, <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572#fn-39572-1' id='fnref-39572-1' onclick='return fdfootnote_show(39572)'>1<\/a><\/sup>  sirve para designar a todos aquellos y aquellas que, desde el final de la Edad Media, en una Europa protocapitalista, no pod\u00edan (y a menudo tampoco quer\u00edan) vivir de su trabajo, sobre todo cuando \u00e9ste se prestaba a su explotaci\u00f3n. Todav\u00eda marginados, aunque ya perseguidos de muchas maneras para que aceptasen entrar en la trampa del trabajo asalariado, <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572#fn-39572-2' id='fnref-39572-2' onclick='return fdfootnote_show(39572)'>2<\/a><\/sup> vieron aumentar brutalmente sus filas con la revoluci\u00f3n industrial, que remataba la formaci\u00f3n de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n, para no desaparecer desde entonces del paisaje social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-bb24f4e41d162ef9c5a3ccf9d3c5c2b6 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>El espectro del pauperismo<br><\/strong>Esta revoluci\u00f3n vino acompa\u00f1ada de un continuo \u00e9xodo rural y del hacinamiento en cuchitriles urbanos de un populacho que viv\u00eda en condiciones que aunaban todos los grados de la indigencia. Una parte estaba reducida a la mendicidad y al vagabundeo, sufriendo todo tipo de represi\u00f3n. Para quienes eran asalariados, su destino combinaba la irregularidad en el empleo, los bajos salarios, la prolongaci\u00f3n desmesurada de la jornada de trabajo, el descenso al infierno industrial de mujeres y ni\u00f1os, a veces desde los tres o cuatro a\u00f1os de edad, un incremento espantoso de la mortalidad infantil, etc. Martirologio conocido del naciente proletariado industrial, cuyo espect\u00e1culo provoc\u00f3 el estupor, mezclado a veces con asco, piedad, inquietud y hasta espanto, en las filas de los intelectuales, pol\u00edticos e incluso en la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-d92edc16f5152a7fc146834dfd2dfd00 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Para esa gente, este espect\u00e1culo era ante todo desconcertante. La revoluci\u00f3n industrial, que la Ilustraci\u00f3n tard\u00eda y el naciente liberalismo hab\u00edan saludado como el anuncio de la pr\u00f3xima realizaci\u00f3n de una nueva Edad de Oro, se saldaba, tan s\u00f3lo unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, con una cat\u00e1strofe social de gran amplitud. No s\u00f3lo no hab\u00eda acabado con la miseria popular, sino que parec\u00eda extenderse y agravarse. Esta cat\u00e1strofe aparec\u00eda como una especie de desmentido pr\u00e1ctico y mordaz al optimismo satisfecho de la jovenc\u00edsima ideolog\u00eda del progreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-e4ca1066d8be8f60d4f360706b83a21f wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Adem\u00e1s, este espect\u00e1culo sorprendi\u00f3 a sus contempor\u00e1neos por su car\u00e1cter in\u00e9dito. Comprendieron muy pronto que se trataba de un fen\u00f3meno completamente nuevo, original, no la simple prolongaci\u00f3n o amplificaci\u00f3n de la pobreza y la miseria tradicionales que hab\u00eda sido el destino com\u00fan de la mayor parte de las clases populares en las sociedades preindustriales. Por ello, se recurri\u00f3 a un neologismo para designarlo: pauperismo [situaci\u00f3n persistente de la pobreza], formado a partir de la ra\u00edz latina pauper (pobre, indigente). El t\u00e9rmino apareci\u00f3 en Inglaterra, cuna de la revoluci\u00f3n industrial, en los a\u00f1os 1800, para difundirse por el continente a lo largo de las siguientes d\u00e9cadas. Se multiplicaron entonces las encuestas, estudios y memorias, preocupadas todas en comprender las razones y proponer algunos medios para remediarlo.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572#fn-39572-3' id='fnref-39572-3' onclick='return fdfootnote_show(39572)'>3<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-d136db5ebcdf29c574a7caeb697a64d6 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Estos escritos subrayaron en su mayor parte la originalidad del contexto en que aparece el pauperismo. Porque ya no se trataba, como en las sociedades preindustriales, de una pobreza debida a la insuficiencia global de recursos materiales, que debe reservar para los grupos dominantes no ya s\u00f3lo el lujo, sino incluso una parte de lo necesario para vivir. Al contrario, el pauperismo se desarrollaba en un contexto de crecimiento de la riqueza general de la sociedad, precisamente, bajo el efecto de la revoluci\u00f3n industrial. Porque, al menos desde ese punto de vista, \u00e9sta manten\u00eda sus promesas. Pero \u00bfc\u00f3mo entender que la barbarie del pauperismo pueda acompa\u00f1ar a los progresos de la civilizaci\u00f3n industrial; peor a\u00fan, que la primera se agrave al ritmo que progresa la segunda, como si la civilizaci\u00f3n industrial exigiera esta barbarie para desarrollarse?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-c88370dd924e2e2aeb539b9b668765ff wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Tambi\u00e9n destacaban la originalidad de algunos rasgos del pauperismo. No s\u00f3lo describ\u00edan el car\u00e1cter espantoso de las condiciones materiales de existencia propias del pauperismo (hacinamiento en chamizos, ausencia de higiene, malnutrici\u00f3n cr\u00f3nica, enfermedad y mortalidad elevadas), sino tambi\u00e9n, y sobre todo, el estado de degradaci\u00f3n moral correspondiente: promiscuidad sexual, prostituci\u00f3n de las mujeres, negligencia hacia los ni\u00f1os, alcoholismo, clima de violencia, etc. El pauperismo no s\u00f3lo generaba nueva gente pobre,&nbsp;sino tambi\u00e9n nuevas personas b\u00e1rbaras, hombres y mujeres en quienes todas las conquistas de la civilizaci\u00f3n parec\u00edan estar perdidas. Se trataba de una mirada no desprovista de cierta forma de racismo de clase, pero que dice mucho sobre el espanto de quienes contemplaban el espect\u00e1culo de una realidad que, por momentos, superaba&nbsp; su comprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-db919489e93f16108addc760d87caf22 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Los partidarios del Antiguo R\u00e9gimen, nost\u00e1lgicos del orden feudal, se complac\u00edan en insistir en que el drama de estas nuevas personas pobres era estar abandonadas de todo y de todos, no poder contar ya con nada ni con nadie para socorrerles. Dicho de otra manera, recalcaban la ausencia de esas pr\u00e1cticas tradicionales de asistencia y de solidaridad propias de las sociedades precapitalistas, a base de lazos de parentesco, vecindad o profesi\u00f3n, que eran el reverso de las dependencias personales y comunitarias en que estaban atrapados las personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-f0f2c5ff02db819d96a7b5266d149c72 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Entre los economistas, se distingui\u00f3, sobre todo, Thomas Malthus, que achacaba la responsabilidad de la situaci\u00f3n a la demograf\u00eda e, in fine, a la incuria de los pobres. Fue uno de los primeros que, desde el siglo XIX a nuestros d\u00edas, exoner\u00f3 al sistema econ\u00f3mico de toda responsabilidad en el pauperismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-206a954b4c514bbdd9cc94a83af59822 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En fin, para algunos de sus observadores, el pauperismo era a\u00fan m\u00e1s espantoso por llevar consigo la amenaza de destrucci\u00f3n del orden econ\u00f3mico y social que lo generaba. Amenaza que para estos contempor\u00e1neos ten\u00eda dos caras. De forma inmediata, y a pesar del crecimiento de la poblaci\u00f3n, la no reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo, sobre todo a causa de la espantosa mortalidad infantil, que castigaba entonces a las poblaciones proletarias, y tambi\u00e9n por el aumento del n\u00famero de personas tullidas, enfermas, inv\u00e1lidas o no aptas para el servicio militar ni para soportar las cadencias del trabajo industrial. Fuerza de trabajo que la revoluci\u00f3n industrial necesitaba de forma vital para poder proseguir. Riesgo limitado en tanto pudiera contar con su renovaci\u00f3n, que la encontraba en la mano de obra excedentaria del campo, lo que no dej\u00f3 de hacer a lo largo de toda la primera mitad del siglo XIX. Pero esta fuente se agotaba progresivamente y, por consiguiente, el riesgo deb\u00eda ser tomado en cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-5e954dfc17d0ee7e0e80d3d2779642b9 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En todo caso, el riesgo era suficiente para que, a pesar de la oposici\u00f3n que encontrar\u00eda en el seno mismo de la burgues\u00eda, las autoridades pol\u00edticas se pusieran a tomar medidas para restringir el empleo de los ni\u00f1os en la industria. Fue la Factory Act brit\u00e1nica de 1834, pronto seguida en Francia por la Ley relativa al trabajo de los ni\u00f1os empleados en las manufacturas, f\u00e1bricas y talleres, del 22 de marzo de 1841, que prohib\u00eda, en particular, el empleo de ni\u00f1os por menores de ocho a\u00f1os y limitaba la jornada de trabajo a ocho horas para quienes contaban entre ocho y doce a\u00f1os. Esta ley se aprob\u00f3 tras la encuesta del doctor Villerm\u00e9, en Mulhouse, entonces uno de los mayores centros textiles europeos: calcul\u00f3 que la esperanza de vida all\u00ed era de \u00a1tres a\u00f1os y medio! Una muestra de la terrible tasa de mortalidad infantil que reinaba en los medios obreros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-28fbcbffc3ee4d01e8130c2bf8391045 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por otra parte, estaba la amenaza de la anomia con su cortejo de criminalidad potencial o real. En los a\u00f1os 1830, en esos mismos medios acomodados y biempensantes, se extendi\u00f3 la famosa frase \u201cclases laboriosas, clases peligrosas\u201d, como mostr\u00f3 Louis Chevalier en un c\u00e9lebre estudio sobre el pueblo parisino de la primera mitad del siglo XIX. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572#fn-39572-4' id='fnref-39572-4' onclick='return fdfootnote_show(39572)'>4<\/a><\/sup>) <em>Classes laborieuses, classes dangereuses \u00e0 Paris pendant la premi\u00e8re moiti\u00e9 du 19e si\u00e8cle<\/em>,\u00a0Paris: Hachette.] Frase enga\u00f1osa de hecho, porque enmascara que por culpa de no poder ser laboriosas (de no poderse ganar la vida trabajando) esas clases amenazaban convertirse en peligrosas. No s\u00f3lo de caer en la delincuencia y la criminalidad, sino incluso de rebelarse, amotinarse o incluso lanzarse a la aventura revolucionaria. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572#fn-39572-5' id='fnref-39572-5' onclick='return fdfootnote_show(39572)'>5<\/a><\/sup> Tanto m\u00e1s cuando desde finales de los a\u00f1os 1830 y comienzos de los 1840, se extendieron por los suburbios ideas subversivas que hablaban de la Rep\u00fablica social, de la revoluci\u00f3n social e, incluso, de socialismo. El espectro del pauperismo precedi\u00f3 al de su hermano gemelo, el comunismo, otro fruto amargo de la revoluci\u00f3n industrial para la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-2c4cf0a22065cc29cc3ea5ef16fe04ba wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>El hecho primordial: la expropiaci\u00f3n de los productores<br><\/strong>El asombro y el espanto de los contempor\u00e1neos ante la aparici\u00f3n del pauperismo se explican en parte por su incapacidad para comprender su naturaleza exacta y, a\u00fan m\u00e1s, para explicar su desarrollo. Esta explicaci\u00f3n s\u00f3lo se producir\u00e1 algunas d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, con la aparici\u00f3n del primer libro de El Capital (1867). <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572#fn-39572-6' id='fnref-39572-6' onclick='return fdfootnote_show(39572)'>6<\/a><\/sup> 1993.]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-90fd1504caf5af1daf48c291f5b2edf0 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La referencia a esta obra puede sugerir que el pauperismo se referir\u00eda sobre todo a la explotaci\u00f3n de que son v\u00edctimas las y los trabajadores asalariados que operan en el marco de la relaci\u00f3n capitalista de producci\u00f3n, pero esta menci\u00f3n quedar\u00eda corta. Porque en el marco de esta relaci\u00f3n, como se explica en El Capital, el capital se apropia de la fuerza de trabajo como una mercanc\u00eda y, de esta manera, se intercambia en principio por su valor medido, como cualquier otra mercanc\u00eda, por la cantidad de trabajo social necesario para su reproducci\u00f3n. Lo que, en principio, implica que el salario debe bastar para el mantenimiento del trabajador o trabajadora y de los suyos, de manera que asegure la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo, necesaria para la continuidad del proceso capitalista de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-3295c0ca532b9bdda0a3b260c80671f7 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Adem\u00e1s, Marx se\u00f1ala expl\u00edcitamente que, en tanto que mercanc\u00eda, la fuerza de trabajo se singulariza por el hecho de que su valor encierra \u201cun elemento hist\u00f3rico y moral\u201d en el sentido de que \u201cel volumen de las necesidades llamadas imprescindibles, as\u00ed como la \u00edndole de su satisfacci\u00f3n, es un producto hist\u00f3rico, y depende por tanto en gran parte del nivel cultural de un pa\u00eds\u201d (T. I, vol. I, p. 208): su valor est\u00e1 por tanto en funci\u00f3n de una norma de consumo que determina lo que es considerado necesario para su reproducci\u00f3n, norma que var\u00eda con el grado de civilizaci\u00f3n alcanzado por la sociedad. Por \u00faltimo, se a\u00f1ade un elemento pol\u00edtico: la fuerza es trabajo es ese tipo particular de mercanc\u00eda que lucha de forma permanente no s\u00f3lo contra su desvalorizaci\u00f3n (la restricci\u00f3n cuantitativa y cualitativa de esta norma de consumo), sino para su valorizaci\u00f3n (la ampliaci\u00f3n y mejora de esta misma norma). La explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo bajo el r\u00e9gimen del trabajo asalariado no es, por tanto, ni necesaria ni universalmente, sin\u00f3nimo de pauperismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-c7253233905638889e5c07eaf4e44d56 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Cuando El Capital explica la naturaleza y las razones de este \u00faltimo, destaca, para empezar, la originalidad b\u00e1sica del capital como relaci\u00f3n de producci\u00f3n, es decir, el hecho de basarse en la expropiaci\u00f3n de las y los productores. Porque para ser llevados (obligados) a vender su fuerza de trabajo, es necesario que no tengan otra cosa que vender: ni su trabajo (en forma de servicio) ni el producto de su trabajo (en forma de bien), porque est\u00e1n desprovisto de cualquier medio de producci\u00f3n propio. \u00c9sta es la lecci\u00f3n impl\u00edcita que atraviesa el primer libro de El&nbsp;Capital y que Marx explicita en su \u00faltima secci\u00f3n: el secreto de la acumulaci\u00f3n primitiva del capital es\u2026 que nunca hubo una acumulaci\u00f3n primitiva, sino s\u00f3lo una expropiaci\u00f3n primitiva, que puso a disposici\u00f3n de quienes pose\u00edan el dinero y los medios de producci\u00f3n lo que les faltaba para darles valor (valorizarlos) en forma de capital, a saber, precisamente, una fuerza de trabajo que explotar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-d576067459952d28e788d1c849f3e5db wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Esta situaci\u00f3n de expropiaci\u00f3n coloca de forma permanente a quien es v\u00edctima de ella en posici\u00f3n precaria, en todos los sentidos de la palabra. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572#fn-39572-7' id='fnref-39572-7' onclick='return fdfootnote_show(39572)'>7<\/a><\/sup> Su suerte socioecon\u00f3mica depender\u00e1 en delante de quien querr\u00e1 y podr\u00e1 emplearla, fundamentalmente para fines que le son extra\u00f1os (la valorizaci\u00f3n y la acumulaci\u00f3n de su capital) y en las condiciones adecuadas para realizar estos fines. Es decir, esta situaci\u00f3n est\u00e1 estructuralmente caracterizada por un fuerte coeficiente de inestabilidad y de inseguridad: quien hoy se beneficia de un empleo estable puede encontrarse ma\u00f1ana empleado de forma intermitente o, incluso, no estar empleado en absoluto, y a la inversa. Dicho de otra manera, el trabajador o trabajadora asalariada est\u00e1 necesariamente confrontada a la amenaza del subempleo o del paro. Y esta situaci\u00f3n no depende s\u00f3lo de la (buena o mala) voluntad de quien le emplea (el capitalista), sino de un conjunto de factores que, a fin de cuentas, nadie domina: la competencia entre los empleadores, que necesariamente arruina a algunos de ellos, la evoluci\u00f3n general de los negocios que presenta un car\u00e1cter c\u00edclico, las crisis sectoriales o generales, coyunturales o estructurales, las calamidades naturales (malas estaciones, epidemias) o pol\u00edticas (guerras), etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-ce1cdd94f63188d855b4254db3a6c29c wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Los excedentarios\u2026 que nunca son demasiados<br><\/strong>Pero, sobre todo, el pauperismo es el fruto amargo, aunque inevitable como veremos, de lo que Marx llamaba \u201cla ley general de la acumulaci\u00f3n capitalista\u201d, cuya exposici\u00f3n ocupa todo el cap\u00edtulo XXIII del primer libro de El Capital. Su reto fue demostrar, en contra de Malthus, que existe una ley de poblaci\u00f3n propia del modo capitalista de producci\u00f3n que se singulariza precisamente por la formaci\u00f3n de lo que Marx llamaba una sobrepoblaci\u00f3n relativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-fee87eb4db5b9ef46e073f2e37a50298 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Con este concepto, Marx pretend\u00eda dar cuenta de un fen\u00f3meno socioecon\u00f3mico muy particular, propio de las relaciones de producci\u00f3n capitalistas, que las diferencia radicalmente de las relaciones de producci\u00f3n precedentes y que es un efecto directo de la acumulaci\u00f3n del capital. Una parte de la poblaci\u00f3n activa (en el sentido econ\u00f3mico habitual del t\u00e9rmino) y, m\u00e1s en general, una parte de la poblaci\u00f3n con capacidad de trabajar, se encuentra excluida del empleo; por tanto, abocada al paro y a la inactividad, incluso colocada en situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n socioecon\u00f3mica. Como si esa poblaci\u00f3n fuese excedentaria&nbsp;(el t\u00e9rmino fue utilizado en muchas ocasiones por Marx en ese cap\u00edtulo), como si estuviera en exceso, en excedente, como si la sociedad pudiera privarse de ella. Eso es lo que designa directamente el t\u00e9rmino de sobrepoblaci\u00f3n utilizado por Marx.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-b752f6b41dc3a88952e91042b5772407 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Pero este excedente de poblaci\u00f3n no es absoluto. Al contrario de las tesis de Malthus, no se trata de un exceso de poblaci\u00f3n en relaci\u00f3n a las riquezas producidas o a la capacidad de la poblaci\u00f3n para producir riquezas o, incluso, a las necesidades de la producci\u00f3n, a las necesidades a satisfacer. Marx no dejaba de insistir en que la producci\u00f3n capitalista no tiene como primer objetivo la satisfacci\u00f3n de las necesidades sociales existentes, a\u00fan menos emplear la mano de obra disponible para aligerar la tarea de cada cual (trabajar todos para trabajar menos). Su objetivo propio, y de hecho el \u00fanico, es la valorizaci\u00f3n del capital, el aumento del valor-capital comprometido en la producci\u00f3n por medio de la formaci\u00f3n de plusval\u00eda y la acumulaci\u00f3n, por capitalizaci\u00f3n, de esta plusval\u00eda. Y s\u00f3lo en funci\u00f3n de las necesidades y de las posibilidades de esta revalorizaci\u00f3n y de esta acumulaci\u00f3n, la poblaci\u00f3n activa o, m\u00e1s en general, la que est\u00e1 en capacidad de trabajar, ser\u00e1 empleada por el capital. Si hay exceso de poblaci\u00f3n, se trata s\u00f3lo de un exceso relativo al nivel de empleo tal como est\u00e1 determinado por las necesidades y las posibilidades de la valorizaci\u00f3n y de la acumulaci\u00f3n de capital. Por eso hablaba Marx de sobrepoblaci\u00f3n relativa: esta poblaci\u00f3n s\u00f3lo es relativamente&nbsp;excedentaria a las exigencias y a las oportunidades de la acumulaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-dbcab3fdb014f9cb352e4e1d1b71a75d wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Pero los efectos de esta \u00faltima sobre el volumen de la poblaci\u00f3n activa empleada son contradictorios. Por una parte, toda acumulaci\u00f3n de capital se traduce en creaci\u00f3n de empleo, por tanto, en un aumento absoluto de esta poblaci\u00f3n. Pero, por otra parte, la acumulaci\u00f3n del capital no es un proceso puramente extensivo, no se traduce en una simple ampliaci\u00f3n de la escala de la producci\u00f3n. Va acompa\u00f1ada regularmente de un crecimiento de la productividad del trabajo que implica una econom\u00eda de trabajo en relaci\u00f3n a la escala de la producci\u00f3n. Y como el capital tiende simult\u00e1neamente a acrecentar la duraci\u00f3n y la intensidad del trabajo (tendencia que s\u00f3lo est\u00e1 frenada por la resistencia y la lucha de las y los trabajadores), en un contexto capitalista, la econom\u00eda de trabajo que representa el aumento de la productividad se traduce necesariamente en una econom\u00eda de trabajadoras y trabajadores: en una ocupaci\u00f3n menor en relaci\u00f3n al volumen del capital que lo emplea y, por consiguiente, al volumen de la producci\u00f3n. Dicho de otra manera, si bajo el efecto de la acumulaci\u00f3n del capital la poblaci\u00f3n activa empleada tiende a crecer, nunca crece en proporci\u00f3n directa a esta acumulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-09021dc5d92e7d6d3060ff03eb44c6d8 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por consiguiente, la acumulaci\u00f3n del capital produce dos efectos contrarios en cuanto al volumen de la poblaci\u00f3n activa empleada: su aumento absoluto y su disminuci\u00f3n relativa. Y Marx mostr\u00f3 que aunque globalmente y a largo plazo la primera tiende siempre a triunfar sobre la segunda, no por ello sufre menos su efecto, aunque la tasa y el ritmo de aumento absoluto de la poblaci\u00f3n activa no dejan de disminuir. As\u00ed, llega necesariamente un momento en que la tasa de crecimiento de la demanda de trabajo (nuevas fuerzas de trabajo) se vuelve inferior a la tasa de crecimiento de la oferta de trabajo, tal como resulta de los movimientos demogr\u00e1ficos y sociol\u00f3gicos (natalidad, mortalidad, movimientos migratorios, comportamientos de actividad, etc.). Y de esta manera, la acumulaci\u00f3n del capital, con sus efectos contrarios, termina por producir una sobrepoblaci\u00f3n relativa de trabajadores y trabajadoras libres, es decir de quienes tienen como \u00fanica propiedad su fuerza de trabajo y que s\u00f3lo pueden contar con la venta de esta fuerza para poder vivir (procurarse los recursos monetarios indispensables para la satisfacci\u00f3n de sus necesidades vitales en el marco de una econom\u00eda mercantil). <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572#fn-39572-8' id='fnref-39572-8' onclick='return fdfootnote_show(39572)'>8<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-29993c5be2db4662c9ab8cf93f326db0 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Sin embargo, la existencia de dicha sobrepoblaci\u00f3n relativa, por aberrante que parezca, no es en absoluto una anomal\u00eda en el seno del modo de producci\u00f3n capitalista. De hecho, cumple dos funciones fundamentales para la acumulaci\u00f3n del capital. Por una parte, constituye lo que Marx denomina, con una expresi\u00f3n muy gr\u00e1fica, el \u201cej\u00e9rcito industrial de reserva\u201d del capital: una reserva de mano de obra que el capital emplea o despide, inflando o disinflando el \u201cej\u00e9rcito industrial en actividad\u201d, es decir la mano de obra asalariada empleada, a merced de las diferentes fases del proceso de acumulaci\u00f3n, sucedi\u00e9ndose fases de crecimiento lento y fases de crecimiento m\u00e1s sostenido, que conduce con frecuencia a desbocamientos que desembocan regularmente en crisis de sobreproducci\u00f3n, que s\u00f3lo pueden resolverse con brutales contracciones, antes de que la acumulaci\u00f3n vuelva t\u00edmidamente a recorrer el mismo ciclo. As\u00ed pues, se suceden fases durante las cuales el capital emplea poco, despu\u00e9s mucho e, incluso, crea situaciones de sobreempleo antes de despedir masivamente, para iniciar m\u00e1s tarde un ciclo parecido sobre bases renovadas, deshinchando e hinchando alternativamente las filas de la sobrepoblaci\u00f3n relativa. La existencia de esta \u00faltima asegura al proceso de acumulaci\u00f3n del capital toda la flexibilidad que exige la irregularidad de su propia marcha. Dicho de otra manera, la existencia de una sobrepoblaci\u00f3n relativa no es s\u00f3lo un resultado del proceso de acumulaci\u00f3n del capital, es tambi\u00e9n una condici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-84f1e92b7687ef99b022c858566a4014 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por otra parte, las personas excedentarias entran directamente en competencia unas con otras a la hora de ser empleadas como asalariadas, ejerciendo as\u00ed una presi\u00f3n a la baja sobre sus exigencias en cuanto a sus condiciones de empleo, de trabajo y de remuneraci\u00f3n, a la vez que amenazan de forma permanente a las personas asalariadas empleadas con reemplazarlas por ser menos exigentes que ellas, en condiciones iguales de cualificaci\u00f3n y competencia. De manera que el ej\u00e9rcito industrial de reserva conduce a disciplinar al ej\u00e9rcito industrial en actividad: le fuerza a aceptar las condiciones que el capital le impone.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-7162c45e608e6b8a59b8a4229aee51df wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En definitiva, cada una de estas dos partes, la empleada y la desempleada, de la clase de trabajadores y trabajadoras libres, as\u00ed dividida y globalmente debilitada, hace la desgracia de la otra: la parte empleada porque, por el aumento de la productividad, pero tambi\u00e9n de la intensidad e incluso de la duraci\u00f3n de su trabajo, crea las condiciones que permiten al capital prescindir de los servicios productivos de la otra parte, conden\u00e1ndola al paro y a la inactividad; la parte desempleada porque, por su concurrencia y su amenaza permanentes, fuerza a la parte ocupada a aceptar las condiciones de explotaci\u00f3n que le impone el capital. As\u00ed se comprende que los excedentarios nunca sea demasiados desde el punto de vista del capital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-7475171d81fa5151bbf08147df1de114 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Marx completaba su exposici\u00f3n con un an\u00e1lisis de la composici\u00f3n de la sobrepoblaci\u00f3n relativa. Distingu\u00eda cuatro capas o categor\u00edas, que dibujan un degradado de posiciones que van de la menor a la mayor precariedad en la relaci\u00f3n salarial y, por consiguiente, de la menor a la mayor distancia respecto del empleo asalariado. Es tanto como decir que, de una a otra, se hunde tambi\u00e9n en la pobreza hasta alcanzar los \u00faltimos grados de la indigencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-6c73b2f53d61372cbbfca737dea9cb30 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>&#8211;<\/strong><em>La sobrepoblaci\u00f3n fluctuante<\/em>, as\u00ed denominada porque se compone de trabajadores y trabajadoras que se transitan constantemente entre el empleo y el paro, aunque predominando el empleo sobre el paro. Constituye por tanto la parte del ej\u00e9rcito industrial de reserva enrolado de manera regular pero discontinua. Esto corresponde hoy a la situaci\u00f3n de las y los asalariados que encadenan contratos de duraci\u00f3n determinado o misiones de interino, entrecortados unos y otros por per\u00edodos m\u00e1s o menos breves de paro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-706de16a1573766c689988e3e1bcd858 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>&#8211;<\/strong><em>La sobrepoblaci\u00f3n latente<\/em>\u00a0constituye la mayor parte del ej\u00e9rcito industrial de reserva, empleable inmediatamente por el capital y desde el momento en que lo necesita; por ejemplo, desde que la acumulaci\u00f3n vuelve a ponerse en marcha y el ciclo econ\u00f3mico se reanuda. Hoy d\u00eda se trata de la mayor parte de las personas paradas en espera de empleo e inmediatamente empleables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-f91c02a0fee8ff0b1761041401c464bd wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>&#8211;<\/strong><em>La sobrepoblaci\u00f3n estancada<\/em>\u00a0se sit\u00faa en los m\u00e1rgenes exteriores del ej\u00e9rcito industrial de reserva. Se compone de trabajadores y trabajadoras con muy pocas oportunidades de ser enrolados por el capital, ya sea por el hecho de su desmonetizaci\u00f3n (sus cualificaciones corresponden a sectores o ramas en declive o a puestos suprimidos por las transformaciones en curso de los procesos de trabajo), o por su escasa cualificaci\u00f3n. Cuando son empleadas, lo son en los empleos menos cualificados y peor pagados. Son por tanto trabajadoras y trabajadores que suelen estar instalados duraderamente en el paro y la inactividad (en el sentido actual de estos t\u00e9rminos).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-122b502c903875da2d69ecbd1f1e4d89 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>&#8211;<\/strong>Por \u00faltimo, en la esfera m\u00e1s baja, figura el <em>pauperismo<\/em>, que re\u00fane a personas empleables en \u00faltima instancia, las pobres asistidas y su descendencia; todos aquellas personas que ocupan lo que Marx denominaba el \u201chospicio de inv\u00e1lidos del ej\u00e9rcito obrero activo\u201d (T.1, v.3, p. 802) (personas mutiladas, enfermas cr\u00f3nicas, accidentadas del trabajo, viudas, ancianas), en fin, el Lumpenproletariado compuesto de mendigos, vagabundos, prostitutas y truhanes, cuyas filas acogen regularmente a miembros de los otros grupos. Se distinguen de las otras categor\u00edas que componen la sobrepoblaci\u00f3n relativa por su condici\u00f3n de asistidos: deben su supervivencia a la caridad, privada o p\u00fablica, al no poder obtener ning\u00fan recurso monetario de una ocupaci\u00f3n econ\u00f3mica regular, al menos l\u00edcita. Eso significa tambi\u00e9n que sufrir\u00e1n todo el rigor de la represi\u00f3n de que es v\u00edctima el pauperismo, como veremos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-0f6b1086269f7aa2fb32e3cd76e84449 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Sobre esta base, Marx concluy\u00f3 el cap\u00edtulo sobre la \u201cLey general de la acumulaci\u00f3n capitalista\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-d95b1bd2197a2267f67b7f2292cac405 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>Esta ley produce una acumulaci\u00f3n de miseria proporcionada a la acumulaci\u00f3n del capital. La acumulaci\u00f3n de riqueza en un polo es al popio tiempo, pues, acumulaci\u00f3n de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradaci\u00f3n moral en el polo opuesto, esto es, donde se halla la clase que produce su propio producto como capital (T.1, v.3, p. 805).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-c11745894a647657b17f53a2a492504b wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En definitiva, en el r\u00e9gimen capitalista, la pobreza y la miseria no resultan de una insuficiencia de la riqueza social o de los medios para producirla, sino todo lo contrario, de la acumulaci\u00f3n misma de la riqueza y de los medios para producirla, porque toman una forma capitalista, la forma de valor que no tiene otro objetivo que su propia valorizaci\u00f3n y su crecimiento indefinido. As\u00ed se explica lo que apareci\u00f3 en las primeras d\u00e9cadas del siglo XIX, ante los ojos pasmados y espantados de sus contempor\u00e1neos, como una absurda paradoja: el continuo inflamiento de las filas de los pobres en el seno de una sociedad cada vez m\u00e1s rica. Apenas es necesario a\u00f1adir que hoy d\u00eda, un par de siglos m\u00e1s tarde, ocurre lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-5d3acde5a276d304492b0a89c2121dc1 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Retrato del economista como perro guardi\u00e1n del capital<br><\/strong>Conviene restituir el contexto hist\u00f3rico y el trasfondo te\u00f3rico del fen\u00f3meno del que nos habla Michel Husson en esta obra para comprender plenamente el tema. Contexto y trasfondo perfectamente conocidos por su parte e impl\u00edcitos en el conjunto de su trabajo. Porque las personas pobres de quienes nos habla aqu\u00ed son de hecho quienes forman parte de esta sobrepoblaci\u00f3n relativa que acabamos de descubrir. Es lo que nos indica de entrada:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-cf0f5fef581623fd27997b80fd671e01 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>Nuestra intenci\u00f3n es mostrar aqu\u00ed, a\u00fan al riesgo de anacronismo, que existe una continuidad entre los fundadores de la econom\u00eda pol\u00edtica y los abogados contempor\u00e1neos del capitalismo; o, m\u00e1s en concreto, que las teor\u00edas contempor\u00e1neas del paro no hacen sino reformular las posiciones de anta\u00f1o hacia los pobres. Las personas excedentarias, empleando esta categor\u00eda que se encuentra en la obra de Marx y que ha sido utilizada en tiempos m\u00e1s cercanos por Robert Castel, fueron designadas como pobres antes de que se inventara la noci\u00f3n de paro (p. 19).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-4d3f0100b88b76428d7d583f1c153786 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Esta continuidad, que le gusta destacar a lo largo de su obra, se explica doblemente. Por una parte, por el car\u00e1cter estructural de la sobrepoblaci\u00f3n relativa en el seno de la econom\u00eda y de la sociedad capitalistas, cuyas razones ya conocemos. Por otra parte, por la naturaleza apolog\u00e9tica de la actitud de la gran mayor\u00eda de los economistas, de todas las tendencias y escuelas, tanto de ayer como de hoy, respecto a este fen\u00f3meno. Queremos decir que esos economistas se han comportado y contin\u00faan haci\u00e9ndolo, tanto en esta materia como en tantas otras, como perfectos turiferarios del capitalismo, como lo muestra Michel Husson en la primera parte de su obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-859954a9028e35ff3274d1ae364d5be9 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Esto se traduce, en primer lugar, en la estigmatizaci\u00f3n de esas personas, haci\u00e9ndoles recaer la \u00fanica, o al menos la principal, responsabilidad de su situaci\u00f3n, exonerando con ello a las relaciones capitalistas de producci\u00f3n y a la l\u00f3gica implacable que rige su reproducci\u00f3n; y, al mismo tiempo, exoner\u00e1ndose de cualquier comprensi\u00f3n de estas \u00faltimas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-b7ee0f0330e602206dab1a2b3f02108a wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>El punto com\u00fan de todas estas posiciones es hacer recaer sobre las personas pobres (y paradas) la responsabilidad de su suerte, negando toda determinaci\u00f3n econ\u00f3mica y social (p. 83).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-8c48fdedd447992b9615b7de794c6c1e wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Sin duda, gracias a la laicizaci\u00f3n de la sociedad, las y los economistas ya no se atreven a evocar hoy ning\u00fan castigo divino, cosa que los fundadores y pioneros de su disciplina no dejaron de hacer hace dos siglos. Pero se sigue utilizando siempre la misma cantinela que sigue apuntando a alg\u00fan defecto de orden moral, que hace que las personas pobres s\u00f3lo puedan culparse a s\u00ed mismas: no se les puede emplear por falta o insuficiencia de formaci\u00f3n, resultado de una preparaci\u00f3n escolar deficiente o de una inadecuaci\u00f3n de su orientaci\u00f3n profesional; no hacen (o no suficientemente) esfuerzos para (re)encontrar un empleo; no se preocupan de s\u00ed mismas ni de su capital humano; son miopes, no anticipan el futuro, viven el d\u00eda a d\u00eda, gastan sin mirar; multiplican su descendencia; se abandonan al vicio (la pereza, la indolencia, la comida basura, el alcoholismo, la toxicoman\u00eda); etc. En una palabra, son loosers, incapaces de hacerse cargo y moverse para afrontar la competencia y [adaptarse a] los cambios, sin los cuales no podr\u00eda haber progreso. Y esta culpabilizaci\u00f3n de las personas pobres se suele duplicar con un discurso que les insta a resignarse a su suerte, de todas maneras ineluctable, o, en el mejor de los casos, exhort\u00e1ndoles a enmendarse, haciendo virtuosa su pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-8ad0f8a1a311255b714c1ee7406502d1 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Michel Husson nos ha (re)descubierto la dimensi\u00f3n moralizadora de la econom\u00eda pol\u00edtica que, sin embargo, se enorgullece de ser, o de querer ser, una ciencia dura, objetiva, exenta de toda ideolog\u00eda. Dimensiones que Marx ya hab\u00eda puesto en evidencia, un leitmotiv de su cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, sobre todo cuando se met\u00eda con sus dos cabezas de turco favoritas, Jeremy Bentham y Thomas Malthus. Michel Husson no deja de recordar \u201ceste odio a la moral disfrazada de ciencia para justificar la verg\u00fcenza de la miseria de las masas y de la decadencia humana, que Maximilien Rubel atribu\u00eda a Marx\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-3ba2d39d52f31f837e9aa075bf8c4169 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Pero la moral pocas veces camina sin una dosis de hipocres\u00eda y de cinismo; por tanto, de inmoralidad. Y la que practican las y los economistas e intentan inculcar a las personas pobres no es una excepci\u00f3n a la regla, con la que adem\u00e1s prolongan su postura apolog\u00e9tica. Y es que, por m\u00e1s que ataquen de mil maneras a las personas pobres, no se felicitan menos de su existencia. A falta de poder explicar c\u00f3mo una sociedad que acumula medios de producci\u00f3n y produce sin cesar m\u00e1s riqueza, acumula tambi\u00e9n un n\u00famero creciente de personas desamparadas, no s\u00f3lo de cualquier riqueza, sino siquiera de lo estrictamente necesario, las y los economistas hacen valer que su existencia es un mal necesario del que hay que hacer un buen uso econ\u00f3mico. Ese es otro leitmotiv de la econom\u00eda pol\u00edtica, insistir en que las personas pobres son necesarias para la producci\u00f3n de la riqueza, que se les emplea productivamente en la agricultura, la industria, el comercio o los servicios o improductivamente (en sentido capitalista) en el \u00e1mbito dom\u00e9stico. Michel Husson nos muestra que las y los economistas no hacen sino repetir el tema de Bernard Mandeville en su F\u00e1bula de las Abejas:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-8ff68e4691ae8cefeaae4971a9a150f8 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>En una naci\u00f3n libre en la que no se permite la esclavitud [\u00a1define perfectamente a la sociedad capitalista!], la riqueza m\u00e1s segura consiste en una multitud de pobres laboriosos; porque adem\u00e1s de ser estos el inefalbe vivero del ej\u00e9rcito y de la marina, sin ellos no podr\u00edan existir los placeres, y los productos de todos los dem\u00e1s pa\u00edses ser\u00edan desconocidos\u00a0(p. 34).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-ec548c77f5c4beb62ec4d5f4a2a63849 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Arthur Young dir\u00e1 lo mismo: \u201cTodo el mundo, salvo un idiota, sabe que las clases inferiores deben ser mantenidas en la pobreza, si no nunca ser\u00e1n industriosas\u201d. Como Joseph Townsend: \u201cs\u00f3lo el hambre puede estimularlos y empujarlos a trabajar, ya que no es s\u00f3lo una presi\u00f3n dulce, silenciosa, pero incesante; es tambi\u00e9n el motivo m\u00e1s natural de la industria y del trabajo, la que incita a los mayores esfuerzos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-544dd9a8b33a56ae01dda06ceeb472ad wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En suma, por una parte, los economistas nos explican que la pobreza es inevitable, que es imposible erradicarla, puesto que tiene que ver ante todo con la naturaleza deficiente de los pobres; y, por otra, que las personas pobres son muy \u00fatiles como reserva de mano de obra, fuerza de trabajo potencial, cuyo empleo (aunque s\u00f3lo sea intermitente) es necesario para el bienestar de la sociedad y, ante todo, de quienes la dominan. Para concluir su apolog\u00eda de lo existente, s\u00f3lo queda formular recomendaciones sobre el arte y la manera de gestionar la pobreza encuadrando a las personas pobres. Lo que no han dejado de hacer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-e050d8a34f54b0bddbdb885bee09dbf3 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Esta gesti\u00f3n comprende tres aspectos. Sin duda, en cierta medida hay que asistir a la gente pobre, para evitarle hundirse en la miseria, el desamparo total y su fatal salida. Pero no a toda, ni demasiado. Es importante seleccionar entre la verdadera y la falsa (entend\u00e1monos: la gente indigente, incapaz de vivir de su trabajo, y la que s\u00f3lo aparenta estarlo, aunque es perfectamente capaz de trabajar), as\u00ed como entre la buena y a mala (entend\u00e1monos: la de buena voluntad, que se esfuerzan por salir de su condici\u00f3n -aunque su esfuerzo sea vano- al contrario de la que se complace en ella). Ser\u00e1 una de las principales preocupaciones de todos los mecanismos de asistencia a la gente pobre, desde las poor laws inglesas que se remontan al siglo XVI hasta nuestros d\u00edas, como se ver\u00e1 siguiendo a Michel Husson. Adem\u00e1s, importa que esta asistencia no sea demasiado generosa, con lo que se correr\u00eda el riesgo de incitar a la gente pobre a quedarse en su condici\u00f3n, disuadi\u00e9ndola de acudir al mercado de trabajo para activar la concurrencia y la amenaza que el ej\u00e9rcito industrial de reserva debe constituir para el ej\u00e9rcito industrial en actividad. En definitiva, \u201cla situaci\u00f3n de conjunto del asistido no deber\u00e1 ser -ni aparecer- tan envidiable como la de un trabajador independiente de la clase m\u00e1s baja\u201d; esta preocupaci\u00f3n del Relief of the Poor Act de 1782 se encuentra hoy en la idea propagada por economistas y pol\u00edticos de que una asistencia demasiado generosa para la gente pobre (por ejemplo, m\u00ednimos sociales demasiado pr\u00f3ximos al salario m\u00ednimo) puede engendrar trampas de pobreza y multiplicar las (falsas y malas) personas pobres que viven de esta asistencia. Es curioso que las y los mismos ide\u00f3logos no se preocupen tanto por las trampas de riqueza que constituyen las pol\u00edticas de exoneraciones fiscales de las que se benefician las altas rentas y los grandes patrimonios, por no hablar de los para\u00edsos fiscales tan complacientemente mantenidos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-655b941227531ecfa9a6a4d0dbc6e939 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">De hecho, reducida en su alcance y nivel, la asistencia debida s\u00f3lo a las verdaderas y buenas personas pobres debe ceder el lugar, en el caso de las falsas y malas, que son la mayor\u00eda, a la obligaci\u00f3n de trabajar. \u00c9ste era ya el sentido de las workhouses, integradas en las poor laws, instituciones totales [lugar de residencia o trabajo, donde un gran n\u00famero de individuos en igual situaci\u00f3n, aislados de la sociedad por un periodo apreciable de tiempo, comparten en su encierro una rutina diaria, administrada formalmente] destinadas no tanto a poner directamente a trabajar a la gente pobre como a incitarla, dado el terror que inspiraban, a aceptar cualquier empleo para escapar de ellas. Su correspondencia contempor\u00e1nea son las pol\u00edticas de workfare que practican el conjunto de Estados centrales y que tienen como efecto poner a disposici\u00f3n de las empresas y de los hogares acomodados y afortunados una fuerza de trabajo particularmente flexible, excluida del derecho laboral y muy mal pagada. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572#fn-39572-9' id='fnref-39572-9' onclick='return fdfootnote_show(39572)'>9<\/a><\/sup> 2017.] Lo que no deja de ser otra manera de hacer pagar a las y los parados el hecho de estar en el paro, se\u00f1al\u00e1ndoles al mismo tiempo la verg\u00fcenza de su condici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-7d285b7662dd3f007edf9ddffe884fcd wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por \u00faltimo, adem\u00e1s de asistir y obligar, convendr\u00e1 tambi\u00e9n vigilar a la gente pobre. Vigilarla de un modo policial, sin duda, para prevenir y reprimir cualquier desviaci\u00f3n y m\u00e1s a\u00fan cualquier veleidad de revuelta; y tambi\u00e9n, m\u00e1s insidiosamente, de un modo paternalista, ejercido ayer por la dama benefactora y hoy por la asistente social o la oficina de empleo; sin omitir el modo cient\u00edfico de las encuestas, las estad\u00edsticas\u2026 y del o la economista o soci\u00f3loga. Porque para gestionar mejor a la gente pobre hay que conocer el menor detalle: censarle, definirle, clasificarle, comprenderle, conocer casi hasta el \u00faltimo euro de las diferentes partidas de su presupuesto, etc. Y de hecho la literatura econ\u00f3mica y sociol\u00f3gica sobre la pobreza llena bibliotecas enteras, contrastando a\u00fan m\u00e1s furiosamente con las estanter\u00edas semivac\u00edas en las que se alinean los pocos estudios disponibles sobre la riqueza de los ricos. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572#fn-39572-10' id='fnref-39572-10' onclick='return fdfootnote_show(39572)'>10<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-cf486b5f3f6c5b0a54989ede095c8df5 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En definitiva, esta vigilancia inquieta y puntillosa expresa un \u201ctemor fundamental hacia las clases inferiores, insinuando siempre en su estigmatizaci\u00f3n\u201d. Michel Husson nos recuerda aqu\u00ed la famosa frase \u201cclases laboriosas, clases peligrosas\u201d. Este temor es parte integrante de un verdadero racismo de clase que, como todo racismo, mezcla desprecio radical (\u00a1malditos pobres!), ausencia total de compasi\u00f3n (los pasajes dedicados a la actitud de Charles Trevelyan y secuaces ante la hambruna que asol\u00f3 Irlanda entre 1845 y 1850 son alucinantes, cf. todo el cap\u00edtulo 3) y, finalmente, animalizaci\u00f3n y patologizaci\u00f3n de la pobreza y de la gente pobre, presentada como degenerada, subhumana, cuasi animal e incluso animal sin m\u00e1s (cf. la comparaci\u00f3n de las y los irlandeses con chimpanc\u00e9s).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-e459452202306203a042bbd0273e1ef5 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En definitiva, el retrato poco halagador que Michel Husson presenta de las y los economistas en su relaci\u00f3n con la pobreza, destacando sobre todo su inclinaci\u00f3n al despotismo, s\u00f3lo sorprender\u00e1 a quienes ignoran que &nbsp;toda la econom\u00eda pol\u00edtica se reduce finalmente al proyecto de imponer la ley del mercado (entend\u00e1monos: las leyes de la producci\u00f3n capitalista) como legislaci\u00f3n suprema de la sociedad, en todas sus componentes, incluso, y sobre todo, quienes estas leyes est\u00e1n destinadas a aplastar, present\u00e1ndolas como leyes naturales (o sobrenaturales, cuando se suponen ser obra de la Providencia). Lo recordaba Marx en este pasaje citado por Michel Husson:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-803959fc0671a3b8ac1762dc39889f93 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>Todo el misterio de la econom\u00eda pol\u00edtica moderna se desvela ante nuestros ojos. Consiste simplemente en transformar las relaciones sociales transitorias pertenecientes a una \u00e9poca determinada de la historia y correspondientes a un estado dado de la producci\u00f3n material, en leyes eternas, generales e inmutables, en leyes naturales, como las llaman (p. 152).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-74d847d83526cb0535a174da7585ec90 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>De la econom\u00eda pol\u00edtica al darwinismo social<br><\/strong>La estigmatizaci\u00f3n de la gente pobre, que es como un hilo rojo que atraviesa la historia de la econom\u00eda pol\u00edtica, tiene tambi\u00e9n otra cara, mucho m\u00e1s sombr\u00eda, sugerida por los contenidos anteriores, a la que Michel Husson dedica lo esencial de su trabajo. Aunque es una cara que desborda la econom\u00eda pol\u00edtica y en cierta medida se opone a ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-1c248dca507c4411eee21e3f9a034723 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Esta cara se deja adivinar cuando se elabora, como ha hecho Herbert J. Gans, el inventario de t\u00e9rminos estigmatizantes con que las y los economistas han designado a la gente pobre no meritoria, lo que yo he denominao la falsa y la mala gente pobre: \u201cmiserables (paupers); degenerados; clases sin esperanza (hopeless classes); in\u00fatiles (ne\u2019er-do-wells); hez (dregs); residuo; retrasados mentales; embrutecidos (morons); fracasados escolares; culturalmente desfavorecidos\u201d. Esta \u201chez\u201d o este \u201cresiduo\u201d de la humanidad, estos \u201cdesechos humanos\u201d en suma, que las y los economistas se proponen c\u00ednicamente utilizar \u201crecicl\u00e1ndoles\u201d en los circuitos de la producci\u00f3n capitalista, otros pueden ser tentados a eliminarlos, de una manera u otra, al considerarlos inutilizables: radicalmente \u201cin\u00fatiles para el mundo\u201d capitalista, en suma. As\u00ed se expresaba por ejemplo Otto Georg Ammon que, aun no siendo economista, no dejaba de referirse a los mecanismos econ\u00f3micos para precisar sus palabras:\u2003<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-41a66dcff4eb58d8cbb53cfa68798f0d wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>Se sabe desde hace tiempo que los progresos t\u00e9cnicos suelen llevar a una sobreproducci\u00f3n de mercanc\u00edas con un aumento simult\u00e1neo del n\u00famero de la gente sin trabajo. No se trata de un ej\u00e9rcito de reserva de la industria que en caso de necesidad se recupera en su totalidad o en parte: en su mayor\u00eda, constituyen m\u00e1s bien un residuo inutilizable y condenado a morir (p. 229).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-a8f953780b8c839f537df5a14ca8cf20 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La econom\u00eda pol\u00edtica cede el sitio aqu\u00ed al darwinismo social, al que, como veremos, allan\u00f3 el camino de diversas maneras. Aunque pueda ser discutible, <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=39572#fn-39572-11' id='fnref-39572-11' onclick='return fdfootnote_show(39572)'>11<\/a><\/sup> el darwinismo social encuentra su inspiraci\u00f3n, en primer lugar, en la obra de Charles Darwin. Es conocida la tesis central expuesta en la primera de sus obras maestras, El Origen de las especies (1859): la presi\u00f3n concurrencial entre los individuos por el acceso a los recursos vitales \u2013la famosa struggle for life\u2013 est\u00e1 en el principio de este origen, favoreciendo la supervivencia y, por tanto, la descendencia de los m\u00e1s aptos para hacer frente a las restricciones del medio, modificando al cabo de las generaciones las cualidades medias de una especie dada, hasta dar nacimiento, si procede, a una nueva especie. Una tesis que, a pesar de la feroz oposici\u00f3n que suscit\u00f3 por parte de quienes defend\u00edan las tesis creacionistas adheridas a la Biblia, se impuso r\u00e1pidamente entre los paleont\u00f3logos, recibiendo, adem\u00e1s, d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, el refuerzo de los trabajos pioneros de Gregor Mendel en materia gen\u00e9tica. Y ello, a pesar de la advertencia lanzada por el naturalista y anarquista ruso Piotr Kropotkin se\u00f1alando en El apoyo mutuo (1902) la existencia en el principio de la evoluci\u00f3n de las especies, sobre todo entre los mam\u00edferos, de un factor contrario a la concurrencia individual, subrayando as\u00ed la unilateralidad de la tesis darwiniana, aunque corregida en parte (pero s\u00f3lo en parte) por el propio Darwin en su segunda obra maestra, El Origen del hombre y la selecci\u00f3n sexual (1871).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-e22fd486de2f531f69f4157e229dae7c wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Sobre esta base, el darwinismo social se puede definir como la aplicaci\u00f3n a la especie humana de la teor\u00eda darwinista. Aunque s\u00f3lo opera por medio de una reducci\u00f3n y una extrapolaci\u00f3n; dos elementos eminentemente discutibles. Por una parte, el darwinismo social tiende a reducir la historia humana a la evoluci\u00f3n de las especies vivas, asimilando la concurrencia econ\u00f3mica o la lucha pol\u00edtica a la presi\u00f3n selectiva. El darwinismo social invierte en un sentido el criterio de Darwin: mientras que la generalidad y la necesidad de la concurrencia interindividual como principio de la din\u00e1mica capitalista le sirvieron de paradigma en su explicaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n de las especies, el darwinismo social por su parte ve en esta concurrencia una simple prolongaci\u00f3n del struggle for life que anima a la materia viva en general. Ignora as\u00ed la diferencia esencial que separa la historia humana de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica, ya mencionada por algunos pensadores de la Ilustraci\u00f3n (Kant y Rousseau sobre todo), que por su parte Marx y Engels no dejaron de destacar, y otros despu\u00e9s que ellos: mientras los vegetales y animales se contentan con sufrir ciegamente su evoluci\u00f3n, sin poder modificarla en nada, los seres humanos producen su historia, por medio de su trabajo, de sus luchas, de sus instituciones e ideas, y la dirigen en cirta medida, &nbsp;aun cuando hasta ahora se les ha escapado en gran parte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-842fad0a4f90699c5002fa5b38cc47ea wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Esta reducci\u00f3n se duplica con una extrapolaci\u00f3n de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de las especies a los grupos humanos, al menos a grupos humanos que se suponen presentan una identidad com\u00fan o una homogeneidad biol\u00f3gica. Dicho de otra manera, seg\u00fan el darwinismo social, dentro de la especie humana el struggle for life no opondr\u00eda tanto a individuos como a grupos, siendo los primeros tan s\u00f3lo representantes o declinaciones singulares de los segundos, y el reto de esta lucha es la selecci\u00f3n de las personas m\u00e1s aptas, de las mejores, de las m\u00e1s fuertes, de las m\u00e1s capaces, en suma, asegurar la supervivencia de la especie, ya no entre los individuos sino entre los grupos. El darwinismo social \u201cse basaba en un postulado: entre los diferentes grupos humanos existen diferencias innatas, biol\u00f3gicamente fundadas, y transmitidas de manera hereditaria\u201d. Dichos grupos, en este caso las (autodenominadas) razas y los sexos (a los que son reducidos los g\u00e9neros), centran la atenci\u00f3n de quienes defienden el darwinismo social, prestando su apoyo al racismo y al sexismo, justificando la dominaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n blanca sobre las poblaciones de color (por tanto el imperialismo, el colonialismo, el mismo esclavismo) as\u00ed como la dominaci\u00f3n de las mujeres por los hombres, en un contexto hist\u00f3rico en que estas dos opresiones deben hacer frente a cr\u00edticas y a luchas cada vez m\u00e1s resueltas. Pero el darwinismo social alimenta tambi\u00e9n los delirios antisemitas y diferentes formas de nacionalismo o de etnicismo, conduciendo a los cr\u00edmenes masivos de los que se hicieron culpables durante los dos \u00faltimos siglos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-4cf3efb781be0350b9cf26d88f68c809 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El darwinismo social radicaliza el proceso de naturalizaci\u00f3n de las relaciones sociales capitalistas emprendido por la econom\u00eda pol\u00edtica procediendo, finalmente, a una verdadera biologizaci\u00f3n de estas relaciones y de sus desigualdades constitutivas, desde la divisi\u00f3n social del trabajo a la divisi\u00f3n de la sociedad en clases sociales. Lo muestran las declaraciones de algunos de sus representantes, como Vacher de Lapouge, Ammon o Carrel reproducidas por Michel Husson:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-c99dd093b465ff3be2f90bd724f4118b wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>La naturaleza, y no un capricho de los hombres, condena a muchas razas a la inferioridad, las entrega a la explotaci\u00f3n de las razas superiores. Es la naturaleza la que hace familias malditas, consagradas al crimen, a la miseria, a la abyecci\u00f3n (pp. 220-221).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-de1eb09e96b861eb6194155e6f5c510a wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>(\u2026) el orden social humano se basa en la divisi\u00f3n del trabajo y en la diferenciaci\u00f3n de los individuos, cuyas capacidades de rendimiento est\u00e1n adaptadas a las diferentes tareas (\u2026) Instituciones variadas que responden a objetivos particulares sirven para asignar los individuos al puesto que les conviene, por medio de la selecci\u00f3n natural, y para acercar lo m\u00e1s posible la sociedad a una forma ideal (\u2026) en la mayor parte de los casos, el hombre que se necesita est\u00e1 en el puesto que le conviene, y el puesto que se necesita encuentra al hombre que le conviene\u201d (p. 228).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-ab9e6dd7549f4602390b68679d255fa5 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>La divisi\u00f3n de la poblaci\u00f3n de un pa\u00eds en diferentes clases no es efecto del azar, ni de convenciones sociales. Tiene una profunda base biol\u00f3gica. Porque depende de las propiedades fisiol\u00f3gicas y mentales de los individuos (\u2026). Quienes hoy son proletarios deben su situaci\u00f3n a defectos hereditarios de su cuerpo y de su mente (\u2026) es indispensable que las clases sociales sean cada vez m\u00e1s clases biol\u00f3gicas (\u2026) Hace falta que cada cual ocupe su lugar natural (p. 241).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-a4b4a4bea4ed8a3851d298db6ae396dd wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Cierto, no es posible atribuir al propio Darwin una responsabilidad directa y completa en la constituci\u00f3n del darwinismo social y sus desarrollos, tributarios sobre todo de la obra de Herbert Spencer. Pero seg\u00fan Michel Husson, que contrarresta la defensa de Darwin emprendida por Patrick Tort, no es posible eximirle de toda responsabilidad en este asunto:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-891aa6e612583dc639a57695698adb6c wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>El cauteloso Darwin siempre tom\u00f3, como se ha mostrado, la precauci\u00f3n de esconderse tras las posiciones de otros autores, en particular su primo Francis Galton. Pero nunca se desolidariz\u00f3 de las interpretaciones de su teor\u00eda que intentaban hacerla el fundamento de todo tipo de desigualdades, de razas o de sexos. Por ello no es posible absolver a Darwin del darwinismo social (150).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-a4d54c446d84846e67de7932a0fa6794 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">De hecho, parece que Darwin retrocedi\u00f3 ante las consecuencias extremas del darwinismo social o, dicho de otra manera, de su propia teor\u00eda de la evoluci\u00f3n cuando se aplica a la especie humana, por medio de las reducciones y extrapolaciones precedentes. En efecto, el darwinismo social no se limit\u00f3 a los contenidos te\u00f3ricos (ideol\u00f3gicos) precedentes; pronto intent\u00f3 pasar a la experiencia pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-e90bdf979d7022758795c59c848fa741 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Porque si \u201cel hombre es un animal que deber\u00eda estar sometido a las mismas reglas de selecci\u00f3n que las otras especies\u201d, quienes defienden el darwinismo social deploran que desgraciadamente la acci\u00f3n ben\u00e9fica de la selecci\u00f3n natural no opera en el seno de la especie humana, por toda una serie de razones: la existencia de actitudes morales que llevan a proteger a las personas m\u00e1s in\u00fatiles (las m\u00e1s d\u00e9biles, las menos aptas, las menos dotadas, etc.), tanto entre grupos como entre individuos; los progresos de la medicina que salvan vidas que la naturaleza habr\u00eda condenado implacablemente; las instituciones sociales de asistencia y de solidaridad, m\u00e1s o menos ligadas al r\u00e9gimen democr\u00e1tico; todo lo cual permite a las personas in\u00fatiles y a sus protectoras obstaculizar la difusi\u00f3n y la recepci\u00f3n de la gran verdad cient\u00edfica establecida precisamente por el darwinismo. Por eso, \u00bfc\u00f3mo hacer que la reproducci\u00f3n de las personas in\u00fatiles, de los desechos humanos como los llaman algunos social-darwinistas, no perjudique en definitiva a la calidad de toda la especie, impidiendo su mejora, incluso provocando a la larga su degeneraci\u00f3n f\u00edsica y moral? No hay otra soluci\u00f3n que reconectar artificialmente con la selecci\u00f3n natural, tratando a los hombres como animales de crianza. \u00c9sta es precisamente el prop\u00f3sito del eugenismo, como plantea Pearson:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-e533e448d77f40005eee3f6518a00a52 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>\u201cEl jard\u00edn de la humanidad est\u00e1 lleno de malas hierbas, la educaci\u00f3n nunca las transformar\u00e1 en flores; el eugenista llama a los dirigentes de la especie humana para que hagan crecer el jard\u00edn, lo liberen de las malas hierbas, con el fin de que los individuos y las razas de mejor extracci\u00f3n se desarrollen y expandan plenamente\u201d (p. 261).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-e9a2dbfd87ea9930b2dc4d451078701b wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El eugenismo puede adoptar una doble forma. Bajo una especie positiva o soft, se propone simplemente promover a la gente superior, actuar de forma que \u201clos mejores espec\u00edmenes de la raza -los m\u00e1s fuertes, los m\u00e1s refinados, los m\u00e1s dignos- sobreviven, ganan, se imponen, logran y triunfan en la lucha por la existencia\u201d (William Greg). \u00bfC\u00f3mo? Favoreciendo y privilegiando la uni\u00f3n en su seno, incluso preconizando una especie de segregaci\u00f3n social que sea al mismo tiempo una segregaci\u00f3n biol\u00f3gica, como propon\u00eda Galton, lo que equivale de alguna manera a practicar una secesi\u00f3n para preservar la calidad y la pureza de la especie o de la raza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-6894f847774e9036a5f7bd7327f0723a wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Pero el eugenismo presenta tambi\u00e9n una versi\u00f3n negativa, mucho m\u00e1s hard. Ya no se trata de favorecer la reproducci\u00f3n de la gente superior, sino de disuadir a la gente inferior de reproducirse (estigmatiz\u00e1ndolos, culpabiliz\u00e1ndolos) o incluso de impedirles reproducirse (reglamentando o prohibiendo los matrimonios en su seno, o esteriliz\u00e1ndola, ante todo a las mujeres). Pero los m\u00e1s radicales de estos eugenistas llegar\u00e1n a proponer pura y simplemente eliminarles, pasivamente (no manifestarles ninguna compasi\u00f3n, no prestarles ni asistencia ni ayuda, dejarles morir como hicieron las autoridades de Vichy con los internados en hospitales psiqui\u00e1tricos \u2013aunque ya se ha visto cu\u00e1l era la posici\u00f3n de un Trevelyan hacia las y los irlandeses\u2013 o incluso activamente (como hicieron los nazis con la Aktion T4), despreciando tanto los valores y mandamientos b\u00edblicos como los ideales democr\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-cee722a4dd2b86b67a5a64d586d19c96 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Michel Husson insiste en el potencial criminal del darwinismo social, en cuanto se mezcla con el racismo (lo que es frecuente) y desarrolla plenamente sus consecuencias eugen\u00e9sicas. As\u00ed pues, el exterminio de las personsa m\u00e1s d\u00e9biles se presenta como una necesidad vital para la preservaci\u00f3n de la raza superior en la lucha que supuestamente la opone a las razas inferiores. La versi\u00f3n alemana del darwinismo social de este tipo viene destacada por Ernst Haeckel y sus disc\u00edpulos, que prefiguraron y prepararon el nazismo en el plano ideol\u00f3gico. Pero tambi\u00e9n encontr\u00f3 otros ingredientes y refuerzos en el racismo ario, el pangermanismo y el antisemitismo, con los que el brit\u00e1nico Houston Steward Chamberlain elabor\u00f3 una influyente s\u00edntesis (cap\u00edtulo 9). Sin olvidar la importancia, via Haeckel, Otto Ammon y Hans Gunther, del franc\u00e9s Georges Vacher de Lapouge, heredero de su compatriota Arthur de Gobineau y de su Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (1853), promotor de una antroposociolog\u00eda, cuyo fundamento es de un simplismo desconcertante, \u201cla potencia del car\u00e1cter parece depender de la longitud del cr\u00e1neo y del cerebro\u201d, llev\u00f3 a popularizar la oposici\u00f3n y la jerarquizaci\u00f3n entre las \u201crazas\u00bb dolicoc\u00e9falas (dominada por la raza aria), las \u201crazas mesoc\u00e9falas\u201d y las \u201crazas braquic\u00e9falas\u201d, en que las caracter\u00edsticas f\u00edsicas de su cr\u00e1neo expresan de manera medible la desigualdad de sus capacidades intelectuales y morales (cap\u00edtulos 10 y 11). En suma, Michel Husson nos revela una verdadera Internacional del eugenismo, que se ha beneficiado del apoyo pseudo-cient\u00edfico de algunos grandes nombres; entre otros, los fundadores de la estad\u00edstica social: Vilfredo Pareto, Karl Pearson, Charles Spearman, Ronald Fisher, Corrado Gini (cap\u00edtulo 13). Es una manera de ilustrar la expresi\u00f3n de Benjamin Disrael\u00ed, \u00e9l mismo racista declarado, aunque tambi\u00e9n v\u00edctima del antisemitismo: \u201cHay tres categor\u00edas de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras (damned lies) y las estad\u00edsticas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-5cbfa9e7d025020685c4c712e788eef0 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La sorpresa negativa, como destaca Michel Husson, se encuentra en esos sectores progresistas e incluso en cierta izquierda que se dej\u00f3 contaminar por todo este f\u00e1rrago ideol\u00f3gico: fabianos como Wells y los Webb, Keynes via Marshall y Bateson, Bertrand Russell, y algunas figuras de la socialdemocracia alemana (August Bebel, Karl Kautsky, Eduard Bernstein), a pesar de las advertencias de Franz Mehring, de Lenin y de Anton Pannekoek. Y a pesar de la utilizaci\u00f3n de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n en contra del socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-d98b6500e0f5532afa002f1e6f140f59 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>El economista entre Mr Jekyll y el Dr Hyde<br><\/strong>Omnipresente anta\u00f1o, el darwinismo social persiste hoy, aunque pocas veces adopta formas tan abiertamente criminales. Subyace en particular en la cr\u00edtica neoliberal del estado de bienestar, cuyos gastos destinados al mantenimiento de los \u201cin\u00fatiles para el mundo\u201d representan una \u201cpasta gansa\u201d (Emmanuel Macron), dilapidada, porque a los ojos de los neoliberales se gasta en vano. Lo muestra Michel Husson en el \u00faltimo cap\u00edtulo de su obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-a377e60793b7cf1510bc83813faeba29 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El resurgimiento peri\u00f3dico de parecidas teor\u00edas confirma que forman parte del arsenal reaccionario permanente y, lo que es a\u00fan m\u00e1s fundamental, de lo que podr\u00eda llamarse el inconsciente burgu\u00e9s. Si el inconsciente de una conciencia de clase reside siempre en definitiva en la ignorancia, la negaci\u00f3n, el rechazo de las relaciones sociales que definen a la clase en cuesti\u00f3n, se puede avanzar la hip\u00f3tesis de que el inconsciente burgu\u00e9s tiene por objeto (de desconocimiento, de negaci\u00f3n, de rechazo) la expropiaci\u00f3n de los productores y la constituci\u00f3n consecutiva de una sobrepoblaci\u00f3n relativa de gente excedentaria y en definitiva de \u201cin\u00fatiles para el mundo\u201d como momentos de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-f30f668a721809e394fc12961b6f253d wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La econom\u00eda pol\u00edtica y el darwinismo social est\u00e1n ambos lastrados por este inconsciente de clase. De la una al otro, hay continuidad y discontinuidad. En el plano te\u00f3rico (ideol\u00f3gico): mientras la naturalizaci\u00f3n de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n s\u00f3lo es met\u00e1fora para el economista, se vuelve una realidad biol\u00f3gica para el social-darwinista. En el plano pr\u00e1ctico (pol\u00edtico): mientras el economista se resuelve c\u00ednicamente a utilizar a \u201clos in\u00fatiles para el mundo\u201d tanto como sea posible y necesario para la acumulaci\u00f3n del capital, el social-darwinista se propone hacerlos desaparecer de una u otra manera como una amenaza para la perpetuaci\u00f3n de la especie. Pero el deslizamiento de la una al otro siempre es posible, y ambos pueden sostenerse simult\u00e1neamente. Porque, de la una al otro, no se sale del c\u00edrculo de la ignorancia, la negaci\u00f3n, el rechazo de la naturaleza propia de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n que van acompa\u00f1adas de la indiscutida asunci\u00f3n de la totalidad de las exigencias de estas relaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-1d40ce9f02f05644a7fafd39dda2ba7c wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por eso, la econom\u00eda pol\u00edtica, que es lo que ante todo interesa a Michel Husson, nunca ha llegado a liberarse de cierta carga ideol\u00f3gica, y lo muestra con diferentes ejemplos en su \u00faltimo cap\u00edtulo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-141b1fbb4df1c6a555a1947eb481fef6 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>Queremos mostrar ahora c\u00f3mo los fundadores de la econom\u00eda actualmente dominante mezclaban de manera estrecha los an\u00e1lisis te\u00f3ricos y las consideraciones de orden moral o ideol\u00f3gicas. Todos los esfuerzos posteriores han ido en el sentido de separar ambos aspectos para conservarr s\u00f3lo un criterio puramente cient\u00edfico. Nuestra tesis es que esta separaci\u00f3n es en buena parte ficticia, y que las versiones m\u00e1s modernas siguen basadas impl\u00edcitamente en a priori ideol\u00f3gicos que vuelve a la superficie a la hora de hacer recomendaciones de pol\u00edticas econ\u00f3micas y sociales (pp. 271-272).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-9071bf2a35c52349282c14e7da2e3c39 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">De hecho, esta carga ideol\u00f3gica no viene a a\u00f1adirse al \u201cenfoque puramente cient\u00edfico\u201d del economista como una especie de formaci\u00f3n parasitaria. Sino que, m\u00e1s bien, brota de \u00e9l como un c\u00e1ncer, inherente a la naturalizaci\u00f3n de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n, a la idea de que las obligaciones, las tendencias, las leyes que estas relaciones imponen a los hombres son insuperables e indescriptibles, que deben aceptarlas en todo su rigor, cualquiera que sea su coste.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-fad2f773a7ddf4be93d95bfb7abaffce wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Por ello la econom\u00eda pol\u00edtica es una ciencia \u201cl\u00fagubre, inevitablemente l\u00fagubre\u201d. Y lo sigue siendo aun cuando se quiera humanista o incluso de izquierda:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-60d02e0bf690311e59b41d2c1e330c56 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2003<em>por un lado, como humanistas, o incluso como \u00abhombres de izquierda\u00bb, se sienten unidos a la mejor\u00eda de la suerte de sus contempor\u00e1neos; pero como hombres \u00abde ciencia\u00bb saben que existen leyes de la econom\u00eda que no se pueden evadir (pp. 288-289).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-8493bbb2ab6db56879fea85ebdd4331d wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En la novela de Robert L. Stevenson, el hombre de ciencia, Dr. Jekyll, conocido honorablemente durante el d\u00eda como m\u00e9dico bienhechor de la humanidad, se transforma durante la noche en asesino atrapado por su doble, Mr. Hyde. En el caso del economista ocurre a la inversa: si como simple particular o ciudadano comprometido en la vida ciudadana puede desear que el crecimiento (la acumulaci\u00f3n del capital) pueda aprovechar hasta al m\u00e1s modesto de sus conciudadanos, cuando vuelve a su gabinete de trabajo, convertido en hombre de ciencia, agobia a estos \u00faltimos con teor\u00edas que decretan que deben someterse a las leyes inmutables de la econom\u00eda (o sea, la acumulaci\u00f3n del capital), aunque \u00e9sta les convierta en \u201cin\u00fatiles para el mundo\u201d, pudiendo llegar a exigir su sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-1850b8cbbada41493c5d739694244b68 wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el plano pr\u00e1ctico (pol\u00edtico): mientras el economista se resuelve c\u00ednicamente a utilizar a \u201clos in\u00fatiles para el mundo\u201d tanto como sea posible y necesario para la acumulaci\u00f3n del capital, el social-darwinista se propone hacerlos desaparecer de una u otra manera como una amenaza para la perpetuaci\u00f3n de la especie. 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