{"id":3929,"date":"2017-11-12T20:15:55","date_gmt":"2017-11-12T20:15:55","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3929"},"modified":"2017-11-12T20:15:55","modified_gmt":"2017-11-12T20:15:55","slug":"historia-revolucion-rusa-julius-martov-es-mi-hombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3929","title":{"rendered":"Historia &#8211; Revoluci\u00f3n Rusa: Julius Martov es mi hombre"},"content":{"rendered":"<p><strong>Historia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Centenario de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/strong><\/p>\n<p><strong>Martov es mi hombre<\/strong><\/p>\n<p><strong>Harold Meyerson * <\/strong><\/p>\n<p><strong>The American Prospect, 7-11-2017 <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/prospect.org\/\">http:\/\/prospect.org\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Lucas Ant\u00f3n \u2013 Sin Permiso\u00a0 <\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/\">http:\/\/www.sinpermiso.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Hace hoy cien a\u00f1os \u2014el 7 de noviembre de 1917\u2014 tomaron los bolcheviques el poder en Rusia en un golpe casi sin derramamiento de sangre contra un gobierno que ya no pod\u00eda pretender gozar de apoyos. Probablemente no participaron m\u00e1s de diez mil soldados, marineros y trabajadores bolchevizados, que ocuparon instituciones gubernamentales clave en Petrogrado y arrestaron a los ministros del ineficaz Gobierno Provisional. No se produjo m\u00e1s que un pu\u00f1ado de bajas. Por contraposici\u00f3n, la Revoluci\u00f3n de Febrero, que derrib\u00f3 al zar, implic\u00f3 a cientos de miles de participantes en una serie de manifestaciones no planeadas y el n\u00famero de bajas sobrepas\u00f3 el millar.<\/p>\n<p>La toma del poder por parte de los bolcheviques fue deliberadamente preparada por Lenin para que precediera inmediatamente a la reuni\u00f3n del Congreso de los Soviets, \u00f3rganos de representantes de trabajadores, campesinos, soldados y marineros que hab\u00edan surgido a continuaci\u00f3n de la ca\u00edda del zar. A diferencia del Gobierno Provisional autodesignado que se hab\u00eda formado asimismo cuando los Romanov se vieron obligados a concluir su dinast\u00eda de 300 a\u00f1os, los soviets concitaban un apoyo generalizado, aunque en modo alguno universal.<\/p>\n<p>En la noche del 7 de noviembre, con todos los centros gubernamentales de Petrogrado bajo control de los bolcheviques, salvo el Palacio de Invierno, en donde permanec\u00edan los ministros del gobierno y s\u00f3lo unos cuantos cientos de soldados, y para el que los inexpertos revolucionarios bolcheviques trataban todav\u00eda el mejor modo de asaltarlo, se inici\u00f3 la sesi\u00f3n del Congreso de los Soviets. Durante la reuni\u00f3n, los delegados pudieron o\u00edr los ca\u00f1ones del crucero Aurora, en manos de su tripulaci\u00f3n bolchevique, que acribillaba el Palacio (eran disparos de fogueo, pero con un estruendo infernal). En una hora se inform\u00f3 al Congreso de que hab\u00eda ca\u00eddo el Palacio y se hab\u00eda detenido a los ministros.<\/p>\n<p>La verdadera acci\u00f3n estaba, sin embargo, en el mismo Congreso. All\u00ed, delegados de\u00a0 una panoplia de partidos socialistas consideraban qu\u00e9 hacer respecto a una toma del poder que en modo alguno se asemejaba a la visi\u00f3n de Marx de la v\u00eda al socialismo. Era creencia com\u00fan de todos los marxistas que el proletariado \u2014 la clase obrera urbana, principalmente los empleados en las f\u00e1bricas \u2014 ser\u00eda la clase que luchar\u00eda por el socialismo y triunfar\u00eda, y que, por tanto, esas revoluciones tendr\u00edan lugar en naciones enormemente industrializadas, algo que resultaba patente que Rusia no era. Dado que Rusia era todav\u00eda una sociedad abrumadoramente agr\u00edcola, un pa\u00eds de terratenientes y campesinos, esto planteaba un problema para los marxistas rusos. Una forma de eludir el problema la hab\u00eda propuesto Trotsky algunos a\u00f1os antes de la revoluci\u00f3n: puesto que la burgues\u00eda rusa era demasiado peque\u00f1a y d\u00e9bil para dirigir una revoluci\u00f3n que creara una infraestructura capitalista que generase a su vez trabajadores socialistas, los socialistas tendr\u00edan que dar un paso adelante y liderarla ellos, desencadenando en ese proceso, seg\u00fan esperaban, revoluciones en los pa\u00edses m\u00e1s avanzados de Europa, cuyos socialistas victoriosos podr\u00edan ayudar entonces a sus camaradas rusos que, de otro modo, se habr\u00edan jugado el tipo. Era la carambola de las carambolas, pero se traba de la mejor hip\u00f3tesis que pod\u00edan aducir esos socialistas rusos que buscaban una revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1917, Rusia albergaba tres partidos socialistas de primera importancia: los social-revolucionarios (S-R), que representaban a las mayor\u00edas campresinas del pa\u00eds y los dos partidos marxistas que hab\u00edan formado otrora parte del Partido (por entonces ya difunto) Social-Dem\u00f3crata, los bolcheviques y los mencheviques. La divisi\u00f3n entre bolches y menches se inici\u00f3 en el Congreso de 1903 del Partido Social-Dem\u00f3crata, y se produjo en torno a la cuesti\u00f3n de si los nuevos miembros deb\u00edan ser \u201crevolucionarios profesionales\u201d estrechamente supervisados por los que ya eran afiliados (la postura bolchevique, elaborada como respuesta al hecho de que todos esos partidos eran ilegales en la Rusia zarista) o pod\u00edan simplemente ingresar como pasaba en las democracias occidentales (la postura menchevique). Este particular punto de divisi\u00f3n ya no importaba una vez que el zar hab\u00eda ca\u00eddo, pero las divisiones impl\u00edcitas en las dos visiones opuestas se hab\u00edan hecho en el interin m\u00e1s claras y m\u00e1s profundas: la pol\u00edtica bolchevique la fijaba un peque\u00f1o comit\u00e9 central, mientras que los mencheviques gozaban de un proceso m\u00e1s abierto y bastante menos disciplina interna (lo cual planteaba problemas en \u00e9pocas revolucionarias). El socialismo, afirmaba Lenin, nunca llegar\u00eda \u201cde abajo arriba\u201d.<\/p>\n<p>Una vez derrocado el zar y a medida que avanzaba 1917, los bolcheviques y el ala izquierda, tanto de los S-R como de los mencheviques, abogaron por la pol\u00edtica de \u201cTodo el poder a los soviets\u201d. Las razones de esta pol\u00edtica eran muchas e imperiosas. El Gobierno Provisional hab\u00eda continuado el compromiso del r\u00e9gimen zarista con la Guerra Mundial, que ya le hab\u00eda costado a Rusia m\u00e1s de un mill\u00f3n de bajas, y sus ej\u00e9rcitos acomet\u00edan a los alemanes, bastante mejor equipados y adiestrados. El Gobierno hab\u00eda declinado adoptar medidas sobre la reforma agraria, demanda primordial de la mayor\u00eda campesina del pa\u00eds, que trabajaba principalmente en condiciones primitivas en las fincas de una clase terrateniente relativamente peque\u00f1a. Los bolcheviques, los S-R de izquierdas, y los mencheviques de izquierdas estaban a favor de una retirada de la guerra y del desmembramiento de los grandes latifundios. Adem\u00e1s, estas dos transformaciones estaban ciertamente en curso, gracias a la actuaci\u00f3n no dirigida de los soldados, que estaban desertando del ej\u00e9rcito por cientos de miles, matando muchos de ellos a sus oficiales al marcharse, y los campesinos, que prend\u00edan fuego a las mansiones se\u00f1oriales y expulsaban a los terratenientes de las tierras por todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Pero los acontecimientos de 1917 a tal punto carec\u00edan de precedentes que los tres partidos socialistas se encontraban divididos. En un principio, en las semanas que siguieron a la ca\u00edda del zar, mucha gente de estos tres partidos crey\u00f3 que, adem\u00e1s de participar en los soviets, deber\u00edan tener representantes tambi\u00e9n en el Gobierno Provisional, o por lo menos apoyarlo. Lenin discrep\u00f3 rotundamente, al anunciar para asombro general cuando lleg\u00f3 a Petrogrado desde Suiza en abril (todos los principales dirigentes de la izquierda se encontraban exiliados en otros pa\u00edses cuando cay\u00f3 el zar). Antes de la llegada de Lenin, otros bolcheviques \u2014 incluido el director del diario del Partido, un tal Josef Stalin \u2014 hab\u00edan sido favorables a cooperar con el Gobierno, mientras que algunos mencheviques y S-R se unieron, de hecho, al mismo.<\/p>\n<p>Julius Martov (1) l\u00edder de los mencheviques de izquierda, se opuso a la participaci\u00f3n menchevique en el gobierno. Veterano colega y veterano rival, tanto de Lenin como de Trotsky, a Martov se le consideraba de manera general tanto el l\u00edder intelectual de los socialistas democr\u00e1ticos de Rusia como un s\u00edmbolo de decencia: en sus memorias el activista revolucionario. V\u00edctor Serge recordaba a Martov como \u201cun marxista cuya honestidad y brillantez eran de primer orden\u2026de enorme cultura, inflexible y extremadamente valeroso\u201d. Fue Martov quien se opuso a la visi\u00f3n de Lenin de un partido de arriba abajo en el Congreso de 1903 del Partido Social-Dem\u00f3crata; fue Martov, quien uni\u00f3 fuerzas con Lenin, encontr\u00e1ndose ambos en el exilio en Suiza en 1915, para fundar un grupo remanente de socialistas europeos contrarios a implicarse en la Guerra Mundial; y era ahora Martov quien se opon\u00eda a la implicaci\u00f3n y el apoyo de sus compa\u00f1eros mencheviques al Gobierno Provisional.<\/p>\n<p>La reuni\u00f3n del Congreso Panruso de los Soviets en la noche de la toma del poder por los bolcheviques fue el momento que determin\u00f3 a Martov. Como a todos los delegados, se le present\u00f3 la toma bolchevique del poder como un hecho consumado. Tal como documenta Orlando Figes en su historia de la Revoluci\u00f3n, de casi un millar de p\u00e1ginas,\u00a0 A People\u2019s Tragedy (2), Lenin hab\u00eda insistido en el golpe y lo hab\u00eda previsto en realidad tanto para socavar a los dem\u00e1s partidos socialistas como para derribar al Gobierno. Los dem\u00e1s miembros del Comit\u00e9 Central bolchevique o bien se opusieron totalmente a la toma del poder \u2014esa fue la postura de\u00a0 Kamenev y Zinoviev, dos de los colegas m\u00e1s destacados de Lenin \u2014o quer\u00edan que se realizara o despu\u00e9s o durante el Congreso para que pudiera llevarse a cabo en nombre de los soviets. Lenin argument\u00f3 ferozmente en otro sentido, exigiendo que se realizase justo antes de que se reuniera el Congreso, de modo que su propiedad fuera exclusivamente bolchevique. Y tal como suced\u00eda en casi todas las reuniones bolcheviques, lo que Lenin quer\u00eda, Lenin lo consegu\u00eda.<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n, renuencia, o duda de los camaradas bolcheviques de Lenin \u2014y asimismo de los mencheviques y los S-R \u2014 a la propuesta de Lenin de toma del poder ten\u00eda muchas ra\u00edces. La primera era doctrinal: en modo alguno podr\u00edan gobernar los socialistas una naci\u00f3n tan atrasada como Rusia. La segunda se segu\u00eda de la primera: si los socialistas tomaban el poder, se encontrar\u00edan con una oposici\u00f3n abrumadora y, si no resultaban\u00a0 derrocados de inmediato, sumir\u00edan al pa\u00eds en una violenta guerra civil. La tercera se segu\u00eda \u2014 al menos entre algunos oponentes, y en Martov del modo m\u00e1s articulado y clarividente \u2014 de las dos primeras: si los bolcheviques se agarraban al poder, tendr\u00edan que convertirse en una despiadada m\u00e1quina de matar. Lo que no constitu\u00eda, as\u00ed lo ve\u00eda Martov, una v\u00eda al socialismo.<\/p>\n<p>Inevitablemente, todas estas diferencias culminaron en el Congreso de los Soviets de hace cien a\u00f1os. Martov propuso una moci\u00f3n para que el nuevo gobierno sovi\u00e9tico se compusiera de m\u00faltiples tendencias y contuviera miembros de todos los partidos socialistas (un \u201cgobierno democr\u00e1tico unido\u201d, tal como lo denomin\u00f3). Alent\u00f3 al nuevo gobierno a ponerse en contacto con otros grupos y fuerzas sociales. De no ser as\u00ed, avisaba que sobrevendr\u00eda una guerra civil de gran violencia y un reinado de opresi\u00f3n para mantener a los bolcheviques en el poder. Delegados de todas las tendencias aplaudieron su moci\u00f3n, pero a continuaci\u00f3n se marcharon los mencheviques y social-revolucionarios, para consternaci\u00f3n de Martov. Trotsky, hablando en nombre propio y en el de Lenin, contra argument\u00f3 que bolcheviques eran los que hab\u00edan tomado el poder y bolcheviques los que gobernar\u00edan. Volvi\u00e9ndose hacia Martov, que hab\u00eda sido su mentor y amigo, Trotsky pronunci\u00f3 esta c\u00e9lebre maldici\u00f3n:<\/p>\n<p>Ahora se nos dice: renunciad a vuestra victoria, haced concesiones, llegad a compromisos. \u00bfCon qui\u00e9n?, me pregunto yo: \u00bfcon qui\u00e9n deber\u00edamos llegar a compromisos? \u00bfCon esos grupos despreciables que nos han abandonado o que\u00a0 hacen esta propuesta? Pero al fin y al cabo, ya lo sabemos todo de ellos. Nadie en Rusia est\u00e1 ya con ellos. Se supone que ha de llegarse a un compromiso, como entre dos partes iguales, con los millones de trabajadores y campesinos representados en este congreso, a quienes est\u00e1n dispuestos a malvender,\u00a0 no la primera vez ni la \u00faltima, cuando la burgues\u00eda lo juzgue conveniente. No, aqu\u00ed no hay compromiso posible. A esos que nos han dejado y a los que nos dicen que hagamos esto debemos decirles: vosotros, miserables arruinados, vuestro papel ha concluido; marchaos adonde deber\u00edais estar: \u00a1al basurero de la Historia!<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de lo cual, Martov sali\u00f3 de la sala hecho una furia. Pero \u00bfhacia el basurero de la Historia? \u00bfO bien, afirmar\u00eda yo, hacia su pante\u00f3n de dem\u00f3cratas y profetas sociales?<\/p>\n<p>En las semanas que sucedieron a la toma del poder del 7 de noviembre, una serie de destacados bolcheviques, sobre todo aquellos cercanos a los sindicatos industriales del pa\u00eds, se adhirieron a la recomendaci\u00f3n de establecer un gobierno de coalici\u00f3n, pero prevaleci\u00f3 la postura de Lenin y Trotsky de continuar solos. Martov se convirti\u00f3 en cr\u00edtico del gobierno por su incapacidad de seguir normas socialistas y democr\u00e1ticas. En enero de 1918 habl\u00f3 ante un Congreso de los Sindicatos, tal como documenta Mitchell Cohen en el \u00faltimo n\u00famero de Dissent, \u201cen contra de la propuesta bolchevique de que ya no hac\u00edan falta sindicatos independientes en un Estado \u2018proletario\u2019\u201d. Pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, respondi\u00f3 a la afirmaci\u00f3n de Lenin de que los bolcheviques no hab\u00edan hecho otra cosa que seguir el valiente ejemplo de los comuneros de Par\u00eds de 1871, tan calurosamente respaldado por Marx. No era as\u00ed, escribi\u00f3 Martov. A diferencia de la Comuna, Rusia no ten\u00eda elecciones populares, dispon\u00eda de una polic\u00eda pol\u00edtica y a las comunidades locales se les negaba el derecho al autogobierno. Tal como escribe Cohen: \u201cMartov se\u00f1alaba que los bolcheviques repudiaban el \u2018parlamentarismo democr\u00e1tico\u2019 de la sociedad burguesa, pero no los \u2018instrumentos del poder del Estado\u2019\u2014 la burocracia, la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito permanente \u2014 para los que el parlamentarismo era un \u2018contrapeso\u2019 en la sociedad burguesa\u201d.<\/p>\n<p>En 1920, Victor Serge le hizo una visita a Martov, que viv\u00eda entonces en Mosc\u00fa \u201cal borde de la indigencia en una peque\u00f1a habitaci\u00f3n\u2026Hac\u00eda campa\u00f1a en favor de una democracia obrera, denunciando los excesos de la Cheka [antecesora del KGB] y la \u2018man\u00eda de autoridad\u2019 de Lenin-Trotsky. Segu\u00eda afirmando: \u2018\u00a1Como si el socialismo se pudiera instituir por decreto, y fusilando gente en los s\u00f3tanos!\u2019\u201d<\/p>\n<p>\u201cLenin\u201d, prosigue Serge, \u201cque le ten\u00eda afecto, le protegi\u00f3 de la Cheka, aunque se estremec\u00eda ante las agudas cr\u00edticas de Martov\u201d.<\/p>\n<p>Con posterioridad, ese mismo a\u00f1o, con muchos de sus camaradas en prisi\u00f3n, en el exilio o muertos, Martov se mud\u00f3 a Berl\u00edn. Al a\u00f1o siguiente, con la Guerra Civil rusa por fin concluida, la cual hab\u00eda dejado tras de s\u00ed un pa\u00eds devastado en el que hasta sus gobernantes entend\u00edan que en nada se parec\u00eda al experimento socialista que hab\u00edan concebido anta\u00f1o, Lenin, tristemente conocido por su falta de sentimentalismo, le escribi\u00f3 a Trotsky que su mayor pesar era \u201cque Martov no est\u00e9 con nosotros. \u00a1Qu\u00e9 camarada tan incre\u00edble, qu\u00e9 hombre tan puro!\u201d. Trotsky respondi\u00f3 escribiendo que tambi\u00e9n \u00e9l extra\u00f1aba a Martov. En qu\u00e9 medida era personal este sentimiento, en qu\u00e9 medida era una punzada de a\u00f1oranza por un ideal perdido que ni Lenin ni Trotsky pudieron llegar a expresar alguna vez directamente o a reconocer incluso ante si mismos, es algo que nunca sabremos.<\/p>\n<p>Largamente acosado por diversas enfermedades, Martov muri\u00f3 en Berlin en 1923. Cuando ya deca\u00eda la salud de Martov, y mientras Lenin mismo agonizaba, \u00e9ste dio instrucciones al secretario del Partido, Stalin, para que remitiera alg\u00fan dinero a Martov, a fin de que pudiera recibir mejor atenci\u00f3n m\u00e9dica. Stalin nunca cumpli\u00f3 el encargo.<\/p>\n<p>* Harold Meyerson, columnista del diario The Washington Post y editor general de la revista The American Prospect, est\u00e1 considerado por la revista The Atlantic Monthly como uno de los cincuenta columnistas m\u00e1s influyentes de Norteam\u00e9rica. Meyerson es adem\u00e1s vicepresidente del Comit\u00e9 Pol\u00edtico Nacional de Democratic Socialists of America y, seg\u00fan propia confesi\u00f3n, \u00abuno de los dos socialistas que te puedes encontrar caminando por la capital de la naci\u00f3n\u00bb (el otro es Bernie Sanders, combativo y legendario senador por el estado de Vermont). Nota del editor<\/p>\n<p><strong><u>Nota del editor <\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) A pesar de ser un autor prol\u00edfico, no existen apenas traducciones de art\u00edculos u obras de Julius Martov al castellano o incluso al ingl\u00e9s. En franc\u00e9s hay una selecci\u00f3n de algunos de sus art\u00edculos con el t\u00edtulo Comment je suis devenu marxist (edt. Lumpen). Hay que destacar la biograf\u00eda de Israel Getzler, Martov: a Political Biography of a Russian Social-Democrat (Cambridge University Press 1967).<\/p>\n<p><strong><u>Nota de Correspondencia de Prensa <\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) Orlando Figes, historiador y profesor de Historia en el Birkebeck College, en la Universidad de Londres. Edici\u00f3n en castellano: La Revoluci\u00f3n Rusa (1891-1924). La Tragedia de un Pueblo. Edhasa, Espa\u00f1a, 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace hoy cien a\u00f1os \u2014el 7 de noviembre de 1917\u2014 tomaron los bolcheviques el poder en Rusia en un golpe casi sin derramamiento de sangre contra un gobierno que ya no pod\u00eda pretender gozar de apoyos. 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