{"id":3906,"date":"2017-11-11T21:00:01","date_gmt":"2017-11-11T21:00:01","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3906"},"modified":"2017-11-11T21:00:02","modified_gmt":"2017-11-11T21:00:02","slug":"historia-esteban-volkov-bronstein-el-nieto-de-trotsky","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3906","title":{"rendered":"Historia &#8211; Esteban Volkov Bronstein, el nieto de Trotsky"},"content":{"rendered":"<p><strong>Historia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Centenario de la Revoluci\u00f3n Rusa<\/strong><\/p>\n<p><strong>Con Esteban Volkov Bronstein, nieto de Trotsky<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rojo trosko <\/strong><\/p>\n<p><strong>Esteban Volkov es ruso hasta que habla. La falta del bigote y la barbita lo distancia del abuelo, pero las franjas que se le hacen al costado de la cara cuando se r\u00ede lo emparentan definitivamente. En las fotos que la familia guarda \u2013y muestra\u2013 puede verse un rasgo destacable: Trotsky siempre se est\u00e1 riendo. Desde los retratos de la revoluci\u00f3n rusa hasta los de su exilio en M\u00e9xico tienen ese gesto endiablado, guas\u00f3nico.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Eliana Gilet, desde M\u00e9xico<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brecha, 10-11-2017 <\/strong><strong><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">https:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Un d\u00eda como hoy, pero de hace cien a\u00f1os, seguro que al abuelo tambi\u00e9n se le marcaban las ojeras en la cara. Pasaba entonces las horas en el Smolny, un local que hab\u00eda sido creado como escuela para ni\u00f1as bien, pero funcionaba en la \u00e9poca revolucionaria como cuartel bolche: all\u00ed estaban el s\u00f3viet de Petrogrado y el Comit\u00e9 Militar Revolucionario, creado por Trotsky en esos d\u00edas. Ocho meses hab\u00edan pasado desde el derrocamiento del zar y el partido bolchevique hab\u00eda crecido exponencialmente desde entonces, a fuerza de recoger los mandatos populares: tierra para los campesinos, control obrero de las f\u00e1bricas y la paz en condiciones democr\u00e1ticas, con la salida de Rusia de la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Decenas de miles de organizaciones populares activaban la vida pol\u00edtica: estaban, claro, los s\u00f3viets de diputados obreros y soldados y los sindicatos, hab\u00eda comit\u00e9s de empresa y consejos rurales, hab\u00eda cooperativas y hasta comit\u00e9s del Ej\u00e9rcito y la Armada que pon\u00edan en jaque a los oficiales zaristas. Eran las organizaciones que peleaban en el terreno por convertir una revoluci\u00f3n pol\u00edtica en una revoluci\u00f3n social generalizada. Dentro de la amplia gama de partidos y grupos, los bolcheviques ocupaban el extremo izquierdo: planteaban la exclusi\u00f3n total de la burgues\u00eda de los \u00f3rganos de decisi\u00f3n de la vida del pa\u00eds y rechazaban al gobierno provisional instalado con la ca\u00edda del zar. Hab\u00eda decenas de peri\u00f3dicos de todas las tendencias, panfletos, mitines y oradores improvisados en f\u00e1bricas y calles. Menos de un mes antes de la revoluci\u00f3n de octubre \u2013que en realidad fue el 7 de noviembre, porque los rusos usaban entonces un calendario que ten\u00eda una diferencia de 13 d\u00edas\u2013, Trotsky hab\u00eda sido nombrado presidente del s\u00f3viet de Petrogrado y pasaba seis, ocho, diez horas hablando ante los presentes, discutiendo, debatiendo.<\/p>\n<p>Fue un periodista, John Reed, el que presenci\u00f3 y recre\u00f3 estos hechos y ambientes en su gran trabajo Diez d\u00edas que estremecieron al mundo. Ah\u00ed es donde Trotsky deja para la posteridad frases como: \u201c\u00a1La insurrecci\u00f3n es un derecho inalienable de cada revolucionario! Cuando las masas oprimidas se levantan, siempre tienen raz\u00f3n\u201d; o donde se pudo conocer el detalle de que fue el abuelo de Esteban quien declar\u00f3, en nombre del Comit\u00e9 Militar Revolucionario, que el gobierno provisional ya no exist\u00eda. La direcci\u00f3n de Rusia quedar\u00eda en manos del Congreso de los S\u00f3viets de toda Rusia. Lenin sale a escena. Reed camina con ellos: \u201cEntramos en el vasto sal\u00f3n de sesiones, abri\u00e9ndonos paso a trav\u00e9s del gent\u00edo clamoroso que se agolpaba en la puerta. Iluminados por enormes ara\u00f1as blancas, en bancos y sillas, en los pasillos, en los repechos de las ventanas y hasta en el borde de la tarima presidencial estaban sentados los representantes de los obreros y soldados de toda Rusia que, en ansioso silencio o en medio de un ruido salvaje, esperaban el campanillazo del presidente. En el local no hab\u00eda calefacci\u00f3n, pero hac\u00eda calor de las emanaciones de los cuerpos humanos sin lavar. Un desagradable humo azul de tabaco ascend\u00eda y flotaba en el aire denso. De vez en cuando, uno de los dirigentes sub\u00eda a la tribuna y rogaba a los compa\u00f1eros que dejasen de fumar. Entonces todos los presentes, incluyendo los propios fumadores, se pon\u00edan a gritar: \u2018\u00a1Camaradas, no fumar!\u2019. Y segu\u00edan fumando. El anarquista Petrovski, delegado de la f\u00e1brica Ob\u00fajov, me sent\u00f3 a su lado. Sucio y sin afeitar, se ca\u00eda de sue\u00f1o: llevaba trabajando tres noches seguidas en el Comit\u00e9 Militar Revolucionario\u201d.<\/p>\n<p>Sieva Volkov Bronstein lleg\u00f3 a M\u00e9xico en agosto de 1939, reclamado por el abuelo, mediante una familia amiga, los Rosmer. Ten\u00eda 13 a\u00f1os en la foto que muestra a esta pareja, Margarita y Alfredo, junto a Sieva y los abuelos, Trotsky y Natalia Sedova, frente al paisaje sure\u00f1o de Taxco, Guerrero. Su padre, Plat\u00f3n Volkov, est\u00e1 desaparecido tras haber sido enviado a un gulag de trabajo forzado en 1935, y su madre, Alexandra Sokolovskaia \u2013Zenaida\u2013, la hija mayor de Trotsky, se suicid\u00f3 en Berl\u00edn, en el comienzo del exilio familiar.<\/p>\n<p>Es imposible no sentir cierto aire reverencial generado por el veterano de ojos clar\u00edsimos, que s\u00f3lo se disipa cuando se r\u00ede, porque se sabe una pieza de museo viviente, un testigo de la historia, el \u00faltimo vivo de la familia de los que tuvieron trato directo, que vivieron la \u00e9poca, la persecuci\u00f3n y, finalmente, la muerte del patriarca.<\/p>\n<p>Trotsky nunca conoci\u00f3 personalmente a L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, el presidente mexicano que acept\u00f3 el pedido de asilo del l\u00edder revolucionario negado por otros pa\u00edses, y que hizo que el 9 de enero de 1937 el buque petrolero Ruth lo trajera desde Noruega al puerto de Tampico, Tamaulipas, en el Golfo de M\u00e9xico. Natalia Sedova, su segunda mujer, la madre de sus dos hijos menores, la que lo sigui\u00f3 en el exilio, as\u00ed lo menciona en una carta que le env\u00eda a C\u00e1rdenas, tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, luego del asesinato de su marido: \u201cEn Noruega nos hall\u00e1bamos bajo la amenaza inminente de morir, y ni un solo pa\u00eds del mundo se atrevi\u00f3 a ayudar al desterrado. S\u00f3lo este pueblo generoso, comprensivo e independiente. Usted prolong\u00f3 la vida de Trotsky por 43 meses\u201d.<\/p>\n<p>En el pa\u00eds escandinavo hab\u00eda vivido el proceso de los juicios de Mosc\u00fa, donde Trotsky fue acusado sin poder defenderse. Vio tambi\u00e9n c\u00f3mo los otros cinco miembros del Politbur\u00f3 original, conformado para liderar el partido en aquellos d\u00edas de hace cien a\u00f1os, eran asesinados o ejecutados, salvo, claro, Lenin \u2013fallecido en 1924\u2013 y Stalin, promotor de los juicios que acabaron con sus camaradas primigenios.<\/p>\n<p>Fueron el pintor Diego Rivera y Octavio Fern\u00e1ndez Vilchis quienes hicieron el enlace con C\u00e1rdenas para la llegada del l\u00edder sovi\u00e9tico, una vez que Estados Unidos le neg\u00f3 el asilo. La pareja rusa se instal\u00f3 en la casa azul de Frida Kahlo durante casi dos a\u00f1os \u2013donde se realiz\u00f3 el \u201ccontraproceso\u201d con John Dewey, buscando revertir la informaci\u00f3n falseada de los juicios de Mosc\u00fa\u2013 hasta que se mudaron a la que hoy es el museo-casa Le\u00f3n Trotsky. El lugar estar\u00eda igual, si no fuera porque antes, a sus espaldas, corr\u00edan las aguas de un canal que en los a\u00f1os sesenta fue entubado y convertido en la avenida R\u00edo Churubusco.<\/p>\n<p>Don Esteban, as\u00ed lo llaman todos en su rol de director del museo-casa, se\u00f1ala que fue en M\u00e9xico donde el abuelo revolucionario alcanz\u00f3 su m\u00e1xima madurez pol\u00edtica. Exiliado en Turqu\u00eda ya hab\u00eda escrito la Historia de la revoluci\u00f3n rusa y una de sus obras principales: La revoluci\u00f3n traicionada.<\/p>\n<p>La vida cotidiana era sencilla en la casa que les fue donada a los asilados, de cuartos modestos y un amplio patio central, arbolado y verde, donde Trotsky sol\u00eda trasplantar los cactus que recolectaba de por ah\u00ed. Sol, plantas, algunos animales que acompa\u00f1aban cuando los libros quedaban de lado. Aislado y con una sentencia de muerte pesando sobre los hombros, se sab\u00eda el intelectual. Las penurias econ\u00f3micas estaban a la vuelta de la esquina, por eso acept\u00f3 escribir una biograf\u00eda del enemigo que, seg\u00fan su nieto, fue la decisi\u00f3n que aceler\u00f3 su muerte (v\u00e9ase recuadro \u201cStalin\u201d).<\/p>\n<p>La puerta de entrada a la casa, que era de madera y marcaba el n\u00famero 19 de la calle Viena, est\u00e1 clausurada. Por esa puerta fue que, en la madrugada del s\u00e1bado 24 de mayo de 1940, irrumpi\u00f3 el pintor David Alfaro Siqueiros junto a otros 20 \u201cestalinistas\u201d disparando hacia las habitaciones donde la familia dorm\u00eda. Otro grupo dispar\u00f3 hacia la casa de los guardias, intentando evitar una respuesta de su parte. Todos se salvaron: s\u00f3lo Sieva fue herido por el roce de una de las balas.<\/p>\n<p>Desde entonces el abuelo sinti\u00f3 inminente el peligro y decidi\u00f3 salvar su archivo: un mes m\u00e1s tarde, Trotsky envi\u00f3 sus papeles en un tren a Harvard, de manera clandestina, buscando resguardarlos. El 20 de agosto fue finalmente atacado por un agente sovi\u00e9tico de origen catal\u00e1n, Ram\u00f3n Mercader, enviado por el gobierno estalinista. Mercader se hab\u00eda ennoviado con la hermana de la secretaria de Trotsky, gan\u00f3 su confianza y se present\u00f3 como un escritor amateur. Ese d\u00eda entr\u00f3 con Trotsky a la estancia donde \u00e9ste trabajaba, y cuando el abuelo se puso a leer el supuesto texto a revisar, Mercader le clav\u00f3 un piolet de mango recortado en la cabeza, que tra\u00eda escondido en un sobretodo. Fue apresado en el instante. Trotsky muri\u00f3 al d\u00eda siguiente. Su nieto recuerda que el abuelo herido pidi\u00f3 que no dejaran que el ni\u00f1o \u2013\u00e9l\u2013 viera nada de lo que estaba pasando.<\/p>\n<p>La obra qued\u00f3 mutilada por el asesinato de Trotsky, y esa fue la finalidad de Stalin, impedir la realizaci\u00f3n de esta obra \u2013dispara el nieto al comenzar la entrevista.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfStalin estaba al tanto de que su abuelo escrib\u00eda sobre \u00e9l?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00c9l estaba al tanto de todo. Stalin ten\u00eda un servicio de informaci\u00f3n que antes de que se publicaran las cosas \u00e9l ya las ten\u00eda encima de su mesa de trabajo. Aparte, nosotros \u00e9ramos muy ingenuos, se infiltraron agentes por todos lados.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfRecuerda eso? \u00bfNunca dud\u00f3 de nadie?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, claro, pero nunca tuve sospechas. Cuando yo llegu\u00e9, la pol\u00edtica de Trotsky en la casa era no tener camaradas mexicanos para no dar motivo a que lo acusaran de inmiscuirse en la pol\u00edtica mexicana, requisito a la hora en que C\u00e1rdenas le dio el asilo. Entonces, por norma, nunca hab\u00eda guardias mexicanos aqu\u00ed. Despu\u00e9s del primer atentado del 24 de mayo s\u00ed nos ayudaban por las noches, llegaban camaradas. Pero el punto, a lo que voy, cuando me preguntabas si hab\u00eda sospechado de alguien: s\u00ed hubo alguien medio raro. Hab\u00eda un checoslovaco que se entreten\u00eda en ense\u00f1arme groser\u00edas en ingl\u00e9s y me indicaba que me dirigiera en esos t\u00e9rminos a los camaradas, y los hac\u00eda rabiar. Nunca entend\u00ed esa actitud de \u00e9l, si quer\u00eda crear una situaci\u00f3n de tensi\u00f3n\u2026 El hecho curioso es que a\u00f1os despu\u00e9s \u00e9l entr\u00f3 r\u00e1pidamente a trabajar en la embajada checoslovaca, \u00bfc\u00f3mo lo ves?<\/p>\n<p><strong>\u2014Si no eran mexicanos, \u00bfde d\u00f3nde eran los guardias?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014La mayor\u00eda eran estadounidenses, obreros estadounidenses. El partido que mandaba a los ayudantes era el Socialist Workers Party. Eran voluntarios, camaradas, no eran pistoleros como sacan las pel\u00edculas. Eran j\u00f3venes que en su vida hab\u00edan usado una pistola, y realmente, como guardias, fueron bastante ineficientes. Hab\u00eda\u2026 (se detiene, piensa un momento) Charly Cornell era un profesor, texano; Jack Cooper era chofer de cami\u00f3n; Harold Robins era un pintor industrial, es m\u00e1s, en el comedor hay muebles que \u00e9l pint\u00f3. Hab\u00eda un matrimonio alem\u00e1n, Otto Schuessler y su esposa Trudy, que viv\u00edan hasta arriba de la torre. Hab\u00eda un franc\u00e9s, Jean van Heijenoort que fue uno de los m\u00e1s leales y abnegados secretarios del abuelo, lo sigui\u00f3 desde Turqu\u00eda hasta M\u00e9xico. (1) Ian Frankel tambi\u00e9n lo sigui\u00f3 hasta aqu\u00ed. Hubo varios camaradas que lo acompa\u00f1aron.<\/p>\n<p><strong>\u2014Dijo que uno de los guardias hab\u00eda pintado muebles. \u00bfC\u00f3mo era la vida en la casa?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014La casa era una especie de gran familia alrededor de los abuelos. El abuelo era un patriarca, Natalia su compa\u00f1era, y hab\u00eda un ambiente de camarader\u00eda, de solidaridad, de trabajo. Una peque\u00f1a comunidad con esp\u00edritu socialista. El abuelo ten\u00eda una inmensa admiraci\u00f3n por el trabajo humano y no admit\u00eda diferencias en ese terreno. Pero en cuesti\u00f3n de seguridad, la comunidad dejaba mucho que desear. Tan as\u00ed que en una ocasi\u00f3n llegaron de la embajada estadounidense, del FBI, para mostrar los errores, lo que no debi\u00f3 hacerse. Eso fue despu\u00e9s del asesinato.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfLa embajada estadounidense o sus agencias nunca intentaron impedir la llegada de colaboraci\u00f3n y ayuda de su pa\u00eds para Trotsky?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014No, eso no. La embajada no se met\u00eda. Pero hab\u00eda una periodista medio rara, olvid\u00e9 su nombre, que no frecuentaba la casa, pero intervino en la cuesti\u00f3n del asilo: trajo un mensaje desde Estados Unidos para los trotskistas mexicanos, indic\u00e1ndoles que gestionaran la visa para \u201cel barbitas\u201d, como le dec\u00edan al abuelo. Luego result\u00f3, en los informes secretos, que era una agente del NKVD \u2013Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos, antecedente del KGB, que funcion\u00f3 entre 1934 y 1946.<\/p>\n<p><strong>\u2014En las fotos se lo ve como alguien muy efusivo, \u00bfc\u00f3mo era el clima cuando hablaba y la gente lo rodeaba?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Por supuesto, el abuelo era de una inteligencia excepcional, y su confianza total y absoluta en el advenimiento del socialismo en el futuro era inamovible.<\/p>\n<p><strong>-\u2014\u00bfEn que se basaba esa seguridad?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014En su experiencia, lo que hab\u00eda vivido en Rusia cuando vio c\u00f3mo las masas llegaron a tomar el poder, derrocaron el zarismo, establecieron los s\u00f3viets. \u00c9l lo vivi\u00f3 directamente, sinti\u00f3 la din\u00e1mica de una revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfRecordaba cosas?\u00bfContaba algo?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014A m\u00ed no. Es m\u00e1s, les dec\u00eda a los guardias que no me hablaran de pol\u00edtica. Me quer\u00eda mantener al margen, y gracias a eso aqu\u00ed estamos todav\u00eda. Como le dije a Bernardo \u2013Mar\u00edn, periodista de El Pa\u00eds (de Espa\u00f1a)\u2013, yo soy el que nivelo las estad\u00edsticas de vida de la familia.<\/p>\n<p>Termina la idea y larga la carcajada que ahuyenta la solemnidad del hombre que parece ruso hasta que se vuelve mexicano cuando se r\u00ede as\u00ed de la muerte. Don Esteban, Sieva, el nieto de Trotsky, dice que su vida ha sido afortunada, que \u00e9l est\u00e1 vivo y que mucha gente que pas\u00f3 por situaciones parecidas o peores no lo est\u00e1 para contarlo. Incluso dentro de su propia familia, de la que es el \u00fanico sobreviviente. Que ha tenido una vida muy afortunada, dice. Fallecido el abuelo, la familia sigui\u00f3 viviendo en la casa de Viena n\u00famero 19, hasta que a comienzos de los a\u00f1os ochenta lograron que se declarara monumento y con eso su protecci\u00f3n como patrimonio hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 momento comprendi\u00f3 la dimensi\u00f3n de su abuelo? \u201cDesde aqu\u00ed, desde M\u00e9xico. Tal vez de ni\u00f1o era una cosa m\u00e1s general, que luchaba contra la burgues\u00eda \u2013se r\u00ede\u2013. Pero luego me di cuenta de lo que era el estalinismo: un r\u00e9gimen criminal, de calumnia, de persecuci\u00f3n, que viv\u00ed muy cerca.\u201d Por eso, tal vez, Sieva dedic\u00f3 buena parte de su vida a mantener viva la herencia del abuelo conservando el espacio que le permiti\u00f3 vivir otros 43 meses. \u201cCreo que es fundamental restablecer la memoria hist\u00f3rica, de la revoluci\u00f3n rusa y de Trotsky, quien sufri\u00f3 una de las mayores persecuciones y falsificaciones de la \u00e9poca contempor\u00e1nea. Este lugar es importante por eso: permite conservar una parte de la aut\u00e9ntica memoria de la humanidad.\u201d<\/p>\n<p><strong><u>Nota de Correspondencia de Prensa\u00a0 <\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) Jean van Heijenoort (1912-1986),destacado matem\u00e1tico. Fue secretario personal de Trotsky. Su experiencia junto al l\u00edder revolucionario se puede apreciar en el magn\u00edfico libro \u201cCon Trotsky de Prinkipo a Coyoac\u00e1n. Testimonio de siete a\u00f1os de exilio\u201d, presentado y traducido por la escritora mexicana Tununa Mercado (IPS-CEIP, Buenos Aires, 2014).<\/p>\n<h3><strong>Stalin<\/strong><\/h3>\n<p>Dice el nieto que el abuelo no ten\u00eda un duro cuando le cay\u00f3 la oferta de una editorial gringa para que afilara la pluma contra el hombre que controlaba los designios del lado oriental del mundo. Trotsky acept\u00f3 y al poco tiempo de llegar a M\u00e9xico se dedic\u00f3 al encargo que la editorial Harper &amp; Brothers, de Nueva York, le hizo en febrero de 1938.<\/p>\n<p>Como falleci\u00f3 sin terminarla, la editorial encarg\u00f3 al traductor, Charles Malamuth, que tambi\u00e9n editara y rellenara los huecos del intelectual socialista. Nadie en la familia qued\u00f3 conforme con la versi\u00f3n publicada en 1946. Casi setenta a\u00f1os m\u00e1s tarde lleg\u00f3 su revancha.<\/p>\n<p>El historiador marxista Alan Woods, muy cercano a los Bronstein, se dedic\u00f3 desde el a\u00f1o 2003 a revisar el bruto del acervo documental enviado a Harvard y a reconstruir una obra que fuera fiel al esp\u00edritu e ideario trosko. Su versi\u00f3n, editada en ingl\u00e9s el a\u00f1o pasado y en espa\u00f1ol ahora, para el centenario de la revoluci\u00f3n de octubre, tiene casi el doble de p\u00e1ginas que la estadounidense, con material in\u00e9dito.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esteban Volkov es ruso hasta que habla. La falta del bigote y la barbita lo distancia del abuelo, pero las franjas que se le hacen al costado de la cara cuando se r\u00ede lo emparentan definitivamente. En las fotos que la familia guarda \u2013y muestra\u2013 puede verse un rasgo destacable: Trotsky siempre se est\u00e1 riendo. 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