{"id":3881,"date":"2017-11-07T18:15:24","date_gmt":"2017-11-07T18:15:24","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3881"},"modified":"2017-11-07T18:15:24","modified_gmt":"2017-11-07T18:15:24","slug":"uruguay-daniel-viglietti-1939-2017-y-sin-embargo-que-cerca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3881","title":{"rendered":"Uruguay &#8211; Daniel Viglietti (1939-2017): \u00abY sin embargo, qu\u00e9 cerca&#8230;\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><strong>Uruguay<\/strong><\/p>\n<p><strong>Daniel Viglietti (1939-2017)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y, sin embargo, qu\u00e9 cerca <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando apenas est\u00e1bamos comenzando a digerir el fallecimiento de Cori\u00fan Aharoni\u00e1n, la muerte \u2013esa se\u00f1ora a la que el Sabalero tan justamente le faltaba el respeto\u2013 decidi\u00f3 asomar de nuevo para dejarnos mucho m\u00e1s pobres, no solamente a sus compa\u00f1eros de Brecha, sino al Uruguay entero. Vaya a continuaci\u00f3n ese otro triste espacio, el que quer\u00edamos que nunca llegara, el dedicado a despedir y homenajear a nuestro querido Daniel Viglietti. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda Jos\u00e9 Santacreu<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brecha, 3-11-2017\u00a0 <\/strong><strong><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">https:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Los \u00faltimos mensajes de Daniel fueron urgentes: \u201cReci\u00e9n estoy llegando de La Higuera a Vallegrande\u201d \u2013escrib\u00eda\u2013, y unos d\u00edas despu\u00e9s: \u201cEstoy saliendo de Vallegrande a Santiago, de ah\u00ed a Valpara\u00edso a cantar a una escuela y luego al Congreso a recibir un homenaje y almuerzo\u201d. Y un poquito m\u00e1s tarde: \u201cYo, tras lo del Che Guevara en Bolivia, de regreso en Santiago, cantando y respondiendo entrevistas. Lo de Cori\u00fan, aunque lo sab\u00edamos inevitable, fue un golpe muy hondo. La noticia nos lleg\u00f3 en medio de los trabajos, fue muy duro. En medio del acto central de masas del 9 de octubre en Vallegrande, con presencia de Evo Morales y Garc\u00eda Linera, me ingeni\u00e9 para mencionar la partida de Cori\u00fan en la coincidencia de fecha\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed fueron los \u00faltimos d\u00edas de Daniel sobre esta tierra, porque as\u00ed era \u00e9l: incansable, solidario, entusiasta, luchador, amigo y muy consciente de la historia mirada desde el presente \u2013el \u00fanico que repar\u00f3 en la coincidencia de la fecha de muerte de Cori\u00fan, porque era el \u00fanico capaz de no olvidar (en sus notas de Brecha o sus programas de T\u00edmpano o P\u00e1rpado) las fechas y hechos hist\u00f3ricos que no deber\u00edan jam\u00e1s pasarse por alto.<\/p>\n<p>Daniel, sin saberlo todav\u00eda, iba despidi\u00e9ndose de sus amigos: \u201cUn abrazo, saliendo a una radio y a un recital en Quipu\u00e9. Si ten\u00e9s amigos en Santiago, mi concierto de fondo es el lunes. Guardame el triste espacio\u201d \u2013ped\u00eda, mientras recorr\u00eda de arriba a abajo el continente latinoamericano.<\/p>\n<p>Vaya a continuaci\u00f3n ese otro triste espacio, el que quer\u00edamos que nunca llegara, el dedicado a despedir y homenajear a nuestro querido Daniel.<\/p>\n<p>Su padre, C\u00e9dar Viglietti (1909-1978), era guitarrista y music\u00f3logo \u2013estudioso del folclore uruguayo y de la historia de la guitarra\u2013. Su madre, Lyda Indart (1917-2016), fue una excelente pianista cl\u00e1sica. A veces la gen\u00e9tica y la crianza tienen sus misterios, pero en este caso es como si alg\u00fan dios estuviera ejecutando la receta para engendrar a Daniel Viglietti.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 el 24 de julio de 1939 en Montevideo. Adem\u00e1s de la m\u00fasica que absorbi\u00f3 de los padres (y del t\u00edo Jos\u00e9 Indart, que tocaba el piano en casas nocturnas y hoteles), se vio muy atra\u00eddo por la explosi\u00f3n del folclorismo argentino ocurrida hacia 1950, y sobre todo por la m\u00fasica de Antonio Tormo y Atahualpa Yupanqui. Como ocurri\u00f3 con tantos uruguayos de su generaci\u00f3n, creci\u00f3 sintiendo al folclorismo argentino como expresi\u00f3n de lo \u201cpropio\u201d, aunque es de suponer que los conocimientos musicol\u00f3gicos de don C\u00e9dar deben de haber mantenido cerca la referencia del folclore espec\u00edficamente oriental. Por el lado de la m\u00fasica erudita, el nombre que m\u00e1s aparece en sus reminiscencias es \u00cdgor Stravinsky, y eso se nota en el disfrute por el surgimiento de disonancias en un contexto m\u00e1s bien diat\u00f3nico y sencillo, en la contenci\u00f3n expresiva, el gusto por las l\u00edneas claras, la preferencia por los vientos y la evitaci\u00f3n de los arcos (Viglietti jam\u00e1s hubiera admitido los violines melosos que comprometen algunas de las grabaciones de Zitarrosa, por ejemplo). Se perfeccion\u00f3 en guitarra con Atilio Rapat y, luego, con Abel Carlevaro en el Conservatorio Nacional \u2013donde tambi\u00e9n estudi\u00f3 armon\u00eda y canto.<\/p>\n<p><strong>Folclorismo<\/strong><\/p>\n<p>El \u201ccomplejo cultural\u201d del folclorismo musical uruguayo era m\u00e1s serio, art\u00edstico y adulto que el pop bailable, y m\u00e1s responsable que otras m\u00fasicas serias, art\u00edsticas y adultas, como el tango o el jazz. \u201cM\u00e1s responsable\u201d porque, con respecto al jazz, era un elemento identitario, y en comparaci\u00f3n con el tango, sol\u00eda lidiar con \u201ctemas que importan\u201d. Esta apreciaci\u00f3n con respecto al tango puede lucir injusta, pero descend\u00eda de la noci\u00f3n rom\u00e1ntica seg\u00fan la cual el hombre humilde del campo era la encarnaci\u00f3n aut\u00e9ntica del esp\u00edritu de la naci\u00f3n, mientras que la cultura proletaria y peque\u00f1o burguesa se sent\u00eda como contaminada, menos loable. El hombre cosmopolita de las ciudades, en todo caso, alcanzaba el arte reci\u00e9n luego de un proceso de depuraci\u00f3n intelectual-espiritual, muchas veces mediado por una reconexi\u00f3n sublimada con el folclore.<\/p>\n<p>As\u00ed, cuando Viglietti dej\u00f3 su carrera en ciernes como concertista cl\u00e1sico y empez\u00f3 a presentarse como cantor folclorista, sigui\u00f3 actuando en un medio prestigioso que merec\u00eda la atenci\u00f3n de la cr\u00edtica y que, como contrapartida, implicaba para el int\u00e9rprete-creador el desaf\u00edo de \u201cdecir cosas\u201d, y hacerlo desde la exigencia de refinamiento propia del artista (poeta y m\u00fasico).<\/p>\n<p>Su primer disco (1963) sali\u00f3 en el momento en que el formato LP se empezaba a imponer en el mercado uruguayo. En un mismo trienio (1962-1964) surgieron los primeros LP de algunos de sus compa\u00f1eros de generaci\u00f3n (Los Olimare\u00f1os, Santiago Chalar), amalgamados con los de colegas m\u00e1s veteranos (Osiris Rodr\u00edguez Castillos, Anselmo Grau, Los Carreteros). Entre todos pautaron el desvelar de un pujante panorama de folclorismo local, presto a enriquecerse con la entrada en escena de varios nombres m\u00e1s. El disco de Viglietti expresaba en forma especialmente clara la dualidad erudito-popular. Titulado Canciones folcl\u00f3ricas y seis impresiones para canto y guitarra, ten\u00eda en un lado una colecci\u00f3n de piezas folcloristas y del otro el ciclo de \u201cimpresiones\u201d. \u00c9stas eran como Lieder modernos, curiosa y exquisita amalgama de aires trovadorescos, armon\u00edas y \u201cpintura de palabras\u201d del 1600 y recursos modernistas. No eran propiamente m\u00fasica erudita: el modelo del cantautor acompa\u00f1\u00e1ndose con la guitarra estaba asimilado a la m\u00fasica popular, y el ciclo circul\u00f3 en este \u00e1mbito. En tal sentido, las impresiones luc\u00edan como el trabajo arm\u00f3nicamente m\u00e1s original de la m\u00fasica popular uruguaya de entonces, y lo seguir\u00edan siendo, junto a las creaciones subsiguientes del propio Viglietti, por lo menos hasta la maduraci\u00f3n de Mateo hacia el final de la d\u00e9cada. Frente a eso, llamaba la atenci\u00f3n su disposici\u00f3n a ser tan sencillo y directo en las zambas y milongas del lado folclor\u00edstico. El universo de los textos era rural: las estaciones del a\u00f1o, cielo, tierra, \u00e1rboles, trigo y la disposici\u00f3n l\u00edrico-animista de charlar con el viento y con el r\u00edo. La archifamosa \u201cCanci\u00f3n para mi Am\u00e9rica\u201d (\u201cdale tu mano al indio\u201d) era el muestreo, todav\u00eda aislado, de la canci\u00f3n de movilizaci\u00f3n de masas con fines pol\u00edticos. La t\u00e9cnica de la guitarra era fabulosa, en la limpieza de sonido, la riqueza de matices, la agilidad, la ausencia de cualquier esfuerzo notorio. Ese debut de Viglietti gan\u00f3 el Gran Premio del C\u00edrculo Cr\u00edtico del Disco.<\/p>\n<p><strong>Protesta<\/strong><\/p>\n<p>\u201cCanci\u00f3n para mi Am\u00e9rica\u201d traduc\u00eda el impacto que hab\u00eda tenido sobre Viglietti \u2013como en tantos de su generaci\u00f3n\u2013 la revoluci\u00f3n cubana. Ese marco hist\u00f3rico, combinado con otra serie de factores, canaliz\u00f3 la evoluci\u00f3n de varios folcloristas uruguayos hacia la canci\u00f3n protesta, tendencia consagrada con la movilizadora participaci\u00f3n de una numerosa delegaci\u00f3n local en el Encuentro de Canci\u00f3n Protesta en Cuba, en 1967. Ning\u00fan otro movimiento musical cal\u00f3 tan hondo en Uruguay como \u00e9ste, y sus emociones siguen presentes para quienes lo vivieron o quienes lo absorbieron posteriormente. Tanto es as\u00ed que de alguna manera los uruguayos lo dan por descontado, como algo natural, quiz\u00e1 sin percatarse en forma cabal de su absurda singularidad: el hecho de que, en un pa\u00eds colonial, el primer\u00edsimo escal\u00f3n de lo \u201ccomercial\u201d en m\u00fasica se corresponda con productos de fuerte acento regional, altamente cuestionadores del sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico, con una actitud que no contempla estrictamente los procedimientos comerciales establecidos, que se identifica mucho m\u00e1s con la actitud del \u201cartista\u201d \u2013fusionada con la del agitador y militante\u2013 que con la del \u201centretenedor\u201d, y que, en los hechos, resisti\u00f3 el paso del tiempo. Canciones como \u201cA don Jos\u00e9\u201d, \u201cDo\u00f1a Soledad\u201d o \u201cA desalambrar\u201d est\u00e1n tan entra\u00f1adas en el alma colectiva que parecen fen\u00f3menos naturales, como si fueran el ceibo o el cerro Pan de Az\u00facar. Esto distrae de otro hecho fundamental: junto a lo que esas canciones reprocesan de las ra\u00edces hay un componente alt\u00edsimo de invenci\u00f3n y pericia. La relativa multiplicidad de los nombres de la canci\u00f3n protesta folclorista uruguaya indica que el fen\u00f3meno no dependi\u00f3 de la idiosincrasia accidental de determinado m\u00fasico carism\u00e1tico, sino que fue un hecho colectivo, la cooperaci\u00f3n del esp\u00edritu del tiempo con la superabundancia de talento caracter\u00edstica de este pa\u00eds. En 1979 Zitarrosa caracterizar\u00eda a sus tres figuras m\u00e1s prominentes: \u201cmientras Viglietti llegaba fluidamente a los sectores universitarios y estudiantiles en general, Los Olimare\u00f1os dialogaban sin esfuerzo con el campesinado, y, yo\u2026 tal vez hallaba la mejor respuesta entre los asalariados urbanos\u201d.<\/p>\n<p>La pegada de Viglietti entre el estudiantado respond\u00eda a algunos de los rasgos ya mencionados de su m\u00fasica (el refinamiento, la erudici\u00f3n). Tambi\u00e9n tuvo que ver con que, de esa tanda de m\u00fasicos, Viglietti fue el m\u00e1s receptivo a los Beatles, replanteando as\u00ed su actitud frente a la m\u00fasica oriunda de pa\u00edses angl\u00f3fonos y reconsiderando el papel de la novedosa cultura espec\u00edficamente juvenil y, por ende, la jerarqu\u00eda de la cultura popular urbana. P\u00e1jaro Canzani cont\u00f3 lo fuerte que fue para \u00e9l ver a Viglietti, ya entonces con el pelo largo y vaqueros, cantando \u201cA desalambrar\u201d en el liceo de Fray Bentos en el que estudiaba. Viglietti fue el folclorista que le gustaba en forma m\u00e1s inmediata a los gurises de formaci\u00f3n beat. Y m\u00e1s a\u00fan luego de que, en su disco Canciones chuecas (1971) incorpor\u00f3 bater\u00eda y bajo el\u00e9ctrico, o luego de que, al a\u00f1o siguiente, dio a conocer \u201cAnaclara\u201d, el retrato por excelencia de la parte femenina de ese sector del p\u00fablico (\u201cbufanda rojinegra por la espalda\/ minifalda\/ anaclara\u201d). Fue muy importante para \u201cdesalambrar\u201d el terreno cultural, o en todo caso para redise\u00f1ar las alianzas: la \u201cprotesta\u201d ganar\u00eda espacio tambi\u00e9n en el \u00e1mbito beat (sobre todo con Dino), y se generar\u00eda un terreno nuevo que incorporar\u00eda tanto el esp\u00edritu del rock como el de la canci\u00f3n protesta folclorista. Ser\u00eda la gu\u00eda para Los que Iban Cantando y muchos de los dem\u00e1s m\u00fasicos que conformaron el Canto Popular durante la dictadura.<\/p>\n<p>Viglietti represent\u00f3 tambi\u00e9n la radicalidad. No fue el primero ni el \u00fanico m\u00fasico en asumir una adhesi\u00f3n a la lucha armada, pero fue el m\u00e1s masivo de todos. En su \u201cfase tupamara\u201d (\u00e9l la llam\u00f3 as\u00ed, a posteriori), sus discos Canto libre (1970) y Canciones chuecas (1971) pueden verse como panfletos de reclutamiento, y el repertorio (de autor\u00eda propia y ajena) cubre los t\u00f3picos que corresponden: sumario doctrinal (las canciones de Salerno), identificaci\u00f3n del enemigo y despertar de malos sentimientos hacia \u00e9l (\u201cDing-Hug, juglar\u201d, \u201cCantaliso en el bar\u201d), enaltecimiento del combatiente (\u201cLa canci\u00f3n de Pablo\u201d, \u201cMuchacha\u201d), insuflaci\u00f3n de decisi\u00f3n, coraje y entusiasmo (\u201cEsa canci\u00f3n nombra\u201d, \u201cA una paloma\u201d, \u201cCanto libre\u201d, \u201cCielito de tres por ocho\u201d), despertar de indignaci\u00f3n y deseos vengativos al embanderar a compa\u00f1eros muertos (\u201cCoplas de Juan Panadero\u201d, \u201cEl Chueco Maciel\u201d, \u201cS\u00f3lo digo compa\u00f1eros\u201d), compasi\u00f3n por las v\u00edctimas inocentes de la injusticia y la opresi\u00f3n (\u201cDing-Hug, juglar\u201d, \u201cNegrita Martina\u201d), identificaci\u00f3n de aliados reales o potenciales (\u201cMe gustan los estudiantes\u201d, \u201cGurisito\u201d). El abordaje totalmente franco no deber\u00eda permitir los eufemismos y generalizaciones (que, de todos modos, abundan). No se trata de mera \u201ccoherencia\u201d, \u201chumanismo\u201d, \u201cvalores universales\u201d, \u201cla eterna lucha del bien contra el mal\u201d. Lo suyo fue la defensa de una estrategia espec\u00edfica \u2013la lucha armada guerrillera\u2013 con el objetivo de derrocar los reg\u00edmenes de gobierno y principios de organizaci\u00f3n socio-pol\u00edtico-econ\u00f3micos de pa\u00edses latinoamericanos sometidos al dominio imperial estadounidense. Es la senda que \u201cnos mostr\u00f3 el Che\u201d. \u201cPapel contra balas no puede servir.\u201d \u201cMi mejor luto ser\u00e1\/ echarme un fusil al hombro\/ y al monte irme a pelear.\u201d La \u201cmirada\u201d se vuelve \u201cluz amartillada\u201d. \u201cQu\u00e9 joven la punter\u00eda.\u201d \u201cCielo negro, cielo guerra, y despu\u00e9s un cielo nuevo.\u201d<\/p>\n<p><strong>M\u00fasica, franqueza y valent\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Como buen alumno de Carlevaro, Viglietti cuando tocaba se ubicaba inm\u00f3vil en la posici\u00f3n que le garantizaba el m\u00ednimo de tensi\u00f3n muscular. No hab\u00eda lugar para el \u201cdejarse llevar\u201d por la propia m\u00fasica. Lo suyo era la concentraci\u00f3n m\u00e1xima para controlar cada detalle de la interpretaci\u00f3n, que suele ser la postura de los int\u00e9rpretes de m\u00fasica erudita.<\/p>\n<p>Tampoco el oyente pod\u00eda \u201cdejarse llevar\u201d en el sentido m\u00e1s ligero: no son canciones de gozadera, sino que son canciones empe\u00f1adas en canalizar en forma concentrada las energ\u00edas de una emoci\u00f3n fort\u00edsima. La mayor\u00eda de la m\u00fasica popular masiva, que llena estadios, funciona m\u00e1s bien como una desintoxicaci\u00f3n: uno purga los demonios luego de saltar y bailar un par de horas, y sale m\u00e1s liviano. Pero lo de Viglietti, al rev\u00e9s, recargaba, depositaba un sedimento en el alma del oyente, que va a seguir ah\u00ed a la salida. En ese sentido, su m\u00fasica era entera con sus textos y sus prop\u00f3sitos. El control interpretativo era esencial para calibrar ese efecto. Observen \u201cA una paloma\u201d (letra de Idea Vilari\u00f1o). La composici\u00f3n est\u00e1 basada en un giro arm\u00f3nico que se repite a cada estrofa del texto. Esa estructura giratoria es importante para fundamentar la transformaci\u00f3n de la \u201cpalomita\u201d en \u201chalc\u00f3n\u201d: lo que sonaba al inicio como una canci\u00f3n l\u00edrica se va convirtiendo en en\u00e9rgica canci\u00f3n guerrera. El int\u00e9rprete tiene que ser capaz de volcar los dos extremos, y Viglietti era capaz de hacerlo en forma intens\u00edsima: el inicio (\u201cPalomita blanca\/ de ojito rosado\u201d) est\u00e1 cantado con esa ternura c\u00e1lida irresistible, que es imposible no amar (la misma con que cantaba \u201cAnaclara\u201d), respaldada en la profundidad envolvente de su voz grave. Pero luego cuando vocifera \u201csacale los ojos (\u2026) y volvete halc\u00f3n\u201d, el cantante se volvi\u00f3 un bicho oscuro, agresivo y mort\u00edfero, con la emoci\u00f3n en ebullici\u00f3n, la voz casi gritada. Para que funcionara esa evoluci\u00f3n hab\u00eda que dosificarla: si se apuraba el final perd\u00eda efecto, si se retrasaba no se constru\u00eda el mismo apogeo. Y tampoco pod\u00eda ser un crescendo lineal, porque se vuelve predecible y pierde inter\u00e9s. As\u00ed que el proceso de crecimiento est\u00e1 lleno de peque\u00f1os retrocesos y de variantes expresivas diversas: son ocho veces la misma l\u00ednea mel\u00f3dica y ninguna es igual que la otra, nunca se repite el mismo truco. (Si escuchamos distintas grabaciones en vivo de Viglietti se puede constatar, adem\u00e1s, que esas microvariantes que sol\u00eda hacer eran improvisadas, aunque la improvisaci\u00f3n se hac\u00eda desde una concentraci\u00f3n que manten\u00eda el todo siempre bajo control.) El final de la canci\u00f3n no llega a contener la catarsis: \u201cy volvete halc\u00f3n\u201d viene sin resoluci\u00f3n arm\u00f3nica, apoyado por un acorde apagado, y sigue nada m\u00e1s que el silencio. Se acab\u00f3, ahora arreglate como puedas. Por algo es que en los espect\u00e1culos en vivo de Viglietti, en seguida de sus canciones m\u00e1s poderosas y movilizadoras sol\u00eda seguir una masa hirviente de gritos y aplausos.<\/p>\n<p>Viglietti pod\u00eda ser varios personajes vocales: tierno y cercano, satirista mordaz, guerrero, el indignado embargado por la emoci\u00f3n. A veces los distintos personajes se alternaban r\u00e1pidamente, como en \u201cA desalambrar\u201d. Aqu\u00ed, primero viene la voz grave, cavernosa, que entabla la primera comunicaci\u00f3n y establece la seriedad del asunto (\u201cYo pregunto a los presentes\/ si no se han puesto a pensar\u201d). En seguida viene la proclama, octava arriba, con el registro met\u00e1lico, estent\u00f3reo: \u201cque esta tierra es de nosotros\/ y no del que tenga m\u00e1s\u201d. Ya el melisma que resuelve cada frase (\u201cm\u00e1-a-a-a-a-a-as\u201d) de inmediato oscurece el timbre, que se vuelve m\u00e1s aterciopelado, mucho menos emotivo: hay que poner la mo\u00f1a final a la frase y llevarla a la t\u00f3nica, pero no sea cosa de darle mayor proyecci\u00f3n al ornamento que a la consigna central.<\/p>\n<p>La m\u00fasica de Viglietti es como incorruptible, pr\u00e1cticamente imposible de desviar o abaratar. Nos lo impide su austeridad, sus finales abruptos, su car\u00e1cter implacable. Es una m\u00fasica de alcance masivo que es imposible utilizar para un yingle, como m\u00fasica de fondo o para una parodia murguera de tipo guarango. En su sencillez, en su alusi\u00f3n a clis\u00e9s diversos, est\u00e1 a pocos pasos de distancia de la ligereza, y sin embargo eleva una barrera imposible de trasponer ante la posibilidad de una escucha ligera.<\/p>\n<p><strong>Exilio y despu\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>En 1969 hubo llamativos actos de censura hacia su m\u00fasica (en especial la interrupci\u00f3n de una trasmisi\u00f3n televisiva de \u201cA desalambrar\u201d). En 1972 lo llevaron preso, sin m\u00e1s motivo que sus canciones, y estuvo detenido algunas semanas. Poco despu\u00e9s le pareci\u00f3 prudente exiliarse. Se instal\u00f3 en Francia y recorri\u00f3 el mundo participando en campa\u00f1as contra la dictadura, por los derechos humanos o en apoyo a procesos revolucionarios \u2013el de Nicaragua, por ejemplo\u2013. Su m\u00fasica y sus actividades s\u00f3lo llegaban a Uruguay en forma clandestina: sus discos fueron retirados de la circulaci\u00f3n comercial, no se pasaban en la radio, y quienes ten\u00edan ejemplares trataban de tenerlos escondidos o disfrazados porque se tem\u00eda que pudieran ser calificados como posesi\u00f3n de material subversivo.<\/p>\n<p>Su influencia permaneci\u00f3 y tuvo consecuencias. Se not\u00f3 incluso antes del exilio, sobre todo en un precoz Numa Moraes, que fue directamente alumno de Viglietti, lo tom\u00f3 como principal modelo al inicio de su carrera, y se tuvo que exiliar m\u00e1s o menos al mismo tiempo que \u00e9l. Fue un modelo tambi\u00e9n para los m\u00fasicos que emergieron despu\u00e9s del golpe de Estado. La influencia estuvo pautada por algunos de los siguientes factores: la afinidad ideol\u00f3gica (anarquistas y pro-lucha armada), la identificaci\u00f3n con la noci\u00f3n del artista cien por ciento dedicado a una causa pol\u00edtica, el gusto simult\u00e1neo por el folclore y por el rock, la asimilaci\u00f3n del principio formalista de una canci\u00f3n movilizadora en la que los componentes \u201cformales\u201d fueran inextricables del \u201ccontenido\u201d (es decir, una propensi\u00f3n al modernismo pol\u00edtico y al experimentalismo), o la mera atracci\u00f3n por una m\u00fasica popular folclorista con un alt\u00edsimo grado de refinamiento y depuraci\u00f3n formal. Sumando todo, es un abanico muy amplio y bastante f\u00e9rtil. Hubo seguidores bastante decididos y directos, como Jorge Lazaroff, Jorge Bonaldi, Luis Troch\u00f3n o Rub\u00e9n Olivera \u2013quienes radicalizaron, incorporaron y adaptaron a sus respectivas personalidades e ideas, procedimientos que aprendieron de Viglietti\u2013. Se pueden distinguir rasgos de su influencia en m\u00fasicos tan distintos como Leo Masl\u00edah y Jaime Roos \u2013ambos profesaron en distintas ocasiones su admiraci\u00f3n\u2013. Darnauchans me dijo que su gusto por los modalismos medievales y las armon\u00edas renacentistas procedieron en primera instancia de Viglietti, y reci\u00e9n a partir de ello se acerc\u00f3 a las fuentes trovadorescas originales. En un sentido m\u00e1s gen\u00e9rico habr\u00e1 habido una cantidad de cantores que se vieron estimulados a estudiar guitarra cl\u00e1sica movilizados por el modelo de Viglietti.<\/p>\n<p>Desde que se fue del pa\u00eds su producci\u00f3n compositiva disminuy\u00f3 mucho en cantidad. La que apareci\u00f3 en discos en vivo durante o enseguida del exilio marca un promedio de unas dos canciones por a\u00f1o. En 1984 pudo volver a la regi\u00f3n y fue recibido como un h\u00e9roe, tanto en Uruguay como en Argentina. En 1992 sac\u00f3 Esdr\u00fajulo, su \u00fanico disco de estudio con canciones propias despu\u00e9s de Canciones chuecas (1971), con 15 composiciones nuevas. Su \u00faltimo disco fue Devenir (2004), grabado en vivo, que tra\u00eda cuatro composiciones nuevas, y que creo que fueron las \u00faltimas que dio a conocer. Su producci\u00f3n a partir del exilio ya no ejerci\u00f3 una influencia notable. Contiene muchos temas preciosos. Incursion\u00f3 en terrenos nuevos, m\u00e1s subjetivos, y lo hizo con la creatividad y hondura habituales. Siempre me dej\u00f3 un gusto un poco inc\u00f3modo la noci\u00f3n de que incursionaba en esos terrenos como pidiendo disculpas, justificando a su p\u00fablico la licencia que se tomaba al abandonar la postura de cantor-cien-por-ciento-pol\u00edtico, que tampoco s\u00e9 si alguien efectivamente se lo cobraba. Y por otro lado, me apen\u00f3 un poco ver a un cantor tan pol\u00edtico no saber bien c\u00f3mo plantarse frente al mundo concreto en que viv\u00eda, y tal vez no lograr expresarse en canciones sobre tantos problemas que hoy tenemos que afrontar.<\/p>\n<p>Muchos j\u00f3venes vienen descubriendo y perpetuando \u201cNegrita Martina\u201d y \u201cGurisito\u201d, dos canciones sumamente tiernas y que, justamente, no mencionan el programa guerrillero. El propio Daniel nunca dej\u00f3 de cantar sus canciones \u201ctupamaras\u201d, que, en el nuevo contexto, suscitaban un extra\u00f1\u00edsimo e interpelante choque semi\u00f3tico, ya que en la actualidad no vislumbramos la emergencia de un proceso revolucionario por las v\u00edas a las que \u00e9l alud\u00eda. \u00bfQu\u00e9 se aplaud\u00eda, qu\u00e9 mov\u00eda a los oyentes en esas canciones cuando las cantaba en sus espect\u00e1culos anuales en el teatro Sol\u00eds o en alguno de los muchos actos solidarios en los que nunca dej\u00f3 de participar con generosidad y entrega? \u00bfEl hero\u00edsmo y la valent\u00eda de un m\u00fasico que se atrevi\u00f3 a poner en poes\u00eda, sin ambig\u00fcedad alguna, lo que muchos pensaban pero pocos se atrev\u00edan a expresar en forma expl\u00edcita? \u00bfLa incre\u00edble habilidad, sensibilidad, empat\u00eda, conexi\u00f3n, con que plasm\u00f3 sus canciones-mensajes? \u00bfEl fundamento de amor por los desvalidos, de esperanza en un mundo mejor y de justicia para la mayor\u00eda \u2013m\u00e1s all\u00e1 del acuerdo, o no, con el camino sugerido para alcanzar esos fines\u2013? \u00bfLa nostalgia de tiempos en que los problemas parec\u00edan m\u00e1s sencillos y las soluciones m\u00e1s cercanas? \u00bfEl encanto con la expresi\u00f3n viva de dicha \u00e9poca, que aun contemplada con distancia y superaci\u00f3n sigue teniendo sus atractivos, aunque sea est\u00e9ticos? \u00bfEl hecho de que sigue habiendo \u201cca\u00eddos\u201d, y que aunque esas canciones se escribieron hace cuarenta a\u00f1os, cuando las o\u00edmos hoy nos hablan, por ejemplo, de Santiago Maldonado? \u00bfLa po\u00e9tica misma, extr\u00ednseca pero presente, que el devenir hist\u00f3rico impuso al suscitar todas esas contradicciones, y la necesidad de pensar en esas contradicciones para trazar los nuevos senderos de lucha? 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